Somnolencia

El tiempo trae y el viento se lo lleva. La frágil sublime existencia de la hormiga está a merced de la lluvia o un pisotón. Pero las hormigas no tienen relevancia en la sociedad de los poetas tuertos. Las impresiones causan una distorsión de lo evidente que nos mantiene entretenidos en la arbitrariedad de las palabras. Cada tanto me pregunto qué debería preguntarme y encuentro que no encuentro las preguntas. Las diversas ideologías que pululan el espacio caducaron hace tiempo; sólo quedan colecciones de oraciones en un cúmulo borrascoso de vacío. Una vela se enciende y todo se inunda de luz hasta que nos tapa el agua y en penumbras, distraído, me duermo. Otra vez escucho el viento. La corriente se los sigue llevando.

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