Renovación

Vivir de fantasías
Vivir una ilusión
Vivir en religión
Vivir la travesía.

Se nos confunde el vivir
El soñar, morir, el dormir
Amar nos resulta poco
La luz se sale de foco.

Las penas vienen y van
Las miserias escapan,
Los dolores irrumpen
Relaciones que se rompen,
Hay sabores que gustan
Hay nociones que asustan.

Todo parece cambiante
Lo eterno, determinante,
Lo efímero, petulante,
Lo vacuo, rimbombante.

El nombre sigue vigente,
La memoria, divergente,
El encuentro convergente,
Cambia el rostro de la gente.

Y este rostro ante el espejo
Ya no parece un pendejo
Son los años, la paciencia
La alegría es experiencia,
El día renueva lo añejo
Los astros brillan a lo lejos.

Y renace lo que muere
Como la noche que hiere,
O esa nave a donde fuere
Que con fotos descubriere.

El vivir se torna tranquilo
Sin nervios, con té de tilo,
Y del árbol, es seguro,
El fruto cae de maduro.

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Preguntas

Paradojas de la sociedad
Criptogramas en la realidad,
Lo infinito es completud
El vacío es plenitud
La compañía trae soledad
La palabra, libertad.

El pensamiento divaga
El malestar deja llagas
Lo musical es la horma
La felicidad, la norma.
Los temores son dagas
Las pasiones, aciagas.

Lo complejo es adicción
Un pretexto es la acción,
El amor es natural
El contexto, cultural,
Es la cena una elección
Este texto, selección.

Urgencia

 

Vicente se había preparado unos mates. Sentado en el comedor, mientras tomaba uno, aparece su hijo con cierta urgencia.
-Viejo, necesito urgente el coche. El Tecla se quebró una pata acá en la canchita y lo tenemos que llevar al hospital. No sabés cómo está.
– Me imagino. Sangre por todos lados y vos encima querés que te largue el auto así nomás. Y todo por un raspón.
– No, viejo. Tiene una quebradura que se le salen todos los huesos de la piel.
– Si, son cosas que pasan. Gajes del oficio, se le dicen. Si jugaba de árbitro esas cosas no le pasan. Aunque por ahí se ligaba un botellazo en la marola.
– Bueno, ¿me prestás el auto o nos llevás vos al hospital?
– ¿Por esa pavada? Vayan caminando, ¿qué serán? Veinte, veinticinco cuadras, así de paso le afloja el hematoma a ese infeliz…
– ¡Qué hematoma! Te digo que se que-bró.
– ¿Si es para tanto por qué no llaman una ambulancia? Los pibes de hoy en día no sé en qué tienen la cabeza… piensan en boludeces. ¿Para qué practicar un deporte de verdad que te podés raspar como ese infeliz del Tecla cuando te podés quedar en tu casa calentito y limpio, apretás dos botones y jugás como si fueras el 9 del Real de Madrid? Hay cosas que no se explican…
– Chau viejo, gracias.
– El diablo sabe por diablo, pero más sabe tu viejo. No por mucho ayudar a Dios se madruga más temprano.

De una habitación sale Ana María, se para frente a un espejo y mientras se peina le habla a su marido.
– Vicente, ¿qué quería el Matías que andaba tan apurado?
– Andá a saber qué quería el borrego ese. Siempre te viene con cuentos. Habrá aprendido de vos.
– ¿De mí?
– Sí, claro que de vos. ¿Te acordás cuando nos vino con la historia esa de que le había robado la gorra a un policía? Pálido estaba de lo asustado que vino.
– Pero era verdad. La gorra la tiene en un cajón. –dice Ana María.
– ¿Qué va a tener ese? Mirá que el policía le va a prestar la gorra al infeliz del Matías…
– ¿Prestar? El Matías se la robó a la gorra. O no te acordás que tuvimos que ir a declarar a la comisaría…
– No creo. Hay cosas que no se explican. ¿O vos pensás que el policía le va a prestar la gorra al Matías? Decime, para qué. ¿Para qué? Tenía una fiesta de esas, ¿cómo se les dice? Jálogüin. Me imagino al Matías disfrazado de policía y me da escalofrío.
– No, viejo, Halloween es otra cosa. –dice Ana María.
– ¿Vos qué sabés? Capaz que hablamos de lo mismo pero con distintas palabras. Tantos años de discusión tirados a la basura. ¿Qué vamos a hacer con tantos años de discusión? Capaz que sacamos algo en limpio. ¿Quién te dice? Vos que le creés todo a ese infeliz del Matías, ¿me querés decir para qué vino recién?
– Pero si yo no lo vi, estuvo hablando con vos.
– ¿Conmigo? –pregunta Vicente confundido.
– Sí, viejo, con vos.
– Cómo te gusta contrariarme…
– Vicente, sacá el auto que me tenés que llevar a lo de Chelita. Me está esperando con unas tortafritas. Dale que después le pido que me dé algunas para vos. Seguro que ya me guardó, sabe que te encantan.
– ¡Uh! La última vez que comí de esas porquerías me indigesté. Me hiciste acordar y ahora me dieron unas arcadas… agghhh
– No, viejo, eso fue con los canelones de la Gladys.
– Agghhh…
– Dale, viejo. Llevame que estoy llegando tarde.
– Pero a vos te parece que con los mates recién preparados tenga que dejar todo para sacar el auto, llevarte hasta lo de esa amiga tuya que, vamos a ser honesto, es una infeliz. No me lo niegues. Te tengo que llevar a lo de esa infeliz y después venís toda angustiada porque no puede seguir viviendo sin ese que tuvo por marido, que extraña y no sé qué más. ¿Para eso querés que saque el auto ahora? Aguantá. En una hora me tengo que ir a buscar unos destornilladores a la ferretería.
– Me están esperando Vicente. –le dice Ana María con cierta impaciencia en sus gestos.
– Que espere. O vos conocés a alguien que se haya muerto por esperar. Capaz que se murió de viejo y esperando, pero la causa no fue la espera misma. Eso te lo discuto a muerte. Paro cardiorespiratorio, en todo caso. Además, tanto apuro para qué, me querés decir. Después venís toda así, ¿cómo se dice? Acongojada. ¿Y todo por qué? Por haber estado tres horas escuchando los lamentos de esa otra infeliz.
– Chau, me voy en taxi. –se despide Ana María.

