No te embarres que hoy es trece

Martes trece
Plantás un tubérculo y no te crece
Martes trece
Sembrás amor y al mes florece
Martes trece
El sol te acuna, la luna mece
Martes trece
Subiste al barco, qué te parece
Martes trece
Ya te casaste, que Dios te rece
Martes trece
La suerte esquiva te toca a veces
Martes trece
Se multiplican hasta los peces
Martes trece
Las estaciones marcan los meses
Martes trece
Se compra un chicle quien lo merece
Martes trece
La pizza cruda quién te la cuece
Martes trece
Pagaste entrada, por fin que empiece.

Honores

Es un mundo coloreado de acuarelas
( Y acuarelos )
En tus dedos se desliza como suave terciopelo
( Y terciopela )
Te colman la esperanza de laureles y guirnaldas
( Y guirnaldos )
En un mundo que se expande al ritmo de comparsas
( Y comparsos ).

Más caras

Me miraba con cara de culo, la podía adivinar detrás del barbijo. Qué cara de culo, pero de culo avinagrado. No sabía bien a qué se debía su actitud, por lo que empecé a suponer cosas: estaría cansado de la cuarentena, se le dificultaba respirar bien, no le gustaba mi rostro, había pisado mierda, etcétera. Como para romper el hielo de la situación, le dije:
-En cualquier momento llegan los goles y desplazan la atención del conteo.
No me dijo nada, seguía en esa pose caracúlica vaya uno a saber por qué. Después, cada quién siguió su ruta.
A los pocos metros, me percaté de que no me había puesto el tapabocas en la interacción, ahí estaba el indicio, ¡oh craso error!
En estos días convulsos, un rostro descubierto es más ofensivo que sátiro en pija.

Términos y condiciones del libro

Compré un libro “usado”, aunque no sé si debería decir más bien un libro leído, mas no tengo esa certeza, tal vez nadie lo leyó aún. Quizás es un libro usado, como efectivamente fue catalogado, pero de un uso cuanto menos dudoso. Si lo pensamos con cuidado, el uso que se le hubiera dado podría ser de lo más heterodoxo posible. Este libro, se podría haber usado para posar la pava o el control remoto, o supliendo la función de una regla o el de un abanico. En fin, del libro que se ponga en venta con la condición haber pasado por otras manos ajenas a las del librero se podría decir, tranquilamente y sin temor a dudas, libro en venta con la desventaja de no ser nuevo.

Pensando el blog

Sin novedades en el ámbito editorial ( Jack debería estar destripando las poesías ) me dispuse darle un tinte de color al blog, más que nada para aquellos que echan un vistazo cuando ingresan por vez primera con curiosidad. Para ello, decoré las páginas Libros ( en la que se puede acceder a mis primeros libros desde cualquier rincón del planeta ) y Recorrida visual ( donde se pueden apreciar las fotografías del amigo Jorge en una galería artística).
La entrada más vista del blog es una poesía titulada Trigal, que no sé por qué razones el buscador Google trae a cientos de visitantes semanales desde distintos países. Es una pena que a través de esa vía lleguen a tal poesía, como carta de presentación, entre tantas publicaciones que tengo al momento en este blog. Digo que es una pena porque esa poesía no creo que “enganche” a nadie para seguir leyendo otras cosas del autor, por lo que son visitas frecuentes pero que no se llevan nada, como otras poesías o cosas más jugosas podrían serlo si se dispusieran a leer. Aunque muchas veces alguien que produce cultura como todo artista sabe qué les gusta a quienes lo siguen pero no sabe por qué lo siguen ( a excepción de los parientes y amigos que lo siguen por el afecto que los une, entre otros motivos ). También puede ser que no tengan motivos y lo siguen por la misma inercia. En fin, propuesta para otro escrito.
Pensando el blog, alejado de la dinámica de las redes sociales, donde lo último causa impacto por diversas razones, lo podríamos llegar a ver como un espacio cultural para curiosear, para distraerse, distenderse y/o entretenerse. Por más que esas no sean funciones implícitas de la literatura, el lector tranquilamente las podría tener presentes. No obstante, habría que hacer una clasificación de lectores ( propuesta para otro escrito ) para distinguir a dónde se dirige la pieza literaria, aunque esto bien lo podríamos obviar entendiendo que el lector –en principio- tiene ansias de leer, y para ello acude a otro que no sea sí mismo ( aquí intervienen los escritores, críticos y profesionales de las letras y la psicología para desmentirlo o darle un cauce diferente al mencionado, alegando que… -complete el formulario- ), por lo tanto podríamos continuar escribiendo con las mismas ansias con las que el lector asiduo u ocasional acomete la lectura, para satisfacción de ambos, quizás, aunque de esto el escritor muchas veces no se entera por recelos del lector.
Si bien durante esta pandemia en Argentina hay indicios de que aumentó la lectura, el consumo de contenidos audiovisuales ( videos, tv, videos musicales, tiktoks, videojuegos, etc. ) se sigue llevando la atención en el grueso popular, por lo que podríamos decir que en aquellos países que no tienen una larga tradición literaria como España ven mermar la cultura en líneas generales y en lo particular ( siempre haciendo mención a los de habla hispana ), que es lo que hace desistir a muchos escritores que no tienen abiertos canales de difusión para dar a conocer sus obras, quedando todo en lo que parece un rinconcito oscuro y virtual, a pesar de lo vívido de sus letras. Ante esto, lo habitual es que se junten entre ellos y apelen a la consigna “te leo para que me leas”, formando normalmente una especie de club, en el que nos damos ánimos para no perder la voz, voz que se pierde en un mar de likes, entre ruidosos motores y el sonido ambiente de un noticiero de televisión.
Por lo pronto, podríamos considerar el blog como un pantallazo de letras para descifrar, como un chispazo de palabras para desentrañar, como una vertiente de agua en la que refrescarse, como un momento que atraviesa el tiempo, como uno de esos colores que forma el arco iris sin mostrarlo, y entonces, sí, luego de la detención, seguir. Porque seguir es lo que nos trajo hasta acá.

El filosofósforo

Ping pong de preguntas y respuestas a nuestro filósofo estrella.

-¿Pienso, luego existo?
-No, ni viceversa.
-¿Ser o no ser?
-No ser.
-¿Sólo que sé que no sé nada?
Ni eso.
-¿Sólo existen dos cosas infinitas en el universo?
Tres, con las preguntas.
-¿El conocimiento es poder?
-¿A usté de dónde lo conozco?
-¿Time is money?
-¡Oh yesterday!
-¿La vida es sueño?
¿Cuál?
-¿El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra?
-Cuatro, cinco y la mujer.
-¿Dios ha muerto?
Resucitando.
-¿El sabio puede cambiar de opinión?
-A la luz del alba.
-¿Es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla?
-Callate, infeliz.
-¿Quién se baña en el mismo río dos veces?
Usté.
-¿Puede enseñarle algo a alguien o sólo puede hacerlos pensar?
-Como bien dice.
-Para finalizar, ¿El corazón, tiene razones que la razón ignora?
Habrá que ver.

La posibilidad infinita

Al enfrentarme a la hoja en blanco se me presenta un desafío para la comunicación, un desafío de supervivencia, en el que tendré que atravesar senderos poco iluminados y sortear obstáculos que irán apareciendo con el correr de las líneas. La misión, entonces, es dar luz allí donde todo era oscuridad y vencer las dificultades que se presenten, dotando de sentido a lo expuesto. Superado el trance ante la impavidez de la hoja en blanco que va ganando color, se puede avanzar en línea –teniendo el horizonte despejado- articulando las formas del decir, del narrar. La hoja en blanco se parece a la mañana, donde todo está por desarrollarse, un mundo incipiente, todo por resolverse, donde nuestros planes que teníamos a priori pueden verse aplazados o relegados por otras cuestiones que surjan de repente y atraigan nuestra atención. Es como planear un discurso que se viera interrumpido por preguntas del oratorio que nos desvían de lo que teníamos pensado decir y nos llevan, persuasivamente, a recorrer otros tópicos cortando el hilo de la narración, que retomáramos una vez respondidas las cuestiones, como ameritaran. También se parece a la noche sin alumbrado público, donde uno se encontrara con un montón de interrogantes que debe dilucidar sin tener una linterna a mano, a tientas en la penumbra, y a medida que va descubriendo las cosas que aparecen, estas pasan a la dimensión de lo conocido, lo que se puede conocer si se tiene la posibilidad de observar. Allí surge lo que estaba velado, incluso como novedad, que es lo que finalmente el lector observa y tiene la posibilidad, con curiosidad, y la facultad de intelección.

