Leer es una avenida de poco tránsito

Con la lectura el día tiene un paso lento. El trajín de los peatones son frases u oraciones que parecieran pasar como la señora va con los años y el gorro a cuestas hacia el almacén, o como el hombre camina con la barba por la mañana atravesando el aguanieve en busca de un atado de cigarrillos que le permitan pensar en otra cosa, y no en los males de la vida, que se disuelve como humo en el ambiente. Las palabras caminan, lento pero firme. Nunca en fila india, sino dispersas, noctámbulas, quizás con un hilo conductor que las lleva como buen pastor a las ovejas a un prado verde y a un afluente. Con la lectura, la vida se torna calma, como cuando la hamaca de las frustraciones se detiene y dejamos de prestarle atención, la atención de niños, al movimiento y nos centramos, nos enfocamos, en el paisaje que nos rodea como esa madre al niño que busca el refugio, el calor, y empieza a conocer el amor. Los puntos suspensivos propician la pausa justa para atarse los cordones y proseguir el camino sin tropiezos. Los puntos seguidos son como el parpadeo de los ojos, como el suspiro que nos permite llenar los pulmones, y continuar apalabrando el aire. Detenerse en una palabra, en una oración, puede transformar nuestra vida. Pero no hay tiempo para detenerse, porque el texto prosigue, porque el trajín continúa, porque esta lluvia no cesa, porque la música nos hace bailar para no perder la silla cuando se detenga. Y vaya si hemos bailado… Por eso continúa este periplo, por este sendero. Porque el camino que recorro aún no está trazado, y caminar es ir viendo cómo se abren las puertas de lo que fuimos, de lo que somos, de lo que seremos.

¿Cómo no se me ocurrió antes?

APROVECHAR EL VIAJE

Ya que vas para allá, traeme un postigo.
Ya que vas para allá, descargame las cebollas.
Ya que vas para allá, aplaname el Uritorco.
Ya que vas para allá, levantate un paredón.
Ya que vas para allá, calculá la distancia a Venus.
Ya que vas para allá, pedí autógrafos.
Ya que vas para allá, ventilá el estadio.

Pasen y vean, señores

RÉPLICA EN MINIATURA DE CÓMO SE CONFORMA EL MUNDO DEL QUEHACER

Hay uno que hace algo, bueno o malo, útil o inútil, eso lo determina un consorcio de 70 personas. Hay uno que limpia y ordena lo que el otro hace o deshace. Hay dos o tres que aplauden lo que el otro hizo. Hay 10 que apenas si comen y se enteran de lo que hizo y hay 15 que se dan la gran vida a costa de lo que el otro hizo. El resto son unas 900 personas que miran toda la escena sentados en un sofá o acostados en una cama, reprueban, juzgan lo hecho y el estado de cosas, alzan la voz diciendo cosas como: ¿¡Pero por qué nadie hace nada?! Qué injusticia. Y luego se van o se quedan a dormir.

Claro, es un mundo pequeño, visto desde las anteojeras de un alazán, una réplica en miniatura de unas pocas personas en el ámbito del quehacer, digamos unas mil personas, y nadie lo extrapolaría a escala global porque hay muchísima gente, infinidad, que ha hecho cosas por los demás, por el mundo o por la vida misma y lo hace a diario pero eso no tiene incidencia en la práctica del quehacer cotidiano, que tanto nos da que hablar a los charlatenes de turno.

Arena de mar

Ufff…hay tantas cosas que nos pueden salvar del sufrimiento como la medicina adecuada: un amor, la sonrisa de una hija, terapias clásicas o alternativas, la palabra justa, un arte, la artesanía, un momento a solas, un coito, el primer mate de la mañana, una película espantosa, una frase en sentido figurado, la cebolla y el morrón, respirar profundo hasta perder el aliento, mirar la luna, el vino, la noche de paz, Jesús, una melodía armónica, la voz de un cantante, la letra de una canción, un libro o un pasaje de él, decir lo que pensamos, callar, afrontar el dolor, resolver un problema, resolver otro, recordar y olvidar, olvidar o recordar, besar, amar, sentir, gozar, escribir desde el alma, desde las venas, desde las tripas, razonar, entrar en razón, amar ( sí, una y otra vez ), cantar en la calle, recitar poesías, Darío, caminar mientras, caminar durante, caminar a pesar de, contar los años, perder la cuenta, soñar, dormir, despertar, inventar, crear, transformar, hablar sin decir tanto, decir sin hablar mucho, salvar, dar más, pedir, trabajar, escuchar a alguien, la amistad, oír, vivir. Pero hay algo que no podemos salvar, y es el instante que pasa y, sin aviso, se va.

Reivindica

Muchos recuerdan el monólogo de Segismundo de Calderón de la Barca o parte de él, pero no lo recuerdan como poesía sino como máxima; otros, en cambio, lo interpretan como disparate o metáfora desaforada; muchos lo hicieron parte de su vida ( o de su sueño, según convenga ). Lo cierto es que ha dado que hablar durante siglos, que hablar y que escribir. A mí, por ejemplo, se me ocurrieron estos versos, que el tiempo ( y la almohada ) dirá si son válidos.

***

Yo vivo soñando aquí
y no todo el sueño vi.
¿Qué es el sueño? Una lección
un misterio, una atracción.
Pues bien, durmamos  señores,
la cama comprometida,
que cada sueño es la vida
y nuestra vida, vida es.

RECREANDO LOS DOMINGOS

Otro domingo que me encuentra trabajando, que me despierta trabajando, que me obnubila trabajando. El frío palpita en las paredes, mientras los noticiarios dan cuenta del calor agobiante en otras regiones septentrionales que decantan en incendios, aquí el frío conversa con el alba y con el cenit, conversaciones que tropiezan porque todos tienen algo que decir y poco que escuchar. Son los estentóreos coletazos de la globalización. Lo inmediato es paliar la ola polar con una frazada, con un poncho de alpaca, con unos mates que a la distancia desde la metafísica europea o desde la naturaleza caribeña observan con curiosidad la excéntrica costumbre nuestra, que la pandemia ( y la lógica neoliberal ) ha querido derribar como uno de los tantos daños colaterales que está dejando. Sube la yerba y chupo. Y pienso. El mate favorece la facultad del pensar, y del sentir, y del gastar bien el tiempo, atentando contra el consumismo. Pero cortemos un poco con esta disyuntiva, con estas divagaciones pueriles que cualquiera tenga por hábito el mate, la conversación, el pensamiento, ya habrá dejado atrás para dar cuenta de los beneficios inmediatos y a largo plazo, de largo aliento –como al escribir una novela- que trae aparejada esta costumbre, y pasemos a algo de carácter más universal, como la poesía. Y el universo no sería el mismo, con sus bondades y torpezas, sin el valor que nos ofrece la poesía, ni sin su sabor ni su aroma ni su cálido paso por nuestras vidas, ni su…


LA VIDA EN COLORES

A mi viejita

Caminamos de la mano y a la par
las fronteras de la civilización,
la mañana es una conversación
en la cultura que no llamamos mar.

