Eloy

Si investigamos un poco el calendario, todos los días del mismo es el día de algo. El perro y el gato tienen el suyo, el médico, el arquero y el escritor, el técnico, el enfermero y el ruiseñor, la mujer, el pavo y el escultor. Nadie se queda afuera del calendario, cada profesión, cada oficio, cada animal tienen un día al año para homenajearlo. Padre, niño, jubilado; maestro, secretaria y el tarado; trabajador, teniente y el sonado.
Hay homenajes que se superponen, pero no se contraponen: el día del imbécil no se celebra el de la astucia, ni el día de la gaita festejamos el de la guitarra.
Por todo esto y por más, hay quien piensa que todavía falta un día o que está por llegar, y es el día menos pensando, pues simplemente es el día del hoy.

Luego

 

Pienso, luego existo.
Creo, luego insisto.
Amo, luego visto.
Vivo, luego resisto.
Soy, luego persisto.

Ni más ni menos

Eres más de lo que crees y menos de lo que imaginas
Eres más de lo que supones y menos de lo que digas
Eres más de lo que sueñes y menos de lo que tengas
Eres más de lo que pienses y menos de lo que veas
Eres más de lo que quieres y menos de lo que pierdas.

Confortable

Con todo lo que te costó llegar sentirte cómodo con la vida, aparece un sesudo y te dice que tus problemas se deben a que estás apegado a una zona de confort. Entonces vos, resuelto, tirás el sommier, sacás los muebles a la calle y vivís como si estuvieras en un camping: dormís en en una lona, comés en posición de loto con las manos y compartís baño con los vecinos. Y pensás: ¡ahora sí! Logré salir de mi zona de confort.
Pero los mismos problemas, temores y angustias siguen ahí, sólo que ahora no tenés dónde acostarte a contemplarlos y el terapeuta se quedó con tus últimos recursos, disfrutándolos en su privilegiada zona de confort.

Quinientas entradas sin salida

Hace un tiempo, WordPress me felicitaba por haber escrito y publicado 500 entradas. Lo que no sabe esta plataforma, es que hay tantas entradas que pareciera disímil que la salida fuera sólo una, lógica, y no quinientas como lógicamente se creería. No obstante, les aconsejo entrar por la puerta grande, no sea cosa que después uno golpee por entrar y no sea atendido por el personal de seguridad, ya sea por estar mal vestido o por llegar en un horario poco habitual para este tipo de presentaciones.
Por lo tanto, vale decir que las entradas publicadas carecen de salidas efectivas, y uno podría quedar navegando en un bucle sin fin por la eternidad, quizá buscando La otra mitad, sin saber que en ella está.

Las redes nos dan qué pensar

Yo. Siempre yo.
Grande yo.
No hay lugar para dos.
No hay espacio para vos.
Sólo yo.
Ni más ni menos que yo.
Viva yo.
Hay yo para rato.
¿Querés más yo?
Uruguayo. Lacayo. Bagayo.
¿Quién era yo, antes? Yo.
Y después, yo también.
A donde vaya, yo.
En toda foto, yo.
Yo soy, sin dudas.
Y dudando, yo voy.
Vivo o muerto, yo.
En toda vida, yo.
En cada muerte, yo.
Ante el agravio, yo.
Y yo frente al elogio.
No digas yo,
si no hablás del mismo yo.
Aquí yo. Más allá, yo.
A cada instante, yo.
Eternamente, yo.
En el recuerdo, yo.
Aventurando, yo.
Como un murmullo, yo.
Y si me olvido, yo.

Al ritmo de cada día

La tierra gira, gira y se va de gira
El mundo avanza, avanza y se te abalanza
El búho ladra, ladra y eso no te cuadra
El coro canta, canta, y no se atraganta.
El tipo tipea, la sombra asombra, el ombligo te obliga.
El sapo zapa y se amiga la hormiga, todos al ritmo del tun-tun danzan y dan alabanzas. Se agotaron las entradas, se angostaron las salidas y todos coreaban la vida, unos parados, otras sentadas.
Las estrellas asomaban a la escena, los cometas se peleaban por la cena, los planetas exhibían sus lunas, las vedettes siderales, sus plumas.
Los grillos tenían repertorio, las polillas surcaban el purgatorio, los escarabajos proseguían el trabajo a destajo que les daba el contrabajo mientras que las termitas lo terminaban.
Y todo volvía a comenzar, como cada día al salir el sol, al vibrar el corazón con la palabra y con la voz, en un universo lleno de magia.

 

Preferencias

-¿Qué deporte te gusta?
-Cualquiera que no usen pelotas.
-¿Tu banda de rock favorita?
-Las pelotas.
-¿Tu color preferido?
-Ocre, creo.
-¿Una fruta que no te guste?
-La uva, la detesto.
-¿Cuál es tu bebida favorita?
-El vino, ¡Salud!
-¿En qué creés?
-En la justicia.
-¿Tu película favorita?
-Los sospechosos de siempre.
-¿Cómo te gustan las milanesas?
-A caballo.
-¿En qué te gusta viajar?
-En caballo.
-¿Una canción?
-Dos: Golpeando las puertas del cielo y El infierno está encantador.
-¿Una moda que te guste?
-Rascarse la espalda con el cuchillo.
-¿Algo que no te guste?
-El mal gusto.
-Por último, ¿qué nombre elegirías para un can?
-Gengis.

El tiempo y la naturaleza

 

La mentalidad conservadora no admite lo cambiante y se relame en la constancia. Por eso, no es sorprendente que se sorprenda cuando durante un mismo día, llueva, salga el sol y se nuble, exclamando “qué tiempo loco”. Y puede ser que el tiempo ( y la naturaleza ) no esté en sus cabales, por lo que los diferentes cambios de humedad, nubosidad, presión y temperatura hagan del día algo inestable. Porque la estabilidad se define por continuidad de un estado común: lluvioso, soleado, caluroso, frío; y para ella debería ser así desde el amanecer hasta que cae la noche.
Pero eso no es todo. Si tres días seguidos estuvo soleado, debería ( en su lógica ) estar soleado otros tantos, plasmándose en estabilidad del tiempo imaginado por ella. Pero además, esa estabilidad debe ser agradable, pues un estado estable pero insufrible no es tolerado por demasiado tiempo. En casos así, el tiempo no está loco sino que simplemente es guacho y la quiere joder.
En todo caso, la lógica conservadora se mantiene centrada en sí misma aislándose del tiempo y la naturaleza con diversos inventos, como la calefacción, techos, aire acondicionado, paraguas, ventiladores, etc. facilitándole creer que hay una constante de un día a otro, permitiéndole atravesar lo cambiante sin cambiar demasiado, qué loco, ¿no?