Hoja en blanco
sagaz, persuasiva
coloreas la mente
tenaz, discursiva
serás simplemente
el fondo de algo.

Recogí un lápiz Papermate, del que quedaba sólo la mitad del original, y dibujé un paisaje. Un paisaje que no había visto, es decir, que no tenía correlato en la realidad física. Los medios informativos –así como los chimenteros- se apropian de las palabras de una forma grosera, como si fuese el único campo en el que se emplean, de manera unilateral, y de tanto énfasis y repetición, el consumidor de tales ( cuando no de Mileto ) las concibe con el significado vulgar y es el uso corriente que le da. Realidad es una de esas palabras, que no voy a ahondar en este momento, pero es dable la posibilidad de investigación, si hay curiosidad. Decía, entonces, que se plasmó un paisaje ficticio y pasó a cobrar dimensión en la realidad. Me lo quedé observando, como quien observa un colibrí, y me quedé pensando en cómo todo el tiempo pasan cosas de la imaginación a la realidad física mediante el acto creativo, tal como sucede en la literatura, la pintura, la arquitectura, la cocina, la música, etc. La imaginación crea cosas que luego pasan a ser tangibles, pero ¿qué eran antes de materializarse? Hay diferentes grados de creación, según desde dónde partan, y entonces la creatividad puede entenderse también como un proceso de transformación, proceso que puede seguir cierto orden o no, necesariamente, según la disciplina. Y este acto creativo ocurre no sólo a profesionales, sino a cualquiera también -por ejemplo- con los sueños, bajo el umbral de la consciencia.

Fue así que aparecí en diversos sueños de terceros que me han narrado alegremente. Sueños, claro está, en los que no me veía. Es de suponer que no se me podrá acusar de haber hecho algo inaudito, aunque me hayan visto, ni de hacer un uso inapropiado del lenguaje, aunque me hayan escuchado. Los atributos y cualidades que me consagraron en tales episodios de la vida pueden no tener su correspondencia en la práctica diurna, y es probable que mi voz pronunciase cosas que palpablemente yo no diría. Así mismo, las imágenes, siendo espectros de la vigilia, podrían ser tan fantasmales como las del personaje de un cuento y, de ese modo, aparecer y desaparecer antojadizamente, y no por un capricho mío, sino de mi fantasma que anda merodeando en sueños ajenos, alegrando, atemorizando y balbuceando a mis queridos seres más próximos, en situaciones tan vívidas como cualquier otra, aunque con menor frecuencia que la corriente.

El soñador soñado
viajaba en transiciones
de sueños e ilusiones
en cielos y tejados,
y al transitar la tarde
soñaba las tensiones
del día de emociones
de viajes sin alarde.

Dopamina, en la dosis justa, indicada por su médico de cabecera o su virtual amigo. Se consigue en farmacias o en redes sociales. En exceso, se torna adictiva, y como toda adicción puede resultar perniciosa. En carencia, no hay placeres que valgan. Para la misma no se han encontrado sustitutos, pero la dinámica de las redes ha sabido explotar esta vulnerabilidad humana. El deseo de gratificación con una frecuencia inusitada a cambio de prácticamente nada es la norma. Consiga su dosis diaria, en cantidades ilimitadas, y ¡Dése una panzada! Es fácil, rápido y seguro, no hay requisitos;  simplemente, láncese. Comuníquese con imágenes para un diálogo más significativo.

La visión armónica
de la imagen rústica
transportó retórica
a la virgen críptica,
que dulce y neurótica
bebía apocalíptica.

El arte no replica la naturaleza pero nos aproxima. O es una posibilidad cierta. De la naturaleza nuestra despojada de alienación. En lo que me atañe, la literatura es incapaz de producir revoluciones, por eso se han dejado de quemar libros ( aunque sí se concretó la etapa de su total desincentivación a leerlos ), pero es capaz de producir una revolución interna en cada lector, de principiar una transformación. Como detrás de todo lo simbólico, sin la carga de la utilidad, el lenguaje que empleamos a menudo carga consigo el uso corriente que se le da en ciertos ámbitos, y una vez que se hace un rollo con los significados aparece la literatura para desentramar el contenido, para allanar el camino, para aligerar la carga, para iluminar las sombras. A partir de ahí, donde la cuestión de la utilidad de las artes no se plantea, nos brindan posibilidades asequibles que de otro modo nos quedarían en la lejanía del horizonte inalcanzable.

Arte maldito
artes benditas
como agua cae
que el río trae
gracia inaudita
goce infinito.

Finalmente, sucumbimos a la hoja en negro con manchones blancos, cargada de símbolos y connotaciones. A través de ellos, partícipe integral, la comunicación. Como podrá apreciarse, entre línea y línea quizás se vislumbra el origen crítico de lo escrito, como fuente principal de inspiración, dadora de motivos y sentido, creadora y procuradora de artes, razón de reflexiones inocuas o tardías, desafío primero del escritor y última ilusión del lector. Así como el movimiento o el habla nos llaman la atención, en el momento de la lectura debemos tener presente que detrás de todo lo escrito, de lo narrado, habita el quid de la cuestión, donde los críticos debaten si un texto es o no es literatura.

Calle ahora o hable para siempre

Quiero decir algo aunque no sé si este es el espacio adecuado, ni si es el momento oportuno, ni si están dadas las condiciones, ni si hay efectivamente alguien detrás de alguna pantalla como para asimilar lo dicho, ni si el contexto lo permite, ni si la situación es favorable, ni si hay receptor, ni si la plataforma lo considera ofensivo, ni si sería censurado llegado el caso, ni si es del interés general o particular de algún lector, ni si tiene algún grado de trascendencia o relevancia, ni si está a tono con lo que se está hablando, etc. Por lo tanto, al carecer de datos cruciales para toda comunicación, resuelvo, ejecuto y archivo -dejando constancia en acta- que no he de decirlo, mediante este solemne acto.

Diarios de la peste – Extractos

DÍA 007

“Un helicóptero sobrevoló los cielos de la ciudad dificultando el descanso nocturno, por lo que varios amanecieron de mal humor, enturbiando el ambiente matutino normalmente calmo, hecha la excepción del rugir del motor de los camiones. El aire es bastante límpido a pesar del frío, no se observan aves carroñeras en la costa.”

DÍA 028

“Como no tenían fútbol para ver se prendían a las noticias, y cada caso negativo lo festejaban como un gol agónico, aún sabiendo que –contra lo que decía el Prode– el partido se ganaba por goleada”.

DÍA 055

“La escarcha al amanecer le daba el toque de queda a la fauna local que, inmóviles, impertérritos, no acudían a las esquinas –ni gatos ni perros ni ratas ni bueyes- a chapotear en los charcos congelados como sí lo hacían los habitantes humanos en danzas acrobáticas semejantes a las de Disney sobre hielo, quienes, ni lerdos ni perezosos, subían las graciosas grabaciones para entretener a los infectados que mal que mal, subsistían entre angustias y carcajadas.”

DÍA 076

“La filosofía del positivismo vacuo –que se jactaba de vanagloriar una arista del pensamiento, como si sólo hubiese dos en el poliedro mental- trajo aparejada la sensación de que en ésta época de pestes ha caído en descrédito, salvo para los nostálgicos y porfiados, debido a que la mayoría ahora pensaba en negativos, anhelándolos, como método de cursar el trance de la pandemia con la menor cantidad de males posibles”.

DÍA 101

“En épocas de guerra no se hablaba de otra cosa que de caídos, heridos, batallas ganadas y perdidas. Y el sufrimiento ante el temor como denominador común, como factor constante de preocupación y agitación en la ciudad. Era cierto que no había guerra ni cohesión entre la población, que la muerte no tocaba la puerta dos veces, pero las noticias corrían por los vecindarios como un reguero de pólvora que hacía estallar los nervios de los mejores pacientes.”

