Gotitas

Suaves gotas, dulces gotas
gotitas que se esparcen por el aire
que vuelan, que planean, se distraen
gotas que atraviesan el espacio
que muy rápido, ni lento ni despacio
estampan su sello en superficies,
gotitas de saliva, de estornudos
gotitas de aguardiente, de cerveza
que irrumpen lo sonoro del ambiente
como el agua del algún termo caliente.
Gotitas tristes, gotitas de alegrías
desparraman por el aire las alergias
al cruzar por la avenida te saludan
que con sus caras tapadas se escudan
las gotitas que surcan sin tropezón
el sentimiento que envuelve tu corazón.

Aunque no lo veamos, el cielo siempre está

Rondan la Tierra, entre brumas recuerdos
de los pelos al viento, de frente al sol
bicicletas rodando por la ancha avenida
de la gente paseando, festín, distendida,
de que el confinamiento era del caracol
y de su paso lento, de caminantes lerdos.

Al mirar hacia arriba, esquivando pantallas,
sólo veo los techos que dibujan montañas
y detrás de barbijos la sonrisa se empaña
si los números cuadran, hospital de campaña
seguirá con su vida si al mirar tras pestañas
quien la dificultad va sorteando cual vallas.

Aunque no lo veamos, reflejando infinito
en su aura majestuosa que redime las vidas
que se lleva en el pecho, junto al corazón,
ese sol tan radiante que brilla en la razón
y en palabras sencillas va curando heridas
si reflejan valientes este cielo bendito.

Sueños y Vida

No saldremos vivos
si sólo soñamos,
aunque nos muramos
en sueños esquivos.

Y entre pesadillas
y sueños lascivos
sentir las costillas
del génesis vivo.

La vida es sueño
la muerte gracia.
Pero ¡Ay qué desgracia
morirse de insomnio!

Seguidor que sigue para ignorar

Me enredé en las redes
Y nada sucede,
Me morí de hambre
Y cené matambre,
Me aburrí del mundo
Y lo encontré profundo,
Te seguí siguiendo
Y tú te ibas yendo,
Me perdí en el centro
Y fue lindo el encuentro,
Me quedé sin aliento
Y brindé el momento,
Me acalló el ocaso
Y fue el primer paso.

Lo necesario

Trabajar con entusiasmo
por el plato de arroz
o las razones que se tengan,
hacer la paz con el ocio
aceptar lo que venga,
de lo inútil un arte
el amor a la existencia,
cultivar con paciencia
el lenguaje amable
la palabra sincera
esa voz verdadera
a veces impredecible,
recordar lo necesario
recobrar el impulso
vaciarse de lo insulso
mantenerse en calma
ante el atropello inaudito,
al sentir que algo falta
con aplomo buscarlo
al temor descartarlo
jugar la última carta
aprender si has perdido,
reconocer los yerros
un suspiro al oído
levantarse muy pronto
dar el hombro al caído
no creerse el más tonto
ni el más vivo dormido
despertar del letargo
y escapar del hastío
sumergirse en el río
navegar como el barco
-timonel en estío-
despedir el verano
como un diablo bravío:
Nos veremos prontito
en el próximo infierno;
mientras tanto, este invierno
unas letras recito.

Símbolos

La humanidad, un espejismo
La sociedad, contradicción
Lo natural, un paisajismo
Lo cultural, una atracción.

Tu encanto es optimismo
Esta rabia es desazón
La igualdad, un hermetismo
El llanto es caparazón.

Qué será la distracción
La atención, el magnetismo,
Dónde hay satisfacción
Amén del capitalismo.

Quién tendrá la sinrazón
O la llave del abismo
Donde cede el corazón
Al embrujo del cinismo.

Qué será esta contracción
De la imagen de sí mismo
La expansión, la retracción
De este cosmorelativismo.

Quién sabrá por diversión
Donde existe el exitismo
Sin más cámara y acción
Frutos del ilusionismo.

Quién ve alguna dirección
La pintura del oculismo
Que no tiene discreción
Cuando escapa al egoismo.

Dónde queda la tracción
De ese verso de erotismo
Que sólo por penetración
Se te impregna de lirismo.

Espectáculo o redacción
un poema no es culturismo,
medicina no es refacción
ni un versículo aforismo.

Queda al margen la nación
los héroes y el patriotismo
no tiene cabida y función
las finanzas y el fascismo.

Luego de esta introducción
carente de  virtuosismo
qué será la producción
del poeta sin simbolismo.

Versos de agua

Se me pierde un verso en el tintero
se me va como agua entre las manos,
qué serían sin humor estos humanos
un cadáver transitando el aguacero.

Una lluvia de incesante insensatez
un axioma que no logro proponer,
el orgullo que no puede deponer
cabalga como ebrio la embriaguez.

Y retorna como pájaro a su nido
como bumerang lanzado al vacío
es un verso esquivo incomprendido
va posando como gota de rocío.

Es espejo de este cielo colorido
ya contiene de las nubes el sabor
y refleja de las flores el rubor,
el color en él está comprometido.

Esa gota de rocío es parecida
a la misma que este verso pinta,
si la punta de la pluma tiene tinta
la palabra puede luego ser leída.

Entre agua y tinta hay diferencia:
si a la tinta se le rinde reverencia
y es el agua asociada a la pureza
en un verso se funden con destreza.

El venado

Mientras bebía un café, Arturo leía las noticias del día anterior. Entre ellas, una hablaba de la muerte de un policía que accionó su arma sin querer mientras la limpiaba. Al revolver la taza, Arturo observó una mosca que se paró en el borde de la misma. Esta tenía dos cuernos que sobresalían de su cabeza y él, lejos de espantarla, la contempló. Una rareza de la naturaleza, pensó. Levantó la taza para beber y el insecto huyó volando. Tras permanecer leyendo varias notas periodísticas, terminó de beber el café y llamó al mozo para pagar. Cuando éste se hizo presente, Arturo observó dos protuberancias en la frente del empleado que antes no había notado. Intentando ocultar con disimulo su atención, pagó por lo que había consumido y se marchó. Al salir, un perro le movía la cola jugando con una rama. Arturo la recogió y se la tiró lejos. El can pronto volvió corriendo y cuando Arturo lo miró vio que el mismo tenía dos cuernos en la cabeza. Le pareció raro, pero pensó que tendría alguna cruza con cabra o algo parecido y se desentendió del asunto. Caminó hasta la parada de colectivos y allí había un anciano esperando impacientemente. Arturo lo miró detenidamente. El hombre vestía un ambo gris y llevaba un sombrero del mismo color. Sobre el mismo, se extendían a través de unos agujeros unos cuernos parecidos a los de un alce. Evidentemente, salían desde la cabeza misma de aquél hombre.
-Lindo día. –dijo Arturo para entablar un diálogo.
-¿Qué tiene de lindo? Es un día como cualquier otro.
-El tiempo es agradable. No hay humedad ni hace demasiado calor.
-¿Y con eso se contenta?
-¿Por qué no? Hay que estar agradecido…

El hombre se subió al colectivo que se detuvo frente a él. Arturo no se animó a preguntar por su cornamenta. Luego, subió al colectivo que estaba esperando y al hacerlo vio que el chofer ostentaba sobre su testa un par de cuernos magníficos, largos y brillantes. Se sentó al fondo del ómnibus que estaba casi vacío. La música que se escuchaba lo tranquilizó por un momento. Extrajo de un bolsillo un libro que llevaba consigo y se quedó leyéndolo en el trayecto. Al bajarse, la calle estaba desértica. Bueno, no tan vacía pues había allí sobre la vereda una paloma blanca. Cuando Arturo la observó no pudo creer lo que tenía delante: la misma tenía sobre su cabeza dos blancos cuernos. Al pasar cerca, el ave emprendió raudo vuelo hacia el firmamento y se perdió de la vista de Arturo. Caminó hasta su casa, a unos treinta metros y abrió la puerta al llegar con una de las llaves. Se sentó sobre el sofá y, al poco tiempo, sonó el timbre. Cuando fue a atender vio entreabriendo la puerta que se trataba del cartero. No fue menor su sorpresa cuando observó que éste tenía dos cuernos doblados en la cabeza.
-Certificada. –dijo el cartero.
-Lindo día, ¿verdad?
-¿Qué le ve de lindo?
-Temperatura agradable, no hay viento, ni llueve.
-Agradezcamos también que no nieva ni caen bombas.

