Un domingo que trae soles

Domingo, domingo… Domingo va, domingo viene, el domingo nos entretiene. Domingo Faustino, domingo perdón, qué lindo el domingo: para descansar, para caminar, para trabajar. Domingo para recrearse, domingocio, en el que se me escabullen las palabras, al que acuden sentimientos encontrados y sensaciones perdidas, en el que aperecen visiones de días felices, de momentos de otros tiempos, domingo para recordar, domingol, termina una semana en el que empieza un mes, domingo cargado de olvidos. ¿Pero quién necesita recordar cuando tenemos un presente vívido, lúcido? Es un día de encuentros y también de desencuentros, de abrazos, de indiferencia, el domingo las repulsiones se toman un descanso, todo es agradable: quedarse en la cama, escuchar el viento, hacer el amor, dormir hasta el mediodía, el mate amargo, los borrachos del after, las picadas, laboriar sin descanso, el reguetón, la mortadela, Mafalda, las redes, barrer la vereda, perder el tiempo, Ricardo Arjona. Un llamado telefónico desentona con la armonía que se siente…¿Quién será? ¡Pero claro! es Claro ofreciendo servicios, todo es claro un domingo, y mucho más si el sol nos acompaña desde lo más profundo de nuestros corazones, de la sinceridad, de amar el bien y querer el bienestar, de sentir que durante cinco minutos -un fugaz domingo entre las dunas pampeanas- somos felices y con eso nos basta para encarar la vida con los ojos humedecidos, el cerebro fresco, abiertos a lo que la vida traiga, nubes o vapor, anhelantes, peregrinos del Universo, vástagos del pavimento en esta primavera prometedora.

Que llueva, que llueva

Se vino el agua, la vieja está en la cueva, los pajaritos barruntan, algunos te la juntan. El invierno no se quiere ir, se vino a despedir, se queda a maldecir con gotas de emoción, con otro chaparrón. Nos queda el barro, las lentejas, el asador criollo, la democracia. Nos queda la mañana fresca, en la que asomó el sol por las hendijas de la persiana, las palomas blancas, el oropel, el terciopelo, las guirnaldas, el chapuzón. Nos quedan las redes sociales, el teléfono inteligente, la estupidez, el charco en el cordón cuneta, el ombligo, la telequinesis. Nos quedará septiembre si es que llega, si se adelanta, Santa Rosa y el tarot, nos queda Netflix y la programación analógica, el cerebro gastado, la vacunación, tu sonrisa, mi voz, la Patria, el mar Argentino, el Río de la Plata, la religión, y un sapucay. Nos queda todo el día por delante, la noche por detrás, el gris del cielo, el saldo, las cuentas por pagar. Nos quedan las preguntas que nos hacemos, las respuestas que no buscamos, las miradas que esquivamos, los pasos por dar, las tostadas, el mate cocido. Nos queda el diario de ayer, el porvenir, el chango pelado, el crédito, la fotogenia. El olor a tierra mojada nos interpela, nos almidona, nos humedece. Nos queda la primavera, el aire acondicionado, nos queda apagar el calefactor, encender la radio, buscar algo para mirar que nos distraiga, que nos dé qué pensar, que no me haga pensar, que nos haga vibrar. Este último día de agosto, intrépido, vertiginoso, lluvioso, inestable como los corazones frágiles, nos quedamos a ver qué trae la suerte a nuestras pequeñas vidas.

En miras al porvenir

La gente está más en comunión de lo que la gente cree, basta con echarle un vistazo a lo que la gente querría mirar.

La gente que mira tevé
La gente que mira películas
La gente que mira noticias al amanecer
La gente que mira el face
La gente que mira las fotos del día
La gente que mira el celular
La gente que mira sin ver
La gente que mira sin ser
La gente que mira y no ve
La gente que mira mirar
La gente que mira pasar
La gente que mira la luna
La gente que mira los autos
La gente que mira vidrieras
La gente que mira el espejo
La gente que mira de lejos
La gente que mira a través
La gente que mira la web
La gente que mira zapatos
La gente que mira tapas de libros
La gente que mira hacia atrás
La gente que mira el futuro
La gente que mira lápidas
La gente que mira los árboles
La gente que mira llover
La gente que mira el pronóstico
La gente que mira el paisaje
La gente que mira a la cara
La gente que mira al revés
La gente que mira los culos
La gente que mira las casas
La gente que mira tevé.

Las divisiones se dan en el plano del observador, que es el de la gente que mira el mundo.

Respiremos

Simplificar las complejidades
Usurpar el vacío de la existencia
Sonreírle a las dificultades
Posponer el alboroto
Inspirarse en el trabajo noble
Reintegrarse al coro visceral
Avanzar sobre las piedras del sendero
Rescatar del charco lo valioso

Se fue volando

Se va otro domingo del calendario de los años, en el que logré posponer todo lo que me pospuse, predispuesto a soñar hacer en el sueño todo lo que no hice en la vigilia, como volar remontado en un barrilete, y seguramente cumpliré con el cometido porque la vida es de los que se atreven y felices y dulces, los sueños, aunque a veces vengan con Chuker.
Por lo pronto, escatimemos la relevancia de sus tramas, y quedémonos con la imagen final, que representa la alegría de un nuevo despertar y la danza de un corazón contento que no se cansa de bombear cada noche nuevos y narcóticos sueños o cómicas pesadillas.
Basta por hoy, bajame el telón, que aparezcan la luna, las estrellas, los planetas, las brujas con sus escobas, los barriletes nocturnos, las lámparas led, los que bailan por un sueño, los que viven por un sueldo, los chicos en las aulas, los maulas, los dichos de Tata y Mama, el día de la Tierra, el día que caiga agua, los pastos blancos, las heladas, los helados, los pelados, los preludios, la euforia sobre el colchón, el salchichón, que aparezcan la confianza en la bondad, el interés, la comprensión. Y que YouTube y Facebook se traguen las publicidades. En definitiva, los domingos tienen por costumbre irse por donde vinieron, y el de hoy es tan sólo el primero en anunciarlo este Agosto, pero queremos creer que los demás no se quedarán atrás en este camino rumbo a la infinitud. Nos queda lo vivido, nos quedan las sensaciones, lo que no queda es tiempo para seguir narrando todo lo que viene, lo que trae un nuevo día, cuando los sueños cobran dinamismo y el entusiasmo por encarar la vida, se hace vívido con un nuevo amanecer.
Pero en este juego de dados, sólo por hoy, tachame la doble.