Vicente se ceba un mate y, luego, lo toma. Se levanta, va hasta donde tiene la radio y sintoniza otra emisora. Calienta un poco el agua de la pava y vuelve a ubicarse en el mismo lugar del comedor. Entre tanto, entra Dani, su hija menor acompañada de una amiga.
– Hola pa.
– Hola chiquita, ¿trajiste visitas a casa? –dice Vicente mientras saluda con un beso a cada una.
– No, pa. Ceci me acompañó hasta casa para ver si la podés llevar hasta la suya. Hoy no hay colectivos por paro de choferes.
– Y no es para menos. ¿A vos te parece poner el lomo todo el día por dos pesos que no te alcanzan ni para pagarte un chegusán? Lo único que falta es que se tengan que pagar el combustible para poder trabajar. ¿En qué cabeza cabe? En la mía seguro que no. No sé cuánto estarán cobrando, pero te digo que igual es poco. Además, te cruzás con un atorrante que no tiene nada mejor que hacer…¿y? ¿Qué hacés? Le tenés que romper la marola con el volante.
– Bueno pa. ¿La llevamos?
– ¿A tu edad sabés cuántos kilómetros caminaba por día? Treinta y dos. Diez para ir a la escuela, diez para volver y doce haciendo los mandados a la vieja. Tu abuela, descansa en paz. Todos los días. Cinco kilos de papas, dos calabazas. Después el pan de lo de don Octavio, la leche del tambo… Y acá tu amiga que no puede caminar ¿cuánto?
– ¡Qué se yo! ¿5 kilómetros?.
– Cinco kilómetros. No me hagás reír que me vas a hacer volcar el mate. Ahora, decime, vos querés que deje todo así, que apague la radio, saque el auto y deje el mate recién hecho para llevar a tu amiga hasta la otra punta con qué excusa más ingenua: el paro de choferes. Contate otra porque con esa no vamos a ningún lado.
– Vamos afuera que te acompaño hasta la esquina Ceci. –le dice Dani a su amiga y se retiran de la casa.

Vicente se levanta con la pava, le agrega agua y la pone al fuego a calentar. Pocos minutos después, vuelve a entrar Dani mientras Vicente está hurgando en la heladera.
– Chiquita, ¿viste donde quedó el salamín que me compré la otra noche?
– No quedó. Se lo terminó el Mati con el Tecla ayer.
– ¡Si serán infelices!

Vicente tomó las llaves del auto y salió urgente de la casa. Dani lo miraba desde la ventana. En eso, ve que su padre deja el auto estacionado frente a la casa, se baja e ingresa a la misma.
– Chiquita, vigilame la pava que dejé sobre el fuego que ahora vengo. Voy hasta la fiambrería.
– Si, pa. –le respondió Dani, mientras reflejaba su expresión declarando por lo bajo: hay cosas que no se explican.

Al ritmo de cada día

La tierra gira, gira y se va de gira
El mundo avanza, avanza y se te abalanza
El búho ladra, ladra y eso no te cuadra
El coro canta, canta, y no se atraganta.
El tipo tipea, la sombra asombra, el ombligo te obliga.
El sapo zapa y se amiga la hormiga, todos al ritmo del tun-tun danzan y dan alabanzas. Se agotaron las entradas, se angostaron las salidas y todos coreaban la vida, unos parados, otras sentadas.
Las estrellas asomaban a la escena, los cometas se peleaban por la cena, los planetas exhibían sus lunas, las vedettes siderales, sus plumas.
Los grillos tenían repertorio, las polillas surcaban el purgatorio, los escarabajos proseguían el trabajo a destajo que les daba el contrabajo mientras que las termitas lo terminaban.
Y todo volvía a comenzar, como cada día al salir el sol, al vibrar el corazón con la palabra y con la voz, en un universo lleno de magia.

 

Preferencias

-¿Qué deporte te gusta?
-Cualquiera que no usen pelotas.
-¿Tu banda de rock favorita?
-Las pelotas.
-¿Tu color preferido?
-Ocre, creo.
-¿Una fruta que no te guste?
-La uva, la detesto.
-¿Cuál es tu bebida favorita?
-El vino, ¡Salud!
-¿En qué creés?
-En la justicia.
-¿Tu película favorita?
-Los sospechosos de siempre.
-¿Cómo te gustan las milanesas?
-A caballo.
-¿En qué te gusta viajar?
-En caballo.
-¿Una canción?
-Dos: Golpeando las puertas del cielo y El infierno está encantador.
-¿Una moda que te guste?
-Rascarse la espalda con el cuchillo.
-¿Algo que no te guste?
-El mal gusto.
-Por último, ¿qué nombre elegirías para un can?
-Gengis.

Artistas de variedad

Poetas de la verdad
cantores de la mentira
artistas de variedad
o es el arte que delira.

Todos con una razón
que no es la misma, varía,
para hablarle a un corazón
siempre con tenaz porfía.

Dibujantes del orgullo
escultores del prejuicio,
o es verdad de Perogrullo
o dislate que saca de quicio.

Todos buscando con arte
contarle al mundo su pena
con su alegría conquistarte
o al menos purgar condena.

Escritores sin inteligencia
compositores de la urgencia
del ritmo sin armonía
del clamor y su valía.

Todos artistas le chantan
al mundo su obra de gloria,
su tartamudeo, su escoria,
su vómito a menudo lanzan.

Artistas con sensibilidad
manosantas de la creatividad
le dan letra al afligido
y música a lo vivido.

