Su Señoría

Pedro: Mi mayor amigo es el Señor. Si tengo Su presencia, nada me falta.

-Señor, ¿una monedita para la birra?
-Me quedé sin cambio, disculpá.

-Señor, ¿una moneda para mis hijos?
-Disculpe, pero ya di.

-Señor, ¿una moneda que estoy sin trabajo?
-No tengo, pibe.

-Señor, ¿una monedita para los puchos?
-Mirá que te voy a pagar los vicios…

 

Pedro: Señor, a Ti te encomiendo mi pesar. Acuérdate de mi en la hora de nuestra muerte.
Coro: ¡Con mucho gusto!

 

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Memorias difusas

Me cruzo con gente que reconozco pero por esas cosas de la memoria olvidé su nombre. También con gente que me reconoce pero ignoro de dónde. Así mismo recuerdo nombres que desconozco a quiénes identifican. La memoria tiene rasgos de tirana, en Facebook todo es más fácil…

Decálogo del pesimista

1-Esto es malo pero lo que viene puede ser peor.
2-Estamos mal pero vamos muy mal.
3-No todo es malo; hay cosas pésimas.
4-No todo lo que se hace está mal, a veces se cometen errores.
5-Cuando todo va mal, sigue así.
6-Cuando parece que las cosas mejoran, empeoran.
7-No hay mal que por mal no venga.
8-Lo que se hace mal tiende a repetirse.
9-Cuando estamos mal se ve el transcurso de las cosas como van realmente: mal.
10-Al buen tiempo, mala cara.

Bonus track:
*Si veo que me siento bien, mejor me quedo parado

Castillos de opiniones

En castillos de opiniones
adornados con prejuicios
decorados de emociones
pintados con mil juicios
les faltaban eslabones
que describan los vicios.

Marionetas a montones
cien figuras y siluetas
festival de sensaciones
caras, rostros y caretas
celebraban muy glotones
felicidades sin recetas.

Fastuosas construcciones
que albergaban señoritas
replicaban las canciones
que entonaban vocecitas
repitiendo las nociones
de ideologías marchitas.

Otros tiempos de jirones
mendigando en callecitas
y también en callejones
esperando que fortuitas
esperanzas, remendones
les obsequien las visitas.

Pero eran días amargos
plagados de emoticones
que te sacan de letargos
cuando penás en rincones
sólo llegan por encargo
pálidas ensoñaciones.

Endereza tu camino

Amigo, endereza tu camino
tu andar veloz de peregrino
observa bien con atención
el movimiento, la intención
no sólo es cuestión de llegar
sino además, sabes, de pasar,
dicen: pasar abriendo caminos,
que morigeren los destinos.

Porque un recto transitar
nos da la calma al pasar
de haber obrado para bien
aún no sepamos en quién
recaerá nuestra ofrenda,
si saldásemos la cuenta
de nuestro balance vital
en el equilibrio universal.

Endereza tu camino, amigo
crece en amor al estar vivo
por la vida, por tu gente
por tu obrar irreverente,
convéncete en gratitud
que florezca tu actitud
de embellecer el camino
tender la mano, peregrino.

Porque al obrar certero
verás también verdadero
que eso te llena de gozo
en un andar armonioso.
La luna siempre te guía
por eso a veces te fías
y si tu camino enderezas
andarás bien con certeza.

Fotografía: Leandro Coca

Historias ínfimas elementales

Margarita vivía en una burbujita coloreada por la luminosidad. Como estaba compuesta de agua y aire, tenía lo elemental para subsistir. Sin embargo, al carecer de tierra, no logró desarrollarse y se marchitó prematuramente.

Patito nadaba en el barrito todas las mañanas. Su cuerpecito estaba cubierto de tierra y agua, por lo que pocos lo reconocían, salvo cuando había buena iluminación. No obstante, el fuego nunca lograba encender su cabecita roja embarrada.

Pollito volaba bajo el solcito entre la tierra y el cielo con el soplar del viento. Cuando tenía sed, descendía a algún charquito y bebía hasta colmarse. Después esperaba que el viento lo levante por el aire nuevamente. Tenía la piel algo chamuscada por haber caído un día sobre una parrilla.

Rosita creció en tierra firme entre piedras luego de un incendio propiciado por un viento estival. Mientras purificaba el aire, cantaba todas las tardes hasta entrar en sueñito profundo. Un día llovió tanto, tanto, que estuvo a punto de ahogarse.