No supo cómo encarar la conversación acerca de los cuernos del cartero, que ya había observado de distintas formas y tamaños en otra gente. El tema de por sí le llamaba drásticamente la atención, pero no tenía a quién recurrir. Firmó la planilla del cartero y se despidió. Ingresó nuevamente a la vivienda y abrió la carta que había recibido. Era de su amigo Enrique, que estaba viviendo en Bogotá hacía unos meses. En ella, le narraba sus dificultades económicas y un mal trance que sufrió con una mujer. Cuando terminó de leerla, retornó a su pensamiento la idea de averiguar el origen de aquellos cuernos. Desistiendo de la posibilidad de preguntarle directamente a quien los llevara en su cabeza por pudor o vergüenza, sólo le quedaba averiguar con Nancy, su novia, si es que ella sabía de qué se trataba el asunto. Algo que dedujo de todo aquello era que sólo lo había visto en hombres. ¿Se había cruzado con alguna mujer? Si, en el colectivo había dos damas y ninguna llevaba cuernos. Y de los animales no podía determinar su sexo. Se tomó un taxi a la casa de su novia. El taxista, por supuesto, llevaba en su cabeza dos largos y delgados cuernos. Ya no le llamaban tanto la atención el hecho de saber que todos los tenían, sino sólo sus extravagantes y diversas formas. Pagó el viaje y se bajó en la puerta de la casa de su novia. Tocó el timbre y enseguida estaba ella en la puerta.
-¡Arturo! ¿Qué hacés acá?
-Te vine a ver. Además, hay algo que me inquieta.

Ella lo besó y luego ambos ingresaron a la vivienda.
-Creo que estoy viendo visiones.
-¿Por qué? ¿Qué viste?
-Todo el mundo tiene cuernos.
-Ah, sí, es normal porque ya entró en vigencia el decreto.
-¿Qué decreto?
-El decreto presidencial que obliga a los machos a implantarse cuernos. Según estudios científicos, los animales que tienen cuernos sólo atacan en defensa y nunca a las hembras. Así, desaparecerán los asesinatos y el maltrato a la mujer. Me parece una medida sensata.
-Es una locura.
-Mirale el lado bueno. Con cuernos se termina aquello de la gastada por infidelidad ya que todos están en las mismas condiciones.
-¿Y me los voy a tener que poner?
-El viernes. Como vivís en babia, yo misma te saqué el turno.
-Qué desgracia…No sé si darte las gracias.
-Decime, ¿qué te gustaría? ¿De okapi, de cabra, de antílope?
-Creo que de jirafa.

Lectura ensangrentada

El boicot a la lectura
orquestada en sociedad
derrama ensangrentada
a la poderosa literatura.
Se ofrece con vigor
un cristal para observar
la irrealidad televisiva
al aventurado lector
declarando en su misiva
su atención ha de captar.

Mire aquí, vea allá
¿Esto es nuevo?
¿Qué pasará?

La neurosis se acrecienta
el espectador se impacienta.
Lo quiero todo
and i want it now.

Lee, que si sólo fuera eso
sería insigne problema
pero el fuego a veces quema
si se queda con tu seso.

Aunque todo se avejenta
no replicaré a su afrenta
la lectura está clavada
como hacha bien afilada.

La tensión que se prolonga
en la imagen diva oblonga
me ha de dejar sosegado
tras haberte lejos besado
bella joven de recta figura.
Brindo hoy por tu hermosura
mañana, por tu linda locura,
pasado, por la firme literatura
que de moda no ha pasado
y al vivir te ha despertado.

Esperar tranquilo

Esperar tranquilo un café
El tren, bajo el sol el colectivo
El número en la panadería
El semáforo impreciso y vacilante
Esperar las papas crujientes
El remisse tardío, el agua caliente
El turno en el dentista
Esperar que tu mirada me enfoque
Que se seque la ropa
Esperar sin molestar
Sin quejas ni protestas
Esperar que avance la cola
Que no se caiga el sistema
Esperar, que todo va bien
Que me atiendan pronto
Qué más habrá que esperar,
Perseverar en la espera
Seguir el ritmo, esperando,
Que me cobren la boleta
Que se apure la cajera
Esperar que pare de llover
Que refresque un poco
Que cambie la situación
Que todo mejore, esperar
Con paciencia, con sapiencia
Esperar que no haya viento
Esperar la pleamar, el correo
Los días lindos, el recreo
Las vacaciones, un descanso
Esperar la hora exacta
Un mensaje, ese llamado incipiente
Que estés a mi lado,
Que te quedes, que se vayan
Que llegue el domingo
Que pase el lunes
Que sea viernes
Que no haya truenos
Esperar, que Dios quiera
Que así sea, donde fuera
Esperemos que no pase nada
Que pase algo para que algo cambie
Que todo salga bien
Esperar en el andén
Bajo el paraguas mojado
Que baje el gato del tejado
El eclipse, que tenga suerte
Que te despiertes, esperar
Que todo pase, que todo llega
Que no haya prisas
Que haya sonrisas
Esperar tranquilo, esperar
Que llegue el cobro
Que se termine,
Esto sí que no me lo esperaba.

Sin voz ni voto

No tenemos sofá para recostarnos
No tenemos piojos para rascarnos
No tenemos sed para emborracharnos
Ni tenemos voto para acomodarnos.

No tenemos voz para expresarnos
No tenemos guita para adornarnos
No tenemos cartón para acostarnos
Ni tenemos mugre para bañarnos.

No tenemos ringtón para atenderte
No tenemos amor para quererte
No tenemos ni fortuna ni suerte
Ni tenemos siquiera lecho de muerte.

No tenemos palabra que hable muy fuerte
No tenemos loción para conquistarte
No tenemos noción de lo que era el arte
Ni tenemos siquiera ganas de verte.

No tenemos sueño para ir a dormir
No tenemos tiempo ni para morir
No tenemos a quienes seguir
Ni tenemos burdas formas de vivir.

No tenemos nada que construir
No tenemos que ir ni venir
No tenemos ya qué consumir
Ni tenemos nada ni para aplaudir.

No tenemos dónde relajarnos
No tenemos cómo tensionarnos
No tenemos razones para complacerte
Ni tenemos bronca para odiarte.

No tenemos cómo presentarnos
No tenemos forma de ausentarnos
No tenemos preguntas para formularte
Ni tenemos altura para responderte.

Bosquejos imprecisos

Seguidor, una virtual conexión
El lector, una especie en extinción
La lectura, un esfuerzo de cordura
La escritura, una suerte de locura
Escritor, un tractor a propulsión
El autor, una insigne condición.
La mujer, una fuente del querer
Un señor, caballero del ayer
El texto, parca comunicación
La voz, velada revelación
El saber, tintes del reconocer
El creer, ciencia del desconocer.
La cultura, circo de recreación
La creación, adoquín en vibración
Escultura, el pasado que no dura
El futuro, navidad y sepultura
La canción, magia de renovación
El arte, un hogar sin dirección.

Rotas cadenas

Por hartazgo de lo falso
O atracción de la verdad
Se va alejando del cadalso,
réquiem de la oscuridad.

Se emancipa en lucidez
Percibiendo en claridad
Va expresando con fluidez
Su amor por la libertad.

Y si crujen las cadenas
Que le impidieran actuar
Van cediendo sus condenas,
Su ansia tiende a fluctuar.

Si se encuentra aburrida
Por ya no tener que lidiar,
Sobriamente podrá guiar
A otras almas por la vida.

Pues es justa la experiencia
Y quien oye la interpreta,
Su voz se torna paciencia
La paz es buena receta.

Es su presencia una estela
Que va dejando un cometa,
Se despliega lo que anhela
A voluntad pura de poeta.

Y se hace extenso el idilio
Porque vivir ya la enamora,
Entonces alcanza el concilio
Cuando inmortal rememora.

Del olvido hace su apuesta
Pues el olvido es frescura,
Grafica del sol la puesta
Pues el recuerdo no dura.

