Idas y venidas

El pensamiento se turba cuando acaecen los temores. La pena parece quedar en el pasado, con los padecimientos a cuestas. Las alegrías van y vienen, como las bicicletas, como las palomas, como la suave brisa que toca la punta de la nariz. Sorbo un mate y reflexiono, sorbe el griego. Me pregunto si alguien leerá lo que escribo, si alguien cae en la tentación de dormirse en los laureles, si alguien pasa y escucha la voz que acaricia, me pregunto si alguien se pregunta. Las estaciones se suceden como se suceden las situaciones, como seducen las palabras, como se suceden las genealogías: con flores, con lluvias, con el Pampero sobre el tejado. Calma, calma… La vida es una promesa presente, persistente, un velo para descubrir y encontrar belleza y verdad en lo cotidiano, debajo de la alfombra de la rutina, un paseo por el cosmos con o sin estrellas, con o sin cometas, una vista panorámica, un momento de comunicación. Ni todo es oscuro como lo pinta el noticiero, ni todo contiene la luminosidad de las noches de Van Gogh, y en el medio, justo justo, esperamos con anhelo, entre sueños, esperamos sin esperar nada, la transición de un sueño a otro, de un sentimiento a otro, agazapados, prestos a soltar la carcajada o el llanto, porque la vida, porque esta vida, sí, porque la vida…sí.

Escribir un poema

Escribir, cuando el mundo se oscurece,
darle un verso, de revés, al que fenece
la palabra postergada por la pluma
es la voz de nuestro océano y su espuma.

Escribir, cuando el mundo se envilece,
cuando todo el pensamiento entristece
que no acalle el corazón en esta rima
que se eleve el sentimiento hacia la cima.

Escribir, cuando todo parece una fiesta,
cuando penan cabizbajos sinsabores,
escribir, como atisbo sideral de la protesta.

Escribir, ante toda cabal indiferencia
que el poema va cincelando colores
cuando el alma va encontrando referencia.

Luna trepanuit

La luna va escalando el firmamento
de estrellas se cubre el pensamiento,
me corren treinta metros el horizonte
es hora de que el corazón lo remonte.

El cielo no está afuera ni está adentro
de la escena vital no es más quel centro,
y cuando sale el sol sobre los tejados
se derriten sentimientos avejentados.

Una frase elaborada (casi atragantada)
espera oportunidad de verse iluminada
y cuando emerge subrepticia evoca
el vuelo de las almas que su voz toca.

La palabra, vapuleada, sutil, victoriosa
por momentos cala hondo esplendorosa,
cuando en otros pasara desapercibida
como estrella fugaz por nuestra vida.

Doblan las campanas

Suenan las campanas
todas las mañanas
suenan seguidillo
salvo los domingos
que se van al bingo
nuestros monaguillos.

Pero por las noches
se pasean en coches
( cuando cantan grillos
allá en las afueras
o aquí en las aceras )
nuestros monaguillos.

Se toman el vino
cuando el arzobispo
la sangre de Cristo
sirve con atino
y miran muy pillos
nuestros monaguillos.

Pero las sotanas
blancas y lejanas
nunca se les mancha
cuando en banda ancha
navegan sencillos
nuestros monaguillos.

Nos cortan los pastos
juntan con rastrillos
mastican las hostias
se van con sus novias
lejos de ser castos
nuestros monaguillos.

Tocan las campanas
para despertarnos
todas las mañanas
para convocarnos,
pero en la liturgia
duermen la vigilia
sueñan sentadillos
nuestros monaguillos.

Los poetas

Los poetas caminamos entre líneas,
algunos van silbando una canción
otros van pensando lindas rimas
pero todos al tuntún del corazón.

Los poetas creamos desorganizados,
(tenemos orden en nuestro desorden)
disparamos los poemas disfrazados
como flechas, esperando que lleguen.

Sus puntas no lastiman, inocentes,
son palabras tan suaves, derretidas,
que acarician heridas impertinentes.

Los poetas, subibajas de emociones,
alter-egos de almas incomprendidas
dan vida en versos sin pretensiones.

Veremos

Si el día fuera una noche
La vida, un viaje en coche,
El sueño, cuna del verso,
El mate un microuniverso
El cosmos todos los sueños
La infancia, mundos risueños,
La noche madre del día
Mi antorcha, pluma y poesía,
Si la voz siembra ilusiones
Si ellas liberan tensiones,
Si el vivir se torna armonía
Si hablar cobra melodía,
Si cada sueño es compartido
Si el poema tiene sentido.

Seguiremos buscando

Buscando un punto
de esta sociedad
donde las tensiones
lejos de acumularse
se liberen,
donde lo que pensamos
lejos de chocarse
se encuentre,
donde los sentimientos
lejos de marchitarse
florezcan,
donde las intenciones
lejos de adormecerse
se siembren,
donde las bondades
lejos de envilecerse
actúen.
Buscando un punto
entre la sociedad
donde viva
entre el alba y la luna
algún tipo de amor
o el amor de todo tipo
donde la vida
es compartir
a cualquier hora
y es un camino
para ir y venir
o simplemente
para vivir
para dormir
y que al soñar
todos los males
se desvanezcan
como la espuma
sobre la arena
con la que haremos
castillos
crepusculares.

