Un café antes de morir

Me picaban las estrellas
y me las rasqué.
El café humeaba caliente
la sombra del Tiempo
enfrente
con silicona
endulcé.

Me empezó a doler Saturno
y me tomé un cometa.
El efecto no se sintió
hasta que un meteorito
me golpeó la luna.
Como no pasaba nube
llovió.

Una estrella fugaz
me divisó.
El firmamento tuvo
además, fuga
de divisas.
Tres deseos me pidieron:
un genio, una lámpara
y se los di.
El ocaso no se hizo
esperar
y escaseó.

Los zapatos se me
habían llenado de
casinos, con indulgencia
los suprimí.
Las fichas rodaron
hasta el océano, igual
la banca, saltó en garrocha.

A un camión lleno
de talco de paso
me saludó.

La cordillera se puso
fastidiosa
y la amainé.
Me tomé el Paraná
para bajar la España
que me había provocado
dolor agudo
en las Andrómedas.

La Amazonia
hablaba fuerte
bajo la voz
el jilguero cantaba
el silencio
evidenció
eclipse y tos.

Los salitres
escribían leyendas
en los pupitres
universales
con corrector.
El director
corregía errores
gramaticales
con fijador
y un doctor
curaba dolores
estructurales
vestía sport.

Los titulares no daban
cuenta
que no cerró.
A la ecuación
se sumó
el Nilo
normalizando la situación
quedó en vilo.

Se me vino la eternidad
encima
una naranja
la borra
amaneció.

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