Estadía

Los gases suben por ser más densos que el aire. Allí arriba en una parábola se juntan las moléculas idénticas y forman una suerte de nubes. En algunas de ellas, como en las de metano, suelen alojarse algunos pensamientos y es allí donde se quedan a vivir muchos, desconociendo que más allá de las nubes existe el firmamento; otros esquivan el destino que creían tener asignado y se van a vivir a la luna, llevando un cargamento de agua mineral, hamburguesas y un celular de última generación. Otros incluso van mucho más allá y viven en estrellas, el anillo de Saturno o algún planetoide por descubrir; pero estos son casos raros de estudio e investigación por científicos que se calzan el traje de astronauta y salen a recorrer el espacio en chancletas.
Quienes se quedan en las nubes ignoran otras realidades; o mejor dicho: ignoran la realidad y se la atribuyen a fantasías de otros. Para ellos todo pende de su condición. Pero esto no les impide llevar adelante su existencia embebida en vahos de gases, que algunos tratan de disimular con caros perfumes, aunque sus expresiones los delatan.
Más abajo quedan todos aquellos que coinciden en ciertos aspectos y discrepan en opinión, comen cuando el capital se derrama como leche hervida y, cada tanto, observan el cielo con añoranzas.

La esfera de pensamiento

Los pensamientos suelen ser aves que anidan. Muchas veces, las espantamos por momentos, pero estas, con tenacidad, regresan; otras veces, las queremos retener a toda costa, pero se escapan veloces hacia otros hemisferios como golondrinas de estación.
Las aves tienen vida propia y pueden estar cargadas de emoción, a veces nos acarician, cuando otras esperan como rapiña nuestro cadáver; algunas nos cantan al amanecer para felicidad, mientras que otras emiten gorjeos insoportablemente lúgubres cuando buscamos serenidad.
Hay veces en que a estas aves las queremos enjaular, para que no salgan a recorrer el mundo, o las buscamos silenciar, y hacemos bien; mientras que a otras quisiéramos darle voz, esa que no tienen pero insinúan.
Muchas, pero muchas veces, las aves disputan entre ellas, buscando dominación, buscando concordancia; a veces se ponen de acuerdo y nos sentimos en paz, como en  un cielo puro; pero otras, las disputas se hacen interminables y algunas aves perecen en la contienda.
Algunas llegan sin darnos cuenta; otras, como palomas, se acercan con un mensaje en una de sus patas; y otras llegan malheridas en alguna de sus alas, buscando sanación.
Nuestro cielo, si bien abierto, a veces es como una esfera donde las aves vuelan y juegan, hacen el amor y dan a luz a hermosos pichones que pronto poblaran ese cielo, algunos para placer, otros para dolor.
A veces, al observar el cielo, vemos que estas aves se nutren y crecen, vuelan lejos y se van a poblar otros cielos, a disputar con otras aves o a hacer amistades.
En breves momentos, creemos reconocer aves que han poblado nuestro cielo en el de un amigo, en el de un vecino.
Nuestro cielo es el mismo, prístino y sin fisuras, el colorido está dado por las aves que lo pueblan y las nubes que acechan.

Revolucionarios

Pero sí, viejo, te digo que las redes sociales empoderan a los pueblos. Si no fijate lo que pasó en Kurdistán, o tenés el caso de Nepal. O mirá, mirá lo que pasa con Andorra. Todos liberados del yugo de los otrora poderosos que querían masas ignorantes, sin conocimiento, estúpidos y faltos de información. Acá se da todo lo contrario de lo que ellos anhelaban. Hoy podemos decir que tenemos pueblos libres y soberanos, íntegros y educados, la plenitud y el apogeo de las democracias, y eso se lo debemos en gran medida a las puertas que abrieron las redes sociales y a todo el trabajo que se ha hecho allí en nombre de la revolución. ¿No te parece? Y gracias a todos los revolucionarios hoy quedan sepultadas las ansias de fascismo y el sueño anarquista que nos perseguían como un fantasma. ¡Pero basta de cháchara! Es momento de acción, pues la revolución es palabra en acción y hay que sumar manos a la causa.
Poné la pava: Es hora de darle duro al like.

Expectativas

Las cosas no siempre salen como esperamos, esto es claro; por ejemplo, llamás por teléfono a un amigo y atiende un cardenal y te ligás un sermón; o le jugás todo a la cabeza y sale espalda o bíceps; pero en otros casos, las cosas no sólo no salen como esperamos sino que ni siquiera salen; por ejemplo, ante una situación dada querés decir enfático ‘recórcholis’ y te das cuenta que te falta el sacacorchos; o vas a aplaudir ante algo que te genera emoción y se te quedan los dedos pegados del frío. Y en otras, las cosas no sólo no salen como esperamos sino que salen de un modo arbitrario; por ejemplo, tirás una moneda eligiendo cara, y no sólo no sale cruz, sino que sale carísima; o querés recordar el nombre de esa canción que pasan por radio y recordás aquello que tanto habías creído olvidar. Pero además, hay veces que las cosas se presentan de modo espontáneo, sin comparación con otras situaciones que nos den directivas de cómo habíamos obrado entonces, lo cual nos da la oportunidad de improvisar o, en su defecto, de probar con salidas alternativas.
Pero en esta relación convexa entre nosotros y las cosas, vemos muchas veces que no son las cosas en sí las que nos provocan diversas sensaciones, sino que es lo que esperamos de ellas. ¡Qué cosa caprichosa!