Profesionales

Había faltado el arquero, en cancha de 11, y nos turnábamos para atajar un rato algunos jugadores. En un momento, le tiraron el palo a Mauro para que vaya al arco, pero éste se negó, aduciendo que él era peluquero y que usaba las manos para trabajar. Entonces, entrado en temperatura, el Roper le retrucó: ¿! Y nosotros con qué trabajamos, con el culo!?
Aún teniendo razones en su justificación, no hay que calentarse, y hay que atajar las que vengan.
En mi caso, por ejemplo, mi herramienta de trabajo es la cabeza, por eso cuando tiran un centro yo nunca cabeceo ni para despejar.

¿Cómo no se me ocurrió antes?

APROVECHAR EL VIAJE

Ya que vas para allá, traeme un postigo.
Ya que vas para allá, descargame las cebollas.
Ya que vas para allá, aplaname el Uritorco.
Ya que vas para allá, levantate un paredón.
Ya que vas para allá, calculá la distancia a Venus.
Ya que vas para allá, pedí autógrafos.
Ya que vas para allá, ventilá el estadio.

RECREANDO LOS DOMINGOS

Otro domingo que me encuentra trabajando, que me despierta trabajando, que me obnubila trabajando. El frío palpita en las paredes, mientras los noticiarios dan cuenta del calor agobiante en otras regiones septentrionales que decantan en incendios, aquí el frío conversa con el alba y con el cenit, conversaciones que tropiezan porque todos tienen algo que decir y poco que escuchar. Son los estentóreos coletazos de la globalización. Lo inmediato es paliar la ola polar con una frazada, con un poncho de alpaca, con unos mates que a la distancia desde la metafísica europea o desde la naturaleza caribeña observan con curiosidad la excéntrica costumbre nuestra, que la pandemia ( y la lógica neoliberal ) ha querido derribar como uno de los tantos daños colaterales que está dejando. Sube la yerba y chupo. Y pienso. El mate favorece la facultad del pensar, y del sentir, y del gastar bien el tiempo, atentando contra el consumismo. Pero cortemos un poco con esta disyuntiva, con estas divagaciones pueriles que cualquiera tenga por hábito el mate, la conversación, el pensamiento, ya habrá dejado atrás para dar cuenta de los beneficios inmediatos y a largo plazo, de largo aliento –como al escribir una novela- que trae aparejada esta costumbre, y pasemos a algo de carácter más universal, como la poesía. Y el universo no sería el mismo, con sus bondades y torpezas, sin el valor que nos ofrece la poesía, ni sin su sabor ni su aroma ni su cálido paso por nuestras vidas, ni su…


LA VIDA EN COLORES

A mi viejita

Caminamos de la mano y a la par
las fronteras de la civilización,
la mañana es una conversación
en la cultura que no llamamos mar.

Pero es vasta, profunda y superficial,
como el mate que no hemos de compartir
compartimos el sentido de vivir
el dolor y la alegría existencial.

Transitamos, eso no es poco decir
el tiempo se nos escurre sin rencor
recordando y dando gracias de existir.

Viejilinda atravesamos el color
como un arco ( iris ) al escribir,
cultivaste la semilla del amor.

Pensar que el domingo pasa con o sin poesía para muchos, pero sin música sería un error, decía Nietzsche. Y Perales compuso una canción de maravilla, para bailar y cantar, para sentirla en lo más hondo del corazón cuando late. Y pensar que hay gente que se ahoga escapando de una vida tortuosa, en barcas que no salvan, de contextos que duelen en los huesos y en la piel, donde el alma no puede respirar, como respira este mate, que sube, que baja, con este frío que congela el pensamiento, que entumece los sentidos. Pero tenemos música, tenemos poesía, y es motivo de celebración y agradecimiento, porque en el fondo ( a la derecha ) somos un poco de eso también.

El encanto de lo fugaz

Hola, ¿Alguien lee esto? Y en caso afirmativo, ¿En qué tiempo lo lee? Me inquieta la curiosidad… Me intriga, ¿Es verano? ¿Llueve afuera? En definitiva si se tomó un tiempo para buscar algo para leer, es porque -un poco- lo que pase con el tiempo no resulta significativo. La naturaleza habla en un idioma que pocos saben leer, si es que quedan entre nosotros quienes puedan hacerlo. ¡Bueno! Algunos saben al dedillo predecir lluvias, heladas y cuestiones metereológicas por el estilo. Pero en estos momentos nos resulta irrelevante, porque buscamos algo que nos diga algo, alguna comunicación que pasara por entretenimiento que nos llegue, en este momento en que lee, y que nos permita pensar, pensar o sentir, en cosas que no siempre se nos ocurren, o se nos ocurren pensarlas pero no le prestamos atención, o quisiéramos prestarle atención pero el tiempo es escaso. Como diría Mark Twain, el tiempo está delante, el tiempo está detrás, pero en el presente el tiempo no existe(sic), ¿o fue Tolstoi? aunque sabemos que es un bien limitado y por eso toda exploración del tiempo a lo largo y a lo ancho ( y a lo profundo ) nunca supone una dilapidación, sino una experimentación justificada por demás. Porque experimentar ( qué palabra experimentar..) en su amplia expresión ( y vaya si el vivir no es expresión ) puede ser lo que le otorgue el valor significativo que a veces se nos escapa cuando las ideas derrapan en nuestra mente, ideas que como el tiempo a veces se tornan difusas y no las llegamos a apreciar con la suficiente claridad para darle el valor que nos sirva de sustento. Caminante, ¿No hay camino? El tiempo es eso que hay que andar, andar y desandar, al derecho y al revés, es la moneda de cambio, el jinete sin cabeza, la calabaza a la medianoche, el espejo en el rincón húmedo, el grafitti en el tapial, las pilas sulfatadas, el poema inerme, la música, el puré de papas, el humor en Canterville. Tiempo, necesito tiempo, quisiera tiempo, para no perderlo, para guardarlo en un bolsillo a prueba de finitudes, guardarlo en una caja fuerte que lo preserve, que lo preserve por la eternidad, de la eternidad, que lo preserve de los embates del tiempo, y si alguno no cree en las contrariedades que las ponga a prueba en el tiempo. Y que descubra qué es lo que perdura, más allá de estas ¿palabras?… fugaces, pueriles, eternas, porfiadas.

El domingo en la retina

Se va el domingo, se va nomás, se va quizás. Lo despedimos con hidalguía: ¡Chau, culiao, volvé pronto!

El domingo nos mira con cara de dinosaurio de peluche, muestra los dientes largos y finos, y responde con la altura de un diplomático francés: en siete días estoy con ustedes.

