Aunque no lo veamos, el cielo siempre está

Rondan la Tierra, entre brumas recuerdos
de los pelos al viento, de frente al sol
bicicletas rodando por la ancha avenida
de la gente paseando, festín, distendida,
de que el confinamiento era del caracol
y de su paso lento, de caminantes lerdos.

Al mirar hacia arriba, esquivando pantallas,
sólo veo los techos que dibujan montañas
y detrás de barbijos la sonrisa se empaña
si los números cuadran, hospital de campaña
seguirá con su vida si al mirar tras pestañas
quien la dificultad va sorteando cual vallas.

Aunque no lo veamos, reflejando infinito
en su aura majestuosa que redime las vidas
que se lleva en el pecho, junto al corazón,
ese sol tan radiante que brilla en la razón
y en palabras sencillas va curando heridas
si reflejan valientes este cielo bendito.

Comente ad honorem

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s