Somos

Hay quienes dicen que somos gotitas en un vasto océano; que somos fueguitos en lo infernal; estalactitas en un gigantesco glaciar; hormigas en una extensa llanura; palomas en el amplio horizonte; que somos como estrellitas en lo sideral; lucecitas en la oscuridad; humanos en lo natural; sombras de la luminosidad; que somos voz en el tierno silencio; murmullos en la sociedad; sueños en la noche apacible; palabras en la historia antigua; vida soñando eternidad.

Un agujero

Un agujero cumple con diversas propiedades. Una de ellas es la capacidad para el ingreso de objetos, animales, personas, dependiendo de sus dimensiones. Aunque el egreso podría ser un poco más complejo que el mismo. No obstante, el ingreso puede ser por caída, si el agujero se sitúa en el suelo, o por elevación, si el agujero está, digamos, en el cielo. Pero como el cielo es inmenso y sin fisuras, los agujeros suelen ubicarse más bien en el suelo, por lo que dejamos de llamarlo agujero, sino pozo.
En el pozo puede haber compañía tanto como sentir una soledad que agobie, tales son las características de un pozo. Y la soledad en un pozo, donde la carencia fundamental es de luz, puede ser un signo de investigación. Nos podríamos preguntar por qué caímos en ese pozo, por qué fuimos nosotros quienes caímos en él, por qué no cayó alguien más con nosotros o, un poco más lúcidos, por qué caemos en pozos ´separados´ unos de otros. Este último punto es fundamental para nuestra investigación.
A partir de él, sabemos que la caída es solitaria, pero que no es única, por lo que tendríamos –potencialmente- que afrontarla solos pero valiéndonos de la experiencia de los demás y propia, de quienes han pasado o pasan por lo mismo, vale decir, caer en un pozo, cosa habitual para todo caminante. Y esa condición, la de caminantes, la de quienes recorren el sendero, es la que se ve truncada con la caída, porque cesa el movimiento. Entonces, una buena medida sería la de ´andar´, estar en el ruedo, y aunque momentáneamente nos parezca que lo hacemos como hámster en una rueda dentro de una jaula, es lo que quizá nos dé la posibilidad, al desengañarnos, de retomar la senda de lo que consideramos nuestro bienestar. Porque agujeros en el suelo hay muchos, algunos más profundos y oscuros que otros, pero –como decía Marilina Ross- aunque no lo veamos, el sol siempre está.

Enredados

Las redes nos están volviendo cada día más peloponesos.
Te lo digo con conocimiento de caries.
Pero hablar de esas cosas en las redes es al pesto.
Porque nadie usa las redes para comunicarse con ostras.
Sino para otras cosacos.
Como publicar lo que hice horacio,
Buscar algo que me haga freír,
O para despotricar contra todo un rataplán.

 

Fotografía: Camila Cariac

¿Pensar?

El otro día, alcancé a escuchar a una mujer que le decía a quien pudiera ser su nieta, en tono de consejo sabio, “vos no tenés que pensar”, enfática, a lo que podríamos aventurar cómo terminó la frase:
-porque eso no se usa más ( otros piensan por nos ).
-porque pensar pasó al olvido ( ni se recuerda cómo se hace ).
-porque el que piensa pierde ( fruto del exitismo ).
-porque es lo contrario de hacer ( cualquier cosa por más estúpida que sea ).
-porque así me dijeron mis padres ( Dios tenga en la gloria ).
-porque no sirve para nada ( ni menos a la ideología consumista ).
-porque es cosa de filósofos ( esos tipos raros que nadie entiende ).
-porque somos buenos ciudadanos ( que pagamos los impuestos ).
-porque hay que seguir las modas ( y para eso votamos ).
-porque es muy aburrido ( tanto como chupar un clavo ).
-porque no debe ser bueno ( sino sería bastante caro ).
-porque no te puedo controlar ( salvo que lea tu mente ).
-porque está prohibido por ley.

Publicidades

Normalmente la publicidad supera el producto. A diario, se invierten fortunas en publicidad e incluso en campañas para desinformar acerca de lo que se consume, además de las estrategias engañosas de venta. Normalmente, compramos la publicidad, eso es lo que queremos, el producto pasa a un segundo plano.
A continuación, algunas publicidades donde el producto -esperemos- la supera.

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Vendemos milanesas. Chotas. A veces nos salen crudas. Pero más baratas que en el restaurant.

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Vendo auto. No frena. Consume mucho. Se rompe seguido. O permuto por modelo más nuevo. Diferencia a mi favor ( el que avisa no traiciona).

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Vendemos bebidas. No calman la sed en verano, pero ¡Qué deliciosos químicos!

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Vendemos hamburguesas de soja. No tienen gusto ni engordan. Es como comer cartón pero sin el estigma de la pobreza.

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Se vende terreno. Lejos del centro, lejos de algún barrio y comercio, lejos de todo. Tan lejos de cualquier referencia que ya no sé ni dónde está.

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Vendo fondo de comercio con muy buenos ingresos por no poder atender en 12 horas 5 clientes ya que es una lástima y una pérdida de tiempo.

Illusion

La experiencia a veces nubla la razón y nos puede llevar a arribar a conclusiones erróneas, a comprensiones equivocadas que son las que moldean el pensar.
No obstante, puedo afirmar sin culpas que ‘el fin de semana no existe’, es un mito, y me avala la continuidad de las actividades. Aquellos que creen lo contrario viven bajo lo que se conoce como “ilusión de estatismo” de la maquinaria productiva. Sin embargo, nosotros, la maquinaria, continuamos a todo vapor trabajando para que ustedes puedan distraerse un rato.
¡Feliz domingo!

