La intuitiva espera

calle (2)

Aún no eran las cinco. Todavía teníamos tiempo de llegar. Sólo había que esperar que el colectivo pasara en el horario indicado. Ñum miró su reloj una vez más. Pasó un vehículo delante de nosotros. Luego una pareja caminando. Algún perro sin dueños daba vueltas por allí. Pasó un taxi y dudamos entre pararlo o esperar el colectivo. Lo dejamos pasar, quizá, confiados en que el colectivo llegaría a tiempo. Una señora se paró a nuestro lado. Ñum puso música en su teléfono.

Sentirte de cerca…
me enrosco cual tuerca
doy vueltas contigo
giro sin sentido…
Eres tú… eres tú…
Mi condena, vida, mi cadena.

La señora a nuestro lado soplaba impaciente. Quizás la perturbaba la música. Un muchacho se paró también a la espera del colectivo. Aún teníamos tiempo. Pasó un chico corriendo por allí. Pensé en darnos por vencidos y regresar, pero desistí. Había que insistir, no podíamos dar marcha atrás. Una niña se arrimó a quienes esperábamos el colectivo e hizo lo propio. Ñum me expresó con sus ojos su fastidio. ¿Qué podíamos hacer? Lamentaba en aquél momento no haber detenido el taxi que había pasado por allí hace algunos minutos, aunque me habría costado un ojo de la cara pagar el viaje y de momento necesitaba ambos. Una señora mayor avanzaba asistida por un bastón hacia nosotros. La parada de colectivos se fue poblando casi sin darnos cuenta. Pasó un hombre paseando un perro. Ñum miraba esperanzada. En el teléfono sonaba una balada.

Sabes que es por ti
mi desvelo, mi mareo.
Bien sabes que no duermo
que no como, que me enfermo
que entristezco si tú estás.
A ti te canto, enfermedad:
déjame ya en soledad.

-Cómo está tardando… -me dijo una señora a mi lado.
– Hoy parece que más que nunca. Cuando uno está apurado, todo se conjuga para demorarlo a uno más de lo previsto. –le dije.
– A ver, me parece que allá viene.
– No, señora, es un carro atmosférico.
Me di cuenta que el sentido de la vista de la señora estaba notablemente alterado y se lo comenté en el oído a Ñum.
– Es cierto que no veo bien, pero el sentido del oído funciona perfectamente y no soy ninguna vieja chota, ¡maleducado! –me dijo esta amable señora.
Pasaron varios vehículos, pero ninguno de ellos era el que todos los allí presentes estábamos esperando. Un joven pasó vendiendo almanaques. Nadie le compró. No sé si por carecer de efectivo, por indiferencia o porque corría el mes de agosto. Se acercó una pareja de jóvenes a la aglomeración. Luego un anciano. Al pasar un camión, pude ver en la cara de la señora de miopía avanzada cómo se desvanecía la ilusión, a medida que se acercaba, de que este fuera el colectivo que esperaba. Pensé que podríamos dejar el asunto para otro día, pero reincidiríamos en el proceso, cayendo nuevamente en la molesta espera. Sonaba una canción en el teléfono de Ñum que distrajo mis pensamientos.

A ti te espero,
sé algún día llegarás…llegarás.
Aunque espere un año entero
yo te espero, tú vendrás…tú vendrás.
Y si mi espera es en vano,
dicen, todo es vanidad…vanidad.
Es por eso que me ufano,
no entiendo esta libertad…libertad.

Supe en aquél instante que el colectivo, esa tarde, no pasaría. Se lo dije a Ñum.
– Vámonos. No pasará.
– ¡¿Cómo lo sabes?! –preguntó Ñum.
– Sólo lo sé. No pasará
– ¡Lo que me faltaba! –dijo un señor retirándose del lugar.
– ¿Está usted seguro? ¿No estará confundido? Puede ser un error… -dijo la señora casi miope.
– No pasará. Continúe esperando, si así lo desea.
– Chau a todos. –dijo otra señora.
Una niña llamaba por teléfono a su madre para decidir cómo regresar a su hogar. Un muchacho tiró lo que le quedaba de una botella de gaseosa con bronca contra el piso y se marchó. Un joven se colocó su mochila nuevamente y se fue corriendo. Volvió a pasar por allí el joven con los almanaques. Ya no quedaba nadie.
Nos fuimos caminando con Ñum en dirección opuesta a la que habíamos estado mirando y, al oír fuertemente un motor a nuestro lado, nos dimos vuelta para mirar el paso del colectivo que, aunque le hicimos señales desesperadamente, el apático chofer no detuvo su marcha. Con Ñum quedamos mirándonos sin poder asimilar el hecho. Luego, ella me miró con ternura.
– No te preocupes, a veces falla. –me dijo con su dulce voz.