Estrellita caminaba sobre el barro y ascendía por el mar en una danza singular, tomando aire en cada movimiento de caderitas que se apreciaba a plena luz del día cuando se acercaba a la superficie. Un día se asomó, vio un barco prendido fuego y del susto se fue hasta la orilla, donde la encontró un turista cuando se secó.

Hiperconectado

Todo tiene que ver con todo
Desde los riñones a un golpe en el codo.
El terciopelo con la conectividad
Las redes sociales con los adoquines
El neoliberalismo con la pubertad
La religión con las papas fritas
La vejez con la metafísica y la libertad
La estupidez con la palabra escrita
La adolescencia con los gorriones
El dolor con los emoticones
La inteligencia con los banderines
El cerebelo con la mar en coche
Y el sueño que tengo con las buenas noches.

Tras la tormenta

Salió el sol al fin, tras la tormenta
dulce mañana que ( ya ves ) es hoy
a todo esto de decir soy quien soy
alma que no replica ninguna afrenta.

Palabras que suenan tan alegremente
aunque duras algunas, traen cordura
de escuchar atento de una boca pura
corazón se enciende resplandeciente.

Porque no existe, vida, luz sin sombras
ni en la penumbra, ni en las tinieblas,
haz de esperanza cuando me hablas
y fe profunda cuando me nombras.

Una palabra libre soltada al viento
busca encontrarse con tu presencia
que la recojas, vida, con displicencia
cuando el eco al decirla a ti te siento.

A veces iluminas cual un simple farol
en otras, de la galaxia, eres epicentro
ambas propician el supremo encuentro,
hoy tras la tormenta, al fin, salió el sol.

Fotografía: Leandro Coca

La vida pasa

Pienso en vos, día y noche,
la vida pasando en coche,
por eso llená el tazón
y tu alma con mi corazón.

No olvides que a ti te espero
cantando un blus duradero,
y si tienes una idea fija,
traé camarón, tengo lija.

Yo no busco ser grosero,
le canto al amor verdadero:
al de madre, tierra y buen vino,
es que el amor es divino.
Así es, tu luz no se apaga,
pero esta poesía se acaba.

Fotografía: Jorge Guardia

Ser y estar

Ser y no ser
Estar, con pesar
Estar liviano de cargas
Ser algo para otros
Ser alguien para pocos
Estar a pesar de
Estar líbido despierto
Ser y aparecer
Ser y aparentar ser
Estar vivo al pasar
Estar muerto al rodar
Ser dormido con sueños
Ser y sueños de no ser.
Estar alerta vital
Estar vivo al soplar.

Fotografía: Leandro Coca

Elección

-Te había pedido que lo lleves a deporte, ¿Te olvidaste o qué fue lo que pasó?
-Se me hizo tarde, disculpá. -le respondió Eduardo, y añadió- Es que ayer tuve una noche complicada, y me quedé dormido.
-Durmiendo, querrás decir. No podés olvidar que es tu hijo, aunque a veces quisieras disimularlo. -dijo ella.
-No seas tan dramática, es sólo una jornada de deporte la que perdió. De alguna forma, te compensaré.
-No es conmigo con quien estás en deuda y bien lo sabés. Siento que a veces querés llevar el asunto a un terreno diferente. Discúlpate vos con el niño. Veremos qué opina. Sabés que ama practicar deportes. -le dijo ella y cortó la comunicación.

Ni siquiera me dejó decir adiós, pensaba Eduardo, con el tiempo se ha vuelto más ofensiva de lo que solía ser.

