La tortuga

La tortuga avanza a paso lento
con firmeza atraviesa el campamento
no distrae su ritmo el firmamento
ni se queja del contratiempo del viento.

Ella tiene en la mira un objetivo
y no pierde actitud durante el recorrido
no la abaten las burlas a su lentitud
avanzar es su lema, avanza su actitud.

Si un peligro la hace entrar en razon
se refugia dentro del caparazón
luego asoma, sigilosa, la cabeza
busca bichos de alimento en la maleza.

Bebe el agua que le obsequia la llovizna
si se encuentra una lechuga hay verbena
y a la noche ya se duerme tras la cena
al cobijo de la luz de luna llena.

Tempranito con el sol se ha de levantar
vuelta al ruedo con su tranco sin igual
caminando se propone cruzar un charco eventual
y el camino es enseñanza, su receta es avanzar.

La tortuga y su templanza, natural, añosa
como fruto y su bonanza, cual jazmín o rosa
da la pauta que la vida, gentil, bondadosa
corre como melodía sensual vigorosa.

*Fotografía: Jorge Guardia

Motivos para escribir

La numerología no es buena consejera
Te arrastra como en una carretera,
Desdibuja tu escritura tontamente
Lo notás si te aplaude terca gente
Donde todos han pensado ya lo mismo
Ya nadie ha de ejercerlo por sí mismo,
El arte tiene como eje el crecimiento
La lectura no es sólo entretenimiento
Te atraviesa hasta dejarte congelado
Se te clava como astilla en el costado.
Y parece que una ocurrencia se repite
Tantas veces invitada está al convite
Que no tiene ya el signo de novedoso
Es antiguo cual milagro de leproso,
Los números le hablan al que no sabe
Al que no lee y ni una palabra le cabe
Ellos por sí solos, su papel su vocación
Las palabras, el de la comunicación.

La misma historia

-¡Vamos! No nos demoremos o tendremos que pagar un alto precio por ello. ¿Qué esperas para venir? Quizás necesites un empujón para arrancar…
– Voy, voy. ¿Para qué tanto apuro, si al final siempre somos los primeros en llegar?
– Esta vez, con suerte, no seremos los últimos. ¿Estás listo? Raro tú tomándote tu tiempo extra.
– Listo. Vamos. ¿Tienes todo? ¿Dinero, cigarrillos, chicles, aspirinas?
– Enciende el coche de una buena vez. Espero que este aparato no nos falle. Hablé con Karina. Me pidió que la pasemos a buscar. Su remisse no llegó a tiempo y lo canceló. ¿Recuerdas donde vive?
– Era allí por Mitre…
– Exacto. Por momentos parece que la memoria te responde acordemente a la necesidad. Esta noche, por favor, no me humilles en público con tus anécdotas. Nunca terminas de contarlas. Eres el rey de la historia inconclusa. Deberías participar de algún taller literario o arte dramático. Así tal vez aprendas a finalizar tus historias.
– Mis historias son verdaderas.
– Puede ser, pero nadie te toma en serio. Además, si son o no de verdad es irrelevante. Una historia que no transmite más que una vaga sensación… qué importa si es verdadera o es una fábula de tu imaginación. Todos saben que inventas la mitad del asunto.
– Es para darle color, sino sería todo gris. O rosa.
– Para muchos, ya es color de rosa a pesar de tus historias grises pintadas con acuarelas secas. Sólo te pido que, al menos, inventes un final para ellas o mejor ni te atrevas a contarlas.
– Seguiré mi propio latido. A veces una historia sin final vale más por lo que deja abierto a la imaginación del oyente.
– El oyente imagina que eres un idiota. –le dijo María.
Rubén detuvo la marcha del auto en un semáforo en rojo. El tránsito había aflojado bastante a esa hora. A las pocas cuadras recogían a Karina de su casa.
– Hola, preciosa, ¿Cómo has estado viviendo estos días sin mí?
– Hola Rubén, hola Mari, ¿cómo están? Parece que llegaremos tarde esta vez.
– ¿Puedes creer que un jopo nos demoró más de lo podríamos llegar a pensar?
– ¡Un jopo, no te lo creo! Deben haber sido tus uñas y lo quieres culpar al pobre Rubén por ello. Rubén, ¿tienes alguna bella historia para contarnos esta noche? –preguntó Karina.
– Claro que sí mi vida, te elevaré por el aire con la historia de hoy. Recuerda asirte bien fuerte de la silla cuando comiences a oírla.
Llegaron los tres a la cena, mientras todos esperaban impacientes. Aún había lugares vacíos, por lo que no serían los últimos. Se saludaron con otros comensales allí presentes. Luego de un rato, la cena comenzó sin imprevistos. A María y a Rubén les habían asignado un lugar llegando a un extremo de la mesa, junto a la puerta que daba al patio. Rubén estaba cómodo allí, pero a María un poco le disgustaba porque quedaba distante de sus principales amigas, sentadas al otro extremo.
Mientras algunos aún no habían finalizado de comer el postre, Rubén, invitado por su auditorio, comenzó a narrar la historia de la noche, momento que muchos habían estado esperando.
– Comenzábamos a padecer el otoño, cuando el frío se hizo sentir en nuestros huesos. Recuerdo que Carlos me acompañó con la pasión que lo caracteriza. Limpiamos nuestras armas previamente. Nos tomábamos nuestro tiempo. La ansiedad es el peor enemigo. ¿Qué necesidad teníamos de apurarnos? Tomamos un café antes de salir de allí. ¿Les dije dónde limpiábamos las armas? Claro que no les dije. Lo hacíamos en el garaje de Carlos. Era básicamente una revisión. Una vez que tuvimos todo listo, partimos en su camioneta. El campo de Márquez nos estaba esperando. Mientras íbamos de camino al mismo, se me ocurrió que podríamos parar en la cantina de una estación a tomar algo, para entibiar el entripado. Era muy temprano para ser de día y muy tarde para ser de noche. Pedí un whisky y Carlos… Carlos no recuerdo. Creo que también pidió un whisky. No, pidió una medida de tequila. O tal vez dos. Luego de eso, apareció delante nuestro una figura que no distinguíamos si se trataba de una gacela o la cría de un venado. Alguien allí nos dijo que era esto último, por lo que decidimos no dispararle. Me pedí otro whisky, pues había calentado mis entrañas pero mi boca estaba amarga aún. Carlos ya iba por la tercer o cuarta copa de tequila. A unos metros, reposaba un viejo puma, encadenado a una viga del lugar. Se me dio pensar que podía llegar a tener hambre y le lancé la pata de un ciervo. El puma devoró con ahínco. Luego del cuarto whisky, apareció una muchacha que nos preguntó a dónde nos dirigíamos vestidos de soldados, cuestión que suscitó las risas más profundas que podíamos llegar a sentir, y le comentamos que veníamos de la guerra. Carlos aprovechó para narrarle sus proezas, que había volado tres cabezas de un solo disparo, cuando detuvo una bala con un encendedor que llevaba en el bolsillo de su uniforme y cuando me salvó la vida, asesinando al comandante del bando enemigo. Conversamos largamente acerca de la guerra que nos había involucrado y aquella chica pareció tomarnos aprecio. Rechazó nuestra propuesta de tomar algo con nosotros pues, dijo, estaba de viaje y no podía demorarse. La ansiedad, nuestro enemigo. Creo que ya había pedido una séptima medida de whisky cuando comencé a sentir mucho calor. Un calor que había comenzado como una pequeña punzada en el pecho y que luego se fue extendiendo hacia gran parte del cuerpo. Creí que se trataba de exceso de orgullo, pero resultó ser una abeja que inyectaba sustancia propia con su diminuto aguijón sobre mí. Carlos la colocó en un vaso de tequila y la ahogó allí. El cantinero miraba televisión. Pasaban un partido de básquet de alguna liga oriental. El puma rugía dando vueltas a la viga. De repente, el cantinero nos dio la noticia: se había terminado el whisky; no quedaba tequila. Tan sólo cerveza tenía para ofrecernos. Con Carlos decidimos continuar nuestro camino. Al llegar al campo de Márquez, lo primero que observé fueron unas aves volando a unos mil metros. Nos apenó pensar que varias de ellas cesarían su vuelo definitivamente. Decidimos entonces, de común acuerdo con Carlos, que ese día, la muerte se tomaría el día en honor a la vida. Enseguida, emprendimos el regreso, sin trofeos.

Algunos aplaudieron efusivos; los más sensibles lagrimearon. María se cubría el rostro con una bufanda.
Finalizando, Rubén dio un sorbo a la última gota que le quedaba de whisky.

Fotografía: L. M.

Cuerpos

Una vela apagada sobre la mesa
una sonrisa cálida frente a la acera
tus manos juegan con cierta destreza
mi voz distingue una palabra de cualquiera.

Tus labios se humedecen con los míos
surcan los pensamientos como los ríos
que entre orillas llevan dulce a la par
transmutando en minerales sales del mar.

Y se funden nuestras almas un momento
se confunden nuestros cuerpos, nuestro sexo
las miradas casi pierden el contexto
en el goce nuestro tacto es mandamiento.