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En tu mirada

entumirada

 

Viste destellos de felicidad
belleza en risa de monstruos
alegría escondida en rostros
esperanza al pasar la edad.

Viste lo que se podía cambiar
y al mal obrar viste claudicar
lágrimas, viste al amor pasar,
sonrisas, viste al dolor golpear.

En tu mirada, diamantes y oros,
En tu mirar se esconden tesoros.

Viste sentido, ocurrencia
viste delirio, ignorancia
sensible a toda presencia
viste crecer tu inocencia.

Viste de todo, el hastío
viste el estrago del frío
viste la tumba y la cuna
y la miseria de alguna.

En tu mirada, asuntos responden,
En tu mirar tesoros se esconden.

Nubes en tu corazón

 

Podrás conocer el dolor
perderle al paso el sabor
tu alma ( triste sin canto)
podrá caer en desencanto
y lo que la vida prometía
desaparecer en la travesía.

Sabrás qué es sufrimiento
y lo que deja un tormento
cuando tus cielos se cubren
de nubes que te descubren
despojada en tu almohada
de amor y casi olvidada.

Porque el olvido aligera
todo penar a cualquiera.
De la impureza su fin
florecerá cual jazmín
y si tu corazón danza
es que nació la esperanza.

Amanece en el Facebook

Amanece en el facebook, no me importa dónde estoy
me he dormido chateando y he soñado tan intenso
y en ese sueño yo me veía en el whatsapp, pero no
no era un sueño porque me clavaban el visto.

Este paisaje es tan extraño, se parece un balón esférico
los participantes opinan de todo, como si supieran algo.
Y en ese sueño yo me veía en una foto, pero no
no era un sueño porque en la selfie estaba yo.

A medida que megustamos mis recuerdos me estremecen
y en un soplo veo proyectado como un flash mi biografía.
Ya no sé si el facebook está arriba, abajo o dentro de mí
y aunque el paisaje sea tan extraño parezco haber estado allí.

Mi escuela

Todo mundo, hacer escuela.
Y a visitar a mi abuela.

Te voy a enseñar la A:
Antuán San Exuperí.
A comerse El principito,
crudo, seco, cocidito.

Y si de una no entendés,
tragátelo dos o tres;
doscientas cincuenta más.
Seguro que un día entrás.

No hay nada, más, sólo vos,
el vino, el pucho, la tos.
Pan comido un día será,
la noche el día convertirá.

Es que me desvivo por tí,
pará un poco con el ají.

Yo quiero lo mejor… Para usted,
simple, bella, stop: pared.

Por eso le hablo del día,
tu paz, mi gracia, alegría.
De un pavo, real o imberbe,
hace que el ritmo te enerve,
del canto de un loro azabache,
andá despacio, ojo: un bache.
Del vuelo del perro andaluz,
no tiene capa, cual avestruz.

Del salto de las calandrias,
y el correr del esturión.
De la calma del centurión,
y la luz de las centurias.
De la guerra, antigua, atroz,
empezá por el arroz.

De eso que han de beber los dioses,
del queso, el pan, agua, y las voces.
De tu andar, sereno, brilloso, cautivo,
las nubes, el agua, repito, es río vivo.
Del santo, tu tumba, el rumbo, azulado,
la voz, un ave, los pinos, jazmín, el prado.
Los campos, la vida, el viento, una flor,
tu fruto, será, para el mundo, el color
que ilumine, a su paso y encienda, veloz,
como un rayo, destino, cual lobo feroz,
en un cuento creído, por tí, mi alborada.
Si un día caés, entre garras, malhumorada,
al alzar la mirada, ese día verás, cansada,
que te fuiste a lo vano, gusano, paspada.