Oscila entre sentimientos
Entre el ocaso y la aurora,
Si la despeinan los vientos
A tientas marca la hora.

Con ojos llenos de arena
La luna es sólo una sombra,
Se irrita si se la nombra
Deslumbra como una Helena.

Recreación

Pensé en una mariposa
mas era hoja seca al viento,
creí ver una paloma
de un ave era el alimento,
se recrea la naturaleza
las nubes del firmamento
y allá, sobre el horizonte,
estriba mi pensamiento.

La visión mítica

Íbamos camino a la playa, en el Roll Royce de Maratón Díaz, cuando vimos que desde la garita de vigilancia nos hacían señas para que detengamos la marcha. Maratón, obediente, desaceleró y estacionó unos metros pasando la garita. El oficial que hacía las veces de vigilante se acercó al vehículo y asomó sus barbas a la ventanilla donde Maratón ejercía la conducción. Lo observé detenidamente, con atención en su rasa barba.
-A este tipo lo conozco. -le dije a Maratón.
-Sí, creo que es el de la tele.-me dijo en voz baja.
-¡Claro! Es Vigilio. ¿Te acordás que nos regateó un voto vez pasada?
Nuestra conversación con Maratón fue interrumpida por una tos seca de Vigilio.
-Disculpen… ¿van para allá? -dijo Vigilio señalando el puerto.
-Sí. ¿A qué viene la pregunta?-dijimos casi en una voz.
-Este trabajo me tiene podrido. Quiero ir a recorrer un poco las costas. ¿Me llevan?
Maratón me echó una mirada escrutando. Asentí con la cabeza.
-¡Suba! -señaló Maratón.
El ex vigilante y ex oficial subió al coche agradecido. Enseguida se pusieron a debatir en torno a la política, cómplices en sus obras para la sociedad, que nadie le encomendó. Mientras, observaba por la ventanilla lo que me parecía la caída de un meteorito, paralelo a la ruta por la que viajábamos. Maratón, de vista perfecta, me cortó la inspiración:
-Es un ovni. -sentenció. Y en el primer cruce, ante el silencio de los tres, se metió por un camino rural.
Ninguno observaba ya el camino. Nadie recordaba la playa ni sabíamos distinguir si la radio emitía un reggaeton o un tango, abismados por la aparición que se había suspendido delante nuestro, contrastando con lo que quedaba de ocaso.
-No puede ser.-repetía una y otra vez Vigilio
Maratón había detenido el coche y el motor se apagó sin interacción de la llave. El platillo, que se mantenía suspendido, había comenzado a descender delante de nuestras narices muy lentamente, hasta que aterrizó. El impacto en nuestros corazones era tal que sólo oíamos nuestras respiraciones intermitentes.
De pronto, paralizándonos por completo, salvo nuestro sentido de la vista, una escotilla de la nave, que octuplicaba el ancho del Roll Royce, se abrió, elevándose.
Una silueta se asomó e inmediatamente una especie de escalera se desplegó delante. Nuestro asombro no nos daba tregua. Estábamos solos ante el fenómeno. ¡Miento! Detrás del vehículo había un turista en bicicleta. A quien suponíamos sería el primer alienígena en tener contacto con seres humanos se le había dado por poner mayor suspenso a la situación. No alcanzábamos a distinguir, tras la sombra de la aeronave, correctamente su figura. Pero lo imaginábamos extraño. Todo era suposición en nuestros pensamientos pues la oscuridad, a esa altura, nublaba cualquier atisbo de visión.
A todo esto, que el alienígena no descendía, el turista, a nuestra derecha, se nos había adelantado y avanzaba rápidamente, habiendo dejado la bicicleta detrás del Roll Royce. En su andar, nos distrajo y no alcanzamos a ver el reingreso de la escalera pero sí el cerrar de la puerta de la aeronave. La misma, elevándose en espiral, desapareció de nuestra vista.
Quedamos pasmados, en una especie mezcla de éxtasis con desilusión. El turista se dio vuelta, y Vigilio lo reconoció:
-¡Es Reviro! ¿Qué hace Reviro acá?.-inquirió.
Reviro Monfrinotti era un aclamado e ilustre filmador de eventos paranormales y había dado varias conferencias por todo el globo y en diversos medios.
Se acercó, con una sonrisa amplia, y exclamó:
-¡Lo tengo todo! ¡Todo!-señalando su celular.
Los cuatro quedamos impávidos. Habíamos estado a un instante del momento que cambiaría nuestras vidas, y probablemente el de la humanidad. Pronto en redes sociales un video de la penumbra, grabado en vga, se haría viral.

El árbol

Por un hombre se han calado los cimientos
de una vida libre de mandamientos
que sensible al dolor y al sufrimiento
se abre al sol y se dibuja con el viento.

He encontrado entre preceptos confusos
la vertiente que calma la sed y purga
el haberme distraído con las murgas
manantial de vida eterna para ilusos.

He cavado el pozo tan profundamente
que he dejado de correr detrás del oro
y aunque a veces el discurso de algún loro
se me atrapa y me arrastra la corriente
y otras veces es alguien que quiero mucho,
si mi alma está serena no lo escucho
y el tesoro de la dicha es permanente.

El que habla no es filósofo ni literato
es la voz que se te sirve en otro plato
como el cuerpo crece igual que una semilla
ahora el árbol da sus frutos, maravilla.

Y las aves allí posan en sus nidos
con sus cantos entristecen los gemidos
no sonríen, mas parecen muy felices
las estrellas no usan flash ni son actrices.

Abajo el mundo continuará allí rodando
y el tiempo se lo seguirá devorando,
dado vueltas con caritas maquilladas
y adornadas queriendo ser fotografiadas
creyendo que el tiempo mismo,
( patrimonio enzarzado del abismo )
en un sensual rapto de piedad
le hiciera un razonable lugarcito
en alguna fastuosa eternidad
igual que al simpático Pulgarcito.

¿Cuántas veces veré en el rostro del amigo
y de su voz oiré palabras de desacierto
tentando el corazón, el espíritu, mi abrigo
como un diablo ofrece el mundo en el desierto?

El crack

Pinceladas sobre “Pasta de campeón ( la verdadera historia)”, un relato de Martín Díaz.