DÍA 118

“Lo estrambótico se torna hábito. El día muestra un resurgir de la improvisación. Las ánimas se aplacan, los ánimos varían, la imaginación vuela los espacios siderales en torno a pequeños agujeros negros donde divaga. La información redunda, se reinterpreta y se tergiversa por diversas voces. La cuarentanga se bambolea entre el tedio traumático, el estrés cultural y la distracción rítmica que da la escasez de motores”.

Creatividad cotidiana

Mi cabeza ya no funciona como antaño si no tengo una pantalla adelante. Tan es así, que hoy tuve un bloqueo creativo cuando se me desataron los cordones de los zapatos pero, por suerte, después de quince minutos en stand-by miré un tutorial en youtube de cómo hacerlo usted mismo, y ¡¡vieran ustedes cómo quedaron atados esos cordones!!

Días y problemas


Esta semana tuvimos algunos problemas de esos que aparecen para sacarte de lo rutinario, cosas imprevistas pero previsibles o al menos factibles. Entre ellas, se rompió el lavarropas que ya venía castigado, con un funcionamiento que dejaba mucho que desear. En principio me lo tomé tranquilo, sabiendo que le tenía que buscar una solución rápida y económica. El sábado vino Maratón e insistió en que quería verlo y meterle mano. No quería molestarlo pero su personalidad me llevó a ceder y dejarlo que haga lo que le parezca. Contra mi pronóstico, encontró la falla de por qué el lavarropas no arrancaba en ningún programa: se trataba del cierre electrónico de la tapa frontal. En un arreglo que le había hecho yo, para que pudiera cerrar la tapa, el electrónico se había soltado ( aunque estimo que tal vez se soltó en uno de los centrifugados cuando dejó de funcionar ) y los programas no detectaban el cierre de la puerta, por eso es que no iniciaban. Habremos estado cerca de dos horas para que quede finalmente en funcionamiento y bien presentado, ya que mostraba otros desperfectos de orden estético; lo que más tiempo nos llevó fue encontrar los tornillos adecuados para cada ensamble. Es increíble la cantidad y variedad de tornillos en existencia. Después lo probamos con ropa que había quedado sin lavar y el funcionamiento fue impecable.
Cambiando de tema, descubrí un sitio en Internet que te permite escuchar radios de casi cualquier lugar de la Tierra, desde FM hasta AM. Anoche me quede escuchando “Uruguayeces”, en Radio Maragata, y me di un gran gusto con ese paseo musical de tan rico espectro armónico-melodioso. A decir verdad, no fue un descubrimiento propio este sitio, sino que me lo había pasado Maratón en algún momento que no le presté demasiada atención al asunto pero que había guardado entre los favoritos. Ahora, mientras escribo esto, radio Maragata mutó drásticamente de la delicia cultural de música local al popular internacional, bastante soso, Enrique Iglesias, lo que me lleva a viajar a Ciudad de la Costa y escuchar radio Versos compartidos, donde pasan algo de Ratablanca,  para continuar con Ricardo Arjona, ¡vaya manera de atravesar el Río de la Plata!
Gran parte de las radios de frecuencia modulada se repiten unas a otras, como si los encargados de pasar música no tuvieran gustos musicales propios, o estos se hubieran amalgamado en una masa compacta que no les permitiera elegir qué música pasar, en nombre del gusto de una supuesta mayoría, que también carece de gusto propio, pero en este caso sin opciones ya qua la música que se le ofrece se repite hasta que queda embutida en la corteza cerebral de los oyentes como un rítmico tic-tac.
Otro de los problemas que se suscitó estos últimos días no era en realidad un problema en sí, sino que había estado intentando ponerme en contacto con algún editor para que acceda a leer mi segunda selección de poesías y se dignase a publicarlas. De cuatro, sólo dos me respondieron y ¡con mucha amabilidad! ( Santos Locos y Caleta Olivia ), pese a la situación de pandemia, virus, incertidumbre y preocupación en la que estamos inmersos. Ambos me dijeron que no tienen pensando publicar nada, salvo intentar “sacar” lo que les quedaba pendiente, postergado por lo acaecido. Uno de ellos me señaló, además, que para las editoriales pequeñas es un momento pésimo. En este momento se me ocurre recordar varios artículos o publicaciones en los que hablo del escaso interés en la literatura, al menos en la parte de población que me toca conocer un poco más de cerca, pero no quiero ahondar en el tema ahora, para eso los escribí en su momento y están por allí publicados donde cae cada tanto algún internauta a echarle un vistazo, pero vale decir que no es solamente una apreciación mía sino también de editores que manejan y entienden la cuestión comercial, ya que qué mejor situación para vender libros que estando la gente obligada a permanecer en sus casas. Sencillamente, hay escaso interés. Maratón me sugirió que busque publicar en España, cuestión que ni se me pasa por la cabeza, entre tanta gente miles de versos mejor versada que yo estimo que no tendrían casi valor mis textos, si bien en el blog son leídos por muchos españoles, al menos con curiosidad. De momento, me queda insistir con alguna editorial con las que aún no tuve contacto y esperar una respuesta favorable a mis intenciones, aunque es incierto.
Otro de los problemas (y vaya si es un problema) de estos días es cómo pasar el frío y no morir en el intento. Esta zona está más cerca de ser antártica que caribeña, por lo que las temperaturas bajas ya se tornan intolerables. Por momentos me canso de sólo pensar en el frío que estamos pasando y de hablar de él, que ya no sé cómo combatir, después de acumular prenda sobre prenda. Habrá que hacer alguna instalación para los próximos inviernos, y una salamandra se muestra como una buena posibilidad, al menos para poder escribir unas líneas decentes que no tiriten sobre la pantalla. Cuando salga a la calle, habrá que apechugar y usar bufanda.
Luego de un tiempo, las redes sociales se me tornan predecibles. Hoy día, parece más fácil ser algoritmo que persona. Como toda adicción, me comen la cabeza como un Pac-man, y urge hacerse un espacio-tiempo no-virtual donde vivir. Las bondades que me ofrecen contrastan con el tiempo que siento perdido por no ocuparme de otras cosas, que se lo puedo dedicar a gente en persona y a leer y escribir, actos mucho más sustanciosos, jugosos y si se quiere lúdicos, que me producen mayor movilización y satisfacción. Por eso las dejé en suspenso hace unos cuantos días ( días en los que leí varios libros deliciosos ), sin desatenderlas, pero tampoco darles una atención desmesurada y poco afín a las cosas que sinceramente me interesan.
El otro problema que surge en estos últimos tiempos son los vaivenes en la salud de mis seres queridos y allegados, lo que incluye el padecimiento de tanta gente con esta enfermedad y las que ya existían, pues cuando la salud trastabilla todo parece bambolear y uno se carga de tristezas. Si bien sé que toda situación es transitoria y luego se tiende al equilibrio, no dejan de ser momentos de inestabilidad, drama y penurias. No obstante, me tranquiliza aquello que leí por allí, creo que en alguna revista no partidaria de los conocimientos impartidos por la NASA, en el que dicen que en la creación de un próximo Universo, la salud sería tan contagiosa como la risa.

Ajetreo

¡Qué día complicado! Compuse propuse repuse dispuse
Compaginé imaginé encaraginé
Divagué vagué amagué sufragué
Empaqué opaqué saqué destaqué
Vestí resistí desistí insistí revestí y todavía tengo tiempo de existir en modo virtual.

Criterio

En los antros posmodernos de formateos cerebrales, les instalaban dinosaurios y dinero, bien desde chiquitos, estampados en la sien con alevosía como dispositivos conductuales, como para que se forjaran un criterio lóbrego que los conduzca por la viñas irascibles del Señor de la pesquisa.

