¿Quién entiende la poesía?

Retratos de la cofradía y de la eucaristía
sonrisas posan ante el flash heurístico
la gente se congrega en torno a fantasías
aplauden, gritan, vociferan eufóricos.

El telón bordó cubre todas las miserias
el malón se disgrega, acentuando soledades
cada quien es cada cual con sus histerias
historias ensayadas de mentiras y verdades.

El asombro acude, ¿quién entiende la poesía?
Que en un reto histriónico extirpa malestares,
¿quién entiende su valía, su tesón y su porfía?

¿Quién pudiera seguir el hilo de la comunicación
cuando no concibe cruces, ni detalles, ni lugares
quién pudiera cobijarla en un rincón del corazón?

Ronda el misterio

La calle como pista
Un valle con aristas,
Los árboles sin prisa
Gorrión en la cornisa
El trueno cuando llueve
El sol que todo mueve
La gente que se apura
Instante que no dura,
El aire que respiro
Tu boca cuando miro
La palabra adecuada
La voz como una espada
El sexo entre tus piernas
Las miradas eternas
El más cálido abrazo
De Cupido un flechazo
El enamoramiento
El sutil pensamiento
La locura presente
En toda nuestra gente
El séptimo planeta
La teta amamantando,
Las felices recetas
El viejo cocinando
El tiempo descoloca
Y a todos los retoca
Cada cosa en su lugar
Niños, por favor, a jugar
Que acá es un despelote
Y no hay gol de rebote
El vecino vigilante
Un ladrón de turbante
La cámara precisa
Al muerto inmortaliza
Y el vivo que camina
Llegando hasta la esquina
Se trepa al paredón
El de fusilamiento
Y en un presentimiento
Estalla el corazón.
La luz ya no ilumina
El calor no lo quema
Sólo queda la espina
De no saber de esquemas
De no tener bolsillos
De transitar pasillos
De lánguidas galaxias
De ingrávidas falacias
De impalpables rosas
De intangibles cosas
Sepultando el misterio
Carente de ministerio
Que otrora hipnotizaba
Y ahora no encontraba,
Entonces, de repente,
Percibe, oye, siente
El ruido de camiones
Rugido de leones
La jaula estaba abierta
Metrópolis despierta
Manotazo de ahogado
Rechazo de abogado
La ley al otro lado
Una palabra: vida
Una palabra: muerte
Una palabra: suerte;
La cama concurrida
El insulto frecuente
El amor recurrente
También las sensaciones
Que vibran en canciones,
Y a todo esto, una pregunta
Una respuesta, una sentencia
Un consejo, una advertencia
Una amistad, una junta
Bajo el mismo cielo
En impasible suelo
Separados por las púas
Que rasgan la guitarra,
Se nubla y la garúa
Es del tigre la garra
Que arranca, que desprende
Más que la vestimenta
Dejando la osamenta
El legado de Ostende.
A lo lejos un llanto
Un hombre se hace canto
Que surca como voz
El espacio feroz.

Canto latino

El tiempo no pasa
La luna no llena,
Tu chispa divina
La noche ilumina.

El sol no se oculta
El tordo te ausculta,
Tu gracia divina
Es la mejor vitrina.

El viento no sopla
Me quedo sin coplas,
Tu labia divina
Me hechiza argentina.

El cóndor no vuela
Me gasto la suela
Tu estela divina
Persigo en voz fina.

El auto no arranca
Si salta la banca
Tu tacto divino
Me compro el casino.

Entretenimiento

El mundo, las cosas, la idea que va y viene
y en el marco conceptual te entretiene,
la dicha, el afecto, las dudas, los amores
surgen rendidos a los pies de tus temores.
Vivir que, como un sueño, lo contiene
le estás dando una seriedad que no tiene.

Y el aspecto de todo lo impermanente
es el espectro, el abanico, de la mente
que proyecta situaciones tan profundas
y no alcanzo a elucubrar si son rotundas
no dilucido tampoco si lo visto te divierte,
aburrirse es cortejar la pena de muerte.