En verano, el sol parte la tierra en dos. Sobre la parte en la que pisan los gentíos, queda una pendiente que hace que los autos desciendan a los balnearios y sus ocupantes caigan con ánimo festivo sobre las aguas que otra vez los devuelven a la orilla, pero éstos en una insistencia pueril intentan doblegar la fuerza de la inmensidad que los refresca y le hace olvidar todo lo demás, y la escena se repite hasta el cansancio de aquellos o hasta que son tragados por la otra. De un modo u otro, indefectiblemente vence el mar. Del otro lado de la tierra, los días en el barrio son largos, y el fútbol se juega de la mañana a la noche. Dependiendo la cantidad de los partícipes, si son dos, el juego es un arco a arco. Si de repente aparecen un par más, se juega un veinticinco o se corta la calle con dos ladrillos en una punta y dos camisetas en la otra armándose un picado. En éstos casos la jugada se invalida cada tanto al grito de ¡Bici! o cuando algún conductor en su auto considera que su lugar en el mundo fue un error del destino y se dispone a cruzar el abismo que lo acerque al océano y lo aleje del estupor. Pero a las tres de la tarde, siempre ( pero siempre ) estaba ahí en el parque. Un muchacho alto, con no muy buena forma física, de zapatillas negras, las medias blancas hasta las rodillas, un pantalón largo cortado sobre las rodillas, de chomba de vestir un poco gastada por los años y un gorro de lana bicolor que le tapaba los rulos. Cada tanto pasaba algún transeúnte que no sabía de qué lado de la tierra le tocaba vivir, y al atravesar la cancha su desconcierto crecía, pues la misma cruzaba todos los juegos –como hamacas, toboganes, calesitas e incluso algún monumento- que eran un obstáculo más dentro del mismo partido. Los arcos, desde ya, no tenían travesaño, lo que disparaba peleas interminables para determinar los goles; a veces algunos se iban a las manos, pero enseguida la redonda volvía a rodar y todo se olvidaba rápidamente. Como árbitro no había, cada quien cobraba lo que cobraba y todos estaban de acuerdo con esta reglamentación natural del juego, la cual le daba más respetabilidad y dinamismo a cada encuentro. Éste muchacho era descendiente de tano y, como tal, un tanto fanfarrón, pero de corazón criollo, que cualquiera con un poco de sensibilidad la vislumbraba en el brillo de sus ojos claros o en la rispidez de su sonrisa. A veces, cansado, se sentaba a mirar el partido que raramente se detenía y lo veías tomando un poco de agua desde atrás del arquero. La diferencia entre los pibes de los clubes y acá en el parque es el estado físico. Pero acá, vienen de todas partes y se comen goleadas y apenas si la ven pasar. El otro día vinieron tres de Carasucias y no la vieron ni cuadrada. ¿Sabés qué pasa? El fútbol  es un juego de vivos, acá no hay categorías, puede jugar tanto un nene como un veterano, y el instinto con la pelota se desarrolla como un embrión sin que nadie le enseñe cómo tiene que crecer y los que juegan acá escuchan hablar de escuelas futbolísticas y si no les dan el cargo de director o alguno superior no quieren saber nada. Acá el partido termina cuando ya no queda luz, si es que no se cansaron todos antes y ya no quieren jugar. Y si bien, el encuentro de cada día hace olvidar el resultado del día anterior, ganar lo es todo. El gordo, que en el parque juega de local, tira paredes con el tobogán, usa los árboles como cortina y busca la devolución con un mástil, es crack. Pisa la pelota y mete un caño de taco para pasarlo por arriba cuando el defensor queda desparramado por el piso y define con un toque suave que ni el mejor arquero adivina. Cada tanto pasa entre dos al feroz grito de ¡Ole! y esos se quedan masticando bronca mirando cómo se la cucharea al arquero. O amaga para un lado y sale para el otro, y el defensor parece un molinete de metegol que no sabe dónde está la pelota. Si nadie sabe lo que es la felicidad lo puede ver jugar al gordo y dar cuenta de que no sólo existe, sino que es posible encontrarla en vida. Algunos dicen que si no estuviera gordo jugaría en otro lado. Pero si está gordo es porque respira fútbol al levantarse, come fútbol todos los días, e incluso se le va la mano con el postre, que también es fútbol. Cuando el partido termina él no se entera de los elogios que le propinan los demás porque al caer el sol empiezan a fabricar y hay que aprovechar la temporada estival. ¿Sabés cuántos jugadores salieron del parque que después llegaron a jugar en primera? ¡Un montón! Y ni te imaginás las de veces que me quisieron llevar a mí. Pero no. Los clubes son una mentira. ¡Se la pasan corriendo! pensando horas qué van a hacer cuando llegue el partido y si le tirás una pelota no saben ni para qué sirve. ¡No se divierten nunca! Para colmo, si no tenés algún arreglo, con suerte, comés banco todos los sábados y a la redonda recién la mirás por la tele, con nostalgia. Lo mío es acá. Todos saben que tengo pasta de campeón, a mí nadie me la va a contar. El fútbol es esto papá, es picardía, viveza, no es para cualquiera, y si querés jugar vení al parque a las tres que ahí siempre te voy a esperar.

Retiro espiritual

Me gusta romper esquemas, sacar diálogos del contexto al que se someten, diseccionar el libreto en el que vivimos, responder por ejemplo:

-¡Leo! ¿Cómo andás??
-Anoche, a las dos cuarenta y cinco.

-¿Cómo ves la situación económica del país?
-Siete a uno, codificado.

Romper los cánones:
-¿Qué decís? ¿Qué contás?
-La epístola papal dio resultados negativos, mientras el euro cotiza estable a la espera de un posible quórum en Pisa.

Destruir algoritmos de pensamiento arraigado:
-¿Qué hacés Leo?¡Tanto tiempo!
-Tu actitud escatológica me provoca glamorosos espasmos, tu tormento será flores en días donde la fauna sea exiliada por los terratenientes, ávidos de minería de alta rentabilidad.

Tocar puntos ocultos:
-Sr., ¿me dice la hora?
-La tarde no tiene parangón, en todo caso, si el calor cede, abrácese.

Purgar condenas socioculturales:
-¡Buen día!
-Será vuestro siempre y cuando calle el alba previo al ocaso de gallos ciegos y gallinas cojas.

En definitiva, me gusta el yodo, el ácido fólico, la taragüí y tu desconcierto.

Anclado en París

Y aquí estoy
Observo la estela de un avión,
Hay movimiento
Sensualidad en la marea de gente
El trajín del peatón
Las palomas caminan ligero
Pican y vuelan hacia las cornisas
De sólo pensar también me muevo
En sintonía vital
Con todo lo que siente,
Subo escaleras
Bajo despacio, silbando
Aminoro el andar
Y pido un café que no tarda en llegar
Como la luz del alba
Como su presencia
La compañía mitiga el dolor,
La tarde cede y se sucede
Se despliega en noche
Disfrazada
Hay luces que distraen
Y luces que llaman la atención
Cumplen su función
Como la arquitectura
Pensada para atravesar los años
Para disminuir los daños,
El automóvil muestra inquietud
Esa ansiedad de una época
Marcada por las marcas
Sin nacionalidad
Que se hacen llagas,
Pero sigo aquí
Sin pesar
Sin el peso del olvido
Sin descuidos
Inadvertido
Nunca me voy.

El arte no es información

El arte no es ninguna información
él es más bien sutil comunicación,
la poesía es la rama de un frondoso
y sublime árbol que te llenará de gozo
con su sombra, tan gentil, benevolente
que apacigua enervaciones de tu mente
y te lanza una soga si caes a un pozo
para que escales con todo alborozo,
pues se dice que también es redención
y es del alma la más regia expedición.

La poesía, que no tiene explicación,
da motivos para recobrar el amor
que en trayectos de odios de rencor
de temores, de dolores y de sopor
ha perdido la tenacidad y el vigor
se ha rendido ante la vulgar tentación
y en apariencias de vistosa ostentación
se ha quedado recluido en su interior
y el vacío ya no le ofrece un sabor,
pero un verso le otorga satisfacción.

Cuando llega la palabra tan preciada
podrá entonces la poesía ser venerada
y cortar el mal que te tiene aprisionada
como espada, si está muy bien afilada,
liberar al transmitir y tanto al comunicar
que te puede trastocar, llegar, obsesionar
como algo curioso, como toda obra de arte
como el cosmos del cual todos somos parte
que busca cuidarte, intrigarte, conquistarte
y como la luz del día, la poesía, recrearte.

Recuerdo

Si el presente es un recuerdo del futuro
y el futuro es proyección de algún pasado,
si el momento siempre es tan inoportuno
que como este, el de ahora, no hay ninguno,
no recuerdo, no lo sé, no estoy seguro
cómo fue que a este punto hemos llegado.

Tanta letra muerta

Letra muerta ya marchita
tinta gruesa que no palpita,
en tus trazos no hubo vida
no es como lava fundida
que no toca, que no hiere
que no llega, que no quiere
trasmitir algo al ser leída
comunión con tierra querida,
aunque un alma se derrita
con tu muerte no se excita.

Letra muerta está en la vía
que en un antro se recita,
no hay en tu sino alegría
pues nunca más resucitas.
Ni tu palabra regurgita
ni tu emoción se vomita.
Letra muerta y conocida
que te citan con porfía
cadáver de una estampida
no vive en ti la poesía.

En común

Fotografía de Jorge Guardia

El espejo en que nos miramos y las telenovelas románticas,
El baile menos soñado y las ideologías neuróticas,
Las horas matutinas y la existencia digital,
Los recuerdos post mortem y el talento prenatal,
La sonoridad mecánica y la amplitud mental,
La noche apacible y el perfume pluvial,
El dolor de muelas y la epístola papal,
El sexo en el zaguán y la frivolidad trivial,
Las notificaciones sobre el cristal y los anuncios con megáfonos,
Lo que sobre la almohada escuchamos y un coro de reidores autóctonos.

Mariposas y donaire

Estimados lectores de pacotilla:
Que leéis cada tanto alguna frase,
¿No creéis que la luna en una fase
Os sonríe y guiña un ojo, la muy pilla?

¿No pensáis que el cometa en su viraje
Os saluda con su cola y su coraje?

