La sirena

Caminaba rancio por el malecón
respiraba tosco entrando al callejón
observaba díscolo el multicolor
perfumaba lánguido con su coliflor.

Llegó tardío a la vieja reunión
se sentó sombrío sólo de un tirón
le sirvieron vino, timo milanés
lo sorbió besando, sonrió en portugués.

En el gran salón vestía una sirena
era ella tan bella con su cola de pez
escondía su magia bajo su melena.

Sus largos cabellos cubrían sus senos
lo encantó al mirarlo tan sólo una vez
se durmió en la copa, la besaría en sueños.

Anuncios

Comente ad honorem

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s