Colorín

Cada uno hace su pinta
Como le pinta en ganas
Y todo va quedando pintado
Como un mundo maquillado
Coloreado y decorado
De caprichos y ocurrencias.
Los días lluviosos opacos
Donde los colores resaltan
Las fachadas de las construcciones
Aparecen los intelectuales
Hablando para dar lecciones
A explicar la lógica del todo.

Agua en la piel

Agua que viertes sobre el mantel
Termo caliente, gota en la piel,
Mate a primeras de la mañana
Café con leche tras la ventana.

Medio vacío observas el vaso
De vino está lleno la otra mitad,
Agua cayendo cuando el ocaso
Goza pintando tu libertad.

Desde los ojos se palpa el brillo
Brilla en tus labios, dulce humedad,
Lluvia rodando bajo el flequillo

Sólo una gota en ebria soledad.
Brilla el esmalte de tus colmillos
Fluye agua fresca sin vanidad.

Dimensiones

Hay un mundo que no sale en las noticias
Es la dicha del amor y sus caricias
A la gente no le llama la atención
La ternura no vende en televisión,
La sonrisa del niño cuando asoma
A la vida como signo de paloma
La mirada y el gesto afectuoso
Los consejos del viejo bondadoso
La palabra sincera cuando calma
Todo aquello que te enaltece el alma,
Es un mundo del que no te quieres ir
Donde todo se está por descubrir
La bondad, la gracia, tu contento
Los más nobles humanos sentimientos,
El deseo también de compartir
La radiante ventura del vivir.

Más caras

Me miraba con cara de culo, la podía adivinar detrás del barbijo. Qué cara de culo, pero de culo avinagrado. No sabía bien a qué se debía su actitud, por lo que empecé a suponer cosas: estaría cansado de la cuarentena, se le dificultaba respirar bien, no le gustaba mi rostro, había pisado mierda, etcétera. Como para romper el hielo de la situación, le dije:
-En cualquier momento llegan los goles y desplazan la atención del conteo.
No me dijo nada, seguía en esa pose caracúlica vaya uno a saber por qué. Después, cada quién siguió su ruta.
A los pocos metros, me percaté de que no me había puesto el tapabocas en la interacción, ahí estaba el indicio, ¡oh craso error!
En estos días convulsos, un rostro descubierto es más ofensivo que sátiro en pija.

Temporada de jazmines

Acecha la temporada de jazmines
De floreadas tardes de jardines
Iluminados con azules del ocaso
De peatones aminorando el paso.

Mañanitas de claveles y gladiolos
Saludando en color al nuevo día
Saludando en petalitos de alegría
A las abejas que nunca los dejan solos.

Con cantos de los pájaros contentos
Entre ramas o bajando hacia la acera
La dicha de encontrar los alimentos.

Y la noche, tierna noche de aluminio,
Se contrae en la sensible primavera
Al cobijo y la sombra del plenilunio.

Se me pianta lo que cuento

Se me pianta lo que estaba por contarte,
No tenemos más remedio que artes
Que nos saquen del profundo conflictivo
Panorama de sopor y tedio relativo
Al imán de sensaciones relatadas
Que se esmeran por ser bien representadas
Y no son más que historietas, caricatura
Situaciones de baja literatura
Ambientadas en un odio que subyace
Podredumbre que no cubren los disfraces.

Se me pianta lo te iba a contar,
Si mi alma no pretende remontar
Es momento de escuchar con valentía
Lo que calla ante la aurora la poesía
Que en un verso armado y uniforme
Decanta en la metáfora que conforme
El número que otorgue satisfacción
Para poder pagar la calefacción
En su oficio de ordenar las callejuelas
Donde todos cuentan, tíos y abuelas.

Se me pianta lo que digo, lo que cuento
Y en un rapto lo que olvido te lo invento
El poema que no tiene espectadores
No hipnotiza, no claudica en sinsabores
Cual teatro programado con doble función
Manejar las voluntades, primera condición,
La segunda es doblegarlas con fluidez
Y de yapa lo colman de estupidez.
En fin, no es ser agente de la inteligencia,
En un descuido te roban hasta la decencia.

Domingoz

Un domingo cualquiera
Este domingo incluso
O el anterior,
Se dispone a pensar
No ya en el caprichoso calendario
En el matemático esquelético calendario
Sino en lo azaroso o fortuito
En lo gratuito de la existencia
En la encarecida subsistencia
En la ambivalente supervivencia
En fin, en todo lo que no piensa
Durante el trajín semanal,
Por eso un domingo
Porque pronto es lunes
Y las actividades apremian
Con sus premios y castigos
Con sus bondades
Con el regocijo de la acción
Y el entretenimiento
Con la premisa de cumplir
Por eso en el receso de un domingo
Carente de preocupación
El pensamiento baila
Danza acrobaticamente
En la tarde solitaria
En el yerro conceptual
En la alegría crepuscular
Bajo un manto de preguntas
Que no se le dio por refutar,
Como una transición entre sueños
De la tarde del domingo a la mañana siguiente
Percibe vacío
Siente que se pierde en la nada
Como si fuera algo
O un lago profundo
Donde nadar no alcanza
Hay que flotar
Como nube de azúcar
Con un hilo de voz
Donde se atragantan los gritos de gol
Donde mueren las historias
Donde mueren las palabras
Y algo muere en mi interior.
Cuando las olas cesan
Cuando no todo marea
Reina la calma.
Todos los lunes
Los terapeutas resucitan.

El presente evanescente

Fluye como torrente de residuos
Corriente vertiginosa de desechos,
Restos de recuerdos, movimientos
Entre ellos algún bello pensamiento
Variante de palabras suscitadas
Y un abrazo furtivo en la cascada.

Recorre lo sinuoso en los caminos
Trazando en la memoria los destinos
Que surca los peñascos del trayecto
En un fluir intenso y poco recto,
Es liquido, oscuro, fluorescente
O es ámbar o es cristal evanescente.

Se mira a través suyo, estimulante,
En la felicidad ronda el instante
Como un beso fugaz cálido urgente
Que espabila y nutre en el presente,
Porque a la noche le sigue la aurora
Porque la vida brilla en el ahora.

Términos y condiciones del libro

Compré un libro “usado”, aunque no sé si debería decir más bien un libro leído, mas no tengo esa certeza, tal vez nadie lo leyó aún. Quizás es un libro usado, como efectivamente fue catalogado, pero de un uso cuanto menos dudoso. Si lo pensamos con cuidado, el uso que se le hubiera dado podría ser de lo más heterodoxo posible. Este libro, se podría haber usado para posar la pava o el control remoto, o supliendo la función de una regla o el de un abanico. En fin, del libro que se ponga en venta con la condición haber pasado por otras manos ajenas a las del librero se podría decir, tranquilamente y sin temor a dudas, libro en venta con la desventaja de no ser nuevo.