Pero es vasta, profunda y superficial,
como el mate que no hemos de compartir
compartimos el sentido de vivir
el dolor y la alegría existencial.

Transitamos, eso no es poco decir
el tiempo se nos escurre sin rencor
recordando y dando gracias de existir.

Viejilinda atravesamos el color
como un arco ( iris ) al escribir,
cultivaste la semilla del amor.

Pensar que el domingo pasa con o sin poesía para muchos, pero sin música sería un error, decía Nietzsche. Y Perales compuso una canción de maravilla, para bailar y cantar, para sentirla en lo más hondo del corazón cuando late. Y pensar que hay gente que se ahoga escapando de una vida tortuosa, en barcas que no salvan, de contextos que duelen en los huesos y en la piel, donde el alma no puede respirar, como respira este mate, que sube, que baja, con este frío que congela el pensamiento, que entumece los sentidos. Pero tenemos música, tenemos poesía, y es motivo de celebración y agradecimiento, porque en el fondo ( a la derecha ) somos un poco de eso también.

Pleamar a las 15

A Martín

Hoy el cielo estuvo gris,
lo supongo pues no lo vi
lo sospecho, me lo perdí
en amargo sabor anís.

No vi volar las palomas
que anidaran remolonas
en el monte, en las lomas
un cielo de punto y comas.

Me caigo y me levanto,
como pluma de Lepanto
sin la estirpe del santo
amén del sagrado manto.

La vida tiene sus goces,
la convivencia, sus roces,
mi espíritu cicatrices
mi ansia las directrices.

Y el camino a transitar
tiene el encanto del mar,
como el encuentro en el bar
o por la amistad, celebrar.

El encanto de lo fugaz

Hola, ¿Alguien lee esto? Y en caso afirmativo, ¿En qué tiempo lo lee? Me inquieta la curiosidad… Me intriga, ¿Es verano? ¿Llueve afuera? En definitiva si se tomó un tiempo para buscar algo para leer, es porque -un poco- lo que pase con el tiempo no resulta significativo. La naturaleza habla en un idioma que pocos saben leer, si es que quedan entre nosotros quienes puedan hacerlo. ¡Bueno! Algunos saben al dedillo predecir lluvias, heladas y cuestiones metereológicas por el estilo. Pero en estos momentos nos resulta irrelevante, porque buscamos algo que nos diga algo, alguna comunicación que pasara por entretenimiento que nos llegue, en este momento en que lee, y que nos permita pensar, pensar o sentir, en cosas que no siempre se nos ocurren, o se nos ocurren pensarlas pero no le prestamos atención, o quisiéramos prestarle atención pero el tiempo es escaso. Como diría Mark Twain, el tiempo está delante, el tiempo está detrás, pero en el presente el tiempo no existe(sic), ¿o fue Tolstoi? aunque sabemos que es un bien limitado y por eso toda exploración del tiempo a lo largo y a lo ancho ( y a lo profundo ) nunca supone una dilapidación, sino una experimentación justificada por demás. Porque experimentar ( qué palabra experimentar..) en su amplia expresión ( y vaya si el vivir no es expresión ) puede ser lo que le otorgue el valor significativo que a veces se nos escapa cuando las ideas derrapan en nuestra mente, ideas que como el tiempo a veces se tornan difusas y no las llegamos a apreciar con la suficiente claridad para darle el valor que nos sirva de sustento. Caminante, ¿No hay camino? El tiempo es eso que hay que andar, andar y desandar, al derecho y al revés, es la moneda de cambio, el jinete sin cabeza, la calabaza a la medianoche, el espejo en el rincón húmedo, el grafitti en el tapial, las pilas sulfatadas, el poema inerme, la música, el puré de papas, el humor en Canterville. Tiempo, necesito tiempo, quisiera tiempo, para no perderlo, para guardarlo en un bolsillo a prueba de finitudes, guardarlo en una caja fuerte que lo preserve, que lo preserve por la eternidad, de la eternidad, que lo preserve de los embates del tiempo, y si alguno no cree en las contrariedades que las ponga a prueba en el tiempo. Y que descubra qué es lo que perdura, más allá de estas ¿palabras?… fugaces, pueriles, eternas, porfiadas.

Pasa y queda

Se va el domingo con la sensación de que nada nos queda,

de que ha pasado sin más, de que ha pasado nomás,

de que hemos pasado nomás, de que hemos pasado sin más,

( ni menos )

y sabiendo sin certezas de que no nos queda más ( que ),

salvo…

El domingo en la retina

Se va el domingo, se va nomás, se va quizás. Lo despedimos con hidalguía: ¡Chau, culiao, volvé pronto!

El domingo nos mira con cara de dinosaurio de peluche, muestra los dientes largos y finos, y responde con la altura de un diplomático francés: en siete días estoy con ustedes.

Nos queda la sensación de cercanía de aquellos en quienes vemos un reflejo de los que ya no están, con sus características irremplazables, más allá de sus roles, quienes en su caracter de únicos muestran, además, líneas delgadas de semejanzas entre una persona y aquellos, afirmando la familiaridad cuando está nuestro querer de por medio.

Volverá el domingo, con sus rasgos particulares, con sus bondades, con sus celebraciones, y hasta es posible que se despida con el poniente.

A pedido

Me vienen pidiendo ( el público ) que la corte un poco con las ficciones y que cuente COSAS QUE PASAN o que hayan pasado de verdad, es decir, que narre desde la memoria y no tanto desde la inventiva o la imaginación, porque ( por más que la realidad abrume y fastidie, es lo que hay ) el público quiere saber.

Así que, aquí vamos a contar cosas que pasan y espero que no se aburran con la verdad.