Nos queda la sensación de cercanía de aquellos en quienes vemos un reflejo de los que ya no están, con sus características irremplazables, más allá de sus roles, quienes en su caracter de únicos muestran, además, líneas delgadas de semejanzas entre una persona y aquellos, afirmando la familiaridad cuando está nuestro querer de por medio.

Volverá el domingo, con sus rasgos particulares, con sus bondades, con sus celebraciones, y hasta es posible que se despida con el poniente.

A pedido

Me vienen pidiendo ( el público ) que la corte un poco con las ficciones y que cuente COSAS QUE PASAN o que hayan pasado de verdad, es decir, que narre desde la memoria y no tanto desde la inventiva o la imaginación, porque ( por más que la realidad abrume y fastidie, es lo que hay ) el público quiere saber.

Así que, aquí vamos a contar cosas que pasan y espero que no se aburran con la verdad.

Pasa la 503, con dos pasajeros y el chofer más que atento. Pasa la señora con el changuito lleno de naranjas y cebollas. Pasa el noticiero con penas y glorias. Pasa el amor, pasa la esperanza. Pasan autos y camiones. Pasa la elegancia. Pasa la ambulancia, con y sin sirena. Pasa la juventud, pasa la vejez, pasa la moda. Pasan las bicicletas y los peatones. Pasa la norma, pasa la justicia y la balanza. Pasa gente caminando. Pasa gente bostezando. Pasa gente poetizando. Pasa el remisse, pasa el colectivo vacío. Pasa la más maravillosa música. Pasa junio. Pasa el fin de semana. Pasan celebridades y anónimos. Pasan cosas que son difíciles de describir. Pasan descripciones. Pasa Cortázar. Pasan rumores. Pasa el humor. Pasapalabra. Pasa la vida… y te sonríe.

Opciones contra el aburrimiento esporádico

Con el auge de las telecomunicaciones y el entretenimiento cibernético no es muy habitual que la gente se aburra, no obstante puede suceder que a uno, cualquiera de nosotros, se nos aparezca de pronto e intempestivo el pensamiento «no sé qué hacer», refiriéndose no ya a un tema particular como podría ser un problema o una situación dada, sino a cómo aprovechar bien, pleno, el tiempo de vida que a veces se nos presenta en baches, pensamiento que nos invita a buscar nuevas aventuras.

Para ello, relevamos la siguiente lista con los tres mejores tips que nos aportaron personas que fueron entrevistadas en sus momentos de mayor lucidez.

1-Cocinar sin materiales ni ingredientes ( es muy útil para desarrollar la imaginación, ya que no se puede usar ni agua ni fuego ni verduras siquiera, aunque poco nutritiva ).

2-Conversar con el diccionario ( muy entretenido, aunque se tienen todas las de perder, pues él tiene todas las respuestas ).

3-Conectar una papa a Internet ( desafío intelectual para los amantes del algoritmo y los tubérculos ).


No sé qué hacen ustedes cuando no saben qué hacer, pero si se les ocurre algo, una buena opción es compartirla como tip con los demás.

Dije

Ya una vez te lo dije:
Sacate la cruz y el dije.
Me gustan los textos sin comas,
El pollo, por favor, no te lo comas.
¡Vade retro! ¡Delante de mí correos!
Se me acumularon en el mail correos
Y casi ni cuenta me di,
Tomá la cinta y medí.
La panceta, salada y cara,
Previo al beso, lavá tu cara.
¡Qué linda que está la noche!
No me digas que no che.
Dejá la blusa en la cómoda,
Vos, relajate, ponete cómoda,
A eso me referí
Por algo soy referí.

No caigamos en la burla

( Chascarrillo textil )

Puede ser muy tentador caer en la banalidad de creer o considerar al Mar de los Sargazos en tono burlesco como el Mar de los gargajos, y entender que se trata de la acumulación de saliva que la gente, con disimulo o alevosía en eventos o por inspiración propia, ha ido escupiendo sin pensar dónde irían a parar tales fluidos. Pero no, señor, aquél escupitajo con el que decoró la camiseta del lineman y la nuca del hombre-banderín por una supuesta alcahuetería no ha decantado en algún hipotético Mar de los gargajos y los científicos han desmentido todo rumor acerca de haberlo hecho en el seno del Mar de los Sargazos.
Despejadas las dudas al respecto, por lo pronto, lo que sabemos con certeza casi absoluta, y aunque sea tentador creer en lo contrario por su sentido figurado, es que en las Islas Caimán son escasos y casi diríamos nulos los habitantes que tendrían un cocodrilo en el bolsillo.

Panorama



Una opinión que se parece a otra opinión, con cierto parentezco a otra opinión, familiarizada con otra opinión, muy parecida a una opinión próxima a otra opinión, que es en substancia una especie de mandarina con semillas capaces de hacer brotar miles sino millones de opiniones, que juntas conforman una masa cítrica.

Ideas para la pantalla grande

Les tiro un argumento a Hollywood, que quién te dice por ahí nunca se les ocurrió: se presenta alguna tensión por uno o varios conflictos ( aquí pueden ser ocurrentes ), hasta que en el camino del protagonista se le presenta una mujer, de quien se enamora y todo finalmente se encauza. Fin. Consumo masivo de pochoclos garantizado.

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El ingenioso hidalgo contra los algoritmos de viento

Descubrimos por qué Facebook no muestra nuestras publicaciones a los contactos.
Según el algoritmo, nuestras publicaciones resultan de interés para cierto número de gente o que tengan cierta afinidad con lo que publicamos a priori, de acuerdo a su comportamiento previo ( reacciones, comentarios, etc. ). Esto quiere decir, que si publicamos algo que podría llegar a interesarle a algún contacto, el algoritmo se lo muestra sí y sólo sí anteriormente interactuó con alguna de nuestras publicaciones anteriores; caso contrario, ni se molestará en mostrarlas o, lo que es peor, el contacto ni se molestará en prestarle atención a ellas si se le presentó por error.
También hay que tener en cuenta que la gente se va cansando y la atención se desvía muy rápido con las diversas publicaciones que ven durante el scroll de pantalla, por lo que el algoritmo trata de hacerle la vida más fácil a la gente: es como si le sirviera un café, le tendiera la cama y le preparara la bañera para un baño de inmersión, para esperarlo luego con la bata a la salida, todo muy placentero. No hay que pensar que el algoritmo es un turro que sólo quiere complicarnos nuestro paso por el Face, sino que sólo quiere que no pasemos ni un momento por el tan temido aburrimiento que, de concretarse, sería total responsabilidad del usuario por seguir publicaciones que no le colman su espíritu. Y en los casos en que nos alegremos de interactuar con publicaciones de otros contactos o páginas que nos brindan algún tipo de satisfacción, estas se nos seguirán mostrando siempre y cuando el contacto en cuestión publique algo nuevo ( aunque no tenga nada de novedoso la publicación ), ya que si dejó de publicar es probable que tengamos que asistirlo por estar atravesando éste una crisis existencial o, en su defecto, feneció efectivamente, por lo que habrá que darle el pésame a sus deudos y buscar publicaciones satisfactorias de algún otro contacto.
En síntesis, para llegar a un público más caudaloso, tendríamos que publicar cosas u opiniones en sintonía con la masa de gente que puede llegar a comprender o degustar nuestras publicaciones, por lo que quien debería cambiar de comportamiento no es el mentado algoritmo sino nosotros mismos hasta lograr la fórmula que nos dé el número que nos deje contentos. Pero con esto, vale decir, dejaríamos nuestra personalidad virtual al borde de la ciberdepresión ( aunque nuestro ser real esté en su plenitud ).
En otras palabras, para la fauna que cohabita el ámbito del like nuestras publicaciones son una mierda. No insistáis.

