El auto quiere ser otra cosa

 

Y a mi auto se le cruzó
( dícese se le ocurrió )
la idea de llegar a ser
camioneta o colectivo
avión, máquina de coser
pensó ser algún ser vivo
una milenaria secuoya
lagarto, urraca, centolla
se le antojó o quizá creyó
ser bicicleta o tranvía
muchas cosas él quería
ser pulmotor, lavarropas
horno, maíz, lavacopas
heladera o bate de béisbol
quiso ser duende y hurón
ovni, tractor, sol y furgón
radiante estrella de fútbol.

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De Plutón, con cariño

Nota previa: este es uno de los primeros relatos que escribí, hace poco menos de cinco años. Para esta publicación no se le modificó siquiera una coma al texto original. La imagen corresponde al eclipse de anoche.

Hace unos meses, se presentó un representante de Plutón, experto en asuntos terrícolas, en la Comitiva para Asuntos Espaciales de la República. El muchacho, delgado, de mediana estatura, cabello corto y prolijo, aparentemente humano él, ¡bah! al cuerpo se lo podía asociar a la raza humana, casi sin discusiones, pero, como portaba consigo una credencial con el cargo mencionado, de dicho planeta, hacía, mínimamente, dudar de su procedencia. Los científicos argentinos, algo incrédulos ellos, se lo tomaron con humor -raro-, y le siguieron el planteo al joven plutonita.
Luego de una exposición de casi dos horas, en las que Toreaux , nombre con el que se dio a conocer el muchacho, explicó de la manera más sintética posible, que su planeta había sufrido la fragmentación en su gravedad natural en una región del mismo, y muchos plutonitas delincuentes de la zona estaban utilizándolo para emigrar hacia otros planetas, lo que resultaba terrible en el balance planetario con respecto a índices de delincuencia interestelar.
Por esa vía, no sólo viajaban ases del hampa galáctica, llamados allí “enrochos”, sino que además era utilizada por hábiles creadores de falsas promesas y vendedores de ilusiones, conocidos como los “credularios”.
Toreaux explicó que tanto enrochos como credularios trabajan en conjunto, intercambiando beneficios. Para ellos, claro. Unos con su habilidad para el engaño, otros con su habilidad para trasladar objetos sin el consentimiento de sus propios dueños. También llevaban adelante sus prácticas solitariamente sin inconvenientes con similares resultados.
Por razones fractales que supo explicar bien, Toreaux mostró, claramente, que la mayoría de estos galactodelincuentes tenían como destino el planeta Tierra. Por lo tanto, el muchacho, visiblemente avergonzado por el accionar de sus coplanentarios, solicitó al grupo de científicos un lugar de lanzamiento para ir desalojando la Tierra de estos atorrantes que habían caído sin autorización, tanto de su planeta origen, como del destinatario.
Para crear la planta de lanzamiento hubo que utilizar varios credularios plutonitas que insistan en los beneficios para los habitantes de la zona, ocultando los verdaderas intenciones de la planta y los inconvenientes que causaría: los cientos de puestos de trabajos que serían para ellos, que la lluvia después de cada lanzamiento traería chocolates y un sinfín de etcéteras. La gente, corrompida, aplaudió.
Luego de instalada la planta de lanzamiento, muchos habitantes de la región esperaban ansiosos el lanzamiento del primer cohete. Pochoclos, garrapiñadas, hasta panchos y hamburguesas eran los olores que predominaban en el ambiente. Otros continuaron con su vida normalmente, sin interesarse en tremendo espectáculo. Dicho cohete llevaría sólo un tripulante, de quien no se daría a conocer su nombre, hasta se cumpla su misión: volver a pisar la luna, clavando, esta vez, la bandera del municipio donde se asentaba la planta. Algarabía y furor reinaba en los pensamientos de esa gente ilusionada.
Días después, los científicos de la Comitiva para Asuntos Espaciales dieron a conocer el resultado de la fracasada misión: el cohete se había desintegrado al atravesar la atmósfera lunar y junto con él, su tripulante: el can Totono.
Sin embargo, se comenta por allí que los científicos escondieron el verdadero resultado de la misión, pues, según dicen, los avergonzaba. El mismo sería una foto que envió Toreaux, el real tripulante, desde un asentamiento en la Luna, donde afirmaba: “No vuelvo a la Tierra ni en broma”.

10 generalidades para quienes se inician en el mundo blog

Algunas cosas que quedaron por decir para aquellos que se inician en blogs de escritura o tienen un breve trayecto en éste tipo de plataformas que les puede venir bien tener en cuenta.

lista

 

1-Las publicaciones antiguas raras veces son leídas y en contados casos.

2-Lo común, para quienes ingresan al blog por primera vez, es echar un vistazo a lo último que se publicó y hasta ahí nomás.

3-Los seguidores/lectores son también bloggeros/escritores en su inmensa mayoría. De este punto se derivan variadas y extensas consideraciones que exceden el presente postulado.

4-Salvo escasas excepciones, el seguidor/lector asiduo a la lectura prefiere leer cosas de diferentes autores ( muy propio de la época ), por lo tanto no sirve hacer muchas publicaciones en un mismo día, ni tan seguido.