Pasa la 503, con dos pasajeros y el chofer más que atento. Pasa la señora con el changuito lleno de naranjas y cebollas. Pasa el noticiero con penas y glorias. Pasa el amor, pasa la esperanza. Pasan autos y camiones. Pasa la elegancia. Pasa la ambulancia, con y sin sirena. Pasa la juventud, pasa la vejez, pasa la moda. Pasan las bicicletas y los peatones. Pasa la norma, pasa la justicia y la balanza. Pasa gente caminando. Pasa gente bostezando. Pasa gente poetizando. Pasa el remisse, pasa el colectivo vacío. Pasa la más maravillosa música. Pasa junio. Pasa el fin de semana. Pasan celebridades y anónimos. Pasan cosas que son difíciles de describir. Pasan descripciones. Pasa Cortázar. Pasan rumores. Pasa el humor. Pasapalabra. Pasa la vida… y te sonríe.

NO SE CALLA LA POESÍA

me estoy aburguesando
en mi zona del conforte,
en la música del silencio
en la cumbre poética
en el llano estético
en el valle esquelético
en las runas circulares.
¿Status quo vincit?
Leo nardos de Da Vinci.
Como toda revolución
lírica, anatómica
que cae en manos ociosas
labran el ayer con entusiasmo
auguran del futuro los orgasmos,
mas la cauta parsimonia
el vientre plano
la rítmica alegría
dejan todo intacto
y un solo de haz de poesía.

SEGUIDORES AL OTRO LADO DE LA VENTANA

Por costumbre o hábito, suelo publicar en este blog directamente mis textos, generalmente cuentos o poesías, y también algunos otros que no tienen una estructura bien definida, por lo cual no me detengo un momento a hablar del hecho que consiste en llevar un blog adelante, salvo desde el punto de vista de la escritura. Pero en esta ocasión, quería agradecerle a quienes se detienen unos minutos a leer por aquí, por este espacio ¿virtual? y dejan su huella con un like, si es que tienen cuenta en WordPress, o algún comentario de aquellos más osados o a los que la lectura les ameritó decir algo al respecto.
Cuando escribo y publico espero que lo expuesto pueda llegar a gustarles y si transmite algo más, mucho mejor, pero a la hora de crear a través de la palabra uno no sabe ni a quiénes ni de dónde serán los que les pueden gustar mis publicaciones, por diversos motivos culturales, etarios, intereses, etc. Por lo tanto, les agradezco a cada uno de los que visitan y visitaron al día de hoy este lugar, llamado La otra mitad, en referencia a que es el lector la otra mitad de cada texto, es decir, cada uno de ustedes.
Un abrazo.

Opciones contra el aburrimiento esporádico

Con el auge de las telecomunicaciones y el entretenimiento cibernético no es muy habitual que la gente se aburra, no obstante puede suceder que a uno, cualquiera de nosotros, se nos aparezca de pronto e intempestivo el pensamiento “no sé qué hacer”, refiriéndose no ya a un tema particular como podría ser un problema o una situación dada, sino a cómo aprovechar bien, pleno, el tiempo de vida que a veces se nos presenta en baches, pensamiento que nos invita a buscar nuevas aventuras.

Para ello, relevamos la siguiente lista con los tres mejores tips que nos aportaron personas que fueron entrevistadas en sus momentos de mayor lucidez.

1-Cocinar sin materiales ni ingredientes ( es muy útil para desarrollar la imaginación, ya que no se puede usar ni agua ni fuego ni verduras siquiera, aunque poco nutritiva ).

2-Conversar con el diccionario ( muy entretenido, aunque se tienen todas las de perder, pues él tiene todas las respuestas ).

3-Conectar una papa a Internet ( desafío intelectual para los amantes del algoritmo y los tubérculos ).


No sé qué hacen ustedes cuando no saben qué hacer, pero si se les ocurre algo, una buena opción es compartirla como tip con los demás.

He estado equivocado

He estado equivocado
( como buen ciudadano )
y he buscado en desconciertos
la chispa de lucidez
que me saque del entuerto.
He encontrado en el acierto
( como un blanco perfecto )
un momento de embriaguez
sin haber tocado fondo,
y sin querer calar hondo
hallo en la voz, la palabra
los términos cuando callo
que expresan hidalgamente
( sin la estirpe del Quijote )
lo que presumiblemente
ansiaba torpe mi mente,
dirán algunos por norma:
“con qué poco se conforma”.
Mas se conforma el fruto
por raíz, tronco y follaje
por pulpa, semilla y traje
la lengua rinde el tributo.
Disculpe si he sido bruto,
por no decir poéticamente
por buscar un equivalente
por no asumirme astuto.
Lo buscado y lo encontrado,
lo perdido, lo equivocado
se encuentran, se dan la mano
como dos buenos hermanos
se estrechan, se reconocen
y quién te dice que entonces
andar, desandar el camino
( destinado no hay destino )
crea en parte las vivencias
que iluminarán las ciencias.

Borradores, dilema existencial

Por un momento, en la vida de cualquier escritor ( no se diría en la carrera del escritor, ni aunque fuese una carrera filmíca, como aquella “Carrera contra la muerte”, en la cual se anticipaba la carrera fílmica de un joven terminator ), sea esta prolífica, versada, copiosa o farfullada en cimbronazos, que el material acumulado en la carpeta de “borradores” supera holgadamente un mal guión argumental de una serie bien actuada, con atributos visuales más que llamativos, de doce temporadas que constasen de ocho capítulos en cada una de ellas, en el que puede llegar a repensar el curso a propiciarle a todas aquellas ideas y no-tan-acabadas-ideas, es decir, a todas aquellas semillas de ocurrencias o raptos de lucidez esquiva, decíamos, por un momento, en la vida del escritor, del narrador, del poeta, del cuentista, del novelista, del sonetista, del redactor ideólogo, del que desea detener el flujo de los pensamientos con una cadena de palabras que rompan las cadenas y otorguen fluidez a la vida del escritor y, por supuesto, a la del lector ocasional sólo por un momento, los borradores acumulados en tal carpeta tienen dos opciones, dos naipes de la baraja para jugar, como luces y sombras de una ciudad en la noche que, alternativamente, posan y se desdibujan con cada aleteo de los murciélagos. Y amigos míos, en esta gótica ciudad global, no hay batihéroes que lo rescaten en su labor de darle rigor, sentido, coherencia y o lo que desee brindar o expresar a través de su pluma por lo cual, o bien jugará una carta, lo que probablemente le dé la posibilidad de jugar una cuantas cartas más, o jugará la otra carta, que quién les dice, no se convierta en carta ( la actualización cuatro-punto-zero dirá que no se trata de una carta, sino de un email o un largo mensaje vía whatsapp al que le clavarán el visto, sin ser leído como co rres pon de. Pero en fin, amigos, ustedes saben y conocen el valor de la intención ).

