Usos prácticos del té

Si bien todos conocen los usos medicinales del té, por aquí les dejo un listado de usos prácticos de las distintas variedades de té.

Boldo: para cuando se te cae el toldo.
Manzanilla: para combatir ladillas.
Menta: para que otro pague la cuenta.
Canela: si se te gastó la suela.
Negro: si te hace bromas tu suegro.
Tilo: por si te quedás en vilo.
Frutilla: si se te rompe una silla.
Durazno: si tu presidente es un asno.
Vainilla: cuando te clavás una astilla.
Caramelo: para cuando te caés al suelo.
Ensueño: si no tenés dueño.
Tisana: cuando te grita tu hermana.
Naranja: si te pica la … nariz.

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A la misma vez

Había una vez, que no era una simple y sencilla vez, sino más bien una bombucha, cargando en su interior cantidad de agua esperando llegaran los carnavales. Esta vez, la susodicha había cobrado dotes de superioridad y lejos de atenerse a su condición de bombucha de carnaval creía ser verdaderamente una bombacha de campo, por lo que resolvió montar cual jinete sobre un caballo blanco ( que no sería precisamente el de San Martín sino uno más moderno y a la vez actual) en vez de ir a reventarse contra la blusa de una jovencita que esperaba la llegada de la primavera. Pero no sería la primera vez que una bombucha devenida en bombacha caería presa de lo que se conoce como falsa ilusión o ilusión óptica, ya que lo que intentó montar no era efectivamente un caballo blanco sin montura sino que se trataba de una vieja escoba al estilo del vehículo de Cachabacha. Al percibir esto se decepcionó de tal manera que entró en depresión profunda y dejó de pensarse bombacha para considerarse apenas bombilla y pasó a habitar uno de los mates del caserón, el que se usaba para reuniones de amigos. Esta vez, la bombilla del mate ya no participa de las charlas, más allá de que alguno de los partícipes de la ronda que se demorara con pasar el mate y, a su vez, otros le recriminaran si le “está enseñando a hablar”, la bombilla parece no estar interesada y hay quien dice que ya estaría repensando en variar su condición ( o la creencia de la misma ), y hasta aseguran que la pobre ya se cree bombita eléctrica y bomba mediática a la vez.