Los placeres buscan nuevas expresiones
que se plasman en inarmónicas canciones
generando más tensiones que el hastío
todo sea por contrarrestar el frío.

En tu boca se disloca el filamento
quien hilara, con un beso, pensamiento
que tensara como presa de remordimiento
y mordiera de esa carne el alimento.

El reflejo del amor se da en el roce
en las piernas que al momento buscan pose
en las yemas de los dedos que acarician
en las lenguas que al tocarse nos envician.

El instante se prolonga tras la calma
es la imagen más oblonga de la cama
queda al margen esa historia del pijama
se retuerce la memoria de tu alma.

Se desviven en el encuentro los latidos
desfallecen de epicentro, tan temidos,
los dolores tan feroces sin sabores
que se pierden, en el clímax, los temores.

En tu pubis yacen viejas ilusiones
que realzan miríadas de alucinaciones
que contrastan con reales ensoñaciones
expectantes de dar cauce a las fricciones.

El averno es la impaciencia de los males
las miserias siempre fueron terrenales
nos redimen los fluidos corporales
en el cielo no seremos animales.

 


Fotografía: Manu Coca

Si todos se tiran a un pozo

Nuestros viejos, es decir, los viejos de nuestros viejos, eran muy inteligentes. A los chicos les hacían preguntas para incentivarlos, como por ejemplo, cuando esos chicos querían hacer como todos, les preguntaban: ¿si todos comen mierda, vos vas a comer mierda?
Algo se despertaba en el interior del chico, el chico crecía, y esos viejos eran tenidos como gente realmente grande, y no sólo por los años.
Pero ahora no. Nuestros viejos quieren hacer como todos nosotros, que pasamos nuestro tiempo comiendo mierda.

 

Amar

Sufre tontamente
Siente no ser querida,
Olvida amar de repente
que amando se honra la vida.

¿Por qué lloras todavía?
Anda, observa la aurora
inspira a tu alma ahora
que vibre a la luz del día.

Sí, el amor causa desazón
O el sentir deja trabazón
En palabras otrora esenciales
Volviéndose insustanciales.

Qué pena, qué picardía
Que se apague la alegría.
Al día, el ánima sube y baja
La felicidad no viene en caja.

Tu piel suaviza la noche
Caricias que fueran derroche,
Ahora queda este olvido
Y un mundo descolorido.

Metáforas de tormenta
No llegan, ni así la afrenta,
Vivir de ideas no es natural
Donde sucumbe nuestro ideal.

Se entorpece así la razón
Pues levántate y anda, mejor
Que no hay miseria peor
Que ver llorar un corazón.

Y si no hay entendimiento
Que conste el mandamiento
Al amar todo se llena de luz,
Es que al amar, amor eres tú.

Esencias

De abajo, cambia la perspectiva
de infernal a terrenal nos cautiva,
hasta que nos seduce la celestial
a vivir la maravilla existencial.

 

 

 

Fotografía: Martín Díaz

La vanidad de las máquinas

 

Era la mañana de un sábado fresco y ventoso cuando Remigio salió de su casa. Caminó hasta el café de la esquina y llamó la atención del mozo tras sentarse en una mesa junto al ventanal que daba a la calle y por el que veía pasar a la gente presurosa para llegar a su trabajo. Pidió un café y esperó pacientemente. Leyó las noticias en el periódico: Desarrollan máquinas capaces de redactar textos de diversos géneros literarios. A Remigio no le sorprendió. Sabía que tarde o temprano las notas periodísticas serían redactadas por computadoras, así como los cuentos, ensayos o las novelas. Lo supo cuando perdió su empleo y Nuria le regaló un libro, “Superar una crisis”. Luego de leerlo, le quedó la sensación de que el autor había recopilado frases y párrafos disponiéndolos en cierto orden pero sin un sentido en que el autor reflejara conocimiento, no sólo de los términos sino de lo que con ellos quería decir. Cualquiera que lo lea en cierto estado de inestabilidad emocional, pensó Remigio, se vería arrastrado por las palabras sin tomar nota de qué era lo que se expresaba con ellas.
La nota explicaba ciertas cuestiones de las nuevas máquinas, como ser: para conjugar verbos las nuevas máquinas disponen de correctores especializados que se encargan de darle el tinte de color al fenómeno tiempo. Además, una amplia gama de sinónimos utiliza el redactor automático que le brinda al texto un sobrio bagaje cultural para beneplácito del lector. Lejos de suponer que con dichas máquinas muchos quedarían sin trabajo, ellas vienen a suplir el tedioso trabajo de expresar lo que al escritor/periodista le cuesta, y éste podrá con el texto en mano darle las pinceladas finales y estampar su firma al final del mismo.
El mozo le había traído su café. Remigio derramó el azúcar en la taza y revolvió. Máquinas y humanos, cavilaba Remigio, pocos verían la diferencia en estos tiempos. Humanoides, pensó. Luego se corrigió: subhumanos, devotos de la maquinización tecnológica. Aparatos subyugados. Conciencias retroiluminadas por haces de neón sumidas en quimeras. Observó sobra una pared una pantalla que la cubría en su totalidad. Bebió un sorbo de café. Una mujer ingresó por la puerta y se dirigió a la mesa donde estaba ubicado Remigio. Corrió la silla y se sentó frente a él.
-Hoy es tu día de suerte. –le dijo.
-Me parece que te confundiste… –dijo Remigio observándola. La mujer vestía un elegante vestido rojo que insinuaba sus curvas. Llevaba el pelo marrón ensortijado suelto y unos colgantes de plata. Sus facciones eran marcadas y sus labios tenían el color de los aros. De ojos verdes y nariz pequeña y puntiaguda, la mujer sonrió.
-Ninguna confusión, hacía tiempo que te quería ver Remigio.
-Veo que sabés mi nombre, pero yo no te conozco.
-Tenés razón, me voy a presentar. Yo soy Alena y te voy a llevar a donde jamás imaginaste.
-¿Disney?
-No, es un poco más lejos que eso.
-¿A conocer el Taj Mahal?
-No, no, más bien es otra dimensión.
-¿El interior de la pirámide de Gizeh?
-No, tarado. Te voy a matar.
-Ah… creía que era un viaje de placer, no de dolor.
-No te preocupes –dijo la mujer-, no te va a doler demasiado. Soy experta. Lo he hecho varias veces y nadie se quejó de mi trabajo.
-¿Cómo podés soportar el cargo de conciencia? –inquirió Remigio.
-Todo trabajo tiene sus daños colaterales. Lo llevo con elegancia, como podrás apreciar.
-Veo. Al parecer, carecés de sensibilidad, si no, no se explica cómo podés liquidar a gente inocente.
-¿Inocente? Todos tenían alguna buena razón para ser liquidados. El último era un estafador incurable.
-De ahí a que merezca la muerte hay un trecho. ¿Por qué no encarcelarlo?
-No habría corregido su obsesión. Era un caso perdido.
-¿Para quién trabajás Alena?
-Me contratan de diversas organizaciones e, incluso, del gobierno. Todos tienen sus motivos pero nadie quiere ensuciarse. Soy la chica del trabajo difícil. Para mí es lo más fácil de hacer.

Remigio empezó a sospechar con la última declaración de Alena. ¿Quién era realmente? No tenía la concepción de un asesino a sueldo, aunque detentaba su frialdad. No se preguntaba por los motivos que tendría esa mujer para finiquitarlo sino más bien por qué ella se dedicaba a eso particularmente. Si lo querían asesinar podían hacerlo en cualquier momento, sin excusas. Pero, por qué esta mujer tan elegante destinaba su vida a ello era, para él, un misterio.
-Y bien, ¿por qué aparezco en tu lista? –preguntó Remigio levantando las cejas.
-Consumo en exceso de sustancias tóxicas. Al parecer, eres un mal ejemplo para el resto de los integrantes de la sociedad de la cual sos parte.
-¿Sustancias tóxicas? ¡Apenas si fumo! –protestó.
-¿Te parece poco? Con tu vicio sugerís el camino de la enfermedad y la adicción a tus coterráneos. Esa irresponsabilidad se paga acá y en la China. A propósito de la China, después de vos me toca el caso de un dueño de supermercado chino.
-¿Y ese qué hizo?
-Desconecta las heladeras con lácteos por las noches para ahorrar en electricidad vendiendo productos susceptibles de generar problemas en la salud pública.
-Entiendo… pero matarlo, ¿no es mucho?
-Yo soy parte de este juego, no pongo las reglas. Soy un engranaje más en la inmensa maquinaria de la muerte.