Esa misma tarde, Eduardo fue a ver su hijo, quien lo abrazó al verlo llegar.
– Hola, hijo, ¿cómo estás?.
– Bien, papi, ¿qué te pasó hoy que no me llevaste a practicar deporte? -preguntó el pequeño.
– Perdoname, hijo. Estuve trabajando hasta muy tarde y me quedé dormido, por eso no he podido venir por ti.
– ¿Es cierto eso que dice mamá, que estuviste con una mujer toda la noche? -preguntó el chico con cierta desconfianza hacia las palabras de su madre.
– No, bueno… tu madre no me quiere demasiado, ¿sabés? Es por eso que cada vez que puede me difama. No debés preocuparte por ello, ¿está bien?
– Si. -interrumpió el pequeño.
– A veces discutimos porque entre nosotros hay una separación que a es muy difícil subsanar, pero no es así contigo, ¿entiendes? -dijo Eduardo.
– Sí, papi. Papi…
– ¿Qué hijo? Decime.
– ¿Qué quiere decir difamar? -inquirió con curiosidad el chico.
– Difamar es hacer perder la buena fama de uno. Cuando tu madre habla cosas feas de mi, es lo que intenta hacer conmigo, difamarme.
– Ah… pero mamá difama siempre, y no sólo a ti. Ayer dijo que la señora del almacén, Mirta, es una vieja ladrona. Eso es difamar, ¿verdad?
– Sí, aunque también se podría ver como un llano insulto, hijo. Mirá, no te preocupes. Tu madre tiene sus problemas y, como todo ser en edad adulta, los lleva adelante como puede, con lo mejor de sí. Bueno, decime, ¿cómo querés que te compense mi falta de hoy? Te doy dos opciones: podemos ir al cine esta noche o podemos ir a ver el partido el sábado. Bien, ¿qué decidís?
– Ummm… es difícil… creo que prefiero ir al cine a esta noche. -dijo el pequeño.
– Mirá que el partido del sábado es quizá, el más importante del semestre. -le dijo Eduardo, persuadiéndolo.
– Sí, papi, tenés razón. El partido del sábado puede ser importante, pero hoy es más importante para mí pasar un rato con vos esta noche.
– Bien, hijo. Entonces iremos al cine esta noche y también iremos el sábado a ver ese partido. -dijo Eduardo.
– ¡Gracias pa! ¡Qué bueno! No lo puedo creer. Iré a contarle a mamá. -dijo el chico y entró corriendo a la casa.

Al rato, salió la mamá del muchacho. No estaba contenta por el mismo. Lo apenaba la idea de que su padre le fallara nuevamente. Salió a hablarle:
– Mira, Eduardo. Esto es importante para él. Si creés que no podés cumplir con lo que le dijiste, mejor que ni te aparezcas. Me duele verlo apenado. Se hace muchas ilusiones con vos. No hace falta que le falles como lo hiciste conmigo.
– Cumpliré con lo pactado. Aprendé a perdonar, te hará bien a vos misma. -dijo Eduardo.
– ¿Qué sabes de eso, que no has perdonado mi falta? -le dijo ella.
– Ya te he dicho mil veces hasta el cansancio que te he perdonado. Pero no podés pretender que después de dicha falta a nuestra fidelidad continuemos juntos. Entendelo.
– No era necesario separarnos. Fuiste cruel. Sobre todo con el chico.
– No confundas las cosas. Juntas tienden a parecer otras que no son. El muchacho está creciendo sano y suficientemente feliz. Eso no es poco, hoy en día. Y si así lo creés, provéele otras bondades. -le dijo Eduardo.
– Está bien, no quiero discutir, ¿a qué hora venís por él?
– Ocho y media estoy acá.
– Te estará esperando. -le dijo ella y entró a la casa.
Eduardo se fue de allí y regresó puntalmente, como había predicho. Allí lo recibió el pequeño, que estaba vestido impecablemente, bien peinado por su madre y perfumado. Eduardo lo tomó en sus brazos cuando lo vio y el chico lo abrazó fuertemente. Se despidió de su madre y se fueron.
Ya en el cine, mientras esperaban el comienzo de la película, conversaban:
– Qué lástima que mamá no haya podido venir con nosotros…
– Sí, es verdad, hijo. Es una pena.
– Qué bien que la pasamos los tres. ¿Te acordás cuando fuimos al acuario?, ¿Dónde era? -preguntó el chico.
– San Clemente, hijo. Lo recuerdo muy bien. Tu madre parecía feliz con nosotros.
– Ahora no parece feliz, quizá es porque vos no estás, papi.
– Puede ser, hijo, puede ser. Mira, ¡ahí empieza la película! -dijo Eduardo.
– Dame la mano, papi. ¡Espero que no sea de miedo!
– No lo es. Vas a ver que la vamos a disfrutar. -dijo Eduardo tomando a su hijo de la mano.

*Fotografía: Leandro Coca

La conquista

La noche se acerca rotunda
en silencio te habla, profunda,
la luz de una estrella te excita
brincando tu cuore palpita.

Se funde el alma en la penumbra
la luna te sigue y alumbra,
la mente se calma, reposa,
se duerme cansada la rosa.

Despeja de nubes el cielo
el viento tras levantar vuelo,
un ave nocturna divaga
tu herida conviértese en llaga.