Fotografía: Norma Russi

Ruido que agobia

Y pensar, que de todo el ruido que tanto agobia, hay una voz que llega y toca, cual lira antigua, cual piano choca, teclas y dedos que al cuore embocan, y en ese musical bagaje de palabras, que dicen cosas, algunas dulces otras hermosas, de sensaciones maravillosas, que en tres compases -como en canciones- obsequian frases, tan contundentes como elocuentes que uno las piensa, o las reflexiona, marea inmensa que la emociona y a veces tensa si la presiona, porque de tanto volver al canto el pensamiento con fundamento sostiene bases con sus disfraces para quien viene con sus preguntas, que algunas juntas -de malas lenguas- de vez se expanden, en otras menguan, mas le conviene cambiar de envases pues sus secuaces serán mordaces con esa crítica que mortifica y se desentiende, entonces se eleva por la pendiente de aquél surgente que se subleva, natura dona, y luego entona canción de cuna, para que duermas envuelta en piernas y sueltes riendas -también tus prendas- así lo intentes, como la gente. Que alguien te escriba: vive tu vida; si la descuidas, causa perdida, muy cuesta arriba se hará tu testa, un paso atrás, que otrora resta, será el impulso hacia la dicha. Y tú muy bicha tomando el pulso, irás andando, irás volando, cual ave regio, como un arpegio, y esa tonada es la explanada hacia un estado, reconquistado, del ser, que puedes ver es conocer. Entonces libre de vanidades, vivir verdades, vivir verdad es, es la respuesta que te contesta con alegría una poesía.

El último post

De acuerdo a la orden expresa del Emperador del Universo, sir Francis Quo Topolli, este es el último post que se publicará en toda la Triple W y se mantendrá bajo esa etiqueta por tiempo indeterminado.
Siguiendo con sus directivas, absolutamente todos nos detendremos a pensar si cada post tiene valor, es bueno, aporta, enriquece al lector, etc. Y hasta tanto no tengamos una respuesta fehaciente y valedera, nos abstendremos de postear.
Asímismo, podremos debatir -en privado- las cuestiones a postear y cómo las encararemos de aquí en más.
Puede resultar que no estemos de acuerdo con la orden del Emperador, pero no nos queda otra que acatar o iniciar una revolución para derrocarlo.
Aquellos imberbes que se declaren en rebeldía y posteen a pesar de la orden del Emperador deberán afrontar los castigos pertinentes, según corresponda: horca, guillotina, hoguera o jaula de los leones. Además, no podrán presentar como alegato el desconocimiento de la orden, porque va contra las leyes y quedarían en ridículo.
Podemos tener como resultante de todo esto el acaecimiento de la locura en muchos de nosotros, ya sea por estar impedidos de postear o por estar privados de recibir posteos. Para ello, deberemos afrontarlo de la manera más civilizada posible, evitando todo tipo de desmanes y salvajadas los cuales podrían llevarnos a castigos más severos, como el ostracismo.
Procuremos sortear esta difícil situación de la mejor forma posible, con hidalguía, puesto que sabemos no hay mal que dure cien años.
Y entonces, cuando el Emperador deponga su actitud antiredsocialista, podremos postear nuestras mascotas o desayunos con total desenfado.

O quizás, si trabajamos para la causa, el Imperio caiga antes de lo pensado.
Recuerden que ‘el post mueve montañas’.

La predisposición a la lectura

Condición sine qua non a la hora de leer es la predisposición. En la actualidad es casi infinito lo que hay para leer y, además, lo que hay para leer se entremezcla en lo que hay para observar, a diferencia de lo que pasaba hace unos años con la televisión. Los medios digitales ofrecen esa amalgama de letras, símbolos e imágenes de la cual el espectador es, no sólo, receptor, sino que parte activa en su interpretación.
No obstante, para aquellos –inmensa mayoría en América Latina- que esquivan la lectura, cuando se interpone delante un texto ( y ni hablemos si excede lo que su paciencia puede tolerar ) la actitud es la de “¡Ufa! ¿¿Tengo que leer??”, que se evidencia en el salto de la lectura o la omisión. En esos casos, no hay ningún tipo de predisposición y la lectura se presenta como algo que le genera tedio a la persona. Esto se ve mucho en redes sociales como Facebook, que aún conserva la posibilidad de ofrecer textos casi sin limitaciones salvo en su extensión. Cuando los textos son informativos, se da el caso que apenas si se leen los titulares, como un sacrificio o salto de excepción a la corriente de imaginación.
La sociedad pasó de analizar desde un simple saludo de buen día hasta un gesto involuntario a reaccionar inmediatamente por el insignificante vuelo de una mosca o con una tonta imagen que desata los sentimientos e ideas que carga el espectador. Y esto tiene consecuencias directas en la lectura. Los textos ya no son “tragados”, quizá sean analizados por aquellos que vienen rezagados en los dogmas dominantes de la sociedad actual, pero por norma general, lo que se busca es el efecto inmediato, plasmado en emoticones y comentarios que se observan, los que dejan huella. Esto, a su vez, puede tentar a muchos de quienes escriben a propiciar eso mismo, arrastrados por la corriente, ya que todos compiten por un instante de atención: el escritor, el músico, el artista en general, el famoso, cualquier hombre o mujer, e incluso niños y adolescentes, que pueden llegar a tener mayor influencia que gente de conocimiento, talento o experiencia ante un gran número de público. La lectura va quedando relegada y se circunscribe a personas que saltan las vallas de la dificultad que le imponen las ideologías de la época, o que han hecho sus deberes y encuentran en la lectura diversas cosas que le aportan como ser: entretenimiento, diversión, información, conocimiento, visiones, interpretaciones, puntos de vista, consejo, compañía y un largo etcétera.
Pero para esto es fundamental la predisposición a la hora de la lectura, la cual no es la misma al leer una noticia en el diario que la que se ejerce al leer una poesía. Leer tiene sus matices; el tiempo, finito, apremia.
¿Y qué pasa entonces con la predisposición hacia la lectura de literatura? Si bien se han abierto espacios de publicación como nunca antes, la literatura, que es un arte, compite no sólo por un instante de atención sino por un tipo peculiar de predisposición. A diferencia de lo que ocurre con series, donde lo visible es “tragado” por el peso del impacto visual, a la hora de leer literatura el lector tiene que entregarse a creer y/o confiar en lo que lee para adentrarse en la lectura, en lo que el escritor plasma a través del texto, y después con el correr de las palabras podrá, sí, descreer, interpretar, saborear, reformular y operar el mismo por medio de sus facultades. Empero, la predisposición se da al comienzo de la lectura de la pieza en cuestión, lo cual no siempre se da entre aquellos que suelen leer, mucho menos o nulo en aquella mayoría que rechaza la lectura. Cabe preguntarse si quedan espacios para la lectura, porque escritos vemos diariamente que abundan, pero no hablemos ya de la lectura de twitts sino de textos literarios.
Para finalizar, cabe añadir que la predisposición a la lectura facilita y favorece la comunicación, pero sólo surge en aquellos que creen que la literatura, o alguna literatura, tiene ´algo´ que aportarle a sus vidas, algo que no encontrarán en otro tipo de textos como libros de autoayuda.

