Un día ¿cualquiera?

Un día gris, de lluvia sin truenos
poco inspira para hablar de flores
de dicha, día propio de escritores
que le dan al teclado ( sin frenos ).

Días de preguntas sin respuestas
de parates, reflexiones, propuestas
donde surgen desde las alcantarillas
pensamientos a través de las rejillas.

Un día gris, así el que sale se moja
diferente al de aquél que se festeja
el día del emoticón del que te deja
sabor entre agridulce que no enoja.

Días de palabras húmedas y extrañas
el pensar como el ventanal se empaña
el latir invade de diversas sensaciones
el sentir opaca en variadas emociones.

Un día gris, del que surgen mil razones
para dar libertad a los parcos corazones
que ellos rompan las cadenas que los atan
y delaten qué sufrir son los que matan.

Días de vigilia por si el agua se te cuela
de esperar que vuelva el sol, la claridad
de aclarar lo que aprendiste de la escuela
de paseos aplazados, pantallas y vanidad.

Un día gris, que te roba una sonrisa
que buscás entre las redes y sin prisa
un motivo que sacuda los cimientos
de los rancios más oscuros pensamientos.

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