¿No observáis la mariposa que se posa
Sobre la rosa en vuestras narices,
Tan jocosa que se jactan las perdices
De su vuelo rozagante que rebosa?

¿No creéis que esa frase de algún sabio
La haya dicho en verdad uno en escabio?

A ver tú que te creéis tan importante
Con tus aires y tus humos de triunfante
¿No observáis que te conoce hormiga alguna
Y siquiera la abeja reina a ti te juna?

El ruido

¿Es la imagen adicción?
Suscita imaginación,
Un mosquito es picazón
Despertando comezón,
El ruido, similarmente,
Transita verbal en mente
La palabra, contradicción,
También suple la función
Como una triste canción,
Un verso es comunicación.

de ideas y sensaciones

La vida es una maraña
de ideas y sensaciones
la vida a veces engaña
con sus contradicciones.

El año se me escabulle,
arena entre los dedos,
quizá el tiempo engulle
a todos nuestros credos.

Y sobreviven creencias
que adoptan las modas,
atisbos, reminiscencias
como baile en las bodas.

El día se ve tan claro
como agua de manantial,
quizás nos parece raro
un averno en lo celestial.

Despega, surca los aires
en vuelo tan magistral,
navega y cruza los mares
el crucero fenomenal.

Es el viaje una estadía
que obnubila sufrimientos,
pasajero de la osadía
que detiene pensamientos.

El silencio cobra sentido
cuando la palabra derrapa,
ruge el león malherido
siente que la vida escapa.

Se va

Se va un año del calendario
se va una vida del vecindario,
se pierden los sueños a diario
como gotas que deja el rocío
se pierden nubes en el estío
cual parábolas ante el hastío.

Y se van yendo de paseo
los refranes en el ajetreo
también se van del museo
los visitantes de la ciudad,
se va también la pubertad
y crecen ansias de libertad.

Seguro se irán los temores
pasiones ciegas, los rencores
pasan y pasan los motores
pasan aves, pasan palomas
se van malestares con bromas,
es la serenidad que asoma.

Novedad



La música tiende a relajar
las tensiones de este mar,
el alma tiende a cacarear
las piernas quieren bailar.

Y en la cabeza ya suena una canción
y el corazón se extasía en diversión,
en un día que celebra la bendición
es un nuevo muy antiguo notición.

El presagio de la noche es un rumor
los estruendos van augurando color
hasta el cielo tiene ese toque de humor
En la noche de paz, noche de amor.

El tiempo corre sin piedad
busca alcanzar la eternidad,
se detiene en osada libertad
y celebra el día la novedad.

Edad nueva para el hombre sin temor
sus preceptos iluminan lo interior
como el sol refulge en el exterior
y se funde toda luz ante el dolor.

Como un rey al que se hace alusión
es vivir la vida un canto a la redención,
Si la muerte dicta el fin de la ilusión
Ya habrá dicha para la resurrección.

Señales

Sensaciones, pensamientos
que decoran el momento
rostros viejos, educados
cámaras por todos lados
no registran las ideas
ni qué sienten las mareas,
va quedando en el archivo
lo que pasa, lo que ha sido
y lo que será proyectando
cómo el mundo va marchando
cómo avanza y retrocede
lo que pasa, o se sucede
cada paso que transita
el peatón o en calesita
el tránsito vehicular
el acontecer crepuscular
compras, ventas, trueques
en efectivo o con cheques
con tarjeta o con postales
lo que pasa, sus señales,
cada beso en la cantina
los que esperan en la esquina
y palabras en letreros
teléfonos monederos,
las prisas, viene la noche,
el apuro, timón del derroche
de dinero, de energía
que se cubre con la orgía
todos sedientos de carnes
lamentos de cada lunes,
lo que pasa, cada semana
pelos rebeldes por la mañana
las canas que aparecen
recuerdos que estremecen
todo parece marchar
es el vaivén al viajar
es el paso en el camino
es destreza ante el destino.

Lo vivido

Todo lo vivido
Todo lo pensado
Todo lo soñado
Todo lo desado
Viaja a ningún lado
Sigue de costado
Queda cual legado
Como lo heredado,
Como por traslado
Sigue recostado
Cerca del tejado
Cerca y alejado
Junto a lo cargado
Duerme aletargado
Y al ser despertado
Vuelve recreado.

Lágrimas

Truena el campanario celestial
Celeste llora lágrimas de sal,
Malestar que se vuelve habitual
Donde todo siempre le resulta igual.
Nunca sale de su caja de cristal
Solamente a dar un paseo virtual.

Sin pensamiento

¿Qué son las palomas sin el viento,
qué es del hombre sin pensamiento?
¿Qué es del mar sin el oleaje,
qué es la boda sin el traje?
¿Qué es del alba sin la tierra,
qué es la madera sin la sierra?
¿Qué son los peces sin el río,
qué es de la nieve sin el frío?
¿Qué es de la tormenta sin el trueno,
qué es esto que cada vez sé menos?

Lo que fuere

Si es fruto del trabajo
O es obra del destino,
Si estafa es desatino
Algunos lo llaman bajo,
Si se asemeja al trueque
Al trocar tiempo, esfuerzo,
Si vale lo que un cheque
Y se cobra con escuerzos,
Si todo lo simplifica
O en falta la complica,
Si es también gratificación
O redunda en emoción,
Si es centro de atención
Ya de cualquier nación,
Si manda sin criterio
O es coima en ministerio,
Si a las personas mueve
O se moja cuando llueve,
Si te saca de apuros
O se cambia por duros,
Si es deuda o agujero
O es cobre en monedero,
Si en números se mide
O con palabras se pide,
Si paga el alimento
O es ladrillo y cemento,
Si me importa un cuerno
O te lleva al infierno,
Si sólo es un invento
O le hacen monumento,
Si sirve a buenas obras
O lloras si lo cobras,
Si sólo es que va y viene
O ayuda y entretiene,
Si es vil metal rastrero
O es cuenta del banquero,
Si es cambio o se acumula
O a la felicidad emula,
Si es tierra para sembrar
O facilita el bienestar,
Si es culpable de males
También tiene sus rivales,
Si es eso o tal vez un poco
O es lo nos vuelve locos,
Si lo damos por perdido
O le encontramos sentido,
Si es causa de distancia
O no se le da relevancia,
Si es un café, un licuado
O es algo del pasado,
Si al mundo lo involucra
Y por ello se lucra,
Si es un mal necesario
O un bien del recetario,
Si mal se distribuye
O al bien lo constituye,
Si es una recompensa
A una labor inmensa,
Si es amo o esclaviza
O si a todo relativiza,
Si sólo es la jactancia
O no le da importancia,
Si se pierde en los vicios
O se gana en los juicios,
Si es modo de intercambio
O no tiene recambio,
Si sólo es pasajero
O un turista de acero,
Si ronda el pensamiento
O te lo trae el viento,
Si es como aire en la rueda
O es sólo una moneda.

Luz

El sol sale para todos
Para todos, sí señor,
Pero de todos modos
El sol sale a lo mejor
Pese al dolor de codos
Del otro lado, señor;
Y si eso nos desorienta
Seguro que no amedrenta,
El sol que nunca nos falta
De Tokio hasta Punta Alta
Sale -pues nunca duerme-
Así no quiera al quererme,
Pues su luz hace alusión
Al hombre y a su ilusión
Que así la viva en poesía
Es grata la travesía,
Con dolores que nunca faltan
En colores, que a la vista saltan,
Con luz disipando la oscuridad
Con luz todo es claridad.

Dónde

 

Aquí comienza la vida
quién sabe dónde termina,
Aquí, sin más preámbulos
sino dónde pudiera ser,
Aquí comienza enseguida
quién sabe cuándo culmina,
Aquí, sin tanto ángulo
sólo es donde puede nacer.

