En el sillón

El hombre se sienta en el trono a observar, porque qué mejor terapia que juzgar lo que pasa delante de su vista. Juzgarlo todo, lo que esté al alcance, ya habrá tiempo para analizar cuando se apague la luz ( risas de fondo, de autodidactas del sentido común ). No es que el hombre, Jaime, busque juzgar y analizar, sino que se ha especializado en la materia, ¡Y lo hace gratis! Observe: son las 22 horas, y ya cansado de juzgar el mundo de las noticias con rumores de guerras, con guerras que apenas se mencionan, con un fotógrafo que muere de frío ante la indiferencia metropolitana, con vínculos sociales virtuales donde los abrazos cotizan en bolsa -y los magnates los juntan en pala-, donde las posibilidades de empleo son promesas de programar los teléfonos que programan mentes, donde los cartones son la única facilidad de comer que tienen unos cuantos, donde el agua está pero no llega a las casas, donde el fuego todas las noches arrasa, donde la muerte nace y la vida se aborta al ritmo dominicano, donde el hombre se harta y se conecta a internet a ver qué le cuenta NetFly. Jaime quiere volar pero se enreda. Es joven, el trabajo no le proporciona mayores satisfacciones, pero costea los gastos de una vida un poco superior al promedio, económicamente hablando. Ya chateó todo el día y para esta noche no logró concertar un encuentro cercano con Daniela ni con Agustina, por lo que ahí está, sentado en el trono. Ya cenó y ya miró el panfleto publicitario y ya se desabrochó el cinto y ya miró el noticiero…¿Miró el noticiero? El mundo no lo conmueve, la muerte es cosa de todos los días: por las enfermedades de distintas índoles, por los accidentes de distintas vertientes, por los refugiados que no tienen refugio, por las balas, por las drogas, por las ficciones, por la depresión, por el hastío, por la miseria, por los cowboys. ¿Qué mira Jaime? ¿Una película de tres horas o una serie de trescientos capítulos? La indecisión lo carcome. Observe: el consejo más repetido que el hombre escucha es: no pensés. Y el hombre lo adopta y se habitúa. El cine es una buena excusa, pero los espectáculos masivos están suspendidos por lo consabido, entonces qué mejor idea que un cine ambulante. En la cama, en el sillón, mientras lava los platos o sobre el inodoro, el séptimo arte lo acompaña hasta que se duerme. Y el hombre observa y juzga, las actuaciones son muy buenas y le dan ideas de lo que la vida podría ser, porque todo esconde un potencial, un devenir en el porvenir. Jaime se duerme con la película corriendo ( ¿O eligió la serie? ) y la pantalla de los sueños se enciende. Las actuaciones del inconsciente les dan otro tipo de ideas, que tal vez se reflejen en las relaciones laborales o cuando Agustina lo invite a bailar. Observe: el hombre duerme y juzga lo que ve, creando una barrera que lo distancia, indiferente a lo que lo llama a participar, por el hecho de ser parte de ese mundo de horrores, por esa realidad que además incluye las alegrías, las ilusiones, los nacimientos y desde ya los sueños, como ese que lo envuelve. Plácido, entre las sábanas, casi sin pensar.
Además la película que estaba viendo terminó.

8 comentarios en “En el sillón

  1. Me doy cuenta que cada uno y una que escribe, intenta desarrollar una identidad, como su sello; bueno, eso juzgo por lo que observo.
    Me doy cuenta que escribes en un bloque ¿Por qué? ¿Es tú estilo, tú sello?
    Sabes, yo no tengo formación en literatura, de hecho escribo por intuición, casi que escribo como hablo, a veces hago pausas largas, por eso hago párrafos, pero no sé todas esas reglas del castellano, algunas claro, pero no todas esas de los escritores de profesión, así que me da curiosidad y pregunto.
    ¿Ese es un tipo de texto o es tú estilo?

