Los números hablan

Yunta de bueyes
Trío de canarios,
Dos abecedarios
Un par de reyes.
Doce catequistas
Cuatro apóstoles
Cuarenta goles
Diez conquistas.
Cincuenta soles
Trece mitómanos
Dieciséis romanos
Tres mil frijoles.
Setenta palomas
Sesenta soldados
Veintidos clonados
Quince mil lomas.
Millón de cometas
Ocho barriletes
Quince billetes
Millar de planetas.

Palabrerío

No podía decirse que había un tenue silencio, ya que se oía, claramente contrastante el ruido de motores y de lavarropas, de ventiladores y de secarropas, de automóviles a toda marcha y de camiones que se detenían a cargar y descargar mercadería, motocicletas que pasaban dejando estelas de humo y de aviones que surcaban el cielo a gran velocidad, de taladros agujereando alguna pared y percutores haciendo lo propio, desmalezadoras cortando el césped y sierras eléctricas serruchando ramas que se escuchaban caer pesadamente sobre el suelo, helicópteros que volaban a baja altura y camionetas destartaladas que hacían ruido de chapas flojas, y por si resultara escaso, el viento sin identidad que mecía las ramas de los árboles con furia. Había entonces ruido, sí, como el que propiciaba las implosiones de miles de universos a cada instante, y la música, con su magia, nos hacía proseguir, olvidando el dolor, la enfermedad y la muerte que atemorizaban con aterrizar como planeadores pidiendo pista sobre nosotros, que esquivábamos con elegancia. La intelectualidad era un drama que observábamos desde la primera fila, que a veces nos hacía reír, otras preocupar y en otras ocasiones no entendíamos qué era lo que expresaba. En estos casos, lo mejor que podíamos hacer era desentendernos, mirar con lejanía y oír el ruido de las palabras lo menos posible para no sentirnos afectados por la virulencia del palabrerío, tal como tantos millones de años de los cuales dataran los científicos para que la vida sea siempre y solamente ahora. El silencio, entonces, era sólo el trasfondo de la escena, entre palabra y palabra, el espacio sonoro entre cada acción que nos permitía intuir la paz, esa serenidad inexpresable, inexpugnable cuando estás en ella. “La música sería imposible sin el silencio”, me dijiste. Asentí, no quería discutir.
-No, no es eso. No querés pensar. O no ves que lo inútil hace posible la utilidad de las cosas. –me reprochaste sin mirarme a los ojos, atravesándome y yéndote con la visión hasta perderte en el horizonte. Quisiste retratar el momento, pero me negué diciéndote que la magia no sale en fotos.
-Eso ni siquiera es tuyo, lo sacaste de una canción.-insististe. Te expliqué que lo que entra se transforma y se devuelve, pero estabas muy preocupada posando, para que la sonrisa parezca natural, no tenías atención para otras cosas, como la palabra, tan devaluada en los tiempos corrientes. Podríamos subvertir el silencio con miles de palabras sin decir nada, o al menos nada de peso, como el peso de cualquier imagen o video en un disco rígido.
-Incluso en la música, que pasó de escucharse a verse, perdió peso la palabra.
-Sos vos quien no tiene palabra. –seguiste con reproches.
-Para muestra, basta un botón.
-No entiendo tu desazón. Ahora podés decir lo que quieras con cientos de emojis.

Me caí de sólo pensarlo. Ni siquiera atinaste a tenderme la mano.
-Estás cansado… –dijiste algo más pero una procesión de camiones me impidió escucharte- …las acciones se sirven de la palabra para la comunicación, las expresiones no necesariamente comunican, son sólo eso: expresión.
-Sí, eso lo puedo entender.
-¿Entonces?
Fue entonces que me tomaste de la mano y nos quedamos sin palabras. La ciudad seguía obsequiando ruido, pero nosotros nos íbamos por la melodía que oíamos mediando miradas. Siempre quedaba algo por decir, esas charlas nunca se agotaban, le dábamos vueltas como rodeando una piscina a la que temíamos lanzarnos, sin saber si estaría demasiado fría el agua como para nadar en ella. No era cuestión de decir mucho más, a veces para avanzar bastaba un paso en falso, teníamos calor y el verano se anunciaba con coloridas imágenes de playas lejanas, tragos decorados y recitales tropicales. Nuestro viaje había comenzado hacía tiempo, era puro movimiento y parecía no tener destino físico. Podíamos olvidar el silencio cada vez que quisiéramos decir algo, levantando el tono para expresarlo por encima de la sonoridad de tantos motores, de tantas palabras en la cabeza erguida que nos oye.
-El tacto es comunicación. –me susurraste al oído.

El ruido

¿Es la imagen adicción?
Suscita imaginación,
Un mosquito es picazón
Despertando comezón,
El ruido, similarmente,
Transita verbal en mente
La palabra, contradicción,
También suple la función
Como una triste canción,
Un verso es comunicación.