Si todos se tiran a un pozo

Nuestros viejos, es decir, los viejos de nuestros viejos, eran muy inteligentes. A los chicos les hacían preguntas para incentivarlos, como por ejemplo, cuando esos chicos querían hacer como todos, les preguntaban: ¿si todos comen mierda, vos vas a comer mierda?
Algo se despertaba en el interior del chico, el chico crecía, y esos viejos eran tenidos como gente realmente grande, y no sólo por los años.
Pero ahora no. Nuestros viejos quieren hacer como todos nosotros, que pasamos nuestro tiempo comiendo mierda.

 

Veraz

El ciego quiso ver y el genio se lo concedió. Al ver, el ciego dijo: bien, es verdad. Ya no necesito ver. El ogro habló así: por tu desconfianza, ahora verás. Y el ciego se quedó mirando esperando castigo.

 

Fotografía: Mariana Coca

Para qué sirve el face

Hoy, en un nuevo capítulo de Para qué sirve el face veremos para qué sirve el face.

El face sirve para reciclar juicios.
Se pueden reutilizar juicios viejos que refloten odios profundos por cuestiones de razas, géneros, condición socioeconómica o varieté cultural y darles nueva utilidad con sus variantes actuales. Esto también sirve para preparar alegatos.

El face sirve para cosechar opiniones y tener un amplio panorama de lo que se dice para así tener la posibilidad de decir algo a tono o contrario o neutro, según su gusto. La clave está en no perderse ninguna opinión, pues sería fatal.

El face sirve para conocer, pero no para conocer a otros ni siquiera para conocerte a ti mismo como decía la máxima, sino para conocer lugares como Beijing, La Quiaca o el Culo del Mundo.

El face sirve para largar todo lo que llevamos adentro y vomitarlo sobre la pantalla, como el esófago, los intestinos o el estómago, para que nuestros pares puedan degustar los restos.

El face sirve para compartir, cualquier cosa menos dinero y alimentos, lo cual en cierto sentido nos permite operar a una distancia prudencial ante situaciones de dolor y sufrimiento que podrían llegar a tocar nuestra sensibilidad.

El face sirve para mirar fotos que jamás se nos ocurriría pagar para ver y para pasar por alto aquellas otras que nos abrirían puertas a la realidad que todo lo contiene.

El face también sirve para aprender a cliquear y tomarle cariño a las pantallas y los emojis simpáticos, y para rechazar toda forma de comunicación verbal.

El face sirve también para no detenernos, para no tener que escuchar y para no irse a dormir ni despertar de la pesadilla.

El face también sirve para prescindir de recordar caras y nombres que, como hay que actualizar a diario, en la realidad es un poco más complejo y estos se llegan a confundir, máxime con las cirugías estéticas.

Y en tu opinión, ¿para qué sirve el face?
¡Hasta la próxima!

Sin definición

Sin acudir al diccionario, ¿sabe usted cuál es la definición precisa de jubilado según la Real Academia?
Opciones:

A- Está lleno de júbilo.
B- Se le terminó el júbilo.
C- Cesaron sus actividades pero aún se ve jovial.
D- Se acabó la jovialidad.
E- Sacó su boleto al más allá.
F- Etapa dura para obtener medicamentos que se le recetan in crescendo con el correr de los días.
G- Subsistencia a duras penas.
H- Época de olvidos y reiteraciones.
I- Consecución del conocimiento inútil y la sabiduría tardía.
J- Proliferación de parientes, herederos y descendientes difíciles de memorizar.
K- Título que se obtiene al reconocer que no se entiende nada, y probablemente no haya nada que entender.

 

Entre todos los que respondan correctamente sortearemos un pasaje a la Conchinchina.

Agrupados

-Gracias por aceitarme en el grupo.
-Será aceptarte.
-No, aceitarme. Es un grupo de erotismo.

 

-Gracias por asectarme en el grupo.
-Este es un grupo de correctores, todos escriben bien.
-Bueno, ¿me van asectar o no?

 

-Gracias por aceptarme en la secta.
-Esto es un grupo, en las sectas en todo caso te “reclutan”.
-¡Por eso, si yo soy “reculto”!

 

-Gracias por aceptarme en este maravilloso y hermoso grupo que nunca abandonaré.
-Te aceptamos por error, pero ya mismo revocamos esa aceptación.
-¡Qué grupo tan horroroso y espantoso! Ya mismo lo abandono y no me manden la invitación.

-Gracias por aceptarme en engrupo.
-El grupo, será.
-¡Ah! Ya había algo me hacía desconfiar en este engrupo…

 

-Muchas gracias por haceptarme en el grupo.
-Va sin hache.
-Mucas gracias por haceptarme en el grupo

 

