Te vi

Te vi… tirabas de ese carro cual corcel
sé que te trataron bastante mal
no sé si era un guachín o vestía jean
vos sólo querías el green.

Te vi, tenías más fuerza que un jaguar
los perros te ladraron otra vez,
el gancho que te ataba se quebró
vos sólo querías el green.

Toda aquella vida no está más
la libertad ahora brilla en el alma
y cuando te encuentro en la ciudad,
creo que veo Crónica o Volver
es nada más que un canal
que invita a llorar o te incita a cambiar.
Te vi, te vi, te vi… como se ve un espejo, te vi.

 

La intuitiva espera

calle (2)

Aún no eran las cinco. Todavía teníamos tiempo de llegar. Sólo había que esperar que el colectivo pasara en el horario indicado. Ñum miró su reloj una vez más. Pasó un vehículo delante de nosotros. Luego una pareja caminando. Algún perro sin dueños daba vueltas por allí. Pasó un taxi y dudamos entre pararlo o esperar el colectivo. Lo dejamos pasar, quizá, confiados en que el colectivo llegaría a tiempo. Una señora se paró a nuestro lado. Ñum puso música en su teléfono.

Sentirte de cerca…
me enrosco cual tuerca
doy vueltas contigo
giro sin sentido…
Eres tú… eres tú…
Mi condena, vida, mi cadena.

La señora a nuestro lado soplaba impaciente. Quizás la perturbaba la música. Un muchacho se paró también a la espera del colectivo. Aún teníamos tiempo. Pasó un chico corriendo por allí. Pensé en darnos por vencidos y regresar, pero desistí. Había que insistir, no podíamos dar marcha atrás. Una niña se arrimó a quienes esperábamos el colectivo e hizo lo propio. Ñum me expresó con sus ojos su fastidio. ¿Qué podíamos hacer? Lamentaba en aquél momento no haber detenido el taxi que había pasado por allí hace algunos minutos, aunque me habría costado un ojo de la cara pagar el viaje y de momento necesitaba ambos. Una señora mayor avanzaba asistida por un bastón hacia nosotros. La parada de colectivos se fue poblando casi sin darnos cuenta. Pasó un hombre paseando un perro. Ñum miraba esperanzada. En el teléfono sonaba una balada.

Sabes que es por ti
mi desvelo, mi mareo.
Bien sabes que no duermo
que no como, que me enfermo
que entristezco si tú estás.
A ti te canto, enfermedad:
déjame ya en soledad.

-Cómo está tardando… -me dijo una señora a mi lado.
– Hoy parece que más que nunca. Cuando uno está apurado, todo se conjuga para demorarlo a uno más de lo previsto. –le dije.
– A ver, me parece que allá viene.
– No, señora, es un carro atmosférico.
Me di cuenta que el sentido de la vista de la señora estaba notablemente alterado y se lo comenté en el oído a Ñum.
– Es cierto que no veo bien, pero el sentido del oído funciona perfectamente y no soy ninguna vieja chota, ¡maleducado! –me dijo esta amable señora.
Pasaron varios vehículos, pero ninguno de ellos era el que todos los allí presentes estábamos esperando. Un joven pasó vendiendo almanaques. Nadie le compró. No sé si por carecer de efectivo, por indiferencia o porque corría el mes de agosto. Se acercó una pareja de jóvenes a la aglomeración. Luego un anciano. Al pasar un camión, pude ver en la cara de la señora de miopía avanzada cómo se desvanecía la ilusión, a medida que se acercaba, de que este fuera el colectivo que esperaba. Pensé que podríamos dejar el asunto para otro día, pero reincidiríamos en el proceso, cayendo nuevamente en la molesta espera. Sonaba una canción en el teléfono de Ñum que distrajo mis pensamientos.

A ti te espero,
sé algún día llegarás…llegarás.
Aunque espere un año entero
yo te espero, tú vendrás…tú vendrás.
Y si mi espera es en vano,
dicen, todo es vanidad…vanidad.
Es por eso que me ufano,
no entiendo esta libertad…libertad.