5-El seguidor no es exclusivamente “tu” seguidor.

6-Lo que al autor le llama la atención es lo que literariamente hablando merece la pena ser profundizado, más allá de que no siga moda alguna ni ideología hegemónica.

7-La cultura propia del autor excluye necesariamente a muchos lectores, incluso a coterráneos y a coetáneos, pero se puede trabajar la escritura para que esas barreras se difuminen, sin caer en la banalidad.

8-El interés en el autor se da a partir de textos previos conocidos, y en ínfima proporción por recomendación.

9-Llamar la atención del lector ( por ejemplo con títulos o imágenes ) puede servir si luego se dice algo o se retribuye. Caso contrario habrá decepción.

10-Escribir es un acto de dar, no de pedir. Por lo tanto, lo que venga es bienvenido pero no estés pendiente de ello.

Si querés podés agregar tus consideraciones y experiencias abajo en los comentarios. Sin más por el momento, ¡Saludos!

Todo somos

 

Semo’ el lenguaje o las tripas
Semo’ la comunicación o la sangre
Semo’ el conocimiento o los huesos
Semo’ la información o los pelos.

Semo’ lo que ha dejado, la vida
Semo’ lo que anhelamo’, los sueños.
Semo’ eso que amamo’, sentires
Semo’ lo que pensamo’ y semo’
Lo que ha purgado el llanto
Lo que ha dejado la risa
Lo que ha tocado el dolor
Lo que ha logrado el placer.

Semo’ lo particular y lo total
Semo’ vacío y semo’ plenitud
Semo’ el espacio entre lo que semo’
Semo’ todo lo que conocemo’.
Semo’ ante todo, chas gracias
Aunque de a ratos, de nada.

Intacta

Otra vez tu y yo frente a frente. Un doble espejo que refleja lo que somos, si es que somos, momentáneamente. El silencio cala profundo en nuestros corazones y se instala densamente en el aire que nos circunda. Algunas teclas se interponen y, lejos de separarnos, nos acercan el uno al otro. De la blanca pureza que te caracteriza sólo queda el trasfondo de lo que eres. Sobre ti se imprimen caracteres que dan forma a algo tangible y con el poder intrínseco de la interpretación a la que será sometido. ¿Qué se puede decir de mi que no lo reflejes tú? Lo que se ha dicho y lo que no. Lo que se entiende y lo que queda en el tintero aún por decir. Algunas letras hablarán de ti y te alabarán. Sin embargo, qué decir de esos ojos expectantes que se quedan fijos ante tu radiante luminosidad. Eres casi el fondo de este texto y casi pasas desapercibida. Pensar que sin ti no habría letra posible. Eres una inagotable posibilidad en la que se puede plasmar la nobleza de un pensamiento profundo o el vil insulto despechado. Pero, ¿de dónde saca sus más valiosos tesoros el hombre? Aquél que capta tu simplicidad no olvida que de la nada trascendente que insinúas surgen innumerables reflejos en tu plena vacuidad. Que es completa en sí misma. Quien emplea el vocabulario para llegar a un corazón sabe que en ti se funden acentos, vocales y consonantes, mezclados entre signos comunes que formarán palabras, y crecerán en oraciones, ramificándose en frases ordinarias y de las otras para llegar a aquél que te ignora concentrando su atención en lo propiamente dicho, pero sabiendo que eres tú quien da esa posibilidad de hacer blanco en una aletargada conciencia de ser, acostumbrada a pasar por alto la fuente perenne que imparte realidad a la existencia de las cosas. Y allí sigues tú, intacta como siempre. Pareciera que las letras precedentes no te hubieran tocado.

Séptima

 