Lo quiero todo

“I WANT IT ALL
AND I WANT IT NOW”
QUEEN



A menudo, es muy común que uno, en el fondo, no sepa con exactitud qué es lo que quiere, y esto se traduce en un querer muchas y variadas cosas, incluso contradictorias. Un vivo ejemplo es querer leer y escribir al mismo tiempo, o querer escuchar música –un lindo piano de fondo- e interpretar una canción, o simplemente mirar un partido de fútbol y querer realizar las acciones de juego sentado en el sofá. Todas estas cosas se dan, infinidad de veces, como por inercia, al intentar patear la pelota en alguna situación que se visualiza dada o al corear cierta canción de estribillo conocido o al correr rápidamente a anotar algo que, mientras leo “La novela luminosa”, surge como inspiración o corolario de lo expresado por el autor. El impulso a mover los dedos al compás de la música me llevar a teclear palabras –letras, para ser más gráfico, que luego forman esas palabras que van surgiendo- y a decir cosas que nunca se sabe si a alguien le puede llegar a interesar, pero que imprimen dinamismo a la lectura aunque no se trate de acciones propiamente dichas, ya que muchas veces la acción transcurre y discurre en la esfera mental del lector, disparadas por algunos términos e incluso por la memoria cuando la imaginación comience a tejer y éste se aleje del texto para imbuirse en una actividad mucho más significativa –si se quiere- para él, como puede ser el recuerdo presencial de un gol o un patadón descomunal, una canción insufrible que no deja de aquejarlo o una novela que leyó seducido por el título que tiene poco de luminosa y casi nada de novelesco, pero que en su descubrimiento personal esas cosas lo gratifican en cierta forma, sea por atracción o por rechazo, y le hacen proseguir andando en la búsqueda de las diversas apariencias del placer. En síntesis, lo quiero todo pero no quiero el frío extremo, por lo que lo tengo que combatir con una decena de prendas, calefacción, calor humano, etc. Y he ahí la contradicción que, también, con el calor sofocante se hace imperioso querer un paliativo ( aire acondicionado, bebidas frescas, etc. ). Quiero el amor y no quiero los celos; quiero el tabaco y no quiero la tos; quiero la amistad y no quiero el desprecio. Lo más claro del asunto es que el paquete ha de venir completo con sus contrapartidas, con sus caras opuestas, con su nivel de efectos secundarios –si se quiere- que parecen ser inherentes a la cosa misma por lo que deberían, cómo método en algún inciso de un hipotético Manual de Supervivencia, leer las contraindicaciones del prospecto, aunque bien sé que las conozco y el error, el desatino, no está en querer esas cosas sino en rechazar lo que el paquete completo trae aparejado cuando uno quiere tales cosas. Pero me pasa con todo, por eso es que me detengo, cada vez que quiero algo, a pensar ( no digo a dudar de que efectivamente lo quiero ) si quiero además ese otro “algo” que trae adosado aquello que quiero. Sin ir muy lejos, el martes compré un libro( entre otros ): me gustó el título, me gustó la tapa y me gustó la reseña; no obstante, en ese momento no dejé de pensar que estaba comprando decepción y así y todo lo compré, me lancé a la aventura del descubrimiento. El libro se llama “Sueños mecánicos” y es una de mis próximas lecturas, por lo que no puedo adelantar si en ese caso lo que quería trajo además otras cosas que no quería, aunque es claro que será así, y no por culpa del libro sino de mi querer, o mejor dicho, por culpa de no aceptar con decoro que cada vez que quiero algo ese algo carga cosas que no esperaba cuando resolví aceptar el desafío de quererlo. Y así sucede con los procesos naturales a menudo: uno quiere vida, pero no quiere dolor, pérdida, vejez, decrepitud, y todo se puede combatir desde diversos ángulos de los cuales tanto la lectura como la escritura son algunos de ellos, que atenúan el declive natural pero que no dejan de ser cosas secundarias del querer inicial, aparejadas a ese impulso que dio comienzo y vida a todo lo que trajo. En resumen, el deseo atrae y es muy noble y digno que así sea, natural, pero que muchas veces pierde fuerza por diversas razones y no se da cumplimiento al mismo y, quién te dice, no sean esos “efectos secundarios” o daños colaterales los que trabajen en su contra y lo boicoteen para que no llegue lo deseado trayendo lo otro, no tan deseado.
Otra de las variantes que podrían hacer que el deseo pierda fuerza es querer cosas muy vagas, o quererlo muy vagamente. El deseo mismo, por su propio impulso del querer, atraerá algo no muy definido ( vale una aclaración: cuando digo que el deseo atrae no estoy diciendo que le estemos pidiendo a un genio o a una fuente de los deseos arrojando una moneda para su cumplimiento; esta atracción nos puede llevar a una serie de acciones para dar cumplimiento al deseo. El influjo de atracción del deseo hace que lo deseado se aproxime a uno por ese impulso inicial, o lo tengamos en foco, y éste se contextualice –no quiero decir “materialice” porque es válido para deseos inmateriales, aunque podría aplicarse también ese término- con todo lo que ello implica ). Esto se da mucho a la hora de leer: quiero leer pero no sé con qué me voy a encontrar. A la hora de comer: quiero comer pero no sé qué sabor tendrá ni cómo me caerá. Y en infinidad de situaciones frecuentes o esporádicas. De allí resulta que muchas veces uno se repite a la hora de desear porque va en pos de un resultado conocido, el deseo busca el efecto que me produce el arribo de lo deseado. En esos casos, el deseo se ha mecanizado, como los sueños de mi libro, y hay gente que se regodea en la mecánica de las cosas, les resulta más familiar o más cercano, o sencillamente más fácil de llevar adelante, de digerir.
Pero no nos detengamos en ello, pues desear para nosotros es tan natural como dar luz para el sol, aunque sean fuerzas contrapuestas: una centrífuga y la otra centrípeta, dar y tomar. Y en este toma y daca que es nuestra vida en el mundo, hay mucho para dar y mucho por querer, por aprender, por transmitir, comunicar y muchos libros por saborear que a veces nos producen sueños mecánicos, de engranajes bien aceitados y motores que rugen al ritmo de nuestros deseos.

“TEN CUIDADO LO QUE DESEAS,
PUES PUEDE SUCEDER HOY”
DREAD MAR I

Adicción a la lectura

Tanto la lectura como la escritura pueden tornarse adictivas, un placer ¿sano?, un lujo del que nada se ostenta, una manera vertiginosa de pasar el tiempo, un trance espiritual en el llano mundanal. En la lectura, por una parte, uno descubre y redescubre todo el tiempo; seguir el hilo de un autor si bien no conduce a la fuente de pensamiento, nos lleva por un río de ellos cargada de dinamismo, de diversas emociones por las que transita, el reflejo de sentimientos vívidos, la complicidad en pasiones, en manías, obsesiones, la plasticidad en el habla o asombrarse con las formas del decir, son unas pocas cosas de tantas que nos brinda un buen libro, por ejemplo. Y no es que todos los libros tengan alma, pero pueden tener rastros de ella algunos de ellos, o en principio se vislumbra algo más que sólo lo material que nos obsequia la mente.
Al leer, el tiempo se percibe de manera diferente o pasa a segundo plano, no resulta tan relevante como en otras actividades que ameritan una medición del mismo. En parte coincido con Levrero que puede llegar a ser tanto ocio como trabajo, dependiendo de la actitud a la hora de la lectura, que puede ser un momento de dispersión tanto como de concentración, ya que no se puede desestimar los pensamientos que vuelan con la imaginación. A veces hay que trabajar un texto al leerlo, en otras e incluso en las mismas nos sumerge en una fuente de belleza y placer no comparables con otro tipo de ellos, o sólo equiparables en la sensación que nos produce. Leer, si bien no es para todos lo mismo, nos puede proporcionar una forma de irrupción en el pensar, que muchas veces por hábito se torna mecánico, y facilitarnos la tarea de observar desde otros ángulos, desde otros puntos de vista una situación, sentimientos, creencias y demases. Y viajar por el espacio mental sin moverse del sillón.
Otra cuestión que es notable a partir de la lectura de literatura, es que el arte moviliza y genera más arte todavía. Las creaciones que se dan parten de otras creaciones y se diversifican tanto que se verifica aquello de Da Vinci que el libro tiene innumerables hijos. Y como esto ya forma parte de la escritura, dejamos para otra entrada la reflexión de por qué la escritura también puede ser adictiva ( como podrá notar el lector, esto es sólo una excusa para seguir escribiendo ).

Empacho

Estos gatos viscerales se empacharon de banal disertación de mentecatos, que a la hora de servir el postre tenían las barrigas tan llenas de melancolía que no les cabía una dulce poesía ni la tentadora armonía de una bella melodía.

