Felisa felisa felizaño

En el mundo hiperconectado tenemos que reaprender a despedirnos, decirnos chau o hasta la próxima nos recuerda que el tiempo, el nuestro, no es infinito y las personas pasan y no siempre están. Y si están, no están siempre igual, más allá de la forma que es lo más estable en cada uno. Conocernos es reconocer lo cambiante sobre lo que no cambia, reconocer las virtudes propias y ajenas. Y al despedirnos algo nuestro se va con esas personas y algo suyo se funde en nosotros, y en esa homogeneidad entre la diversidad celebramos la unidad vital.
Por eso hoy les digo hasta el año que viene ( y en los próximos en los que tengamos por suerte encontrarnos ).
¡Feliz año!

Fotografía: Manu Coca

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19 FORMAS DE PERDER EL TIEMPO

1-Hablar del tiempo.
2-Debatir acerca de los cambios del tiempo.
3-Contar el tiempo.
4-Filosofar en torno a los cambios del tiempo.
5-Vivir para recordar el tiempo.
6-Imaginar lo que traerá el tiempo.
7-Adelantarse en el tiempo.
8-Quedarse en el tiempo.
9-Querer ganarle al tiempo.
10-Aferrarse al tiempo.
11-Dejar pasar el tiempo.
12-Correr al tiempo.
13-Tratar de definir el tiempo.
14-Estudiar definiciones del tiempo.
15-Tratar de guardar tiempo.
16-Prestar tiempo.
17-Robar tiempo.
18-Escribir, publicar y leer 19 formas de perder el tiempo.
19-Darle megusta a este post.

 

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Los zapatos

El viejo y la vieja del Pachu siempre enseñaban con sus consejos y ocurrencias. Recuerdo aquella tarde de abril en que don Sixto nos enseñaba cómo hacer para entender a los demás.
-Vos tenés que ponerte en los zapatos del otro.
Y doña Carmen agregaba elocuente:
-Pero primero esperá que saque sus pies.

Ana e Inés

Dos amigas que cursaban la carrera de odontología en los años noventa, compartían la habitación de la pensión de Alcira sobre calle 4. Una de ellas, Ana, siempre respondía a destiempo los cuestionamientos de la otra, llamada Inés. Por su parte, Inés alternaba episodios de euforia y depresión, de bronca y alegría a intervalos regulares e irregulares. Ana sentía empatía por su amiga, pero cuando la quería asistir por su depresión, por ejemplo, Inés ya estaba cantando a grito pelado; o cuando la quería acompañar en un baile, Inés ya soltaba el llanto.
Así pasaron sus años de cursada en que Ana Crónica se desenvolvía en tiempos que ya se habían despedido sin que ella lo notara e Inés Table dudaba entre estados anímicos que duraban lo que un suspiro.

Cansancio

A decir verdad, la gente está cansada. Duerme mal y se levanta cansada. O se colma de actividades físicas y/o intelectuales y junta cansancio con el trajín del día. Prende la tele y ya se cansa. Escucha las mismas canciones con diferentes intérpretes y termina cansándose. Cada tanto aparece alguna novedad, como Despacito, pero se lo pasan tantas veces que se va cansando rápidamente. No va al cine porque es cansador; prefiere ver películas en casa, porque si de cansarse se trata, ¿para qué cansarse de más? Hace el amor y termina cansado. No le queda más remedio que comer para despejar el cansancio. Conduce cansado y se despide al caer la noche de los familiares en el hogar y sus amigos virtuales con un dejo de cansancio. Se duerme y sueña que está cansado de todo, y al despertar, no sabe si la pesadilla es la vigilia o el próximo sueño. Espera que termine el año para llegar al descanso, aunque se canse de las fiestas. Festeja y se levanta cansado, pensando: otro año más cansador que el anterior, como todo baile que da sueño. Por eso mira “Soñando con bailar”, porque piensa que bailando va a poder descansar. Pero está tan cansado que no se anima a bailar.

Como pasatiempo

Este año no me dí cuenta, pero sí medí cuentas. Aprendí poco y me prendí bastante. No canté odas ni cantos aunque conté cosas y cuentos. Tuve revelaciones y no me desvelé. Amé, llamé, clamé y reclamé. Obtuve respuestas sin preguntar. Hablé y callé entre calles y cables. Tuve calle pero no cancha. No anduve en lancha, ni voy en tren, voy en avión. Viajé de un viaje. Subí bajé sin subibaja. Contraje vínculos con traje. Contrabajo no toqué, con trabajo conté. Tuve aventuras con desventura. Me reí del Rey. Cada vez que se va un año se me da por repasar el pasar del tiempo y los años.