Palabras que comunican

Vivimos en mundos de ideas
Ideas que a su vez son palabras,
Palabras útiles para estar bien,
Palabras innecesarias
Palabras que a veces nos ayudan
Nos ayudan a evitar el mal,
Palabras huecas, palabras secas
Las que calientan y las que alientan
Palabras vivas, palabras ciertas
Palabras torpes, palabras muertas
palabras aparentemente importantes
Y las que se lleva el viento,
Palabras ágiles, palabras hábiles
Palabras que no son cuento,
Palabra era la de antes.
Palabras que comunican, transmiten
Las que suplican, las que remiten
Palabras que vuelven con furia
Palabras amorosas y bondadosas
Y las que quedan en las baldosas,
Palabras húmedas, palabras tiernas
Las que agradecen, ¿y las eternas?
Palabras sencillas, palabras varias
Palabras que nos cuentan historias.
De palabras se teje nuestro mundo
Sin palabras es el sentir profundo
Donde las vidas se estremecen
Donde palabras y amores florecen.

Incompatibles

-¡Qué hacés incompatible!
-¿Cómo andás incongruente?
-Acá andamos. ¿Vos? ¿Incorregible como siempre?
-Incomparable, querrás decir.
-No, quise decir insobornable.
-¿Yo, insobornable? ¿A qué debo tal intrincada devoción?
-A que te guardo un insustituible amor.
-Afecto, será, infeliz.
-No, es más bien un cariño interminable.
-Yo también te quiero, inútil.
-Tanto como querer no es lo que siento, no me interpretes mal.
-No lo hago, intento comprenderte pero caigo en acrobacias intelectuales que me llevan a inclinarme a pensar que sos inherentemente homosexual.
-Intempestiva declaración la tuya. Incidentalmente he ingerido algún inmigrante.
-Sabía que tenías inclinaciones inquietantes. ¿Cómo anda tu inquilino?
-Intacto. Es inteligente e intelectual. Se aplica en su investigación.
-¿En qué se inmiscuye?
– Se inquieta en interrogatorios interplanetarios. Él insinúa la inmortalidad, pero sufre insomnio.
-¡Qué inepto! Deberíamos interrumpir su inusitado estudio.
-No, su inequívoca indagación involucra indios. Dejémoslo.
-Insisto, deberíamos invocar su infancia para socorrerlo.
-Olvidémoslo, es inocente. Vive su propio infierno.
-Ingenuo, por momento eres inhumano.
-Inhalo un olor nauseabundo, ¿qué será?
-Es intenso, proviene del interior.
-Ingresemos.
-Yo me voy. Intuyo que de esa inopia no pueden ser flores.
-Veo que hay heces incandescentes. Es indeseable, como la inflación.
-Vámonos antes de que nos inculpen.
-Galopemos hacia la inmensidad, infame.
-Tu insulto es inexorable, aunque inerte.
-No fue mi intención infligirte daño, sino infundirte coraje para largarnos de aquí.
-Entonces finiquitemos inmediatamente este instante de inmovilidad.
-¡Espera! El inquilino viene con el inodoro incrustado en el trasero.
-¡Intrigante! ¿Insinúas que son los gases?
-Inspeccionemos el insólito episodio.
-Es inagotable tu espíritu inquisidor.
-Innato.

Antes de cambiar el mundo

Aquellos que quieren cambiar el mundo entero
Deben saber unas cuantas cosas primero:
Por ejemplo, París no desea llamarse distinta
Ni Miami pertenecer a otro país;
El Ganges es difícil que desemboque en otro océano
Ni el Vaticano quiere tener nuevos símbolos;
Mi prima está contenta con su profesión
Su hermana, lo propio, con su familia, al tejer,
Quizá, la tuya también, y el vecino chocho con su mujer;
El paraíso, feliz cuando escucha llover
Las gallinas cluecas cuando van a poner;
Para el viento nada mejor que levantar tierra y hojas
El futbolista regio con su contrato
La gata Flora dulce al ver a su gato;
Los museos vivos y libres de humo
El basural colmado con desperdicios inmundos;
Los jardines rebosantes de flores y mariposas
El doctor digno al recibir un paciente
El kiosquero contento ( hoy nuevo cliente )
Uruguay estará para unos allá sobre el oriente
Y cantan los gallos también al poniente;
Al dinero se lo gana, se lo crea, se lo roba, se lo pierde
Hay besos dulces y besos que muerden,
Hay música sublime, puede que te llegue,
Y poesías duras que tal vez te peguen.
Ahora sí, muchachit@, con tesón
cariño y devoción, cambia el mundo,
De corazón.