Entrenimiento, ocio, literatura y comunicación

La fábrica de entretenimiento desmesurado ha creado un aburrimiento casi letal difícil de sobrellevar, en el cual aburrirse se asemeja a la muerte. Antaño, uno estaba aburrido sin más, sin nada que hacer o pensar; hoy, ese bache conlleva un tinte desproporcionado del sufrir posmoderno que desemboca en diversas patologías, como depresiones y ansiedades, entre muchas.
La misma fábrica explota las libertades del hombre, como lo era el tiempo de ocio, donde uno se encontraba ( al menos en potencia ) consigo mismo sin ninguna otredad que interfiera, ni física ni psíquicamente, tiempo que si era compartido era razón de júbilo, por el sentido de unidad tan cercano como puede darse en la genuina amistad, la hermandad, el amor de pareja y demás vínculos íntimos. Hoy el ocio está programado por la fábrica y se pierde el tiempo de descubrir, porque es tiempo de consumo desmedido. ¿Qué buscamos? Entretenimiento. Matar el aburrimiento. Desdeñamos la comunicación en aras de convertirlo en entretenimiento, el cual no es malo de por sí pero no es lo único que la vida ofrece, puede haber encuentro, puede haber comunión. Los medios y las redes facilitaron la comunicación a distancia, pero la comunicación ¿es de mayor calidad? La conectividad hizo que comunicarse estuviera a un “toque” de distancia, pero ¿abrió puertas a una comunicación más profunda con tantas cuestiones que la vida tiene? ¿abrió sensibilidades? Por eso en el arte, como la literatura y la música, es posible tener una visión comunicativa del mismo, salvo quienes lo utilicen como productores de entretenimiento. No obstante, cualquier obra de arte -salvo para entendidos, críticos y artistas- compite en tiempo de ocio con el entretenimiento para captar la atención, hoy dispersa y fragmentada. Muchas veces intuimos que la vida tiene el potencial de una riqueza inmensa, por ejemplo cuando nos llenamos de admiración por algo que nos toca o alguien que nos llega, y ese momento invita al descubrimiento, a la aventura de vivirlo; en otras, caemos en la habitual premisa de matar el tiempo con entretenimiento. ¿Y si todo fuera un mero entretenimiento? Sería muy aburrido, ¿no te parece?

Un abrazo.

Fotografía: Jorge Guardia

Una oportunidad a la literatura

El arte no resulta familiar por su condición intrínseca, pero cualquier característica familiar que se insinúe desde lo artístico es lo que atrae a quienes lo ven como algo ajeno, extraño o alejado de su cotidianidad. Cuando lo artístico se vuelve familiar, como una música que suena como el fondo de las acciones, deja de tenerse la experiencia artística y se lo incorpora como el tránsito de los vehículos, la atención se dirige hacia otras cosas. Y es atributo de cualquier obra artística captar la atención de quien la consuma, más allá de si la obra es capaz de hacerlo con mayor o menor grado de efectividad y aceptación, amén de la difusión que la misma tenga en sociedad.

En el caso particular de la literatura, su valor está en el poder de comunicación de la palabra a través del texto. Cuando el lector se acerca a éste, tiene cierta predisposición a la lectura, variando sus expectativas a la hora de adentrarse en la misma y con distintos estados de ánimo que pueden favorecerla, rechazarla, dificultarla, asimilarla o, incluso, llegar a amarla, desearla y vivirla.

En la búsqueda de placeres inmediatos, como el que satisfacemos a través del gusto, tendemos a repetir la experiencia consumiendo exactamente lo mismo o algo similar ( una comida, una bebida, un postre, un cigarrillo ), garantizándonos la sensación o el efecto. Pero en el caso de la literatura como elemento artístico el asunto cambia, como cambia de autor en autor, de libro en libro, de texto en texto. Las malas experiencias con ella puede llevarnos a considerarla de un modo tajante, como si el conjunto inabarcable fuera una bolsa de gatos. Pero es interesante saber que la literatura y el arte genuino se enfoca en lo puntual, como puntual es una poesía que “toca” o una canción que “dice” o un cuadro que se abre paso entre las imágenes cotidianas.

Es lógico y sensato decir que no toda obra de arte, ni mucho menos la literatura, les llega a todos de modo uniforme y universal, y que el lector hace descubrimientos cuando se abre a la lectura. Por ello, muchas veces, eso es lo más difícil de lograr porque si le ha cerrado la puerta a la literatura ( a pesar de que consume literatura a través de producciones audiovisuales tal vez sin saberlo ) es, quizá, por decepciones pasadas o mala fama atribuida por decepcionados, entre otros motivos.

Si la gente se alejó de la literatura fue, en parte, porque no encontró algo que le llame la atención como para meterse en la lectura y si se vuelve a acercar es, de modo fortuito, por un impulso inherente al ser humano, como lo es la búsqueda de comunicación a través de la comunión. Y muchas veces, la literatura que está llena de posibilidades, nos da la oportunidad.

Colectivo

 

Hay colectivos y colectivos… hay colectivos de mujeres que organizan la lucha por más derechos y hay colectivos que viajan vacíos, hay colectivos de pasajes costosos y hay colectivos que agrupan a los trabajadores para reclamar sus conquistas, hay colectivos para viajar como ganado y hay colectives que te cambian el lenguaje, están los colectivos que nos llevan hasta el culo del mundo y están los colectivos que proponen una sociedad más justa. Está quien no sube a ningún colectivo y está a quien cualquier colectivo siempre lo deja bien.

Ciencia pura

Está científicamente comprobado que la frase está científicamente comprobado no tiene el peso de las publicidades de antaño porque está científicamente comprobado que la gente le da más valor a la opinión que a las comprobaciones científicas.

Encuesta2

¡Hola! Nos comunicamos desde la encuestadora casi oficial de FACE para consultar acerca de su comportamiento en la red. Pasamos directamente a las preguntas con el siguiente test de coeficiencia teletextual:

1-¿Qué criterio sigue a la hora de dar un megusta?
A-Pienso si la persona realmente lo merece.
B-La emoción está directamente conectada al dedo que da el megusta.
C-Me gusta todo.
D-Me guío por intuición.

2-¿Cuál es su tope máximo de megusta diarios?
A-Uno por persona.
B-Un total de cinco como mucho.
C-Todos los que sean necesarios para la causa.
D-Pierdo la cuenta después del trigésimo.

3-¿Qué sensación le produce dejar un megusta?
A-Recompensar el esfuerzo.
B-Hacer notar mi paso por el mundo.
C-Haber hecho lo correcto.
D-Expresar satisfacción.

PERSONALIDAD SEGÚN LAS RESPUESTAS

MAYORÍA DE RESPUESTAS A:
Usted piensa demasiado, debería ir pensando en eso o bien reencauzar su pensamiento a cosas más nobles como tocar la guitarra o ir pensando en el arpa.

