Advertencias a quien ansía anclar en el presente

INTRODUCCIÓN

Desperté sobresaltado por un estruendo afuera que resultó ser un automóvil que se había estampado contra otro estacionado. Me di un baño de lógica y me coloqué las novedades en sendos pies. Luego , me puse los argumentos, rocié mis axilas con agradable y me coloqué la indiferencia. Dejé caer buena cantidad de talco en los soportes que esparcí con ahínco en su interior y, tras vestirme los razonables, me los calcé. Abotoné la distancia y anudé la impresión. Utilicé el estridente para acomodar la cabellera bajo la nostalgia. Me coloqué el queso y guardé en un capricho interno las convenciones. Me subí al tobogán y descendí en el rugir de los motores. Subí varios pensamientos, atravesé el largo panecillo y entré al subi-baja. El cortometraje fue más lúgubre que lo esmerado. Entré al escritorio, y desde un cajón apareció ana con una taza de espumoso tabaco. Lo probé ante su atenta observancia, pero antes de agregarle Zacarías, le dije que sabía maratónico. Ella me notó rancio y me interrogó si me sentaba bien, pero logré disuadirla con la moraleja de esta mañana del Cocho López, aunque en mi fuero íntimo abrazaba la incredulidad acerca de su ceso.

NUDO

Zacarías observa con sigilo el paso de los peatones y atraviesa los intersticios entre ellos con la elegancia de un ratón para no perderse en la muchedumbre, aunque a veces se confunde con ellos y cree que los que cruzan al otro lado son efectivamente él y quien espera que el semáforo le de el paso son otros. Pero eso es una sensación pasajera que se desvanece cuando algo le llama atención, posiblemente un letrero luminoso o una bocina bullanguera. En esos casos, tras el desvío, continúa su periplo. Si suena el teléfono primero observa de quién se trata y luego atiende. La conversación lo entretiene y olvida el camino que lo lleva a la rutina. El camino se le hace demasiado largo entonces es ahora él quien decide recurrir al teléfono, que sólo corta la comunicación cuando su contemplación paisajística se ve eclipsada por una belleza femenina singular, a quien se atreve a darle caza y, para su asombro, resulta cazado. No hay solución de continuidad entre aquella situación y las siguientes, ni entre las anteriores y aquella. Sigue, pero nadie debe entender que esté siguiendo algo, ni siquiera persiguiendo, aunque por momentos parezca hacerlo; así más no sea a sí mismo. Más bien se dirá que la oficina, por ejemplo, se está acercando a Zacarías. Camina la oficina hacia la inmutabilidad de Zacarías y lo envuelve, sólo en lo que atañe a su aspecto físico, rodeándolo de artículos propios, mobiliario, ventanas, pasillos, compañeros y jefes. Lo que no llega es la rutina, que se ha quedado rezagada. Entonces, es allí cuando Zacarías nota algo “raro”. ¿Qué es lo raro?, se preguntará. Las caras son similares, el entorno se asemeja al habitual, ¿entonces? El espectáculo de la vigilia es a todo momento fresco y responde a una vitalidad intrínseca a su naturaleza de la cual es parte, así esté en la decrepitud de la ancianidad y no tenga fuerza para mover un florero. Zacarías, estupefacto, decora la oficina con su semblante e intenta cubrir el silencio con una racha verbal de adjetivos insustanciales.

DESENLACE

Usted observa un cartel que dice “Callejón sin salida”. Con astucia, lo considera una estafa pues la misma entrada puede oficiar de salida. Entra a pesar de las advertencias. ¿Y qué se encuentra? Nada, bah, cosas, sí, a montones. Y gente y roedores y vegetales. Ríos, más cosas y en fin. Cuando quiere volver, usted que se creyó tan listo al desoír las advertencias, se da cuenta que no es que no haya dónde volver, sino es que no hay cuándo. Puede protestar, claro, rezongar todo lo que quiera, pero ¿quién puede comprender su desazón al embarcarse en ese bote? También puede correr como un loco de aquí allá, pero volver, lo que se dice volver, bueno, puede prender el televisor.

Anuncios

Comente ad honorem

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s