La maquinaria de la muerte, repitió Remigio en su pensamiento, acaso todo estaba orquestado para eliminar a cierta gente como depuración de la sociedad. Era brutal y seguramente injusto, pero estaba sucediendo. ¿Desde cuándo? Quizá desde hacía mucho tiempo y nadie lo sabía, sólo quienes lo llevaban adelante. Pero habría que tener demasiado interés para ejecutarlo. Sin duda aquella mujer debía llevarse unos buenos dividendos por cada hombre que debía ejecutar.
-Te propongo algo, Alena.
-Decime.
-Te pago lo mismo que te pagaron por llevar a cabo el trabajo y me dejás en libertad.
-¿Dinero? ¿Pensás que hago esto por dinero? El dinero no tiene nada que ver en esto.
-¿Y por qué lo hacés? –cuestionó Remigio.
-Todos tenemos que cumplir con nuestros deberes. Huir del destino es cuestión de cobardes.

¿Un destino que la llevaba a matar gente? Qué clase de destino era ese… No podía ser, si no era una elección había algo que a Remigio le empezaba a rondar la cabeza y quería llegar al fondo de la cuestión, así sea lo último que lograra estando en pie. Sacó un cigarrillo y lo encendió. No eran nervios lo que sentía, ahora tenía la ansiedad de alcanzar a ver el panorama completo de la situación. Un fumador empedernido que alguien había decidido borrar de la faz de la tierra por su adicción. ¿Los matarían a todos? Sería un exterminio. Con ello no acabarían los males. Las enfermedades continuarían propagándose entre la gente. Soluciones descabelladas o locuras surgidas de la insensatez de algunos, quizá dirigentes.
-Tengo otra propuesta.
-Decime.
-Cambio mi identidad con la de un moribundo y das tu trabajo por realizado.
-Lo siento. Soy muy exigente conmigo misma y me propongo cumplir con mi obligación a rajatabla. –dijo la mujer. Ella lo observaba fumar. Colocó una mano en la mejilla y lo acarició- Sos lindo, ¿sabés?
-Gracias, vos… sos… muy hermosa, es una lástima que no vaya a poder seguir apreciando tu belleza.
-¿Y por qué no?
-Por eso de que me vas a matar…
-¡Bueno! Pero tengo mis tiempos, eso tal vez pueda esperar. Se me ocurren varias cosas para hacer antes.
-¿Como por ejemplo?
-Vamos a tu casa y te cuento.

Remigio pagó dejando quizá su última propina generosa. Caminaron juntos hasta la vivienda. Colocó la llave y abrió la puerta. Ingresaron a la casa y Remigio le ofreció beber algo. Alena asintió. Dejó su cartera sobre la mesa y rodeó a Remigio con un brazo. Él la abrazó y le acarició la cabeza. Enseguida se besaron. Alena le tomó rápidamente las manos como quitándoselas de su cabellera y lo condujo a la habitación. Ella se quitó el vestido y luego el sutien. Remigio la observó. Era una mujer deslumbrante. Desnudos se recostaron en la cama.
-Decime lo que me dijiste en el café.
-Me cambio la identidad con la de un moribundo y das tu trabajo por cumplido.
-¡Eso no, tontito! Lo de que soy una mujer hermosa.
-Alena, sos la mujer más hermosa que he visto en vida.

La mujer lo besó. Remigio recorrió su cuerpo con las manos hasta llegar a la cabeza. Localizó el interruptor, y esta vez, sin darle tiempo de reacción, la apagó. Se levantó y volvió a vestirse. Encendió un cigarrillo y observó el cuerpo rígido sobre la cama.
-Máquinas y humanos, -dijo Remigio tras dar una pitada- todos tienen su falencia.

 

Pichón de poeta

Nadie sueña ser poeta
Ni se tiene la receta
De pichón se lleva dentro
Como corazón al centro.

“Tengo ganas de escribir
Tengo algo para decir”,
Si camina va pensando
trastabilla vacilando.

Cada baldosa que pisa
Es un verso en la cornisa,
Si una metáfora exagera
Su poesía tórnase ligera.

Va mirando un espejismo
Si se aleja del abismo
Se inspira con las figuras
Coloreando las sepulturas.

Nunca le fata un pedazo
de cielo, así sea un retazo,
Al infierno esquiva el abrazo
Se lo saca de un manotazo.

Madura a trazo de tinta
Si usa pecé entonces pinta,
Y crece su alma fascinada
Alguno le dice es bobada.

Escucha lo suyo es inútil
sabe que andar no fue fácil,
Se abre paso a verso libre
Su visión mejora su calibre.

Tal pichón no sabe ser paloma
Aprende a volar cuando asoma,
Si lo maltratan como a torcaza
Busca migas en alguna plaza.

Se alimenta de las voces
De poetas de otros siglos
Que vivieran en los libros
Que quemaran tan feroces.

Si escribe y se avergüenza
Siente, vive y luego piensa
Vibra con algún sentimiento
Luego olvida su sufrimiento.

Titubea al trabajar la rima
simbolismo de este suelo,
Vital como el mismo cielo:
Hora de bajar de la cima.

Un alma a su pluma se arrima
Cobra sentido el trayecto,
El pichón sólo es un proyecto
Remonta y entonces se anima.

¡Vuela pichón de poeta!
No caigas en la vieja treta.
Háblame de tus sentires
De tus vivencias y decires,
Eres águila cuando escribes
Poetiza mientras lo vives.

Viejo amigo

 

En la plaza Belgrano se encontraron dos viejos amigos, no eran viejos ellos tanto como su amistad. El tiempo los había distanciado y ambos, tanto Necius como el otro se alegraron de verse, estrechándose en un fuerte abrazo.
-¿Y a qué te dedicás? –preguntó Necius.
-Hago trabajos de reciclado en plásticos, metalíferos y de origen vegetal y reordenamiento de desechos urbanos. –dijo Mens.
-¡Muy bien! ¡Felicitaciones! ¡Qué bárbaro!
-Este…
-A mí me encanta la gente que hace cosas por el medio ambiente.
-Bueno…
-Que se preocupa por el destino que se le da a los residuos.
-Eh…
-Gente que hace cosas para que el mundo sea cada día un poco mejor.
-¡Soy ciruja!
-Ah! Este…Bueno… ¿y cómo te está yendo?

Mens miraba de reojo una pila de cartones sobre la acera. Necius dio dos pasos atrás cuando un perro oriundo de la calle les pasó cerca. Mens, perceptivo, le hizo una caricia y el perro continuó en busca de algo para comer.
-¿Y cuáles son tus miedos, Necius?
-Que los cojos me cojan, que me puteen los putos, que los mudos me alaben, que la muerte muera, que la soledad me abandone, profetizar y ser oído, vaciarme y ser contenido, nadar en el mar seco de la nada, flotar en el vacío, morir y seguir vivo, vivir y no saber, desconocer lo desconocido, soltar y ser retenido, ganar y ser perseguido, perder lo que no es mío, soñar vestido, dormir ahogado, estar más allá y volver, pensar lo que se ha dicho, decir lo que he callado, ahogarme en un vaso de agua, beberlo y emborracharme.

Mens recogió dos latas de cerveza aplastadas que Necius estaba pisando.
-Todo va a mejorar. –señaló Mens.
-¡Si Dios quiere!
-¿Y si no quiere?
-Habrá que preguntarle… -indicó Necius.
-¡Llamalo!
-Tenés razón. ¡Basta de especular!

Necius llamó ante la expectativa de Mens.
-¡¿Y??!!
-Ocupado.
-¡Siempre lo mismo viejo!
-Si… Si no, es ‘fuera del área de cobertura’.

Unas nubes cubrieron parte del cielo de la mañana.
-Tiempo loco, eh.
-Encima los pronósticos no pegan una. Y los que difunden, paranoiquean con el pronóstico. –se explayó Necius.
-Sí, tenés razón. La semana pasada dieron pronóstico de lluvia tres días seguidos y no pasó nada en 700 kilómetros a la redonda.
-¡Ahí tenés! Yo buscando un paraguas para mañana y seguro que me quedo seco…
-Sí, en tu lugar mejor iría buscando una bufanda por si cambia el viento para mañana.
-¿Qué decís? ¡Con el calor que hace!
-Es verdad, pero con estos cambios de tiempo, no sabés qué pensar.
-Vos no sabrás. Yo sí.
-A ver, ¿Qué sabés? –interrogó Mens.
-Que hace calor.
-Eso lo sabe cualquiera.

Necius observaba la llegada de los colectivos esperando el que tomaría. Se despidieron con otro abrazo, menos cálido que el de su encuentro.
-Bueno, nos vemos. Esperemos que mejore el tiempo. –se saludaron.
-Sí, ojalá.
-¿Sabés qué quiere decir “ojalá”?
-No. Después me contás. –dijo Mens.
-Si me acuerdo. Chau.
-Un gusto verte.

 

 

*Fotografía: Norma Russi

Tres hombres mirando el atardecer

Bruno, Dosindo y Trémulo miraban el atardecer sobre la playa.
-Qué pena, se termina el día. -dijo Bruno con tristeza.
-¡Por fin! Llega la noche.-exclamó Dosindo.
-Vean cómo la luz se extingue sobre las aguas. Observen a las sombras morir. –expresó Trémulo.

Bruno y Dosindo miraban a través de sus pensamientos.
-El día es corto. No alcanza para todo lo que hay que hacer. -dijo Bruno con algo de pesadumbre.
-La noche tendría que durar más. Es poca para celebrar la vida. –acotó Dosindo.
-Escuchen el oleaje, observen el vuelo de esas gaviotas. –señaló Trémulo hacia el este.