Diálogos y discusiones

En una discusión, los partícipes se van con sus ideas previas fortalecidas. El interés radica en defender una postura, por lo que se producen choques y encontronazos. Sin embargo, en un diálogo, hay un interés mutuo de comprender la otra punta de la comunicación. Las fronteras que separan tienden tienden a disolverse y se produce el encuentro.
Por ende, dialoguemos más, discutamos menos.

Es un mensaje de la Secretaría de Relaciones Humanas y la de tu hermana.

Jugás de enganche

Cuento escrito en dupla técnica con Martín Díaz.

El profe Baldeverde pasó corriendo por los pasillos del vestuario local y al doblar en el cruce se topó con el Tronco Benítez que llegaba silbando el himno con el bolso colgando de un hombro. Al verlo desencajado, el Tronco le preguntó qué sucedía, pero el profe se lo sacó con un ademán brusco y enseguida se metió en la sala de la enfermería, justo al lado del vestuario de los árbitros.
El Tronco imaginó que al llegar al vestuario se encontraría con un panorama revelador y al abrir la puerta estaba José Luchard, el técnico del campeón, agarrándose la cabeza y puteando al aire de lo lindo. Sobre un banco, agachado, lleno de vómito sobre el jean y las zapatillas, cantando un spot de Quilmes lo vio al Peluca Moratín, líder, capitán y enganche del equipo aurivioleta. Pascualito, el utilero, había dejado el bolso con las camisetas sobre la camilla y con un lampazo con ahínco limpiaba el piso y el hedor que había dejado el vómito.
-¡Peluca y la puta que te parió!-gritaba desaforado José Luchard- ¡Me cago en vos y en la madre que te parió!
En bancos opuestos observó a otros jugadores que charlaban entre sí, risas de por medio que los hacían distender un poco de la tensión de la situación.
-¡Correte, Tronco! ¡Otra vez en el medio! –le recriminó desde atrás el profe Baldeverde que pugnaba por ingresar al vestuario.
-¡¿Qué conseguiste?! –le preguntó José Luchard expectante.
-¡No hay un carajo! Dos curitas y algodón es todo lo que hay.
-¡Pero me cago en la puta madre! –exclamó Luchard dándole un puntapié a un bidón vacío- Este Peluca me tiene podrido. Sacámelo de acá.-El técnico había dado un giro de ciento ochenta grados en su actitud.
-¿A dónde lo llevo? –le preguntó el profe contrariado.
-Problema tuyo, acá no lo quiero ni ver.
Los demás jugadores del auri seguían entrando al vestuario y procedían a enterarse de lo acontecido, o buscaban algún lugar para empezar a cambiarse. Afuera empezaban a escucharse cánticos y algún redoblante. El profe se cargó al Peluca de un hombro con un esfuerzo descomunal y salieron por la puerta del vestuario. El Tronco seguía impertérrito observando todo desde donde estaba cuando vio que se le acercó Jose Luchard quien al mirarlo de frente le dijo con firmeza:
-Tronco, hoy jugás de enganche.
Al Tronco le dio una sensación de pánico mezclada con ilusión, que se vivificó en un cosquilleo eléctrico en el estómago. “El Tronco Benítez, tronco como pocos, picapiedras con maza de goma usando la diez”. Los sueños y los deseos tienen esa pizca azarosa que hace que se fusionen con la realidad cuando uno menos se lo espera, pero el Tronco, sin fundamentos lo había deseado durante años que sólo lo había podido ver cristalizado en sueños. Limpió el banco que había dejado vacante el Peluca, con trapo y detergente, y se sentó a ponerse las vendas. El Tronco seguía imaginando, y en ésta ocasión tiraba caños, lejos de su habitual desempeño –en entrenamientos, porque hacía tiempo que no pisaba el césped en un partido oficial- en el que la peleaba con sus escasas virtudes y su lentitud para moverse. Al lado suyo estaba Ramón Alvarete, el arquero que tapó el penal que le daría la clasificación a los playoffs que luego desembocaría en el campeonato.
-Confío en vos Tronco. Sé que podés darnos mucho.
-¡Siempre lo mismo el Peluca, eh! –le dijo el Tronco para disimular el rubor que corría por sus mejillas.
-¡Es un pelotudo! Ponerse en pedo en una semifinal… Pero no te calentés, Tronco, hoy la vas a romper.
-Partido difícil hoy che… -desviaba la atención el Tronco.
-Hoy, Tronco, no corrás al pedo. Parate y pensá, ¡pensá! Tocá y hacé jugar al equipo.
El Tronco Benítez empezaba a sentir la presión sobre sus hombros, traducido en nervios que le dificultaban ponerse las medias. Se calzó los botines y se acopló a la fila de jugadores que salían del vestuario. José Luchard lo miró pasar haciéndole un gesto afirmativo con la cabeza, sentando confianza. A su lado, Pascualito le sonreía y le dio una palmada en la espalda.
-¡Vamos Tronco! –lo animó.
Enfilaron para debajo de la tribuna, donde ya se escuchaban cantos cada vez más rotundos, a hacer el calentamiento previo. Los cortos violeta con el número diez llamó la atención del periodista de radio que cubría las acciones del campo de juego. El relator de la radio, notificado de la situación, se sorprendió antes de que entren a la cancha, “…el equipo donde la bruja Sanabria vistió esa casaca…se le fue la mano al técnico, roza lo burdo, ¡es una falta de respeto! Está bien que el Tronco es un buen tipo, muy querido en el plantel, te diría que es casi el amuleto de la suerte, pero ponerlo de enganche en una semifinal no se le ocurriría ni al peor guionista de un film. No te da un pase limpio ni gambetea. Hace tres años que no juega 15 minutos seguidos. Lo digo previo al partido porque después vienen los reproches: Luchard, en esta la cagaste”.
El altoparlante anunciaba la formación de los equipos. Cuando con la diez lo nombran al Tronco Benítez hubo conmoción, risas y hasta algún tibio coro en la tribuna. El dirigente Santana, con su campera de cuero cubriendo sus kilos, con sus pelos blancos a tono con la barba, sintió correr el sudor por su frente. Esto es una broma, pensó. El sentido del humor nos impregna de alegrías hasta en los momentos de zozobra. Salieron al campo de juego los árbitros, el elenco visitante que iba de punto y ahí nomás apareció el buzo verde de Ramón con la cinta de capitán en el brazo izquierdo y todo el colorido aurivioleta que daban las camisetas atrás. La última que vio el público fue la diez del Tronco, antes de que la lluvia de papelitos y las cortinas de humo les taparan la visión.
El partido daba comienzo y el Tronco tiene la pelota, se le vienen dos encima cuando la está por pisar y con un taco hacia delante se los saca a trote lento, y mete un bochazo limpio que deja mano a mano al nueve contra el arquero, definiendo con un remate fuerte a la derecha. La tribuna casi se viene abajo y el coro de “Olé olé olé olé, Tronco, Tronco” empezó a despegar, pero unas campanas le pusieron un freno a la imaginación del Tronco: son las de la iglesia a dos cuadras que llaman a sus feligreses. El Tronco parado en la puerta del vestuario se quedó escuchando el canto de un ave posado sobre la ventana. Todavía no había clima de partido, faltaba que lleguen los muchachos. José Luchard se le acercó al Tronco, lo miró de frente y le dijo:
-Tronco, hoy te quedás afuera.
Se despidió, dio media vuelta y se fue caminando por el pasillo. Desde el vestuario de árbitros, los jueces escuchaban el silbido del himno.

