La manía de quererte

Qué manía, qué obsesión
esta la de quererte
y entre tu corazón,
que se marchita
en esas arterias
tapadas por humo,
y mi cabeza llena
de arandelas
hay algo que nos distancia,
y son los versos precedentes.
Pero no creas que los siguientes
son de ritmo y voz elocuente
sino que opine la gente.
Lo que digo irreverente
es que el poema no es conciso
tal vez bastante preciso
y ahora que lo pienso
el poeta parece menso,
mas no, mi querida
lo que sangra no es herida
es poesía prometida
son palabras derretidas
que quisieran ser vertidas
sobre un plato de comida
y el lector manye tranquilo
para no quedarse en vilo.
Y si te produce espanto
este canto, este quebranto
recuerda que no escribo el llanto
y que te he querido tanto,
recuerda que lo que digo
un día se pegue contigo,
pero ¡basta de hacer alboroto!
Basta de un corazón roto,
hablemos de la luz del día
que prosiga esta lunga poesía.
Y qué te estaba diciendo
mientras nos vamos conociendo
no te hablo de mariposas
tu bella sonrisa si posas
suelo verte mientras reposas
y compararte con las rosas
tu silueta es tan hermosa
de fragancia esplendorosa
y tu risa es contagiosa
tu calma, vertiginosa,
el recuerdo está en presente
con tu latido vibrante
el sentido es palpitante
tu palabra, tranquilizante,
pero entonces, de repente,
tú te escapas nuevamente
y me invade la nostalgia
eso que nunca tuve alergia
seré alérgico a tu ausencia
queda el aroma de tu esencia
en toda la habitación
no sé con qué condición
tú pronto regresarás
y no sé si volverás
nuevamente enamorada
o vendrás tan distanciada
sin sabor, sin emoción
no sabré qué sensación
entonces me invadirá
qué tu boca me dirá
si tus brazos me abrazarán
o tus labios me besarán.
Vas y vienes como canción
a ritmo de reggaetón
quizá te falte armonía
vivir en una poesía
y en mi lengua delirante
transita cual un errante
los pasos del caminante
orondo, sereno, campante
esperando la ocasión
de decirte, corazón,
que eres tú mi acompañante
una musa estimulante
con tus idas y venidas
con tus marcas conocidas
que espero, anhelo de preso,
ese excitante beso
que empieza locuaz y sin fama
y continúa en la cama.
Y no morir de impaciencia
le pido a tu boca clemencia
perdona mi mal humor
qué raro, no hablé de amor,
si el encuentro se propicia
y mis manos te acarician
recuerda que supe un día
manso o con algarabía
con la estampita de un santo
haberte querido tanto
y que al amar libremente
sabemos qué bien se siente
tan sólo exijo una moción
y no me hagas prometerte
que cures tú mi obsesión
esta la de quererte.

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