El debate que me perdió

Se armó un lindo debate, pero no estaba invitado, además no será televisado ni fue filmado. Me va a quedar la espina de saber qué se dijo y en torno a qué temas giró la discusión por estar muy ocupado, por no haber participado del intercambio de ideas, reiteradas, singulares u originales, y principalmente por no saber si tendría algo para aportarle al asunto en cuestión. Es más, me va a quedar la espina de tener tanto para decir en semejante situación que decirlo fuera de contexto sería un desperdicio de energías, de carga emotiva y de pensamiento concienzudo. Pero dice un viejo adagio que una espina saca a otra espina, por lo cual con esta me voy a sacar otra que me quedó aquella vez que participé de un debate en el que las ideas eran ociosas, plurales y perezosas y me dejé arrastrar por la corriente sin realizar un aporte clarificador, lúcido ni elocuente sino de lo más torpe que he dicho en mi trayectoria como orador. Por lo tanto, quedo a mano y resarcido con el público mediante esta intervención a modo de nota al pie.

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