Recortes

 

Entre frases y sentencias
recortan con vehemencia
de una pieza tan singular
como un texto al circular,
pierde sentido lo escrito
y torna breve el escrito
-disculpe si me repito-
perdiendo su integridad,
como si al ser recortaran
su particular capacidad,
miembros, su percepción
y de tal modo esparcieran
su nobleza, su condición
pintando azul con pincel
tan sólo una parte de él.
Con esto tan sólo digo
hay una voz que persigo,
es la voz de aquél autor
de un sentimiento rector,
que los recortes mutilan
sin ánimos de hacerlo
y aún debo reconocerlo
en esas frases anidan
sus huestes, lo que dejaron
de textos que conquistaron
a muchos lectores atentos
que se quedaron contentos
y entonces los recortaron
y a los libros olvidaron.
Así funciona el esquema
de las frases y fonemas,
pero si se siente perdido
entonces busque el sentido
del texto, de lo escrito
lo que transmite el escrito
-disculpe si me repito-.

La luna sobre un charco

 

Buscando la luna en el reflejo
no me dirás que es de viejo,
que el corazón no envejece
da la luz donde todo crece
que florece y que fructifica
y que a todo el mal rectifica.

La encuentro sobre un charco
nítida, como al mar un barco,
que ni el viento precipita
en su tenue movimiento,
y en sutil descubrimiento
es el corazón quien la recita.

Como agua de lluvia

 

Llueve sobre la tierra
sobre los techos
sobre el cemento,
también sobre el pavimento
y sobre las baticuevas,
y todos los superhéroes
dormidos en la ciudad
no hacen más que soñar
un remedio pa´ la verdad.

Soñando ya no con luchas
soñando, soñando están
y los males al acecho
las miserias no se irán
con el agua de la lluvia
que al corazón lavará,
y el cerebro entristecido
no se dará por vencido
con paraguas a las calles saldrá.

Recorriendo las vidrieras
caras largas en la acera
encontrará alguna sonrisa
que viajando a toda prisa
algún charco pisará,
¿encontrará felicidad,
amor, carisma, ansiedad?
Seguramente lo hará
buscando con libertad.

Llueve sobre la tierra
sobre las cabezas
sobre los árboles,
también sobre el campanario
sobre las aves, los trenes,
y todos, todos mojados
mojado el abecedario
las palabras y los bienes
soñando que se secarán.

Algún día nos dirán
por qué el cielo bendice,
y seremos, quién te dice,
como agua de lluvia nomás,
llegando en las estaciones
rechazada y esperada
pisoteada, también amada,
despertando sensaciones
como algarabía, mojada.

Y al irnos habrá una fiesta
con el sol a toda orquesta,
las aves nos cantarán
y todos los corazones
secos, enloquecerán,
ya no habrá superhéroes
el bien se marchitará,
quizás, con tanta sequía,
un día nos recordarán.

Persistencia

 

Escribo y escribo
con pluma de ganso,
tecleo si vivo
escribo y me canso,
y varía lo que digo
lo que dejo en remanso
escribo y le sigo,
al soñar descanso.

Y repito rimas
y versos que auguran
resabios de paz
que en ti se inauguran,
cual si fueran obras
donde voces murmuran
ecos del sol y su haz
de luz que perdura.

En una canción
escrita en poesía
vibra de emoción
tu alma y la mía
cual premonición
de la fantasía,
real situación
de serena alegría.

Persisto escribiendo
en verso y en prosa
tecleando, sintiendo
que no es poca cosa,
y usted lo va viendo
cual profana diosa,
aún sigo viviendo
persisto en la rosa.

Voces de milenios

El celular es una vía
de escape a otro lugar,
nadie sabe muy bien
dónde está, dónde se es,
pues en un santiamén
la mente viaja también
de aquí p’allá y viceversa.
El pensamiento conversa
En aras del porvenir
Del omnipresente presente
Y de un pasado vigente,
El movimiento al lucir
Lo va cambiando de estado
Lo lleva de lado a lado
Tornando al mar inestable,
Volviendo todo descartable
Como una foto o un verso
E incluso el mismo universo
Que como no tiene entidad
Reviste libre identidad,
Y la noche, entre silencios,
Entre ruidos y entre sueños
Nos repite hasta el cansancio
Son las voces de milenios
Que en la aurora todo nace
Que en el día ya reluce
El estigma de las cruces
Cuando la esperanza yace
En la palma de la mano
Que te acerca al de un fulano
Al amigo y al hermano
Pues el mundo es novedad
Que de tantas, infinitas,
El goce en la variedad
Cubre espacios de lucecitas
De imágenes, palabra escrita
Poesía, magia y realidad.

Justifica

Imaginando cosas,
que toma por realidad
Daba vuelta las creencias
Que suponía verdad,
El perfume de las rosas
Que se esparce en libertad
Le dio sentido a sus vivencias
Fructificando en cualidad.

Con una Biblia en la mano
Justifica la insolencia
Con la violencia en la otra
Siempre tiene una sentencia
Que conjetura los males,
Y se olvida que un hermano
Es semejante por tales
Sentimientos fraternales.

Sólo al hacer lo correcto
Se limpia así de impurezas,
Y por un sendero más recto
Donde no crecen malezas
Transita su alma ligera,
Que morigera los pesares
Y si su intuición acelera
va alcanzando certezas.

Espuma de mar

Tan cerca el mar, el cielo
Como tus labios, tus cabellos
Sobre la arena, tu pecho
Entre las nubes tus manos.

Los pies cubiertos de espuma
La mirada, cántaro de lluvia
Cesa al sol, vuelo de gaviotas
Corazón encallado en las rocas.

Es la voz que al aire toca
Suavizante del carácter,
La marea, el pensamiento
El viento se torna horizonte.

Sobre las piernas, la sal
En la espalda un pejerrey,
Cantas sirena en el mar
El cielo es toda tu ley.

El día

 

Entre el alba y el crepúsculo
late cual poesía un músculo,
con ritmo, pausa y cadencia
que denota ser su presencia.

Y entra la aurora y el ocaso
no pierde la gracia al paso,
si el pensar se torna locura
al sentir entonces lo cura.

Mas luego, en el anochecer
persiste el impulso a crecer,
bajo una tenue luz artificial
sueña con la pura celestial.

El latido se vuelve cíclico
el anhelo tórnase lúdico,
como juega la mariposa
cuando la sombra reposa.

Lo mágico del epicentro
es que se lleva ahí dentro,
y fuera en todas las cosas
palomas, grillos, babosas.

Pensar que ocurre en el día
y que un verso da la poesía,
sentir que el destino sería
el pintar todo con alegría.

Rastros

 

El instante detiene el pensamiento
se olvida el tiempo por momentos,
se llena el espacio de elementos
el corazón es puro sentimiento.

Entonces se produce el encuentro
hay dos que se funden en el centro
se pierden los rastros del recuento
es vida que late y late  bien adentro.

Se rompen los lazos con la rutina,
nos queda el parpadeo en la banquina
y espera agazapado en una esquina
el rostro acaramelado de vitrina.

Artistas de variedad

Poetas de la verdad
cantores de la mentira
artistas de variedad
o es el arte que delira.

Todos con una razón
que no es la misma, varía,
para hablarle a un corazón
siempre con tenaz porfía.

Dibujantes del orgullo
escultores del prejuicio,
o es verdad de Perogrullo
o dislate que saca de quicio.

Todos buscando con arte
contarle al mundo su pena
con su alegría conquistarte
o al menos purgar condena.

Escritores sin inteligencia
compositores de la urgencia
del ritmo sin armonía
del clamor y su valía.

Todos artistas le chantan
al mundo su obra de gloria,
su tartamudeo, su escoria,
su vómito a menudo lanzan.

Artistas con sensibilidad
manosantas de la creatividad
le dan letra al afligido
y música a lo vivido.

Poetas, dibujantes, cantores
van creando diversos sabores
te regalan preciosas visiones
y a tu vida le dan ilusiones.

Fotógrafos que no se olvidan
actores que se descuidan
ninguno se queda afuera
ni el pintor, aunque quisiera.

Músicos por excelencia
retóricos de la sapiencia,
metafóricas reminiscencias
que se vuelven las vivencias.

Artistas que con sólo un lápiz
y con su estirpe de perdiz
le otorgan gracia divina
a tu existencia peregrina.

Presunción de inocencia

Rápido pasan los años
sistemático calendario,
uno es el universo,
de tanto escalar peldaños
o gibas de dromedarios
los muros tienen reverso.