Pinceladas VIII

¿Queda alguien en Punta Alta que recuerde cuándo se le cambió el sentido a las palabras? Tengo un mundo de sensaciones que te quiero regalar, pero no es un mundo, es un cúmulo, como cada persona. La publicidad lo decía como bondad, porque así se lo suele creer, para no considerar la posibilidad de fraude. Es más sencillo la pasividad de aceptar el engaño que el rol activo de considerarlo. La palabra mundo se refiere al todo, pero ahora sólo se suele utilizar para designar un conjunto, el cual es un reducto. Entre esas cavilaciones andaba cuando llegué al reducto laboral y me vi rodeado de cúmulos, cada uno en su mundo vacío. Pero cada tanto, el hechizo se rompía y nos encontrábamos en el mundo, tal vez por alguna gracia que nos hacía reír o un sentimiento añejo que nos despertaba en la unidad de esa realidad. La única. Pero eso duraba poco y las espacios que separaban unos cúmulos de otros eran abismos en el tiempo que procurábamos cruzar con la cordialidad del ambiente laboral. Aunque sólo era en nuestra imaginación donde estos cúmulos tenían lugar y no en la realidad donde nada nos separaba. Más abajo, estoy separado de mis compañeros por algunas paredes o vidrios cubiertos con cortinas que le dan cierta privacidad a las actividades de cada uno. Pero a mi lado, sin paredes ni cortinas que separen los ambientes está Marisa, que cada tanto baja de su nube y me dibuja una sonrisa. Entonces, le retribuyo con pinceladas de caricias que no ensayé, pero igual la alegran, sin preguntar si fue improvisación pura o espontaneidad natural y me ofrece un café. Acepto sin condiciones y me envuelve una nube de sentimientos mientras la veo alejarse por el pasillo. Después llueven lágrimas y algún sudor por la frente, que seco con el pañuelo bordado, y ahí me doy cuenta que el aire acondicionado no está funcionando. Llamo al encargado del mantenimiento para comunicarle el desperfecto, pero me da ocupado. Me levanto para ir al baño y la silla se me queda pegada en el pantalón. Estimo que ha sido otra broma de Abel. Camino con la silla a cuestas por el pasillo y escucho una carcajada cuando paso por su oficina. Sin dudas fue él, pero no me detengo pues el baño me está esperando impaciente. Al entrar, trabo la puerta con el pasador y me saco el pantalón con silla dejándolos en el piso. Cuando me doy vuelta, quiero levantar la tapa del inodoro y observo que está pegada al mismo. Busco los tornillos de plástico en la parte de atrás, se los quito y con toda la fuerza arranco la tapa. Después, al pantalón no logro despegarlo de la silla ni viceversa, por lo que me lo coloco con silla y camino hasta la oficina de Abel. Él se recuesta sobre la silla en la que está sentado y la hace girar con aires de triunfo dando vueltas sin detenerse ni brindarme una solución. Bajo las escaleras de entrada con la silla a cuestas ante la risa contenida de algunos curiosos y, al llegar al estacionamiento, me quito pantalón y silla para subir al auto, dejándolos en el asiento trasero. En algún tramo del trayecto a casa, hay un control policial y me veo obligado a detenerme. Una mujer policía me pide la documentación y, al verme en calzoncillos, me pide que descienda del vehículo. Trato de narrarle lo ocurrido, pero no me cree, a pesar de que intento mostrarle la silla detrás. Enseguida, me pide que sople sobre una boquilla de plástico. Pero cuando estoy por soplar, estornudo sobre el uniforme de la agente, quien se ve ofendida y molesta al ver la excreción en su vestimenta y, en un rapto de asombrosa destreza y potencia, me esposa y me sube al patrullero sin que pudiera ofrecer resistencia. La lluvia torrencial que cae mientras viajamos hasta la comisaría me da la sensación de que bajo ese manto de nubes los cúmulos que nos separan se disgregan y se conforman en aquél, pero al llegar, entre dos oficiales, me dejan en un vetusto calabozo confirmando la separación. ¿De qué se me acusa, oficial?, le pregunto. Ebriedad y resistencia a la autoridad, me dice antes de alejarse y dejarme en la soledad del mundo y alejado de otros nubarrones.

En línea

Leyó tres líneas.
De tres palabras.
Tres cada línea.
Se detuvo.
Leyó la primera palabra que no entendió y la buscó en el diccionario.
La definición que le dio no lo satisfizo.
Continuó leyendo en el diccionario palabras al azar.
Vaquetón. Tecolote. Santónico.
Tachó la que no había entendido en el libro y sobre ella escribió “aguacha”.
Cerró el libro y lo devolvió.
Encendió la televisión y sintonizó el canal ocho.
Se veía lo que había grabado una cámara de vigilancia.
La imagen mostraba a un hombre robando una panquequería.
De un patrullero bajaron dos policías y lo acribillaron a balazos.
La muchedumbre se acercó a devorar los restos.
Incrédulo, exclamó: ¡Lecteriano!

Cara de libro

Me gusta
la lluvia que no moja
El viento que no sopla,
El sol no me calienta
La luna no me llena.

Me encanta
La noche más oscura
El alba clarifica,
La tarde que temprano
Llega más vale tarde
que nunca .

Me divierte
El grillo y saltamontes
Con sus patas traseras,
El traste de mengana
con sus tartas caseras.

Me enfada
El motor iracundo
La bocina que relincha,
La fruta la disfruto
El globo que se pincha
Yace moribundo.

Me entristece
Verte padeciendo
Felicidad esquiva,
Saber que al ir creciendo
Te sentirás tan viva.

Me asombra
La voz que llega justo
El tacto inesperado
El momento oportuno
Un verso disfrazado
Tu risa y lo veraz
fugaz.

¿Cómo?

-Amor, ¿Preferís milanesas con puré, ensalada de atún o pollo con papas?
-Como cualquier cosa.

-¿Te diste cuenta que hay cosas que no son para siempre, relaciones, trabajos, lugares, posesiones?
-Como cualquier cosa.

