sin signos

Quiero escribir un texto que no tenga ni tildes ni signos extraños como puntos y comas salvo los de la i o la jota pero el problema que surge es que todo se va entremezclando y al no contener pausas el lector se puede quedar sin aliento y perecer en la lectura si el texto se hace demasiado extenso o muy largo con dificultades para asimilarlo aunque no haya mucho por asimilar en este experimento literario ni tampoco mucho por agregar salvo celebrar la victoria en la propuesta pospuesta tantas veces por alguna u otra causa que en este momento no llego a desentrañar pero que a todas luces se muestra como exitosa en la empresa de lograr lo acometido lo cual no es poca cosa ni de baja estofa con lo cual se me apetece agasajarme con un estofado si es que los alimentos no prosiguen su tendencia alcista que piden pista para aterrizar y darnos un remanso al bolsillo agujereado que tanto ha luchado por subsistir entre cardos rusos y crema americana con la creciente idea que ha barajado de seguir los pasos del cantante Heredia y su himno Sobreviviendo en el cual se alegra de ver a los animales pidiendo paz lo que no es poco decir ni tampoco todo lo expuesto en esta contienda verbal que me saca del letargo y me hunde en el llano del hombre de a pie que se le ha pinchado la bicicleta y sin mayor remedio que salir a caminar el mundo da por terminada la jornada laboral al meterse en la cama tras la ducha colocando un punto final

LOS CAMINOS DE LO INCIERTO

El censo, la viruela y los marciano’
Las guerras, el tren y los billetes
La tarde, inflación, trigo y soquetes
Un presente que llena las pantallas.
¿El mundo, de valientes con agallas?
Adaptarse o sucumbir parece sano.

El humor y el amor en las desgracias
La amistad, la patria y las hormonas
Los hijos, los hermanos, las sobrinas
Un presente donde encontrar respiro.
¿El mundo, luz y sombras donde miro?
Mis rimas no se venden en farmacias.

Las redes que brindan posibilidades
La comunicación cada tanto tropieza
El frío que va dejándonos aspereza
El ciclón tropical y los que han muerto
Los caminos trazados por lo incierto.
( Los sueños repartidos por edades ).

Mañana, ayer y hoy y por supuesto
El porvenir se da sólo en fragmentos
En el presente están los pensamientos
Y allá hacia el horizonte nos movemos.
Si hay un lienzo blanco que pintemos
Que sirva de alegrías para el resto.

Los tanques que todo lo destruyen
Y todo aquello que no comprendemos
Lo poco o lo mucho que sabemos
Las ciencias que mejoran la vida
Alcanzar a cubrir techo y comida.
El futuro es de los que construyen.

Saber y no saber si risa o llanto
Las noticias que provocan tensiones
Películas que otorgan distracciones
La música que vibra y acompaña.
Mis penas tejen tintas de maraña
En un tonto poema o sobrio canto.

Una pinta de tinta

«mejor seguir, mejor soñar»

Sui Generis

Algunas veces nos ocurre, a quienes trabajamos con las palabras, con la semántica, con la gramática y las emociones, que tenemos el impulso de escribir sin tener una o varias ideas fijas de lo que vamos a decir. El desafío que nos imponemos es combatir el silencio de la hoja vacía, la búsqueda de expresión, de claridad, el deseo de brindar algo que llegado el caso podría conmover, entretener o divertir y emocionar al lector ocasional. Entonces narramos, inventamos historias en la histeria de las pasiones, deletreamos, masticamos los términos antes de volcarlos, mucho antes antes de dárselos al público que tratará si le apetece desentrañar la simbología de la palabra escrita y (¿Por qué no?) saborearla, degustarla y empacharse con la lectura.
Sin embargo, otras veces, en otras ocasiones, quienes nos astillamos los dedos con la pluma, tenemos cosas por decir ( recuerdo un dibujo que observaba de niño, donde una tortuga montaba un globo terráqueo, y la frase que acompañaba el mismo decía: hagamos el amor y no la guerra ) pero si no contamos con algo de talento y varios recursos literarios la expresión trata de una opinión más entre milmillones, por lo que le buscamos la vuelta, la veta artística y ( ¿Por qué no?) comercial para que la exposición cobre interés en los lectores, despierte sensaciones, estimule y vivifique, escapando del llano y lo torpe del pensamiento plano, con las cualidades de la abstracción, de la analogía y el paralelismo, el sentido figurado y todo lo que puede presentar una narración cuando tenemos algo que decir de las tantas cuestiones que conlleva la cultura, en tiempos de paz o con los precios por las nubes, cuando la vida nos sacude de tanta realidad o cuando buscamos un artificio entre los sueños que nos permitan vislumbrar algo más benévolo.
Y otras veces, quienes pintamos letras, le damos un flujo de salida a lo que nos revuelve las tripas y nos revolotea sobre la cabeza desde las entrañas de las historias que la gente nos cuenta cuando se abre a otras percepciones de sus vidas, como Fabio que me contaba, tratando de calmarse fumando en pipa, cómo había comenzado a transitar el camino de la locura desde el ininterrumpido e insoportable ladrido noche y día de su adorable caniche Félix.