Siempre discuten lo mismo
se reiteran los asuntos,
no regresan los difuntos
los fantasmas acompañan
en recuerdos que se empañan
como pompas de realismo.

Y en los sueños, las visitas
en presente de tan nítido
que lo visto se hace vívido,
un pasado deja pistas
como construcción verbal
del momento sin igual.

Es el tiempo la distancia
es la vida la presencia
es un virus la jactancia
la tristeza es una ausencia,
es al buscar la ganancia
que sucumbe la inocencia.

Qué sería de la muerte
nunca cesa su trabajo
los de arriba, los de abajo
van y vienen en visiones
de palabras las prisiones
sería no tener más suerte.

Sueños que se desvanecen
pensamientos que envejecen
dejan como en acueductos
aberturas o conductos
brisas que rejuvenecen
sensaciones que florecen.

En terrenos que sembrados
benévolos serán prados
y los que no sean labrados
perecerán deshabitados
o tal vez sean conquistados
los nativos, deportados.

Quienes queden en sus cuevas
no tendrán las buenas nuevas
pues sólo estarán informados
de las malas de allá afuera,
pagarán como cualquiera
el precio de estar conectados.

Y en resabios de sapiencia
distinguirán la excelencia
aunque a veces la concurrencia
la confunda con ocurrencia
y en casos de diligencia
perciban su inteligencia.

Pues vivir al fin es todo
y no hay verdad que se oculte,
que la desdicha no dificulte
brindar amor codo a codo.

Sendas

 

El canto guarda el silencio
la voz llega con prudencia
el alma se eleva, denuncio,
mente juega a la ocurrencia.

Escuchar el plácido canto
lo que encomienda la voz,
se aplaca el alma con tos
discrepa el juicio, en tanto.

Cantar los vicios descarta
-con vos todo es diferente-
confunde el alma a la gente
mente juega su última carta.

Qué bello el canto tan lírico
cuando nos despierta la voz
su alma no teme a la hoz
mente duerme en lo onírico.

Es el canto que estremece
esa voz que al salir de boca
llega al alma, no equivoca,
a mente le pide que rece.

Pues el canto y su canción
llega la voz cuando exalta
el alma que también salta
cruza mente en devoción.

 

 

//Fotografía: Jorge Guardia

Cada tanto se va la vida

Se va la vida cada tanto
se escapa de nuestras manos
se van amigos y hermanos
se va como este quebranto.

Y la forma desaparece
nos queda lo que vivimos,
pensando en lo que perdimos
el corazón se entristece.

Aventurar un reencuentro
en sueño, alucinaciones
en cielos o ensoñaciones
la vida que llevo dentro.

Quedando lo que dejamos
las manos tan laboriosas
rebuznes si nos quejamos
palabras algo curiosas
abrazos cuando nos vamos
miradas tal vez furiosas
consejos que regalamos.

Y se va también con ella
los planes que realizamos
pues a veces imaginamos
una eternidad tan bella.

Otras veces encontramos
en otro rostro el alivio
en otro aliento tan tibio
lo que aún recordamos.

Será que Vida no mata
al menos es un murmullo,
será que tan sólo es tuyo
lo que ni Muerte arrebata.

Singular

Hay muchos espectadores
El teatro está atestado
Cuando el show ha comenzado
Se dispersan los lectores.

Espectáculo vespertino
Por las noches sin derroches
Ya deambulan en sus coches,
Con la música el vecino.

La soledad en este siglo
Ha quedado sentenciada
Sojuzgada en el banquillo
Moribunda, conectada.

Y un aplauso como un eco
Se oye manso en el pasillo
Un remanso para el grillo
Hay si el cantor deja hueco.

Y el que lo vive lo escribe
Así el mensaje transmuta
O se olvida en la disputa
Con dolor quien lo recibe.

Dejar un verso de herencia
Que no tiene competencia,
Y si es leído o es creído
Tal vez quizá comprendido.

La belleza es tan confiada
Que se muestra sin prejuicio
Y así se vista de oficio
Gusta de ser apreciada.

Centinela atento al yerro
¡Pibe no te equivoques!
Con tu lengua no revoques;
Te quiere meter el perro.

O será que sencilla mente
Decanta por el surgente.
Letra que no has de leer,
Hombre, déjala correr.

Porque no todo te toca
Porque no toda voz llega,
Si una poesía en tu boca
alza tu alma y despega.

Qué seremos, lo que fuimos,
Dónde fue que no lo vimos
Quizá la última estocada
Es la que nunca fue dada.

Y se repiten las cosas
Pasos, rostros, ¿mariposas?
Decires, nombres, sermones
Si miras también opiniones.

Pero hay algo puntualmente
Singular, único, esquivo
Que no se da virtualmente
Signo de sentirse vivo.

Y en el día, bien temprano
Sentir la dicha en la mano
Y abajo un pie que tropieza
Por si se aburre, bosteza.

Y al despertarlo el jilguero
Asoma por el agujero,
Será que será posible
Veraz vida impredecible.

Saber

El otro día iba caminando
no recuerdo bien si era domingo
o si era martes, feriado o día festivo,
lo cierto es que iba caminando
y de repente, de pronto, de improviso
me di cuenta de algo insólito
ese día, festivo, feriado o domingo
o quién sabe a ciencia cierta
si era martes en el calendario,
digo que de pronto, de repente
como un shock informativo
me di cuenta, que iba caminando
el otro día, aquél día pasado
pasado de moda, olvidado en el tiempo
iba caminando, y no sé si mirando
seguramente algo iría mirando
pero lo cierto, sin ninguna duda
es que el otro día iba caminando
y para mi sorpresa me di cuenta
como descubrir una revelación
fue tal el impacto tremendo
que ese día, domingo, festivo, feriado
o quién tiene potestad para decir que era martes
o si había testigos de que iba caminado
quizá alguno vio lo mismo que supe
ese día en que iba caminando
y tal vez, por qué no, quién te dice, mirando
aunque no recuerdo qué iría mirando
ni tampoco si era entonces domingo
lo cierto, ese día feriado, martes, festivo
es que el otro día iba caminando
y de improviso, de repente, de pronto
supe sin intermediación alguna
pues nadie me dijo, ni me lo contaron
como esos que dicen que hoy es domingo
iba mirando o tal vez caminando
o quizás caminando algo iría mirando
ya quisiera saber qué es lo que iba mirando
porque al ir caminando, quién diría pensando,
es incierto el destino de quien va caminando
pues ni siquiera sabe si es martes o domingo,
más allá del dilema algo iría mirando
pueden ser las pisadas o las aves aladas
que no saben de días, feriados o festivos,
iba ese día además de mirando
ese día certero, ese día impreciso
lo supe de pronto sin previo aviso
que iba tranquilamente ese día caminando
aunque ingenuamente algo iría mirando
y pensando, inventando, pergeñando bobadas
o tal vez el ingenio estaría trabajando
como aquellos que hacen los calendarios
con los días festivos, feriados y domingos
hasta incluso los martes de cada semana,
iba el otro día pensando y caminando
mientras iba mirando, mientras iba escuchando
qué iría escuchando, el tránsito o las palabras
que suelta la gente cuando dice es domingo
en los días feriados, en los días festivos,
iba ese día, caminando y mirando
que no sé si era martes, que no sé si pensaba
y ese día lo supe, cuando iba escuchando.

Esperar con paciencia

 

Es la brisa fría de mayo
rozando tus tibios labios,
es este sol tan timorato
que asoma y que no calienta,
es el frío de este otoño
las hojas secas volando
es el árbol que da sombra
flaca como tus ansias.

Es comunicación a distancia
a través de mensajes grabados,
es esperar que una canción
toque esta frágil ilusión
o escuchar un bandoneón
y aventurar la primavera,
es una vidriera cualquiera
es el destino del lacayo.

Es como un mozo sin moño
que atiende a cada clienta,
es esperar con paciencia
encontrar las palabras justas,
es el fruto del trabajo
que se lleva el patrón, el Estado
es el pan de cada día
es un refrán olvidado.

Es el beso de despedida
es la luz de los escabios
es tu cara si te asustas
o un momento de relajo,
es una voz que te nombra
frente a una luz de neón
es soñar con loterías
es imaginarse la vida.

