Del olvido

Calma al amanecer despejado
brilla el sol tibio sobre el tejado,
qué será de la noche inoportuna
ha quedado olvidada con la luna
entre estrellas de luz y de esperanza
en el cuadro celeste hacen su danza.

Pero el día se anticipa fervoroso
tras ese buen renovador reposo
hace olvidar el mundo de momento
todo mal, todo pesar, todo tormento
y la calma se parece al optimismo
al saber que abajo quedó un abismo.

Y te elevas con los brazos hacia el cielo
infinito bondadoso, tan paciente verdadero
donde brota el amor inconmensurable
por sentir, por amar, vivir lo perdurable
porque a veces el olvido es el perdón
y olvidar es un alivio a la tensión.

No todo cambio se gesta por decisión
hay algunos imperceptibles sin opción
cuando a tientas ya madura el corazón
que explicarlo no encuentra una razón
cómo algo nuestro ha venido a perecer
y eso muchos tienden a llamarlo crecer.

No por mucho recordar el mal obrar
lograremos a una solución llegar
pero puede una reflexión persistir
que le otorgue sentimiento a este vivir
pues abiertos a una nueva dimensión
obraremos tal como una bendición.

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