Atención psicológica

Por favor, a los sicólogos que mandan a sus pacientes a escribir como método o sustituto de terapia, nadie les niega que tiene sus bondades, pero traten de darle otro cauce a los enredos psíquicos, no sé, digamos mándenlos a aprender otros oficios como barman de sindicatos, limpieza de catedrales o confección de banderas y escudos para países incipientes, o en todo caso alternen la terapia con el aprendizaje de esquí acuático o escalar el Altiplano. Vamos licenciados, que suden un poco esos cerebros, y no es que quiera inmiscuirme en sus asuntos lacanianos, es que en el rubro somos muchos locos compitiendo por la atención de unos pocos lectores sensatos.

Jugarreta

Como si fuera un juego verbal, casi por diversión, me identifico con alguna frase por un momento, es decir encuentro un reflejo de mí en ella, algo en lo que vislumbro mi ser o parte de él, tanto en lo que fue, lo que es o el devenir, es decir, lo que deseo, y allí cristalizo lo que se puede expresar con palabras acerca suyo. Pero ese momento en el que vive el reflejo verbal se desvanece rápidamente, quizás al otro día, horas más horas menos, por lo que busco frenéticamente, lascivamente, en otra frase reencontrarme con lo que perdí. Entonces, perdido entre palabras, lo busco en lo que tengo a mano: una imagen vieja o distorsionada, un reflejo en el espejo salpicado de pasta dental, una sombra en la pared. Sin embargo no me convence la ilustración, siento que es como deducir un cuerpo a partir de una uña. Por momentos, con restos de alivio y dejos de distracción, considero que no tiene mucha importancia encontrarme, pues en el fondo pienso que uno no puede perder su ser ( lo que sos, es para siempre, decía un amigo con aval de sabio ), sino que lo que cuenta -y al fin de cuentas vale- es buscar; la misma y sola búsqueda, ante la cómoda proposición de los materiales dados, proporciona el vigor necesario para sustentar y darle el valor justo a las vivencias.

Tiempo para soñar

“Mucha calma para pensar
y tener tiempo para soñar”.  Joao Gilberto

Sagrada la vida que asoma a la herida, en psiquis y en soma sagrada y querida; la parca temida, aliada y rendida, rinde pleitesía al coraje y bravía, al valor valentía, al follaje que se nutre del calor, que no tiene pudor al cambiar de atuendos, que le da dividendos a las formas de vida, cobrándolo enseguida con el canto del ave que suave y titubeante desgrana la mañana, y al emprender vuelo saltando del suelo irá atravesando brindando consuelo. Leyendo textos viejos, me encuentro y me recreo, me pierdo, me distiendo, se abre un abanico de posibilidades a la hora de la escritura que uno no sabe ( la ciencia cierta del no saber ) si dirigirse hacia aquí o hacia allí, o al más allá de las palabras. Toda vida es aquí, lo que soñemos tiende a ser aquí, el encuentro, la voz, los proyectos, y vidas por venir, se desarrollan florecen decaen justamente aquí, al amanecer precisamente cuando las aves inclinan la balanza de la belleza sobre las cosas feas o que nos disgustan. Lo cultural marca el ritmo de vida: días que se mueven, horarios que se estancan, semanas inocentes, tardes de sabores que exprimen los sentidos. Hace falta música para que el aire vibre y suene la melodía proverbial que acaricie el espíritu por encima de la libido, materia o sustancia ígnea de la unión con la mujer que descansa ahora en la cama esperando el anuncio de un nuevo día. Nuevo como el aire que respiro, nuevo como el alba, nuevo como el canto vivo, nuevo como el escrito que se extiende de tinta sobre la faz blanca de la hoja, nuevo que se renueva al parpadear y al silabear estas frases, hasta que la suerte los separe. En la salud y en la enfermedad comprendemos que estar vivo es otra suerte, una suerte de milagro si se quiere, apreciándolo en su máximo esplendor al recobrar la salud, olvidada cuando se tiene ya que obra como norma. Cuando hay salud es posible pensar y cuando irrumpe la enfermedad esta se lleva gran caudal de atención, hasta que nos volvemos médicos especialistas en tales cuestiones que atraviesan el cuerpo. Y pudiendo pensar, los sueños aparecen –siempre que el tiempo no nos devore- y con ellos los deseos: de progreso, de bienestar, de felicidad. Tener tiempo es vivir, independientemente de la actividad en que recaiga el tiempo, el cual podría ser de construcción, de reflexión, de inflexión, de inventiva, de siembra o de narrar los vaivenes del mismo tiempo, como pasatiempo. El tiempo no puede traer la solución a todos nuestros problemas, pero que tengamos tiempo para resolverlos es parte de la solución. Por otro lado, no todo son problemas: hay desafíos, caminos sinuosos, obstáculos al avance, en fin, situaciones que nos piden atención y otras que es mejor desestimar; por eso reloj, no marques las horas, deja que mis pasos me revelen los secretos más profundos de este ser. Las creaciones del tiempo, variopintas, quedan vetustas con sus correteos; los sueños están al presente, vivaces, para olvidarlos luego con nuevos sueños o con el ajetreo del tiempo, con cada hilo de pensamiento que nos lleva hacia montañas y cordilleras cubiertas de nubes, nubes de palabras, imágenes y sensaciones que pronto brotarán en discursos académicos o comerciales, ofreciendo algún modo o alternativa para vencer el tiempo, vaya paradoja del destino, cuando el tiempo venza, y el ocaso de los sueños pinte todo el paisaje con su luz.

Inconclusas (3)

“Muchas personas que escriben y se circunscriben con ello como escritores destinan el caudal de sus preocupaciones, desvelos, inquietudes, recelos, dedicación, resquemores y esfuerzos concentrando temores y deseos mayoritariamente en cómo las verá el público y qué imagen tendrán de ellos que en sus obras literarias, entendiendo con ello que aquél prefiere imaginar una vida fantástica a leer y vivenciar fantasías de su imaginación”.

Extracto de Inconclusas, de Albert de Bom Passar.

Juegos

Se suspenden los Juegos de la Buena Voluntad por la mala voluntad de los directivos que no tienen siquiera voluntad de organizarlos. Esperemos que los participantes conserven voluntad de la buena para participar en los próximos juegos, a voluntad. Y este edicto concluye aquí, por falta de voluntad tanto del que suscribe para hacerlo como de los lectores de tales enunciados, hastiados en malograda voluntad de leerlos.



Refranero impopular

Lo bueno, si bueno, dos veces bueno.

Dios madruga a quien lo ayuda.

De boca cerrada no salen moscas.

La tercera es la Reserva.

Hazte la fama y échate a firmar autógrafos.

Dios aprieta pero no aboga.

Si te he visto en Face, no me acuerdo.

Lo cortés no quita lo caliente.

Contigo pan y cebolla, hambre, frío y cuarentena.

El que busca, algo se le perdió.

El que a hierro mata tiene una fundición de acero.

Un calvo saca a otro calvo la peluca.

La invención es lo que cuenta.

¿Más claro querés el frente? Echale agua.

Amor con amor no pega, pero rima.

Mañana será otro día denominado hoy.

Para muestra basta un botón que lo manda en cana.

Lo barato sale menos que lo caro.

Sarna con gusto es un asco. Puaj.

El pez por la boca muerde.

Hoy por tí, mañana por las dudas.

Días de creación

Hay días que tengo tiempo y no creo.
Hay días que no tengo mucho tiempo y creo.
Hay días que ni creo tener tiempo.
Hay días que no creo, ni tengo tiempo.
Hay días que creo tener tiempo y no creo.
Hay días que no le creo al tiempo.
Hay días que el tiempo me da un recreo.
Hay días que tengo tiempo para creer.
Hay días que recreo el tiempo.
Hay días que el tiempo me recrea.
Hay días que descreo del tiempo.

DECIR

Se me escapa el día y tengo la sensación de que hay que decir algo, no importa si una pequeña verdad o una gran mentira o viceversa, o en todo caso decir lo contrario de algo ya dicho, vibrante escuálido estúpido inteligente, algo que no se sepa cómo surge la ocurrencia ni hacia dónde se dirige un mensaje como tal, algo sin igual sin final casi casi medieval, adaptado a la cultura de los tiempos que corren, de agitada atención, de inusitada distracción, de los tiempos que corroen las entrañas por la abundante información, mucha de ella descartable, pero toda opinable, y no es loable largar las cosas así como me vienen sin trabajarlas un poco antes, porque tiene que llegar lo dicho y no es capricho, decir lo justo, si breve bueno, si malo ameno, sin susto, decirlo sin pudor, sin pedir algo a cambio, sin cambiar, decir algo que cambie con una segunda mirada, no me tengo que quedar con esta sensación de que el día pasó y no lo he dicho. No, algo tengo que decir y decirlo sin más.

