Inasible

La luna ronda inasible
Ruptura en el firmamento,
Se confunde un pensamiento
Con imágenes predecibles.

Y si una estrella alocada
Brilla brevemente fugaz
Será el alma trastocada
Al desear con ella la paz.

Dicha

El mundo hace y deshace
La voz teje y desteje
La imagen cambia de frase,
Que arriba un cristo festeje
Si viendo tantos disfraces
Toda la tristeza se aleje.

La palabra llega tan tierna
Que a pesar de la oposición
Penetra cualquier caverna,
Y llega como una bendición
Alegrando a gente enferma
Que olvidan su condición.

Y el bienestar se contagia
Como risa en la reunión
Porque la dicha se plagia
Como rito de comunión,
Ya sé dirás no sé magia
Es la magia de la unión.

Lo que pensaban las moscas

En un pequeño bar, hay una mosca nadando en una copa de vino. Embriagada, olvidó volar, olvidó reír, olvidó llorar. Y ahora que nada en vino susurra a su bebedor: no me bebas, no me sorbas, libérame, quiero vivir; quiero volar, quiero soñar. Pero el bebedor está más ebrio que la mosca y sin notarla se la bebe de un solo trago junto con el vino.
Ya en el cielo de los insectos, la reciben semejantes y familiares.
-¿Y vos? ¿Cómo moriste? –le preguntan.
-Nadando en vino, me quedé dormida en el estómago de un borracho.
-Tuviste suerte. A mí me echaron flit. –dice otra.
-A mí me aplastaron contra una pared. –acota otra.
-A mí contra una ventana. –dijo otra.
-Bueno, no está tan mal –dice la recién llegada-, aquí nada nos falta, nada nos acecha.
-No creas, estás mal informada. Esto no es el paraíso, ni el edén como muchas pensábamos. Aquí no hay manjares apetitosos, ni podemos volar o rondar sobre los perros, porque no hay.
-¡Mierda!
-No, tampoco hay.

Presunción de inocencia

Rápido pasan los años
sistemático calendario,
uno es el universo,
de tanto escalar peldaños
o gibas de dromedarios
los muros tienen reverso.

Siempre discuten lo mismo
se reiteran los asuntos,
no regresan los difuntos
los fantasmas acompañan
en recuerdos que se empañan
como pompas de realismo.

Y en los sueños, las visitas
en presente de tan nítido
que lo visto se hace vívido,
un pasado deja pistas
como construcción verbal
del momento sin igual.

Es el tiempo la distancia
es la vida la presencia
es un virus la jactancia
la tristeza es una ausencia,
es al buscar la ganancia
que sucumbe la inocencia.

Qué sería de la muerte
nunca cesa su trabajo
los de arriba, los de abajo
van y vienen en visiones
de palabras las prisiones
sería no tener más suerte.

Sueños que se desvanecen
pensamientos que envejecen
dejan como en acueductos
aberturas o conductos
brisas que rejuvenecen
sensaciones que florecen.

En terrenos que sembrados
benévolos serán prados
y los que no sean labrados
perecerán deshabitados
o tal vez sean conquistados
los nativos, deportados.

Quienes queden en sus cuevas
no tendrán las buenas nuevas
pues sólo estarán informados
de las malas de allá afuera,
pagarán como cualquiera
el precio de estar conectados.

Y en resabios de sapiencia
distinguirán la excelencia
aunque a veces la concurrencia
la confunda con ocurrencia
y en casos de diligencia
perciban su inteligencia.

Pues vivir al fin es todo
y no hay verdad que se oculte,
que la desdicha no dificulte
brindar amor codo a codo.

Picazón

Con una mano se rascaba la espalda, mientras que con la otra la cabeza, específicamente la nuca. Una tercera mano rascaba su pecho con tesón, una cuarta el cuello y una quinta mano rascaba su ombligo con espíritu investigativo. La sexta mano rascaba su rodilla izquierda, la séptima rascaba la pantorrilla derecha y una octava mano rascaba el empeine de la misma pierna con ahínco. La novena mano rascaba la nariz cuidadosamente, la décima el culo, la undécima la axila derecha y una duodécima mano rascaba el pubis con sensualidad. La decimotercera mano rascaba la ingle, la decimocuarta las costillas, la decimoquinta rascaba una mano inquieta. Una decimosexta mano sostenía un porrón de cerveza. Otras manos pugnaban por rascar lugares desocupados o reiteraban el rascado que dejaban vacante las manos fatigadas de rascar.