No hay nada, mi vida, mi amada, mi alma, mi luz, corazón, mi lumbrera, fulgor.
Sólo tú, tu espejismo, tu sueño, mi voz, la poesía llega y te saca de tu sopor.

A veces, pasa.
Ayer, llegó.
Anoche, vino.
Alguna es.
Al verte soy.
Al ver, sería.
A ser sin más.
Adiós poesía.

 

Sin palabras

Necesito la letra de una canción
para sostener esta efímera emoción
y prolongar en el tiempo su duración,
pero no toda, me basta con sólo un renglón.

También me puede servir alguna frase
o un pedacito de ella que no se pase
de extensa pues luego debo recordarla
cuando otro sentir venga a taparla.

Una sentencia, seis vocablos, una definición
la emoción requiere algún tipo de expresión
verbal, no me alcanza con una sensación
que la grafique, no sirve aquí la imaginación.

De una enciclopedia puede ser alguna fase
astral o un ciclo vital o un cuento que versase
de aquello para lo que no tengo explicación
ni palabras, gestos, ni una torpe declaración.

Es un poco vergonzosa esta particular situación
pero como buen lingüista no paso ningún papelón
pues siempre tengo en un bolsillo del pantalón
para que me entiendan un expresivo emoticón.

Monólogo de Laurelio

Cuenta el poeta que es poeta, y vive
con este engaño soñando,
despertando y poetizando,
y algún elogio recibe
por lo que su tinta escribe
que en cenizas se convierte
y con suerte vence a la muerte.
¿Qué hay quien intenta escribir
con metáforas y símbolos decir
en papel, por no gritarlo fuerte?

Cuenta el loco con su locura
que la soledad le ofrece,
Cuenta el narrador que perece
ante una musa y su hermosura;
Cuenta el vil mal sus proezas
cuenta el ladrón lo que pretende
cuenta mentiras y no se ofende
y en el mundo, en conclusión,
todos cuentan su ilusión
aunque ninguno comprende.

Yo cuento que estoy aquí
detrás de un papel en blanco
y cuento el cuento de un manco
que de un quijote leí.
¿Qué es el cuento? Una lección.
¿Qué es el cuento? Una ficción.
Un símbolo, una ilusión.
Y el menor cuento es hermoso:
que toda la vida es cuento
y los cuentos, cuentos son.

Antes de cambiar el mundo

Aquellos que quieren cambiar el mundo entero
Deben saber unas cuantas cosas primero:
Por ejemplo, París no desea llamarse distinta
Ni Miami pertenecer a otro país;
El Ganges es difícil que desemboque en otro océano
Ni el Vaticano quiere tener nuevos símbolos;
Mi prima está contenta con su profesión
Su hermana, lo propio, con su familia, al tejer,
Quizá, la tuya también, y el vecino chocho con su mujer;
El paraíso, feliz cuando escucha llover
Las gallinas cluecas cuando van a poner;
Para el viento nada mejor que levantar tierra y hojas
El futbolista regio con su contrato
La gata Flora dulce al ver a su gato;
Los museos vivos y libres de humo
El basural colmado con desperdicios inmundos;
Los jardines rebosantes de flores y mariposas
El doctor digno al recibir un paciente
El kiosquero contento ( hoy nuevo cliente )
Uruguay estará para unos allá sobre el oriente
Y cantan los gallos también al poniente;
Al dinero se lo gana, se lo crea, se lo roba, se lo pierde
Hay besos dulces y besos que muerden,
Hay música sublime, puede que te llegue,
Y poesías duras que tal vez te peguen.
Ahora sí, muchachit@, con tesón
cariño y devoción, cambia el mundo,
De corazón.

La caída de Babilonia

Despotrica, potrillo
Que el esquema caduca.
Afila bien tu colmillo
Lobizón con peluca
La luna viene asomando
El día irá regateando
Minutos de tu penumbra.
Y si una imagen te alumbra
Tu rostro desvencijado
Mira de reojo el pasado
Lo antiguo de la existencia
Y encontrarás la evidencia
De tu alegría eclipsada
En astros, camastros, mensajes
En rostros y bellos paisajes
Quizá en alguna alborada
En una palabra sincera
O en una poesía cualquiera.
Pues ella paciente se esmera
Y en tu corazón te espera.