Pautas para leer este texto

Arrancaste muy embalado, pará. ¡Pará! Detenete un minuto. No sigas leyendo. ¿Seguís leyendo? ¿Ya pasó el minuto? Salteate la presente oración. Bueno, la leíste, se ve que no acatás órdenes debido a una rebeldía presuntamente tardía. Es difícil explicarte cómo tenés que leer este texto si lo vas a leer a tu modo. Hacé una pausa, respirá hondo y volvé a leer esta oración de tres a siete veces, ahí tenés más libertad de acción. ¡Pero ojo! Tenés que cumplir con lo pautado, sino no sirve. Bueno, sigamos, ¡bah! seguí vos, leyendo digo. Esta oración la podés leer al revés, de atrás para adelante. Esta no, porque el orden de los factores altera el producto, es matemático, incluso quizás más entretenido que lo literario, porque no hay tanta interpretación que darle, los números hablan por sí solos dicen los expertos. Además, son fríos, en tanto el texto puede elevar la temperatura del ambiente y del cuerpo cuando aparece una figura despampanante que te eriza la piel. A eso le podés dar la interpretación que más te plazca, no escatimes placer al leer ni imaginación que incite la misma. Deleitá, saboreá, degustá, sílaba a sílaba, palabra por palabra, y después seguí con las oraciones y con las frases hasta que se forme algo en tu imaginación que le otorgue sentido a lo leído hasta el momento. En caso de no encontrarlo, dale vueltas al asunto hasta dar con él, mirá que no es poca cosa. Porque tiene sentido, desde ya, además del humor. Muchos confunden las cosas y creen que lo humorístico no lo tiene, o no tiene mensaje, pero no siempre es así. En el caso de las burlas, en fin, no hay mucho jugo que sacarle; pero en otras cosas, el humor además transmite y comunica, ¿no te parece? Entiendo que como seguís enfrascado en la lectura no tenés tiempo para responderme, y lo acepto, no te lo tomes como un reproche. Vos por ahí querés seguir leyendo a ver hacia dónde te conduce el texto y el tipo interrumpe haciendo preguntas que no vienen al caso. En realidad, la pregunta surge como por inercia, como sucesión de un diálogo que se pierde al dar las instrucciones para la lectura del texto. ¿Qué? ¿Te perdiste? No vuelvas, acordate de la máxima: retroceder nunca, rendirse jamás. Proseguí con la lectura de las palabras que se van sucediendo, atendiendo a las indicaciones. Ahora avanzá dos casilleros y tocá el timbre. Ah no, disculpá, esa instrucción era para otro juego. Los dos casilleros avanzalos igual y seguí con la siguiente indicación, salvo que la misma te lleve a alguna instrucción anterior, porque habrás notado que es medio vueltero el texto este. En fin, no hay que bajar los brazos cuando las cosas se presentan de manera un poco difícil. Lo más importante es la perseverancia, recordá eso. Y entonces nos acercamos al fin que nos propusimos. ¿Terminaste? Bueno, ahora arrancá.

Espejos-Fotografías

El espejo refleja un momento de la existencia, un tiempo particular de la forma, de su apariencia. La fotografía hace lo propio, en canon invertido, y el tiempo da la sensación de que se ha logrado perpetuar la apariencia de índole temporal. El divague al que sucumbe el intelecto ante las impresiones recogidas hace creer que se ha logrado vencer el plano temporal de la existencia, o al menos da la pauta de que todo lo pasajero se puede retener por algún tiempo más de lo que dure.
Para ver un espejo, hay que asomarse a él; para salir en la foto, hay que peinarse.

Iniciación

Muchos dicen que la ciencia es la salvación.
Otros, la resurrección.
Hay quien dice que sólo cuenta la información.
Otros, la revolución.
Está aquél que a todo le busca la solución.
Otros, la corrección.
Y hay quien sospecha que la suerte es maldición.
Otros, la redención.

A todo esto, no recuerdo bien su pronunciación,
otros, la entonación.

Literatura que trasciende

No hay que decir cosas trascendentes en espacios intrascendentes como este…aunque pensándolo bien, hoy día cualquier intrascendencia toma carácter de trascendente y se propaga en espacios como este o redes. Sucede que lo que cambió es el sentido de lo trascendente dándole relevancia a aquello actual que contradiga la corriente intrascendente de la estupidez.
En síntesis, éste es un buen espacio para decir, por ejemplo, ¡qué frío, che!

Hechizaba con su encanto

Están los que hacen bien, sin mirar a quién. Y están quienes hacen mal, sin mirar a cuál, o mirando a tal. Hay gente que ha hecho mucho por un mundo mejor, que es el presente; y si fuera peor, notoria sería su ausencia. Mas la presencia de algunos ofrenda la diferencia, marca el paso y el ritmo de lo que podría ser, o llegar a ser. Y están quienes se ofrecen como salvadores, con un currículum decorativo que oculta sus intenciones.

Entre todos, el mundo se mueve, avanza, se paraliza, retrocede. ¿Qué será de las naciones, imbuidas de cultura globalizada, sin precisiones? ¿Y será la información sólo nuestra salvación? ¿Tendrá cabida el arte, en este mundo, o en alguna parte? ¿Quién le dará la estocada a la patria estrangulada? ¿Será el amor tan genuino, como perla, tan divino? ¿Habrá un vivir natural, en los gestos, escultural? El desarrollo te envuelve, transcurre y se desenvuelve, te toca, te marea, te trastoca las ideas que se entremezclan en el pensamiento o en el horizonte de los sentimientos que buscan con tesón la tranquilidad del corazón. ¡Oh salvadores de la humanidad! ¡Salváos de la inhumanidad humana! Y la herida, como dice el refrán, si no sana hoy sanará mañana. Pues la vida que nos sofoca, que hierve, que nos provoca, es la misma que algún día nos colmaba de alegría, y hechizaba con su encanto, como el canto de un jilguero, tan profundo tan certero que quizá nos dejaba helados, derretidos y fascinados. Bello y puro el amanecer, mas luego se contamina, de ruido, vida también, de rutinas y quehacer que le van otorgando al día euforia y algarabía, murmullo, tal vez poesía; y se colma de colores, de luz, de ricos sabores, y también por qué no de olores, de humo y de bendiciones. ¡Oh salvadores! ¡Escuchad también las plegarias de aquellos que claman el fin, el fin de su sufrimiento! Que no tienen escarmiento, ni voz, ni voto, ni pluma. Que se pierden en la bruma, o en la espuma de la orilla, que encuentran en la parrilla un placer tan intenso, olvidando del inmenso mar y oleaje de la existencia, que no encuentran referencia para plasmar su vivencia, y adorando la opulencia pierde la paz su vigencia, obtendrán así la reverencia. Alzad la voz por los locos, por los pobres, por los pocos, y guiadlos con su estrella por un camino veraz, mas que no sea fugaz, pueril y perecedero. Es cuando veremos crecer, y en la tierra florecer, aquello que llamamos bueno, aún frágil, bello y ameno, como un roce de ternura, simple, del alma pura. Podremos decir, acaso: ¡Miren! ¡Es el ocaso! Nos queda, entonces, la inercia, si pueda la complacencia, quizás seguiremos andando, anhelando sueños, buscando, con el frío tiritando.

Sueños de vigilia

A veces los sueños de los hombres se hacen realidad o, mejor dicho, tienen su reflejo en la vigilia ( ¿por qué razón deberíamos llamar al sueño irreal? ). Y a veces, no obstante, los sueños que tienen lugar cuando dormimos no desaparecen totalmente con la llegada de la vigilia, al abrir los ojos, sino que se entremezclan en un todo que nos envuelve. Y a veces, sin embargo, algunos de esos sueños se tornan pesadillas que creemos olvidar al despertar, o al menos evitamos con ello su discurrir que parecía –en sueño- inevitable.
Lo mismo ocurre con la vigilia, que no siempre es pura y carga con ella sueños y ensueños, visiones y fantasías, ilusiones y temores, que con el transcurso del día se van desvaneciendo hasta que caemos dormidos en algún sueño maravilloso del que no querríamos despertar.