Será entonces, será, que el movimiento
le da el toque sensual al sentimiento
el equilibrio es un codo, una coyuntura
entre estados de euforia y de chatura
donde place el disfraz del entretenimiento
que abanica nuestro paso como el viento.

Credos

El café que se desliza por tu lengua
el calor que a veces crece a veces mengua
el safari que descubro entre tus piernas
de tu boca surgen las palabras tiernas.

El aroma que emana de tus poros
en tu corazón, guardados, los tesoros
los cabellos que acaricio entre mis dedos
en tus pechos mueren todos nuestros credos.

Tu mirada que se erige victoriosa
coronada de laureles y estropajo
tan serena como una cautiva diosa

que se pierden los vocablos en el viento,
como un feto, como un sutil renacuajo
desarrollas como embrión el firmamento.

No te embarres que hoy es trece

Martes trece
Plantás un tubérculo y no te crece
Martes trece
Sembrás amor y al mes florece
Martes trece
El sol te acuna, la luna mece
Martes trece
Subiste al barco, qué te parece
Martes trece
Ya te casaste, que Dios te rece
Martes trece
La suerte esquiva te toca a veces
Martes trece
Se multiplican hasta los peces
Martes trece
Las estaciones marcan los meses
Martes trece
Se compra un chicle quien lo merece
Martes trece
La pizza cruda quién te la cuece
Martes trece
Pagaste entrada, por fin que empiece.

Arrastrados por la novedad

Arrastrados por la novedad
Por la novedad corrosiva
Siguiendo al mejor impostor,
La corriente que marea
Y le da cuerda a la realidad
Nos envuelve como cúmulo
Y formamos otras cosas
Nos dispersa como lluvia
Y al llover nos disgregamos
Y en las manos adosamos
Montañas de opiniones
De juicios y sermones
De palabras por decir
Y de las que fueron lanzadas
Como flechas puntiagudas
A clavarse al corazón.
Y en nuestra imaginación
Creativa y floreciente
Siempre quedará en el tintero
Lo que no pudo ser
Lo que no será
Lo que no es.

Argentinísima satelital

En el ambiente se respiran diversas sensaciones, que varían desde la preocupación hasta el temor, pasando por los dolores habituales y novedosos, donde tampoco faltan las pequeñas alegrías que nos mantienen a flote a pesar del consabido naufragio pandémico, sin hablar de las miserias económicas y los males que aquejan las mentes en estos tiempos donde todos nos hacemos preguntas sin perder el horizonte, porque a pesar de lo que acecha, las ausencias y lo que duele hay que mirar hacia delante.
Como en todos lados, aventuro, hay gente para todos los gustos, inclusive hay tiempo para la indiferencia. Es que ¿a quién le gusta ver sufrir, cuando ni siquiera a veces se le puede tender una mano? Lloramos nuestras penas y lloramos las penas de otros como si fueran propias, pero como dice la canción, “las vaquitas son ajenas”. Así mismo, masticar un buen asado ( con barbijo colocado ) sigue siendo un buen estimulante con el poder de hacer olvidar, al menos en estas tierras donde todo es sagrado, donde nada lo es.

Tuve una charla con el doctor Bloom, a la que acudí esquivando entre cuatro y cinco astronautas para llegar al espacio estelar donde brindaba la charla. No hablamos de estrellas ni de los satélites artificiales que surcan órbitas dibujadas en maquetas, sino que conversamos acerca de los dibujos que le llevé para que evalúe los progresos en materia artística. Las historietas le cayeron simpáticas, pero los retratos en caricaturas les parecieron de lo más grotesco que haya visto. Pero en fin, la caricatura es un poco eso, ¿o no? Resaltar de modo grosero distintas facetas del retratado. No obstante, el doctor Bloom dice que gracias a los astronautas lunares, hoy tenemos televisión por cable en prácticamente todos los rincones de la Tierra, y que la próxima misión tendrá unanimidad de espectadores. Disiento. Seguramente, la hora del alunizaje me encontrará trabajando y lo podré ver recién en diferido. Y además, es claro que los que viven en la luna de Valencia no tendrán noticias de tal suceso, como los amantes que tienen su propia estrella que los guíe y de dónde colgarse cuando caiga en picada el romance.