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    • Hola Karol, cómo estás? No entiendo a qué te referís con «escribir en bloque». El presente texto es una especie de microcuento, que salió todo de un saque. Si te referís a que no tiene párrafos ni diálogos, pues me salió escribirlo así. Uno después de tantos años escribiendo tiene ciertas necesidades a la hora de plasmar en el papel, por un lado, y ciertas limitaciones a la hora de hacerlo, por el otro. Lógicamente, si se tratara de un artículo de opinión tendría muchas falencias gramaticales, pero como es una ficción, se trata de una especie o suerte de exploración narrativa, fijate que por momentos se utiliza la segunda persona del singular, casi en modo imperativo, para reflejar escenas. Puede tratarse de una rareza para cualquier analista más o menos serio o para un lector que no conozca las distintas variantes y vertientes que puede cobrar un texto de ficción. El hecho de que no tenga espacios demasiados extensos o pausas prolongadas, como se dan con párrafos, tiene que ver con el ritmo que le quería imprimir al relato. Pero no escribo todo igual, incluso busco hacer cosas diferentes para no aburrirme o porque intento transmitir otro tipo de cosas, sensaciones, etc.
      Tengo más de mil textos publicados aquí, en La otra mitad, los cuales no sé si determinan una identidad o estilo, pero si -seguramente- las inquietudes que me movilizan a escribir, entre los diversos temas que trato, y la forma de hacerlo tienen que ver con mi espíritu a la hora de afrontarlos.
      En muchos casos la poesía se lleva toda la atención, porque se me dio en sus comienzos y aún la sigo cultivando, lo cual creo que es una suerte para mí, porque me gusta mucho la profundidad, el sentido y los sentimientos que pueden acarrear, a pesar de que pocos lectores se entregan a la misma.
      Me gusta mucho cómo escribís, fue un golpe de suerte encontrarme con tu blog. A medida que sigas haciéndolo, vas a ir descubriendo los distintos tipos y estilos de expresión para decir lo que se te vaya ocurriendo. Por lo tanto, no te impongas límites, que estos ya vienen dados, y uno con un poco de talento y maña los va corriendo como frontera de alambre.
      Espero haber despejado tus dudas y para cualquier cosa aquí estoy.
      Te mando un abrazo.

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      • Hola!
        Tu manera de escribir es increíble. De hecho, me encanta porque es diversa.
        Es cierto, lo primero que leí fue poesía, pero me gusta esa magia de la realidad e imaginación de los micro-cuentos.
        Muchas gracias por tus palabras de escritor, pero debes saber que mi escritura es un acto de salvación, no de profesión.
        Igual, lo haré siempre, me gusta escribir.
        Primero tuve mi gran desilusión como científica, ese lenguaje es difícil, sobretodo, porque no me siento cómoda con el polvo de los documentos viejos y menos con las técnicas investigativas de los historiadores. Eso sin contar con que no se puede Además, escribir bonito no es riguroso.

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      • Gracias por el piropo, Karol!
        La mayoría de los que escribimos tenemos ese sentir inicial que nos induce a mantenernos a flote. No estás sola en esto.
        En mi caso, no es una profesión sino un oficio, algo que hago con la seriedad y responsabilidad que se merece, aunque se trate de ficción, más allá del humor, sin perder libertad a la hora de crear cosas, pero no vivo de esto, cosa que supe desde el principio ( para ganarme el pan tengo que hacer otras cosas ).
        Nosotros tenemos un caso muy famoso de un gran escritor, que abandonó la ciencia para dedicarse de lleno a la literatura. Sabato, que era físico. Se lo puede ver y escuchar en algunas entrevistas decir cosas muy interesantes, como que «la teoría de la relatividad es sin dudas importante, pero pensar que la gente va a ser feliz con eso es una idiotez» y que «en la vida más importante y valioso que la verdad son las ilusiones, la esperanza, la alegría y el sentido». Más o menos son sus palabras.
        Así que a transitar el camino y a no desanimar.
        Un abrazo.

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      • Lo siento, al final, se me enredo y no finalicé correctamente.
        Lo que pretendía decir, es que, no se puede escribir bonito en la ciencia, deja a un lado la rigurosidad.
        Igual, se aprenden cositas y me ayudan, por supuesto, seguiré escribiendo.
        Y sí, me refería a los párrafos!
        Aunque hace algún tiempo entendí la diversidad textual que te caracteriza, no comprendía porque algunos textos son grandes párrafos.
        Muchas gracias por tomarte el tiempo de contarme.
        Te envío un fuerte abrazo!

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      • Si, tal cual. Muchas veces lo que busco con eso, en ese sentido, es mantener un ritmo. Nosotros escribimos con cierto sentido, pero después es el lector el que le da vida al texto, interpretación y su propio sentido.
        En otros textos anteriormente publicados hay mayores espacios, párrafos y pausas.
        Los textos largos en el blog tienen cierta reticencia por parte de la mayoría de los lectores a ser encarados para la lectura. Eso es un condicionante a la hora de publicar cosas por aquí, ya que uno por más que busque satisfacer una necesidad o deseo interno cuando escribe, también pretende que lo publicado se lea, sino lo guardaría en un cajón.
        Va de vuelta ese abrazo!

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