Tras caer del balcón de la casa de su novia, Arturo había muerto por sexta vez y según sus cálculos le quedaban de una a tres vidas. Pero una inquietud lo azotó: ¿era todo parte de la misma existencia o vivía diferentes vidas disociadas? Ignoraba si los demás sentían la misma preocupación por conocer la verdad o si les daba lo mismo. Lo cierto era que Arturo yacía sobre el pavimento cuando llegó la ambulancia y lo trasladó al hospital. En el trayecto, una doctora le dijo que estaba vivo de milagro. Él consideraba todo como un milagro, por lo que las palabras de la diplomada poco le decían. De no saber de él, había llegado a observar el mundo, y ese era el milagro primordial que Arturo comprendía. Sin embargo, pensaba en lo rápido que se iba la juventud. La subida a la montaña rusa de la vida era lenta, muy lenta, pero después bajaba tan aceleradamente que no había tiempo de tomar nota de ello. Una vez en el hospital, Arturo recibió asistencia médica y reposó en una de las salas del lugar. A su lado, había un hombre sin rostro. No se puede decir que el hombre era un descarado, pues denostaba su vergüenza al hablar. Simplemente, no tenía rostro ni expresión al hablar. ¿Pero tenía boca? Claro, con todos sus dientes y partes constitutivas que la declaraban como tal. También tenía ojos que le permitían ver a su interlocutor, que en este caso no era otro que Arturo, con quien compartía la habitación, a quien oía a través de dos grandes orejas. Y una nariz larga puntiaguda se asomaba en el frente. Pero todo esto no daba la imagen de una cara, propiamente dicha, sino que eran partes disgregadas sobre un cuerpo en el que ni adivinando se vería un rostro y el hombre carecía así de uno, como el resto de los ciudadanos. No había en él un todo constituyente como para que cualquiera pueda decir: mirá la cara de este tipo. En ese sentido, y sólo en ese, era un tipo diferente. En todos los otros, era uno más.
-¿Qué le pasó a su rostro? –inquirió Arturo, cuestionando no por el hecho de que le haya sucedido algo a él, sino más bien por su ausencia.
-Lo perdí jugando póquer. –respondió el hombre.
-¡A quién se le ocurre apostarlo!
-A mí. –Dijo el hombre secamente- Antes había perdido el auto, la cama y la dignidad. No me quedaba nada más por apostar.
-Son las consecuencias del vicio del juego. ¿Por qué está aquí?
-Apendicitis. ¿A usted qué le pasó?
-Tropecé en un balcón y caí al vacío, que no era tal pues estaba lleno de pavimento y terminé con moretones y varios raspones.
-¡Qué mala pata!
-Dígamelo a mí. Mire cómo tengo el tobillo.
-A usted se lo digo. ¿Hay alguien más acá?
-Era un decir… Oiga, he escuchado que se practican implantes de cara, podría solicitar uno en todo caso para volver a ser como todos.
-También lo he sentido, pero no estoy interesado. Además, mi antiguo rostro ya no lo podré recuperar, seguramente estará muy lejos de aquí, siendo apreciado por vaya usted a saber quiénes.
-Ahora no puedo ir, por la pierna debo permanecer en reposo, pero anóteme la dirección de donde se encuentra su rostro que lo iré a ver en cuanto salga de este maldito hospital.
-Era un decir, joven. ¿Usted no distingue cuando le hablan en serio de cuando no?
-A veces. Ahora no puedo pensar con suficiente claridad como para reparar en la diferencia. –esgrimió Arturo.

Le dolía todo. El efecto de la anestesia se estaba diluyendo y Arturo comenzaba a sentir los embates del dolor causado por la caída. El hombre sin rostro también sentía dolor y gemía y se quejaba de manera alborotada, pues carecía de dignidad. Arturo se aguantaba bastante la molestia. Allí fue que llegó la enfermera de ronda y le preguntó si necesitaban algo. El hombre dijo morfina y Arturo pidió un cigarrillo, pero ambas solicitudes fueron denegadas.
-¡Cómo se pianta la vida! –Dijo el hombre sin rostro- Primero se va la juventud a una velocidad pasmosa. Después se pierde la salud que al menos nos daba cierto margen de error. ¡Y ni hablemos de dinero!
-Así es. –dijo Arturo.
-Uno no piensa en estos problemas cuando es joven y goza de buena salud. Pero deberían advertirlo a uno de lo que le espera por delante en su trayecto a la eternidad. No hay atajos, al parecer. Si me hubieran dicho lo que me esperaba me plantaba a los veinte.
-¿Le parece?
-Sí. Una vida alegre y feliz, corta y fructífera. ¿Qué más se puede pedir? Después de eso empiezan a venir los achaques de la edad, esperando no caer en la senilidad.

Arturo se quedó dormido en la cama donde reposaba. No oyó nada cuando ingresó el médico a observar el estado de los pacientes, ni cuando entró el apostador que le había ganado el rostro al hombre de la cama contigua. Tampoco oyó la voz de Nancy, su novia, que en el sueño le decía: hay que ser salame para tropezar en el balcón. Tal vez era eso mismo lo que Arturo pensaba del suceso. Que era un salame. Por eso no le sorprendió cuando despertó aterrorizado porque un sánguche de salame devoraba su cuerpo, masticándolo sin compasión. El sandwich mostraba signos humanos en su apariencia, tales como cierta simpatía y una verborragia poco usual en esa especie. Cuando despertó, Arturo vio al hombre a su lado más alegre que antes, con una expresión en su rostro ( el apostador se había apiadado de él y se lo reintegró en un acto de verdadero altruismo ) que denotaba cierta felicidad.
-Se lo ve mejor. –dijo Arturo.
-Me siento con la frescura renovada ahora que recuperé mi rostro. Además, el dolor ha cesado bastante en su ataque contra mí y eso me permite desentenderme un poco del asunto. Pronto estaré nuevamente en el ruedo, apostando con un par de reyes.
-Tenga cuidado con eso, no sea cosa que se arrepienta de perder lo poco que le queda.
-¡Bah! El que no juega en la vida paga el precio de tomarla seriamente, y es un costo muy elevado por cierto. –Dijo el hombre con rostro afable.
-Sí, es cierto, pero no por ello hay que perder cualquier cosa en un partido de naipes. –argumentó Arturo.
-Me parece que usted argumenta por temor.
-¿Temor? ¿Qué temor?
-Tiene miedo de perder.
-No, por favor. No tengo nada que perder.
-¿Está seguro? Tengo una propuesta para hacerle…
-¿En qué está pensando? –inquirió Arturo.
-Me gusta su reloj. Le apuesto el mío a que me voy antes que usted de este maldito hospital.
-Hecho. –Dijo Arturo poniéndose de pie- Si quiere se lo puede ir sacando porque ya me voy.

