Mientras espero

-¿Qué pasa, compañero? ¿Se ha quedado sin inspiración? -Me dijo el hombre, vestido con su uniforme militar, que me había estado observando cabizbajo con un lápiz en la mano golpeando repetidamente sobre el papel.
-Puede ser, camarada –dije-. ¿Acaso sabe usted cómo combatirlo?
-Claro que sí. Hay que llamarla implorándole su aparición. Algunos dicen que es cuestión de sentarse y que ella vendrá. Otros hablan de dejarse llevar por ella ni bien se hace presente. Yo tengo una fórmula que nunca falla.
-Pues debería facilitármela, camarada. –dije, mientras observaba las insignias en su uniforme.
-Con mucho gusto, pero me temo que no será gratis.
-¿Así que la inspiración ahora tiene un precio?
-Como todo. Ni siquiera hablar es gratis hoy en día. El llamado a la inspiración también tiene su costo.
-Ya me parecía que tanta amabilidad no podía ser sin ningún interés.
-¡Vamos, compañero! ¿Quiere saber de qué se trata o prefiere quedarse con la espina?
-Tengo curiosidad por saber, pero no tengo demasiado dinero. ¿Cuánto me va a costar?
-Para los resultados que brinda, su costo es ínfimo. Su nombre es ideina. Vea, compañero. –me dijo el hombre dándome una de las píldoras.
-¿Ideina?
-Sí. Tiene los componentes activos que propician la aparición de las ideas. Viene en dosis de 200 y 500 miligramos, para cuando no surge nada.
-¿Se toma así nomás esta… droga?
-Oiga, no tiene por qué hablar con ese desprecio. Ideina ha salvado la carrera artística de unos cuantos. Si le nombrara, se quedaría pasmado.
– Entiendo, ¿me podría dar algún ejemplo? –dije por curiosidad.
– Roberto Fontanarrosa hubo un tiempo en que no podía crear sin ideina.
-¡Qué bárbaro! El negro, no lo puedo creer. Tan ocurrente…
-¿Vio?
-¿Cómo es que no supe de esta píldora antes?
-Compañero… ¿qué esperaba? ¿Un anuncio publicitario en la televisión?
-No, claro que no. Qué cómico sería. Y… ¿tiene alguna contraindicación tomar esta píldora?
-Quien la tome puede sufrir mareos, vértigos, diarrea y/o alucinaciones en alguna que otra medida.
-¡Qué problema si viene la inspiración junto con algo de eso! ¿No? Habrá que ir al baño con una libreta y lápiz. ¿Cuánto dura el efecto de la píldora?
– Son cuatro horas de inspiración ininterrumpida. Bueno, compañero, ¿va a comprarla o no?
-Estoy indeciso… bueno, deme dos.

Le pagué al general por las píldoras y debo decir que no me resultaron para nada baratas. Tomar una de esas píldoras iba a hacer que lo piense dos veces al menos. A decir verdad, no tenía miedo tanto por el costo sino más por la adicción a la que podía caer. La inspiración… ¿cómo decirlo? A veces no viene. Entonces uno se sienta y escribe cosas que bien podrían haberse no escrito. Que no valían la pena, como muchas de las cosas que todos en mayor o menor medida hemos leído hasta acá. Y bueno, tenía la esperanza, siempre la esperanza en nosotros, de que con esta pildorita podamos sortear el problema de la inspiración. Pero no. Me tomé una y me senté a esperar. Se me ocurrieron varias cosas, pero era más de lo mismo: alienígenas de visita a la Tierra que le enseñan el sentido de la vida al ser humano, el hombre solo ante la inmensidad del universo descubriendo todos los secretos del ser, la mujer que deja al hombre en nombre del amor a otro hombre se da cuenta de que el amor es un juego vanidoso, historias de amor en parejas adolescentes capaces de conmover a un hombre mayor, viajes interplanetarios del hombre en el futuro gracias a los avances tecnológicos descubriendo nuevos mundos en los cuales desarrollar la vida humana, la historia de un hombre que descubre el amor a través de sus hijos y amistades prescindiendo del amor por una sola mujer, gente que fabrica pastillas que producen efectos insólitos en sus consumidores, en fin, más de lo mismo. Así estuve cerca de cinco horas sin que se me ocurran cosas nuevas diferentes a las de la inspiración habitual y pensé que nuevamente había caído en una estafa. No sería la primera vez. Esperemos que sea la última. Todavía me queda la otra píldora. No creo que la tome, estoy decepcionado sinceramente. Además me asusté un poco cuando se me apareció Sor Juana Inés de la Cruz montando un caballo blanco y me dijo: subí que te llevo a dar el mejor paseo de tu vida. Me parece que voy a seguir esperando que la inspiración llegue de manera natural. Si bien, sé que hay cosas que no se compran, a veces, caemos en la tentación de probar para ver qué pasa… y nada, les narro la experiencia para que no caigan en la trampa como me tocó caer a mí.

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2 comentarios en “Mientras espero

  1. Ya estabas inspirado, no necesitabas que te engañaran con un placebo. Por otra parte, me hubieras preguntado a mi ya que tengo una caja que utiliza la gente de la NASA y el MIT. Se trata de Rasinfur y te puedo hacer un precio especial.

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