El ratón

Le canto a tu alma divina,
le unto a tu piel margarina,
convido a tu boca sardina,
le pido un beso a la vecina.

Le escribo a tu risa, dulzura,
le pinto a tu rostro, hermosura,
le hablo a tu mente, locura,
me dice que soy caradura.

Me habla tu tía de cosas,
me pide le corte una
s rosas,
me dice que saque babosas,
que cuide de sus mariposas.

Le veo pasear a tu hermano,
camina escondiendo su mano,
me presta dinero o engrano.
Molesto, me da con desgano.

Te compro cartera y zapatos,
de cuero ni en pedo, baratos.
Te invito a comer unos gatos,
los pago lavando los platos.

Me voy, ahora me estoy fugando,
me marcho de aquí caminando,
y en el camino voy cantando,
espero que estés escuchando.
Vos seguí viviendo, jugando,
que mientras te voy evocando.
Y si pensás que estoy soñando,
no creas, hoy te estoy amando.

No vuelvas

No quiero tener tu presencia
me he acostumbrado a tu ausencia.
No vuelvas, te fuiste marchando
de a poco, hoy te estoy borrando.

Quedate en tu casa pensando
en lo que perdiste, llorando,
diamante en bruto soñado,
tesoro escondido olvidado.

Quedate, no vuelvas pidiendo
por Dios que te siga queriendo.
Mi alma se ha ido volando
a paisajes serenos buscando.

No vengas con cuentos de nuevo,
lo que me quitaste lo llevo
conmigo, sangrando, es un hueco
el que me dejaste hace eco.

No escribas la carta rogando
volvamos a vivir soñando.
Despierto, mis ojos abiertos
no observan recuerdos inciertos.

Un corazón triste no escucha
palabras que ayer eran lucha,
no quiero tener tu regreso
mi vida contigo es de preso.

Repito, no vengas diciendo
me amas, no creo, sonriendo.
Tu vida gastala jugando
a hacer el amor, evitando.

No extraño tampoco tu boca
tu beso fugaz, estás loca
si creés que te pienso seguido,
lamento haberte conocido.

Quedate, no vengas, no quiero
pensar que a tu lado me muero,
en vida concibo olvidarte
pensar que de mí fuiste parte.

Por fin, me despido escribiendo
mentiras te estuve diciendo.
Te amo como el primer día
volvé y reescribo la poesía.

El asado

Guitarra en mano, se hizo presente Robertino. Los muchachos lo aplaudieron cuando lo vieron llegar. La carne ya estaba sobre la parrilla. A Robertino poco le importó, y empezó:

“En la noche más oscura,
se juntaron los amigos.
Si la carne sale dura,
por si acaso traje higos.”

Se llevó los primeros, tibios, aplausos. El vino comenzó su danza. Robertino continuaba:

“De reuniones y de asados
los muchachos saben mucho.
Gente, se los ve cansados,
¿Alguien me convida un pucho?

Robertino guitarreaba, los muchachos se alegraban, mientras la carne se asaba. Entre estrofa y estrofa había charlas, bromas y la ronda del vino, infaltable. Robertino proseguía con su discurso musical:

“Si el asado se ha quemado
no se asuste, compañero,
que me vine preparado:
fui hasta lo del verdulero
y tomates le he comprado.
A usted le gusten, espero”

Los muchachos aplaudían. Se los veía a cada momento más contentos que el precedente. Se imponían distintos brindis, típicos en sus reuniones. Cada uno de ellos, generaba un brindis posterior, con diferentes tópicos: la amistad, el asado, la mujer. Robertino seguía con su música:

“Este asado huele rancio,
a esa carne quien la trajo,
si fue el bueno de Venancio
seguro compró a destajo.
Se les nota su cansancio,
¿Si le aflojan al trabajo?”

Robertino continuaba con sus estrofas. Los muchachos contentos.

“Esa carne no me gusta,
se lo digo sin probarla,
si usted a la vaca asusta
poco antes de matarla,
se pone tensa, robusta,
y sale fea al asarla.”