-¿Cómo puede ser que algo que sólo apareció en la imaginación de un hombre cobre forma como idea tangible y se materialice en un objeto?
-Como cualquier cosa.

-¡Me tenés podrido! ¡Que te cocine tu vieja!
-Como cualquier cosa.

Casi

todo está mal.
Los árboles son la excepción
la regla es la deforestación
de la naturaleza más pura
como así también de la cultura.
Los buzos rotos están mal cosidos
los miserables están mal paridos
la intención está mal camuflada
la contaminación está mal disimulada
la estupidez está mal publicitada
la propaganda está mal concebida
la conciencia está mal comprendida
los pulóveres están mal tejidos
los matamoscas me tienen podrido
los dirigentes me da igual.

Las canciones están mal cantadas
los hechos están mal contados
los cuentos están mal leídos
las mentiras están mal narradas
las falacias están mal envasadas
y los soretes están mal cocidos.

Los dibujos están mal pintados
las poesías mal recitadas
las uñas están mal cortadas
las cabezas están mal peinadas
los huevos están mal rascados
y los loros están mal hablados.

Las comidas mal masticadas
las personas están mal pensadas
las frases están mal escritas
y ni hablemos de las papas fritas.

Los planetas están mal nombrados
los nombres están mal llamados
las llamadas están mal marcadas
y las marcas mal registradas.

Los sentidos están mal tratados
los tratados mal redactados
los flujos están mal encauzados
los calzones mal confeccionados
los pensamientos mal encaminados
los caminos mal señalizados
las señas mal interpretadas
las palabras mal utilizadas.

Las semillas están mal sembradas
las tierras están mal labradas
las yerbas están mal del mate
y la cordura está de remate.

Las preguntas están mal formuladas
las mascotas mal alimentadas
las familias mal comunicadas
los consumidores mal informados
los productores están mal parados
y los maestros mal educados.

También está mal el exceso de sal.
Las discográficas están mal orientadas
la música mal escuchada
las fotografías mal enfocadas
las redes mal entrazadas
los refranes están mal dichos
los castigos mal legalizados
los poetas están mal vistos
y los crápulas mal bichos.
Los escritores están francamente mal.

Las casas están mal de entrada
las calles mal asfaltadas
las ciudades mal iluminadas
las fortunas mal acumuladas
la basura está mal repartida
las migajas mal distribuidas
los doctores están mal pagados
los enfermos mal acompañados
los tiempos mal cronometrados
y los naipes están mal barajados.

Los actores (tienen) malos repertorios
las películas malos augurios
los augurios malos guiones
los conciertos malos preludios
los programas malos estudios
los estudiantes malos programas
los cuadros malas exposiciones
las exposiciones malas conclusiones
las novelas tienen malos dramas
los dramas malas actuaciones
las actuaciones malas filmaciones
las filmaciones malas direcciones
las directivas malas perspectivas
las perspectivas malas percepciones
las percepciones están mal observadas
las observaciones mal diagramadas
los diagramas
parecen estrofas
las estrofas
se van por las ramas.
Pero hay algo seguro
el arte tiene futuro
indudablemente promisorio.

En la balanza

Hay cosas que quisiera cambiar
Hay dolores que quisiese evitar
Hay veces que quisiera murmurar
Momentos que quiero vivir.

Hay cosas que no cambiarán
Hay dolores que debo afrontar
Hay veces que debo callar
Momentos que se escaparán.

Hay cosas que van a cambiar
Hay dolores que puedo evitar
Hay veces que voy a expresar
Momentos que puedo vivir.

Y se irán

Pensamientos imprevistos se acercan hacia mí
sobrevuelan mis ideas y confunden mi pensar.
¿De dónde vienen estas oscuras golondrinas
cuando cambia la estación? Es seguro volverán
son algo vertiginosas, por aquí no anidarán
rondarán los sentimientos al doblar la esquina,
y en dicho sobrevuelo harán mi cabeza tensar,
mas después se alejarán, por un rato les temí.

