Lluvia insolente

Lluvia persistente
lluvia intempestiva
lluvia tan insolente
lluvia incomprensiva.

Agua sobre la acera
agua sobre el cemento
agua en el pavimento
agua que trae goteras.

Goteras en el techo
goteras sobre el colchón
goteras en el lecho
goteras en mi corazón.

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La quinta encarnación

Thor, o el dios del trueno, también tuvo su crisis existencial, como cualquier inmortal. Se dice en alguna biografía publicada en los países escandinavos que el mismo dios encarnó en la figura de una princesa, hija de un rey tirano, y que decidió por motus propio recorrer los caminos de la perdición, de drogas y de alcohol. Una noche, yacía en los brazos de un soldado de Odín, tras descontrol orgiástico, le confesó a éste pasada de opio que era la quinta encarnación de Thor. Nadie dudaba ya de su irreversible deterioro cerebral, por lo que la leyenda nórdica la homenajeó con el mote de Thorquemada.

La humedad de los martes

La lluvia de los últimos días había humedecido mis ideas y el pensamiento era una suerte de pantano donde todo terminaba mezclándose en una amalgama de barro y agua, lluvia que prometía continuar este martes para beneplácito de los nostálgicos. Los techos del barrio habían sido castigados con abundante agua llenando las canaletas con ramas y hojas de árboles que sufrían los intempestivos vientos de un noviembre álgido que acariciaba el final de su primera quincena con displicencia. En casa se observaba orden, a excepción de la biblioteca donde siempre se vislumbraba una revolución o al menos era lo que delataba la disposición de los libros y mi mala predisposición a darle un aspecto de pulcritud. La condición de un buen libro, y de todo buen cuento ( y subiendo por las escalinatas que conducen a la divinidad celestial: de toda buena poesía ), era que tenía que mover el piso donde el lector, hoy devenido en espectador, se sentaba a contemplar la realidad con ficción. Y por ese motivo los libros que además de estar vivos y revolucionan al lector como la observación de una delicada mariposa sobre el jazmín del jardín de la casa paterna o del chimango que paciente espera el momento oportuno para llevarse el cadáver de una rata sobre el pavimento, tienden a abrir puertas a nuevas, o desconocidas, dimensiones de la existencia que permanecían ocultas al mismo por cortinas de humo. O tal vez de humedad, cortinas de humedad gestadas por la citada lluvia que otra vez volvía a caer sobre la ciudad. Pensé en mi padre y recordé un cuento que siempre me contaba para poder dormir placenteramente. Era un cuento feliz y hacía unos pocos días me había enterado que no era el único al que se lo contaba, lo cual me sorprendió pero no me dio celos, sino alegría. Darle algo a alguien era brindarle la posibilidad de la felicidad. Un amigo me decía algo parecido en cuanto a la crianza de los perros: dale algo para hacer y se sentirán bien. Nosotros también nos sentimos bien cuando hacemos algo por los demás, nos olvidamos por un momento de nosotros mismos con algún quehacer, alguna ocupación, y en esa distracción hay una suerte de placer inmaterial. Mi padre, que en este momento estaría aburrido sentado frente al ventanal, dejando correr los pensamientos que tendían a un pasado lleno de emociones y sentimientos que dejaron huellas. Se me ocurrió pedirle algunos libros que habían quedado en su casa, por lo que le escribí para que me busque esos libros de Coelho que allí nadie iba a leer. La idea de que el Universo conspiraba me había creado una especie de desvarío que había incendiado mis ideas al punto de olvidar las matemáticas que tanto me habían costado aprender, fuego que sólo apagaban los días lluviosos. Y en este día lluvioso, una casa despelotada como la de mi padre, buscar algunos libros llenos de polvo y humedad era un buen pasatiempo que le permitiría evadir la melancolía. A veces hacemos cosas para sentirnos bien y hacer sentir bien a otros nos devuelve el bienestar como un búmerang. Mi padre no me respondió. Las horas pasaron y la persistente y fina lluvia redundaba. Esos libros no me interesaban como a millones de lectores diseminados por todo el mundo ávidos de su lectura por lo que pensaba venderlos y comprar con ese dinero alguno que fuera de mi agrado, como uno de Ray Bradbury que tenía en la lista de los próximos a adquirir. Mientras preparaba el mate y el ambiente para continuar la lectura de la novela que me había regalado mi hija me llegó un mensaje al celular que me dejó helado:

-“La boluda de Veronica decide cagarse muriendo” encontré, creo que se llama así.

El humor de mi padre siempre me dejaba alguna moraleja y la lluvia de este martes me recordaba que vivir es una buena idea a pesar de la humedad.

 

Diálogo crucial

-¿Creés en la evolución?
-Si, desde ya. Todo cambia y nada permanece idéntico, y en ese movimiento hacia adelante existe una suerte de evolución.
-¿Creés en la revolución?
-Si, desde ya. Todo cambia y no hay sociedad que permanezca idéntica, y ese movimiento tiende hacia adelante en una suerte de revolución.
-¿Creés en la devolución?
-Si, desde ya. Todo cambia de manos y nada permanece en las mismas perpetuamente, y ese movimiento tiende a volver a la fuente para su devolución.
-¿Creés en la resolución?
-Si, desde ya. Todo cambia y ningún problema permanece idéntico, y en ese movimiento vertiginoso se vislumbra la resolución.

Habemus

En el circo, las estrellas,
en el cielo, alguna de ellas,
en tus ojos ilusiones,
y en tu corazón, visiones.

En tu mente, mil canciones,
en tus manos, las pasiones,
en ese oasis, camellos,
y en la cama, tus cabellos.

En tus sueños, eres reina,
en los míos, Dios te peina.
En mi canto, ni un boceto
en tu llanto, algún secreto.

En la vida, las desdichas,
en la noche, vuelan fichas,
en las luces, alucinas,
en la tarde, golondrinas.

En tu alma, mariposas,
en mi corazón reposas.
En el campo, alguna brisa,
en el final, una sonrisa.

El mate

El mate amargo como metáfora
perfecta del preciado encuentro,
charla coloquial a primera hora
sabor a yerba que guía el centro.

En pava o termo de temperatura
agradable para combatir el frío,
calma la sed calma la desventura
con agua potable con agua de río.

Con bizcochos o con torta fritas
con amigos y con los hermanos
con tristezas, bombillas futuristas

siempre cebado con algún letargo
y con cuarenta grados en verano
viene bien un buen mate amargo.

Positivamente

Cárgate de energía positiva
Sintoniza hoy el buen humor
Vibra libre al amar en amor
Despierta tu parte sensitiva.

Sensibilidad que es trascendencia
Porque va más allá de la esencia
Energías que en ti se renuevan
Te colman, te mueven, te elevan.

Recobrar el sentido con sentidos
De la vista, el gusto y el olfato
O el del suave desliz del tacto
Y escuchar, a la vez, los latidos.

Abre puertas a una vida salubre
De gozo, de paz que no encubre
Las batallas de lo cotidiano
Al pelear y no tender la mano.

Siente la brisa entre la multitud
Aire presente en toda latitud
Percibe bajo el cielo universal
Cómo se disfraza todo el mal.

Levántate al caer en el engaño
Que no te eclipse ni una sombra
El ave te acompaña a ti te nombra
Hasta la dura roca sufre daño.

Acepta lo que la vida te arrime,
Todo lo que llega está buscando
Saber que cada paso que vas dando
Será entusiasmo por el andar sublime.

Si el mundo se llena de dolores
De penas, de pesares, aflicciones
Tú cúbrelo con tus preciosas flores
Obsequia al afligido tentaciones.

Y observa al alejarse el desencanto
Que alberga en su fachada llanto,
Que luzca cuando vivas la alegría
Tu vivir será confianza, será valía.