Poetas, dibujantes, cantores
van creando diversos sabores
te regalan preciosas visiones
y a tu vida le dan ilusiones.

Fotógrafos que no se olvidan
actores que se descuidan
ninguno se queda afuera
ni el pintor, aunque quisiera.

Músicos por excelencia
retóricos de la sapiencia,
metafóricas reminiscencias
que se vuelven las vivencias.

Artistas que con sólo un lápiz
y con su estirpe de perdiz
le otorgan gracia divina
a tu existencia peregrina.

Compraventa

El viejo Cheril se dedicaba a la compraventa, pero no de objetos sino que lo que compraba y vendía era tiempo. En su tienda de compraventa de tiempo, llamada “El reloj”, atendía por la mañana donde donde la gente empeñaba horas, días y años, donde los clientes compraban minutos y horas pagando cuantiosas sumas.
A veces le reclamaban por qué pagaba tan poco por el tiempo de la gente y por qué cobraba tanto cada minuto en venta.
Sin embargo, a pesar de lo que consideraban una injusticia sistemática, la gente acudía a El reloj o bien en busca de un poco de tiempo o bien a cambiar mucho tiempo por algo de dinero. Y lo hacían con asiduidad, porque el tiempo y las cuentas apremiaban.
A diario se podía ver la tienda del viejo Cheril llena de gente: por un lado, los acaudalados buscando tiempo, por el otro, los necesitados de efectivo vendiendo tiempo, su tiempo. Y como la existencia era tiempo, muchos compraban un pedacito de ella que otros tantos vendían.
Lo curioso del asunto, vaya uno y los estudiosos a saber por qué, es que el balance de “El reloj” siempre daba cero.

Avanza

Pregunto si al paso que vamos
crecemos también los humanos
o sólo el avance de ciencia
atiborra nuestra inteligencia.

Velozmente a ningún lado
corre el tiempo y no lo evado.
Así también avanza el foco,
el teléfono, la nafta, ¿el coco?

 

¿Qué es la poesía?

 

A veces efervescencia,
euforia, furor, urgencia,
a veces con displicencia
un rapto de inteligencia.

A veces cobra sentido
se nutre de lo vivido,
a veces cubre lo herido
y le llega al ser querido.

A veces sentimental
básica, torpe y elemental,
a veces es magistral
elegante, fiel, irreal.

A veces te hace pensar
sentir, reír y llorar,
a veces ayuda a elevar
a vivir, vibrar, a soñar.

A veces espiritual
el goce de lo carnal,
a veces es un ritual
un lenguaje sin igual.

A veces tiene alegría,
llanto, queja, maestría,
entonces dirán un día:
Todo eso es la poesía.

Parches

Emparchando con insistencia
como a una cámara vieja
que inflaba, que se pinchaba,
y como una tara mecánica
con alambre lo reparaba;
a menudo lanzaba quejas
oriundas de sus dolencias
y sin saber de botánica
el sufrimiento se enraizaba
dejando heridas, carencias
que con parches las tapaba,
arqueando un poco las cejas
con pesar, tan fotogénica,
su sonrisa se asimilaba
al dolor de la existencia.

Alta mar

Una vida insatisfactoria
Sin dicha, mucho menos gloria,
Se sacude con dolor a solas
Como el mar lo hace con las olas.

Qué estafa lo que prometieron
Enseñanzas que nos confundieron;
Pese a todo, te sentís tan viva
Como un barco sigue a la deriva.

Y si un faro ilumina el trayecto
Deja verse todo lo imperfecto,
Se vislumbra que la vida es buena
Si la marea te hace sentir plena.

Al arribar al ansiado puerto
Tristemente nos parece incierto
La tormenta haber atravesado
En alta mar no haber naufragado.

Porque a veces todo lo dudoso
Se va aclarando con ojos curiosos
Y si el mar clama nuevamente
Navegaremos contra la corriente.

Con humor, con inteligencia
De la mano, con mucha paciencia
bien abiertos los cinco sentidos
Queda en popa todo lo vivido.

Y en la proa afrontar el viento
Irrumpiendo en todo lo que siento,
El oleaje te hace titubear
Como peces mueren al dudar.

Al volver a la vida en tierra
Tan ligero al llegar se aferra
Así entiende que sólo al amar
No perece como el vasto mar.

De lo singular

 

 

Como un péndulo el pensamiento,
de lo singular en su movimiento
a lo masivo va sin remordimiento
y se oculta entre la muchedumbre
el saberse solo y no lo deslumbre
ni su cadáver ni la podredumbre.

Seguirá surcando aire y cielos
cansado de reptar en los suelos
sin ánimo de peinar sus pelos,
acaricia como un viejo anhelo
esa espalda que es de terciopelo
y a la falda le levanta el velo.

Así el encuentro parece fortuito
va cerrando muy bien el circuito
dos vagones forman el trencito
y la carga se hace más liviana
cierto día -pensarán sus canas-
levantarse bien por la mañana.

Un anuncio resulta la aurora
el instante que regala ahora
un prefacio de la mejor hora:
es el mundo, surge de repente,
es el día, iluminando la mente,
el nombre, tatuado en la frente.

Dicha

El mundo hace y deshace
La voz teje y desteje
La imagen cambia de frase,
Que arriba un cristo festeje
Si viendo tantos disfraces
Toda la tristeza se aleje.

La palabra llega tan tierna
Que a pesar de la oposición
Penetra cualquier caverna,
Y llega como una bendición
Alegrando a gente enferma
Que olvidan su condición.

Y el bienestar se contagia
Como risa en la reunión
Porque la dicha se plagia
Como rito de comunión,
Ya sé dirás no sé magia
Es la magia de la unión.