Supe en aquél instante que el colectivo, esa tarde, no pasaría. Se lo dije a Ñum.
– Vámonos. No pasará.
– ¡¿Cómo lo sabes?! –preguntó Ñum.
– Sólo lo sé. No pasará
– ¡Lo que me faltaba! –dijo un señor retirándose del lugar.
– ¿Está usted seguro? ¿No estará confundido? Puede ser un error… -dijo la señora casi miope.
– No pasará. Continúe esperando, si así lo desea.
– Chau a todos. –dijo otra señora.
Una niña llamaba por teléfono a su madre para decidir cómo regresar a su hogar. Un muchacho tiró lo que le quedaba de una botella de gaseosa con bronca contra el piso y se marchó. Un joven se colocó su mochila nuevamente y se fue corriendo. Volvió a pasar por allí el joven con los almanaques. Ya no quedaba nadie.
Nos fuimos caminando con Ñum en dirección opuesta a la que habíamos estado mirando y, al oír fuertemente un motor a nuestro lado, nos dimos vuelta para mirar el paso del colectivo que, aunque le hicimos señales desesperadamente, el apático chofer no detuvo su marcha. Con Ñum quedamos mirándonos sin poder asimilar el hecho. Luego, ella me miró con ternura.
– No te preocupes, a veces falla. –me dijo con su dulce voz.

En tu mirada

entumirada

 

Viste destellos de felicidad
belleza en risa de monstruos
alegría escondida en rostros
esperanza al pasar la edad.

Viste lo que se podía cambiar
y al mal obrar viste claudicar
lágrimas, viste al amor pasar,
sonrisas, viste al dolor golpear.

En tu mirada, diamantes y oros,
En tu mirar se esconden tesoros.

Viste sentido, ocurrencia
viste delirio, ignorancia
sensible a toda presencia
viste crecer tu inocencia.

Viste de todo, el hastío
viste el estrago del frío
viste la tumba y la cuna
y la miseria de alguna.

En tu mirada, asuntos responden,
En tu mirar tesoros se esconden.

Nubes en tu corazón

 

Podrás conocer el dolor
perderle al paso el sabor
tu alma ( triste sin canto)
podrá caer en desencanto
y lo que la vida prometía
desaparecer en la travesía.

Sabrás qué es sufrimiento
y lo que deja un tormento
cuando tus cielos se cubren
de nubes que te descubren
despojada en tu almohada
de amor y casi olvidada.

Porque el olvido aligera
todo penar a cualquiera.
De la impureza su fin
florecerá cual jazmín
y si tu corazón danza
es que nació la esperanza.

Amanece en el Facebook

Amanece en el facebook, no me importa dónde estoy
me he dormido chateando y he soñado tan intenso
y en ese sueño yo me veía en el whatsapp, pero no
no era un sueño porque me clavaban el visto.

Este paisaje es tan extraño, se parece un balón esférico
los participantes opinan de todo, como si supieran algo.
Y en ese sueño yo me veía en una foto, pero no
no era un sueño porque en la selfie estaba yo.

A medida que megustamos mis recuerdos me estremecen
y en un soplo veo proyectado como un flash mi biografía.
Ya no sé si el facebook está arriba, abajo o dentro de mí
y aunque el paisaje sea tan extraño parezco haber estado allí.

Mi escuela

Todo mundo, hacer escuela.
Y a visitar a mi abuela.

Te voy a enseñar la A:
Antuán San Exuperí.
A comerse El principito,
crudo, seco, cocidito.

Y si de una no entendés,
tragátelo dos o tres;
doscientas cincuenta más.
Seguro que un día entrás.

No hay nada, más, sólo vos,
el vino, el pucho, la tos.
Pan comido un día será,
la noche el día convertirá.

Es que me desvivo por tí,
pará un poco con el ají.

Yo quiero lo mejor… Para usted,
simple, bella, stop: pared.

Por eso le hablo del día,
tu paz, mi gracia, alegría.
De un pavo, real o imberbe,
hace que el ritmo te enerve,
del canto de un loro azabache,
andá despacio, ojo: un bache.
Del vuelo del perro andaluz,
no tiene capa, cual avestruz.