El texto

Había una vez un papel en blanco, que de a poco, letra a letra, palabra por palabra, de punta a punto, fue cobrando vida, transformándose en El texto.
Se dice que, desde su comienzo, el mismo no decía mucho, era más bien parco, escueto, pero con el pasar de los términos fue haciéndose paso entre el público por su locuacidad. Si bien, pocos conocieron de cerca el crecimiento del mismo, muchos lo reconocieron recién cuando éste fue grande, aunque su grandeza no era tal para sí mismo, ya que de él poco hablaba y no aceptaba cumplidos, salvo contadas excepciones. Mientras se desarrollaba, él ocupaba sus quehaceres en mantener la serenidad, no por saber de la eternidad sino, más bien, para no dejarse arrastrar por la celeridad de las demandas periódicas. A diario, mantenía el orden en sí mismo ocupándose de llevar una simple, pero pulcra, puntuación.
El texto se mostraba indiferente tanto a elogios como a críticas, lo que le daba un sentido de equilibrio, rechazando ambas posturas. Si bien, hay quienes quisieron darle un tinte de ambigüedad, El texto era concluyente.
Cada tanto, aparecía un nuevo párrafo donde El texto se manifestaba abiertamente. Había quienes pensaban que éste carecía de contenido, pero El texto no les contrariaba, pues creía que ese adjetivo era insustancial. También estaban quienes le criticaban su desinterés general, pero El texto poca importancia le daba a ese tipo de críticas, confirmando la exactitud de las mismas. Claro que había quienes atribuían ese estado como  propio de su ecuanimidad, pero no había palabras en que El texto lo reconociera. Otros lo calificaban como de gran negación; él sólo parecía indicar, con pudor, que no era para tanto. A veces, algunos se quedaban un buen rato, leyéndolo, saboreándolo, pero no arribaban a conclusiones demasiado satisfactorias a pesar del impacto de la primera lectura. Otros, procedían a una segunda lectura para ver si podían extraer algo más de él, pero era en vano: él ya había dado todo de sí. Es verdad que hubo quienes lo quisieron replicar, pero El texto no sería el mismo, evidentemente.
Según se desprende de El texto, la firmeza del mismo está basada en alguna franca convicción, que transmite lisa y llanamente, aunque quienes lo han analizado, nunca se han puesto de acuerdo en certificar qué es concretamente aquello que expresa el mismo. Se dividen las aguas entre los que aducen tenacidad superlativa y los que alegan capricho o berrinche. No obstante, El texto no daba indicios de inclinarse ni por una ni por otra posición. Fue así, que otros analistas oportunistas quisieron imponer su postura de que El texto se declaraba en estado de perfección, pero el mismo se negó rotundamente.
Están quienes dicen que El texto era el sentir general de negativa a la explotación comercial de sí mismo brindándose gratuitamente por considerarse moralmente con la frente en alto, pero El texto se opuso tajantemente. Quizá esperaba retribución de alguna índole, pensaron entonces, aunque El texto también lo negó, reiterándose.
Hubo quienes, inexactamente, lo quisieron catalogar en primera instancia de antipático, pero El texto crecía en simpatía mientras se esparcía entre quienes lo leían, y en algunos hasta propiciaba algarabía, dicha o alegría. A otros parecía, simplemente, nada les decía.
Seguramente, también estarán aquellos que opinen de El texto sin siquiera conocerlo. Para ellos y para todos aquellos que deseen conocerlo, cito literalmente El texto:
“No.
No.
Y no.”

Otros nos

 

Y en otra charla descontracturada llena de contracturas
nos bajamos unas facturas, del gas llorábamos facturas
con sangre, ludor y ságrimas, desvariando para variar
¿Alguien fabrica buzones? Nosotros se los vendemos.
Es que lo desconocemos, por eso le preguntamos
será tan bueno avanzar, ¿nosotros a dónde vamos?
No lo sabemos nosotros, nosotros sólo sabemos
que su locura, paradójicamente mental, lo curó.
¡Qué lo tiró, qué lo tiró! Gritaba rítmica la religión
y era un caballo alazán, su porfía del carro lo tiró
acometió pagar cometas, le reclamaba la comisión
quién sabe si agitó o sorbió, no se supo si enfermó
pero nadie al fin comprendió, cómo fue que murió:
era alérgico a la salsa de caballa. Tenía ají, puta parió.

El foco

 

El foco de la atención
cambia cambia cambia
de una línea a la siguiente
ya cambió ya cambió
de una foto a un rostro enfrente
cambió y envejeció
la atención atentamente
a toda novedad cambiante
y si es viejo o ya la vio
cambió cambió cambió
hasta que un mal día muera
cambió, cambio y fuera.

