El destino insinuaba el origen

No tengo plata, ni tengo arrastre
No tengo amarras ni tengo lastre,
No tengo ideas ni corolario
No tengo galgos ni un dromedario.

No tengo dónde caerme muerto
No tengo fanas ni seguidores
No tengo plato ni tenedores
No tengo sed en este desierto.

No tengo nada ni mucho menos
No tengo idilios ni tengo frenos
No tengo ni lo que tiene un croto.

No tengo escape ni escaparate
No tengo modales ni flor de loto
No tengo inicios ni tengo remate.

No es que no tuve es que no tengo
Pues acá arriba no hay posesiones
No hay divisiones ni distinciones

Y cada quien es como cualquiera
Que nada tienen en esta esfera
No como abajo de donde provengo.

Acá no llueve, eso es un hecho
Y todos caen, tarde o temprano
Ni vacaciones, pues no hay verano
Acá en el cielo no tengo techo.

Un punto aparte para mi muerte
Es sólo un ítem en el camino,
Y aunque de a ratos lo grite fuerte
No son recuerdos de un peregrino.

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