De todo lo que has visto tan hermoso
Que guarda tu recuerdo bondadoso
No hay más valor que un calendario
Que invite a servir y amar a diario
Pues cada instante es oportuno
Para ver que vivir y amar son uno.

Cómo nos distraen las redes

Cómo distraen las redes
de lo que uno debe ser
y ya ni hablemos de hacer
hacer haces lo que puedes.

Pero hablando fuera de broma;
¿compongo un verso con rima
después de ese punto y coma
o le pongo megusta a una prima?

¿Esta linda estrofa la retuiteo
o la guardo y después la leo?
Hoy hay muchas dicotomías
y las publicaciones varían.

Si quieres un verso sincero
el de un poema duradero
no lo busque en la red
un buen libro, sabe Usted.

Como aquél de Rubén Darío
que hablaba de la Argentina
no sabía que el calendario
le dará un like de propina.

Los poemas y las canciones
se adaptan a todo entorno
del ambiente es su contorno
y en el Face notificaciones.

¿Eso me enfada o me asusta?
Alguno dice que le encanta.
Copió y pegó como un chanta
al chancho le llega su megusta.

Y cada megusta caduca
caduca porque está harto
de usar calva su peluca
¡qué bien! eso lo comparto.

Así conocemos gente
de pensar tan divergente
quizás alguno te espía
se topa con tu poesía.

De una foto en bikini
salió una comparación
¿natural o usó photoshop?
¿un tango o música pop?

Pierdo lo que estaba diciendo
entre whatsapps me confundo
tal vez estoy reproduciendo
un sentimiento profundo.

Lo dudo, es muy superficial
en blog mucho es artificial
y éste poema inconcluso
ya no ganará un concurso.

En fin, se despide el poeta
las redes no son su receta.
Me llega en este momento
La invitación a un evento.

Más clasificados

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Ritmo vital

El ritmo vital prospera
de la inercia valedera
al sensual movimiento
de danza y sentimiento
con ínterin majestuoso
del descanso y reposo
al frenesí de tus piernas
el calor de las cavernas
con la humedad labial
de pulcritud celestial.

Pero no todo es vértigo
en la relación contigo
hay paz, comprensión
y energía en comunión
el fulgor del encuentro
nuestra emoción adentro
como en ese sentir atento
del caminar raudo o lento
respirar se nos confunde
toda inquietud se hunde.

Y en la mirada diluye
lo que tu alma intuye
hay unidad en la unión
hay en la cama pasión
al besar y al tocarnos
lo que llamamos amarnos
hace olvidar los pesares
aflicciones, malestares
cercano a la felicidad.
Eso es también realidad.

Una canción que no hable de amor

Una canción que no hable de amor
que no invite a coger en la cama
en el techo de un auto sin pijama
que sirva para apagar el calefactor
canción que puede ser un reggaetón
tango o rock que cante una dama
que ponga nervioso al Dalai Lama
que conmueva con su composición.

Una canción que amanse las fieras
que apacigüe la confrontación
que no enerve pasiones arteras
vivificando el sol en la canción
y nos lleve a entrar en sintonía
de una misma total humanidad
que nos dé de comer la verdad
que favorezca vivir en armonía.

Una canción para que celebremos
el corazón de la natividad
lo excelso en la festividad
canción que todos escuchemos
que transforme nuestra realidad
más allá de un placer pasajero
que nos toque el mensaje certero
de vivir en la autenticidad.

Cristal

En la sublime presencia
y en tu mirada amorosa
a la vez frágil existencia
de a ratos tan dolorosa
podemos ver y apreciar
con los sentidos vitales
la incertidumbre de amar
momentos tan esenciales.

Pero un recuerdo borroso
un momento de debilidad
todo se vuelve dudoso
opaco, se nubla la claridad
salvo tu amor verdadero
ese del diario alimento
para el espíritu insigne
que profundiza el encuentro.

Y vuelve todo a la calma
tu corazón en mi palma
con un abrazo furtivo
beso que parecía esquivo
dos que se funden en uno
almas y piel entre roces
en el hogar nuestras voces
con un café al desayuno.

La relación es bonanza
a pesar del desencuentro
o confundir sin ultranza
que te hace mover el centro
tras esa paz celestina
de musical armonía
florecerá vespertina
una emoción argentina.

La palabra

Al colega Vik, a los que padecen y a los que tienen en sí mismos el poder de cambiar las cosas.

La palabra no da de comer
no alimenta, no calma la sed
no corrige las desigualdades
se levanta ante las injusticias
desconfiando de las avaricias
a veces dice algunas verdades
de poco peso aquí en la red
denunciando abusos de poder.

La palabra hace referencia
indica y señala con destreza
qué triste vivir en la pobreza
(que no crezca la indiferencia)
el hombre como parte de todo
puede cambiar hoy las cosas,
mujeres sensibles cual rosas
sembrarán amor codo a codo.

La palabra sólo reconforta
la historia no parece corta,
el pan y un vaso de agua
elemental en un mundo fraterno
es carencia en el mismo averno.
Por eso propongo una tregua:
no digas eso no me importa
mejor compartamos la torta.

La palabra siempre necesaria
hasta para salir de la malaria
siembra el bien de´ tu corazón
que protege tu caparazón
dicen: pide y se te dará,
la esperanza no perecerá
con instinto de supervivencia
le dará sabor a tu existencia
al saber que la vida a diario
es dejar atrás un calvario.

Su Señoría

Pedro: Mi mayor amigo es el Señor. Si tengo Su presencia, nada me falta.

-Señor, ¿una monedita para la birra?
-Me quedé sin cambio, disculpá.

-Señor, ¿una moneda para mis hijos?
-Disculpe, pero ya di.

-Señor, ¿una moneda que estoy sin trabajo?
-No tengo, pibe.

-Señor, ¿una monedita para los puchos?
-Mirá que te voy a pagar los vicios…

 

Pedro: Señor, a Ti te encomiendo mi pesar. Acuérdate de mi en la hora de nuestra muerte.
Coro: ¡Con mucho gusto!

 

Memorias difusas

Me cruzo con gente que reconozco pero por esas cosas de la memoria olvidé su nombre. También con gente que me reconoce pero ignoro de dónde. Así mismo recuerdo nombres que desconozco a quiénes identifican. La memoria tiene rasgos de tirana, en Facebook todo es más fácil…

Decálogo del pesimista

1-Esto es malo pero lo que viene puede ser peor.
2-Estamos mal pero vamos muy mal.
3-No todo es malo; hay cosas pésimas.
4-No todo lo que se hace está mal, a veces se cometen errores.
5-Cuando todo va mal, sigue así.
6-Cuando parece que las cosas mejoran, empeoran.
7-No hay mal que por mal no venga.
8-Lo que se hace mal tiende a repetirse.
9-Cuando estamos mal se ve el transcurso de las cosas como van realmente: mal.
10-Al buen tiempo, mala cara.

Bonus track:
*Si veo que me siento bien, mejor me quedo parado

Castillos de opiniones

En castillos de opiniones
adornados con prejuicios
decorados de emociones
pintados con mil juicios
les faltaban eslabones
que describan los vicios.

Marionetas a montones
cien figuras y siluetas
festival de sensaciones
caras, rostros y caretas
celebraban muy glotones
felicidades sin recetas.

Fastuosas construcciones
que albergaban señoritas
replicaban las canciones
que entonaban vocecitas
repitiendo las nociones
de ideologías marchitas.

Otros tiempos de jirones
mendigando en callecitas
y también en callejones
esperando que fortuitas
esperanzas, remendones
les obsequien las visitas.

Pero eran días amargos
plagados de emoticones
que te sacan de letargos
cuando penás en rincones
sólo llegan por encargo
pálidas ensoñaciones.