El discurso

 

No es al nacer sino al formarse
Las ideas tejen el engranaje
Que cimenta de palabras su bagaje
Y el intelecto comienza a enredarse.

No es al comienzo sino en el ruedo
Que se colma el proceso del lenguaje
Un término sirve un nuevo brebaje
y se embriaga el intelecto en el espiedo.

No es al inicio del discurso interno
Que se jacta la palabra de elocuencia
Satura la atención sin displicencia
Se engrampa el intelecto en el averno.

No escarmienta la conquista intelectual
Ni escatima recursos ni seducción
Cual bella dama de firme convicción
Resiste en su congoja de tinte residual.

Pinceladas VI

pince6

Estoy observando una cara en el espejo. Parece un rostro conocido, con un gesto que no habla, pero interpreto por sus arrugas que hoy le pesa la vuelta al trabajo. La doy vuelta y es una seca. Podrá contar con el deceso de alguna madre o de alguna esposa, si es que se toman la molestia de despedirse en un día como hoy, donde toca regresar al trabajo. Pero eso no sucede. Nadie se brinda cuando es necesario sino que lo hacen en momentos inoportunos. Navidades y cumpleaños, o cuando están cerrando el negocio de sus vidas. Qué se le va a hacer, decía un maestro hindú. Pero en Punta Alta no hay maestros y la India es un lugar inhóspito que no visitaría ni vacunado. Hay otra posibilidad que se baraja para extender las vacaciones que como estrategia legal es factible: dar parte de enfermo. El problema es conseguir un médico que me firme que tengo rubiola, zika o mal de chagas. Lo descarto y me termino de afeitar. No queda otra que poner el hombro, bajar la cabeza, ajustar el cinturón, lustrar los zapatos y mirar de frente el problema. Y ahí estoy otra vez en los límites de un espejo empañado por el vapor que expidió la ducha. Prendo la radio para escuchar a alguien que despotrica contra los políticos, los de ayer y los de hoy. El desayuno no está servido. Qué raro. Ahora recuerdo que mi mujer ya no me acompaña, pero qué habrá pasado con mis hijas siempre tan atentas… Bueno, lo más probable es que estén cuidando a sus nietos ahora que lo pienso. Y siguiendo esa línea resulta irrefutable que a esta altura ya no tengo que ir a trabajar. Por un momento me quedé como suspendido en otra época, de menos colores, menos luces, menos palabras. Menos tránsito también. Estoy esperando que el semáforo cambie a verde para poder cruzar. Febo asoma. Un ruido ensordecedor me hace mirar hacia arriba para ver qué sucede en el éter y comprobar que es un helicóptero el que se desplaza por allí. Detrás una bocina se deja oír. Miro el semáforo y sigue en rojo. El chofer del remisse se impacienta porque su próximo pasajero no sale de la casa. Una señora pasa caminando por la senda peatonal con cierto apuro. Observo de reojo el semáforo sobre la calle perpendicular y veo que está en rojo al igual que el que me habilitaría el paso. Es un momento de incertidumbre que un peatón se lo toma con humor. No hay malabaristas a esa hora, ni gente que te ensucie los vidrios, pero justo una paloma sobre el tendido eléctrico se ocupa de ello. Apago la radio, prendo el aire y miro la hora. Ahí me veo cruzar la calle saltando con un portafolios negro y guardapolvos blanco yendo a la escuela alegremente. Los dioses juegan con la imaginación y el hombre se divierte. Enfrente en lo más alto hay una pantalla que transmite anuncios publicitarios. Un motor levanta las persianas del comercio que está debajo. Al lado, hay un muro con algunas pinceladas que simulaban algún tipo de flores de colores y un verso dícese poético, y a mi lado, de un automóvil oscuro, se oye electrónica dícese música. Prendo la radio, apago el aire y oigo la hora. Se me va a enfriar el café. Finalmente, alguien aprieta el botón del verde para darme el paso. Acelero y ya no hay semáforos que me detengan en el tiempo ni espejos que me anticipen cuarenta años ni imaginación que se retrotraiga otros tantos. Bajo del auto y activo la alarma. La voz metálica me dice en qué época estamos. Vibra mi celular en el bolsillo del pantalón. Es un mensaje que me recuerda el vencimiento de la factura telefónica. Escucho un clarín cercano, o es una trompeta, pero no tengo tiempo de mirar. Justo a tiempo, marco tarjeta y sello el fin de las vacaciones.

En tu mirada

entumirada

 

Viste destellos de felicidad
belleza en risa de monstruos
alegría escondida en rostros
esperanza al pasar la edad.

Viste lo que se podía cambiar
y al mal obrar viste claudicar
lágrimas, viste al amor pasar,
sonrisas, viste al dolor golpear.

En tu mirada, diamantes y oros,
En tu mirar se esconden tesoros.

Viste sentido, ocurrencia
viste delirio, ignorancia
sensible a toda presencia
viste crecer tu inocencia.

