La mujer barbuda

Romina, la mujer barbuda del circo ambulante, tenía por costumbre asombrar a sus visitantes, tanto con su tupida barba como cuando relataba sus anécdotas.
El asombro era tal, que casi casi calcaba las exclamaciones de asombro propiamente dicho y admiración, las cuales muchas veces se superponían e intercalaban en sutiles diferencias fonéticas:
-¡Qué bárbaro!
-¡Qué barba, Ro!

Comente ad honorem

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s