Chasco

Llueve hace tres días ¡un asco!
Confinados a vivir ¡un fiasco!
Sin puchos, un chicle ¡lo masco!
Y si me pica el tujes ¡me rasco!
Si no te bancás la pelusa: ¡damasco!
Encima se quemó el ¡churrasco!
Por favor, no me hables ¡en vasco!
De pedo sé lo que es un ¡peñasco!
Si de pronto vuelve algún ¡chubasco!
En el ropero hoy ¡me atasco!

Alí Babá y los 40 jabones

Circula una teoría conspirativa, con crédito de altos científicos ( metro noventa y dos), que dice que el circo de lavarse las manos y usar barbijo es para que no podamos reconocernos y nos volvamos extraños en nuestro mundo, ya que a cara tapada nuestros rostros resultan indistinguibles unos de otros ( hoy me confundieron con un alcahuete de policía que portaba cubrebocas en una foto del diario) y con tanto jabón, es sabido, nuestras huellas digitales se borran. Por mi parte estoy empezando a desconfiar, y cada vez que miro un espejo le pregunto: ¿Quién sos? ¿De dónde venís, a dónde vas? ¿Estamos solos en el Universo?

Literatura y Web

La lectura puede también ser un momento de soledad, de intimidad con uno y la obra literaria, de encuentro con lo desconocido, de bienvenida a lo que en principio nos parecía extraño pero que luego se reconoce y resulta tan querido al saborear; la lectura abre, despierta y puede llegar a sacudir y, empleando la terminología actual, puede ser un momento de desconexión. No obstante, la lectura de literatura en la web o digital no proporciona ni facilita esta facultad a las obras publicadas. Tanto en redes como en blogs el lector sigue rondando o, mejor dicho, su cabeza sigue rodeada de todo lo que ello involucra y es difícil que tenga tal independencia mental como para desprenderse y abocarse o zambullirse en la lectura de lleno, salvo en contados casos. Pareciera como que el lector tuviera la intención de nadar en la piscina pero sólo se moja los pies, o ni siquiera eso, los zapatos. Y no hay allí cuestión de culpabilidades, ni de pereza del lector, sino que la misma dinámica audiovisual que se le imparte –lo quiera o no- lo lleva a eso, ni tampoco se puede responsabilizar al autor de las obras que despierten la atención, ya que cada escritor ofrenda lo que tiene para ofrecer al mundo dentro de sus posibilidades, talento y capacidad.
Ahora bien, el momento de lectura que antaño era consagrado ( y probablemente lo siga siendo entre aquellos que se abocan a la lectura de libros ) se pierde irremediablemente entre el consumo periódico de otro tipo de publicaciones de las que dan cuenta la inabarcable web. Y esto no quiere decir que no haya libros que sean malos y que sólo las redes son capaces de proporcionar basura, ya que los desechos de la cultura son más antiguos que lo que registra la historia escrita y máxime en materia artística. Tampoco se indica aquí que lo masivo sea bueno, sino que tiene algún atributo o virtud que hace que le llegue a mayor cantidad de gente, entre los cuales puede haber escaso criterio y entendimiento poco desarrollado o estar dando sus primeros pasos en lectura literaria. No obstante, estas obras, veneradas a veces, son las que tantas veces terminan por alejar al público de la literatura, ya que se forman ideas del conjunto en base a lo que van conociendo y, donde se presenta alguna con cierta dificultad, se alejan para consumir productos –en principio- más fáciles de consumir, valga o no la redundancia.
Por otra parte, leer literatura es como seguir el hilo de un pensamiento o, más bien, del pensamiento; y éste tiene idas y vueltas, curvas y contracurvas, avances y retrocesos, claridad y oscuridad, lucidez y regresión, dependiendo del autor y su talento, nuevamente, para comunicar. No se trata de que leer literatura sea una cuestión difícil o exclusiva de eruditos, sino que merece su dedicación, atención y esfuerzo y, por si fuera poco, muchas veces no ofrece frutos demasiado sabrosos. Por todo esto y por más ( la desvalorización de la literatura en sociedad, la proliferación de libros de autoayuda en librerías, la publicación constante y masiva de frases recortadas en redes ) es deber del autor esmerarse con tesón al momento de escribir literatura para que, al aparecer el lector adecuado navegando por la web, le salte a la yugular.

Un libro relegado

Hoy quise agarrar un libro con la premisa de que “los libros no muerden” y fracasé. Es decir, agarrarlo fue todo un éxito pero a la hora de la lectura fue un rotundo fracaso. El libro en cuestión se titula “Aguardando al año pasado” y cuando lo quise leer, ya desde el comienzo, en mi cabeza circulaba un rumor, como un virus esparcido por el aire, que entre línea y línea, entre cada párrafo, me distraía de la lectura en la que procuraba enfrascarme, errático por la temática actual: pandemia. Dejé su lectura para otro momento y me dispuse a escuchar algún tango. Era el momento de que Piazzolla me sacara de aquí, ya que afuera era un lugar prohibido, una vía de escape cerrada por la ley vigente. Y vi gente cuando me asomé a la ventana mientras escuchaba Libertango: eran los encargados de que los alimentos llegaran a los hogares, o al menos les facilitara la llegada a los mismos para quienes podían costearlos. La música, mágicamente, me transportaba no a otros lugares sino a otros tiempos; mal digo: me transportaba a momentos, a sensaciones, a fantasías, a sentimientos no localizables en el tiempo ni en el espacio. Eran vuelos naturales del espíritu que sólo ese tipo de arte, con artilugios, podía propiciar en mí. La lectura de la que tantos frutos había saboreado en tiempos de menor convulsión era ahora una suerte de lujo que los medios informativos esparcidos por doquier que difundían ininterrumpidamente la virulencia de la situación me impedían degustar, por lo que no había nada mejor que el deleite placentero de escuchar la buena música que me gratificaba ante tanto dolor y muerte atravesando todas las latitudes de la vasta Tierra y que prometían aumentar y proseguir en un curso desprovisto de beatitud y con tintes de amargura y desazón en un panorama lamentable. La muerte no es lo que nos cuentan, es lo que sufrimos; las pérdidas no son los cálculos que se hacen, es lo que nos duele. Y a pesar de todo, con el dolor y el sufrimiento a cuestas, tenemos que seguir: alguien espera que le lavemos los pisos, que le cocinemos un bife, que le cebemos un mate, que le sirvamos un café, que le escribamos un cuento. Y hay un libro relegado esperando ser leído. Afuera el sol ofrece tentaciones, no es otoño en los árboles ni en la calle; las estaciones se han distanciado del almanaque y un primero de mayo puede resultar veraniego, nadie sabe a priori.
El ambiente que se respira es de cautela, tampoco nadie sabe cómo será el curso de las cosas a posteriori, ni quiénes lo seguirán, los planes pueden variar “sobre la marcha” y aunque no tengamos planes, la vida continúa. ¿Será el fin de las certezas? No lo sé, las garantías que parecíamos tener se tornaron ilusorias. Ahora sólo queda aferrarse a la vida, que es cada uno de nosotros y más también, con lo que quede de ello, y desde las ruinas retirar los escombros y sembrar. Porque el corazón es tierra fértil si se lo sabe labrar. Y la música, por ejemplo la de Piazzolla, es una magnífica semilla para los frutos del mañana.

Transmitir

El apacible transmite paz,
el sabio, sabiduría,
el paranoico sus paranoias
el temeroso todos sus miedos.
El humorista transmite humor
el amigo nos da valor,
el estúpido, estupideces
el escritor, escritureces.

El valor de la cultura

No lo dijo Roosvelt en aymará:
“Una de las fórmulas más fáciles de aplicar para conquistar y sojuzgar una cultura, y por ende un pueblo, sin tener que recurrir a las armas es destruir su lenguaje. Empezaremos con sopa de letras en inglés very good, seguiremos taladrando con imágenes para luego hacerlo con pequeñas imágenes supliendo palabras , y por último con degenerar todo lo que quede del mismo, amigues. Y hasta que se den cuenta que han perdido todo, nos servirán complacidos.”

Definiciones de la RAE

¡Salieron las nuevas definiciones de la RAE!
¡Tomá nota, gurrumino!

Apostatía: Apostar a la tía.

Asaltar: todo el mundo a mover los pies.