Lo que pensaban las moscas

En un pequeño bar, hay una mosca nadando en una copa de vino. Embriagada, olvidó volar, olvidó reír, olvidó llorar. Y ahora que nada en vino susurra a su bebedor: no me bebas, no me sorbas, libérame, quiero vivir; quiero volar, quiero soñar. Pero el bebedor está más ebrio que la mosca y sin notarla se la bebe de un solo trago junto con el vino.
Ya en el cielo de los insectos, la reciben semejantes y familiares.
-¿Y vos? ¿Cómo moriste? –le preguntan.
-Nadando en vino, me quedé dormida en el estómago de un borracho.
-Tuviste suerte. A mí me echaron flit. –dice otra.
-A mí me aplastaron contra una pared. –acota otra.
-A mí contra una ventana. –dijo otra.
-Bueno, no está tan mal –dice la recién llegada-, aquí nada nos falta, nada nos acecha.
-No creas, estás mal informada. Esto no es el paraíso, ni el edén como muchas pensábamos. Aquí no hay manjares apetitosos, ni podemos volar o rondar sobre los perros, porque no hay.
-¡Mierda!
-No, tampoco hay.

Presunción de inocencia

Rápido pasan los años
sistemático calendario,
uno es el universo,
de tanto escalar peldaños
o gibas de dromedarios
los muros tienen reverso.

Siempre discuten lo mismo
se reiteran los asuntos,
no regresan los difuntos
los fantasmas acompañan
en recuerdos que se empañan
como pompas de realismo.

Y en los sueños, las visitas
en presente de tan nítido
que lo visto se hace vívido,
un pasado deja pistas
como construcción verbal
del momento sin igual.

Es el tiempo la distancia
es la vida la presencia
es un virus la jactancia
la tristeza es una ausencia,
es al buscar la ganancia
que sucumbe la inocencia.

Qué sería de la muerte
nunca cesa su trabajo
los de arriba, los de abajo
van y vienen en visiones
de palabras las prisiones
sería no tener más suerte.

Sueños que se desvanecen
pensamientos que envejecen
dejan como en acueductos
aberturas o conductos
brisas que rejuvenecen
sensaciones que florecen.

En terrenos que sembrados
benévolos serán prados
y los que no sean labrados
perecerán deshabitados
o tal vez sean conquistados
los nativos, deportados.

Quienes queden en sus cuevas
no tendrán las buenas nuevas
pues sólo estarán informados
de las malas de allá afuera,
pagarán como cualquiera
el precio de estar conectados.

Y en resabios de sapiencia
distinguirán la excelencia
aunque a veces la concurrencia
la confunda con ocurrencia
y en casos de diligencia
perciban su inteligencia.

Pues vivir al fin es todo
y no hay verdad que se oculte,
que la desdicha no dificulte
brindar amor codo a codo.

Picazón

Con una mano se rascaba la espalda, mientras que con la otra la cabeza, específicamente la nuca. Una tercera mano rascaba su pecho con tesón, una cuarta el cuello y una quinta mano rascaba su ombligo con espíritu investigativo. La sexta mano rascaba su rodilla izquierda, la séptima rascaba la pantorrilla derecha y una octava mano rascaba el empeine de la misma pierna con ahínco. La novena mano rascaba la nariz cuidadosamente, la décima el culo, la undécima la axila derecha y una duodécima mano rascaba el pubis con sensualidad. La decimotercera mano rascaba la ingle, la decimocuarta las costillas, la decimoquinta rascaba una mano inquieta. Una decimosexta mano sostenía un porrón de cerveza. Otras manos pugnaban por rascar lugares desocupados o reiteraban el rascado que dejaban vacante las manos fatigadas de rascar.

El tiempo y la naturaleza

 

La mentalidad conservadora no admite lo cambiante y se relame en la constancia. Por eso, no es sorprendente que se sorprenda cuando durante un mismo día, llueva, salga el sol y se nuble, exclamando “qué tiempo loco”. Y puede ser que el tiempo ( y la naturaleza ) no esté en sus cabales, por lo que los diferentes cambios de humedad, nubosidad, presión y temperatura hagan del día algo inestable. Porque la estabilidad se define por continuidad de un estado común: lluvioso, soleado, caluroso, frío; y para ella debería ser así desde el amanecer hasta que cae la noche.
Pero eso no es todo. Si tres días seguidos estuvo soleado, debería ( en su lógica ) estar soleado otros tantos, plasmándose en estabilidad del tiempo imaginado por ella. Pero además, esa estabilidad debe ser agradable, pues un estado estable pero insufrible no es tolerado por demasiado tiempo. En casos así, el tiempo no está loco sino que simplemente es guacho y la quiere joder.
En todo caso, la lógica conservadora se mantiene centrada en sí misma aislándose del tiempo y la naturaleza con diversos inventos, como la calefacción, techos, aire acondicionado, paraguas, ventiladores, etc. facilitándole creer que hay una constante de un día a otro, permitiéndole atravesar lo cambiante sin cambiar demasiado, qué loco, ¿no?

Las cosas nos sobrevivirán

Cuando no quede en pie
La población
O todo haya cambiado
Por sustitución
O las armas nos aniquilen
O la contaminación
Habrá sillas y mesas
Teléfonos más que inteligentes
pavas, termos y tazas
Habrá grandes rascacielos
Automóviles
Perchas y persianas
Billeteras y corbatas
Pelotas
Ladrillos, ladrillones
Estufas, calefones
Habrá bicicletas desinfladas
Ruinas, construcciones
Bombachas y sombreros
Tenedores
Inodoros y llaveros
Y un sinnúmero de inventos
Habrá botellas, ceniceros
Vasos, alpargatas
Televisores
Palas, rastrojeros
Martillos y biromes
Dinero
Fichas de casino
Teclados
Camas de pino
Espejos y colchones
Y una guitarra desafinada.

El río no sólo es río

El río no sólo es río, también es lluvia, también es mar
es agua dulce que viene y va, para beber, para embriagar
es la orilla de acá y de allá, es vigilia y es más allá
es la corriente y es plenitud, es el caudal, la realidad
y es el pez que nadando va, y es el vacío y la soledad.