Viste de todo, el hastío
viste el estrago del frío
viste la tumba y la cuna
y la miseria de alguna.

En tu mirada, asuntos responden,
En tu mirar tesoros se esconden.

El cielo llora

 

Será porque estás triste
por la alegría esquiva
será que también siente
el dolor de estar viva
será que en ti presiente
confusa mirada cautiva.

El cielo también llora
espera como vos paciente
no sólo a quien implora
ruge calmo clemente.

El viento me acompaña
ofrenda sus servicios
oculta así mis vicios
desentraña mis mañas.

El cielo también llora
denota su presencia
sabrá que en su hora
regará la persistencia.

Será porque estás triste
por el pesar y el tedio
será que también siente
que te satura el medio
será que en ti presiente
respirar el misterio.

El cielo también llora
y al tiempo lo devora.

Un día ¿cualquiera?

Un día gris, de lluvia sin truenos
poco inspira para hablar de flores
de dicha, día propio de escritores
que le dan al teclado ( sin frenos ).

Días de preguntas sin respuestas
de parates, reflexiones, propuestas
donde surgen desde las alcantarillas
pensamientos a través de las rejillas.

Un día gris, así el que sale se moja
diferente al de aquél que se festeja
el día del emoticón del que te deja
sabor entre agridulce que no enoja.

Días de palabras húmedas y extrañas
el pensar como el ventanal se empaña
el latir invade de diversas sensaciones
el sentir opaca en variadas emociones.

Un día gris, del que surgen mil razones
para dar libertad a los parcos corazones
que ellos rompan las cadenas que los atan
y delaten qué sufrir son los que matan.

Días de vigilia por si el agua se te cuela
de esperar que vuelva el sol, la claridad
de aclarar lo que aprendiste de la escuela
de paseos aplazados, pantallas y vanidad.

Un día gris, que te roba una sonrisa
que buscás entre las redes y sin prisa
un motivo que sacuda los cimientos
de los rancios más oscuros pensamientos.

Nubes en tu corazón

 

Podrás conocer el dolor
perderle al paso el sabor
tu alma ( triste sin canto)
podrá caer en desencanto
y lo que la vida prometía
desaparecer en la travesía.

Sabrás qué es sufrimiento
y lo que deja un tormento
cuando tus cielos se cubren
de nubes que te descubren
despojada en tu almohada
de amor y casi olvidada.

Porque el olvido aligera
todo penar a cualquiera.
De la impureza su fin
florecerá cual jazmín
y si tu corazón danza
es que nació la esperanza.

¡Estoy nominado!

Les estaba diciendo ( antes de que se corte la luz, fallara el autoguardar y tenga que volver a redactar todo de nuevo ) que me siento gratificado por la nominación a este premio con palabras en inglés que ustedes podrán pronunciar leyendo su nombre en el logo mismo, otorgado por nuestro colega y amigo Víctor ( Vik, entre nosotros ) que postea con dedicación y entusiasmo desde la vulnerada Venezuela, en su blog Ser+positivo https://victorresvg.wordpress.com/ quien se quedó con las ganas de ver ganador del mundial a un equipo menos poderoso que los galos, como muchos, quienes tenemos que afrontar las vicisitudes de la vida que se presenta, muchas veces, no como la esperábamos o deseábamos sino como venga y, así y todo, brindamos lo mejor de nosotros con cada acto, cada palabra y en cada gesto, que de esto se trata también, un poco, el vivir.

Este premio es para la obra en cuestión, que es el conjunto de lo publicado en este blog que se ha dado en llamar “La otra mitad”, en el cual se pueden leer desde poesías, cuentos y relatos, a otros textos de toda índole que pueden llegar a variar tanto que hacen que el blog sea difícil de seguir, pues no tiene un hilo conductor como se podría pensar en un blog de carácter personal, donde el eje sería la vida del mismo autor. No, aquí lo que se publica es casi en su totalidad de carácter literario y de géneros variados. En algún momento pensé en la idea de dedicar un blog íntegramente a las poesías, separando así lo publicado, pero muchos se perderían el resto de las publicaciones que podrían llegar a interesarle. El blog recién supera los dos años de publicaciones y surge principalmente por tener la necesidad de darle un coto a lo que venía escribiendo por ese entonces que publicaba en mi otro blog, Circo lunar -que sigue vigente, aunque con menor periodicidad de publicación: https://circolunar.wordpress.com/ , aunque La otra mitad se benefició de algunas publicaciones hechas allí. En síntesis, el deseo de publicar y dar a conocer parte de lo que hago ( como el chiquillo que llama la atención: ¡mirenme! ) en materia artística me llevó a darle curso al presente blog.

El blog ya tuvo otros premios y nominaciones anteriormente, como éste: https://laotramitad.wordpress.com/2017/11/14/premio-con-palabras-en-ingles-a-este-blog/

Consejos para bloggeros no tengo, porque los motivos que pueden llevar a abrir un blog son muchos. Pero sí los invitaría a profundizar a los que se inican en cuál es su deseo. Mi deseo primordial era escribir, que tiene que ver con comunicar, es decir, llegar al otro, de un modo seductor como lo es la literatura ( y el arte, por supuesto ).