Dije

Ya una vez te lo dije:
Sacate la cruz y el dije.
Me gustan los textos sin comas,
El pollo, por favor, no te lo comas.
¡Vade retro! ¡Delante de mí correos!
Se me acumularon en el mail correos
Y casi ni cuenta me di,
Tomá la cinta y medí.
La panceta, salada y cara,
Previo al beso, lavá tu cara.
¡Qué linda que está la noche!
No me digas que no che.
Dejá la blusa en la cómoda,
Vos, relajate, ponete cómoda,
A eso me referí
Por algo soy referí.

Adiós otoño, somnolencia

Un sábado de lluvia en la ciudad
despidiendo el otoño sin piedad,
sábado, que no es uno cualquiera,
sino éste, que empaña la vidriera.

La tarde se presenta glamorosa,
la vida es por momentos mimosa
que busca de nosotros la caricia
si torpes nos encuentra la avaricia.

Un sábado de junio en libertad
viviendo entre la bondad y males,
el alma se cuece en la pubertad.

La llovizna también tiene rituales,
del ensueño alguien me saca: ¡Despertad!
Lo bueno dura poco sin rivales.

Canta la noche

Se nos arrima la noche a cantar
Melodías que afinan el corazón
Nos susurra al oído sin parar
Que no hay luz y es todo cerrazón.

La música nos empieza a cobijar
Cual frazada que hace de caparazón
Pues la noche, como estrella de mar,
Nos habita cuando duerme la razón.

El preludio de los sueños sin temor
Es el canto y la armonía sideral
Que en lo oscuro, el susurro es un rumor

De antigua sabiduría magistral,
Enseñanzas que forjaron con humor
Un sendero de paciencia musical.

No caigamos en la burla

( Chascarrillo textil )

Puede ser muy tentador caer en la banalidad de creer o considerar al Mar de los Sargazos en tono burlesco como el Mar de los gargajos, y entender que se trata de la acumulación de saliva que la gente, con disimulo o alevosía en eventos o por inspiración propia, ha ido escupiendo sin pensar dónde irían a parar tales fluidos. Pero no, señor, aquél escupitajo con el que decoró la camiseta del lineman y la nuca del hombre-banderín por una supuesta alcahuetería no ha decantado en algún hipotético Mar de los gargajos y los científicos han desmentido todo rumor acerca de haberlo hecho en el seno del Mar de los Sargazos.
Despejadas las dudas al respecto, por lo pronto, lo que sabemos con certeza casi absoluta, y aunque sea tentador creer en lo contrario por su sentido figurado, es que en las Islas Caimán son escasos y casi diríamos nulos los habitantes que tendrían un cocodrilo en el bolsillo.

SONETO RETROVIRAL

Barbijos, mil testeos, cinco fases
Familias que no pueden despedirse
Reuniones que no dejan de batirse
El amor docente y sus disfraces.

Casi todo el mundo lo padece
Cepas, variantes, vacunas y jabón
(Si hay algo superior entonces rece)
A los males le ponemos corazón.

Al sistema aplausos esenciales
Que todos en lo poco, en lo mucho
Trabajan en asuntos tan vitales.

Nosotros, paciencia y esperanza
Que por vivir contra la pena lucho
En esta tierra rica de bonanza.

Sentimientos que despiertan

Por las noches se escapa la vida
Como felinos sobre los tejados,
Como la luna tras los enrejados
Se va en búsqueda de más comida.

Vida que cura algunas heridas
Que con otras quedamos devastados,
Cual vida que soporta malherida
Los talentos que hemos malgastado.

Difiere el porvenir del futuro
La esperanza de las ilusiones
Un rostro, hora feliz, hora duro.

La alcancía de los corazones
Guardará para apostar seguro
El sentir fraterno en emociones.

El penar nuestro

Diez teorías arrebatadas
Traducen la desazón habitual
De las almas al escabullirse
De penas que tienden a sumirse
En amarguras conjeturadas
De una sociedad tan desigual.
Sólo diez escalones separan
Al entendimiento del corazón,
Que al sentir encuentra la razón
Del dolor con que nos equiparan.

ANOCHE



Leer a Borges hasta quedar perplejo
dormir, soñar, mover el esqueleto
atravesar el aura que imprime el espejo
elevarse por encima de un soneto.

Cruzo la frontera que surca los cielos
todo lo que cae no es de terciopelo
son atronadores llantos del desgarro
ayer un edificio, hoy nomás es barro.

Duke Ellington toda la vida y una noche
junto a vos, suena fabuloso en tu corazón
brindo por los rastros que deja el derroche.

Y todos los astros que también nos guían
serán la ventura que honren la razón.
Si no nos alcanza, quizás te lo fían.

Panorama



Una opinión que se parece a otra opinión, con cierto parentezco a otra opinión, familiarizada con otra opinión, muy parecida a una opinión próxima a otra opinión, que es en substancia una especie de mandarina con semillas capaces de hacer brotar miles sino millones de opiniones, que juntas conforman una masa cítrica.

Actualizate, Gastón!

-Hola Gastón, ¡tanto tiempo!
-¿Tanto tiempo de qué? Si nos vimos ayer…
-¿Cómo anda la familia?
-La familia bien, pero yo no.
-No sé si alegrarme o sentirme triste. Decime qué puedo hacer por vos.
-No, no puedo delegarlo, lamentablemente. ¿Puedo pasar al baño?
-Pasá, pasá. Lo único vas a tener que arreglarte sin el inodoro. Lo mandamos a sacar.
-¿Por qué tomaron semejante medida?
-Era obsoleto. Pertenece a otra época.
-¿Y ahora qué hago?
-Actualizate. Bajate los últimos drivers y en todo caso leé el manual.
-No entiendo Miguel. ¿Dónde hacen sus necesidades ustedes?
-Evacuamos por los poros como todo el mundo moderno. Vos estás out.
-Che, ¿Qué es ese olor?
-Perdón, no te avisé que estaba cagando.