Endereza tu camino

Amigo, endereza tu camino
tu andar veloz de peregrino
observa bien con atención
el movimiento, la intención
no sólo es cuestión de llegar
sino además, sabes, de pasar,
dicen: pasar abriendo caminos,
que morigeren los destinos.

Porque un recto transitar
nos da la calma al pasar
de haber obrado para bien
aún no sepamos en quién
recaerá nuestra ofrenda,
si saldásemos la cuenta
de nuestro balance vital
en el equilibrio universal.

Endereza tu camino, amigo
crece en amor al estar vivo
por la vida, por tu gente
por tu obrar irreverente,
convéncete en gratitud
que florezca tu actitud
de embellecer el camino
tender la mano, peregrino.

Porque al obrar certero
verás también verdadero
que eso te llena de gozo
en un andar armonioso.
La luna siempre te guía
por eso a veces te fías
y si tu camino enderezas
andarás bien con certeza.

Historias ínfimas elementales

Margarita vivía en una burbujita coloreada por la luminosidad. Como estaba compuesta de agua y aire, tenía lo elemental para subsistir. Sin embargo, al carecer de tierra, no logró desarrollarse y se marchitó prematuramente.

Patito nadaba en el barrito todas las mañanas. Su cuerpecito estaba cubierto de tierra y agua, por lo que pocos lo reconocían, salvo cuando había buena iluminación. No obstante, el fuego nunca lograba encender su cabecita roja embarrada.

Pollito volaba bajo el solcito entre la tierra y el cielo con el soplar del viento. Cuando tenía sed, descendía a algún charquito y bebía hasta colmarse. Después esperaba que el viento lo levante por el aire nuevamente. Tenía la piel algo chamuscada por haber caído un día sobre una parrilla.

Rosita creció en tierra firme entre piedras luego de un incendio propiciado por un viento estival. Mientras purificaba el aire, cantaba todas las tardes hasta entrar en sueñito profundo. Un día llovió tanto, tanto, que estuvo a punto de ahogarse.

Estrellita caminaba sobre el barro y ascendía por el mar en una danza singular, tomando aire en cada movimiento de caderitas que se apreciaba a plena luz del día cuando se acercaba a la superficie. Un día se asomó, vio un barco prendido fuego y del susto se fue hasta la orilla, donde la encontró un turista cuando se secó.

Ofrendas

El mundo ofrece tristezas
Y un sinnúmero de pesares.
También ofrenda bellezas
Naturales y artificiales
Y del arte algunas piezas
Hermosas y magistrales.

Bienestar y comodidades
Se encuentran en las ciudades
Que el progreso obsequió
La madre tierra parió
Y el hombre y las mujeres
Convirtieron en placeres.

De seres humanos nobles
Serenos, hábiles, robles
Llegan certeros consejos
Como los de algunos viejos
Y mentalidades enfermas
Perturbarán cuando duermas.

De lo impuro al pensar
Se nos puede trasladar
A desabridos sentimientos
Que nos hacen dudar
Quizá sólo por malestar
De todos los mandamientos.

Pero siempre surge esperanza
Cuando se llega a tocar fondo
Porque es el mundo redondo.
Cuando crezcas en confianza
Serás libre, profundo y orondo
Al celebrar la vida y su danza.

Hiperconectado

Todo tiene que ver con todo
Desde los riñones a un golpe en el codo.
El terciopelo con la conectividad
Las redes sociales con los adoquines
El neoliberalismo con la pubertad
La religión con las papas fritas
La vejez con la metafísica y la libertad
La estupidez con la palabra escrita
La adolescencia con los gorriones
El dolor con los emoticones
La inteligencia con los banderines
El cerebelo con la mar en coche
Y el sueño que tengo con las buenas noches.

Tras la tormenta

Salió el sol al fin, tras la tormenta
dulce mañana que ( ya ves ) es hoy
a todo esto de decir soy quien soy
alma que no replica ninguna afrenta.

Palabras que suenan tan alegremente
aunque duras algunas, traen cordura
de escuchar atento de una boca pura
corazón se enciende resplandeciente.

Porque no existe, vida, luz sin sombras
ni en la penumbra, ni en las tinieblas,
haz de esperanza cuando me hablas
y fe profunda cuando me nombras.

Una palabra libre soltada al viento
busca encontrarse con tu presencia
que la recojas, vida, con displicencia
cuando el eco al decirla a ti te siento.

A veces iluminas cual un simple farol
en otras, de la galaxia, eres epicentro
ambas propician el supremo encuentro,
hoy tras la tormenta, al fin, salió el sol.

La vida pasa

Pienso en vos, día y noche,
la vida pasando en coche,
por eso llená el tazón
y tu alma con mi corazón.

No olvides que a ti te espero
cantando un blus duradero,
y si tienes una idea fija,
traé camarón, tengo lija.

Yo no busco ser grosero,
le canto al amor verdadero:
al de madre, tierra y buen vino,
es que el amor es divino.
Así es, tu luz no se apaga,
pero esta poesía se acaba.

Ser y estar

Ser y no ser
Estar, con pesar
Estar liviano de cargas
Ser algo para otros
Ser alguien para pocos
Estar a pesar de
Estar líbido despierto
Ser y aparecer
Ser y aparentar ser
Estar vivo al pasar
Estar muerto al rodar
Ser dormido con sueños
Ser y sueños de no ser.
Estar alerta vital
Estar vivo al soplar.

Elección

-Te había pedido que lo lleves a deporte, ¿Te olvidaste o qué fue lo que pasó?
-Se me hizo tarde, disculpá. -le respondió Eduardo, y añadió- Es que ayer tuve una noche complicada, y me quedé dormido.
-Durmiendo, querrás decir. No podés olvidar que es tu hijo, aunque a veces quisieras disimularlo. -dijo ella.
-No seas tan dramática, es sólo una jornada de deporte la que perdió. De alguna forma, te compensaré.
-No es conmigo con quien estás en deuda y bien lo sabés. Siento que a veces querés llevar el asunto a un terreno diferente. Discúlpate vos con el niño. Veremos qué opina. Sabés que ama practicar deportes. -le dijo ella y cortó la comunicación.

Ni siquiera me dejó decir adiós, pensaba Eduardo, con el tiempo se ha vuelto más ofensiva de lo que solía ser.

Esa misma tarde, Eduardo fue a ver su hijo, quien lo abrazó al verlo llegar.
– Hola, hijo, ¿cómo estás?.
– Bien, papi, ¿qué te pasó hoy que no me llevaste a practicar deporte? -preguntó el pequeño.
– Perdoname, hijo. Estuve trabajando hasta muy tarde y me quedé dormido, por eso no he podido venir por ti.
– ¿Es cierto eso que dice mamá, que estuviste con una mujer toda la noche? -preguntó el chico con cierta desconfianza hacia las palabras de su madre.
– No, bueno… tu madre no me quiere demasiado, ¿sabés? Es por eso que cada vez que puede me difama. No debés preocuparte por ello, ¿está bien?
– Si. -interrumpió el pequeño.
– A veces discutimos porque entre nosotros hay una separación que a es muy difícil subsanar, pero no es así contigo, ¿entiendes? -dijo Eduardo.
– Sí, papi. Papi…
– ¿Qué hijo? Decime.
– ¿Qué quiere decir difamar? -inquirió con curiosidad el chico.
– Difamar es hacer perder la buena fama de uno. Cuando tu madre habla cosas feas de mi, es lo que intenta hacer conmigo, difamarme.
– Ah… pero mamá difama siempre, y no sólo a ti. Ayer dijo que la señora del almacén, Mirta, es una vieja ladrona. Eso es difamar, ¿verdad?
– Sí, aunque también se podría ver como un llano insulto, hijo. Mirá, no te preocupes. Tu madre tiene sus problemas y, como todo ser en edad adulta, los lleva adelante como puede, con lo mejor de sí. Bueno, decime, ¿cómo querés que te compense mi falta de hoy? Te doy dos opciones: podemos ir al cine esta noche o podemos ir a ver el partido el sábado. Bien, ¿qué decidís?
– Ummm… es difícil… creo que prefiero ir al cine a esta noche. -dijo el pequeño.
– Mirá que el partido del sábado es quizá, el más importante del semestre. -le dijo Eduardo, persuadiéndolo.
– Sí, papi, tenés razón. El partido del sábado puede ser importante, pero hoy es más importante para mí pasar un rato con vos esta noche.
– Bien, hijo. Entonces iremos al cine esta noche y también iremos el sábado a ver ese partido. -dijo Eduardo.
– ¡Gracias pa! ¡Qué bueno! No lo puedo creer. Iré a contarle a mamá. -dijo el chico y entró corriendo a la casa.

