La plaza

No hay ciudad que no conozca
el llanto, la angustia ni el tedio
ni plaza céntrica que no luzca
vanagloria en mandato del medio.

El gentío allí se amuchedumbra
a conversar de los niños sus juegos
la farola de noche le alumbra
el andar zigzagueante a los ciegos.

Ni la luna que tanto me llama
nos invita a dormir en su cama
ni la estrella fortuita declara
que su manto celeste la ampara.

Las palomas ya no comen tanto
sus jubilados buscan otro encanto
como darle placer a los nietos
y que aprendan saberes discretos.

Vigilada hasta la medianoche
conectada con cámaras nuevas
forman charcos que dejan los coches
los triciclos el día que llueva.

Fotos solas, también de los niños
fotos viejas que muestran los cambios
fotos riendo, corriendo y desaliños
fotos de estatuas no tienen recambio.

Todo el mundo pasa por la plaza
si va o viene no tiene importancia
por la plaza que es como una casa
bajo el cielo y llena de fragancia.

Comente ad honorem

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s