LLEGARÁ

Llegará tras la noche
en la que el alma se estrella
llegará a las pampas
el día que entendamos
y ya en paz comprendamos
que vivir no es durar
que vivir es dudar
que soñar es confiar
que al sentir y pensar
con ardor descubrimos
en comunión compartimos
llegará desde el mar
el día que celebramos
cuando al fin entendamos…

Oye, cuándo

Cuando cruces la esquina
Cuando cruces el llano
Cuando cruces la plaza
Si cambia de estación
O ves la rebelión
De la ley del Talión
Si reclamas justicia
O cantas alabanzas
Ten presente en la mente
Y también cuando danzas
Que tan sólo se vive
Aunque no lo desmientan
De vital alimento
Y que no hay sustituto
Como entretenimiento
Que le rinda tributo
Al común sufrimiento
En el que comulgamos
Sólo juntos los dos
Cuando la sociedad
Tropieza en las orillas
De este río vital
Que nos da de beber
Como el vino de ayer
Que trajo a colación
Una ilustre emoción
La de habernos sentido
Sobrios y comprometidos
Y al placer de escarmiento
Sorbíamos sentimientos
Escapando y curiosos
Lerdos y perezosos
Del virtual consumismo
Que nos lleva al abismo
De jamás entender
Qué será esto de ver
Y prestos a conocer
Vaciaremos la copa
Por la noche las ropas.
Ya en el amanecer
Pintaremos, mujer
Trensaremos el ser
Jugaremos al quién
Volaremos también
Viviremos, amén.


Casi

todo está mal.
Los árboles son la excepción
la regla es la deforestación
de la naturaleza más pura
como así también de la cultura.
Los buzos rotos están mal cosidos
los miserables están mal paridos
la intención está mal camuflada
la contaminación está mal disimulada
la estupidez está mal publicitada
la propaganda está mal concebida
la conciencia está mal comprendida
los pulóveres están mal tejidos
los matamoscas me tienen podrido
los dirigentes me da igual.

Las canciones están mal cantadas
los hechos están mal contados
los cuentos están mal leídos
las mentiras están mal narradas
las falacias están mal envasadas
y los soretes están mal cocidos.

Los dibujos están mal pintados
las poesías mal recitadas
las uñas están mal cortadas
las cabezas están mal peinadas
los huevos están mal rascados
y los loros están mal hablados.

Las comidas mal masticadas
las personas están mal pensadas
las frases están mal escritas
y ni hablemos de las papas fritas.

Los planetas están mal nombrados
los nombres están mal llamados
las llamadas están mal marcadas
y las marcas mal registradas.

Los sentidos están mal tratados
los tratados mal redactados
los flujos están mal encauzados
los calzones mal confeccionados
los pensamientos mal encaminados
los caminos mal señalizados
las señas mal interpretadas
las palabras mal utilizadas.

Las semillas están mal sembradas
las tierras están mal labradas
las yerbas están mal del mate
y la cordura está de remate.

Las preguntas están mal formuladas
las mascotas mal alimentadas
las familias mal comunicadas
los consumidores mal informados
los productores están mal parados
y los maestros mal educados.

También está mal el exceso de sal.
Las discográficas están mal orientadas
la música mal escuchada
las fotografías mal enfocadas
las redes mal entrazadas
los refranes están mal dichos
los castigos mal legalizados
los poetas están mal vistos
y los crápulas mal bichos.
Los escritores están francamente mal.

Las casas están mal de entrada
las calles mal asfaltadas
las ciudades mal iluminadas
las fortunas mal acumuladas
la basura está mal repartida
las migajas mal distribuidas
los doctores están mal pagados
los enfermos mal acompañados
los tiempos mal cronometrados
y los naipes están mal barajados.

Los actores (tienen) malos repertorios
las películas malos augurios
los augurios malos guiones
los conciertos malos preludios
los programas malos estudios
los estudiantes malos programas
los cuadros malas exposiciones
las exposiciones malas conclusiones
las novelas tienen malos dramas
los dramas malas actuaciones
las actuaciones malas filmaciones
las filmaciones malas direcciones
las directivas malas perspectivas
las perspectivas malas percepciones
las percepciones están mal observadas
las observaciones mal diagramadas
los diagramas
parecen estrofas
las estrofas
se van por las ramas.
Pero hay algo seguro
el arte tiene futuro
indudablemente promisorio.

Ideas para la pantalla grande

Les tiro un argumento a Hollywood, que quién te dice por ahí nunca se les ocurrió: se presenta alguna tensión por uno o varios conflictos ( aquí pueden ser ocurrentes ), hasta que en el camino del protagonista se le presenta una mujer, de quien se enamora y todo finalmente se encauza. Fin. Consumo masivo de pochoclos garantizado.

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El ingenioso hidalgo contra los algoritmos de viento

Descubrimos por qué Facebook no muestra nuestras publicaciones a los contactos.
Según el algoritmo, nuestras publicaciones resultan de interés para cierto número de gente o que tengan cierta afinidad con lo que publicamos a priori, de acuerdo a su comportamiento previo ( reacciones, comentarios, etc. ). Esto quiere decir, que si publicamos algo que podría llegar a interesarle a algún contacto, el algoritmo se lo muestra sí y sólo sí anteriormente interactuó con alguna de nuestras publicaciones anteriores; caso contrario, ni se molestará en mostrarlas o, lo que es peor, el contacto ni se molestará en prestarle atención a ellas si se le presentó por error.
También hay que tener en cuenta que la gente se va cansando y la atención se desvía muy rápido con las diversas publicaciones que ven durante el scroll de pantalla, por lo que el algoritmo trata de hacerle la vida más fácil a la gente: es como si le sirviera un café, le tendiera la cama y le preparara la bañera para un baño de inmersión, para esperarlo luego con la bata a la salida, todo muy placentero. No hay que pensar que el algoritmo es un turro que sólo quiere complicarnos nuestro paso por el Face, sino que sólo quiere que no pasemos ni un momento por el tan temido aburrimiento que, de concretarse, sería total responsabilidad del usuario por seguir publicaciones que no le colman su espíritu. Y en los casos en que nos alegremos de interactuar con publicaciones de otros contactos o páginas que nos brindan algún tipo de satisfacción, estas se nos seguirán mostrando siempre y cuando el contacto en cuestión publique algo nuevo ( aunque no tenga nada de novedoso la publicación ), ya que si dejó de publicar es probable que tengamos que asistirlo por estar atravesando éste una crisis existencial o, en su defecto, feneció efectivamente, por lo que habrá que darle el pésame a sus deudos y buscar publicaciones satisfactorias de algún otro contacto.
En síntesis, para llegar a un público más caudaloso, tendríamos que publicar cosas u opiniones en sintonía con la masa de gente que puede llegar a comprender o degustar nuestras publicaciones, por lo que quien debería cambiar de comportamiento no es el mentado algoritmo sino nosotros mismos hasta lograr la fórmula que nos dé el número que nos deje contentos. Pero con esto, vale decir, dejaríamos nuestra personalidad virtual al borde de la ciberdepresión ( aunque nuestro ser real esté en su plenitud ).
En otras palabras, para la fauna que cohabita el ámbito del like nuestras publicaciones son una mierda. No insistáis.