Del salto de las calandrias,
y el correr del esturión.
De la calma del centurión,
y la luz de las centurias.
De la guerra, antigua, atroz,
empezá por el arroz.

De eso que han de beber los dioses,
del queso, el pan, agua, y las voces.
De tu andar, sereno, brilloso, cautivo,
las nubes, el agua, repito, es río vivo.
Del santo, tu tumba, el rumbo, azulado,
la voz, un ave, los pinos, jazmín, el prado.
Los campos, la vida, el viento, una flor,
tu fruto, será, para el mundo, el color
que ilumine, a su paso y encienda, veloz,
como un rayo, destino, cual lobo feroz,
en un cuento creído, por tí, mi alborada.
Si un día caés, entre garras, malhumorada,
al alzar la mirada, ese día verás, cansada,
que te fuiste a lo vano, gusano, paspada.

No hay nada, mi vida, mi amada, mi alma, mi luz, corazón, mi lumbrera, fulgor.
Sólo tú, tu espejismo, tu sueño, mi voz, la poesía llega y te saca de tu sopor.

A veces, pasa.
Ayer, llegó.
Anoche, vino.
Alguna es.
Al verte soy.
Al ver, sería.
A ser sin más.
Adiós poesía.

 

Sin palabras

Necesito la letra de una canción
para sostener esta efímera emoción
y prolongar en el tiempo su duración,
pero no toda, me basta con sólo un renglón.

También me puede servir alguna frase
o un pedacito de ella que no se pase
de extensa pues luego debo recordarla
cuando otro sentir venga a taparla.

Una sentencia, seis vocablos, una definición
la emoción requiere algún tipo de expresión
verbal, no me alcanza con una sensación
que la grafique, no sirve aquí la imaginación.

De una enciclopedia puede ser alguna fase
astral o un ciclo vital o un cuento que versase
de aquello para lo que no tengo explicación
ni palabras, gestos, ni una torpe declaración.

Es un poco vergonzosa esta particular situación
pero como buen lingüista no paso ningún papelón
pues siempre tengo en un bolsillo del pantalón
para que me entiendan un expresivo emoticón.

Monólogo de Laurelio

Cuenta el poeta que es poeta, y vive
con este engaño soñando,
despertando y poetizando,
y algún elogio recibe
por lo que su tinta escribe
que en cenizas se convierte
y con suerte vence a la muerte.
¿Qué hay quien intenta escribir
con metáforas y símbolos decir
en papel, por no gritarlo fuerte?

Cuenta el loco con su locura
que la soledad le ofrece,
Cuenta el narrador que perece
ante una musa y su hermosura;
Cuenta el vil mal sus proezas
cuenta el ladrón lo que pretende
cuenta mentiras y no se ofende
y en el mundo, en conclusión,
todos cuentan su ilusión
aunque ninguno comprende.

Yo cuento que estoy aquí
detrás de un papel en blanco
y cuento el cuento de un manco
que de un quijote leí.
¿Qué es el cuento? Una lección.
¿Qué es el cuento? Una ficción.
Un símbolo, una ilusión.
Y el menor cuento es hermoso:
que toda la vida es cuento
y los cuentos, cuentos son.

Antes de cambiar el mundo

Aquellos que quieren cambiar el mundo entero
Deben saber unas cuantas cosas primero:
Por ejemplo, París no desea llamarse distinta
Ni Miami pertenecer a otro país;
El Ganges es difícil que desemboque en otro océano
Ni el Vaticano quiere tener nuevos símbolos;
Mi prima está contenta con su profesión
Su hermana, lo propio, con su familia, al tejer,
Quizá, la tuya también, y el vecino chocho con su mujer;
El paraíso, feliz cuando escucha llover
Las gallinas cluecas cuando van a poner;
Para el viento nada mejor que levantar tierra y hojas
El futbolista regio con su contrato
La gata Flora dulce al ver a su gato;
Los museos vivos y libres de humo
El basural colmado con desperdicios inmundos;
Los jardines rebosantes de flores y mariposas
El doctor digno al recibir un paciente
El kiosquero contento ( hoy nuevo cliente )
Uruguay estará para unos allá sobre el oriente
Y cantan los gallos también al poniente;
Al dinero se lo gana, se lo crea, se lo roba, se lo pierde
Hay besos dulces y besos que muerden,
Hay música sublime, puede que te llegue,
Y poesías duras que tal vez te peguen.
Ahora sí, muchachit@, con tesón
cariño y devoción, cambia el mundo,
De corazón.