Los aplausos desaparecían en el espacio que rodeaba la reunión. Los brindis continuaban, como Robertino:

“Este asado no es sabroso
se lo dice un jeringoso,
huele a feo, huele a viejo,
prefiero un morrón añejo.
Si este asado se le quema,
sale duro, sabe a flema,
no se preocupe por nada,
llamo y encargo empanada.”

Las risas acompañaban los aplausos. El vino coronaba los momentos. Robertino, a cada instante se superaba:

“Este asado está podrido,
esa carne no han cocido.
Se ve cruda, roja, negra,
prefiero tarta de mi suegra.
Y si a usted le gusta este canto,
espero, se emocione, no tanto.
Sólo digo que este asado,
se ha quemado, se ha pasado.
Si usted lo come, cuidado,
alguno se ha indigestado.”

Entre risas, aplausos y brindis fue pasando la noche. Así fue, cuando fueron a comer, el asado se quemó. La carne estaba dura. En el centro cruda. Los muchachos comieron contentos, igualmente. Excepto Robertino, que es vegetariano.

Retoño de otoño

 

El viejo Vizcacha
viajaba en bizcocho
tomaba tomates
con matas en mate,
un día diabólico
en el bólido balaba
cantando en el canto
de la ventana en venta
mientras algún mantra
rezagado rezaba:
“la yerba de Bayer
no es nueva ni buena,
recuerda que cuerda
sujeta su jeta”.
¡Pobre viejo en viaje!
No se llevó la llave
ni se trajo su traje
tenía hornero en el horno
perdió un tornillo su torno.
¿Lo coloco? Loco… loco.

Memorias de cuando me moría

Se me encabronaron los bronquios
se me apelmazaron los pulmones
mientras reñían los riñones
y el intempestivo intestino
se me clavó una clavícula
en la coraza del corazón.
Pisé firme el piso chino
y me afirmé en la chinela
me siento un centinela
despisté por fin la peste
y ahora abrazo la razón.

Virtualismo y cancionero

Pierdo el tiempo
El escaso tiempo
Se me acorta.
La vida se te escapa
Boludeando, así nomás
Y se va, para no volver
Y no saber si te gusta.
Un hospital da cuenta
De la cruda realidad,
Entre el dolor y el olor
A medicinas y terapias,
Los pajamédicos te darán
Un último toque de sensualidad
Es como que te masturbe la parca
O invitarla a un café
Y dejarla pagando
Esquivando con dignidad
La sentencia fatal falaz.
El circo, contrariamente
Arbitrariamente digamos
Escoge sólo una faceta
A la cara se la devoró la careta,
Hablar con uno
Es hablar con un millar,
Conocerse, es hablar al callar.
Pero ¿hay quién oiga
entre neurosis y fonemas
Lo que dice la voz al cantar?
¿Hay quién vea, hoy,
Entre ceguera y oscuridad
Cuando se apaga el celular?
¿Pero hay quién diga
Entre lo que se haya dicho,
Algún mensaje que toque
tu frágil, sensible, ilusión?
No encuentro, mis queridos,
En este facebook del orto
El botón para dejarme de seguir.
Por eso sigo, sigo hinchando
Hinchando un poco los huevos
Para ver si entre tanto cacareo
Un día aparece un pichón
Con ganas de alimentarse,
Decime si crees que Shakira
Ha vuelto a enamorarse.
El hombre viste multitud
Multitud de disfraces
Engañando a los inocentes
Como al pueblo este presidente
La gente que piensa y siente
Se ha quedado sin durmientes
En Pampa y la Láctea vía
Esperando una copa ‘e leche.
Volviendo a dicho hospital
Más de algún profesional
Le otorga con su actitud
Un poco de algarabía
Al clima, a la latitud
Que se quedó tu porfía.
Regresando al circo social
Es difícil de expresar
Cómo es que para muchos
Se ha tornado lo virtual
Sustituto de lo real
Pese a que strawberry fields
Nothing is real forever.
Esto se escribe con prisa
Por lo denso del mensaje
Pero se lee con pausa
Pa’ no perder de vista el paisaje.
Y qué te estaba diciendo
Se hizo extenso este filtro
Qué algunos llaman poesía
Es pa’ dispersar la manada
La gente camina aferrada,
Se apoya en cualquier bobada
Para dar un paso adelante
Caminante no hay camino
Sólo un túper con pepino.
Me voy quedando sin letras
En esta tersa composición
El vino que ahora viene en tetra
Le da tinta a esta narración,
Entonces las caras pintadas
Van llamando nuestra atención
La de un payaso maquillada
La de un ministro botón.
¿Quién sabe con qué estocada
Culminará esta canción?
Quizá se despida holgada
Con un simple emoticón
O le dará la puntada
Sin hilo a ese pantalón.
Probablemente no muera
Si se aburrió aquí el lector
Porque ella dejó siquiera
Simbología en cada sector,
Tal vez el lector orondo
Con algún verso se rió
Pero este poema o sorongo
Se va a la puta que lo parió.