Los tres valientes

En Bulubú, un pueblito sin conexión con el resto del mundo, tanto que nadie fuera de él lo ubicaba en el mapa siquiera y nadie dentro sospechaba que el mundo continuaba más allá de los límites establecidos, habían inventado un dispositivo muy entretenido, aunque no demasiado útil, llamado la mente analítica, BLV por sus siglas en dialecto bulubuense, que rápidamente se puso en venta en los almacenes generales del pueblo mediante el cual, quienes lo adquirían, lo ponían en funcionamiento y podían emplear ese precioso tiempo en vivir.
Sólo unos pocos, se estima que tres habitantes, lo compraron. El resto le daba vueltas al asunto, lo encontraba innecesario o redundante, y desistía de hacerlo. La mayoría nunca supo del invento.
De los tres que lo compraron, uno creía que si lo ponía en funcionamiento tenía mucho que perder, por lo que lo dejó sobre la mesa para poder observarlo mejor y encararlo cuando encontrara el coraje de hacerlo, aunque nunca lo encendió. Cada tanto se lo quedaba observando con suspicacia, hasta que lo fue asimilando como al resto del mobiliario del lugar y dejó de llamarle la atención, hasta que lo olvidó.
El segundo, quiso ponerlo en funcionamiento enseguida, pero al enchufarlo el aparato hizo un cortocircuito y saltó la llave térmica. Cuando todo volvió al orden, resolvió que lo mejor sería devolverlo, porque le entró la desconfianza y comenzó a analizar la situación, lo que lo llevó a resignar el dinero que había pagado por él, ya que no se lo quisieron reintegrar, con tal de deshacerse del dispositivo.
El tercero, finalmente, era muy perezoso, y a pesar de que lo había adquirido con entusiasmo, le llevó casi cuarenta años ponerlo en funcionamiento, porque cuando se acordaba que lo tenía la pereza le ganaba y se decía a sí mismo que lo haría después, en otro momento, que estaba cansado, y cosas así.
El día que el BLV entró en funcionamiento, el hombre ya era viejo, muy viejo, y no recordaba ni para qué lo había comprado. Lo enchufó porque todavía sentía esa curiosidad vital que, cuando no se dejaba abatir por la pereza, sentía ganas de experimentar. Lo enchufó y lo prendió, y se sorprendió en una mezcla de alegría y extrañeza, tanto que los vecinos más cercanos, distantes a unos cien metros entre sí, lo oyeron exclamar: ¡Bulubu non siñal!

La casa recomienda

Para bajar a un pozo de estrellas

Marcial Souto

Editorial Dábale arroz

Joya literaria que no se presenta dos veces en la vida. Hay que revolver muchos estantes y recorrer varias librerías para encontrar algo de este calibre. Imperdible.

Valor de la casa: ⭐⭐⭐⭐🌟

Autodidacta

Generalmente, cuando de alguien se dice que es o fue autodidacta, el profesor y el alumno coinciden en la misma persona. Digo esto porque vi un cartel muy llamativo donde dictan un curso para ser autodidacta. El problema, como se imaginará el lector, es que al acometer la tarea de aprender a través de otros la forma, el método y o las técnicas para aprender de y por uno mismo se incurre en una contradicción en sí misma, en la cual uno acepta aprender de otros lo que debería aprender por sí mismo para llegar a ser lo que promete dicho curso, que inclusive otorga un certificado: Fulano completó sus estudios del curso y ahora es autodidacta calificado. Y no está mal, sólo que es como el que copia las respuestas y luego debe recetar una aspirina y termina recetando morfina porque le sonaba de algún lado, poniendo en duda sus facultades. En fin, les cuento todo esto porque me inscribí en dicho curso y aprobé con ocho, pero ahora, antes de querer aprender por mi cuenta justo ahora que tengo la certificación que me avala, me inscribí en un curso para aprender a desaprender, en el cual espero -sobre todo- desaprender lo aprendido y comenzar a recorrer el sendero del conocimiento de las cosas y del mundo pero, esta vez, aprendiendo por mí mismo, si es que no desaprendo lo aprendido en el último curso.

El debate que me perdió

Se armó un lindo debate, pero no estaba invitado, además no será televisado ni fue filmado. Me va a quedar la espina de saber qué se dijo y en torno a qué temas giró la discusión por estar muy ocupado, por no haber participado del intercambio de ideas, reiteradas, singulares u originales, y principalmente por no saber si tendría algo para aportarle al asunto en cuestión. Es más, me va a quedar la espina de tener tanto para decir en semejante situación que decirlo fuera de contexto sería un desperdicio de energías, de carga emotiva y de pensamiento concienzudo. Pero dice un viejo adagio que una espina saca a otra espina, por lo cual con esta me voy a sacar otra que me quedó aquella vez que participé de un debate en el que las ideas eran ociosas, plurales y perezosas y me dejé arrastrar por la corriente sin realizar un aporte clarificador, lúcido ni elocuente sino de lo más torpe que he dicho en mi trayectoria como orador. Por lo tanto, quedo a mano y resarcido con el público mediante esta intervención a modo de nota al pie.

TIC TAC

Es la hora del paseo habitual en el que recorro la zona céntrica cuando cae el sol sobre los edificios. Pateo algo que no alcanzo a descifrar de qué se trata. Lo recojo y lo sostengo con dos dedos, pulgar e índice, y puedo notar las acanaladas arrugas de los laterales. Sospecho que es de una aleación de hierro. Tiene zonas rugosas en casi toda la superficie, y alguna parte saliente en el frente. Podría tratarse de un clavo o un pequeño tornillo. Es frío como un cubito de hielo, pero en mis dedos rápidamente cobra calor. Es más pequeño que mis dedos, tanto que lo puedo sostener sólo con las yemas. En los otros laterales, tiene algunas hendiduras, una más profunda que la otra, que es pequeña y me doy cuenta de ella al introducir la uña. Y en la parta de abajo, es una profunda hendidura, con algún saliente del mismo material. Trato de figurarme una idea de quien lo inventó originalmente: el hombre estaría torneando alguna piedra hasta dar con la forma y para cumplir con la función o las funciones que se le encomendaron necesitó hacerle algún agujero de la mitad del grosor de un dedo e incrustarle una navaja pequeña. Probablemente, estaría con bastante tiempo a su merced, ensayando y errando, hasta dar con lo que pretendía. Luego, con el invento en mano, era hora de mostrárselo (y vendérselo ) al mundo. Lo sigo inspeccionando. Es compacto, no tiene bordes ni puntas filosas. Puedo apretarlo, ejercerle presión, y resiste sin problemas, difícilmente se rompa. Incluso podría arrojarlo al piso y no tendría consecuencias en su superficie. Es más, es tan duro que podría estropear los cerámicos si lo arrojo con fuerza, pero desisto de hacerlo, prefiero guardarlo en el bolsillo para cuando un dibujo en blanco y negro lo necesite y prosigo el recorrido esquivando transeúntes ante el trajín, observando gentes diversas, cada cual con sus inquietudes concomitantes al andar.