La caída de Babilonia

Despotrica, potrillo
Que el esquema caduca.
Afila bien tu colmillo
Lobizón con peluca
La luna viene asomando
El día irá regateando
Minutos de tu penumbra.
Y si una imagen te alumbra
Tu rostro desvencijado
Mira de reojo el pasado
Lo antiguo de la existencia
Y encontrarás la evidencia
De tu alegría eclipsada
En astros, camastros, mensajes
En rostros y bellos paisajes
Quizá en alguna alborada
En una palabra sincera
O en una poesía cualquiera.
Pues ella paciente se esmera
Y en tu corazón te espera.

El ratón

Le canto a tu alma divina,
le unto a tu piel margarina,
convido a tu boca sardina,
le pido un beso a la vecina.

Le escribo a tu risa, dulzura,
le pinto a tu rostro, hermosura,
le hablo a tu mente, locura,
me dice que soy caradura.

Me habla tu tía de cosas,
me pide le corte una
s rosas,
me dice que saque babosas,
que cuide de sus mariposas.

Le veo pasear a tu hermano,
camina escondiendo su mano,
me presta dinero o engrano.
Molesto, me da con desgano.

Te compro cartera y zapatos,
de cuero ni en pedo, baratos.
Te invito a comer unos gatos,
los pago lavando los platos.

Me voy, ahora me estoy fugando,
me marcho de aquí caminando,
y en el camino voy cantando,
espero que estés escuchando.
Vos seguí viviendo, jugando,
que mientras te voy evocando.
Y si pensás que estoy soñando,
no creas, hoy te estoy amando.

No vuelvas

No quiero tener tu presencia
me he acostumbrado a tu ausencia.
No vuelvas, te fuiste marchando
de a poco, hoy te estoy borrando.

Quedate en tu casa pensando
en lo que perdiste, llorando,
diamante en bruto soñado,
tesoro escondido olvidado.

Quedate, no vuelvas pidiendo
por Dios que te siga queriendo.
Mi alma se ha ido volando
a paisajes serenos buscando.

No vengas con cuentos de nuevo,
lo que me quitaste lo llevo
conmigo, sangrando, es un hueco
el que me dejaste hace eco.

No escribas la carta rogando
volvamos a vivir soñando.
Despierto, mis ojos abiertos
no observan recuerdos inciertos.

Un corazón triste no escucha
palabras que ayer eran lucha,
no quiero tener tu regreso
mi vida contigo es de preso.

Repito, no vengas diciendo
me amas, no creo, sonriendo.
Tu vida gastala jugando
a hacer el amor, evitando.

No extraño tampoco tu boca
tu beso fugaz, estás loca
si creés que te pienso seguido,
lamento haberte conocido.

Quedate, no vengas, no quiero
pensar que a tu lado me muero,
en vida concibo olvidarte
pensar que de mí fuiste parte.

Por fin, me despido escribiendo
mentiras te estuve diciendo.
Te amo como el primer día
volvé y reescribo la poesía.

Retoño de otoño

 

El viejo Vizcacha
viajaba en bizcocho
tomaba tomates
con matas en mate,
un día diabólico
en el bólido balaba
cantando en el canto
de la ventana en venta
mientras algún mantra
rezagado rezaba:
“la yerba de Bayer
no es nueva ni buena,
recuerda que cuerda
sujeta su jeta”.
¡Pobre viejo en viaje!
No se llevó la llave
ni se trajo su traje
tenía hornero en el horno
perdió un tornillo su torno.
¿Lo coloco? Loco… loco.

