Parábola de las miserias

Porque el neoliberalismo es como un hombre que se va lejos, y antes de irse llama a sus siervos y le entrega sus miserias.
A uno le dio cinco miserias, a otro dos miserias y al otro una miseria; a cada uno conforme a su aspiración, y luego se fue lejos.
Y el que había recibido cinco miserias, fue y negoció en la bolsa, y ganó otras cinco miserias.
Asimismo, el que había recibido dos, ganó otras dos miserias con los bancos.
Pero, el que había recibido una miseria, fue y cavó un pozo y enterró la miseria de su señor, para poder vivir feliz sin miseria alguna.
Después de mucho tiempo, regresó el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos.
Y llegando el que había recibido cinco miserias, trajo otras cinco miserias, diciendo: “Señor, cinco miserias me entregaste, toma, he ganado otras cinco miserias sobre ellas”.
El Señor dijo: “bien, buen siervo y fiel, en lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré. Ponte a cargo de éstas diez empresas de una de nuestras multinacionales. Despide gente, precariza los contratos, flexibiliza horarios que tenemos que producir más miserias”.
Llegando también el que había recibido dos miserias, dijo: “Señor, dos miserias me entregaste; aquí tienes, he ganado otras dos miserias sobre ellas”.
Su señor le dijo: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Ponte a cargo de éstas cinco empresas de otra de nuestras multinacionales. Recorta presupuestos en salud e higiene, viáticos y vacaciones. Busca mano de obra barata en algún país subdesarrollado y despide al resto que tenemos que producir más miserias”.
Pero llegando también el que había recibido una miseria, dijo: “Señor, te conocía que eres hombre duro y severo, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual me contuve para subsistir, y fui y escondí tu miseria en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo”.
Respondiendo su señor, le dijo: “Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por lo tanto, debías haberle dado mi miseria a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses, y todas las miserias devengadas”.
“Quitadle, pues, la miseria, y dásela al que tiene diez miserias. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más, muchas miserias más; y al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado”.
“Y al siervo hereje del sistema echadle afuera a algún país socialista; allí será el llanto y el dolor de muelas”.

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