Ruso

Bajo la lluvia torrencial, un hombre con un paraguas se acercó al toldo de la carnicería que me guarecía de la tormenta. Caminaba lento a paso firme, como batallando el viento. Me llamó la atención que llevaba el paraguas colgado del brazo e ilógicamente no sobre su cabeza. ¡Pero qué torpeza, hombre! Estaba empapado hasta los tobillos. Me preguntó por la calle Ayacucho y le dije en ruso que no hablaba español. Eran las únicas palabras que sabía, aunque dudo que las hubiera entendido si hablara el idioma. Dio media vuelta y se marchó en dirección opuesta. Por regla general, desconfío de los idiotas.

Alambrado

Decepción tras decepción
Se va trazando el camino,
Y en un rapto de intuición
Se deshilvana el destino.

Paradojas existenciales
Ser tanto y no ser nada,
Siguen vivos los rituales
Y la amistad, camarada.

El tiempo se va poblando
De ausencias y referencias,
Y aún seguimos cantando.

La imagen sigue cambiando
Nutridos por las vivencias,
Y aún lo vamos pensando.

LOS COMENTARISTAS

“Y me doy cuenta de que no importa donde estoy, en una pequeña habitación llena de pensamientos, o en este universo infinito de estrellas y montañas, todo está en mi mente”.

Jack Kerouac

Dentro conviven tres comentaristas. Ignoro sus nombres, por eso a uno lo llamo el loco o el noble, a otro el buda y al otro “cualquiera”. Ellos conversan y a veces, por la mañana, los escucho. Por momentos es interesante, pero en otros las charlas se tornan densas y no puedo seguir el hilo de las mismas. No los he visto, pero he sentido su presencia y los he escuchado con total nitidez. No es que convivan en mi cerebro, pues esta mañana los he escuchado mientras conversaban en el comedor. Puede ser que sea el único que los escuche o el único que les preste atención, pero eso no quiere decir que ellos no existan. La existencia es conocimiento directo. Tal vez sean menos reales que otros integrantes del hogar, es cierto y no lo niego, pero no dejan de ofrecer entretenimiento tanto como estos o un programa de tv. Lo que diferencia a los comentaristas de éste último es que ellos saben de mi existencia y éste no, aunque éste la usufructúa y aquellos ni se inmutan por el dinero. Es lo que creo en base a la escucha. Puede que me equivoque y tal vez cualquiera esté amarrocando efectivo en algún escondite secreto al resguardo de mí. A los otros no les interesa.

-Comprendo tus sentencias -dice el loco- pero lejos de comprenderlas deberías dejar de enunciarlas como tales para que quien se acerque con sus sentencias pueda dejar de comprender sus enunciados.
-La noche no es misteriosa sino que un misterio es la noche. -sentencia el buda.
-Anoche hablaba de sus lectores españoles y deliberaba acerca de si sus escritos tendrían algún tipo de llegada en ellos. -afirma cualquiera. Por expresiones de este tipo sabía, de antes, que ellos conocían algunos de mis pensamientos, sólo cuando éstos salían fuera como expresión en palabras. Los comentaristas no viven en mis pensamientos, eso es claro.
-Si la lectura se estanca en el nivel de la palabra, la lectura se convierte en hábito. -dice el buda- El hábito se torna maquinal, la máquina sustituye lo vital, la vida sucumbe en lo trivial.
-Sí, pero hacéselo entender a un androide… -comenta el noble.

Los comentaristas por momentos parecen debatir sobre las ideas que van surgiendo y algunas cosas que aportan al debate no dejan de ser interesantes.

-Escribir también suele ser maquinal. La máquina reproduce sus registros, un tanto modificados. -agrega el buda.
-De España nos han llegado textos maravillosos: de Lope de Vega, de Quevedo, de Calderón… -dice cualquiera.
-Esos escritos difícilmente conmuevan en la época actual. -contradice el loco- Se podrán estudiar y replicar de manera exitosa, pero el artista está en constante renovación. Incluso sus bases se mueven cuando se encuentra con una obra viva.
-Tal aseveración te la dije ayer, un tanto modificada. -retruca el buda.
-Si, pero a tu frialdad de expresión le doy el toque de dramatismo que tales aseveraciones merecen al ser vocalizadas. -comenta el loco enfático.

Por momentos escucho algunos movimientos, además de su conversación. El domingo abrí la heladera buscando un queso pategrás y no lo encontré. Interrogué a los integrantes del hogar y nadie reconoció haberlo ingerido, por lo que concluí que había sido alguno de los comentaristas. Pienso que cualquiera se lo comió.

-Recuerdo una obra de teatro, que hablaba de un tema que ha surgido nuevamente en la escena actual, hablaba de algo así como socializar la verdad. -habla el noble- Al principio conversaban dos personajes de temas en apariencia profundos de la existencia. Relatividad, comunicación, el ser y otros. A medida que la obra avanza, van desfilando otros personajes que se suman a la charla y la temática de la conversación se va degradando.
-Sí, la he visto. -afirma cualquiera entre risas- Al final proponen cantar “una que sepamos todos”.
-Y finalmente cantan a coro el payaso Plin-plin. -concluye el loco.

Cuando entre los comentaristas se produce algún tipo de silencio llego a pensar que se han ido, aunque nunca logro identificar por dónde entran y salen. Pero luego de un lapso los vuelvo a oír con total nitidez.

-El arte se dirige al artista, aunque el consumidor de arte no se considere como tal. -sentencia el buda.
-¿El arte sublime? -inquiere el loco- ¿Habrá quién podrá considerarlo de tal modo?
-Siempre, el artista. -comenta el buda en voz baja.
-De todos modos, aquí lo artístico es con el tiempo más marginal. -dice cualquiera.
-En otros tiempos también lo fue. Habría que ver cómo entiendes lo marginal. Alguna política es marginal desde el punto de vista que está separada de las necesidades básicas de la gente. Así y todo, hasta se la elige para gobernar. -estima el noble.
-Creo que despertó. -dice el buda.