El debate que me perdió

Se armó un lindo debate, pero no estaba invitado, además no será televisado ni fue filmado. Me va a quedar la espina de saber qué se dijo y en torno a qué temas giró la discusión por estar muy ocupado, por no haber participado del intercambio de ideas, reiteradas, singulares u originales, y principalmente por no saber si tendría algo para aportarle al asunto en cuestión. Es más, me va a quedar la espina de tener tanto para decir en semejante situación que decirlo fuera de contexto sería un desperdicio de energías, de carga emotiva y de pensamiento concienzudo. Pero dice un viejo adagio que una espina saca a otra espina, por lo cual con esta me voy a sacar otra que me quedó aquella vez que participé de un debate en el que las ideas eran ociosas, plurales y perezosas y me dejé arrastrar por la corriente sin realizar un aporte clarificador, lúcido ni elocuente sino de lo más torpe que he dicho en mi trayectoria como orador. Por lo tanto, quedo a mano y resarcido con el público mediante esta intervención a modo de nota al pie.

El escritor ante la cultura del meme

El escritor debe esquivar memes como un delantero gambetea defensores que entorpecen su camino hacia el gol, defensores de carcajada fácil y entendimiento torpe que nulifican toda comunicación entre aquél y el homologado lector devenido en consumidor de productos de la subcultura, por no decir los desechos de la cultura que otrora hubiesen tenido ninguna atención y hoy por hoy acaparan días y noches aventurando el giro estético, la nueva norma de entretenimiento, la parsimonia de cualquier comprensión y el subterfugio heredero del zapping de imágenes, el scroll continuo entronizado en la yema de los dedos. No por nada todo pasó a ser digital ( y digitable ).
Quizás el ejemplo del fútbol sea un tanto pedestre, porque el lenguaje futbolístico es demasiado gráfico comparado con la labor artesanal del escritor, que puede incluir amagues y desviaciones capaz de desconcertar a los más versados en pos de una eclosión de la consciencia inesperada pero venerada por todo buen lector. Porque, cómo no agradecer la caricia de las palabras que toca los rincones más profundos del ser cuando la sociedad tiende a lo vacuo. En definitiva, el escritor debe vencer sus propias falencias y los obstáculos que la misma cultura le impone y para ello, no basta con captar la atención del lector de ocasión, sino que lo debe conducir por un sendero que se va abriendo a medida que las palabras tejen el entramado, recordando el célebre verso: se hace camino al andar. Y al volver la vista atrás, se ven los memes que nunca se han de volver a pisar, añadirá, y lo hará por contrariar la senda donde todo se da masticado. No, el escritor de oficio le dará el alimento al lector pero éste lo deberá masticar antes de digerirlo, lo deberá trabajar un poco a través del entendimiento y su voz, su inventiva, su talento, su calidad humana, su ocurrencia harán el resto a través de la pluma. Porque al fin de cuentas lo que cuenta no es decir «qué mundo maravilloso bajo el arcoiris» sino ayudarlo y acercarlo a que lo perciba, lo sienta, lo viva y lo goce.

Visionario siglo XX

Hará unos 20 años, estábamos con mi viejo y mi hermano, entre mates, goles y charlas, y se me ocurrió decir la frase: “en el futuro, el fútbol se verá sólo por televisión”. Mi pesimismo en ese entonces se basaba en la constante y creciente violencia que se llevaba puestos los espectáculos y acaparaba la atención de los noticieros que, donde se debía hablar de lo deportivo, se hablaba de violencia pura y dura. A esto me retrucaron que se perdería lo lindo de presenciar y participar del mismo en la cancha, en las tribunas, ver el césped desde adentro, el canto de la gente, el olor al choripán, escupir al referí y muchas cosas más que la televisión por más emoción que le narre el relator no otorga.
Ahora que el fútbol –incluso en torneos de competencia inferior gracias a Ticketek- se ve sólo por tv, pandemia inesperada de por medio, pienso que un poco los que vaticinan el futuro tienen una carga de pócima pésima que aventuran todo negro, cuando el abanico de colores que se abre al porvenir es infinito, centrando la atención del oyente en un punto muy oscuro que, como el yin y el yang, siempre ha de haber al menos uno. Por eso no hay que recurrir al tarot, salvo que uno se las vea negras desde el vamos y desea que se lo confirmen.

Hay un lugar para cada cosa

El bromista no está del todo bien visto en la sociedad de consumo, máxime si este aparece en lugares donde se tejen cosas de apariencia importantes. Por ejemplo, es factible escucharlas en un velorio pero uno no puede entrar en la verdulería y decir: dame un kilo de pancartas. Y esto ocurre principalmente por tres motivos: el primero, es porque el verdulero puede quedar estupefacto o descolocado e inmediatamente declararse incompetente; el segundo, es que la broma se corra rápido como reguero de pólvora y todo el mundo aburra a los verduleros con la misma broma, casi obligándolos a sonreír de compromiso ante la posible venta de dos tomates perita; y el tercero, es porque corremos el riesgo de que sí, nos den el kilo de pancartas, pero por la cabeza.

Inventos ergoeconómicos

Fui de shopping a un «todo por 2 ( mil ) pesos» y me di cuenta de todas las necesidades de las que carezco, a pesar de las bondades de los adelantos técnicos que cada día nos sorprenden, como el sacacorchos automático y el inflador a batería solar, en negocios de este tipo. Y más allá de que hay carencias peores que otras, la carencia de necesidades no por abundancia sino por carencia de interés, no deja de convertirte en carenciado.
Por mi parte, luego del paseo, me guardé los dos pesos en el bolsillo esperando que llegue de una buena vez el mate para tomar acostado.