Lógica

Todos tienen razón, razonamos,
Y si no la tienen se la damos.
Aquí no cuenta a dónde vamos
Sólo cuenta si no la contamos.
Mientras tanto te cantamos
Y ese canto te lo regalamos
Como ves no te lo cobramos
Y si no lo ves te lo estampamos.

Historia universal de la Historia

La Historia de cualquier cosa es algo que está en proceso de transformación, no sólo por los acontecimientos sino además por cómo se cuentan tales, quién los cuenta, etc. Por lo tanto, no es sólo pasado, salvo cuando tratemos de una historia ( de un pueblo, de una relación, etc. ) que ya no corre.
La Historia de ese algo vigente está cargada de presente y por tal tiene un devenir. Ese algo como parte de La Historia puede ser muy variado y puede estar compuesto por diversos factores como involucrados, sucesos y demás; pero me explayé demasiado en un tema que no es mi competencia, porque a mí lo que me gusta son las historietas.

Seguí

Estaba aburrido, demasiado diría, y salí a caminar. En principio solo, pero enseguida se me dio por seguir a un tipo que parecía saber a dónde ir. Al rato me di cuenta que deambulaba sin rumbo, por lo que me dispuse a seguir a una señora que iba con un carrito a paso lento, pero firme. A los pocos metros se metió en una casa, que supuse suya, y la muy descarada me cerró la puerta en la cara con asco. Ahí nomás seguí primero a un joven que entró en un local de comidas, luego a una pareja que me preguntó qué quería por lo que tuve que desistir de seguirlos, y después de un tiempo seguía prácticamente a toda la gente que andaba por ahí, por turnos. Quise seguirlos a todos juntos, pero los destinos no siempre convergen, aunque una muchedumbre que seguí ingresó en un estadio a ver un recital. Algunos me daban charla, mientras que otros me cortaban el rostro. Pero no me preocupa. A mí no me importa eso de llegar a algún lado, eso de estar no es lo mío, lo mío es seguir.