¡Alto ahí! El polifuncional Elvis conducía la Berlingo con sus manos y sus zonas erógenas ocupadas. A decir verdad, todo su cuerpo era erógeno y le sacaba el jugo a los sentidos al conducir. Pasaba a velocidad media, con la calle despejada a esas horas de siesta, dándose un banquete de placeres en conjunto: en la diestra, un cigarrillo; con la zurda, hablaba por teléfono para mantener la lengua relamiéndose; su acompañante, ensayaba sexo oral con su pene, lenta y pausadamente ( digo ensayaba y no practicaba, porque estaba aprendiendo la práctica); y a todo esto, conducía, ponía guiños al doblar y se daba el lujo de ceder el paso en las esquinas. La Berlingo se había convertido en un lecho de placer, y estimo que la visión que le obsequiaba el paisaje cambiante era, todavía más, un goce sensorial añadido a los mencionados. Dije polifuncional, porque si bien supo hacer las veces de lateral izquierdo, hoy por hoy Elvis se desempeña como volante por derecha. ¡Sigamos!

Pareciera que esta época está signada por el café esquivo. Las cafeterías y bares abren y cierran a medida que se avanza o retrocede de fase, y cuesta un poco hacerse de una buena dosis de su sabor, de su aroma. Pero todo es un parecer, nada más. No hay certeza. Quizá un día nos despertamos con el café a punto en cada esquina, y no tendremos más remedio que ir de esquina en esquina, saboreando, empachándonos con medialunas, retratando a la estirpe humana en una mesa de café, como uno de los tantos cuentos de Fontanarrosa, acariciando la taza con alcohol en gel en las manos, con la cucharita haciendo círculos interminables, haciendo origamis de grullas con los sobrecitos de azúcar, mirando pasar a la gente que va y viene, sin un centro que no sea uno, el observador, sentado, pidiendo la cuenta y yéndose a la mierda, al hogar o a la soledad, donde sea que fuese su lugar temporal en el mundo.

La ronda de mate es una tradición, además de un gusto que nos damos, y parece ( sí, sí, todo parece ser ) que va quedando relegada a la historia prepandémica, parece estar sentenciado a quedar cautivo, y así como hay una ley que nos declara a todos felices puede haber otra -más pronto que tarde- que declare al mate compartido un acto prohibido, aunque siempre haya rebelión contra las leyes y surja la trampa consecuente que nos permita, aunque sea en la clandestinidad, compartir un mate. A colación, les traigo un cuento. Aquí va:

PAGANO

Los participantes del ritual normalmente se congregan en diversos lugares. Puede ser la casa de uno de ellos, una playa, un parque o, incluso, en la vereda. Uno de ellos extraerá de algún bolso o mochila una especie de cilindro conteniendo agua caliente, lo suficientemente caliente como para que la invocación surta efecto. A su vez, extraerá un recipiente de menor envergadura, al cual le colocará una mezcla de hierbas, palos y yuyos hasta la mitad. Con una palma cubriendo la boca del recipiente menor, agitará las hierbas para proceder a la invocación, mediante la cual el semidiós comienza a hacerse presente en los partícipes del ritual.
Mientras tanto, los demás pueden emplear libremente el tiempo. Alguno se quedará observando que el ritual se cumpla en cada detalle; otros pueden conversar de algún tema de actualidad ( esto generalmente lo hacen para disuadir al resto); otros pueden fumar o comer algún panificado para apaciguar los ánimos.
Luego, verterá sobre el recipiente menor un poco de agua desde el cilindro. Dejará reposar el espíritu del semidiós e inmediatamente colocará sobre el recipiente menor un sorbete metálico. A continuación, siguiendo un orden programado, todos irán sorbiendo de la pócima, por turnos.
Cuentan que este culto antiquísimo no se interrumpe por factores climáticos, sean copiosas lluvias o temperaturas agobiantes y que, además, se practica en cualquier tipo de horarios, matutinos, vespertinos e incluso nocturnos, porque agradan sobremanera al semidiós.
El ritual culmina para cada participante del culto cuando quien porta el cilindro con agua le dice una palabra mágica, con la que quiere significar que el espíritu del semidiós se ha manifestado de hecho en el partícipe: “provecho”.




