El poeta no vino

Así crecía, en cada poesía,
tras cada luna, tras cada día,
la leyenda del poeta sin cabeza.
Él avanzaba, a pura destreza.

Cada mañana, este sin cerebro,
prendía las velas de un candelabro.
Él te anunciaba, pomposamente,
andá despacio, saneá tu mente.

El recitaba, en sólo una estrofa
palabras dulces, tierna cantata,
nada grosero de baja estofa.

Y si él creía, que te escondías
en tu armadura, triste hojalata,
tu alma besaba, con melodías.

Olvido…
…Recuerdo.

Él no olvidaba, que tu destino
se le ha cruzado en su camino.
Como los cables, de su molino,
no llega al tanque el agua, ni vino,
él poco sabe, más que un comino.
Quizá te pida, a vos o un vecino,
que lo rescates del remolino.
Hoy ya no vino, se fue en Torino.
Mañana vuelve, pierde el casino,
gana dos pesos, compra otro vino,
sale y te busca, te cree felino,
no por vulgar, piensa, con tino
que él y tu sino, sólo es divino.

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2 comentarios en “El poeta no vino

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