Supuesto: el lugar que ocupa Usted.

Eximio: era gorila pero ya no lo es.

Gentío: Fragmento del ADN del cromosoma del tío.

Inteligente: dícese de todo aquello capaz de conectarse a internet.

Millonada: camada de amigos de Roberto Carlos.

Noche: ¡eso no, amigo!

Sobaco: o en todo caso so´ Dioniso.

Parlamento: mientras charla se lamenta.

Viscoso: oso estrábico.

Con quién hablar cuando no queda nadie

A veces tengo la sensación de estar hablando en soledad
( edad edad edad )
No sé, pareciera como que nadie me da bola
( hola hola hola )
Y sólo me queda acudir a algún recuerdo
( cuerdo cuerdo cuerdo )
O quizá me creo el centro del universo
( verso verso verso )
Por momentos siento que me descoloco
( loco loco loco )
Y no tengo más remedio que hablar en un recoveco
( eco eco eco )
Aunque lo escucho y se parece bastante a mi pensamiento
( miento miento miento )

¿Dónde están los otros nueve?

Uno pasó por una cervecería y se pidió una pinta con fritas. Cuando se quiso acordar iba por la décima.
Otro se quedó jugando a la play y se le pasó toda la noche. No se acordó.
El tercero tenía raptos de amnesia repentina.
El cuarto era nihilista.
El quinto, ateo.
Otro se tomó un colectivo y cuando se acordó estaba muy lejos como para volver.
Otro se engripó y cayó en cama.
El octavo era muy haragán y no le gustaba caminar.
El último estaba por volver cuando se acordó que lo esperaban para jugar al póker.

En el periódico de mañana

Un afianzado escritor francés mató a un turista en París, en una situación trágica, cargada de metáforas, simbolismo y alegorías. A pesar del lamentable deceso, la tristeza de familiares, amistades y allegados, las erguidas coronas de flores y el largo cortejo fúnebre en un suburbio londinense, la novela fue todo un éxito de ventas y sería llevada a la pantalla grande por un destacado director de Hollywood.

Estados inestables de lo inmaterial

Tengo que apurarme a leer esto rápido para tener el tiempo suficiente de ver todo lo demás que si no llego me quedo rezagado y me desafilian del clú.


Me llegaron comentarios que comentaron que se comentaba que comentan que habían comentado que andan comentando que se comentó.
Todavía no lo puedo creer…


Había uno muy desubicado; otro infraubicado; y otro sobreubicado. A otro lo reubicaron, y a otro lo concubicaron. Y había otro ubicuo.


En el futuro inmemediato la publicidad será un meme, la noticia será un meme, la música será mememorable y nosotros seremos mememoriosos.


El zapping inauguró una era que heredó el scroll-down donde lo efímero e irrelevante consume vidas -continua y consistentemente- de voraces consumidores.


Se perdió perdiz, responde al nombre de Liz, andaba perdida sin directriz, perdió el rumbo y la bisectriz, viaja sola y se cree actriz, la busca su institutriz. Si la ven no la pierdan de vista y reporten aquí su desliz.

Píldoras sin contraindicaciones

Estimada Yolanda:


Si está leyendo esto es gracias a que decidimos no abortarla en su momento, por lo que técnicamente está en deuda con nosotros y esperamos logre saldarla con creces, si es que no lo ha hecho todavía.
Como habrá escuchado, aún ( pero solamente aún ) no hemos podido hallar la fuente de la eterna juventud; no obstante, a cambio de eso, le hemos obsequiado con la cultura globalizada una existencia de adolescencia perpetua, que incluye partículas de creencias vagas, marihuana, licores finos, recetas a pedir de boca, series de frases de motivación y sexo libre, todo hasta su hartazgo.
Cuando éste llegue, y Usted con cierta edad como para justificarlo, podrá acceder a una píldora letal si así es su deseo y ver qué le depara el más allá ( aunque en definitiva, tampoco creemos en eso ).
Respetamos sus decisiones por sobre todas las cosas por lo que le auguramos un eterno libre albedrío.
Le deseamos un buen viaje a su última aventura.

Atentamente, CCESyCVSE  ( Círculo de Criadores de Embriones Subhumanos y Creadores de Vacío Sin Envasar )

Inconclusas

“Por breves momentos efímeros o fugaces instantes, recibimos como en una ráfaga de viento, un cachetazo a lo que creíamos cierto, palpable e incontrastable. Puede ser la palabra de un ser querido, una imagen cuasi imperceptible, un pensamiento entre medio de otros, una nota en una canción, un sueño, ese suspiro que debería resultar con el efecto de un gran alivio, misteriosamente, lo rechazamos como tortuoso, como una espina clavada en nuestra sien, como un arrebato de una joya muy preciada. Mi tío Silvio tenía una frase que lo sintetizaba; decía: haz pensar a un hombre y huirá despavorido. Él hablaba de la duda como regeneración de todo lo hasta ahí pensado, mecánicamente”.

Extracto de Inconclusas, de Albert de Bom Passar

Retiro espiritual

Me gusta romper esquemas, sacar diálogos del contexto al que se someten, diseccionar el libreto en el que vivimos, responder por ejemplo:

-¡Leo! ¿Cómo andás??
-Anoche, a las dos cuarenta y cinco.

-¿Cómo ves la situación económica del país?
-Siete a uno, codificado.

Romper los cánones:
-¿Qué decís? ¿Qué contás?
-La epístola papal dio resultados negativos, mientras el euro cotiza estable a la espera de un posible quórum en Pisa.

Destruir algoritmos de pensamiento arraigado:
-¿Qué hacés Leo?¡Tanto tiempo!
-Tu actitud escatológica me provoca glamorosos espasmos, tu tormento será flores en días donde la fauna sea exiliada por los terratenientes, ávidos de minería de alta rentabilidad.

Tocar puntos ocultos:
-Sr., ¿me dice la hora?
-La tarde no tiene parangón, en todo caso, si el calor cede, abrácese.

Purgar condenas socioculturales:
-¡Buen día!
-Será vuestro siempre y cuando calle el alba previo al ocaso de gallos ciegos y gallinas cojas.

En definitiva, me gusta el yodo, el ácido fólico, la taragüí y tu desconcierto.

A prender velas

Los santos que quedan en el almanaque pagano para este mes:

21.Santo patrono de la vanidad
22.Santo patrono de la frivolidad
23.Santa patrona de la delgadez
24.Santo patrono de la liviandad
25.Santa patrona del desinterés
26.Santo patrono de la tozudez
27.Santa patrona de la dejadez
28.Santo patrono de la indiferencia
29.Santa patrona de la usura
30.Santo patrono de la rivalidad
31.Santa patrona de la irrelevancia

Palabras cruzadas

Para los amantes de los juegos de mente y el entretenimiento intelectual, aquí presentamos unas definiciones ( diagrama a contra reembolso )

VERTICALES

1-Compuesto químico no nomenclado como tal.
2-Declaración de amor de un país a otro.
3-Sinfonía de motores a explosión.
4-Compositor de pizzas y empanadas.
5-Célebre escritor malo que escribe bien.
6-Desencanto, fascinación.
7-Dios del pedo.
8-Antigua civilización que sobrevivió al estrago cultural de las redes sociales.
9- Número de clics que detenta en su historial el índice promedio.
10-Horda de imbéciles.

HORIZONTALES

1-Adquirió y acumuló conocimientos estériles durante décadas.
2-Inteligencia nata.
3-Trío dual de quince vientos, siete cuerdas y cuatro pares de vírgenes.
4-Reconocido escritor bueno que no publica sus textos.
5-Cantaré en código binario.
6-Ave omnípoda.
7-Sistema operativo chino empleado en mates uruguayos.
8-Se irán por las nubes.
9-Contemplo, ignoro.
10-Bella mujer con conciencia de fealdad.

DIAGONALES

1-Mujer fea con conciencia de belleza.
2-Culto pagano al temor a la gordura.
3-Discutirás todo en pos de razón.
4-Es poeta en sus ratos libres y dictador full time.
5-Te daré un domingo por semana y un 29 en febrero cada cuatro años.
6-Tiene voluntad pero carece de motivación.
7-Desaliño de planetas.
8-Quinto inciso de la Ley del rechazo.
9-Leo fotos e imagino lo que dicen.
10-Plenitud existencial.