Cuando las veo volar en mi oscuridad y ruinas
pienso que traerán magras novedades al pasar
luego sé que es poco más de lo que algún día vi
porque a tientas supe andar, por ese camino fui
entonces puedo esperar, la luz vuelve a regresar
solitas se marcharán, las oscuras golondrinas.

 

La mitad

Eleva tu plegaria hacia la aurora
Que el sol se ocupe del asunto
Pues quien se descuida rememora
Aquellos dilemas sobre el vaso
¿Está medio vacío? Te pregunto,
Conserva tu pena ante el ocaso.

 

Del olvido

Calma al amanecer despejado
brilla el sol tibio sobre el tejado,
qué será de la noche inoportuna
ha quedado olvidada con la luna
entre estrellas de luz y de esperanza
en el cuadro celeste hacen su danza.

Pero el día se anticipa fervoroso
tras ese buen renovador reposo
hace olvidar el mundo de momento
todo mal, todo pesar, todo tormento
y la calma se parece al optimismo
al saber que abajo quedó un abismo.

Y te elevas con los brazos hacia el cielo
infinito bondadoso, tan paciente verdadero
donde brota el amor inconmensurable
por sentir, por amar, vivir lo perdurable
porque a veces el olvido es el perdón
y olvidar es un alivio a la tensión.

No todo cambio se gesta por decisión
hay algunos imperceptibles sin opción
cuando a tientas ya madura el corazón
que explicarlo no encuentra una razón
cómo algo nuestro ha venido a perecer
y eso muchos tienden a llamarlo crecer.

No por mucho recordar el mal obrar
lograremos a una solución llegar
pero puede una reflexión persistir
que le otorgue sentimiento a este vivir
pues abiertos a una nueva dimensión
obraremos tal como una bendición.

Ciclos

-¿Y a qué te dedicás?
-Hago trabajos de reciclado en plásticos, metalíferos y de origen vegetal y reordenamiento de desechos urbanos.
-¡Muy bien! ¡Felicitaciones! ¡Qué bárbaro!
-Este…
-A mí me encanta la gente que hace cosas por el medio ambiente.
-Bueno…
-Que se preocupa por el destino que se le da a los residuos.
-Eh…
-Gente que hace cosas para que el mundo sea cada día un poco mejor.
-¡Soy ciruja!
-Ah! Este…Bueno… ¿y cómo te está yendo?

Decálogo para el lector posmoderno

1-En cada palabra que lea imagine un concepto alternativo que podría reemplazarlo hasta alcanzar la satisfacción que el texto no brinda.
2-En literatura el orden de los factores altera el producto, por lo que un texto se puede leer de infinitas maneras brindando resultados diferentes en cada ocasión, enriqueciéndolo a pesar de su aparente pobreza.
3-Saltéese los párrafos aburridos y deje su lectura para cuando se crea merecedor de semejante castigo.
4-Si un texto no le dice nada su lectura ha sido exitosa, pero si le busca la vuelta algo que no dice le terminará diciendo.
5-Comprender lo que un texto dice es una práctica en desuso, muerta. No se moleste en intentar resucitarla o el que quedará en desuso será usted.
6-A las palabras que desconoce deles provisoriamente el significado que usted desee, que será el que terminará utilizando durante el resto de su presencia en el éter, sin que nadie venga a rectificárselo.
7-Si la lectura lo ha llevado por diferentes mundos, usted se distrajo de la lectura arrastrado por los términos utilizados en el texto.
8-Relea todo aquello que simplemente entendió sin mediar inconvenientes hasta que piense que en verdad lo entendió, así sabrá que no ha entendido pero podrá decir sin culpas que lo entendió, descartando todo aquello que lo haga reflexionar.
9-Si un texto se revela per se, el escritor ha estado ausente. Felicítelo por haberlo permitido pero no tanto como para que se lo adjudique como un logro.
10-Lea hasta que descubra que usted es el último lector verdadero del cosmos. A partir de allí, escribirá lo más bello que se ha escrito hasta aquí para su propio deleite. Regocíjese.

El buen hombre

El buen hombre coincide
en su muerte con el mal;
hasta aquí novedad no hay
ya lo sabe cualquier pibe.