El tiempo y la naturaleza

 

La mentalidad conservadora no admite lo cambiante y se relame en la constancia. Por eso, no es sorprendente que se sorprenda cuando durante un mismo día, llueva, salga el sol y se nuble, exclamando “qué tiempo loco”. Y puede ser que el tiempo ( y la naturaleza ) no esté en sus cabales, por lo que los diferentes cambios de humedad, nubosidad, presión y temperatura hagan del día algo inestable. Porque la estabilidad se define por continuidad de un estado común: lluvioso, soleado, caluroso, frío; y para ella debería ser así desde el amanecer hasta que cae la noche.
Pero eso no es todo. Si tres días seguidos estuvo soleado, debería ( en su lógica ) estar soleado otros tantos, plasmándose en estabilidad del tiempo imaginado por ella. Pero además, esa estabilidad debe ser agradable, pues un estado estable pero insufrible no es tolerado por demasiado tiempo. En casos así, el tiempo no está loco sino que simplemente es guacho y la quiere joder.
En todo caso, la lógica conservadora se mantiene centrada en sí misma aislándose del tiempo y la naturaleza con diversos inventos, como la calefacción, techos, aire acondicionado, paraguas, ventiladores, etc. facilitándole creer que hay una constante de un día a otro, permitiéndole atravesar lo cambiante sin cambiar demasiado, qué loco, ¿no?

Las cosas nos sobrevivirán

Cuando no quede en pie
La población
O todo haya cambiado
Por sustitución
O las armas nos aniquilen
O la contaminación
Habrá sillas y mesas
Teléfonos más que inteligentes
pavas, termos y tazas
Habrá grandes rascacielos
Automóviles
Perchas y persianas
Billeteras y corbatas
Pelotas
Ladrillos, ladrillones
Estufas, calefones
Habrá bicicletas desinfladas
Ruinas, construcciones
Bombachas y sombreros
Tenedores
Inodoros y llaveros
Y un sinnúmero de inventos
Habrá botellas, ceniceros
Vasos, alpargatas
Televisores
Palas, rastrojeros
Martillos y biromes
Dinero
Fichas de casino
Teclados
Camas de pino
Espejos y colchones
Y una guitarra desafinada.

El río no sólo es río

El río no sólo es río, también es lluvia, también es mar
es agua dulce que viene y va, para beber, para embriagar
es la orilla de acá y de allá, es vigilia y es más allá
es la corriente y es plenitud, es el caudal, la realidad
y es el pez que nadando va, y es el vacío y la soledad.

 

Crear un ambiente

 

No todo está escrito pero todo se ha dicho
en diversos versos y en prosa profana,
si cambian las formas no tienen por norma
decirte lo mismo con tal magnetismo
que a ti se te pegue y el texto te llegue
que diga, que hable o calle para siempre
y si algo transmite que no se repite
es lo que destaca su carácter de único,
tenemos tanto en común que parece obvio
que la singularidad nos distancia y nos atrae
en el aire navegan los distintos pensamientos
nuestros sentimientos brotan tras la lluvia
como florecen los laureles y el naranjo
y al crecer, al amar es crear un ambiente
agradable, respirable como la primavera
donde la brisa permea lucidez y claridad
antes de que el calor todo se lo devore
y sólo queden en su sitio las catedrales,
porque hay movimiento sobre el cemento
porque todo va y viene y todo se mueve
el pensar, el sentir y lo que has de decir
la palabra que toca cuando sale de boca
llegará como un beso suave, dulce y fresco
alegando que vida eres todo querida
llanto, dolor, euforia y aburrirse
la espera paciente, el café caliente
la comunicación libre de conexión
el entendimiento mutuo, el trajín
expresarse en libertad, la soledad
y el encuentro, sublime instante
donde se redimen nuestras vanidades
la entrega gozosa, el ardor, el deseo
el momento oportuno, la torpeza
de decir hasta luego al terminar el juego
la tibieza que se disipa lentamente
y volver a empezar como los lirios
escuchar los delirios y los oprobios
trabajando sensible a toda presencia
cuando cada ausencia va dejando huecos
espacios sonoros, tiempos incompletos
perderse en el infinito mar existencial
y encontrarse en un reflejo sideral,
con convicción expresar ese amor
tan vital como el aire, como el agua, la flor
que perdura en el mar, en la roca, la sal
que se siente y se vive y se palpa en la piel
cuando brillan tus ojos, cuando vibras de sed
y escapar de la red extendida en la sien
desterrando las huellas que dejó el abismo
encontrando en el mismo sentido recobrado
saber que lo obrado fructifica a su tiempo
que resulta en confianza el haberlo labrado
el terreno florece, como el cuerpo se mece
que distingue virtual materialismo de realismo
y así el alma que crece, se recrea, se cuece
va tomando la forma, va recobrando nombre
el ambiente creado es como una atmósfera
donde la vida convive, se comparte, se ríe
que la pena, el pesar, ha sido amortizado
con todo lo conquistado que te invita a besar
a soñar, a tocar, a jugar, al del ser realizado.