Es dormir en los laureles
esperando que algo cambie,
es olvidarse los pinceles
engancharse en las contiendas,
( pasa un viejo en musculosa )
es una palabra divergente
la mirada tan urgente
que se te clava en la nuca.

Es el crujir de la tutuca
la sonrisa displicente
es un cine abandonado
es recuperar las riendas
y acariciar el caballo,
es atravesar el sendero
que a veces congela sentidos,
es un hogar devastado.

Es el ala de la mariposa
la caricia en el regazo
el sueño del moribundo
el cese de los latidos,
es la broma del pelmazo
es el consejo certero
despertarse entre la gente,
es la caída a este mundo.

Media

Hacía ruido la media
Divorciada, sola, impar,
Creía un día alcanzar
La riqueza del Edén,
Digna de todo can-can,
Y en un rapto singular
Se descuidó al optar
De cajón y fue a parar
Al borde del terraplén,
Donde polillas morfaban
Y en la miseria caía.
Se tuvo que recortar.
Es zoquete por rebeldía
Y hoy la recibe su par.

Ideas

 

El día, con la luz, comienza
transcurre como todo movimiento
recorren las ideas el cemento
la nube se detiene cuando piensa.

La ventana está cerrada al espiar
muy oscura está la casa al despertar
ya se escuchan las palabras al hablar
y los ojos que se abren al mirar.

Palabras que tragamos por la fuerza
idea que naufraga tan dispersa
allí donde el insulto no te hiere
allí donde el espíritu no muere.

De a ratos los conflictos que te hunden
cargan peso sentimientos que te funden
el motor se detiene carcomido
por el óxido de todo lo vivido.

Son ellas las que incitan a buscar
un estado de bienaventuranza,
que haga blanco cuando tirés la lanza
de palabras en el centro de este mar.

Pues si lo pensás, despacio, con cuidado
el mundo es nomás todo lo dado
transcribe la voz todo lo hablado
recuerdan tus ojos lo observado.

Y cada idea que te lleva
arrastra consigo la marea
que sólo se calma si está plea
si no, se rebela y se subleva.

Son fieras a veces enjauladas
en otras son bestias endiabladas
tranquilas e inocentes son bobadas
geniales, son cosas inventadas.

De todo el vaniloquio que te cubre
que ronda dormida el pensamiento
quizás una luz te lo descubre
al hondo, sereno, sentimiento.

Y vuelan joviales las palomas
en bandas pues nunca viajan solas
captando tu frágil atención
da brincos de bronca la tensión.

Tal vez ellas sólo te molestan
ya ves, unas suman, otras restan,
se abre la ventana del sentido
y la luz ilumina al recorrido.

Ideas que tu corazón no enfocan
ideas que a veces te vuelven loca
destejen las palabras de tu boca
respira el aire puro sí sofocan.

Recuerda que previo la fanfarria
de aquella que retiene como garra
vivías realidad despreocupadamente
feliz, muy lista, inteligente.

 

 

 

//Fotografía: Norma Russi

El arte es un disparador

 

Una pintura puede dejarte helado
o una escultura vista de costado,
la música dispara el pensamiento
y el espíritu se eleva somnoliento.

Se me ocurren mil cosas al escuchar
tantas aves que no las puedo atrapar
las observo, solitarias o en bandadas,
en su vuelo por el aire cual tostadas.

Y no creas que sólo digo bobadas
porque vuelan, libres de mermeladas,
si hay prisa por probar el desayuno
me esperan esta noche allá en Neptuno.

Es que vuela también el sentimiento
y la mente que viajando en el aliento
tiene apuro por llegar como ninguno
surca estrellas en el espacio que reúno.

De la  música es tan magnífica facultad
que te acerca a una sublime libertad
cuando grises son las nubes de tu avión
que no vuela si se larga un chaparrón.

En los tonos que el diapasón ha afinado
ya se oye el malestar que ha doblegado
y se despierta iluminado y sigiloso
un alcance que concuerda con el gozo.

Escuchar, escuchar y nada más
esa voz que describe tan veraz
lo que no siempre capta la mirada
esa voz que te protege cual espada.

Y sentir que la música calma y eleva
y si acaso algún demonio se subleva
será atado como bestia por mil años
si lo sufres vete a llorar a los caños.

Penetrar en la canción es comunión
unidad, cuerpo y alma, es el arte
y la música que llega a recrearte
te dispara en un suspiro al corazón.

Comprender

Qué ganas de enseñarte lo que aprendí
de olvidar, un momento, lo que creí
de que sepas que amar es compartir
el saber, la comprensión, juntos reír.

Qué ganas de darte ahora algo de mí
y quedarme sólo lo que una vez fui
aquello que se olvida en un rincón
cuando todos se van hacia el callejón.

Entender que un hogar no es encierro
y que amar no es meterte el perro,
que un refugio donde brille sin razón
es vivir lo que siente el corazón.

Comprender que salir es extender
las fronteras, lo que puedes conocer
que volver no siempre es retroceder
muchas veces es cambiar de parecer.

Qué ganas de decirte con arte cosas
y de hablar sin privarnos de las rosas
que, ya ves, también duelen sus espinas
como niños que mendigan en esquinas.

Qué ganas de besarte cuando gozas
de escuchar de ti palabras tan hermosas
cuando lejos tú me mandas los mensajes
o en la cama nos quitamos los ropajes.

Entender que amor además es alimento
vitalicio de la comunicación, el viento
que se lleva las palabras quizás vuelve
y el abrazo de las pieles nos envuelve.

Comprender que no siempre se gana
con decir lo que se piensa con desgana
que la forma, la expresión, revitaliza
lo profundo del sentir que te erotiza.


Fotografía: Mariana Coca

Ficciones

Conflictos y tensiones
disputas de emociones
despierta sensaciones
duermen ensoñaciones
murmuran los leones
a donde vuelan drones;
hay aves, grabaciones
hay audios, filmaciones
hay carne de lechones
gorjeos de pichones,
en algunas canciones
un coro de sifones
y junto a los limones
el hambre de millones.

 

En la arena

El ambiente se va llenando
de aroma político, ese lenguaje
carente de simbolismo, equipaje
como lastre que va cansando.

Abarcando todos los temas
que se quieran debatir,
ruido que transmiten fonemas
a quien quiere sólo vivir.

Dicen que es información
que te ayuda a subsistir
para el bien de la Nación
es que deben insistir,
pero guardan la intención
de lo que te han de vender
y el eco es sustitución
del hombre, o al parecer.

Y si acaso hablás de flores
te saltan los de un partido,
si enunciás lo desconocido
te agravian de otros colores.

Si en un punto tomás postura
en la arena movediza
la misma no te asegura
que alguien muera de risa.

Pues todo se banaliza
el clima, la muchedumbre
y cómo calmar el hambre
de los que no tienen prisa,
aquél de obtener ganancia
con los sudores del hombre
o cómo restarle importancia
y voz al que no tiene nombre.

Hay cosas tan predecibles
como agua de río al mar
hay otras que son posibles
el pensamiento al cambiar.

La cultura es un alimento
que lo puedes masticar
el camino es un movimiento
que lo puedes desandar.

Se va llenando el ambiente
de sopor e intolerancia,
se va cansando la gente
del dolor y la arrogancia;
y el mundo se vuelve oscuro
sin luces que lo iluminen
como un basural impuro
donde las ratas caminen.

No obstante, aún, sin embargo
los ojos, espejos del alma,
son como un río que empalma
y te despiertan del letargo.

Pues las ideas macabras
qué sólo ofrecen la muerte
no tienen valor ni son fuertes
como las dulces palabras.

Y cuando te sientas perdida
que nada tiene sentido
recuerda que en esta vida
importa más el latido
que alguna frase repetida
que huele a huevo podrido
y así tu voz enseguida
será un canto reconocido.

Haz como el loro barranquero
que canta firme a la aurora
tan cálido el mañanero
como abrazo a toda hora.

Y si el cielo se despeja
de dolores de cabeza
iluminarás con destreza
incluso con moralejas.

Por ello, a los cuatro vientos
ofrenda tus pensamientos
que surquen el firmamento
apaciguando tormentos;
la esperanza recobrada
con templanza bien labrada
le dará nueva estocada
al circo de las pavadas.