Lo curioso de este asunto
es el interín llamado vida
el buen hombre no pregunto
se distingue con su salida.

Salida de las situaciones
de problemas, malentendidos
clarificando las confusiones
enseñando a los confundidos.

Será también que interviene
con su palabra sincera
será que ella lo sostiene
con la verdad verdadera.

Pues el buen hombre conoce
de la existencia sus roces,
de las penas y los dolores
conoce a sus promotores.

Entonces lleva el sentido
que vive en su realidad
brindarle a cada afligido
tanto paz como felicidad.

Lluvia insolente

Lluvia persistente
lluvia intempestiva
lluvia tan insolente
lluvia incomprensiva.

Agua sobre la acera
agua sobre el cemento
agua en el pavimento
agua que trae goteras.

Goteras en el techo
goteras sobre el colchón
goteras en el lecho
goteras en mi corazón.

La quinta encarnación

Thor, o el dios del trueno, también tuvo su crisis existencial, como cualquier inmortal. Se dice en alguna biografía publicada en los países escandinavos que el mismo dios encarnó en la figura de una princesa, hija de un rey tirano, y que decidió por motus propio recorrer los caminos de la perdición, de drogas y de alcohol. Una noche, yacía en los brazos de un soldado de Odín, tras descontrol orgiástico, le confesó a éste pasada de opio que era la quinta encarnación de Thor. Nadie dudaba ya de su irreversible deterioro cerebral, por lo que la leyenda nórdica la homenajeó con el mote de Thorquemada.

La humedad de los martes

La lluvia de los últimos días había humedecido mis ideas y el pensamiento era una suerte de pantano donde todo terminaba mezclándose en una amalgama de barro y agua, lluvia que prometía continuar este martes para beneplácito de los nostálgicos. Los techos del barrio habían sido castigados con abundante agua llenando las canaletas con ramas y hojas de árboles que sufrían los intempestivos vientos de un noviembre álgido que acariciaba el final de su primera quincena con displicencia. En casa se observaba orden, a excepción de la biblioteca donde siempre se vislumbraba una revolución o al menos era lo que delataba la disposición de los libros y mi mala predisposición a darle un aspecto de pulcritud. La condición de un buen libro, y de todo buen cuento ( y subiendo por las escalinatas que conducen a la divinidad celestial: de toda buena poesía ), era que tenía que mover el piso donde el lector, hoy devenido en espectador, se sentaba a contemplar la realidad con ficción. Y por ese motivo los libros que además de estar vivos y revolucionan al lector como la observación de una delicada mariposa sobre el jazmín del jardín de la casa paterna o del chimango que paciente espera el momento oportuno para llevarse el cadáver de una rata sobre el pavimento, tienden a abrir puertas a nuevas, o desconocidas, dimensiones de la existencia que permanecían ocultas al mismo por cortinas de humo. O tal vez de humedad, cortinas de humedad gestadas por la citada lluvia que otra vez volvía a caer sobre la ciudad. Pensé en mi padre y recordé un cuento que siempre me contaba para poder dormir placenteramente. Era un cuento feliz y hacía unos pocos días me había enterado que no era el único al que se lo contaba, lo cual me sorprendió pero no me dio celos, sino alegría. Darle algo a alguien era brindarle la posibilidad de la felicidad. Un amigo me decía algo parecido en cuanto a la crianza de los perros: dale algo para hacer y se sentirán bien. Nosotros también nos sentimos bien cuando hacemos algo por los demás, nos olvidamos por un momento de nosotros mismos con algún quehacer, alguna ocupación, y en esa distracción hay una suerte de placer inmaterial. Mi padre, que en este momento estaría aburrido sentado frente al ventanal, dejando correr los pensamientos que tendían a un pasado lleno de emociones y sentimientos que dejaron huellas. Se me ocurrió pedirle algunos libros que habían quedado en su casa, por lo que le escribí para que me busque esos libros de Coelho que allí nadie iba a leer. La idea de que el Universo conspiraba me había creado una especie de desvarío que había incendiado mis ideas al punto de olvidar las matemáticas que tanto me habían costado aprender, fuego que sólo apagaban los días lluviosos. Y en este día lluvioso, una casa despelotada como la de mi padre, buscar algunos libros llenos de polvo y humedad era un buen pasatiempo que le permitiría evadir la melancolía. A veces hacemos cosas para sentirnos bien y hacer sentir bien a otros nos devuelve el bienestar como un búmerang. Mi padre no me respondió. Las horas pasaron y la persistente y fina lluvia redundaba. Esos libros no me interesaban como a millones de lectores diseminados por todo el mundo ávidos de su lectura por lo que pensaba venderlos y comprar con ese dinero alguno que fuera de mi agrado, como uno de Ray Bradbury que tenía en la lista de los próximos a adquirir. Mientras preparaba el mate y el ambiente para continuar la lectura de la novela que me había regalado mi hija me llegó un mensaje al celular que me dejó helado:

-“La boluda de Veronica decide cagarse muriendo” encontré, creo que se llama así.

El humor de mi padre siempre me dejaba alguna moraleja y la lluvia de este martes me recordaba que vivir es una buena idea a pesar de la humedad.

 

Diálogo crucial

-¿Creés en la evolución?
-Si, desde ya. Todo cambia y nada permanece idéntico, y en ese movimiento hacia adelante existe una suerte de evolución.
-¿Creés en la revolución?
-Si, desde ya. Todo cambia y no hay sociedad que permanezca idéntica, y ese movimiento tiende hacia adelante en una suerte de revolución.
-¿Creés en la devolución?
-Si, desde ya. Todo cambia de manos y nada permanece en las mismas perpetuamente, y ese movimiento tiende a volver a la fuente para su devolución.
-¿Creés en la resolución?
-Si, desde ya. Todo cambia y ningún problema permanece idéntico, y en ese movimiento vertiginoso se vislumbra la resolución.

Cómo nos distraen las redes

Cómo distraen las redes
de lo que uno debe ser
y ya ni hablemos de hacer
hacer haces lo que puedes.

Pero hablando fuera de broma;
¿compongo un verso con rima
después de ese punto y coma
o le pongo megusta a una prima?

¿Esta linda estrofa la retuiteo
o la guardo y después la leo?
Hoy hay muchas dicotomías
y las publicaciones varían.

Si quieres un verso sincero
el de un poema duradero
no lo busque en la red
un buen libro, sabe Usted.

Como aquél de Rubén Darío
que hablaba de la Argentina
no sabía que el calendario
le dará un like de propina.

Los poemas y las canciones
se adaptan a todo entorno
del ambiente es su contorno
y en el Face notificaciones.

¿Eso me enfada o me asusta?
Alguno dice que le encanta.
Copió y pegó como un chanta
al chancho le llega su megusta.

Y cada megusta caduca
caduca porque está harto
de usar calva su peluca
¡qué bien! eso lo comparto.

Así conocemos gente
de pensar tan divergente
quizás alguno te espía
se topa con tu poesía.

De una foto en bikini
salió una comparación
¿natural o usó photoshop?
¿un tango o música pop?

Pierdo lo que estaba diciendo
entre whatsapps me confundo
tal vez estoy reproduciendo
un sentimiento profundo.

Lo dudo, es muy superficial
en blog mucho es artificial
y éste poema inconcluso
ya no ganará un concurso.

En fin, se despide el poeta
las redes no son su receta.
Me llega en este momento
La invitación a un evento.

Una canción que no hable de amor

Una canción que no hable de amor
que no invite a coger en la cama
en el techo de un auto sin pijama
que sirva para apagar el calefactor
canción que puede ser un reggaetón
tango o rock que cante una dama
que ponga nervioso al Dalai Lama
que conmueva con su composición.

Una canción que amanse las fieras
que apacigüe la confrontación
que no enerve pasiones arteras
vivificando el sol en la canción
y nos lleve a entrar en sintonía
de una misma total humanidad
que nos dé de comer la verdad
que favorezca vivir en armonía.

Una canción para que celebremos
el corazón de la natividad
lo excelso en la festividad
canción que todos escuchemos
que transforme nuestra realidad
más allá de un placer pasajero
que nos toque el mensaje certero
de vivir en la autenticidad.