Trémulo se dejaba penetrar por los últimos rayos de sol.
-¿Cuándo volverá el día? –se preguntó Bruno.
-¿Cuánto durará la noche? –cuestionó Dosindo con firmeza.
-Miren las figuras de esas muchachas doradas por el manto de luz que se despide. Miren el espectro de la luna al otro lado que, con paciencia, asoma en la escena. –indicó Trémulo con un hilo de voz.

Bruno se puso una campera que tenía sobre la falda. Dosindo extrajo un atado del bolsillo y encendió un cigarrillo.

-Hasta mañana. –dijo Bruno antes de marcharse.
-Buenas noches. –saludó Dosindo luego de levantarse.

Trémulo saludó, tiritando por la fresca brisa. Sus ojos humedecidos miraban al poniente.

 

Fotografía: Manu Coca

Veraz

El ciego quiso ver y el genio se lo concedió. Al ver, el ciego dijo: bien, es verdad. Ya no necesito ver. El ogro habló así: por tu desconfianza, ahora verás. Y el ciego se quedó mirando esperando castigo.

 

Fotografía: Mariana Coca

Alona Blogger Award

Para olvidarme un poco de la literatura ( no mucho, algunos minutos nomás ) realizo este post con motivo de la nominación al SUNSHINE BLOGGER AWARD otorgada por Alona, quien a través de su blog nos hace reír y nos da qué pensar con temas referentes a nuestros surcos cerebrales, lóbulos frontales y glándulas que se inmiscuyen en nuestros pensamientos y sentimientos cual soberano que, cansado de los bufones que no hacen reír a la Corte, se propone tomar la vida por las astas hasta desterrar el hastío. ¡Gracias Alona!

La nominación consiste en responder ciertas preguntas formuladas por ella y nominar a 11 bloggers para que respondan preguntas formuladas por mí, además de agradecer y mencionar al bloguero que te ha nominado enlazando a su blog ( que en mi caso no es obligatorio y quedan exentos si lo desean ). Luego, el proceso es similar ( nominar 11 bloggers, hacerle 11 preguntas y que ellos hagan lo mismo hasta que estén todos los blogs enlazados infinitamente ).
Así que, aquí vamos:

1-¿ Qué te parece más fascinante: la física cuántica o la neurofisiología  ?
Me resulta mucho más interesante la neurofisiocuantología.

2-¿ Has vivido alguna vez un evento paranormal? ¿cómo fue?
No sé si paranormal, pero una vez iba caminando sobre una cuerda haciendo equilibrio con el fémur de una jirafa. Recuerdo que hacía calor y sobre la cabeza llevaba puesto un gabinete de computadora. Estaba a unos tres metros de altura y abajo el público aplaudía, en mi ingenuidad creía que aplaudía mi espectáculo, pero no fue así; ellos aplaudían al triceratop que me seguía por la cuerda con intenciones de engullirme. Entonces comencé a acelerar el paso, viendo que la cuerda era demasiado larga y la plataforma estaba muy lejos como para deshacerme del bicho. El mismo emitió un fuerte gruñido que me hizo trastabillar y caí sobre un bandoneón. Empecé a correr por lo que tuve que esquivar al público, donde pude ver rostros de leones hambrientos, cuervos ladinos y osos tétricos que me querían atrapar, no sé bien si para comerme ellos o para servirle la cena al triceratop. Por suerte, desplegué mis alas y pude volar por encima de ellos hasta perderme en el infinito cielo. Pero una turbina explotó y caí abruptamente. En ese momento, me di cuenta que estaba soñando y desperté para nada normal.

3-¿ Puedes hacer bromas crueles?
Se podría si no fuera porque no es debido, si la broma daña. Sí, a veces, puedo hacer chistes o crear cuentos que tengan esa característica pero no tienen un damnificado. Pienso que hay muchas formas de hacer humor y de vivirlo.

4-¿ Te da miedo la altura?
Depende dónde tenga los pies.

5-¿ Alguna vez comiste insectos?
Si, muchas veces, andando en bicicleta y sin aderezos.

6-¿ Pasar dos semanas en una isla desierta sin internet, pero con tu mejor amigo o amiga sería placentero para ti?
Más que placentero sería todo un desafío de supervivencia.

7-¿Cuál es tu relación con la comida muy, pero muy picante?
Nos llevamos de maravillas, siempre y cuando no me la coma, ni ella intente inmiscuirse en mi organismo.

8-¿Qué actividades te parecen aburridas?
-Saltar colectivos.
-Atrapar elefantes.
-Cenar cartón.

9-¿Qué sientes cuando ves las momias en los museos?
Escozor.

10-¿Qué te gustaría recibir para tu próximo cumple, no importa si es realista o no?
Un teleperidonocoto.

11-¿Cuántas publicaciones en la semana , desde tu punto de vista, es lo mejor para mantener a un blog animado?
Para mantener un blog animado, desde mi punto de vista, no es tan importante cuántas publicaciones semanales haga sino cuántos puntos de vista animen la semana.

 

Espero no haberlos aburrido.
Y ahora, el momento menos esperado: ¡Las nominaciones!
Los nominados son:

Eliza Quien promete llegar directo al corazón.

Stephania Quien con palabras y haciendo del pensar un arte busca comunicarse con el mundo.

Itxaso Quien a través de la escritura busca sanar las heridas profundas.

Conejita Quien hace de la escritura una arquitectura capaz de apagar incendios

Rosa María Quien escribe para que la motivación sea recíproca

Lau Quien entusiasma a través de la imaginación desbordada

 

Marta Quien busca inspirar a otros con sus reflexiones

Ana María Quien comparte pensamientos y reflexiones plasmados en el celular

Ali Quien escribe historias para coger aire y zambullirse

 

Luces Quien invita a disfrutar del momento y el presente

Natalin Soñadora que vive en un mundo celestial

Son ellos quienes deberán responder a las 11 preguntas o quedarán en deuda en caso de no hacerlo por propia voluntad. Aquí van:

1-¿Cuáles son tus motivaciones para publicar en un blog?
2-¿Qué aspectos resaltás de las publicaciones de otros blogs?
3-¿Cómo ves la comunicación en la actualidad?
4-Describí con pocas palabras parte de tu filosofía de vida.
5-¿Qué implicancias tiene el arte en tu vida?
6-¿Qué temática te gustaría abordar para un posible ensayo?
7-¿Qué pasos darías para que tu vida se parezca un poco más a lo que deseás?
8-Si tuvieras que elegir una posibilidad, ¿amar o ser amado/a?
9-Escogé 5 palabras que te movilicen.
10-¿Qué debería mejorar en la sociedad, según tu parecer?
11-¿Qué papel juega la felicidad en tu vida?

Hasta las próximas publicaciones ¡Un abrazo!

 

¡Feliz día a la poesía!

¿Por qué dedicarle un día
internacional a la poesía
y no festejar la alegría
que nos brinda su valía?

Es que un día recordarla
es poco pa´ homenajearla,
habría que festejarla
y todos los días recrearla.

La poesía es la expresión
del alma y del corazón,
son palabras de emoción
algunas sin intención.

La poesía no es narración
de cuentos, ni de ficción,
la poesía es a la canción
lo que la música a la dicción.

Hoy puedo expresar sentir
de mi corazón el latir,
en un verso conseguir
un néctar o un elixir.

Un bálsamo para el alma
es la poesía que da calma.
Si la palabra es sentida
llega en verdad a tu vida.

Si una poesía es sincera
puede tocar a cualquiera.
Si una poesía es profunda
suena elocuente, rotunda.

Un verso es simplemente
palabras de libre mente
que anhelan ser solamente
leídas detrás de un lente.

Un verso no es diferente
de algún beso indiferente
que llega con tono urgente
y se va por una vertiente.

La poesía es inherente
a la vida de la gente
que goza impunemente
al saborearla, simplemente.

¡Feliz día a la poesía!
Despidamos su alegría
que mañana se termina,
como ésta que aquí culmina.

Frases que dicen cosas

¡Ah¡ ¡Hombres de letras!
obsesionados con números,
triste situación,
que cuántos lo siguen
que cuántos me gusta
que no encuentran
mayor motivación que contar,
dedicándose a las finanzas
o a la matemática aplicada
o a la contabilidad
quizá serían más felices
y le harían un gran aporte
a este mundo
tan pobre de espíritu.

Para qué sirve el face

Hoy, en un nuevo capítulo de Para qué sirve el face veremos para qué sirve el face.

El face sirve para reciclar juicios.
Se pueden reutilizar juicios viejos que refloten odios profundos por cuestiones de razas, géneros, condición socioeconómica o varieté cultural y darles nueva utilidad con sus variantes actuales. Esto también sirve para preparar alegatos.

El face sirve para cosechar opiniones y tener un amplio panorama de lo que se dice para así tener la posibilidad de decir algo a tono o contrario o neutro, según su gusto. La clave está en no perderse ninguna opinión, pues sería fatal.