Al rato, salió la mamá del muchacho. No estaba contenta por el mismo. Lo apenaba la idea de que su padre le fallara nuevamente. Salió a hablarle:
– Mira, Eduardo. Esto es importante para él. Si creés que no podés cumplir con lo que le dijiste, mejor que ni te aparezcas. Me duele verlo apenado. Se hace muchas ilusiones con vos. No hace falta que le falles como lo hiciste conmigo.
– Cumpliré con lo pactado. Aprendé a perdonar, te hará bien a vos misma. -dijo Eduardo.
– ¿Qué sabes de eso, que no has perdonado mi falta? -le dijo ella.
– Ya te he dicho mil veces hasta el cansancio que te he perdonado. Pero no podés pretender que después de dicha falta a nuestra fidelidad continuemos juntos. Entendelo.
– No era necesario separarnos. Fuiste cruel. Sobre todo con el chico.
– No confundas las cosas. Juntas tienden a parecer otras que no son. El muchacho está creciendo sano y suficientemente feliz. Eso no es poco, hoy en día. Y si así lo creés, provéele otras bondades. -le dijo Eduardo.
– Está bien, no quiero discutir, ¿a qué hora venís por él?
– Ocho y media estoy acá.
– Te estará esperando. -le dijo ella y entró a la casa.
Eduardo se fue de allí y regresó puntalmente, como había predicho. Allí lo recibió el pequeño, que estaba vestido impecablemente, bien peinado por su madre y perfumado. Eduardo lo tomó en sus brazos cuando lo vio y el chico lo abrazó fuertemente. Se despidió de su madre y se fueron.
Ya en el cine, mientras esperaban el comienzo de la película, conversaban:
– Qué lástima que mamá no haya podido venir con nosotros…
– Sí, es verdad, hijo. Es una pena.
– Qué bien que la pasamos los tres. ¿Te acordás cuando fuimos al acuario?, ¿Dónde era? -preguntó el chico.
– San Clemente, hijo. Lo recuerdo muy bien. Tu madre parecía feliz con nosotros.
– Ahora no parece feliz, quizá es porque vos no estás, papi.
– Puede ser, hijo, puede ser. Mira, ¡ahí empieza la película! -dijo Eduardo.
– Dame la mano, papi. ¡Espero que no sea de miedo!
– No lo es. Vas a ver que la vamos a disfrutar. -dijo Eduardo tomando a su hijo de la mano.

La conquista

La noche se acerca rotunda
en silencio te habla, profunda,
la luz de una estrella te excita
brincando tu cuore palpita.

Se funde el alma en la penumbra
la luna te sigue y alumbra,
la mente se calma, reposa,
se duerme cansada la rosa.

Despeja de nubes el cielo
el viento tras levantar vuelo,
un ave nocturna divaga
tu herida conviértese en llaga.

Observas así el firmamento
trocada tu pena en lamento
ahora es olvido lejano
vacía ha quedado tu mano.

Arrojadas todas las piedras
desnuda estabas en la hierba,
la vida pasa y no detiene
su andar, aunque no va ni viene.

Es ella, busca conquistarte
y a veces conviértese en arte
proverbial, elocuente, elegante,
sublime, sagaz, no pedante.

Susurra al oído bajito
te habla de lo bello y bonito
maravillas de la creación
un tucán o una linda canción.

Y encuentran cierta resistencia,
aceptando en tremenda paciencia
que algún día serán reconocidas
por quienes malgastan sus vidas.

Son obras que no forman parte
del temor que a ti suele azotarte,
ellas son piezas de libertad
que cuestionan vuestra realidad.

Como lunas nunca te rechazan,
más bien ellas siempre te abrazan
te invitan a pensar o lo intentes
que al pasar por aquí no lamentes.

Un recuerdo no escrito te acerca
prestale atención, no seas terca,
te eleva a alturas soñadas
te lleva verdades impensadas.

Él dice debes conocer
lo amable y profundo de ser
paciente, tranquila, rebusca
de tu corazón que se luzca.

Pues todo pasa y nada queda
ni esta poesía aunque pueda,
como esta noche fue pasando
ahí viene el sol asomando.

Poderoso

Y en ese instante, en el que se extendió el beso, el tiempo se detuvo: los trenes chirriaron estridentes frenadas, los aviones quedaron suspendidos en el aire, las niñas paralizadas a medio saltar, los planetas detuvieron sus órbitas, quienes descargaban mercadería la sostuvieron inmóviles y las radios y canales de televisión emitían un eco. Los dioses, en las alturas, pensaron con atino: ¡chocamos! Mas no; ellos despegaron sus labios y se miraron con cariño. El mundo continuaría girando sin que siquiera sospechen del poder de ese amor.

Vivencias

Sufrir puede ser poesía
llorar puede ser de alegría
gozar puede traer dolor
vivir puede ser en color.

No todo será sufrimiento
aunque escuches su lamento
pues de todo lo penoso
surge algo que es valioso.

Aprender de los errores
si ajenos serán mejores
pues aquellas experiencias
son también vuestras vivencias.

A no dudar, que el dolor
siempre te deja el sabor
de haber purgado tu pena
un bálsamo a tu condena.

Pues no sólo lleno de gozo
vibra en su calabozo
el dolor así purgado
es un trance superado.

Como toda desazón
se va y deja su razón
maduro así el corazón
logrando en él su sazón.

El gozo será primero
efímero, aunque ligero
dejando una sensación
reclamando repetición.

En ella se aprenden cosas
ingratas, son vanidosas
de flores, las más hermosas
sin dudas serán las rosas.

Entre ellas y jazmines
se perfuman los jardines
tienen su encanto y olor
que le dan vida y color.

A una conciencia serena
libre ya de cualquier pena
que apague como un hechizo
lo que la vida no quiso.

Ella se brinda armoniosa
tiene su magia, es vistosa
luce en la flor, en la rosa
en la luna y la mariposa.

En la paz a la mañana
y a tras luz en la ventana
cuando pasa caminando
la belleza, así, danzando.

Sufrir puede ser sin motivo
llorar puede ser despedida
gozar puede ser efectivo
vivirla puede ser vivida.

Simpatía por el dinamismo

Simpáticas marionetas del imperialismo
que expresáis devoción y fanatismo
por limones apostáis al capitalismo
que ha brindao confort y dinamismo.

Vuestros ojos se han cegao al virtuosismo
y aplaudís tristemente el exitismo
entre idiotas brilla algún favoritismo
de reñir en la butaca del mercantilismo.

Comerciáis puerilmente individualismo
con frases que enunciáis con erotismo
no sabéis que al promover el egoísmo
suscitando con ahínco el infantilismo
de sentir que todo es más de lo mismo
propiciaréis en la gente el humanismo .

Amanece el conocimiento

Cierta tarde, en el patio de la casa de mi infancia, donde aún vivían mis padres, sentados en un banco a la sombra, entre humos, mi viejo, ya mayor y jubilado, dijo por lo bajo:
-Qué lindo que es estar al pedo…
En ese momento, comprendí que había alcanzado la sabiduría.