Con total normalidad

¿Wi-Fi gratis?
El amor a un clic de distancia
La amistad,
Nuestra voz cobra relevancia
El día del niño
Despedir de a poco el invierno
El cariño
El sueño que se torna eterno
La palabra sincera
La medicina que calma el dolor
La risa verdadera
Nuestro sentir a todo color
(feliz a su modo).
Abrefácil, pegafácil, limpiafácil
y así y todo
Nos queda esta vida difícil.

Lectores que van y vienen

Se me han ido los lectores,
por covid, por desertores
por dormirse en los laureles
a guardarse en los cuarteles,
se han ido con el viento
a trocar un pensamiento
a refugiarse en la tevé
en Netflix, en internet
se han ido y otros vienen
con mis letras se entretienen
con las tuyas, con las nuestras
un botón para las muestras
buscando romper la imagen
tiranías de las comunicaciones
dejando la voz al margen
en el seno de las interpretaciones
que no tocan lo profundo
la belleza de este mundo,
se han ido o los encontró la muerte
o quizás cambió la suerte
y otros ocupan su lugar
llevándose sólo lo puesto
o se les dio por jugar
a tener vida de repuesto,
se han ido buscando vida
o un plato de comida,
se han ido en el ajetreo
como se fue Ptolomeo.
Me falta sociología
para entender travesías
mas tengo psicología
y en el alma diez mil poesías.

Reivindica

Muchos recuerdan el monólogo de Segismundo de Calderón de la Barca o parte de él, pero no lo recuerdan como poesía sino como máxima; otros, en cambio, lo interpretan como disparate o metáfora desaforada; muchos lo hicieron parte de su vida ( o de su sueño, según convenga ). Lo cierto es que ha dado que hablar durante siglos, que hablar y que escribir. A mí, por ejemplo, se me ocurrieron estos versos, que el tiempo ( y la almohada ) dirá si son válidos.

***

Yo vivo soñando aquí
y no todo el sueño vi.
¿Qué es el sueño? Una lección
un misterio, una atracción.
Pues bien, durmamos  señores,
la cama comprometida,
que cada sueño es la vida
y nuestra vida, vida es.

RECREANDO LOS DOMINGOS

Otro domingo que me encuentra trabajando, que me despierta trabajando, que me obnubila trabajando. El frío palpita en las paredes, mientras los noticiarios dan cuenta del calor agobiante en otras regiones septentrionales que decantan en incendios, aquí el frío conversa con el alba y con el cenit, conversaciones que tropiezan porque todos tienen algo que decir y poco que escuchar. Son los estentóreos coletazos de la globalización. Lo inmediato es paliar la ola polar con una frazada, con un poncho de alpaca, con unos mates que a la distancia desde la metafísica europea o desde la naturaleza caribeña observan con curiosidad la excéntrica costumbre nuestra, que la pandemia ( y la lógica neoliberal ) ha querido derribar como uno de los tantos daños colaterales que está dejando. Sube la yerba y chupo. Y pienso. El mate favorece la facultad del pensar, y del sentir, y del gastar bien el tiempo, atentando contra el consumismo. Pero cortemos un poco con esta disyuntiva, con estas divagaciones pueriles que cualquiera tenga por hábito el mate, la conversación, el pensamiento, ya habrá dejado atrás para dar cuenta de los beneficios inmediatos y a largo plazo, de largo aliento –como al escribir una novela- que trae aparejada esta costumbre, y pasemos a algo de carácter más universal, como la poesía. Y el universo no sería el mismo, con sus bondades y torpezas, sin el valor que nos ofrece la poesía, ni sin su sabor ni su aroma ni su cálido paso por nuestras vidas, ni su…


LA VIDA EN COLORES

A mi viejita

Caminamos de la mano y a la par
las fronteras de la civilización,
la mañana es una conversación
en la cultura que no llamamos mar.

Pero es vasta, profunda y superficial,
como el mate que no hemos de compartir
compartimos el sentido de vivir
el dolor y la alegría existencial.

Transitamos, eso no es poco decir
el tiempo se nos escurre sin rencor
recordando y dando gracias de existir.

Viejilinda atravesamos el color
como un arco ( iris ) al escribir,
cultivaste la semilla del amor.

Pensar que el domingo pasa con o sin poesía para muchos, pero sin música sería un error, decía Nietzsche. Y Perales compuso una canción de maravilla, para bailar y cantar, para sentirla en lo más hondo del corazón cuando late. Y pensar que hay gente que se ahoga escapando de una vida tortuosa, en barcas que no salvan, de contextos que duelen en los huesos y en la piel, donde el alma no puede respirar, como respira este mate, que sube, que baja, con este frío que congela el pensamiento, que entumece los sentidos. Pero tenemos música, tenemos poesía, y es motivo de celebración y agradecimiento, porque en el fondo ( a la derecha ) somos un poco de eso también.