El face sirve para conocer, pero no para conocer a otros ni siquiera para conocerte a ti mismo como decía la máxima, sino para conocer lugares como Beijing, La Quiaca o el Culo del Mundo.

El face sirve para largar todo lo que llevamos adentro y vomitarlo sobre la pantalla, como el esófago, los intestinos o el estómago, para que nuestros pares puedan degustar los restos.

El face sirve para compartir, cualquier cosa menos dinero y alimentos, lo cual en cierto sentido nos permite operar a una distancia prudencial ante situaciones de dolor y sufrimiento que podrían llegar a tocar nuestra sensibilidad.

El face sirve para mirar fotos que jamás se nos ocurriría pagar para ver y para pasar por alto aquellas otras que nos abrirían puertas a la realidad que todo lo contiene.

El face también sirve para aprender a cliquear y tomarle cariño a las pantallas y los emojis simpáticos, y para rechazar toda forma de comunicación verbal.

El face sirve también para no detenernos, para no tener que escuchar y para no irse a dormir ni despertar de la pesadilla.

El face también sirve para prescindir de recordar caras y nombres que, como hay que actualizar a diario, en la realidad es un poco más complejo y estos se llegan a confundir, máxime con las cirugías estéticas.

Y en tu opinión, ¿para qué sirve el face?
¡Hasta la próxima!

Mensajes en una botella

Todo se puebla de mensajes
mensajes que tocan la puerta,
que te duermen cual masajes
que no te mantienen alerta.

Cubren cual sábana el momento
que te hacen olvidar el lamento,
mas no ayudan a comprenderlo
ni a crecer, o al bien conocerlo.

El bien, dícese, no tiene objetivo
tampoco tiene próposito, altivo,
contrariamente
no es lo que el beodo diga al beber,
sencillamente,
el bien es lo que debe ser.

Cuando estamos mal, qué desazón
se pierde sentido, se nubla la razón
todo nos parece mal a golpe de vista
el mundo infernal, la gente despista
y encerrados tras barrotes mentales
con temores, sufrimos los males.

A veces comienza como una diversión,
veamos qué es esto, ¡uy! qué emoción,
luego enredados nos vemos envueltos
atrapados, difícil deshacer los entuertos.

Y buscamos mensajes que nos toquen
que nos pinten el alma o la retoquen,
o nos guíen a conocer una buena vida
que sí, es posible, generosa, bendecida.

Las palabras sólo tienen importancia
si nos llegan, si carecen de jactancia,
otras veces le damos cierta relevancia
confundidos por su pompa y elegancia.

Ellas sirven cual mensaje si nos dicen
aunque a veces otros te lo contradicen
es que el peso que le damos a las cosas
no sucumbe a la fragancia de las rosas.

Se repite y nos parece verdadero
por el hecho de escucharlo repetido,
será cierto si lo dice mucha gente
va cegada al repetirlo tan vehemente.

Los mensajes son el mismo indiferente
que vacíos de sustento y alimento
se entretienen, placer de lo irreverente,
y en la rueda no nos dejan escarmiento.

Seguimos por suponer que vamos
lo mejor será decir que andamos,
nos movemos, sobre todo estamos,
somos, no sólo porque pensamos.

El destino puede hacernos un guiño
recobrando la alegría y el jugar del niño
si nos lanzamos al descubrimiento
al vivirlo con un regio sentimiento.

Hay mensajes que llegarán a tiempo
si buscamos, si caminamos atentos,
y si distraídos aventuramos el futuro
lo encontraremos escrito en algún muro.

La atención no deberías regalarla
a bobadas, ni en todo caso prestarla,
hay palabras que nos causan sorpresa
y hay poesías para conocer la belleza.

Atentamente, se disipan malestares
trabajando, codo a codo con los pares,
A una vida de dicha sacarás pasaje
cobra sentido y vigor ese mensaje.

El mensaje puede ser un señuelo
dicen que el mundo es un pañuelo.
Y si lo dicho cierto día hace mella
el mundo nos parecerá una botella.


Fotografía: Jorge Guardia

Poder

Terreno para florecer
Espacio para extender
Tiempo para ceder
¿Amores para poseer?
Voluntad para poder.
Hay cosas que hay que entender
Cuestiones para comprender,
Y otras que tú bien puedes saber;
Terceras que será mejor conocer.
Cosas que no son cosas al ver
Y hay de esas que puedes comer
Ideas que tal vez quieras creeer,
Sustento para crecer
Objetos para tener
Dinero para correr
Gente para querer;
Vida para poder ser.

Fotografía: Jorge Guardia

Ingredientes del vivir

Reacciona, no reflexiona
Degusta, pone megusta
Atiende, no se distiende
Aprende, luego lo prende.
Disiente, pero lo siente.

Trasluce, poco se luce
Presiona, si se emociona
Recuerda, suelta la cuerda
Conversa, si está dispersa
Medita, cuando amerita.

Pelea, aunque no lea
Describe, pero lo escribe
Escucha, pinta su lucha
Repunta, le saca punta.
Consigue, luego lo sigue.

Pretende, ropa que tiende
Repasa, a veces pasa
Malogra, si no se logra.
Emprende, quién la reprende
Clama, entonces ama.

Decanta, de a ratos canta
Reparte, aunque comparte
Reprime, o lo suprime
Sostiene, y lo retiene
Convive, también lo vive.

Fotografía: Mariana Coca

El servidor

Observa cual espectáculo
La labor del servidor
Que sobre tierra gana el cielo
Combatiendo con pasión
( esa de amar lo que haces )
Los arañazos del fuego.
Y allá arriba un compañero
aplaude y llora de emoción.
El tiempo le da la razón
Al presente verdadero.

 

Se nos muere la cultura…despacito

-Señores, la literatura ha muerto. -dijo enfático el General- La gente no lee, los pocos que leen leen puras mierdas o leen porque les cuesta dormir y los que quisieran leer no encuentran qué leer entre tanta basura que se escribe a diario. Leer pasó de moda, escribir no. No hay amor por la lectura, sólo adicción en unos pocos casos, deleite en escasos.
-¿Y qué propone, General?
-Tenemos dos opciones: o destruimos todo lo escrito o reducimos notablemente la población del reino.
-Lo escrito son nuestros tesoros de lo que dejó la humanidad. No nos podemos dar el lujo de perderlo. -sentenció el sargento Urrazábal.
-Una pieza de arte tiene valor en tanto haya quien la admire, la contemple, la comprenda.
-¿Destruir todo y comenzar a construir patrimonio cultural desde la bancarrota?
-Es eso o…. -el General dudó por un instante.
-¡Ni pensarlo! Nuestra población podrá estar integrada por necios, brutos y retrógradas, compulsivos, maníacos y neuróticos, pero es sagrada. Cada mujer, cada niño, cada anciano merece nuestro respeto, nuestro cobijo, nuestra dedicación.
-¡Cierto! Además, no podemos obligarlos a leer si ya no les apetece y prefieren dilatar sus pupilas al ritmo del reggaetón o pinchar en dibujos de caritas en pantallas.
-Calma señores -dijo el General- Nadie será aniquilado.
-¡Bravo! -exclamaron varios subalternos al unísono.
-¡Bien!
-¡Bravo General!
-Destruiremos todo lo escrito hasta aquí. Utilizaremos nuestro arsenal para hacerlo de manera metódica, regular y veloz. Hay que hacer una purga cultural.
-De acuerdo. -dijo resignado el sargento Ibáñez. Los otros bajaron sus cabezas y algunos comenzaron a lagrimear.
-Cada uno de ustedes le dará las directivas correspondientes a cada escuadrón especial. -afirmó el General.
-Comprendido, General.
-Usted, sargento Ibáñez, dirigirá la comitiva de seguimiento de destrucción en las redes.
-De acuerdo, General. ¿Por dónde comenzaremos?
-Me destruyen ya mismo el contenido y rastro de todos los putos blogs. ¡Que no quede uno en pie sobre la nube! Empezando por este paupérrimo blog.
-¡Escuadrón!¡ ¡Andando!! Tenemos mucho trabajo por hacer.

 

Sube el mar

Estoy del agua hasta la coronilla
hasta el tuétano, hasta la barbilla
brota el agua de las alcantarillas
vivo con el agua hasta las rodillas.

 

Fotografía: Car Paz

La comodidad del lector

 

El lector, por norma general y por ley particular, busca lectura con distintas motivaciones, pero una condición para hacerlo es que se encuentre cómodo, tanto en posición como con el libro escogido. Tal es el caso de Augusto, en su papel de lector.

Augusto se encuentra muy cómodo leyendo los terrores de Horacio Quiroga, y puede esperar tranquilamente que de un almohadón sobre un sofá surja un enorme bicho capaz de succionar la vida de la protagonista. También espera y se siente muy cómodo cuando alguien que pasó por todo pueda dar la vuelta al mundo en sólo ochenta días, cuando no existían los aviones ni los vehículos supersónicos. Además, espera tranquilamente que un hombre con dos penes mantenga relaciones sexuales con una mujer de tres tetas, eso no le llama la atención en absoluto. Y está muy cómodo cuando una raza alienígena lleva adelante planes benéficos para el planeta Tierra. En fin, son todas cuestiones más o menos fantásticas pero, imaginables, en cierto sentido.