Por otra parte, la Nasa le ofrece diariamente esperanzas de vida eterna a los potentados, porque quién pudiera pensar en vida en otras tierras cuando aquí hay lugar y alimentos suficientes, sólo que algunos acaparan demasiado y al resto les queda amucharse en procura de sustento. Tal es así, que cada día surgen “noticias” de planetas, agujeros negros y meteoritos, entre otras, para mantener la ilusión de los ilusivos ilusos a flote, mientras hambrean al resto con lo recaudado mediante la publicidad y los viajes estelares que están dispuestos a pagar hasta para sus tataranietos, si fuese necesario. Y no podemos vivir sin ilusiones: ¡voy a ir a la luna, voy a ir a Marte, me voy a ir a la concha de la lora! Y el descubrimiento es el camino a seguir, guiados por la agencia espacial que tiene franquicias en todos los diarios y noticieros locales, e incluso Nepal y Andalucía, si lo creyesen. Es por eso que en invierno, al menos al sur del trópico de Capricornio, uno se dispone a tomar la sopa y se encuentra en el plato con una novedad de la Nasa dispuesto a tragársela. El corolario del asunto es que mientras hay gente que tiene que pedir monedas para pagar el colectivo, otros te hablan de viajes a Plutón, vaya curiosidad.

En Argentina, el verso –en lenguaje vulgar- es pariente de la mentira. Versear se asemeja a mentir a través del habla, al menos eso indican quienes así lo expresan. De hecho, hay una película de varios años, titulada “El verso”, y no trata de poesía precisamente, sino que trata más bien de alguien que intenta vender cosas o engañar a través de la palabra. Por esa tergiversación de la cultura, la poesía ha quedado relegada a un reducido grupo desagrupado de poetas y lectores que rescatan este híbrido de música y literatura para beneplácito, manteniendo viva la palabra y los vaivenes del lenguaje. Es por ello que ahora me despido con estas coplas. ¡Salud!

Se percibe en la mujer
Florecer la primavera,
Y tras cada atardecer
Brota el sol en tu remera.

Se encontraron con un genio,
que no concedía deseos,
y no sabiendo qué hacer
lo pusieron a barrer.

Se va el invierno de a poco
Y el sol empieza a entibiar
Se van lágrimas al mar
Se va este frío de locos.

El hombre tiende a pensar
Que el mundo puede cambiar,
Mas no cambia de lugar
Ni lo cambia algún pulgar.

La pampa tiene el ombú
Manija las bicicletas,
Y en el medio de Moscú
Un monumento a tus tetas.

La primavera florece
En las calles y avenidas
Y tu alma se estremece
Al darle la bienvenida.

Un chimango me miraba
De un canasto de basura,
Con los restos se volaba
De un asado sin verduras.

El alba nos ilumina
La noche nos difumina,
Y al son de una canción
Vivir es celebración

Toca un triste bandoneón
Las nostalgias del ayer,
Y en alegre proceder
Hoy toca mi corazón.

Honores

Es un mundo coloreado de acuarelas
( Y acuarelos )
En tus dedos se desliza como suave terciopelo
( Y terciopela )
Te colman la esperanza de laureles y guirnaldas
( Y guirnaldos )
En un mundo que se expande al ritmo de comparsas
( Y comparsos ).

Instantáneas

El hoy es un cuento heredado
Mañana es olvido prestado
Ayer es el hoy transplantado
Mañana es un cuento presente.

Ayer es el día nublado
El hoy es presente eclipsado
El hoy es presencia viviente
Mañana tu ausencia se siente.

Ayer es el canto de ausentes
Ayer es el hoy relegado
Mañana recuerdo borrado
El hoy es alegre narrado.