 

Crear un ambiente

 

No todo está escrito pero todo se ha dicho
en diversos versos y en prosa profana,
si cambian las formas no tienen por norma
decirte lo mismo con tal magnetismo
que a ti se te pegue y el texto te llegue
que diga, que hable o calle para siempre
y si algo transmite que no se repite
es lo que destaca su carácter de único,
tenemos tanto en común que parece obvio
que la singularidad nos distancia y nos atrae
en el aire navegan los distintos pensamientos
nuestros sentimientos brotan tras la lluvia
como florecen los laureles y el naranjo
y al crecer, al amar es crear un ambiente
agradable, respirable como la primavera
donde la brisa permea lucidez y claridad
antes de que el calor todo se lo devore
y sólo queden en su sitio las catedrales,
porque hay movimiento sobre el cemento
porque todo va y viene y todo se mueve
el pensar, el sentir y lo que has de decir
la palabra que toca cuando sale de boca
llegará como un beso suave, dulce y fresco
alegando que vida eres todo querida
llanto, dolor, euforia y aburrirse
la espera paciente, el café caliente
la comunicación libre de conexión
el entendimiento mutuo, el trajín
expresarse en libertad, la soledad
y el encuentro, sublime instante
donde se redimen nuestras vanidades
la entrega gozosa, el ardor, el deseo
el momento oportuno, la torpeza
de decir hasta luego al terminar el juego
la tibieza que se disipa lentamente
y volver a empezar como los lirios
escuchar los delirios y los oprobios
trabajando sensible a toda presencia
cuando cada ausencia va dejando huecos
espacios sonoros, tiempos incompletos
perderse en el infinito mar existencial
y encontrarse en un reflejo sideral,
con convicción expresar ese amor
tan vital como el aire, como el agua, la flor
que perdura en el mar, en la roca, la sal
que se siente y se vive y se palpa en la piel
cuando brillan tus ojos, cuando vibras de sed
y escapar de la red extendida en la sien
desterrando las huellas que dejó el abismo
encontrando en el mismo sentido recobrado
saber que lo obrado fructifica a su tiempo
que resulta en confianza el haberlo labrado
el terreno florece, como el cuerpo se mece
que distingue virtual materialismo de realismo
y así el alma que crece, se recrea, se cuece
va tomando la forma, va recobrando nombre
el ambiente creado es como una atmósfera
donde la vida convive, se comparte, se ríe
que la pena, el pesar, ha sido amortizado
con todo lo conquistado que te invita a besar
a soñar, a tocar, a jugar, al del ser realizado.

La música narcótica

La música narcótica
te envuelve tan erótica
seduce con su lírica
trasluce en la retórica.

La música te amansa
te mueve, te descansa
te eleva, te penetra
si oyes compenetra.

La música te calma
se funde con el alma
si vibra el esqueleto
recoge tu respeto.

La música te lleva
de viaje aunque llueva
te saca de paseo
del trabajo es recreo.

La música que llega
te sacude y te pega
remueve los cimientos
de viejos pensamientos.

La música, la música
detalla con su rúbrica
sensuales sentimientos
tan libres como el viento.

Las personas no cambian

No viejo, las personas no cambian. Y eso de que cambian con el tiempo es puro verso. Que el tiempo las mejora, que el tiempo las ablanda, todo bolazo. Te digo más: no sé si el tiempo no las empeora, aunque me tenga que desdecir y decirte que, bueno, un poco, sí, las personas van cambiando. Pero para mal, ¿entendés? El que es un bicho malo, cada día es peor. El turro es cada vez más turro, la yegua cada día más yegua y la bruja llega a hechicera. Sí, cambian las personas. Pero ojo que también el tipo bueno se puede volver un hijo de puta, ¿eh? Quién sabe, una situación fortuita y el loco se transforma, ¿entendés? Qué sé yo, una vuelta conocí a uno que era un pan de Dios; lo tenía allá arriba; y años después, no va que me lo encuentro serruchando a la mujer del Toto, el amigo que teníamos en común. ¿Viste? La gente es jodida, y también puede ser muy buena en la misma vida, se ve. Las personas van cambiando con el tiempo, pero no te digo que sea gracias al tiempo, no. Y ni hablar del físico, porque salta a la vista: El gordo que baja treinta kilos en un mes, el flaco panzón, el pendejo que se avejenta y está la mina que se la ve mejor a los cuarenta que en la adolescencia. Se ve, se ve. Se pierden pelos, te salen canas, se te caen las tetas, el culo, te arrugás, te quemás la piel o se percude de laburar, estás más roñoso o más pulcro, se ve, se ve. Tá claro: las personas van cambiando. Pero vos fijate que hay personas que no cambian. Está el tipo que a los veinte idolatraba a un pelotudo y treinta años después le hace un altar, ¿entendés? Ese tipo no cambió, involucionó. Y eso de la evolución hay que entender en qué sentido se dice, porque también hay decrepitud. O fijate la mina que creía en tal leyenda y la sigue venerando con los años e, incluso, la difunde a diestra y siniestra. Eso sí que es siniestro. Pero bueno, ahí, viejo, tenés visto que las personas no cambian, o qué sé yo. Por ahí cambian y ni te enterás, o por ahí lo que cambian son las ideas que tenemos acerca de las personas. Por ahí vos te hiciste una idea de aquél, y el otro te viene con un martes trece que te deja de culo, ¿entendés? Las personas por ahí se vuelven más nobles con la experiencia o a medida que ganan conocimiento, puede ser, y no te lo niego, ojo ¿eh? Por ahí, las personas van cambiando, morigeran el carácter, se vuelven más tolerantes, más comprensivas, pero no todas, eso te quiero decir, algunas son bien miserables, para qué vamos a discutir. Por eso te digo que las personas no cambian, cambiarán de ideas, de creencias, de fe, de club, de amigos, de pareja e incluso de nombre, te digo, pero no cambian, por ejemplo, de cara. ¡Bah! Te la pueden cambiar con una cirugía estética, qué sé yo, la nariz, los pómulos, los labios, pero la cara es la misma, ¿entendés? Vos no tenés una cara para pedir, otra para laburar, otra para cantar. No, viejo, por ahí cambiás de gestos, por ahí sonreís, te preocupás, gruñís y puteás, pero con la misma cara para todo, o qué sé yo. No digo que le hables igual a los pibes que a un viejo, o a tu mujer que a la verdulera, no, no, pero la cara, la cara es lo que te identifica ante el mundo, y el mundo es lo que cambia, las personas no cambian. No, viejo, y si cambian deberían avisar en qué consisten esos cambios, para que las personas que no cambiamos nos vayamos enterando y nos acomodemos a la nueva situación, ¿no te parece?