Cartonero

Era cartonero por derecho propio
su filosofía de la libertad
fue juntar cartones sin robar a otros
y desarmar cajas para juntar más.
Recorrió las calles de todo su reino
recogió cartones y empezó a crecer
para el barrio era nuestro cartonero
nuestro y de la calle que lo vio nacer.
Era cartonero con el sol a cuestas
fiel a su destino y a su proceder
sobre los cartones dormía la siesta
y bajo la lluvia solía amanecer.
Era cartonero y era la ternura
esa que hace falta cada día más
y era una metáfora de la aventura
que con gps no se puede hallar.
Digo cartonero porque es lo que dejamos
que nos despojamos sólo del cartón
era el que juntaba lo que le tiramos
ni siquiera sobras de tu corazón.
Era un callejero y era el personaje
visto tras la puerta de cualquier hogar
y era en nuestro barrio parte del paisaje
como un perro, un bondi y todo lo demás.
Era el cartonero de comprar botellas
y se fue con ellas cuando las bebió
se tomó de golpe todas las estrellas
se cayó rendido y ya no despertó.
Nos dejó cartones como testamento
llenos de esperanza, llenos de ilusión
viaja su recuerdo por los sentimientos
que quedan plasmados en esta canción.
De principio a rabo, amigos míos
era un ser humano nuestro cartonero…

Entre el infierno y el cielo

Yo siento que me provocas
más allá de tu deceso
no me lo dice tu boca
parece está de recreo
y apenas puedo pincharte
pareces una armadura
presiento voy manyarte
a pesar de tu locura.

Voy a comerte el corazón con queso
a devorar sin límites tu cuerpo
y aunque derrame sangre en bota, suave
gota a gota, voy a emborracharme en tu factor.
Voy a comerte el corazón con queso
a devorar sin límites tu cuerpo
y voy a hincar en tus pezones muelas y colmillos
voy a masticarte sin rencor.

No pienso comer tu pelo, tus uñas son como espinas
tu sangre es dulce con hielo, tus muslos paso en harina
tu páncreas sabe a podrido quizá deba hacer el duelo
dicen que hay un purgatorio, entre el infierno y el cielo.
Voy a comerte
con ardor.

Voy a comerte el corazón con queso
a deglutir sin límites tu cuerpo
y aunque derrame sangre en bota, suave
gota a gota, voy a emborracharme en tu factor.
Voy a comerte el corazón con queso
a devorar con interés tu cuerpo
y voy a hincar en tus tendones muelas y colmillos
voy a masticarte sin rencor.

Desde que tú te has ido

Tengo bastante tiempo para ver qué hacer
despierto y puedo disfrutar amanecer
espera otro día tan lejos de tí.
El espejo no miente, me muestra mi semblante
aunque no estás tú.

La gente pasa y pasa camina normal
el ritmo de la vida me parece bien
era muy semejante cuando estabas tú
sé que era parecido cuando estabas tú.

Qué asunto tan sencillo que es vivir sin tí
no tengo que esperar, ni verte ni escuchar
el calor de mi cuerpo no clama por tí
ni idea dónde estás
Desde que tú te has ido me siento feliz.

La gente pasa y pasa camina normal
el ritmo de la vida me parece bien
era muy parecido cuando estabas tú
sé que era semejante a pesar de tí.