El hoy narra triste evocado
Mañana es el breve pasado
Ayer es un cuento soñado
Ayer es el hoy memorado.

El hoy rememora un sirviente
Mañana viste frac esta gente
Mañana es ayer sin tostados
Ayer no te vi en el tejado.

El hoy es el tuit del torrente
Mañana es ayer de repente
Ayer no es mañana tampoco
Es hoy cuando yo al fin te toco.

La dama viste de versos

Y de repente, de un plumazo
Viste la dama de versos
Y en el escote, la tinta
En el anverso, las plumas
Vedette de sinagoga
Fémina literaria
Con rimas sustanciosas
De laureles coronada
De poética mirada
De silueta sugerente
De una boca muy ardiente
Viva voz en dulces labios
Que susurran al oído
Consonancias estridentes
Que no te hacen el cumplido
De silbar la melodía,
Ruidos y cacofonías
Van cediendo la armonía
Y en lo oscuro desencanto
Tibia lágrima del llanto
Fluye como luz de luna
Un poema que te acuna
Fluye como ansia de luna
Tu valía, la fortuna
De esta noche de abrigo
En la que duermes conmigo
Para deslizar los dedos
Yemas que cumplen deseos
En el tacto de tu piel
Calma y fresca como miel
Que al haberla recorrido
La descubro intempestivo.
Me distraen las canciones
Reverberan sensaciones
Emotivas ocurrencias
O floreadas displicencias
De lo que gusto narrarte
Por el gusto en componerlo
Por el duelo de perderlo
Por lucero de obra de arte
Que ilumina convergente
El reducto de la mente
Da la mano y tiende puentes
Para que cruce la gente,
Si de pronto te arrepientes
Sacrifico la pureza
Y te beso con destreza
De esta voz que no se calla
Ni en la arena de la playa
Que te dice lo que siente
O, como loro, repite
El transcurso intransigente
Del discurso que arremete
Y se te cuela por los poros,
El perfume de estas palabras
Se te impregna suavemente
Que cuando un pirata abra
Hallará un bello tesoro
De cuantía, valiosamente
Inspirando a los poetas
Y a los pintores tus tetas
Como dinero en el banco
Cual belleza de hoja en blanco
Que de versos va nutriendo
Cuando el alma va puliendo
Y entre líneas, componiendo,
En tu falda se va despidiendo.

No sólo de chat vive el hombre

Habilidoso chateador
Se ofrece para, sino, por
Darle cuerda a la imaginación
Con soltura y rimboemoción
En vivo y en directo
Políticamente incorrecto
Con gracia y entusiasmo
Hasta llegar al orgasmo
De una charla divertida
Corrupta, entretenida
Con emojis que grafican
Sensaciones que trafican
Las palabras que olvidamos
Los conceptos que ignoramos
Y si en un rapto callamos
De repente continuamos
Con el chat, la travesía
Al compás de la alegría
De tipear los caracteres
Que forman los pareceres.
Cuando hay comunicación
Se propicia así la unión
Acortando las distancias
Que separan las instancias,
Con las risas de por medio
Esquivamos cierto tedio
Propio del aburrimiento
Cocido en el pensamiento
Y mediante las pantallas
Escapamos con agallas
Del sopor, la soledad
Y hablando de libertad
Nos hacemos más esclavos
De palabras y teclados
En atardeceres fortuitos
En aconteceres gratuitos
Que viran en tal dirección
Obnubilando de ilusión
Nuestra virtual condición
Pasajera situación
En el presente momentáneo
De este tiempo sucedáneo
Que nos deja sin aliento
En muy cómodos asientos.
Cuando veas que me callo
Una nueva frase tallo
O te hablo de poesía
O con una fotografía
Te despierto el inconsciente
En un quid irreverente
En el que mueras de risa
(Un cadáver con sonrisa)
Para soñar nuevamente
Que vivimos felizmente
Que seguimos la corriente
Que después, al día siguiente
Nada recordaremos
Y nadando nos iremos
A chapotear otras aguas
A chatear sin un paraguas.