Triple personalidad

Tyron había sacado la basura temprano. Sin embargo, mientras ponía en orden los objetos que ocupaban cierto espacio en el living, encontró varios discos compactos de Enrique Iglesias que creyó oportuno el momento de darles el mismo destino que a aquél pote de crema, cáscaras de naranja, envase de papas fritas, una botella de ginebra con su respectiva tapa a rosca, colillas de cigarrillos, cenizas, yerba mate, un saquito de té, papeles varios y el cartón de un rollo de papel higiénico, entre otros desperdicios. Cuando volvió a la vivienda, tras descartar los “cidis”, se encontró con una sorprendente y llamativa imagen delante de él. Era una figura desgarbada, con una larga cabellera sin peinar, largas y oscuras ojeras, mal entrazado y se rascaba la cabeza con una mano mirando hacia delante como no comprendiendo su propia visión. Se trataba de un espejo que reflejaba el cuerpo de Byron, que éste recordó, no sin un minucioso repaso en su memoria de dónde creía haber visto aquél rostro. Al instante, recordó aquella máxima que hablaba de conocer a sí mismo y que nunca le había despertado curiosidad. Pero en ese momento, lo hizo, aunque fue por un breve suspiro pues rápidamente sonó el timbre. Cyron fue a atender y se encontró con un vendedor ambulante. Éste le detalló la mercadería de la que disponía para la venta, haciendo mención a la calidad de los bolígrafos, su módico precio y también el poder de secado de los trapos de pisos. Byron no le compró nada y no sólo eso, sino que además lo despachó con una sarta de improperios propios de un hijo de puta. El humilde vendedor se marchó resignado pero gracias a aquello encontró su vocación: abandonaría la venta ambulante para dedicarse a su pasión, el canto. Tyron cerró la puerta con vehemencia y un Picasso que colgaba de una de las paredes cayó pesadamente sobre el cerámico. Lo recogió y le devolvió su lugar en el mundo, con el que el Picasso se sentía satisfecho o al menos no mostraba disconformidad alguna. Quien estaba disconforme era Cyron, que había observado una mancha de humedad en el cielo raso de la cual caían gotas de agua cada vez que llovía o rociaba un poco. Para ello, siempre empleaba una palangana colorada que dejaba exactamente justo debajo de la misma para recolectar el agua que luego enviaban a la capilla Santa Cantimplora para bendecir. El párroco nunca se negaba a tales pedidos, pero siempre exigía alguna contribución a cambio. Cambiando de tema, Tyron evitaba el pago con su artimaña para distraerlo. Pero esa tarde no llovía y hacía intenso calor, por lo que la citada palangana no cumplía con ningún servicio de utilidad para él ni para nadie. Yacía meramente sobre alguna superficie. Pero la historia no se basa en la existencia de una palangana, sino que se adentra en uno de los episodios de la vida de Byron. Esa tarde se le había pasado volando mientras piloteaba el aeroplano y al regresar a la casa donde habitualmente residía encontró que la cena ya estaba lista. Quien lo había hecho no era otro que Tyron, habiendo horneado unas tiras de asado junto con unas papas. Byron cortó un trozo de carne de un tamaño por el que supuso pasaría sin problemas por su boca pero se equivocó, era demasiado grande para ella. La cortó en dos e introdujo uno de los bocados que masticó sin piedad. Tras esto, Cyron se sirvió un poco de vino y bebió sin compasión ni vergüenza. Tyron propuso un brindis, pero Byron era abstemio y se negaba a brindar con agua. Por su parte, Cyron, que era vegano, sólo le entraba a las papas que crujían entre sus dientes. Cuando terminó de cenar, Byron lavó los platos y, luego, el mismo Cyron los secó. Tyron encendió un cigarrillo con un fósforo de cabeza azul mientras observaba el fluir de los pensamientos. Byron sintió un malestar estomacal, por lo que Cyron se tomó una buscapina. Recordó que el médico le había aconsejado caminar luego de cada comida para ayudar al proceso digestivo. Entonces Tyron se fue a dar una vuelta a la manzana. En su camino, vio pasar un gato negro, pero recordó el dicho que decía que de noche todos los gatos visten ese color. Sin embargo, Byron creía que éste particularmente era negro y eso era una señal inequívoca de mala suerte. Cyron tropezó con una baldosa floja y lo atribuyó al signo de aquel felino poco antes visto, pero se consoló pensando que un tropezón no es caída. No obstante, Tyron yacía en el suelo con raspones en las manos, codo e incluso el rostro. Al llegar a la casa, la puerta estaba cerrada con llave como la había dejado, pero hurgó en sus bolsillos y sólo encontró cigarrillos y unas monedas. Cyron saltó la tapia y pudo ingresar a la habitación. Tras lavarse los dientes, Byron se acostó a dormir, pues a la mañana siguiente Tyron debía ir a trabajar más temprano que de costumbre. Se quedó dormido cuando apoyó la cabeza sobre la almohada de plumas y tuvo un sueño extraño: era solamente uno y no había siquiera a quien echarle la culpa.

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De viaje

Me aburre siempre lo mismo
Normal me parece el exotismo
Lo raro no me da desconfianza
Lo extraño sugiere añoranza;
Todo es igual, nada difiere
Un plano existencial prefiere
No distinguir entre esto y aquello
Como si lo real dejara allí su sello.
Decí que mantengo el aseo
Mi alma se fue de paseo.

Las horas muertas

Es tiempo sin sabor
Un dibujo sin color
Una flor sin aroma
Niño que no asoma
al mundo, a la vida.
Pendiente sin subida
Acontecer desabrido
Un músico desconocido
Un cuadro descolorido
Un poema sin sentido
Un verso que no cierra
Es el ruido de una sierra
Que no corta la madera,
Es una célebre espera.
Así, las horas muertas
que parecieran no pasar
son las únicas ciertas
que nos regala el azar.

Luminoso es el camino

En momentos de incertidumbre
primordial es ver los problemas
de frente, con luz, y los dilemas
crear claridad que a ti te alumbre.

Pues las sombras nos confunden
se entremezclan, se transforman
otras cosas engorrosas así forman
y entredichos sonoros las difunden.

Aunque iluminado es recto diferente
si se observa bien con mirada curiosa
nadie ve en la espina rosa indiferente.

Luminoso es el camino que te lleva
al cruzar en las oscuras pedregosas
calles donde tu noble alma se eleva.

En redes la gente sólo lee el título o reacciona a la imagen

Bueno, eso es todo lo que tenía por decir. Este texto es sólo demostrativo de aquello, para evidenciar coherencia, no es que intente llamar la atención para luego no decir nada que lo justifique, aunque en definitiva no diga mucho más que aquello. Podría decir, empero además, que aquella afirmación y/o sentencia deja en evidencia la situación social actual, que perdió y cercenó todas sus posibilidades de comunicación, sumando a la nula escucha que se gesta en casi todos los ámbitos, dejando al ciudadano en una situación de completa penosidad ( aunque pueda alcanzar algún tipo de pomposa gloria ) donde la soledad es el factor común, aunque sea difícil y rara cualquier desconexión de esta sociedad que ha globalizado la vanidad y procura banalizar cualquier vestigio de comunicación entre algunas de sus partes, a través de la ridiculización y la marginación de aquellos que se han tomado la molestia de intentarlo. Por lo tanto, cabría la posibilidad de sentenciar que no es necesario buscar y navegar en cualquier tipo de debates ( máxime en redes ) que sólo lo dejarán aferrado a su postura y con la oscura sensación de que todo es una mierda y cualquier noticia que se jacte de buena no torcerá el rumbo de los sucesivos tristes acontecimientos conducentes al mar cloacal de la estupidez, que seguirá propagándose como enfermedad virósica y todavía hay quienes aplauden cual eufóricas focas que se ha encontrado la cura. Mas no, no hay cura. O si hay cura, él no nos curará pues estará abocado a atender las confesiones de sus feligreses que, al menos, le dan cada tanto una limosna para costear sus hostias ya que el Estado no lo solventará en un tiempo. En definitiva, este texto -como decíamos- no amplía ni niega ni describe ni suple lo dicho hace tantísimas letras, en aquél título que acompañó la imagen que usted ( ¿vio, lector, que se lo ha tenido en cuenta, incluso en este momento de calma y despedida? ) puede observar debajo o al costado, dependiendo del dispositivo en que la observe, como motivo que le incite a tener una reacción consecuente o no, pero que no lo dejará indiferente, como el presente texto.

