Armonía

La mañana, dulce mañana que sólo es hoy, no llega sola, la noche no se va de un sopetón sino que cae de madura en silencio, tan es así que es la música quien le dice al día:
-¡Ven, arriba! Es hora de alegrar corazones.
El día se levanta como un manto sobre el pavimento, canta a través de las aves que desatan la celebración por la existencia. El vuelo sibilante de las palomas al alba transmiten armonía. La naturaleza goza de buena salud y eleva una plegaria de agradecimiento al azul profundo celestial. Todo es paz, musical, el amor del universo está en su quintaesencia. No hay roces, si florece todo es goce. Las flores del jazmín despiertan con su aroma inconfundible para deleite de las abejas. ¿Qué planean las hormigas? ¿Una fuga? Deletrean hojas que servirán de sustento cuando las aguas lleguen. Andan de aquí para allá, transportando, recorriendo, en una suerte de movimiento vital que produce sensaciones de hormigueo en el corazón. El aire es limpio, refrescante por la brisa sud; la luz del día permite observar las penas de la gente que danza al son de la música, frugal, ligera, que olvida el peso del dolor, porque el color de la música eleva. ¡Oh, música divina! ¡Sensual, pulcra, cristalina!
-¡Buen día vecina! ¿Cómo recibe el nuevo día?
-¡Maravilloso, corazón! Sin desazón, con nuevos bríos.
El aire se renueva, hay luz, hay esperanza, el universo danza, el verbo carga su cruz. Observar las maravillas da motivos para entrar en sintonía con la música, pura sinfonía que hasta la dura roca se hace eco. En el pecho: un hueco; se abre el techo dando la bienvenida al sol. Las ramas de las acacias susurran sus bendiciones: ¡Buen día! Y claro que el día es bueno, jovial, fresco y ameno, síntoma de renovación. La luz entreabre las puertas del Paraíso. Los paraísos alegres se estiran despejando sueños, deshojando frutos, desvaneciendo temores, los de los cirrocúmulos sobre las cabezas. Da brincos de gusto el alma cantante, el cuerpo danzante baila, la voz viaja a través del viento ondulante, las palabras llegan al instante.
De pronto, ruge un motor, se oye una bocina, suena un reggaetón.

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