Observas así el firmamento
trocada tu pena en lamento
ahora es olvido lejano
vacía ha quedado tu mano.

Arrojadas todas las piedras
desnuda estabas en la hierba,
la vida pasa y no detiene
su andar, aunque no va ni viene.

Es ella, busca conquistarte
y a veces conviértese en arte
proverbial, elocuente, elegante,
sublime, sagaz, no pedante.

Susurra al oído bajito
te habla de lo bello y bonito
maravillas de la creación
un tucán o una linda canción.

Y encuentran cierta resistencia,
aceptando en tremenda paciencia
que algún día serán reconocidas
por quienes malgastan sus vidas.

Son obras que no forman parte
del temor que a ti suele azotarte,
ellas son piezas de libertad
que cuestionan vuestra realidad.

Como lunas nunca te rechazan,
más bien ellas siempre te abrazan
te invitan a pensar o lo intentes
que al pasar por aquí no lamentes.

Un recuerdo no escrito te acerca
prestale atención, no seas terca,
te eleva a alturas soñadas
te lleva verdades impensadas.

Él dice debes conocer
lo amable y profundo de ser
paciente, tranquila, rebusca
de tu corazón que se luzca.

Pues todo pasa y nada queda
ni esta poesía aunque pueda,
como esta noche fue pasando
ahí viene el sol asomando.

*Fotografía: Leandro Coca

Poderoso

Y en ese instante, en el que se extendió el beso, el tiempo se detuvo: los trenes chirriaron estridentes frenadas, los aviones quedaron suspendidos en el aire, las niñas paralizadas a medio saltar, los planetas detuvieron sus órbitas, quienes descargaban mercadería la sostuvieron inmóviles y las radios y canales de televisión emitían un eco. Los dioses, en las alturas, pensaron con atino: ¡chocamos! Mas no; ellos despegaron sus labios y se miraron con cariño. El mundo continuaría girando sin que siquiera sospechen del poder de ese amor.

Vivencias

Sufrir puede ser poesía
llorar puede ser de alegría
gozar puede traer dolor
vivir puede ser en color.

No todo será sufrimiento
aunque escuches su lamento
pues de todo lo penoso
surge algo que es valioso.

Aprender de los errores
si ajenos serán mejores
pues aquellas experiencias
son también vuestras vivencias.

A no dudar, que el dolor
siempre te deja el sabor
de haber purgado tu pena
un bálsamo a tu condena.

Pues no sólo lleno de gozo
vibra en su calabozo
el dolor así purgado
es un trance superado.

Como toda desazón
se va y deja su razón
maduro así el corazón
logrando en él su sazón.

El gozo será primero
efímero, aunque ligero
dejando una sensación
reclamando repetición.

En ella se aprenden cosas
ingratas, son vanidosas
de flores, las más hermosas
sin dudas serán las rosas.

Entre ellas y jazmines
se perfuman los jardines
tienen su encanto y olor
que le dan vida y color.

A una conciencia serena
libre ya de cualquier pena
que apague como un hechizo
lo que la vida no quiso.

Ella se brinda armoniosa
tiene su magia, es vistosa
luce en la flor, en la rosa
en la luna y la mariposa.

En la paz a la mañana
y a tras luz en la ventana
cuando pasa caminando
la belleza, así, danzando.

Sufrir puede ser sin motivo
llorar puede ser despedida
gozar puede ser efectivo
vivirla puede ser vivida.

Simpatía por el dinamismo

Simpáticas marionetas del imperialismo
que expresáis devoción y fanatismo
por limones apostáis al capitalismo
que ha brindao confort y dinamismo.

Vuestros ojos se han cegao al virtuosismo
y aplaudís tristemente el exitismo
entre idiotas brilla algún favoritismo
de reñir en la butaca del mercantilismo.

Comerciáis puerilmente individualismo
con frases que enunciáis con erotismo
no sabéis que al promover el egoísmo
suscitando con ahínco el infantilismo
de sentir que todo es más de lo mismo
propiciaréis en la gente el humanismo .

Amanece el conocimiento

Cierta tarde, en el patio de la casa de mi infancia, donde aún vivían mis padres, sentados en un banco a la sombra, entre humos, mi viejo, ya mayor y jubilado, dijo por lo bajo:
-Qué lindo que es estar al pedo…
En ese momento, comprendí que había alcanzado la sabiduría.