El escritor ante la cultura del meme

El escritor debe esquivar memes como un delantero gambetea defensores que entorpecen su camino hacia el gol, defensores de carcajada fácil y entendimiento torpe que nulifican toda comunicación entre aquél y el homologado lector devenido en consumidor de productos de la subcultura, por no decir los desechos de la cultura que otrora hubiesen tenido ninguna atención y hoy por hoy acaparan días y noches aventurando el giro estético, la nueva norma de entretenimiento, la parsimonia de cualquier comprensión y el subterfugio heredero del zapping de imágenes, el scroll continuo entronizado en la yema de los dedos. No por nada todo pasó a ser digital ( y digitable ).
Quizás el ejemplo del fútbol sea un tanto pedestre, porque el lenguaje futbolístico es demasiado gráfico comparado con la labor artesanal del escritor, que puede incluir amagues y desviaciones capaz de desconcertar a los más versados en pos de una eclosión de la consciencia inesperada pero venerada por todo buen lector. Porque, cómo no agradecer la caricia de las palabras que toca los rincones más profundos del ser cuando la sociedad tiende a lo vacuo. En definitiva, el escritor debe vencer sus propias falencias y los obstáculos que la misma cultura le impone y para ello, no basta con captar la atención del lector de ocasión, sino que lo debe conducir por un sendero que se va abriendo a medida que las palabras tejen el entramado, recordando el célebre verso: se hace camino al andar. Y al volver la vista atrás, se ven los memes que nunca se han de volver a pisar, añadirá, y lo hará por contrariar la senda donde todo se da masticado. No, el escritor de oficio le dará el alimento al lector pero éste lo deberá masticar antes de digerirlo, lo deberá trabajar un poco a través del entendimiento y su voz, su inventiva, su talento, su calidad humana, su ocurrencia harán el resto a través de la pluma. Porque al fin de cuentas lo que cuenta no es decir “qué mundo maravilloso bajo el arcoiris” sino ayudarlo y acercarlo a que lo perciba, lo sienta, lo viva y lo goce.

7 comentarios en “El escritor ante la cultura del meme

  1. Interesante reflexión sobre el tema.
    Llama la atención la forma como el meme, entendido en cualquiera de sus dos acepciones, se convierte en un elemento más de la cultura, incorporándose a eso que llamamos «sentido común». Antes se difundía de boca en boca, replicándose generación tras generación, en forma de tradición oral. La escritura no hizo más que corroborarlo, otorgándole formalidad. Ahora, gracias a las tecnologías digitales, el meme escrito —generalmente acompañado de una imagen o un video— se «viraliza» en las redes, y termina adoptándose como conseja, máxima, refrán o expresión popular, integrándose al habla mediante la referencia: «me llegó un meme…». En el pasado se aprovechaba la autoridad de alguien respetado en la comunidad discursiva para dar fuerza al argumento: «como decía fulano…». En el presente, lo que valida el meme es la cantidad de veces que un mensaje se comparte, retuitea o gusta en el ciberespacio.
    Te saludo, Leandro.

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    • Interesante punto de vista, Rod, el meme como autoridad para darle valor al argumento.
      Mi percepción apunta a algo que ya pasaba con el fenómeno televisión, que con el meme se potenció donde pareciera que todos al estar en sintonía entendieran lo mismo, lo cual no es algo malo en sí mismo, pero que coarta las posibilidades de la comunicación, y es esa dificultad la que acarrea el escritor que siente la necesidad de decir o contar algo que no vaya por esa ancha avenida.
      Un abrazo.

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  2. Pues sí, el meme como emblema de una sociedad en la que la atención es un bien preciadísimo. De la atención viven las grandes corporaciones de lo digital. De captarla y saturarla. Un libro que acaba de publicarse al respecto, de Bruno Patino, La civilización de la memoria de pez. Decía W. James que nos definimos por aquello a lo que hayamos prestado atención. Uno es lo que come, lo que ve, lo que lee, lo que hace, en lo que se entretiene y ocupa. Pues eso, voy a leer un poco a Saki, a pesar de todos los memes del mundo mundial.
    Interesante artículo, merci bien.

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    • Exactamente, el entretenimiento pasa por concentrar y saturar la atención, e inhibir cualquier tipo de reflexión y pensamiento per se. Y el meme no se queda atrás, es más, da forma a un tipo de pensamiento trivial.
      Gracias por tus palabras.
      Te mando un abrazo.

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  3. Pingback: El escritor ante la cultura del meme – Cultura Prohibida

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