Ahora lo que Augusto no tolera y le genera cierto rechazo es que un lactobacilus condujera un Audi descapotable, con tres damajuanas vestidas de jean u overoll sobre el asiento trasero, escuchando música chihuahua a todo vapor y que, adaptado a las normas de convivencia y leyes de tránsito de su tiempista, el mismo se detenga en rotores los semáforos rojos que cruzara e, incluso le cediera el paso a los peones del tablero. Tampoco soporta cuando el Audi pincha su manubrio y lo suplen con una corbata que cumple las mismas funciones o, así mismo, cuando alguna de las bellas damajuanas saca a relucir sus enormes tetas de jamón cocido con lo que se ganan muchos elogios, loas y piropos de los pijaflores que, paradójicamente, conducen los lujuriosos vehículos mientras caminan en línea recta por las anchas avenidas que se estrechan al anochecer, como dicta el decreto presidencial; o cuando quieren sorprenderlo fuego con un pararayos instalado sobre una manta raya neocolonial.

Todo eso es, para Augusto, muy incómodo, tanto como creer que cierto camello ha pasado por el ojo de una aguja.

Llovió tanto

Y llovió, trescientos días y trescientas
noches inundando hasta las bicisendas
hasta que una mañana sobre la acera
se reflejó una tenue luz cualquiera
y el hombre dijo: ¡por fin, es primavera!
mas no, era sólo un reflejo en la cartera
de una dama que buscaba su billetera
y tomó una fotografía del avistaje
luego de responder algún mensaje.
( desde lo alto, entre las nubes
se leía otro, pocos lo vieron:
“sonría, lo estamos filmando”
lo transmitieron, luego en iu tube,
y aunque se fue viralizando
no lo entendieron, pero sonrieron).

Efectividad

Al bajarse del colectivo, Horacio quiso comprar la revista “Tan sólo vivir”, pero el quiosquero le rechazó el dinero.
-¿Putines? –Cuestionó- Estos el gobierno los sacó de circulación en el 97. ¿En qué planeta vive?

Horacio se quedó reflexionando boquiabierto. Miró el billete con el que había pretendido pagar por la revista y no lo encontró diferente a otros similares con los que había pagado tantas otras veces por artículos o servicios diferentes.
-¿Y ahora con qué se pagan las cosas? –inquirió luego de unos minutos en que estuvo absorto en sus cavilaciones.
-La moneda oficial son los marroquíes. Se utilizan en todo el mundo. Eso lo sabe cualquiera, a menos que viva en un frasco. –le explicó el quiosquero.
-No me enteré del cambio de legislación. Por otro lado, tiene usted razón: acabo de salir de un frasco de mayonesa. –argumentó Horacio cabizbajo.
-La ley no cambió, sólo el papel moneda. Antes, todo era plata en el mundo. Ahora, todo es níquel. Puede cambiar esos billetes en el Banco Comadreja, es el único habilitado para hacerlo.
-¡Qué macana! Quería la revista… –dijo Horacio.
-Llévela. Me la paga cuando vuelva con contante y sonante. O consonante cantante. O cantando al son. O contando al sonar. O sonando constante. O como sea que se diga.
-Bueno, gracias. Hasta pronto. –se despidió Horacio con la revista bajo el brazo.

Quiso parar un fletotaxi, pero recordó que sólo llevaba consigo unos cuantos putines los cuales, según le había dicho el quiosquero, no le servirían para pagar. Además, en Mar del Plata no había fletotaxis, había únicamente taxis, además de los taxiflets. Por lo tanto decidió caminar por la costanera hasta el Banco Comadreja. Al pasar por el casino, preguntó si aceptaban putines.
-Ja ja ja. No me haga reír. –le dijo un hombre que hacía las veces de personal de seguridad.
-Pero parece que lo hice. –añadió Horacio.
-Es una expresión irónica. Una risa falsa, que aunque lo parece no lo es. O aunque lo es, no es genuina y, como tal, no constituye una risa verdadera, sino que simula serlo. –explicó el otro.

Horacio se marchó de ese lugar y decidió seguir caminando por la playa. Él caminaba por la arena de esas playas, descalzo. Observaba, en el trayecto, sus pies. Levantaba arena, jugando, mientras caminaba. Notó que llevaba los pantalones arremangados hasta debajo de las rodillas. Eran pantalones beige. Llevaba con su mano izquierda, colgando sobre su hombro, un sweater, rayado. Blanco y azul. Pudo sentir la brisa correr sobre su rostro. También notó que le entraba tierra en sus ojos. Se pasó la mano por allí y continuó su camino. Observó una pareja corriendo, tomados de la mano, en dirección opuesta a la que él llevaba. Y tras ellos un enorme perro que les dio alcance al pasar en línea a Horacio. Los rodeó y les ladraba, en claro tono amistoso. Horacio los siguió con la mirada y trastabilló con una roca, para luego caer sobre la arena. Observó hacia arriba y una gaviota que pasó sobre él emitió un agudo sonido. En ese instante, se durmió.

-¿Tiene la “Tan sólo vivir”? –preguntó una mujer que promediaba la cuarta década de existencia.
-No quedó. –Le dijo el quiosquero- Pero le puedo ofrecer la revista “Lulú Ciérnaga”. Es bastante buena, como la otra. ¡Y más barata! –la animó.
-Bueno, deme dos. –Pidió la mujer- Pero diferentes.

El quiosquero le dio dos revistas, que eran similares, pero diferente número de ejemplar. La mujer pagó por las revistas, aunque se quedó mirándolas y cotejando su parecido.
-Oiga, le pedí dos revistas diferentes. Y me está dando dos iguales. –esgrimió la mujer.
-No son iguales. Vea: -dijo el quiosquero tomando las revistas- esta es el ejemplar número 21.707. Esta otra, difiere, es el ejemplar número 21.708.
-¡Usted me está estafando! –Exclamó la mujer con rabia- Me está dando dos revistas con el mismo contenido.
-¿Contenido en dónde?
-En su interior. –argumentó la mujer.
-¿El interior de qué? –interrogó el quiosquero.
-De la revista.
-Disculpe, pero no la entiendo señora. Hice lo que me pidió. El dinero acá no se devuelve. Si quiere otra revista la va a tener que pagar. Acá no aceptamos devoluciones.
-¡Ma´si… metételas en el culo! –manifestó la mujer, que se marchó del lugar sin las revistas que anteriormente se acreditaban en su haber.

El quiosquero la volvió a acomodar en el revistero a una, y guardó la otra en una pila de revistas que tenía a la vista del público. Se acercó una jovencita que con suerte llegaba a los quince años y pidió un ejemplar de la revista Lulú Ciérnaga.
-¿Cuánto es? –preguntó la quinceañera en cuestión.
-Quince putines. –dijo el quiosquero sacando el ejemplar número 21.708 de la pila de revistas.

Te vi

Te vi… tirabas de ese carro cual corcel
sé que te trataron bastante mal
no sé si era un guachín o vestía jean
vos sólo querías el green.

Te vi, tenías más fuerza que un jaguar
los perros te ladraron otra vez,
el gancho que te ataba se quebró
vos sólo querías el green.

Toda aquella vida no está más
la libertad ahora brilla en el alma
y cuando te encuentro en la ciudad,
creo que veo Crónica o Volver
es nada más que un canal
que invita a llorar o te incita a cambiar.
Te vi, te vi, te vi… como se ve un espejo, te vi.

 

Buen día

Tenga usted un buen día
aquí le dejo una razón.

En este dialéctico mar
donde imagen y texto se funden
aquí se planta la semilla
lozana entre la gramilla
y hay quien aún se confunde
al hermano con un par
el alma con un cartón.
Si he de usar una vara
que sirva como medida
los mido por su fragancia
así son todos iguales
o sea, flor de porquería.

Igual le deseo buen día
y es de todo corazón.

 

Fotografía: Leandro Coca

Un gorrión

La bandada se acerca
migas de pan en la cerca.
Un gorrión es tan cómico
Que hace reír a los demás
Destierra con chistes sin más
La rídicula idea de ser único.
Carcajadas-gorjeos a montones
Y el pan no llena a los glotones.

Sin definición

Sin acudir al diccionario, ¿sabe usted cuál es la definición precisa de jubilado según la Real Academia?
Opciones:

A- Está lleno de júbilo.
B- Se le terminó el júbilo.
C- Cesaron sus actividades pero aún se ve jovial.
D- Se acabó la jovialidad.
E- Sacó su boleto al más allá.
F- Etapa dura para obtener medicamentos que se le recetan in crescendo con el correr de los días.
G- Subsistencia a duras penas.
H- Época de olvidos y reiteraciones.
I- Consecución del conocimiento inútil y la sabiduría tardía.
J- Proliferación de parientes, herederos y descendientes difíciles de memorizar.
K- Título que se obtiene al reconocer que no se entiende nada, y probablemente no haya nada que entender.