Desaliñada

Se gestaban los albores de una nueva religión, cuando Maira no quiso saber nada del asunto y se marchó llorando desconsolada. Otra vez, su amiga le decía que habían fallado. De repente recibió una llamada inesperada:
– Te estoy esperando en Güemes y Torrevieja. Café Cómo. Me habías dicho que ibas a estar acá, ¿querés que te vaya a buscar? Te espero o muero en el intento.
Paró un taxi y éste no detuvo su marcha. Probó suerte con los siguientes, pero los choferes parecían ignorarla sistemáticamente. Era tal vez su aspecto lo que producía cierto rechazo en ellos. Tal es así, que uno de ellos paró pero seguidamente retomó su marcha sin cargar con sus huesos. Finalmente, un taxi se detuvo y la levantó del pavimento.
– Lo más rápido posible. Güemes y Torrevieja, por favor.
El chofer hizo un gesto de aprobación con la cabeza. Sin embargo, no tenía la menor idea de cómo llegar hasta el lugar solicitado. Tomó la avenida y cruzó el parque. Maira advirtió el movimiento y se lo reprochó instintivamente.
– ¡Oiga! ¿A dónde va?
– ¡Perdón! Creí que había dicho Güiraldes. Disculpe mi confusión. Hace dieciséis horas que estoy arriba de esta lata de atún. –dijo el chofer.
Giró en u cuando tuvo ocasión y regresó tras las huellas del vehículo. De su cabeza brotaban diminutas gotas de sudor que, en caso de ser advertidas, mostrarían su elevada tensión al pasajero de ese momento. Al llegar a una esquina, le preguntó a Maira distendido, buscando aprobación.
– Esta es, ¿no?
– Si toma por esta después va a tener que pasar Zúñiga, antes de toparse con Senegal. Si llega hasta el callejón quién lo saca…
El chofer asintió, continuando por la calle que venía. Su desconcierto era tal, que se le trenzaban las ideas en su cabeza por lo que fingió un dolor en el pecho y estacionó a un costado. Maira se ofreció a llamarle una ambulancia, pero el chofer dijo que se recompondría rápidamente. Sin embargo, le pidió que no lo espere para continuar su camino, pues se tomaría el resto del día. Así fue que Maira intentó detener otro taxi, pero no tuvo la suerte de que alguno de ellos se detenga. Caminó algunas cuadras en dirección opuesta a la puesta del sol y realizó una apuesta de lotería luego de pasar por un puesto de diarios y revistas mal puesto atendido por un tipo apuesto y, puesto que olvidó el nombre de la revista que deseaba adquirir, compró otra propuesta por dicho sujeto del puesto, y adquirió, además, un tornillo en una casa de repuestos que se lo llevó puesto.
Cansada y sin saldo a favor en su teléfono celular, se fue hasta la parada de colectivos más cercana a esperar. Recibe una llamada.
– ¿Vas a venir o me mando a mudar?
– ¡Enfermo! –dijo Maira, cortando la comunicación.
Pasó el colectivo que la llevaría hasta su casa y ella se subió. Un muchacho aturdía a todos con música en su celular. Maira le pidió si podía bajar el volumen del mismo y el joven aceptó de muy mala gana. Tal es así, que a los pocos segundos volvió a subir el volumen, inclusive más aún de lo que estaba en el principio narrado para fastidio de todos. Excepto el propio.
Maira se bajó cuando llegó a la parada cercana a su casa. Distaba a unos doscientos treinta metros de la misma. Mientras caminaba observó que sobre un árbol colgaban un par de medias de nylon que no llamaron su atención aunque lo intentaron. Al llegar, la estaba esperando.
– Otra vez me dejaste plantado ¿Se puede saber qué tenés en la cabeza?
– Aserrín. –le respondió Maira.
– Me podrías haber avisado que no ibas. No tenías impedimento alguno. Un llamado y problema solucionado. ¿Tenés idea cuánto me tuvo esa silla encima? Bueno, me vas a contar qué te pasó o adivino.
– Adiviná.
– Nadie te quiso llevar.
– ¿Viste que no era difícil?
Maira dio media vuelta y salió corriendo por donde había venido. Nadie la siguió. Cuando notó esto, aminoró la marcha y al pasar por el templo entró sin dudarlo. Apareció delante de ella un hombre que le pidió se retire, por favor, pues alegaba que nada podían hacer ya con semejante desaliño.

El cielo paciente

La noche, apacible, cae dormida;
La luna oculta en su fase la sonrisa,
Una estrella displicente sueña
que abajo las luces fugaces
le cumplen tres deseos anhelados.
El cielo observa todo, ferviente,
esperando que el espectáculo
nocturno irreverente ecléctico
cambie su ecuanimidad abyecta
por el ajetreo diurno cotidiano.

La plaza

No hay ciudad que no conozca
el llanto, la angustia ni el tedio
ni plaza céntrica que no luzca
vanagloria en mandato del medio.

El gentío allí se amuchedumbra
a conversar de los niños sus juegos
la farola de noche le alumbra
el andar zigzagueante a los ciegos.

Ni la luna que tanto me llama
nos invita a dormir en su cama
ni la estrella fortuita declara
que su manto celeste la ampara.

Las palomas ya no comen tanto
sus jubilados buscan otro encanto
como darle placer a los nietos
y que aprendan saberes discretos.

Vigilada hasta la medianoche
conectada con cámaras nuevas
forman charcos que dejan los coches
los triciclos el día que llueva.

Fotos solas, también de los niños
fotos viejas que muestran los cambios
fotos riendo, corriendo y desaliños
fotos de estatuas no tienen recambio.

Todo el mundo pasa por la plaza
si va o viene no tiene importancia
por la plaza que es como una casa
bajo el cielo y llena de fragancia.

Horizonte

Aprendiendo a vivir
De instante en instante
Día a día a resistir
Vencer el ritmo vacilante
Frenar, seguir, insistir
Recrearse, subsistir
Sentir el flujo cambiante
Adaptarse, convivir
Como vertiente fluir
( Valga lo redundante )
Y otra vez resurgir.
Aunque se crea distante:
Ir presente, persistir.

Escribir

Me voy a sentar a escribir
para no tener que sucumbir
ante la corrosiva sociedad
que te desgrana sin piedad;
escribir o en el intento morir
en el final esbozar un decir.

Con la antorcha de lo veraz
escribir, descifrar perspicaz
en resabios de comunicación
ofrendar al lector sensación
verbo apalabrado contumaz
sostén de la cordura sagaz.

No quedará dicho rezagado
que al escribir tan porfiado
caiga presa de algún vicio
simiente en su sano juicio
que por vivir ha rechazado
callar, y locuaz ha versado.

Así entre magno palabrerío
se refleja un sentir tardío
del mundo sólo una causa
el tiempo tiene su pausa
sacándote de ese hastío
corre y corroe como el río.