La música narcótica

La música narcótica
te envuelve tan erótica
seduce con su lírica
trasluce en la retórica.

La música te amansa
te mueve, te descansa
te eleva, te penetra
si oyes compenetra.

La música te calma
se funde con el alma
si vibra el esqueleto
recoge tu respeto.

La música te lleva
de viaje aunque llueva
te saca de paseo
del trabajo es recreo.

La música que llega
te sacude y te pega
remueve los cimientos
de viejos pensamientos.

La música, la música
detalla con su rúbrica
sensuales sentimientos
tan libres como el viento.

Las personas no cambian

No viejo, las personas no cambian. Y eso de que cambian con el tiempo es puro verso. Que el tiempo las mejora, que el tiempo las ablanda, todo bolazo. Te digo más: no sé si el tiempo no las empeora, aunque me tenga que desdecir y decirte que, bueno, un poco, sí, las personas van cambiando. Pero para mal, ¿entendés? El que es un bicho malo, cada día es peor. El turro es cada vez más turro, la yegua cada día más yegua y la bruja llega a hechicera. Sí, cambian las personas. Pero ojo que también el tipo bueno se puede volver un hijo de puta, ¿eh? Quién sabe, una situación fortuita y el loco se transforma, ¿entendés? Qué sé yo, una vuelta conocí a uno que era un pan de Dios; lo tenía allá arriba; y años después, no va que me lo encuentro serruchando a la mujer del Toto, el amigo que teníamos en común. ¿Viste? La gente es jodida, y también puede ser muy buena en la misma vida, se ve. Las personas van cambiando con el tiempo, pero no te digo que sea gracias al tiempo, no. Y ni hablar del físico, porque salta a la vista: El gordo que baja treinta kilos en un mes, el flaco panzón, el pendejo que se avejenta y está la mina que se la ve mejor a los cuarenta que en la adolescencia. Se ve, se ve. Se pierden pelos, te salen canas, se te caen las tetas, el culo, te arrugás, te quemás la piel o se percude de laburar, estás más roñoso o más pulcro, se ve, se ve. Tá claro: las personas van cambiando. Pero vos fijate que hay personas que no cambian. Está el tipo que a los veinte idolatraba a un pelotudo y treinta años después le hace un altar, ¿entendés? Ese tipo no cambió, involucionó. Y eso de la evolución hay que entender en qué sentido se dice, porque también hay decrepitud. O fijate la mina que creía en tal leyenda y la sigue venerando con los años e, incluso, la difunde a diestra y siniestra. Eso sí que es siniestro. Pero bueno, ahí, viejo, tenés visto que las personas no cambian, o qué sé yo. Por ahí cambian y ni te enterás, o por ahí lo que cambian son las ideas que tenemos acerca de las personas. Por ahí vos te hiciste una idea de aquél, y el otro te viene con un martes trece que te deja de culo, ¿entendés? Las personas por ahí se vuelven más nobles con la experiencia o a medida que ganan conocimiento, puede ser, y no te lo niego, ojo ¿eh? Por ahí, las personas van cambiando, morigeran el carácter, se vuelven más tolerantes, más comprensivas, pero no todas, eso te quiero decir, algunas son bien miserables, para qué vamos a discutir. Por eso te digo que las personas no cambian, cambiarán de ideas, de creencias, de fe, de club, de amigos, de pareja e incluso de nombre, te digo, pero no cambian, por ejemplo, de cara. ¡Bah! Te la pueden cambiar con una cirugía estética, qué sé yo, la nariz, los pómulos, los labios, pero la cara es la misma, ¿entendés? Vos no tenés una cara para pedir, otra para laburar, otra para cantar. No, viejo, por ahí cambiás de gestos, por ahí sonreís, te preocupás, gruñís y puteás, pero con la misma cara para todo, o qué sé yo. No digo que le hables igual a los pibes que a un viejo, o a tu mujer que a la verdulera, no, no, pero la cara, la cara es lo que te identifica ante el mundo, y el mundo es lo que cambia, las personas no cambian. No, viejo, y si cambian deberían avisar en qué consisten esos cambios, para que las personas que no cambiamos nos vayamos enterando y nos acomodemos a la nueva situación, ¿no te parece?