Pleamar a las 15

A Martín

Hoy el cielo estuvo gris,
lo supongo pues no lo vi
lo sospecho, me lo perdí
en amargo sabor anís.

No vi volar las palomas
que anidaran remolonas
en el monte, en las lomas
un cielo de punto y comas.

Me caigo y me levanto,
como pluma de Lepanto
sin la estirpe del santo
amén del sagrado manto.

La vida tiene sus goces,
la convivencia, sus roces,
mi espíritu cicatrices
mi ansia las directrices.

Y el camino a transitar
tiene el encanto del mar,
como el encuentro en el bar
o por la amistad, celebrar.

Pasa y queda

Se va el domingo con la sensación de que nada nos queda,

de que ha pasado sin más, de que ha pasado nomás,

de que hemos pasado nomás, de que hemos pasado sin más,

( ni menos )

y sabiendo sin certezas de que no nos queda más ( que ),

salvo…

NO SE CALLA LA POESÍA

me estoy aburguesando
en mi zona del conforte,
en la música del silencio
en la cumbre poética
en el llano estético
en el valle esquelético
en las runas circulares.
¿Status quo vincit?
Leo nardos de Da Vinci.
Como toda revolución
lírica, anatómica
que cae en manos ociosas
labran el ayer con entusiasmo
auguran del futuro los orgasmos,
mas la cauta parsimonia
el vientre plano
la rítmica alegría
dejan todo intacto
y un solo de haz de poesía.

He estado equivocado

He estado equivocado
( como buen ciudadano )
y he buscado en desconciertos
la chispa de lucidez
que me saque del entuerto.
He encontrado en el acierto
( como un blanco perfecto )
un momento de embriaguez
sin haber tocado fondo,
y sin querer calar hondo
hallo en la voz, la palabra
los términos cuando callo
que expresan hidalgamente
( sin la estirpe del Quijote )
lo que presumiblemente
ansiaba torpe mi mente,
dirán algunos por norma:
“con qué poco se conforma”.
Mas se conforma el fruto
por raíz, tronco y follaje
por pulpa, semilla y traje
la lengua rinde el tributo.
Disculpe si he sido bruto,
por no decir poéticamente
por buscar un equivalente
por no asumirme astuto.
Lo buscado y lo encontrado,
lo perdido, lo equivocado
se encuentran, se dan la mano
como dos buenos hermanos
se estrechan, se reconocen
y quién te dice que entonces
andar, desandar el camino
( destinado no hay destino )
crea en parte las vivencias
que iluminarán las ciencias.

Adiós otoño, somnolencia

Un sábado de lluvia en la ciudad
despidiendo el otoño sin piedad,
sábado, que no es uno cualquiera,
sino éste, que empaña la vidriera.

La tarde se presenta glamorosa,
la vida es por momentos mimosa
que busca de nosotros la caricia
si torpes nos encuentra la avaricia.

Un sábado de junio en libertad
viviendo entre la bondad y males,
el alma se cuece en la pubertad.

La llovizna también tiene rituales,
del ensueño alguien me saca: ¡Despertad!
Lo bueno dura poco sin rivales.

Canta la noche

Se nos arrima la noche a cantar
Melodías que afinan el corazón
Nos susurra al oído sin parar
Que no hay luz y es todo cerrazón.

La música nos empieza a cobijar
Cual frazada que hace de caparazón
Pues la noche, como estrella de mar,
Nos habita cuando duerme la razón.

El preludio de los sueños sin temor
Es el canto y la armonía sideral
Que en lo oscuro, el susurro es un rumor

De antigua sabiduría magistral,
Enseñanzas que forjaron con humor
Un sendero de paciencia musical.

SONETO RETROVIRAL

Barbijos, mil testeos, cinco fases
Familias que no pueden despedirse
Reuniones que no dejan de batirse
El amor docente y sus disfraces.

Casi todo el mundo lo padece
Cepas, variantes, vacunas y jabón
(Si hay algo superior entonces rece)
A los males le ponemos corazón.

Al sistema aplausos esenciales
Que todos en lo poco, en lo mucho
Trabajan en asuntos tan vitales.

Nosotros, paciencia y esperanza
Que por vivir contra la pena lucho
En esta tierra rica de bonanza.

Sentimientos que despiertan

Por las noches se escapa la vida
Como felinos sobre los tejados,
Como la luna tras los enrejados
Se va en búsqueda de más comida.

Vida que cura algunas heridas
Que con otras quedamos devastados,
Cual vida que soporta malherida
Los talentos que hemos malgastado.

Difiere el porvenir del futuro
La esperanza de las ilusiones
Un rostro, hora feliz, hora duro.

La alcancía de los corazones
Guardará para apostar seguro
El sentir fraterno en emociones.

El penar nuestro

Diez teorías arrebatadas
Traducen la desazón habitual
De las almas al escabullirse
De penas que tienden a sumirse
En amarguras conjeturadas
De una sociedad tan desigual.
Sólo diez escalones separan
Al entendimiento del corazón,
Que al sentir encuentra la razón
Del dolor con que nos equiparan.