Escribir es del alma vivir,
la palabra tiende a desistir
al llegarle su vencimiento
y  lejos de dar escarmiento
es loable poder predecir:
Escribir puede ser resistir.

Seducir no querer convencer
subsistir, no caer, ni ceder
escribir con maestría y ardor
con simpleza, tesón y rigor
al obsequiar un verso perder
levantar la palabra es vencer.

El silencio

En la relación interpersonal el silencio puede cumplir múltiples funciones, desde dar espacio y tiempo para pensar lo que se habla, dar lugar a una respuesta, medir el tiempo de la expresión o simple y profundamente compartir la compañía, entre muchas.

En la música, el silencio también tiene sus funciones, el cual lo puede dotar de belleza y sutileza, dependiendo del uso que se le dé y de la sensibilidad y talento del músico, y la atención del oyente.

En literatura el silencio también cumple su función, el cual se puede manifestar a través de diversos signos y usos que propician la pausa en la lectura, dependiendo de la obra literaria y, otra vez, del escritor y de sus cualidades para comunicar y, nuevamente, de la atención en este caso del lector.

En redes, casi del lado opuesto, encontramos que el silencio ofrece diversas interpretaciones desde apatía a falta de interés y participación, y tales prejuicios derivan cotidianamente en juicios hacia las personas que por diversas cuestiones no ofrecen nada a la comunicación. No participan. En muchos casos apresurados, debido a que la dinámica de la redes cargada de ruidos continuos sin silencio impiden al que está del otro lado frente a alguna pantalla encontrar algo sustancioso en lo que se esté comunicando. En todo caso, en redes el silencio no es comunicativo, a diferencia de lo que ocurre en la relación interpersonal, la música y la literatura donde el silencio tiene mucho por decir.

Un volcán

Una palabra que sembró la confianza
que despertó tu fuego vivo interior
tomó nota al fin tu sentir aletargado
que no hay dios que no haya superado
el mal trance de un pesar anterior
recobrando fuerza, valor y templanza.

Yacía moribundo, hibernaba confortable
opacado por siluetas que danzaban
al ritmo de diacrónicas canciones
le asustaban opulentas emociones
y palabras virulentas que trazaban
un insensato sentido descartable.

Pero el fuego al estallar que todo arrasa
no distingue del tenor del sentimiento
ni detiene su pasar en la pendiente
lavará con su fulgor en la vertiente
todo signo, todo mal, remordimientos
es el otro mismo tú el que te abraza.

Y al ser uno esos dos es una vida
plena, la luna también tiene sus caras
una llena, la  otra algo desconocida
alza el vuelo aunque te sientas perdida
que no es cierto que ya no te despertaras
que la dicha sólo estaba algo escondida.

Los emisarios del tiempo

En todas las épocas han operado en las sociedades diversos tipos y géneros de organizaciones secretas tendientes a algún fin, con algún objetivo particular que las movilizaba, de las cuales luego los estudiosos de las mismas divulgaban, sin ningún tipo de crédito por parte de quienes tenían la desgracia de prestarle atención, sus casi siempre lúgubres fines y desarrollaban teorías alrededor de ellas con el sólo hecho de desentrañarlas, pero no arribaban a ninguna salida satisfactoria, quedando relegados al margen de la félix societé que, indiferente, seguía sucumbiendo a todo lo que ellas sembraban entre el crédulo público. Los tiempos actuales no se quedan rezagados en tal sentido y, a riesgo de quedar marginado como paranoico, estoy abocado a desenmascarar a una mafia que ha tenido gran preponderancia en la cultura de los últimos años en la sociedad que la vio crecer.

Uno de los modus operandi de ella es tal que, asistida y apoyada por la tecnocracia dominante, ha desdibujado una situación que se presentaba cotidianamente entre los integrantes de la sociedad como de lo más habitual, llevándola al motus de ridícula o de befa, quedando quienes la practican –antes como partícipes al día- ahora como pasados de moda o relegados en las antinomias de los vientos vigentes. Me refiero a la mafia del tiempo y todos sus agentes del pronóstico. Hasta hace no mucho tiempo, uno se podía pasar horas hablando en balde de lo que podría pasar, si garuaría, si haría frío, calor, ¿caerá granizo? ¿lloverán sapos? Si cambia el viento o a qué hora amanece mañana. Decenas de minutos, horas e incluso algunos días hablando del tema más común y trivial que la sociedad le había dado un lugar preponderante en sus principales temas de conversación. Hasta incluso se han escrito libros y se han filmado películas con ello como eje central y/o argumento. Es diferente a casos en donde en algún recinto, como puede ser un estadio de fútbol, un templo o una facultad, uno sabe de lo que se habla y está casi obligado a saber lo mismo, pues esa es su regla del juego. Pero desde hace algún tiempo, el tiempo mismo es un saber más en todo ámbito, una mercancía de intercambio que se troca, un conocimiento indispensable para poder vivir en plenitud. A la hora que se me ocurra, puedo (y debo) tener el conocimiento de todos los detalles del tiempo con quince días de antelación, y no importa si son aproximaciones, estimaciones o certezas, lo fundamental es que lo sé de buena fuente y con ello se terminaron todas las especulaciones que tanto tiempo le restaban a la gente en nimiedades para poder destinarlo, por ejemplo, a elegir cuál será el próximo celular que me dará el pronóstico extendido que me voy a comprar. Pero lo que es seguro es que no voy a mirar hacia arriba cómo está el tiempo porque lo sé bien desde hace dos semanas, y no quiero que se malinterprete, porque no es una crítica a este nuevo beneficio que vino de la mano de la globalización ( dicho sea de paso, si Das Chagas hubiese contado con una app que le dijera que iba a llover torrencialmente el 2 de julio de 1817 sobre Apóstoles, con criterio, hubiese postergado la batalla para otro día favorable a su tropa con lo cual hoy hablaríamos portugués y seríamos probablemente el imperio al que todos le rinden tributo, pero Andresito Guazurary, viejo conocedor del clima, lo derrotó bajo la lluvia dejándonos como herencia un país soberano y una yerba de primera calidad), pero lo que se debería observar con atención es que ya no podremos prescindir de él mismo, pues nadie en la calle te va a saber decir si tenés que llevar bufanda o por las dudas traer paraguas cuando los que se divierten manejando el ánimo y la predisposición de la población decidan abandonar sus prácticas tétricas de dar aviso a través de los medios o aplicaciones en teléfonos, tablets, computadoras y nuevos dispositivos por venir qué tiempo hará, pues a pesar de que lo saben a la perfección, tendrán otros medios más ingeniosos para captar la atención de sus fieles y ya aparecerán otros detrás de mí para sacar a la luz sus objetivos. Para ese tiempo, ya se habrá creado tal religiosidad del asunto que ni los más escépticos serán escuchados. Cada tanto alguna anciana se queja del frío pero enseguida le aclaran que estaba anunciado desde hacía tiempo y uno siente un poco de pena por aquellos que se vieron vilipendiados por el desarrollo. Ligado a esta tradición posmoderna, se encuentran aquellos que indirectamente te obligan a entrar en sintonía con tales vaticinios y, más allá de que tengas guardia el sábado o sepas mejor que nadie que caerán soretes de punta, te desean de corazón abierto “buen finde”. Pero nadie puede sospechar de su buena fe ni elevarle reclamo alguno. Ellos, quizás, enfrascados en saber que Cariló los espera con 30 de térmica, le auguran buenos designios a todo prójimo que se interponga en su trayectoria. Pero basta por el momento. Time is money. Hace un calor insoportable. Eso sí, el pullover no me lo pienso sacar hasta que caigan sus máscaras.