Monocromía

Un día que se parece a otro que se parece a otro que se parece a otro que se parece a otro que se parece a otro que se parece a otro que se parece a otro que se parece a otro que se parece a otro que se parece a otro pero que en el fondo no es más ( ni menos ) que un día muy parecido a otro.

DIÁLOGO CON FACE SIN ROSTROS

¿Qué estás pensando?
No te incumbe.
¿Qué estás pensando?
Ya te respondí.
¿Qué estás pensando?
Si seguís insistiendo te lo voy a tener que decir.
¿Qué estás pensando?
¡Uf! Tantas cosas…
¿Qué estás pensando?
No sé porque lo que estaba pensando cuando me hiciste la pregunta no es lo que pienso ahora que no me preguntás qué estoy pensando.
¿Qué estás pensando?
En realidad, nada, pero debo tener cara de que pienso bastante y eso a vos te tiene intrigado.
¿Qué estás pensando?
Estoy despejando una incógnita.
¿Qué estás pensando?
Que X debe pasar restando.
¿Qué estás pensando?
¿Que qué estoy pensando?
¿Qué estás pensando?
En la misteriosa composición de tu pregunta y las azarosas respuestas que obtenés.
¿Qué estás pensando?
En la opacidad del gris de la materia.
¿Qué estás pensando?
Tenés demasiado tesón, ¿ya te lo dijeron?
¿Qué estás pensando?
Si las subas tarifarias del agua buscan con un sentido común reducir el perjuicio de la humedad en las cosas y la gente.
¿Qué estás pensando?
No, ahora te equivocaste, estaba hablando por teléfono.
¿Qué estás pensando?
Qué es eso de qué.
¿Qué estás pensando?
Vos sos el que ríe último, pero reís peor.
¿Qué estás pensando?
Me remonto al siglo catorce.
¿Qué estás pensando?
Volver al veintiuno.
¿Qué estás pensando?
No sé, porque todavía debo ir por el dieciocho y el pensamiento viene rezagado.
¿Qué estás pensando?
Bueno, eso de estar…
¿Qué estás pensando?
En lo reiterativo de tu canto. ¿Qué pretende usted de mi?
¿Qué estás pensando?
Bueno, te lo voy a decir, pero con una condición.
¿Qué estás pensando?
Cuando vos ponés las condiciones yo te las acepto, aunque tus términos no me convenzan.
¿Qué estás pensando?
Me tenés cansado.
¿Qué estás pensando?
A esta altura del tanque el agua no sube frecuentemente.
¿Qué tienes en mente?
Parece que cambiaste de argumento…
¿Qué tienes en mente?
Aserrín, por si preciso tocar madera.
¿Qué tienes en mente?
Nostalgia por tu pregunta clásica.
¿Qué estás pensando?
No sé, pero le voy a trasladar tu pregunta a los demás para sacarle temas de conversación.

Encantado, mucho gusto

Como en un clásico juego infantil, a veces la vida parece una cadena de encantos y desencantos, de situaciones que nos dejan petrificados y de sentimientos que nos ponen a correr de contentos a buscar contagiar esa alegría que nos desborda que no hace más que convertirse en un mágico encanto para aquellos que nos miran con ojos desencantados, esperando que alguien los toque para ponerse a correr nuevamente y que el juego cobre dinamismo.

PARA QUÉ SIRVE UN BLOG



Sin dudas, un blog ofrece numerosas posibilidades para la comunicación, y a su vez, es una responsabilidad. En un blog se puede hablar de un tema A, y apelando a la libertad de expresión se lo puede hacer partiendo desde A1 e ir llevándolo por diversas y complejas etapas hasta A9, o simplificarlo y pasar a un tema B como en una conversación que pasa rápidamente del clima del día al precio de los alimentos. Es importante notar que al tratar un tema C, no necesariamente debe decantar en un tema D, pero hay que evitar a toda costa caer en la tentación de ir a parar a un tema Z demasiado rápido, pues sería como saltar del balcón de una planta baja. Ridículo. Lo que sí es válido, es partir de un tema Y, pasar por N y llegar a B, que es más o menos como hablar de macroeconomía con metáforas gastronómicas dirigido al comensal de turno que nos observa en una estación de servicio.
Otro tema no menos importante a la hora de comunicarse a través de un blog, es tener presente a quién va dirigido. Esto se puede estipular de antemano, explicitándolo ( este texto va dirigido a mujeres de treinta a cuarenta años, que le guste el chocolate, etc. ), o se puede dejar abierto y que el visitante opte por sentirse tocado o no, lo cual puede resultar en azar. Los lectores, por norma general, son curiosos como turistas, y pasan a echar un vistazo y ver qué se pueden llevar. También, como puede verse en muchas ocasiones, se puede dejar en claro que lo expuesto va dirigido a uno mismo, en cuyo caso el visitante ocasional hará las veces de voyeur, si el instinto de curiosidad lo lleva a adentrarse en la lectura, a pesar de la advertencia.
Por otra parte, este ítem se puede dejar en blanco y dirigirse a cualquiera que opte por pasar por el blog o a todo el mundo, aún sabiendo que la figura semántica es ficticia, pero nos puede encauzar la comunicación desde el comienzo.
En el momento de leer, es curioso prestar atención al modo de lectura que se popularizó en los últimos tiempos desde la llegada de internet, Google, Wikipedia, las redes, etc. que consta de un ejercicio veloz acumulativo, donde raras veces ( y en contados lectores ) se pretende entender nada ( a excepción de lo obvio ), con la consecuente dificultad inherente a la comunicación mediante medios escritos. No obstante, hay sobre la faz terrestre lectores para todos los gustos, lo cual no se traduce en numerosos pero sí en alguien capaz de descifrar las ocurrencias ( o al menos en intención ) de quien abre un blog para comunicarse con otros.
Debido a que el blog, salvo para los seguidores diarios del mismo, es virtualmente anacrónico a la temática diaria, se pueden tratar temas que no sean vox pópuli o que la moda haya sacado las cuestiones fuera del foco de atención. Un texto en la web puede dormir años, y resucitar con un lector caído en batalla.
Otras de las posibilidades de un blog son: contar, narrar, traducir, aburrir, cansar, distraer, entretener, consumir tiempo de vida del lector, obsequiar pensamientos, divertir, conquistar amoríos, perder seguidores, ganar lectores, dar a conocer lo que uno hace, difundir conocimientos, regalar entendimientos, prestar vocabulario y demás, todo supeditado a la comprensión lectora del visitante en cuestión.
Por último, y para despedirnos, queda tener presente que un blog puede ser un refugio para el lector, un remanso o un lago donde se distiende de las tensiones cotidianas que ofrece la vida en sociedad, por lo que tener un blog es, no sólo un aporte a la cultura, sino una ofrenda a la comunidad. Para todo lo demás, existe Facebook.