 

Entre todos los que respondan correctamente sortearemos un pasaje a la Conchinchina.

Agrupados

-Gracias por aceitarme en el grupo.
-Será aceptarte.
-No, aceitarme. Es un grupo de erotismo.

 

-Gracias por asectarme en el grupo.
-Este es un grupo de correctores, todos escriben bien.
-Bueno, ¿me van asectar o no?

 

-Gracias por aceptarme en la secta.
-Esto es un grupo, en las sectas en todo caso te “reclutan”.
-¡Por eso, si yo soy “reculto”!

 

-Gracias por aceptarme en este maravilloso y hermoso grupo que nunca abandonaré.
-Te aceptamos por error, pero ya mismo revocamos esa aceptación.
-¡Qué grupo tan horroroso y espantoso! Ya mismo lo abandono y no me manden la invitación.

-Gracias por aceptarme en engrupo.
-El grupo, será.
-¡Ah! Ya había algo me hacía desconfiar en este engrupo…

 

-Muchas gracias por haceptarme en el grupo.
-Va sin hache.
-Mucas gracias por haceptarme en el grupo

 

Tu existencia no depende

A Car

A veces distraído
Obnubilado
Rendido a tus encantos
Perdido en cuentos,
Proyectando
Creando cosas,
Dibujando rosas
Parecidas a tu corazón
Hablando
Y a veces con razón
Entregado a la labor
Diaria del sustento,
Te observo contento
Cuando te encuentro
Pierde el centro
toda atención,
Me ocupo
Acierto
O me preocupo
De lo incierto,
Y piensas
Y sientes
Me acerco
Te alejas
Insisto
Y en el calor
En esa unión
Somos
El cosmos
Sin interferencias
Sin referencias
En comunión
Como estrellas
De Neptuno
Efímeras, fugaces
Hasta que aves rapaces
Cenan los restos
Que escupe el mar.

Y cada uno
A vivir
A reír
A dormir y soñar
A querer el reencuentro
A confiar.

No depende de mi
Ni de este amor
Que revistes
Pero es verdad,
Eres, existes
Y esa es la novedad.

Dinámica

Avanza postras post
Llega la voz hueca
se reitera el contenido,
Rasca la superficie
la laguna se seca.

Repeticiones incesantes
cotilleo fulminante
¿Existe la esencia?
Hablar satisface
Al orador maltrecho.

Viaja la palabra
Se interpreta
Se transforma
Se eleva y cae.
Se deforma.

Se repite el posteo
Variaciones de tinta
Una letra distinta
Un nuevo peinado
Distendida tensión.

Conserva la moda
Del cambio, del camping
Del zap zap zapping
Mental abismal
Soledad bautismal.

Cambalache dinámico
Nada es lo que parece
Ya ni el ave florece
La flor no suscita
Nuevas ideologías.

El discurso que atrapa
Tóxiconfortable
Típicamente perverso
Sostiene el anverso
De ese rostro complejo.

Rescatando consejos
Salidos de galeras
Mágicas, redundantes
Dormitando en sueños
De bailes estimulantes.

La congoja postrera
Es tras perder el tiempo
El tic tac de los años
De visitas al baño
Marchita oportunidad.

Va y viene ( vaivén )
Vuelve que te vuelve
El mensaje lo envuelve
confiance, gurí
Misterioso el andén.

La escena repite
Se repite la escena
Ya ni el ave florece
Rasca la superficie
Misterioso el andén.

 

Fotografía: Jorge Guardia

Atestados

Atestados de saberes
Atestados de análisis
Atestados de juicios
Y de opiniones.

Adornados de imágenes
Adornados de fechas
Adornados de vicios
Y de opiniones.

Camuflados de síntesis
Camuflados de poses
Camuflados de voces
Y de opiniones.

Cubiertos de elogios
Cubiertos de prendas
Cubiertos de flores
Y de opiniones.

Disfrazados de humanos
Disfrazados de hermanos
Disfrazados de normas
Y de opiniones.

Atestados de nociones
Atestados de reacciones
Atestados de dolores
Y de opiniones.

Entrenimiento, ocio, literatura y comunicación

La fábrica de entretenimiento desmesurado ha creado un aburrimiento casi letal difícil de sobrellevar, en el cual aburrirse se asemeja a la muerte. Antaño, uno estaba aburrido sin más, sin nada que hacer o pensar; hoy, ese bache conlleva un tinte desproporcionado del sufrir posmoderno que desemboca en diversas patologías, como depresiones y ansiedades, entre muchas.
La misma fábrica explota las libertades del hombre, como lo era el tiempo de ocio, donde uno se encontraba ( al menos en potencia ) consigo mismo sin ninguna otredad que interfiera, ni física ni psíquicamente, tiempo que si era compartido era razón de júbilo, por el sentido de unidad tan cercano como puede darse en la genuina amistad, la hermandad, el amor de pareja y demás vínculos íntimos. Hoy el ocio está programado por la fábrica y se pierde el tiempo de descubrir, porque es tiempo de consumo desmedido. ¿Qué buscamos? Entretenimiento. Matar el aburrimiento. Desdeñamos la comunicación en aras de convertirlo en entretenimiento, el cual no es malo de por sí pero no es lo único que la vida ofrece, puede haber encuentro, puede haber comunión. Los medios y las redes facilitaron la comunicación a distancia, pero la comunicación ¿es de mayor calidad? La conectividad hizo que comunicarse estuviera a un “toque” de distancia, pero ¿abrió puertas a una comunicación más profunda con tantas cuestiones que la vida tiene? ¿abrió sensibilidades? Por eso en el arte, como la literatura y la música, es posible tener una visión comunicativa del mismo, salvo quienes lo utilicen como productores de entretenimiento. No obstante, cualquier obra de arte -salvo para entendidos, críticos y artistas- compite en tiempo de ocio con el entretenimiento para captar la atención, hoy dispersa y fragmentada. Muchas veces intuimos que la vida tiene el potencial de una riqueza inmensa, por ejemplo cuando nos llenamos de admiración por algo que nos toca o alguien que nos llega, y ese momento invita al descubrimiento, a la aventura de vivirlo; en otras, caemos en la habitual premisa de matar el tiempo con entretenimiento. ¿Y si todo fuera un mero entretenimiento? Sería muy aburrido, ¿no te parece?

Un abrazo.

Fotografía: Jorge Guardia

Signo de paz

Con supremo ideal
Levántase temprano
Desdeña el mal
No combate fulanos.
Trabaja con ahínco
(Zapatero a tus zapatos),
De pronto, pega un brinco
Como de noche los gatos
Caminando por cornisas
De luchas tan cotidianas
En el auge de las prisas
De las tardes y mañanas.
La tranquilidad asoma
Como signo de paloma
El espíritu festivo
Tanto alegre como vivo
De repente toma vuelo
Sin olvidar el suelo
E invita a sus coterráneos
De corazones foráneos
A redimir malestares
A conquistar voluntades
Por una causa tan noble
Tan serena como roble
Que se eleva tan veraz
Sobre el fragor contumaz,
Y al tipo le cae la ficha
De que la pax es la dicha,
Y ante el afán arrogante
Encuentra un estimulante
Para brindar con sus actos
de sus pensamientos rectos
Por esa luz que ilumina
Al que sin saber camina
Buscando un lugar, un momento
Donde no exista el tormento
Y encuentra satisfacción
Quizás en algún rincón.

Fotografía: Jorge Guardia

De pensares y pesares

Pensar, pozo sin fondo,
caer al abismo tan hondo
y nunca llegar a golpear
soltar el paso al flotar.

Y en el éter naufragar
espacio común vital,
que conviven bien y mal,
regio, burdo, espectacular.

Nunca perder el asombro
con la ruina, del escombro
de la flor viva sensciente
como el resto de la gente.

Como el niño troca llanto
por ver cumplido el deseo,
cual amor de madre un manto
timbre alegre de recreo.

Cuando corren tan contentos
en la ronda o el evento,
cuando copian bien atentos
el dictar de lo violento.

Cuando el dolor sensibiliza
o conocer lo moviliza,
cuando frente hay un espejo
tan gigante como añejo.

Donde el pensar y el alma
vibran como aquella alarma
y la voz poco elocuente
suena lindo tan frecuente.

Como flotan sobre el agua
problemas que se olvidan,
como cubre cual paraguas
de las lluvias que liquidan.

Y confiar en la natura
que de tan sabia tan mansa
y si algún pesar te cansa
haz de vivir la ventura.

Una oportunidad a la literatura

El arte no resulta familiar por su condición intrínseca, pero cualquier característica familiar que se insinúe desde lo artístico es lo que atrae a quienes lo ven como algo ajeno, extraño o alejado de su cotidianidad. Cuando lo artístico se vuelve familiar, como una música que suena como el fondo de las acciones, deja de tenerse la experiencia artística y se lo incorpora como el tránsito de los vehículos, la atención se dirige hacia otras cosas. Y es atributo de cualquier obra artística captar la atención de quien la consuma, más allá de si la obra es capaz de hacerlo con mayor o menor grado de efectividad y aceptación, amén de la difusión que la misma tenga en sociedad.

