Adiós otoño, somnolencia

Un sábado de lluvia en la ciudad
despidiendo el otoño sin piedad,
sábado, que no es uno cualquiera,
sino éste, que empaña la vidriera.

La tarde se presenta glamorosa,
la vida es por momentos mimosa
que busca de nosotros la caricia
si torpes nos encuentra la avaricia.

Un sábado de junio en libertad
viviendo entre la bondad y males,
el alma se cuece en la pubertad.

La llovizna también tiene rituales,
del ensueño alguien me saca: ¡Despertad!
Lo bueno dura poco sin rivales.

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