ERA ILUMINADA

Estaba pensando, y disculpen lo inoportuno de hacerlo en estos tiempos, quiero decir en los últimos cincuenta años, hasta el momento en que me interrumpieron con la típica pregunta ¿Qué estás pensando? por lo cual no tuve más que hacer a un lado todos los vericuetos, rebusques e itinerarios de mi esfera de cavilaciones y respondí a la altura de las modas que corren:
-Nada, che.

Influencia y afluencia de público

En el curioso mundo de la virtual realidad ocurre que todos se ponen de ejemplo de vida a seguir, pero no hay quien siga el ejemplo porque cada quien es su propio ejemplo. En algunos casos, se tiran flores entre sí, a modo de ejemplo. Por su parte, a los disidentes les llega el escarnio público, a modo ejemplificador. Y el público, que no come vidrio, lamenta las pérdidas con cierto rubor: No era un ejemplo de vida, era una vida de ejemplo.

CABELLOS SALVAJES

No hay acuerdo, señores, no-hay-acuerdo. ¿Estamos de acuerdo? No recuerdo cuándo comenzó el desacuerdo, sólo sabemos que estar cuerdo es una excepción, la norma es el desacuerdo y ¿alguien se acuerda a esta altura quién empezó a tirar de la cuerda? Tenemos, nada más ni nada menos, que el recuerdo vociferando algo en lo que todos estábamos de acuerdo: ¡la puta, que vale la pena estar cuerdo!

Arte sano

Para los que producimos arte en general y literatura en particular, lo más difícil es que la obra tenga cierta difusión. En líneas generales, el artista se ve obligado a convertirse –además de creador- en un vendedor de su obra, y eso no es apto para todos pues puede llegar a ser incómodo para quien no esté habituado ( algunos tienen mucha “cancha” en marketing, mejor aún que sus dotes artísticos, y venden bien ). Una vez que la obra literaria tiene difusión, encuentra a los consumidores, lectores e interesados en leerla, ya que hay para todos los gustos. Hay muchos tipos de lectores –como describió y clasificó Macedonio Fernández- y la literatura ofrece un abanico de posibilidades para que cada quien encuentre, con un poco de esmero, lo que anda buscando a la hora de leer, aunque muchas veces esa búsqueda se puede ver retrasada por otras formas de esparcimiento espiritual, tal como ocurre con la alimentación cuando ingerimos comida chatarra y nos terminamos habituando. En fin, escarbando un poco en la cultura, nos podemos encontrar con cosas por demás interesantes.
Con motivo de haber llegado a las 1000 entradas en el blog La otra mitad, quería enviarle un afectuoso saludo a quienes saborean a diario o esporádicamente mis escritos por aquí, y dejarle algunos enlaces a algunas de las piezas que van quedando abajo por la dinámica propia de este tipo de plataformas, para que le echen un vistazo, si gustan.
Les recuerdo que en la pestaña “Libros” pueden adquirir mis primeras obras impresas desde cualquier lugar de la Tierra, y de paso les anticipo que estaría proyectando dos nuevos libros y esperando llegar a, quién dice, 2000 entradas por aquí para que puedan leer un poco más de lo que hago en materia literaria.
Un abrazo

Los enlaces:

PROYECTO DE POESÍA

¿QUÉ ES LA POESÍA?

PINCELADAS XII

VIDA DEL BLOG

OLOR A GOL

QUÉ COSAS TIENE LA VIDA, DOÑA AMELIA

Las letras también se mueven

El ingenio popular opera de manera eficaz y directa cuando entra en acción. En una esquina de importante tránsito, un cartel que predicaba la buena conducta al volante, con fondo amarillo, diciendo “CEDA EL PASO” fue rectificado con cambios mínimos en pos de los paliativos tendientes al mantenimiento del espacio que tenemos en común, y ahora reza “CUIDE EL POZO”. Ahora los transeúntes que pasan por ahí cada tanto lo riegan o le dejan una flor, y el pozo brota de alegría. Por su parte, los conductores lo toman como un error del letrista y se atienen a lo que debería decir el cartel: “CUIDADO CON EL POZO”.

Desviaciones en la currícula

Los que tienen algo para decir, por un misterio llamado vida, han optado por callar; el resto es ruido, cháchara, palabras sin substancia. Y existe allí, en la dicotomía entre materia y substancia -de la cual se impregna el arte-, una cuestión digna de esta investigación y experimentación que llamamos, con sobrados motivos, vida.
A la hora de la comunicación, la gente se echó a dormir, y en un sueño variopinto dedujo lo que el inconsciente tenía para decirle, aquello que en la vida consciente le resultaba esquivo o de difícil interpretación por lo intrincado del mensaje y las diversas desviaciones que lo llevaban a encallar antes de arribar a buen puerto.
La juventud en cualquier época está perdida, pero no por las razones que argumentan los sociólogos veteranos, sino por la incapacidad que muestran para decir dos o tres disparates al día, lo cual los prevendría en la adultez de caer en un hospicio y en la vejez de sacárselos de encima, todo por resultar poco serios ( como la sociedad demanda ) al intentarlo de manera tardía y con torpeza, justamente por exceso de seriedad.
La gente toca temas que no los toca, y los toca con la maestría en que lo hace un pianista con el piano, componiendo diversas teorías que al oído suenan bien pero ajenos a la experiencia, y por tal caso la palabra no es fuente de vida, como podría serlo el agua vital con la sed, sino que pasa su tiempo como entretenimiento parcial, que muchas veces opta por convertirse en dedicación a tiempo completo, abarcando los sueños, las constelaciones y el aire común que respiramos sin tomar nota.