MAYORÍA DE RESPUESTAS B:
Usted es un ser redsocialista por naturaleza. Nos gusta.

MAYORÍA DE RESPUESTAS C:
Su simpatía no tiene parangón. Ofrézcala al mundo que le dará la bienvenida.

MAYORÍA DE RESPUESTAS D:
Usted tiene recursos humanos que superan la norma, aprovéchelos para beneficio de todos, sin descuidar los suyos ni a los suyos.

RESPUESTAS VARIADAS:
En su caso, no sabemos qué decirle, o bien sabemos pero no contestamos.

12 opciones para quienes no se creen persona

Escoja la que más se adecue a sus creencias

1-Ser humano. Es como una suerte de persona con sentimientos más nobles y de comportamiento un poco más tolerante.
2-Extraterrestre. Es una especie de persona con capacidades planetarias y forma misteriosa.
3-Troglodita. Persona de condición inferior, dura como una roca.
4-Animal. Se distingue por su conducta instintiva.
5-Bestia. Como un animal pero más rastrero y más bruto.
6-Ángel. Persona que vive más cerca de las nubes que del suelo.
7-Astronauta. Éste se fue al carajo.
8-Navegante. Persona que divaga entre redes y mares.
9-Personaje. Persona que cambia de libreto como cambia el viento.
10-Dios. Aquél que dirige la batuta.
11-Androide. De conducta robótica.
12-Nada. Ni persona ni algo por el estilo.

Para combinar dos o más opciones diríjase a la Oficina de atención al usuario.

La mujer barbuda

Romina, la mujer barbuda del circo ambulante, tenía por costumbre asombrar a sus visitantes, tanto con su tupida barba como cuando relataba sus anécdotas.
El asombro era tal, que casi casi calcaba las exclamaciones de asombro propiamente dicho y admiración, las cuales muchas veces se superponían e intercalaban en sutiles diferencias fonéticas:
-¡Qué bárbaro!
-¡Qué barba, Ro!

Matemáticas básicas

En sociedad las operaciones matemáticas más básicas, como sumar y restar, son las que le dan el tinte de color a lo existente. También están aquellas que dividen y conquistan, y aquellas que multiplican los panes, pero eso es más complejo.
En cuanto a las operaciones habituales, por ejemplo, hay gente que resta. Y eso está mal, hay que sumar. Porque restar es fácil: tengo algo y le voy sacando. Un codo, pelos, uñas. Eso lo hace cualquiera, lo difícil es sumar. Por ejemplo, tengo un cuerpo desnudo y le sumo un par de medias, una bombacha y dos anillos. O tengo un cuerpo y le sumo otro y hacemos una pareja. Le sumo cuatro y ya tenemos una orgía. Le sumo cien y tenemos una muchedumbre. Le sumo miles y tenemos una nación. Si tengo una palabra y le sumo otras tenemos una oración o una frase, sigo sumando y tenemos un párrafo. En cambio, si seguimos restando corremos el riesgo de quedarnos sin humanidad, sin pueblo, sin amores, sin poesía, sin punto final.

 

Dichos populares explicados sin tecnicismos

En esta entrega por fascículos cuasifascinantes de la revista “Qué poco interesante” presentamos la explicación a algunos dichos populares argentinos cuando de rumores se trata.

“Se le volaron los patos”. Esto quiere decir que los pensamientos a veces son simples aves que sólo buscan surcar los cielos. Muchas veces éstos prefieren la libertad del firmamento a sentirse enjaulados o limitados por un estanque. Muchas veces, también, los patos vuelven aunque más no sea que por intereses alimenticios.

“Le faltan un par de jugadores”. Esto señala que muchas veces la cabeza funciona como un equipo ( de fútbol ), en el que o bien puede atajar la Razón, con Inteligencia como marcador central, con Lógica y Coherencia dando batalla en el medio, con Sensatez de enganche, y Criterio bien de punta; o bien, el técnico dispuso una formación alternativa, que incluya a Imbecilidad en el arco ( y a veces no agarra una ) y de cinco tapón a Zoncera ( incluso le da la cinta de capitán ). Cuando faltan un par de jugadores, el equipo ha mermado en su capacidad de competir lo que muchas veces lo lleva a retirarse del campo de juego, cuando los que quedan en cancha son menos de siete, sea por expulsiones o por lesiones y falta de suplentes. Pero como la vida no es fútbol, sino que aquella incluye a éste, aquí lo que cuenta no es ganar, sino participar, inclusive con el equipo “muleto” ( con Sentido Común como gran figura ).

“No le llega agua al tanque”. Esto indica que por momentos el cerebro funciona como una casa, o mejor aún, como las cañerías de una casa, donde el agua serían los pensamientos y los sentimientos, y uno puede ducharse en ellos, lavarse las manos, limpiar o beberlos. Si carece de estos, quiere decir que el sistema hídrico no funciona del todo bien y deberá buscar el bendito elemento en otras fuentes para abastecerse.

“Le falta un tornillo”. Esto quiere decir que muchas veces las personas son complejas máquinas que no funcionan del todo bien, por eso cada vez que se desarma una hay que hacer un croquis detallando bien dónde iba cada pieza, no sea que después sobren tornillos, tuercas y arandelas.

“Está del tomate”. Cuando surgió el primer tomate, las frutas y las verduras le preguntaron: ¿y vos qué sos, fruta o verdura? El tomate dio una larga explicación que dejó a todos asombrados, porque no encajaba en lo que ellos entendían por tales, por lo que nadie se tomó el tiempo de entenderlo, sino que lo dejaron al margen o lo metieron de prepo en ensaladas. Así, cuando alguien sale de la norma preestablecida las hortalizas dicen que está del tomate.

“Este tipo es un genio”. Esto puede tener varias acepciones. Se puede emplear como sinónimo de estúpido, o como indicativo de que los estúpidos somos nosotros, o para demostrar nuestra propia genialidad con el elogio.