De nominaciones, de bloggers y de generaciones

Había gente que me decía que Facebook servía para “enaltecerse” a uno mismo, que ese era el uso habitual y común que se le daba, quizá usando otras palabras. Y es mucho de lo que se puede ver por ese tipo de redes, donde lo vano solapado puede llegar a colmar la pantalla, donde cada muro es un producto, donde el peso de la opinión propia tiene un carácter casi irrefutable. Pero cada persona tiene mucho más para ofrecer que sólo juicio y opinión. Para eso existen los blogs, donde muchísima gente publica y ofrece variados textos que se dan a la comunicación, intentando mejorar cada día en sus formas y modos del decir, aunque cause frustraciones y desilusión. La ilusión juega un papel importante a la hora de publicar. Quien da a conocer lo que hace busca, como mínimo, llegar al otro, porque de eso se trata la comunicación. Así concibo la literatura, si es que tiene alguna función, aunque pareciera no ser funcional a muchas otras cosas, como la ideología hegemónica de la época que la viene descartando en varios países, donde los lectores son casos contados ( y perdidos para ella ). Quien gusta de leer muchas veces se encuentra sorprendido de sí mismo porque el texto derribó creencias, le abrió posibilidades o le favoreció vislumbrar diversas cosas que no tenía pensadas. El lector, muchas veces, se va descubriendo al leer, y ese descubrimiento no tiene fin.
Los bloggers también se van descubriendo al escribir, van desenmarañando su intrincada personalidad entre sus escritos y salen a la luz del texto muchas cosas interesantes para el lector, para el visitante que anda buscando quiénsabequé.
Seguir a un blogger puede ser un camino a perderse entre sus pensamientos y encontrarse entre sus espejismos, a identificarse con sus sentimientos y a rebelarse contra sus fantasmas, a buscarse entre sus pasatiempos y triunfar ante sus adversidades.
Quien escribe desconoce los alcances de sus textos, por eso muchas veces una palmadita en el hombro, como son las nominaciones a los diversos premios, vienen bien. Y como resulté nominado ( tras haberlas nominado ) al premio SUNSHINE BLOGGER AWARD, por las estimadas colegas Cami y Meli, paso a responder sus preguntas y cumplir con ellas, para lo cual publico aquí las respuestas por si a algún seguidor le llega a interesar ( ¡pero no dejen de leer mis poesías y relatos! ).

Formuladas por Cami

1-¿Cuál fue el primer libro que recordás haber amado profundamente?
No sé si tanto como amarlo, pero uno de los primeros que me despertó cierta admiración y asombro fue Ubik, de Philip K. Dick.

2-¿Qué pensás antes de dormir?
Olvido y me sumerjo en sueños.

3-¿Cuál es el peor libro (o menos bueno) que leíste?
No tengo cómo considerar que sea malo, pero mi ineptitud como lector me llevó a abandonar Fundación, de Isaac Asimov, luego de algunos capítulos en que me dí por vencido.

4- Si pudieras modificar una parte de tu cuerpo, ¿cuál sería? ¿porqué?
Poblaría las cejas, las veo medio desérticas.

5-Si fueras un super villano, ¿cuál sería el trauma/motivo que te llevó a ello?
Probablemente un resentimiento a la picazón, sea de piojos o mosquitos, lo que me llevaría a ser su Némesis.

6-¿Cuál es el mejor acompañamiento literario? (café, té, chocolates, música, gatos… todo cuenta)
Dependiendo de lo que esté leyendo. Si es una novela, la soledad es la mejor compañía. Leyendo cuentos y relatos puedo tranquilamente acompañarlo con unos ricos mates. Leyendo noticias, la música es lo que prefiero, ya que me permite distender ante las tensiones propias de la actualidad siempre conflictiva.

7-Te mudás de casa y sólo podés llevarte cinco libros, ¿cuáles elegís?
Escojo cuatro de Philip K. Dick y uno de Leo Maslíah ( si me lo devuelven porque lo tengo prestado )

8-¿Qué pensás de la astrología?
Desde mi ignorancia, pienso que hay algo de conocimiento y algo de imaginación e inventiva del astrólogo.

9- ¿El sol o la luna?
El sol para vivir, la luna para observar, para despejar sentimientos y pensamientos, para detenerme y existir.

10-¿En cuál de tus sentidos confiás mas? ¿La vista, el olfato, el tacto, la audición, el gusto?
En todos, aunque podría prescindir ( un poco ) del olfato.

11- ¿Qué momento del día es el que más disfrutás?
El amanecer es placentero.

 

Formuladas por Meli

1- ¿Cuáles son tus “Para siempres” durante ésta vida?
La muerte de lo mortal, creo que es para siempre. Como pienso que lo es lo eterno, claro está.

2-¿Cuál es tu lugar en el mundo?
Estoy a gusto en casa.

3-Si tuvieras que describirte ¿Cuáles tres palabras usarías?
Soy uno más.

4-¿Qué representa para vos escribir?
Escribir es un placer, me sirve para reflexionar y dar a conocer parte de mí, para brindar distintas visiones de muchas cosas, ofrecer pensamientos, sentires y para abrir puertas y cerrar ventanas.

5-¿Cómo te inspiras para empezar a escribir?
El comienzo de la inspiración puede surgir con algo tan nimio como una palabra, que da pie a un relato. O quizá con una idea muy precaria que puede dar lugar a un cuento, una poesía. O sólo por impulso interior.
Otras veces, empiezo a escribir para propiciar la inspiración, que después puede llegar ( o no, y lo escrito hasta ahí va a parar a la basura ).

6- ¿En qué cosas crees?
En la bondad, la belleza, la verdad, la nobleza, la simpleza, la inteligencia, la ternura.

7- ¿En qué cosas dejaste de creer?
En muchas. Espero que cuando escriba mis memorias no aparezcan por ahí.

8- Si tuvieras que usar dos palabras para designar ésta etapa de tu vida ¿Cuál sería?
Vivir y amar.

¡Saludos!

Al leer

Acaricio las palabras al leer
me detengo en cada frase
descompongo el entramado,
asimilo veraz lo trazado
lo refuto tenaz, lo descreo
lo intuyo sagaz, lo comprendo
perezco ( ¡oh!) en la metáfora
renazco –zaz- en otro verso
deduzco leal lo simbólico
disiento y retengo al leer
regresa la vista en lo retórico
suavizo mordaz el rasgo terso
gano tiempo sin línea, la hora
vaivén atroz del mundo
me aquieto locuaz, me recreo
y el espíritu fiel desplumado
vuela lungo al cielo perfumado
observa lunar astral su fase
siento, pienso, suelto al leer.

La hoja en blanco

hojablanco

No me causa ningún terror, ni espanto
como a otros escritores, la hoja en blanco;
por el contrario, le tengo cierta simpatía
verla ahí vital, agazapada, esperándome
avergonzada, quizá, por mi escasa lucidez.
¿Llegará la inspiración? ¿Tendré algo por decir?
La hoja en blanco ni se inmuta con mi inquietud
ni se preocupa, sigilosa, ante mi propia ineptitud.
Atenta a lo que pienso no anticipa mi escribir
cual regia soberana solapada en placidez
sigue ahí, delante mío, como mirándome
paciente, pudorosa, sin dudar de mi apatía
que cual otros escritores -a veces- me estanco
a pesar de los sentidos, parezco de Lepanto.

Le hablo en turbulencias ( evitando mentir )
contemplo lo que escribo, vestigios del pensar
que leo con sorpresa cual un lector dichoso
y me siento, con mis trinos, a verla atiborrada
de palabras, sentimientos, a ceder malhumorada
porque se creerá perdida, sin su blanca palidez
sin textura, calidad, solitaria con mi estupidez
a esperar que alguien la lea y perciba desdichada
que ya no es una hoja pura, ha sido desvirgada.
Y lejos de aterrarme, ni de sentirme orgulloso
la guardo en un cajón, la observo descansar;
saco otra hoja en blanco y le escribo mi sentir.