El silencio me hace pensar que los comentaristas se han ido. Me quedo quieto en la cama para escuchar si continúan hablando. Sólo se oye algún vehículo afuera. Todavía es temprano y el sol apenas comienza a asomar a través de un ventiluz en la cocina. Luego, alguna voz interrumpe mis observaciones.
-Por no madrugar, muchos siquiera temprano amanecen. -afirma el loco.
-¡Es la hora de los enunciados! ¿Tenés otro? -pregunta cualquiera.
-Por no amanecer temprano a muchos los madrugan. -dice el noble.
-¡Ese es el mismo! -cualquiera exclama.
-Es obvio que no. -dice el loco severo.
-No hay enunciados que hoy día confirmen lo que sentencian si no hay quién los comprenda. ¿De qué sirve aseverar que todo está en tu mente si tu mente sigue buscando fuera de sí? -pregunta el buda.
-El asunto deriva en la mística del universo, la horma de la existencia. -comenta el loco.
-No pasa tanto por ahí, sino en cómo se manifiesta en la práctica. -dice cualquiera.
-Dividirla en práctica y teórica sólo es una técnica de la práctica. -retruca el loco- Para reducir a su mínima expresión la experiencia y acotarla.

Oigo que se abre la puerta de la habitación de servicio y luego, a Irma, la empleada doméstica, dirigirse al baño.

-Lo artístico no se interesa tanto en generalidades, aunque generalmente tienda a difundirse ese tipo de expresiones artísticas. -dice el loco- La sensibilidad, en la escucha, la lectura, la visión, se adormece y sólo se busca así repetición alterada.
-O muere. -agrega parco el buda.
-¿Con qué intención? -pregunta cualquiera.
-No lo sé. -dice el noble.
-La expresión también puede evocar estados de ánimo u opiniones que debaten entre sí y no dejar de ser artístico. La obra puede estar dirigida a sí misma o no estar dirigida al artista siquiera, lo cual vendría a figurarse lo mismo. -dice cualquiera con solemnidad.
-Si fuera lo mismo no haría falta expresarlo de otro modo. -asevera el loco- Eso se presta a confusión.
-¿Dónde está la confusión? En tu mente. -cualquiera aclara.

Irma sale del baño y se dirige al comedor a preparar el desayuno. Oigo al insecticida salir del aerosol, a pesar de que le hemos dicho a Irma que no lo arroje previo al desayuno, y después sólo se escuchan sonidos de utensilios, tazas, pava y demás. Es hora de poner los pies sobre la tierra, como cada mañana después de escucharlos. Estos muchachos logran desviar mis pensamientos hacia temas que no manejo del todo.

A veces pienso que los comentaristas son unas cuantas moscas.

El escritor ante la cultura del meme

El escritor debe esquivar memes como un delantero gambetea defensores que entorpecen su camino hacia el gol, defensores de carcajada fácil y entendimiento torpe que nulifican toda comunicación entre aquél y el homologado lector devenido en consumidor de productos de la subcultura, por no decir los desechos de la cultura que otrora hubiesen tenido ninguna atención y hoy por hoy acaparan días y noches aventurando el giro estético, la nueva norma de entretenimiento, la parsimonia de cualquier comprensión y el subterfugio heredero del zapping de imágenes, el scroll continuo entronizado en la yema de los dedos. No por nada todo pasó a ser digital ( y digitable ).
Quizás el ejemplo del fútbol sea un tanto pedestre, porque el lenguaje futbolístico es demasiado gráfico comparado con la labor artesanal del escritor, que puede incluir amagues y desviaciones capaz de desconcertar a los más versados en pos de una eclosión de la consciencia inesperada pero venerada por todo buen lector. Porque, cómo no agradecer la caricia de las palabras que toca los rincones más profundos del ser cuando la sociedad tiende a lo vacuo. En definitiva, el escritor debe vencer sus propias falencias y los obstáculos que la misma cultura le impone y para ello, no basta con captar la atención del lector de ocasión, sino que lo debe conducir por un sendero que se va abriendo a medida que las palabras tejen el entramado, recordando el célebre verso: se hace camino al andar. Y al volver la vista atrás, se ven los memes que nunca se han de volver a pisar, añadirá, y lo hará por contrariar la senda donde todo se da masticado. No, el escritor de oficio le dará el alimento al lector pero éste lo deberá masticar antes de digerirlo, lo deberá trabajar un poco a través del entendimiento y su voz, su inventiva, su talento, su calidad humana, su ocurrencia harán el resto a través de la pluma. Porque al fin de cuentas lo que cuenta no es decir “qué mundo maravilloso bajo el arcoiris” sino ayudarlo y acercarlo a que lo perciba, lo sienta, lo viva y lo goce.

Visionario siglo XX

Hará unos 20 años, estábamos con mi viejo y mi hermano, entre mates, goles y charlas, y se me ocurrió decir la frase: “en el futuro, el fútbol se verá sólo por televisión”. Mi pesimismo en ese entonces se basaba en la constante y creciente violencia que se llevaba puestos los espectáculos y acaparaba la atención de los noticieros que, donde se debía hablar de lo deportivo, se hablaba de violencia pura y dura. A esto me retrucaron que se perdería lo lindo de presenciar y participar del mismo en la cancha, en las tribunas, ver el césped desde adentro, el canto de la gente, el olor al choripán, escupir al referí y muchas cosas más que la televisión por más emoción que le narre el relator no otorga.
Ahora que el fútbol –incluso en torneos de competencia inferior gracias a Ticketek- se ve sólo por tv, pandemia inesperada de por medio, pienso que un poco los que vaticinan el futuro tienen una carga de pócima pésima que aventuran todo negro, cuando el abanico de colores que se abre al porvenir es infinito, centrando la atención del oyente en un punto muy oscuro que, como el yin y el yang, siempre ha de haber al menos uno. Por eso no hay que recurrir al tarot, salvo que uno se las vea negras desde el vamos y desea que se lo confirmen.

Hay un lugar para cada cosa

El bromista no está del todo bien visto en la sociedad de consumo, máxime si este aparece en lugares donde se tejen cosas de apariencia importantes. Por ejemplo, es factible escucharlas en un velorio pero uno no puede entrar en la verdulería y decir: dame un kilo de pancartas. Y esto ocurre principalmente por tres motivos: el primero, es porque el verdulero puede quedar estupefacto o descolocado e inmediatamente declararse incompetente; el segundo, es que la broma se corra rápido como reguero de pólvora y todo el mundo aburra a los verduleros con la misma broma, casi obligándolos a sonreír de compromiso ante la posible venta de dos tomates perita; y el tercero, es porque corremos el riesgo de que sí, nos den el kilo de pancartas, pero por la cabeza.