Nuevas doctrinas

Seudociencias a la vista
Que te engañan como crío,
Antes de que pasen lista
Se baña en el mismo río.

Filosofías agiornadas
Adaptadas al mercado
Sólo venden las pavadas
Que no pica ni un pescado.

La psiquis, cosa seria,
Va buscando iluminarse;
Por aquí, porca miseria,
La luz está por marcharse.

Y van quedando atestados
Oscuros y mal lavados
Los cerebros conquistados
Que no suben los tejados.

Mas si alguno se rebela
Lo mandarán a la escuela
A enseñarle al buen esclavo
A ser estúpido y pavo
A idolatrar la ganancia
O algo que dé jactancia.

Como patrón de estancia
Darle valor, relevancia
Y ojo con el forastero
Disfrazado de verdulero.

Y al aprender la doctrina
Neologismo en la vitrina
Seguir el juego, la corriente
Si no es tóxico es detergente.

Pues las palabras nos sacuden
Nos arrastran, nos percuden
Como antaño las blasfemias
Hoy son débiles de anemias.

Y entre tamaña difusión
Vencer toda confusión
Detractor ser declarado
Con el bocho ya enjuagado.

Estadía

Los gases suben por ser más densos que el aire. Allí arriba en una parábola se juntan las moléculas idénticas y forman una suerte de nubes. En algunas de ellas, como en las de metano, suelen alojarse algunos pensamientos y es allí donde se quedan a vivir muchos, desconociendo que más allá de las nubes existe el firmamento; otros esquivan el destino que creían tener asignado y se van a vivir a la luna, llevando un cargamento de agua mineral, hamburguesas y un celular de última generación. Otros incluso van mucho más allá y viven en estrellas, el anillo de Saturno o algún planetoide por descubrir; pero estos son casos raros de estudio e investigación por científicos que se calzan el traje de astronauta y salen a recorrer el espacio en chancletas.
Quienes se quedan en las nubes ignoran otras realidades; o mejor dicho: ignoran la realidad y se la atribuyen a fantasías de otros. Para ellos todo pende de su condición. Pero esto no les impide llevar adelante su existencia embebida en vahos de gases, que algunos tratan de disimular con caros perfumes, aunque sus expresiones los delatan.
Más abajo quedan todos aquellos que coinciden en ciertos aspectos y discrepan en opinión, comen cuando el capital se derrama como leche hervida y, cada tanto, observan el cielo con añoranzas.

Ver

Todo queda viejo, vertiginosamente
El diario del lunes pierde vigencia,
Cualquier fanatismo enceguece
Carga de odio y resentimiento
Contando, el pensamiento envilece
Si reflexiona derriba mito y creencia
Y en realidad vive armoniosamente.

Lectores del milenio

Frutos de la época
De narcisos y gardenias
Son lectores avispados
Tipeadores del teclado
Los voceros de las malas
Son chismes multiplicados
Los lectores que deducen
Conclusiones de una foto
Como librepensadores
Como liberados de pensar
Y liberan mil avispas
Que sólo buscan picar,
Pues no leen pensamientos
Erradicados por decreto
Leen fotos, no es secreto
Los lectores del milenio,
Ciento veinte por minuto
la atención rinde tributo
Y si algo lo detiene
La tensión como que viene
Y si el reloj no lo resuelve
Seguro a uno foto vuelve
Grafías por descubrir
Qué tienen que transmitir,
Y al leerlas recordar
Se encenderán las leñas
para entibiar el hogar.

Pronto

Demasiadas fantasías en la cabeza
Que pasaban por realidad,
Tendido el mantel sobre la mesa
Que no se ve por la oscuridad.

Rondan ideas en el pensamiento
Giran en vértigo a raudal
Brillan estrellas en el firmamento
Como peces en el caudal.

Palabras que suben y bajan
¿palabras, nada más?
Son las manos las que trabajan
Por la vida, por la paz.

Hay conceptos que a veces chocan
Contra otros se destrozan
Sentidos que a veces te tocan
Y sentidos que se gozan.

Demasiadas ilusiones van volando
En nuestra imaginación
Mitos que se irán forjando
Para otra generación.

Se vacía la copa si anochece
Y pronto se irá colmando,
Se embriaga de imagen si oscurece
Y pronto irá vacilando.

Un cerebro partido en dos

La mitad de su cerebro
Pensaba diariamente
en solucionar problemas,
Mientras que el opuesto
Se dedicaba a crearlos.

La mitad de su cerebro
Imaginaba cosas bellas
Situaciones de felicidad,
Mientras que la otra
Se dedicaba a arruinarlas.

La mitad de su cerebro
Generaba bendiciones
Propiciando el optimismo,
Mientras que la restante
Creaba boberías y dislates.

Una tarde en primavera
Se sentaron a conversar
Las mitades del cerebro,
Y sin llegar a un acuerdo
Si llegaron a afirmar
Que eran contraproducentes,
Mientras una generaba
La otra destruía todo
Mientras una aclaraba
La restante oscurecía.
Entonces se dieron cuenta
Que como la sombra y la luz
Una no es sin la otra
Y resolvieron en común
Pensar y obrar como un todo
Y no como partes del mismo.