Nuevas doctrinas

Seudociencias a la vista
Que te engañan como crío,
Antes de que pasen lista
Se baña en el mismo río.

Filosofías agiornadas
Adaptadas al mercado
Sólo venden las pavadas
Que no pica ni un pescado.

La psiquis, cosa seria,
Va buscando iluminarse;
Por aquí, porca miseria,
La luz está por marcharse.

Y van quedando atestados
Oscuros y mal lavados
Los cerebros conquistados
Que no suben los tejados.

Mas si alguno se rebela
Lo mandarán a la escuela
A enseñarle al buen esclavo
A ser estúpido y pavo
A idolatrar la ganancia
O algo que dé jactancia.

Como patrón de estancia
Darle valor, relevancia
Y ojo con el forastero
Disfrazado de verdulero.

Y al aprender la doctrina
Neologismo en la vitrina
Seguir el juego, la corriente
Si no es tóxico es detergente.

Pues las palabras nos sacuden
Nos arrastran, nos percuden
Como antaño las blasfemias
Hoy son débiles de anemias.

Y entre tamaña difusión
Vencer toda confusión
Detractor ser declarado
Con el bocho ya enjuagado.

Estadía

Los gases suben por ser más densos que el aire. Allí arriba en una parábola se juntan las moléculas idénticas y forman una suerte de nubes. En algunas de ellas, como en las de metano, suelen alojarse algunos pensamientos y es allí donde se quedan a vivir muchos, desconociendo que más allá de las nubes existe el firmamento; otros esquivan el destino que creían tener asignado y se van a vivir a la luna, llevando un cargamento de agua mineral, hamburguesas y un celular de última generación. Otros incluso van mucho más allá y viven en estrellas, el anillo de Saturno o algún planetoide por descubrir; pero estos son casos raros de estudio e investigación por científicos que se calzan el traje de astronauta y salen a recorrer el espacio en chancletas.
Quienes se quedan en las nubes ignoran otras realidades; o mejor dicho: ignoran la realidad y se la atribuyen a fantasías de otros. Para ellos todo pende de su condición. Pero esto no les impide llevar adelante su existencia embebida en vahos de gases, que algunos tratan de disimular con caros perfumes, aunque sus expresiones los delatan.
Más abajo quedan todos aquellos que coinciden en ciertos aspectos y discrepan en opinión, comen cuando el capital se derrama como leche hervida y, cada tanto, observan el cielo con añoranzas.

Ver

Todo queda viejo, vertiginosamente
El diario del lunes pierde vigencia,
Cualquier fanatismo enceguece
Carga de odio y resentimiento
Contando, el pensamiento envilece
Si reflexiona derriba mito y creencia
Y en realidad vive armoniosamente.

Lectores del milenio

Frutos de la época
De narcisos y gardenias
Son lectores avispados
Tipeadores del teclado
Los voceros de las malas
Son chismes multiplicados
Los lectores que deducen
Conclusiones de una foto
Como librepensadores
Como liberados de pensar
Y liberan mil avispas
Que sólo buscan picar,
Pues no leen pensamientos
Erradicados por decreto
Leen fotos, no es secreto
Los lectores del milenio,
Ciento veinte por minuto
la atención rinde tributo
Y si algo lo detiene
La tensión como que viene
Y si el reloj no lo resuelve
Seguro a uno foto vuelve
Grafías por descubrir
Qué tienen que transmitir,
Y al leerlas recordar
Se encenderán las leñas
para entibiar el hogar.

Pronto

Demasiadas fantasías en la cabeza
Que pasaban por realidad,
Tendido el mantel sobre la mesa
Que no se ve por la oscuridad.

Rondan ideas en el pensamiento
Giran en vértigo a raudal
Brillan estrellas en el firmamento
Como peces en el caudal.

Palabras que suben y bajan
¿palabras, nada más?
Son las manos las que trabajan
Por la vida, por la paz.

Hay conceptos que a veces chocan
Contra otros se destrozan
Sentidos que a veces te tocan
Y sentidos que se gozan.

Demasiadas ilusiones van volando
En nuestra imaginación
Mitos que se irán forjando
Para otra generación.

Se vacía la copa si anochece
Y pronto se irá colmando,
Se embriaga de imagen si oscurece
Y pronto irá vacilando.