Memorias de cuando me moría

Se me encabronaron los bronquios
se me apelmazaron los pulmones
mientras reñían los riñones
y el intempestivo intestino
se me clavó una clavícula
en la coraza del corazón.
Pisé firme el piso chino
y me afirmé en la chinela
me siento un centinela
despisté por fin la peste
y ahora abrazo la razón.

Virtualismo y cancionero

Pierdo el tiempo
El escaso tiempo
Se me acorta.
La vida se te escapa
Boludeando, así nomás
Y se va, para no volver
Y no saber si te gusta.
Un hospital da cuenta
De la cruda realidad,
Entre el dolor y el olor
A medicinas y terapias,
Los pajamédicos te darán
Un último toque de sensualidad
Es como que te masturbe la parca
O invitarla a un café
Y dejarla pagando
Esquivando con dignidad
La sentencia fatal falaz.
El circo, contrariamente
Arbitrariamente digamos
Escoge sólo una faceta
A la cara se la devoró la careta,
Hablar con uno
Es hablar con un millar,
Conocerse, es hablar al callar.
Pero ¿hay quién oiga
entre neurosis y fonemas
Lo que dice la voz al cantar?
¿Hay quién vea, hoy,
Entre ceguera y oscuridad
Cuando se apaga el celular?
¿Pero hay quién diga
Entre lo que se haya dicho,
Algún mensaje que toque
tu frágil, sensible, ilusión?
No encuentro, mis queridos,
En este facebook del orto
El botón para dejarme de seguir.
Por eso sigo, sigo hinchando
Hinchando un poco los huevos
Para ver si entre tanto cacareo
Un día aparece un pichón
Con ganas de alimentarse,
Decime si crees que Shakira
Ha vuelto a enamorarse.
El hombre viste multitud
Multitud de disfraces
Engañando a los inocentes
Como al pueblo este presidente
La gente que piensa y siente
Se ha quedado sin durmientes
En Pampa y la Láctea vía
Esperando una copa ‘e leche.
Volviendo a dicho hospital
Más de algún profesional
Le otorga con su actitud
Un poco de algarabía
Al clima, a la latitud
Que se quedó tu porfía.
Regresando al circo social
Es difícil de expresar
Cómo es que para muchos
Se ha tornado lo virtual
Sustituto de lo real
Pese a que strawberry fields
Nothing is real forever.
Esto se escribe con prisa
Por lo denso del mensaje
Pero se lee con pausa
Pa’ no perder de vista el paisaje.
Y qué te estaba diciendo
Se hizo extenso este filtro
Qué algunos llaman poesía
Es pa’ dispersar la manada
La gente camina aferrada,
Se apoya en cualquier bobada
Para dar un paso adelante
Caminante no hay camino
Sólo un túper con pepino.
Me voy quedando sin letras
En esta tersa composición
El vino que ahora viene en tetra
Le da tinta a esta narración,
Entonces las caras pintadas
Van llamando nuestra atención
La de un payaso maquillada
La de un ministro botón.
¿Quién sabe con qué estocada
Culminará esta canción?
Quizá se despida holgada
Con un simple emoticón
O le dará la puntada
Sin hilo a ese pantalón.
Probablemente no muera
Si se aburrió aquí el lector
Porque ella dejó siquiera
Simbología en cada sector,
Tal vez el lector orondo
Con algún verso se rió
Pero este poema o sorongo
Se va a la puta que lo parió.

Desde que tú te has ido

Tengo bastante tiempo para ver qué hacer
despierto y puedo disfrutar amanecer
espera otro día tan lejos de tí.
El espejo no miente, me muestra mi semblante
aunque no estás tú.

La gente pasa y pasa camina normal
el ritmo de la vida me parece bien
era muy semejante cuando estabas tú
sé que era parecido cuando estabas tú.

Qué asunto tan sencillo que es vivir sin tí
no tengo que esperar, ni verte ni escuchar
el calor de mi cuerpo no clama por tí
ni idea dónde estás
Desde que tú te has ido me siento feliz.

La gente pasa y pasa camina normal
el ritmo de la vida me parece bien
era muy parecido cuando estabas tú
sé que era semejante a pesar de tí.