A tono con ello, algunos puntos interesantes a tener en cuenta desde mi experiencia para los que se inician en blogs de escritura:
-No todo seguidor es lector. Muchos siguen como una curiosidad o porque vienen de otras redes sociales donde se sigue, pero sin atención, más allá de cada megusta que pueda llegar a aparecer.
-Hacerse una idea del público que te sigue y escribir para esa idea es limitar las posibilidades de la literatura. Cada escrito deja lectores “afuera”.
-Aunque sea fácilmente refutado lo escrito, es casi un deber escribir con convicción pero sin intentar convencer a nadie.
-La escritura debe buscar seducir, sugerir, insinuar.
-Propio de la época es el zapping y la escasa atención que se le presta a una obra ( y mucho menos a lo que sea texto ), por lo tanto, es crucial no desanimar ante la falta de repercusión de lo publicado ni engolosinarse con los elogios/megusta.
-Tener algo que decir puede ser movilizador para muchos de los que escriben ( decir lo que todos dicen es casi casi como opinar ) y funcionar como un disparador para escribir. Pero además, es bueno y necesario desarrollar las formas y las maneras de ese decir, cuyo talento es lo que convierte a lo escrito en arte.
-Es bueno saber que si uno tiene algo que contar lo puede contar de infinitas formas.
-De un tiempo a esta parte, muchas de las palabras que usamos difieren en su significado del original, por lo tanto, es interesante respetarlo o, al menos, no tergiversarlo.
-Lo banal y lo vano tiene un toque momentáneo en el lector, cuyo rastro se pierde al amanecer del conocimiento. Escribir en sintonía con ello es una caída de la que cuesta levantarse y mayor aún superar la corriente, pues es masiva.
-Si el impulso es a escribir, no hay que dejarse arrastrar por el otro impulso “a publicar”, que nos puede llevar a modificar el eje del impulso primordial, condicionando nuestra escritura.

Bueno, hay mucho más pero no convendría aburrir.

Aquí es donde debería nominar a otros blogs, pero voy a optar por cederle el premio a quienes se consideren que tienen algo por decir a partir de él y sus experiencias, siempre y cuando estén entre los seguidores de La otra mitad. No tienen más que seguir las reglas del premio que dejo en los comentarios.

¡Saludos!

Dequeísmo

Deque te conozco duermo poco
Deque te besé sufro como loco.
¿Deque me acuerdo? Usar el bidet.
Deque te prometí ya lo olvidé.
Deque te vi, sólo en ti pensé.
¿Deque me alegro? No lo sé.

En mi pensar pequé.
Tu belleza me desahucia.
-¡Oh! ¡Muchas gracias!
-No hay dequé.

Fe de e-ratas

Debido a una mala traducción, que pasó del indi al inglés británico de ahí al cantonés, del cantonés al italiano posmoderno y de éste al español globalizado de nuestros días, la frase cabecera de los new age que tanto se esmeraron en difundir a los cuatro vientos y diseminar en toda la www no era cabalmente lo que los sabios orientales habrían querido señalar, por lo que deberán realizar las correcciones necesarias para que las cosas retomen el curso que efectivamente tendrían que haber tenido de no ser por esa errata, sino que es ( maomeno ) así: TODO INFLUYE.
Quedan bajo aviso.

No ilumina, alumbra

Pensamientos inconexos
Sin distinción de sexos
Pupilas que estrangulan
Fotogramas manipulan
Percepciones alteradas
En cabezas ajetreadas.
La luz que no enceguece
No calma y no perece
Se vuelve intoxicante
Adictiva, estimulante,
Lejos de conocernos
De amarnos, poseernos
Más bien entretenernos
Tiempo no es aquello
Que peina tu cabello,
La vida se debate
El corazón bien late
Entre dos parpadeos
O algunos cacareos.
Sentir es relegado
Rescato su legado
Que deja como herencia
Fulgor e incandescencia.

Pinceladas V

 