En el caso particular de la literatura, su valor está en el poder de comunicación de la palabra a través del texto. Cuando el lector se acerca a éste, tiene cierta predisposición a la lectura, variando sus expectativas a la hora de adentrarse en la misma y con distintos estados de ánimo que pueden favorecerla, rechazarla, dificultarla, asimilarla o, incluso, llegar a amarla, desearla y vivirla.

En la búsqueda de placeres inmediatos, como el que satisfacemos a través del gusto, tendemos a repetir la experiencia consumiendo exactamente lo mismo o algo similar ( una comida, una bebida, un postre, un cigarrillo ), garantizándonos la sensación o el efecto. Pero en el caso de la literatura como elemento artístico el asunto cambia, como cambia de autor en autor, de libro en libro, de texto en texto. Las malas experiencias con ella puede llevarnos a considerarla de un modo tajante, como si el conjunto inabarcable fuera una bolsa de gatos. Pero es interesante saber que la literatura y el arte genuino se enfoca en lo puntual, como puntual es una poesía que “toca” o una canción que “dice” o un cuadro que se abre paso entre las imágenes cotidianas.

Es lógico y sensato decir que no toda obra de arte, ni mucho menos la literatura, les llega a todos de modo uniforme y universal, y que el lector hace descubrimientos cuando se abre a la lectura. Por ello, muchas veces, eso es lo más difícil de lograr porque si le ha cerrado la puerta a la literatura ( a pesar de que consume literatura a través de producciones audiovisuales tal vez sin saberlo ) es, quizá, por decepciones pasadas o mala fama atribuida por decepcionados, entre otros motivos.

Si la gente se alejó de la literatura fue, en parte, porque no encontró algo que le llame la atención como para meterse en la lectura y si se vuelve a acercar es, de modo fortuito, por un impulso inherente al ser humano, como lo es la búsqueda de comunicación a través de la comunión. Y muchas veces, la literatura que está llena de posibilidades, nos da la oportunidad.

Cruzar el río

Amar lo simple
en cada cosa,
tener el temple
de una babosa.

Dejar que hable
la bella rosa
seguirle el baile
a la mariposa.

Sentir el frío
lleno de trinos,
Cruzar el río
color del vino.

Tras el vacío,
Sortear el destino.
Vivir el desafío:
la vida de uno.

 

Impresiones

A golpe de vista reacciona, no reflexiona
no es problema que se excite, se emociona.
Sus actos son consecuentes, como paloma
que resuelta vuela en bandada, o viaja sola
y dicen que no se embola
en el veintiuno, como perro que mueve la cola.

Recientes estudios científicos, allá en Dakota,
dicen que el peso del mundo (no es pavota)
sin la carga del juicio, la memoria, la opinión
oscila entre el de un maní, ostia de comunión,
y los veintiún gramos del alma.
En cierto sentido, cargarlo al hombro da calma.

Se extravió documentación a nombre de Nombre
nadie sabe bien si es cierto o fantasma el hombre.
Nombre tiene cédula para corroborar que existe
canta como zorzal, vive como Señor, cena alpiste
tiene casi veintiuno dormidos
el mundo y las personas le parecen harto conocidos.

El otoño llega, ya se vislumbra por las hojas
por el agua de lluvia bajo las baldosas flojas
como todo marzo, veintiuno que no es broma
con la azul luna tiritando, vieja luna remolona
con un sol que no se asoma
con el árbol que se duerme, tu mirada desentona.

El fuego todo arrasa cuando el agua no llega
y así cada bombero a su labor se entrega
son veintiún cascos y sólo dos mangueras
en su noble tarea de servir a la comunidad
que huye de la soledad
cuando está seca el alma, sequías verdaderas.

Cada noche el espectáculo puntual comienza
las damas deslumbran con su curvatura intensa
nadie se lo pierde, a las veintiuna nocturna
para olvidar conflictos de la disputa diurna.
Salta la atención, el ansia crece
Se cubre de impresiones, y de sentir carece.

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Fotografía: Leandro Coca

Un tipo abierto

En el barrio de Malvones, hace unas décadas, la gente era muy cerrada porque con justificadas razones tenían que proteger las estupideces que creían, pues las consideraban de tal modo valiosas, al menos para dejarlas como herencia a la posteridad. Pero Alfio no. Él era un tipo muy abierto, tan abierto era que creía tanto en la esfericidad de la Tierra como en la teoría del terraplanismo; apoyaba el bautismo y la comunión y, al mismo tiempo, arengaba con blasfemias toda herejía; tenía una fe completa en la democracia aunque se manifestaba en toda protesta anarquista con actos vandálicos sobre monumentos de la ciudad, monumentos que llegaba a pintarrajear con aerosoles negros y amarillos; consideraba crucial para el avance de la sociedad el progreso en ciencia y tecnología pero, a su vez, boicoteaba toda difusión científica desacreditando a las mismas por contradecir las inquebrantables leyes de la Edad de Piedra; hablaba con fantasmas acerca de la inmortalidad y le sacaba fotos a los marcianos mientras compartían facturas, café mediante; creía en la ley y el orden y en la transgresión y el caos; a veces se consideraba rebelde conservador; se tragaba todos los periódicos matutinos y desconfiaba de los avisos fúnebres; creía en el horóscopo y en la mano divina; si alguien era muy cerrado como para no escucharlo le hablaba en lengua de señas.
Alfio era un tipo muy abierto, tanto que veía a los chanchos volar y festejaba el día del arquero.

Claridad

¿Por qué tu luz, intermitente,
se apaga o brilla de repente?
Si tu destino es brillar
deja ya de bostezar.

Es que tu conocimiento
irradia en el firmamento
como una estrella radiante
un rayo será fulminante.

A ti que nada te falta
brinca tu corazón, salta,
entiende hablar de sapiencia
él es pura inteligencia.

¿Por qué lo llamarán bobo
a él que sabe casi todo?
Genio debieran llamarle
entenderle y acercarle.

De las manos caminar
así juntos a la par,
tú y tu sabio corazón
un verdadero campeón.

Que toleró el atropello
de lo que osó tu cabello,
quizás tu imaginación
desconoció su pasión.

Hoy tu luminiscencia
llena de paz y presencia
la del mundo equivalente
al sol que brilla en la mente.

Una luz a toda orquesta,
no quiso venir a la fiesta,
se emborrachó en soledad
no conoció la piedad.

Si te apagas nuevamente
debes mantener presente
la palabra claridad
que te dará libertad.

Unas líneas te han llevado
a un recuerdo muy preciado,
él dijo que en verdad
es puerta a la eternidad.


Fotografía: Jorge Guardia

Seguime, la corriente

Con motivo de celebración por haber publicado ya 500 entradas, vuelvo a publicar esta poesía que no pierde vigencia y los invito a navegar el blog a quienes gustan de la lectura, tienen para no aburrirse.
Un saludo a los que leen, a los que siguen, a los colegas bloggeros, escritores y artistas y , en especial, a las mujeres en su día.

 

A vos que me vas a seguir
te tengo nomás que decir
que no me vas a alcanzar
pues sé viajar por el mar.

No quiero seguidores
de blog, ni consumidores
de tiempo libre, señores,
ni quiero mil aduladores.

No me vengan a decir
que todos serán lectores,
curiosos observadores
de a ratos han de venir.

Qué estás buscando, pregunto,
que das vueltas por la red.
¿Es que acaso quiere usted
matar el tiempo en conjunto?

Si acaso buscás poesía
yo te entrego el alma mía.
Si el tiempo querés ceder
te invito a retroceder.

Si buscás una distracción
te ofrezco alguna canción,
si entonces querés volar
la mano dame al despegar.

Tal vez ya no quieras nada
de emociones estás cansada,
capaz no escribas una carta.
Del amor, tal vez, estás harta.

¿Hay algo llamado destino?
¿O es tan sólo desatino
de nuestra parte pensar
que todo se da al empezar?

Importante es que el camino
le sirva sólo al peregrino
para saber que al pasar
nada él se podrá llevar.

Esa es la ley de esta vida.
Por eso te quiero decir
que no olvides que venir
es sólo un viaje de ida.

Como una droga perdida
vos la quisiste buscar
pero te vas a encontrar
con una vida consumida.

Entonces, ¿me vas a seguir?
Hoy que ni vengo ni voy
lo que recuerdo lo doy
es mi modo de servir.

La corriente nos lleva al mar
de regreso, a nuestro hogar,
allí no hay ni ir ni venir
ni existe eso de seguir.

Seguime igual, si querés,
algo podés encontrar:
cuentos, poesía y el mar,
que me ha llevado, ya ves.

 

Mercancías

En el mundo hoy todo es mercancía
desde envasar humo a inflar globos
crear trajes de caperucita y el lobo
festejar goles o escribir poesía
picar piedras o un ramo de perejil
o evocar un canto a la Pachamama,
acá el que no compra no mama
y el que no vende es un gil.

Fotografía: Mariana Coca