Al ritmo de cada día

La tierra gira, gira y se va de gira
El mundo avanza, avanza y se te abalanza
El búho ladra, ladra y eso no te cuadra
El coro canta, canta, y no se atraganta.
El tipo tipea, la sombra asombra, el ombligo te obliga.
El sapo zapa y se amiga la hormiga, todos al ritmo del tun-tun danzan y dan alabanzas. Se agotaron las entradas, se angostaron las salidas y todos coreaban la vida, unos parados, otras sentadas.
Las estrellas asomaban a la escena, los cometas se peleaban por la cena, los planetas exhibían sus lunas, las vedettes siderales, sus plumas.
Los grillos tenían repertorio, las polillas surcaban el purgatorio, los escarabajos proseguían el trabajo a destajo que les daba el contrabajo mientras que las termitas lo terminaban.
Y todo volvía a comenzar, como cada día al salir el sol, al vibrar el corazón con la palabra y con la voz, en un universo lleno de magia.

 

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