Reivindica

Muchos recuerdan el monólogo de Segismundo de Calderón de la Barca o parte de él, pero no lo recuerdan como poesía sino como máxima; otros, en cambio, lo interpretan como disparate o metáfora desaforada; muchos lo hicieron parte de su vida ( o de su sueño, según convenga ). Lo cierto es que ha dado que hablar durante siglos, que hablar y que escribir. A mí, por ejemplo, se me ocurrieron estos versos, que el tiempo ( y la almohada ) dirá si son válidos.

***

Yo vivo soñando aquí
y no todo el sueño vi.
¿Qué es el sueño? Una lección
un misterio, una atracción.
Pues bien, durmamos  señores,
la cama comprometida,
que cada sueño es la vida
y nuestra vida, vida es.

RECREANDO LOS DOMINGOS

Otro domingo que me encuentra trabajando, que me despierta trabajando, que me obnubila trabajando. El frío palpita en las paredes, mientras los noticiarios dan cuenta del calor agobiante en otras regiones septentrionales que decantan en incendios, aquí el frío conversa con el alba y con el cenit, conversaciones que tropiezan porque todos tienen algo que decir y poco que escuchar. Son los estentóreos coletazos de la globalización. Lo inmediato es paliar la ola polar con una frazada, con un poncho de alpaca, con unos mates que a la distancia desde la metafísica europea o desde la naturaleza caribeña observan con curiosidad la excéntrica costumbre nuestra, que la pandemia ( y la lógica neoliberal ) ha querido derribar como uno de los tantos daños colaterales que está dejando. Sube la yerba y chupo. Y pienso. El mate favorece la facultad del pensar, y del sentir, y del gastar bien el tiempo, atentando contra el consumismo. Pero cortemos un poco con esta disyuntiva, con estas divagaciones pueriles que cualquiera tenga por hábito el mate, la conversación, el pensamiento, ya habrá dejado atrás para dar cuenta de los beneficios inmediatos y a largo plazo, de largo aliento –como al escribir una novela- que trae aparejada esta costumbre, y pasemos a algo de carácter más universal, como la poesía. Y el universo no sería el mismo, con sus bondades y torpezas, sin el valor que nos ofrece la poesía, ni sin su sabor ni su aroma ni su cálido paso por nuestras vidas, ni su…


LA VIDA EN COLORES

A mi viejita

Caminamos de la mano y a la par
las fronteras de la civilización,
la mañana es una conversación
en la cultura que no llamamos mar.

Pero es vasta, profunda y superficial,
como el mate que no hemos de compartir
compartimos el sentido de vivir
el dolor y la alegría existencial.

Transitamos, eso no es poco decir
el tiempo se nos escurre sin rencor
recordando y dando gracias de existir.

Viejilinda atravesamos el color
como un arco ( iris ) al escribir,
cultivaste la semilla del amor.

Pensar que el domingo pasa con o sin poesía para muchos, pero sin música sería un error, decía Nietzsche. Y Perales compuso una canción de maravilla, para bailar y cantar, para sentirla en lo más hondo del corazón cuando late. Y pensar que hay gente que se ahoga escapando de una vida tortuosa, en barcas que no salvan, de contextos que duelen en los huesos y en la piel, donde el alma no puede respirar, como respira este mate, que sube, que baja, con este frío que congela el pensamiento, que entumece los sentidos. Pero tenemos música, tenemos poesía, y es motivo de celebración y agradecimiento, porque en el fondo ( a la derecha ) somos un poco de eso también.

Pleamar a las 15

A Martín

Hoy el cielo estuvo gris,
lo supongo pues no lo vi
lo sospecho, me lo perdí
en amargo sabor anís.

No vi volar las palomas
que anidaran remolonas
en el monte, en las lomas
un cielo de punto y comas.

Me caigo y me levanto,
como pluma de Lepanto
sin la estirpe del santo
amén del sagrado manto.

La vida tiene sus goces,
la convivencia, sus roces,
mi espíritu cicatrices
mi ansia las directrices.

Y el camino a transitar
tiene el encanto del mar,
como el encuentro en el bar
o por la amistad, celebrar.

