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Todo es un gran show, una puesta en escena del circo contemporáneo. Toda felicidad es emulada, practicada, ensayada. Toda tristeza es un acto de desencanto con el teatro universal de la existencia.
Lo único que nos saca fehacientemente de esa fachada circense social es el dolor, porque el dolor se vive en primera persona y es indelegable. Cuando nos sobreviene, difícil deshacerse del entuerto del sufrimiento que trae aparejado ante la caída de la máscara ilusoria que, como un velo, no nos dejaba ver el común denominador de la existencia. De allí surge la inmejorable oportunidad de la industria de laboratorios y fármacos que promete y sugiere la posibilidad de con una píldora seguir en el tren de la insensibilidad al sufrimiento propio y ajeno que merma la vida de los seres ante el rechazo al dolor que, intrínseco a la esencia existencial, con cada punzada nos advierte y nos despierta ante la indolente sociedad del pop corn.

De hostias

El carajillo, en el siglo XIV, era un lugarcillo remoto del reino de Castilla, donde la gente iba a comulgar y confesar sus atrocidades. Quienes acudían a tal antro de salvación eran principalmente allegados a la realeza: soldados, sargentos, verdugos, etc. Para cumplimentar con el formalismo epicospal, debían ir hasta allí despojados de alimentos y carroaje. Quienes veían llegar al carajillo a los pecadores, decían de ellos que tenían en el semblante rastros de fatiga, cansancio y hambruna, dando una impresión fuerte, como el sabor del ajo en la boca. Por ello mismo se los llamaba los cara de ajo, que luego se abrevió a los del “carajo”.Cuando la ciudad se convertía en un desierto o no se veía un alma en pena vagando por allí, y alguien preguntaba dónde están todos, se acuñaba la frase: Todo se ha ido al carajo.

Nos tapó el agua

¡Cómo me vino a pasar!
¿De qué me voy a jactar?
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Bienvenido a Movistar
¿Qué me puedo comprar?
No vengas a molestar
Hoy te voy a empomar
Pensá qué vas a votar
Es hora de claudicar
Sepa usted disculpar.

¿Debemos pagar tributo?

Ellos le preguntaron: ¿debemos pagarle tributo al mono? Él dijo: mostradme una moneda. ¿De quién es la imagen y la inscripción que lleva? Y ellos le dijeron: del mono. Entonces él les dijo: pues pagad al mono tributo, y al Efemeí lo que es del Efemeí. Y no podían pescarlo en palabra alguna cuando sonreía ante las cámaras; y obnubilados con su respuesta, callaron

Estado de bienestar

Todo está bien.
La música es sublime
Las poesías sutiles
La política generosa
La sociedad goza de buena salud
El hombre es altruista
La gente muy inteligente vive feliz
El amor brilla en cada esquina
La comunicación es fluida
El cine es trascendental
La televisión sacra
Los medios informantes son fieles al público
El electorado es educado
Los precios de las cosas accesibles
Y los colchones son muy confortables.
Buenas noches.