Pautas para leer este texto

Arrancaste muy embalado, pará. ¡Pará! Detenete un minuto. No sigas leyendo. ¿Seguís leyendo? ¿Ya pasó el minuto? Salteate la presente oración. Bueno, la leíste, se ve que no acatás órdenes debido a una rebeldía presuntamente tardía. Es difícil explicarte cómo tenés que leer este texto si lo vas a leer a tu modo. Hacé una pausa, respirá hondo y volvé a leer esta oración de tres a siete veces, ahí tenés más libertad de acción. ¡Pero ojo! Tenés que cumplir con lo pautado, sino no sirve. Bueno, sigamos, ¡bah! seguí vos, leyendo digo. Esta oración la podés leer al revés, de atrás para adelante. Esta no, porque el orden de los factores altera el producto, es matemático, incluso quizás más entretenido que lo literario, porque no hay tanta interpretación que darle, los números hablan por sí solos dicen los expertos. Además, son fríos, en tanto el texto puede elevar la temperatura del ambiente y del cuerpo cuando aparece una figura despampanante que te eriza la piel. A eso le podés dar la interpretación que más te plazca, no escatimes placer al leer ni imaginación que incite la misma. Deleitá, saboreá, degustá, sílaba a sílaba, palabra por palabra, y después seguí con las oraciones y con las frases hasta que se forme algo en tu imaginación que le otorgue sentido a lo leído hasta el momento. En caso de no encontrarlo, dale vueltas al asunto hasta dar con él, mirá que no es poca cosa. Porque tiene sentido, desde ya, además del humor. Muchos confunden las cosas y creen que lo humorístico no lo tiene, o no tiene mensaje, pero no siempre es así. En el caso de las burlas, en fin, no hay mucho jugo que sacarle; pero en otras cosas, el humor además transmite y comunica, ¿no te parece? Entiendo que como seguís enfrascado en la lectura no tenés tiempo para responderme, y lo acepto, no te lo tomes como un reproche. Vos por ahí querés seguir leyendo a ver hacia dónde te conduce el texto y el tipo interrumpe haciendo preguntas que no vienen al caso. En realidad, la pregunta surge como por inercia, como sucesión de un diálogo que se pierde al dar las instrucciones para la lectura del texto. ¿Qué? ¿Te perdiste? No vuelvas, acordate de la máxima: retroceder nunca, rendirse jamás. Proseguí con la lectura de las palabras que se van sucediendo, atendiendo a las indicaciones. Ahora avanzá dos casilleros y tocá el timbre. Ah no, disculpá, esa instrucción era para otro juego. Los dos casilleros avanzalos igual y seguí con la siguiente indicación, salvo que la misma te lleve a alguna instrucción anterior, porque habrás notado que es medio vueltero el texto este. En fin, no hay que bajar los brazos cuando las cosas se presentan de manera un poco difícil. Lo más importante es la perseverancia, recordá eso. Y entonces nos acercamos al fin que nos propusimos. ¿Terminaste? Bueno, ahora arrancá.

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