Pasa y queda

Se va el domingo con la sensación de que nada nos queda,

de que ha pasado sin más, de que ha pasado nomás,

de que hemos pasado nomás, de que hemos pasado sin más,

( ni menos )

y sabiendo sin certezas de que no nos queda más ( que ),

salvo…

NO SE CALLA LA POESÍA

me estoy aburguesando
en mi zona del conforte,
en la música del silencio
en la cumbre poética
en el llano estético
en el valle esquelético
en las runas circulares.
¿Status quo vincit?
Leo nardos de Da Vinci.
Como toda revolución
lírica, anatómica
que cae en manos ociosas
labran el ayer con entusiasmo
auguran del futuro los orgasmos,
mas la cauta parsimonia
el vientre plano
la rítmica alegría
dejan todo intacto
y un solo de haz de poesía.

He estado equivocado

He estado equivocado
( como buen ciudadano )
y he buscado en desconciertos
la chispa de lucidez
que me saque del entuerto.
He encontrado en el acierto
( como un blanco perfecto )
un momento de embriaguez
sin haber tocado fondo,
y sin querer calar hondo
hallo en la voz, la palabra
los términos cuando callo
que expresan hidalgamente
( sin la estirpe del Quijote )
lo que presumiblemente
ansiaba torpe mi mente,
dirán algunos por norma:
“con qué poco se conforma”.
Mas se conforma el fruto
por raíz, tronco y follaje
por pulpa, semilla y traje
la lengua rinde el tributo.
Disculpe si he sido bruto,
por no decir poéticamente
por buscar un equivalente
por no asumirme astuto.
Lo buscado y lo encontrado,
lo perdido, lo equivocado
se encuentran, se dan la mano
como dos buenos hermanos
se estrechan, se reconocen
y quién te dice que entonces
andar, desandar el camino
( destinado no hay destino )
crea en parte las vivencias
que iluminarán las ciencias.

Adiós otoño, somnolencia

Un sábado de lluvia en la ciudad
despidiendo el otoño sin piedad,
sábado, que no es uno cualquiera,
sino éste, que empaña la vidriera.

La tarde se presenta glamorosa,
la vida es por momentos mimosa
que busca de nosotros la caricia
si torpes nos encuentra la avaricia.

Un sábado de junio en libertad
viviendo entre la bondad y males,
el alma se cuece en la pubertad.

La llovizna también tiene rituales,
del ensueño alguien me saca: ¡Despertad!
Lo bueno dura poco sin rivales.

Canta la noche

Se nos arrima la noche a cantar
Melodías que afinan el corazón
Nos susurra al oído sin parar
Que no hay luz y es todo cerrazón.

La música nos empieza a cobijar
Cual frazada que hace de caparazón
Pues la noche, como estrella de mar,
Nos habita cuando duerme la razón.

El preludio de los sueños sin temor
Es el canto y la armonía sideral
Que en lo oscuro, el susurro es un rumor

De antigua sabiduría magistral,
Enseñanzas que forjaron con humor
Un sendero de paciencia musical.

SONETO RETROVIRAL

Barbijos, mil testeos, cinco fases
Familias que no pueden despedirse
Reuniones que no dejan de batirse
El amor docente y sus disfraces.

Casi todo el mundo lo padece
Cepas, variantes, vacunas y jabón
(Si hay algo superior entonces rece)
A los males le ponemos corazón.

Al sistema aplausos esenciales
Que todos en lo poco, en lo mucho
Trabajan en asuntos tan vitales.

Nosotros, paciencia y esperanza
Que por vivir contra la pena lucho
En esta tierra rica de bonanza.

Sentimientos que despiertan

Por las noches se escapa la vida
Como felinos sobre los tejados,
Como la luna tras los enrejados
Se va en búsqueda de más comida.

Vida que cura algunas heridas
Que con otras quedamos devastados,
Cual vida que soporta malherida
Los talentos que hemos malgastado.

Difiere el porvenir del futuro
La esperanza de las ilusiones
Un rostro, hora feliz, hora duro.

La alcancía de los corazones
Guardará para apostar seguro
El sentir fraterno en emociones.

El penar nuestro

Diez teorías arrebatadas
Traducen la desazón habitual
De las almas al escabullirse
De penas que tienden a sumirse
En amarguras conjeturadas
De una sociedad tan desigual.
Sólo diez escalones separan
Al entendimiento del corazón,
Que al sentir encuentra la razón
Del dolor con que nos equiparan.