Así fue que se dieron la mano
Las mitades del cerebro,
Que disueltas no son dos
Sino una en comunión
Y aunque no todos son aciertos
Ya no hay contradicción.

Titulares

 

Sangre y muerte recorren las calles
el robo, moneda común y corriente
una encuesta revela que la gente…
anuncian nuevas medidas y talles.

En Europa estas cosas no pasan
nuevo tiroteo y país intervenido
devaluación lo agarró desprevenido
esta noche dos estrellas se casan.

Ganó con un gol sobre la hora
lluvias para todo el fin de semana
murió mientras limpiaba una ventana
por qué es que nuestro bebé llora.

Se aproximan nuevas elecciones
asaltaron cien panaderías en el año
corte de agua por rotura de un caño
se atragantó teniendo relaciones.

Manejaba estando alcoholizado
preocupan acuerdos comerciales
chicos intoxicados en dos recitales
cayó ladrón, de Batman disfrazado.

Liberaron a famoso delincuente
otra mujer víctima de femicidio
lenguaje inclusivo incita al suicidio
este título no conmueve a la gente.

Ganó la lotería un tipo con suerte
subieron los bonos y las acciones
la inflación nos deja sin reacciones
salió a bailar y se encontró la muerte.

Un asteroide se aproxima a la tierra
nuevo divorcio sacude la farándula
la soberbia hoy ya no se disimula
se oyen viejos tambores de guerra.

Mil trescientos accidentes viales
incendio por desperfecto eléctrico
goles de acá en Japón y Puerto Rico
la estupidez es razón de nuestros males.

Al río

Derrama al río tu llanto
que lo lleve la corriente
con su pena impertinente
su pesar y su quebranto.

Sólo déjalo que corra
que su cauce lo recorra
que allí en el agua se pierda
al derecho o a la izquierda.

Derrama al río tu llanto
que fluya allí tu tristeza
que te limpie de impureza
como al entonar un canto.

Y cuando te sientas viva
recobrar la alegría esquiva
verás que no es tan pesado
el dolor que tú has cargado.

Derrama el río su llanto
de tanta vida perdida
de tanta pena escondida
que al sol no parece tanto.

Surfeando

 

Surfea en la pantalla
las olas con su malla
emojis que divierten
en versos se convierten.

Llamada que se espera
el tiempo desespera,
el ansia moviliza
su herida cicatriza.

Cuando en un abrazo
dejamos un retazo
de sueño, de deseo
en vida lo recreo.

Pues cada paso dado
del sentir desplegado
se abre en la visión
que vibra en ilusión.

Envuelto en realidades
historias, novedades
encuentra bienestar
posible de gestar
libre de vaguedades.

Y salta de la silla
surfea la otra orilla
sin buscar escapar
navega el mismo mar.

Golpiza

Tan temprano se levantan las noticias
que amanecen entre besos y caricias
la ciudad que de noche nunca duerme
vibra como un indefenso, un inerme
que susurra con palabras de su boca
y en el corazón de la misma desboca,
si desembocan en oídos tan ligeros
no lo escuchan cuando cae el aguacero
y reaccionan por la fuerza con violencia
que no ceden al pedido de clemencia
va muriendo por unos golpes letales
que esa vida escapa por los laterales,
en lo onírico va olvidando la reyerta
que otro sueño en la vida se despierta.

La invocación del poeta

 

Al poeta se le fue la inspiración
él no sabe tecnicismos ni aviación
como para volando ir a buscarla
y observando paisajes va a invocarla.

Caminando va mirando las fachadas
imagina que los vidrios son cascadas
que las puertas son entradas y salidas
a otros mundos paralelos, otras vidas.

Invocando pensamientos y sentires
va escuchando de la gente sus decires
situaciones que suceden puntualmente
se trasladan a un poema gentilmente.

Vitorean en su pluma de guanaco
las esquirlas recibidas en atraco
que con tinta se plasman en papel
como versos tatuados en su piel.

Andante

El invierno se mitiga en el infierno
no se siente tanto frío en el averno,
los dolores te repican en los huesos
si te toman senilmente del pescuezo
no hay tutía ni excusa ya que valga,
el alma torturada sin paz cabalga
buscando deshacerse del entuerto
y la guía uno que ve, alguno tuerto,
a salir por las propias en su ley
sabe que con un solo ojo es rey,
y si los ciegos se unen a la causa
el camino se abre paso ya sin pausa.

Bosques

Arrasaban los incendios forestales
a los bosques y a especies animales
el fuego que devora todo quema
ni Tarzán lo detenía con su fonema,
los rezos que clamaban por piedad
le pedían a sus dioses humedad
los bomberos que hacían su trabajo
daban vida con mangueras a destajo
cada gota era un signo de esperanza
como llaman a la lluvia con la danza
y llegaban esos alivios pluviales
que al cielo le dolían los lagrimales.

Era o no era

Era torpe, desdichado y vanidoso
era oscuro, desgraciado, temeroso
era símil de una estrella apagada
era terco de semblante descuidada
era recio, anticuado y muy odioso
era infame, insulso y veleidoso
era feo cual sabor de agua salada
era poco menos mal que no era nada.

Un paisano

 

Un paisano renegaba de sí mismo
el sueño de ser otro lo arrastraba
lo llevaba derechito hacia el abismo
y en sus fauces el lobo lo devoraba
despertaba con sudor y nerviosismo.

El paisano soñaba con ser otro
no tan sano el país estaba enfermo
descuidaba su ganado y a su potro
en un rapto hasta le salía un cuerno
fatigada ya la sombra y ese rostro.

Y el paisano proseguía renegando
no quería, no sabía asimilarlo
preguntaba pero cómo y hasta cuándo
seré el mismo, sin querer disimularlo
iba en sueños en unicornio volando.