Azul

 

No suelo contar cosas de la vida privada por aquí, pero hago la excepción para contar que me compré un libro de título “Azul”. Sin embargo, su tapa es verde, aunque la ilustra una ninfa con alas de mariposa justamente azul, con vivos celestes. Azul profundo, como el cielo íntimo, como el mar apacible, son las palabras que salen de un artista que, aún hoy, sigue deslumbrando a quienes se acercan a su obra por curiosidad o devoción.
¡Buena semana!

”¡Oh mi amigo! El cielo está opaco, el aire frío, el día triste. Flotan brumosas y grises melancolías…
Pero ¡cuánto calienta el alma una frase, un apretón de manos a tiempo! ”
Rubén Darío

 

Decálogo de la Todología

1ro. En la Biblia está todo.
2do. En Google está todo.
3ro. En Facebook están todos.
4to. Todo fluye.
5to. ¿Qué será de todo?
6to. Todo vuelve.
7mo. Todo es posible.
8vo. Pese a todo.
9no. Todo es lo mismo.
10mo. ¿Dónde están todos?

 

 

 

*Fotografía: Mariana Coca

Croar

Era un atardecer cálido de un febrero signado por el viento norte. ¡Momento! ¿Era demasiado cálido según los valores de temperatura y sensación térmica con respecto a marcas históricas registradas o sólo era una sensación puramente subjetiva del observador? ¿Qué tanto tenía de atardecer ese instante en el que el narrador contemplaba la caída del sol como para que se lo describa así? ¿Febrero le decía algo más allá de las asociaciones de ideas implícitas que cada lector tenía con respecto a ese mes? ¿Cuántos signos se veían en tal mes como para que el viento norte lo describa y lo detalle con rigurosidad? ¿Cuál era la ubicación exacta del observador como para determinar que el viento era, precisamente, del norte y durante qué período temporal tomó nota de tal, y acaso tendría él una precisión cabal de los puntos cardinales o una brújula en mano como para determinarlo así y no en sus direcciones variantes como oeste, noroeste o nornoroeste? ¿Era algo que ocurría realmente ese atardecer relatado o era sólo una inferencia del narrador puesto que la luz natural habría disminuido su potencia y el calor, probablemente, habría mermado sobre sus sentidos? Todo esto no lo sabemos a ciencia cierta, pero el narrador prosigue, y nosotros deberemos continuar con las dudas a cuestas: Cuando, de repente, cayó el sol tan bruscamente que la noche llegó como en un suspiro y vertiginoso parpadeo, bañando con la luz de la luna y las estrellas los charcos que rodeaban los tamariscos donde las ranas empezaban a croar en un canto diáfano que propiciaba dulces sueños a los niños. Y aquí termina la historia, con lo que tampoco sabremos qué pasó con el sol en esa brusca caída y dónde golpeó, si la llegada de la noche se produjo efectivamente en una infinitésima de segundo o era una metáfora, cuántos tamariscos había rodeados de charcos y cuándo había sido la última lluvia que los provocó, cómo medía la claridad del croar de las ranas para que su canto le parezca diáfano y no una molestia acústica, qué tan dulces eran los sueños de los niños medidos en calorías y qué efecto le provocaban a los niños con diabetes. En fin, el narrador con su relato nos llena de dudas. Qué zángano.


Fotografía: Mariana Coca

Se hace camino

 

¡Hola!¿Cómo están? Por acá muy contento de presentar mis primeras obras literarias, bastante más formales que lo que se ofrece desde hace algunos años en la red, en el blog y demás espacios donde he ido publicando.
Le quiero agradecer a todos los que hasta aquí han participado activamente como lectores de tales publicaciones, quienes fueron un poco los que me motivaron a ir un paso más allá y publicar las presentes obras.
En cuanto a las mismas, les puedo decir, además de lo expresado en el video, que cada una reúne una selección, tanto de poesías como de relatos, muy cuidada, respetando el espíritu de lo que se quería decir y manifestar con cada una de ellas, variando en formas y tramas como para que ninguno se duerma.
Quienes se atrevan a recorrer sus páginas tal vez se encuentren con algunos textos que ya conocen de haber seguido lo que venía publicando y otros no tanto, porque he perdido el rastro de lo que fui publicando en diversas plataformas. Así mismo, esperamos llegar y gustar con ambas obras literarias.
La intención en cada una de ellas es brindarle algo al lector, algo que bien podría traducirse como placer, si la obra resulta de su agrado; por lo cual, se comprende que no toda obra es para todos sino que es como han dicho ciertos maestros de la literatura: es el lector quien encuentra al libro adecuado. Y ojalá así sea.
¡Espero que los disfruten!
Un abrazo.

PD: En principio se podrán conseguir en librerías de Bahía Blanca, La Plata, Neuquén y Capital, hasta donde tengo entendido. Y además en la librería de la editorial y  en Mercado Libre.

Revoluce

Alguien quiere que cambie el lenguaje
Dicen que alguien quedóse arafue.
¿De qué? De estupidez reinante.
Quien perece se pierde el divague.
Dormite en el cine. Leé. Cogé.
En el neceser tiene pendientes.
Tueste nueces. Alimente elefantes.
Tome mate ( Incluye tereré ).
El alien que se percate y le rescate.
Incluite en el inconsciente, mequetrefe.
¿Tenés billetes? Ayer cambié.
Traé el retrete, libre de heces.
¿Se puede ser? Depende de usté.
Qué sabés del triste eclipse…
Se vende suerte, ¡compre!
Tiré el tele desde el aljibe.
Subite en este tren de revoluciones.

Niñatos

Hoy vi con curiosidad un niño con vestimenta y comportamiento de adulto. La crianza que le habían dado a Albert había salteado etapas que en otros se veían con mayor claridad.
Albert claramente era un niño, incluso por su estatura, pero su conducta reflejaba la de cualquier adulto modelo, al menos de esos modelos que buscan influir sobre los demás. Esto me hizo sospechar, no ya del pobre Albert que difícilmente saldría de las garras de la programación recibida y, probablemente, la emularía con lujo de detalles, sino de que cualquier adulto que se jacte de tal sólo está emulando la conducta estereotipada y catalogada como de adultos, por niños que perdieron su infancia.