Parejas, familias y amigos están congregados alrededor del mate en torno a una estatua de San Martín que pronto será reemplazada por la de un yaguareté o un guanaco autóctono. A la historia siempre se le puede agregar un antes, como lo hacían las hipótesis paleontológicas ampliamente difundidas y aceptadas, total pocos se iban a dar cuenta del fraude y si se lo contradecían abiertamente se los iba a tomar por locos. Por eso había que andar con sigilo. En el monumento había varios grafittis que las últimas pinceladas no habían alcanzado a cubrir bien. Una niña andaba en bicicleta y un chico lo hacía en una patineta eléctrica, ambos contentos y sin dilemas en su inocente pureza original. Desde esa posición en el parque se pueden observar las construcciones alejado del ruido de la ciudad e impregnado por la vida natural que allí se presenta. Pero había que volver, hay que volver tarde o temprano. Bajé por la pendiente hacia la calle 11 de septiembre y varios obreros de la construcción hacían su aporte a la arquitectura puntaltense. Ruidos de palas, mazas, cortafierros, taladros, amoladoras y hasta alguna hormigonera en tan solo cien metros daban cuenta del ajetreado trabajo de los albañiles y sus peones con el que finalizaban las labores esa tarde. Desciendo la empinada calle Espora y por delante cruza un colectivo repleto de hinchas con banderas y entonando cánticos o insultos cantados. Es una visión de otro tiempo, en enero no hay fútbol en la ciudad. Igual me parece que son fanáticos de Comercial de Ingeniero White. Algunas luces del tendido eléctrico ya se encendieron a pesar de que todavía el sol no bajó. Para contribuir al ahorro de energía que propone el gobierno le pido una gomera a un chico que se entretiene tirándole a unos pájaros y en el primer intento le doy al foco. Por un momento soy el niño que no sabe nada del vandalismo que se habla en las noticias. Intercambiamos roles, avanzo y me alejo. Me detengo frente a la fachada de una casa mal pintada. Por el ladrido de los perros me doy cuenta que es mi casa y me observo a través de las paredes sentado escuchando música de Bill Evans que los sonoros escapes de las motocicletas que pasan por la cuadra no permiten apreciar en plenitud. Atravieso las paredes y estoy otra vez en la vereda caminando. Mis hijas me saludan al llegar con amigas e intercambiamos besos y una breve conversación acerca de dónde andaba cada uno, cómo estuvo el día y otros diretes. Sigo con rumbo oeste según indica la brújula, ahora apurado porque son las últimas horas de vacaciones y aún no me fui. Me topo con una bella mujer, que a su vez es dios. Algún distraído puede pensar que es un travesti. No es así. Me dice que el hombre está condenado a vivir. No la escucho más a pesar de que me sigue hablando y continúo caminando. Llego a las vías tapadas por la tierra y miro para ver si viene algún tren, por las dudas. Con tantos cambios uno nunca sabe cuál es el último tren que pasa en la vida. Subo al terraplén y detrás del alambrado la figura de un soldado con un perro ambos pintados de negro mate, en un cartel, me dicen que el paso está prohibido. Emprendo la vuelta para ver qué señala el exiliado General.

Imperfecciones

El imbécil sabe perfectamente que no hay perfección en la manifestación. Podrá haber un estado de suma belleza, un acto sublime, una pose suprema, una disertación magnífica que capte su atención. Sin embargo, el imbécil estará pendiente del momento en que se te vuelque el mate, yerres una palabra, patees una silla o equivoques un nombre para decirte:
-¡Eres un estúpido!

Cruce de palabras

Para los amantes de los juegos de mente y el entretenimiento intelectual, aquí les presentamos una definiciones.
( Diagrama al dorso )

1- Derivado de la derivación.
2- Unicornio acéfalo con cuerpo de ganso.
3- Término con el que se designa todo aquello que desconocemos o es difícil mencionar.
4- Dispositivo natural adherido al rostro humano que viene en diversas tonalidades provista de dos orificios generalmente de similar diámetro donde suelen alojarse palillos puntiagudos que de allí surgen con el objetivo de detener el ingreso de todo tipo de suciedad y microorganismos mediante el cual se perciben las sensaciones exteriores provenientes de diversas fuentes esparcidas a través del aire en el cual finalmente se pierden.
5- Diferencia, similitud.
6- ( Peter … ) Célebre compositor austrohúngaro que radicado en el País Vasco compuso melodías características de Grecia, consideradas por los romanos como precursora del rock argentino, desechada por sus pares uruguayos quienes la despreciaron por ser poco representativa del reggaetón caribeño, más conocido como cumbia-artesanía fundada en República Dominicana.
7- Sintomatología de ecología lógicamente patológica.
8- Síncope de tú.
9- Teoría formulada por Herz Zog mediante la cual expresa que toda teoría es, salvo que exprese lo contrario.
10- Complete a gusto, libre albedrío.
11- Sátiro pérfido sicótico de nuestra misericordiosa señora de la divinidad.
12- Capital del estado de Wakshalaban Obai en la península de Silifrings de la república oriental de Xantarabi Demó en la quinta luna de Plutón, según la literatura rusa.
13- Brebaje que surge de la mezcla de té, azúcar, sodio, silicio, solsticio invernal, sal, sacarina, harina, sacarosa, pétalos de rosa, uña de gato pardo, pluma de pingüino disecado, restos fósiles de momia árabe, orina de murciélago, ojo izquierdo de bacalao, pluma de tero alzado, astillas de metegol gastado, saliva de camello, agua, pan rallado, carbón hidratado, acidofotolesconcetedorinagalondopina y yerba mate.
14- Número primo de pi.
15- ( Hans… ) Inventor del teleperidonocoto.
16- Muy evidente.

Tan nuestro

Cada frustración
Que nos malogra
Es como una flor
Que se marchita,
Cuando creemos
Que somos la flor
Algo de nosotros
Muere con ella.
Pero la lluvia
Vuelve a caer
Y con ella misma
Hay otra flor
Que vemos nacer,
Con la esperanza
Imperturbable
De vida y sol
Que nuestro deseo
Más perdurable
Va a florecer.