El árbol

Por un hombre se han calado los cimientos
de una vida libre de mandamientos
que sensible al dolor y al sufrimiento
se abre al sol y se dibuja con el viento.

He encontrado entre preceptos confusos
la vertiente que calma la sed y purga
el haberme distraído con las murgas
manantial de vida eterna para ilusos.

He cavado el pozo tan profundamente
que he dejado de correr detrás del oro
y aunque a veces el discurso de algún loro
se me atrapa y me arrastra la corriente
y otras veces es alguien que quiero mucho,
si mi alma está serena no lo escucho
y el tesoro de la dicha es permanente.

El que habla no es filósofo ni literato
es la voz que se te sirve en otro plato
como el cuerpo crece igual que una semilla
ahora el árbol da sus frutos, maravilla.

Y las aves allí posan en sus nidos
con sus cantos entristecen los gemidos
no sonríen, mas parecen muy felices
las estrellas no usan flash ni son actrices.

Abajo el mundo continuará allí rodando
y el tiempo se lo seguirá devorando,
dado vueltas con caritas maquilladas
y adornadas queriendo ser fotografiadas
creyendo que el tiempo mismo,
( patrimonio enzarzado del abismo )
en un sensual rapto de piedad
le hiciera un razonable lugarcito
en alguna fastuosa eternidad
igual que al simpático Pulgarcito.

¿Cuántas veces veré en el rostro del amigo
y de su voz oiré palabras de desacierto
tentando el corazón, el espíritu, mi abrigo
como un diablo ofrece el mundo en el desierto?

2 comentarios en “El árbol

Comente ad honorem

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s