Una palabra

Hay una palabra
para cada situación,
hay una palabra
viva en cada ocasión,
hay una palabra
que te saca del apuro,
hay una palabra
que ablanda al más duro,
hay una palabra
que te abrirá mil puertas,
hay una palabra
que destruye las inciertas,
hay una palabra
difícil de predecir,
hay una palabra
que no te voy a decir.

Con sentidos

Además del…

…gusto ( y una rica cerveza )
olfato ( qué bien huele tu cabello )
vista ( hermoso paisaje )
oído ( tus dulces palabras )
tacto ( tu suave piel )
el sexto sentido
el doble sentido ( ese )
el sentido del humor
respirar, alegrarse, llorar y deambular
la música que toca el corazón
vivir sintiendo
sentir la vida
y verte feliz…

…no le encuentro mucho sentido a todo esto.

Fotografía: Leandro Coca

Arte, literatura y comodidad

Uno de los motivos de por qué no se lee literatura en la actualidad ( o se lee poco y nada con respecto a otros modos de esparcimiento), pienso, es por la excesiva comodidad en nuestra sociedad occidental y la búsqueda de tal. Cuando el lector se enfrenta a un texto, debe ‘moverse’ para interpretar, entender, descifrar, reformular lo escrito. El lector es partícipe, no mero espectador y este punto no es poco relevante. Esto no siempre pasa con otras artes, como las audiovisuales, o debería pasar, pero no se evidencia mucha receptividad, debido a la explotación del entretenimiento para con los sentidos de la vista y el oído. El arte, en esos casos, no siempre mueve, o la experiencia artística es limitada. Pero más allá de eso, si es una apreciación pobre o carece de vigor, lo paradójico del asunto es que para leer,como condición casi necesaria, se tiene que estar cómodo .

La vuelta

Vuelve el genio y su locura,
vuelve y cura con su ingenio.
Vuelve y canta melodioso,
canta volviendo, es ingenioso.

Recita cantatas que saca del alma,
saca cataratas al recitar, te da calma.
Le escribe a tu cuore, le lleva alegría,
alegre es cribiendo, tu cuore es mi ría.

Se canta, se baila, se vive, se roza.
Cantando y bailando, la vida es hermosa.
Se mira y se ve, quien mira gustosa.
No quiere mirar, piensa en otra cosa.
Se escucha en la vida el canto y su rima,
quien oye levanta su alma a la cima.
Se pasa la vida vendiendo estampitas,
te canto, mi vida, prendeme velitas.
La luz de tu encanto cautiva mi mente,
ya voy terminando, por hoy, suficiente.

Te despido, este día, te echo fuera, despedida.
No traigas tu llanto, quedátelo vos, bienvenida.
Vos volvé cuando quieras, mi preciosa no cosa,
alma etérea, corazón, vida, siempre mía, rosa.

Por eso no es desatino,
cantarle a un peregrino,
él da vueltas el mundo,
cree ser vagabundo.
Mas cuando encuentre su rumbo,
de un plumazo, yo lo tumbo.
De estupefacción, un segundo.
Su satisfacción, es pa´l mundo.

Hoy

Hoy escucha,
ya no hay más lucha
en tu vieja cucha.
Ya todo es paz
no queda más
sólo capaz
disputar, nada,
tal vez, quizá,
por una empanada.

*******

Hoy he sucumbido al insondable universo que hay en ti
he caído en lo profundo que hay allí
he tratado de salir y veo que
tú posees ya las riendas
o el timón
de esta nave que no tiene
corazón.
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Hoy sueño
que soy tu dueño.
Hoy vuelo
abandono el suelo.
Hoy lloro
y tu amor imploro.
Hoy veo
a tu novio el feo,
Hoy pienso:
he sido un menso.
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Hoy canto
a pesar del llanto
que haberme, embargado tanto
y después de tanto quebranto
hoy pienso: ¡No fue para tanto!

***********

 

Finales

Y si el mundo es destruido
si tu recuerdo se desvanece
si tu flor marchita y perece
y todo se pierde en olvido…
¿Habrá tiempo para entender?
Lo que se comprende por ser,
tu nombre sólo será un rumor
mas nunca morirá el amor.