Ser parte

Ser parte
de la totalidad indivisible,
ser, en apariencias del saber,
como agua, como río
que va, que permanece
se mueve y no perece,
y atravesar el estío
sublime arte.

Ser parte
como arena en el universo
sin ceder singularidad
como billete y el anverso
sensible a lo que va y viene
amplitud que todo contiene
como lago, como cedro
que un rayo parte.

Ser parte
en unidad inseparable
en apertura cognoscible
como perro de la calle
como fruto en alto valle
en armonía amistosa
donde el alma goza
y se comparte.

Ser parte
de lo que no hay separación
pese a humana condición
que reposa en lo profundo
y se confunde con el mundo
como tierra con maleza
cual mendigo y la realeza
que reparte.

Ser parte
situación universal
que no tiene pedestal
y en el alimento encontrar
un sofisma para estar
mas en el espiritual
una verdad sin ritual
que aparte.

 

La roca

 

No muestra signos de reacción
¿indiferente al viento, al vendaval?
O siente del agua su tracción
y en verano celebra el carnaval.

Qué piensa, del hombre, de su paso
andante tranquilo en su regazo
de dura mirada para los tercos
derriba sin miramiento cercos.

Se posa, no mueve su espejismo
tan regia, de dioses y realismo
no crecen las flores en su fuente
montañas la llevan en su vientre.

El peso no es sólo un simbolismo
separa tierra y mares del abismo
no es medio, tampoco es conclusión
un piano le obsequia una canción.

Amanece

Amanece que no es poco
que se te ilumine el foco,
si el dolor te deja loco
esperemos no sea un toco.

Amanece que entre tanto
no nos cura ni el espanto
no nos doblega el quebranto
ni se nos derrama el llanto.

Amanece en tu estadía
que sobrevive la alegría,
como muestra una poesía
que no se derrite el día.

Amanece a todas luces
que no nos esperan cruces
si se esconden avestruces
resplandeces si desluces.

Amanece bien temprano
como el sol en el verano,
si a la vida no le gano
la muerte te da la mano.

Amanece de repente
una luz que es elocuente
y por eso ten presente
que amanece, claramente.

Amanece en libertad
la calle, la sociedad
amanece así en verdad
amanece en realidad.

Amanece y se renueva
se ilumina toda cueva
amanece que aunque llueva
amanece la buena nueva.

 

Unidad

Dos cabezas piensan parecido
se encuentran en lo desconocido
discrepan, discuten sin sentido
y entonces advierten desazón;
a veces no reconocen la razón
pues lo que une es el corazón.

 


//fotografía: Maru Coca

La esfera de pensamiento

Los pensamientos suelen ser aves que anidan. Muchas veces, las espantamos por momentos, pero estas, con tenacidad, regresan; otras veces, las queremos retener a toda costa, pero se escapan veloces hacia otros hemisferios como golondrinas de estación.
Las aves tienen vida propia y pueden estar cargadas de emoción, a veces nos acarician, cuando otras esperan como rapiña nuestro cadáver; algunas nos cantan al amanecer para felicidad, mientras que otras emiten gorjeos insoportablemente lúgubres cuando buscamos serenidad.
Hay veces en que a estas aves las queremos enjaular, para que no salgan a recorrer el mundo, o las buscamos silenciar, y hacemos bien; mientras que a otras quisiéramos darle voz, esa que no tienen pero insinúan.
Muchas, pero muchas veces, las aves disputan entre ellas, buscando dominación, buscando concordancia; a veces se ponen de acuerdo y nos sentimos en paz, como en  un cielo puro; pero otras, las disputas se hacen interminables y algunas aves perecen en la contienda.
Algunas llegan sin darnos cuenta; otras, como palomas, se acercan con un mensaje en una de sus patas; y otras llegan malheridas en alguna de sus alas, buscando sanación.
Nuestro cielo, si bien abierto, a veces es como una esfera donde las aves vuelan y juegan, hacen el amor y dan a luz a hermosos pichones que pronto poblaran ese cielo, algunos para placer, otros para dolor.
A veces, al observar el cielo, vemos que estas aves se nutren y crecen, vuelan lejos y se van a poblar otros cielos, a disputar con otras aves o a hacer amistades.
En breves momentos, creemos reconocer aves que han poblado nuestro cielo en el de un amigo, en el de un vecino.
Nuestro cielo es el mismo, prístino y sin fisuras, el colorido está dado por las aves que lo pueblan y las nubes que acechan.

Los sentidos

Los sentidos pugnan
Entre sí,
La vista quiere prevalecer
Encarajinada entre pantallas
Y rostros que ha de reconocer
El tacto, con muchas agallas
Se la juega a morir
Tocando la piel, los labios
Tanteando ha de proseguir;
El olfato percibe con asco
El hedor, el aire pútrido, el olor
Y con paciencia y alegría
El perfume de una flor;
Los sentidos pugnan
Y el oído
Va quedando recluído
A escuchar
Oleajes, el bravo mar;
Al caer en el olvido
Ha de sentarse a esperar.
Los sentidos pugnan
Con gusto
Que permiten saborear
Dulces, salado y ácido
Sabores en el paladar.
Los sentidos pugnan
Y la vista
No se cansa de mirar
La memoria lo registra
Y algo ha de recordar.
Los sentidos pugnan
Y el olfato
Algo ha de sospechar,
Descansa la vista un rato
A la hora de pensar.
Los sentidos pugnan
Con el tacto
Se percibe suavidad
Aspereza y suciedad
Todo en un mismo acto.
Los sentidos pugnan
Y repugnan
Algunas cosas al ver
Los sentidos a veces otorgan
Un mundo por conocer.
Los sentidos pugnan entre sí
A veces con frenesí,
Con gusto las saboreamos
Palabras que no escuchamos.
Pugnan los sentidos
Mientras duren los latidos
Algo podemos ver
Y algo quizá entender,
Como cuando hay armonía
Entre ellos, hay poesía
No será cuestión de creer
Que tiene sentidos ser.