Una estrella en las tribunas

El relator vociferaba sobre el micrófono, pegado al vidrio de la cabina, en un grito de gol desaforado hasta quedarse casi afónico, con la tribuna enloquecida y los jugadores armando una pirámide humana sobre el banderín del córner, atravesados por los flashes de mil celulares que grabarían la imagen desde infinitos ángulos.
-¡Pavoroso! ¡Inenarrable! -aclamaba el relator desencajado.
Decenas de serpentinas volaban por el aire. Se agitaban las banderas en las tribunas. Había lágrimas y sonrisas entre el griterío eufórico. Los jugadores se iban reincorporando, saliendo uno a uno de la masa homogénea que sepultaban al crack.
-¿De qué planeta te escapaste?-proseguía envalentonado el relator.
El crack se acercó a las plateas donde habían televisores.
-¿Qué dijo? -le preguntó juntando los dedos de la mano derecha a un fanático que no escuchaba por el griterío. Algunos lo seguían envolviendo en abrazos.
Hacía gestos con las palmas hacia abajo para que la gente se calmara. El referí estaba a punto de reanudar las acciones del juego pero el crack le dijo que esperara un poco, y aquél le preguntaba qué pasaba.
La gente en las tribunas un poco se desconcertó, preguntándose unos a otros qué ocurría.
-¿Qué dijo? -volvió a preguntar el crack a un plateísta que le hacía gestos señalando la oreja de no haber escuchado.
Caminó hasta la tribuna lateral y comenzó a subir las escaleras. La gente enmudeció. Todas las miradas convergían en él, en el ascenso tranquilo hacia lo más alto del estadio. Alguno que otro intentó detenerlo, preguntarle qué pasaba, pero él seguia su marcha, hasta que llegó a las cabinas de transmisión.
El relator empalideció cuando el crack le golpeó la ventanilla.
-¡Maestro! -lo saludó el relator titubeante, vacilando.
-¿Qué dijiste? -le endilgó el crack.
Los murmullos le daban suspenso a la situación, una intriga al acontecimiento como un offside dudoso que espera resolución del var.
-Este…ummm…puede ser, ¿de qué planeta te escapaste, fenómeno?
El crack giró la cabeza echando un vistazo a las tribunas, con la gente expectante. Lo miró fijo al relator y le respondió:
-Del pabellón cuarto, en la prisión Floreal Camp, región septentrional de Neptuno. ¿Por?
Silencio stampa. Nadie se atrevió a decirle algo, después de todo estaba entre los mejores de la historia futbolística. Su figura en las tribunas se agigantó. Algunos miraban las estrellas de la noche.
El relator se puso rojo, después su rostro se tornó violáceo, hasta que decantó en un verde pálido de cementerio. El crack dio media vuelta y bajó por las escaleras a un trote lento.
La gente comenzó a corear su nombre. El referí tocó el silbato mientras todos se acomodaban en sus puestos. Le hizo un gesto con el pulgar para confirmar que todo estuviera en orden. El crack asintió con la cabeza. Miró a los jueces de línea y con el brazo extendido, dijo:
-¡Juegue!

2 comentarios en “Una estrella en las tribunas

Comente ad honorem

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s