Viejo amigo

 

En la plaza Belgrano se encontraron dos viejos amigos, no eran viejos ellos tanto como su amistad. El tiempo los había distanciado y ambos, tanto Necius como el otro se alegraron de verse, estrechándose en un fuerte abrazo.
-¿Y a qué te dedicás? –preguntó Necius.
-Hago trabajos de reciclado en plásticos, metalíferos y de origen vegetal y reordenamiento de desechos urbanos. –dijo Mens.
-¡Muy bien! ¡Felicitaciones! ¡Qué bárbaro!
-Este…
-A mí me encanta la gente que hace cosas por el medio ambiente.
-Bueno…
-Que se preocupa por el destino que se le da a los residuos.
-Eh…
-Gente que hace cosas para que el mundo sea cada día un poco mejor.
-¡Soy ciruja!
-Ah! Este…Bueno… ¿y cómo te está yendo?

Mens miraba de reojo una pila de cartones sobre la acera. Necius dio dos pasos atrás cuando un perro oriundo de la calle les pasó cerca. Mens, perceptivo, le hizo una caricia y el perro continuó en busca de algo para comer.
-¿Y cuáles son tus miedos, Necius?
-Que los cojos me cojan, que me puteen los putos, que los mudos me alaben, que la muerte muera, que la soledad me abandone, profetizar y ser oído, vaciarme y ser contenido, nadar en el mar seco de la nada, flotar en el vacío, morir y seguir vivo, vivir y no saber, desconocer lo desconocido, soltar y ser retenido, ganar y ser perseguido, perder lo que no es mío, soñar vestido, dormir ahogado, estar más allá y volver, pensar lo que se ha dicho, decir lo que he callado, ahogarme en un vaso de agua, beberlo y emborracharme.

Mens recogió dos latas de cerveza aplastadas que Necius estaba pisando.
-Todo va a mejorar. –señaló Mens.
-¡Si Dios quiere!
-¿Y si no quiere?
-Habrá que preguntarle… -indicó Necius.
-¡Llamalo!
-Tenés razón. ¡Basta de especular!

Necius llamó ante la expectativa de Mens.
-¡¿Y??!!
-Ocupado.
-¡Siempre lo mismo viejo!
-Si… Si no, es ‘fuera del área de cobertura’.

Unas nubes cubrieron parte del cielo de la mañana.
-Tiempo loco, eh.
-Encima los pronósticos no pegan una. Y los que difunden, paranoiquean con el pronóstico. –se explayó Necius.
-Sí, tenés razón. La semana pasada dieron pronóstico de lluvia tres días seguidos y no pasó nada en 700 kilómetros a la redonda.
-¡Ahí tenés! Yo buscando un paraguas para mañana y seguro que me quedo seco…
-Sí, en tu lugar mejor iría buscando una bufanda por si cambia el viento para mañana.
-¿Qué decís? ¡Con el calor que hace!
-Es verdad, pero con estos cambios de tiempo, no sabés qué pensar.
-Vos no sabrás. Yo sí.
-A ver, ¿Qué sabés? –interrogó Mens.
-Que hace calor.
-Eso lo sabe cualquiera.

Necius observaba la llegada de los colectivos esperando el que tomaría. Se despidieron con otro abrazo, menos cálido que el de su encuentro.
-Bueno, nos vemos. Esperemos que mejore el tiempo. –se saludaron.
-Sí, ojalá.
-¿Sabés qué quiere decir “ojalá”?
-No. Después me contás. –dijo Mens.
-Si me acuerdo. Chau.
-Un gusto verte.

 

 

*Fotografía: Norma Russi

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