Esperanza, deseo, y fantasías

Poco a poco la sociedad va retomando su cauce normal, aunque con sus cuidados encima, con sus temores a cuestas, con las pérdidas en la mochila, con las derrotas en el bolsillo. Detrás de los barbijos intuimos la sonrisa, el deseo, la ternura. Quizás los ojos brillen más que antes ( ¿o será por San Valentín que asoma? ), tal vez las simples cosas y las relaciones sencillas nos vuelvan a complacer, seguramente muchos esperarán las elecciones para poder sacarse los ojos nuevamente ( y mirar desde los huecos ), quizá algunos comprendan al fin que el tiempo es un don que se da limitado por su concepción misma y no lo dilapidarán en trivialidades, quizás haya quien comprenda que lo que se comparte -además del pan- es la felicidad, una callecita angosta en la que hombres y mujeres, jóvenes y niños, regordetes y ancianos, lloran y se dan la mano, juegan como en un perfecto sueño de bombuchas, de verano, de caretas, carcajadas y tardes llenas de ilusión y realidad en las que la luz baña los rostros de la humanidad.

Encaremos el porvenir con seriedad


Los puntos a tener en cuenta para atravesar las situaciones más complejas del sendero de luz y oscuridad, de éxitos sin moralejas y de cuentos sin vericuetos, de ocurrencia y desazón, de goce y dolor, de alegrías y catacumbas y de entretenimiento feroz y aburrimiento atroz, son:

Inteligencia emocional
Negligencia visceral
Intransigencia digital
Astringencia dominical

Sorteados todos los obstáculos, estaremos en condiciones de proceder, tal como indica la carta magna y el corte de manga, ¡Avanti!

Programa educativo de doctrina ortodoxa

Por favor, señores docentes, no adoctrinen a nuestros niños con ideologías partidarias. Adoctrínenlos en el valor del dinero, la concepción de un mundo con dinosaurios y la importancia de creerse superiores a sus semejantes para que el mundo transcurra como hasta entonces. Y no olviden adoctrinarlos en la imposibilidad de cuestionarlo, reformularlo y transformarlo como indica el programa.

OPCIONES PARA EL FIN DE SEMANA

«Vendrá la muerte y me encontrará en chancletas» es uno de esos discos que calan profundo por su simpleza y armonía, que tocan en el momento y luego dejan una sensación de tranquilidad, lo cual lo convierte en adictivo.
A su vez, «La pandemia nos está volviendo más idiotas» es una película típica donde la acción desmesurada suple la escasa lucidez a la hora de escribir un guión, por lo cual cumple una función de entretenimiento y no mucho más que eso. Con buenas actuaciones de -más que actores- atletas profesionales, nos podemos olvidar la carencia de diálogos que nos alimenten y o de una trama que nos dé qué pensar.
Por su parte, «El libro de la Nada» es una lectura amena y, principalmente, aburrida que nos dará la posibilidad de escapar al vacío comunicacional superpoblado de imágenes actual, para caer en otra red,que en este caso es telaraña, nada más ni nada menos que de palabras, por lo cual deducimos que el título es cuanto menos engañoso.

Locución trunca

No tengo mucho para contar, narrar, decir o como quieras llamarle y además no hay mucho tiempo, ganas, interés o como quieras llamarle, máxime si no querés escuchar, mirar, leer o como quieras llamarle, teniendo en cuenta que hay muchos entretenimientos, distracciones, boludeces o como quieras llamarle que nos consumen el día, la atención, el cerebro o como quieras llamarle y que se nos pasa la vida, el paseo, la diversión o como quieras llamarle sin que lleguemos a una comunicación profunda, interesante, fluida o como quieras llamarle y pareciera que es lo mismo decir tal o cual cosa, gilada, ocurrencia o como quieras llamarle y era preferible optar por comunicarse con emojis, dibujitos, fotos o como quieras llamarle por lo que seríamos frente a la pantalla sólo dos perejiles, papanatas, nabos o como quieras llamarle y la palabra, don profundamente humano, serviría para limpiarse el tujes, culo, instinto o como quieras llamarle menos para pensar, reflexionar, comunicar o como quieras llamarle y pasaríamos a formar parte de la existencia de las especies más bajas como gusanos, bichos, insectos o como quieras llamarle por lo que lo que digamos no tendría mucho valor, importancia, substancia o como quieras llamarle para lo cual no habría tanto por saber, entender, comprender o como quieras llamarle y quedaría trunca nuestra locución teniendo en cuenta las posibilidades de todo lo que hay para contar, narrar, decir o como quieras llamarle.

In extremis

Como les venía diciendo, todo es en extremo interesante, razonable y hasta les diría hipnótico, pero la escasez de tiempo para considerarlo como parte, teniendo en cuenta que la sucesión de imágenes como un caudal continuo que nos propician los dispositivos dotados de pantallas e iluminación, no nos da la facultad de comprender el quid de la cuestión que a través de los años permanece idéntica por encima del hombro de las novedades, bajo el manto de la alquimia ancestral. Y ahora los tengo que dejar porque llegaron las empanadas.

Cinco notas recordatorias

¿Fruta abrillantada? ¡Ahhh misterios insondables del universo! En la naturaleza, la fruta abrillantada crece en árboles lumínicos que polinizan las luciérnagas y cosechan los iluminados para deleite del paladar de los ilustres degustadores del pan dulce, manjar luminoso, a la sombra de una vela.

***
-Señor, usted siendo mago, ¿Qué pueden aportarle sus trucos, su conocimiento a la política?¿Qué piensa hacer en funciones de gobierno?
-Naturalmente, parte de lo que han hecho gala muchos de mis predecesores: Nada por aquí, nada por allá.

***
¿Vos te pensás que los que festejan un gol señalando el cielo creen en algún dios? No, chabón, se lo dedican al gnomo que está en el techo que , como el apuntador en el teatro, les dice lo que tienen que hacer.

***
Si bien en casa no solemos tirar manteca al techo ( más que nada para que los gatos no estén lengüeteándolo ), para cerrar el año nos dimos un gusto, que con la misiadura circundante es casi casi un verdadero lujo, y fue así que después de nueve meses renovamos los barbijos.

***
Su felicidad constaba de un nivel de abstracción de la materia circundante pasmoso, y a decir verdad, no había nada más concreto que ello.