Obsoleto


-Hola Jorge, ¡tanto tiempo!
-¿Tanto tiempo de qué? Si nos vimos ayer…
-¿Cómo anda la familia?
-La familia bien, pero yo no.
-No sé si alegrarme o sentirme triste. Decime qué puedo hacer por vos.
-No, no puedo delegarlo, lamentablemente. ¿Puedo pasar al baño?
-Pasá, pasá. Lo único vas a tener que arreglarte sin el inodoro. Lo mandamos a sacar.
-¿Por qué tomaron semejante medida?
-Era obsoleto. Pertenece a otra época.
-¿Y ahora qué hago?
-Actualizate. Bajate los últimos drivers y en todo caso leé el manual.
-No entiendo Miguel. ¿Dónde hacen sus necesidades ustedes?
-Evacuamos por los poros como todo el mundo moderno. Vos estás out.
-Che, ¿Qué es ese olor?
-Perdón, no te avisé que estaba cagando.

Alien

Ahora que tengo Facebook soy alguien. Antes no. Era nadie. Pero ahora puedo decir con seguridad que soy alguien. Y eso es una tranquilidad, porque ser nadie es como no existir. Ya me decían mis amigos, cuando no tenía celular que sin celular no existía. Y como no existía no me daba cuenta. Me decían que sin plata no existía, que sin Nike no existía y cosas así. Pero uno, al no existir, ni cuenta se da. Pero ahora existo, aunque ya me vienen dejando afuera de la existencia diciéndome que, esta vez, es porque no tengo Instagram ( ya estoy forrado en guita, tengo ocho celulares, cinco pares de Nike y tres cuentas de Facebook ). Esto de ser alguien, aunque parezca divertido, me está llenando un poco las pelotas. En cualquier momento vuelvo a mi antigua condición de ser nadie.

En asiento volando

Cada vez que tengo pan duro, el hambre se aleja. Esto me pasa por construir aire en los castillos. Por eso siempre digo que no hay que mirar el ojo en la paja ajena, ya que como es sabido ojos que no sienten, corazón que no ve, porque perro que muerde no ladra. Mi abuela aclaraba las cosas: quien siembra tempestades recoge con el viento, pero ella no sabía que al tirarle a dos pájaros uno muere. Todos sabemos que el pensamiento salta donde menos liebres hay ya que una casa bien entendida empieza por la caridad, desde que entran moscas en bocas que se cierran. A mí, la sarna que pica me gusta.

Comunicaciones telefónicas

-¡Buenas tardes! ¿Hablo con el titular de la línea?
-Sí, él habla.
-¿Me podría pasar con el suplente?
——

-Buen día Señor. Lo llamo por el inodoro.
-¡Mierda! ¡Cómo avanza la tecnología!
——

-Buen día. ¿Está el señor Señor?
-Sí. ¿De parte de quién?
-Dígale que de parte de Quién.
——

-¡Señor! Lo estamos llamando de la compañía Compañía para ofrecerle un nuevo beneficio.
-¡Oh! ¡Qué bien! ¿Y en qué consiste el beneficio?
-Con este beneficio que le ofrecemos usted obtendrá nuevos beneficios.
-¡Oh! ¡Qué bien! ¿Y en qué consisten esos beneficios?
-Con esos nuevos beneficios que le ofrecemos usted obtendrá nuevos beneficios consistentes en obtener nuevos beneficios.
-¡Oh! ¡Qué bien! ¿Y en qué consisten esos nuevos beneficios? …
——

-Señor, lo estamos llamando para verificar si su línea ya está habilitada.
-No. Sigue cortada.
-Bueno, seguimos trabajando en su reparación. Disculpe las molestias.
——

-¡Hola! ¿Se encuentra el señor Ramón Schwartzemblieggert?
-No. Aquí vive Ramón Schwartzemblieggerzj.
-Ah. Disculpe. Que tenga buen día.
——

-¡Hola! ¿Hablo con usted?
-Sí, efectivamente él habla.
-¿Le molestaría dejarnos a solas?

Algo cambió

Se debe pensar
en imágenes;
se debe imaginar
con apuro,
se debe simbolizar
por ejemplo
cualquier palabra
deberá tener un símbolo
que la represente,
no importa
si es por accidente
que así la simbolice,
se debe representar
cualquier cosa
plausible de decir
para que otro
la pueda imaginar
porque la imagen
se puede ver
entonces, así sí,
se puede creer
¿se puede tocar?
Se puede dudar
de todo aquello
difícil de representar
difícil de imaginar,
como un argumento
como una frase
que no por extensa
sino por viva
nos caiga densa
sutil pensamiento.
Porque la comunicación
ahora mutó
y así se escriba
y así se hable
como vos, como yo,
debe decir
algo muy fácil
de imaginar,
que me dé algo
de dónde agarrar,
no sé si usté me entiende
más me lo puedo
imaginar
sentado frente
a alguna pantalla
que con el dedo
va a deslizar
o una sublime
fresca sonrisa
que se disipe
al finalizar.