La vida sigue

La gente piensa en términos de antagonismos, mejor dicho: la mente trabaja con antagonismos, con dicotomías, con polaridades. Si no es blanco, es negro; o está con nosotros o está en contra; o tiene lo mismo o no tiene nada. Y así indefinidamente, tratando con pares opuestos, no baraja la posibilidad infinita que está en el seno de su ser. Por eso es común la confrontación y el conflicto, quedando el entendimiento relegado a lo más profundo de la comunicación.
Bien, hasta aquí, esto es más o menos entendible y pudiera ser acaso también atendible, pero no tenemos esa inspiración, por lo que tendremos que esperar algo que mas no sea un abrazo, quiero decir, un problema típico que venga a colación de grado superior en administración pública. ¿Esto qué relación tiene con nosotros?, se preguntará el advenedizo lector con justificadas razones. Mas no tenemos respuestas para ofrecer, aquí sólo preguntamos. Por ejemplo, ¿Cuántas preguntas caben en un garbanzo? ¿Por qué el otoño silba a la luna? ¿Cuándo se da por vencido el lector? ¿A qué hora pasa el 57? Sintetizando, nada sabemos más que todo lo que a ciencia cierta oímos, como ser: qué es el arte, qué es una composición gramatical, qué es un fonema ocluido y cómo incide en nosotros la música y los motores. Para ello es bueno recordar que no todo lo que sabemos se lo debemos a Newton ni a Descartes, pero gran parte de nuestro potencial creativo se desarrolla a partir de actividades como espantar una mosca con el puntero del mouse.
Resumiendo, para zafar de la mecánica dual cosmopolita tenemos de aliada a la condición humana la naturaleza de las cosas, más allá de que haya cosas naturales y artificiales, eso no nos afecta, o nos afecta por igual, lo cual equivaldría a lo mismo. Y las diferencias son sólo semánticas, por lo que no habría -en principio- de qué preocuparse si hay papel higiénico en el baño.

Veranos

Y mediante el corte solemne de la cinta, damos por oficialmente inaugurada la temporada de calores ilimitados, vientos sofocantes y escasez de brisas, que uds. mediante sofisticados adelantos tecnológicos y cosméticos sabrán sortear e ignorar, festejando así al son del brindis de fin de año calendario que ha llegado «el verano», con la consecuente euforia que les depara el estado de ebullición al que sucumben las formas en elevadas temperaturas nocturnas con la embriaguez de la algarabía que representa el hecho matemático de que un año más se ha ido a la putísima madre que lo parió. ¡Salud!

Celebraciones

Para evitar confusiones en lo que se tiende a festejar, no hay que nacer un primero de enero, ni tampoco, desde ya, un 31 de diciembre. Mucho menos un 24 de diciembre ni un 25. Es claro que tampoco conviene nacer un primero de mayo, o en días de semana santa, ni el día de los inocentes. No conviene nacer en vacaciones de invierno, ni en carnaval, ni con la llegada de la primavera o el otoño, ni en fechas patrias ( de cualquier patria, por si acaso ) ni en días que se festejen profesiones que no sean las nuestras, ni tampoco el día que se celebra nuestra profesión u oficio ( aunque no la hayamos elegido ), ni hay que nacer el mismo día que personajes célebres o personas famosas. En síntesis, para evitar toda sobrecarga en las celebraciones sociales y muchos otros males, no hay que nacer.

Te ven

El poder de la televisión para transmitir valores y una guía moral al público cuando lo que nos rodea parece una parafernalia de egotismo, vanidad, insensibilidad y una constante tensión, está dado no por la calidad de locución de quienes ponen la cara ante las cámaras ni por lo que le dicta la editorial de lo que debe emitir con su voz y su mejor interpretación, sino por nuestra capacidad de descifrar los mensajes en lo que nos pueda comunicar el aparato si lo observamos con atención y especial cuidado en la escucha durante al menos una hora apagado.

Vuelan tetras en las pampas

Antes de que llegaran los envases de tetra-brik a estas tierras, ya veíamos en las películas norteamericanas a alguna mujer o un muchacho bebiendo directamente desde el pico leche condensada que sacaban de la heladera, en una caja. Con el tiempo, llegaron los envases de tetra-brik, pero no nos daba el cuero para pagar la leche condensada, que era costumbre de carolos, por lo que pronto veríamos volar por los aires cual mansas palomas blancas que aterrizan sobre el césped, los cartones de vinos baratos envasados en tetra-brik.

Son años

Y sin embargo… llegamos al veintiuno, año, siglo, ya ni sé. Muchos quedaron en el camino, otros vuelven con otras caras: caruchas, caras largas, cara de torta, cara de feliz cumpleaños. Pese a todo, lo que cuenta es poder contarla, y aquí estamos, contando años, canas, dolores, penas, monedas, sueños, esperanzas, alegrías. Que sigan las buenas nuevas. ¡Feliz año!

Feliz año

Este año que se despide sin rencores probablemente a muchos nos haya agotado, pero el próximo que llega con pirotecnia multicolor y champán, como una pileta en verano a la que le cambiamos el agua sucia de tierra y hojas por agua limpia, seguramente nos va a desagotar, como en tiempo de lluvias al cielo, gota a gota, hasta quedar vacíos de impurezas. Y si no es así, por métrica mental, brindemos porque así lo indica la Constitución, las Sacras escrituras y la profana televisión, el redsocialismo y la virtualidad y nuestra mejor cara de emoji, en un aliento unificado que nos desea ¡Felicidades!

KIOSCO

-Me vas a dar un kilo de educación.
-Por la cabeza, si no lo pedís bien.
-Es que no es para mí, es para mi hijo y él habla así.
-De acuerdo. Pero con un kilo se va a quedar corto.
-Para que vaya entrando en materia está bien.
-¿Qué más, señor?
-¿Tendrá algo de dignidad? Se me perdió y no la puedo encontrar.
-No traigo hace rato porque no lleva casi nadie y se vence.
-Qué pena. Entonces deme alguna esperanza.
-Tengo estas que andan muy bien, son recargables y todo.
-Deme dos. Una para mi tío que cada tanto se bajonea y le cuesta levantar.
-Perfecto. ¿Algo más?
-Sí. Necesito alguna guía moral.
-Tome, lleve esta que es vieja pero sigue vigente ante lo cambiante y confuso del mundo globalizado.
-¿Piensa que puede andar?
-¡Cómo no va andar! Esta se adapta a cualquier situación. Además sirve tanto para jóvenes como para veteranos, se la puede prestar a su hijo cuando asimile educación.
-Bueno, la llevo. ¿Puedo pagar con tarjeta?
-En efectivo tiene un diez por ciento de descuento.
-Me dejé los últimos billetes comprando suerte, acá en la esquina.
-Es raro que alguien como usted crea que la suerte pueda venir embalada en caja y con precinto.
-Hay que ver para creer.
-Habrase visto, dígamelo a mí que he visto al destino pidiendo chicles.
-De paso deme una tableta de chicles.

( Otro cliente )
-Buen día.
-Buen día caballero. ¿Qué desea?
-Una pregunta, ese que salió, ¿Quién era?
-El karma.
-¡Qué cara larga, por Dios!
-El hombre tiene de qué preocuparse.