En el barro todos se confunden

La falta de educación es alarmante
La falta de interés es preocupante
La falta de respeto es irritante
La falta de criterio es intrigante.

En el barro todos se confunden
En el cielo todos se parecen
En la calle todos se sostienen
En el circo todos se divierten.

La música disipa la soledad
Los libros dibujan con seriedad
La radio difunde la novedad
La mañana oculta la oscuridad.

Desde alarmas a preocupaciones
como la soledad, como la oscuridad
parecieran nuestras divagaciones
sobre el firmamento o el pavimento
o de la sociedad y sus privaciones
rendir a la cultura un juramento:
quien mutila las interpretaciones
se adormece ante la realidad.

 

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Ciencia pura

Está científicamente comprobado que la frase está científicamente comprobado no tiene el peso de las publicidades de antaño porque está científicamente comprobado que la gente le da más valor a la opinión que a las comprobaciones científicas.

Hiperconectado

Todo tiene que ver con todo
Desde los riñones a un golpe en el codo.
El terciopelo con la conectividad
Las redes sociales con los adoquines
El neoliberalismo con la pubertad
La religión con las papas fritas
La vejez con la metafísica y la libertad
La estupidez con la palabra escrita
La adolescencia con los gorriones
El dolor con los emoticones
La inteligencia con los banderines
El cerebelo con la mar en coche
Y el sueño que tengo con las buenas noches.

Palabras de uso poco frecuente

Hay verbos que han quedado en desuso, obsoletos, perdidos en el espacio no porque sean antiguos en sí sino porque su uso ha sido muy limitado entre interlocutores de habla hispana, que no obstante aún podemos -raras veces- observar cómo se usan aunque no sepamos bien qué es lo que indican, lo que señalan. Aquí presentamos algunos ejemplos de palabras de poco uso en el español corriente de nuestra época, y si alguno conoce sus significados podría realizar una contribución a la causa.

Esa noche, la mancuerna bujía al ritmo del gong.
Acción y efecto de bujir. Se conjuga como crujir. Ejemplo: El inodoro de esta casa buje impecablemente.

Si nos viera nuestro hijo ajuar al unísono…
Se conjuga como ajar. Ejemplo: Mi amor ahora ajo en polvo.

Katia, amada mía, ¡ya basta de celular!
Se conjuga como telefonear. Ejemplo: Hoy no te puedo celular porque trabajo.

Estoy dudando entre anular o collar.
Se conjuga como callar. Ejemplo: ¡Deberías pensar en vez de collar!

Hoy quien tanto soñé durmiendo.
Acción y efecto de her. Se conjuga como ser. Ejemplo: Luke, hoy tu padre.

Alternativas al capitalismo

Una alternativa al capitalismo es el mentado cacadeísmo, que expuso explayadamente Juan K. Catúa, en su obra “Cacadeísmo sustentable”.
El cacadeísmo consiste sintéticamente en que tanto bienes como servicios se transaccionan con caca como moneda de intercambio. Al ser la caca un producto de fácil y pronta disposición, se eliminan las preocupaciones que resultan de su carencia. Además, todo el mundo tiene acceso a la caca por lo que se elimina la pobreza ( pobres los estreñidos ). Por si fuera poco, pocos tendrían inclinación a acaparar, salvo en el caso de los cagadores; mientras que los más acaudalados, serían en verdad unos cagones. Por lo tanto, cuando vayas a sentarte al inodoro tan despreocupadamente, pensá bien el destino que le estás dando a tu fortuna.

Espacial mente

Cuando nos comunicamos por escrito, los espacios son importantes ( al igual que los acentos ) y hay que saber usarlos, porque sino dan lugar a distintos malentendidos.

No es lo mismo:
mantengámonos que mantenga monos.
diversos que dí versos.
revestido que Re vestido.
simiente que sí miente.
nómina que no mina.
eximio que ex simio.

Esto es un ex orto a cuidar la cultura en tretodos.

Cambios culturales por descarte



Ahora que la ciencia y la tecnología han descartado toda existencia de Dios se han propiciado varios cambios culturales en nuestra sociedad. A saber:

* Nadie madruga con la esperanza de ser ayudado.
* Mucha gente se junta a pesar de que no se los ha criado.
* Hay gente que muere ahorcada por falta de un apretón.
* Hay muchas averiguaciones y escasea el perdón.
* Todos proponen pero no hay disposición.
* Nadie provee.
* Los desdentados mueren de hambre a falta de pan.

Actualidad actualizada

En algún punto indeterminado de la Historia, el juicio y la comprensión de los demás tomó forma de ‘verdad’. La opinión general apoyada por una mayoría hegemónica constituía la última palabra ( y muchas veces la única ). En ámbitos o ambientes donde algún saber existe, esto es lo primero que se descarta para arribar a tal o cual conocimiento, como por ejemplo el científico y cualquiera de sus ramas. No bastó entonces con la revolución científica para desterrar esta noción apócrifa sino que la radicalizó con disidentes de diversos y variados sistemas del saber donde no hay verdad alguna ni nadie la conoce pero lo que apoyen las masas pareciera ser el eje central de una oscura verdad, obsequiando como resultado una época donde somos capaces de discutir con un analfabeto sobre gramática, con un iletrado sobre química, con un linyera de economía y con un ególatra de distribución del ingreso.

El juego vacío

Pueden participar desde 0 ( cero ) hasta 0 jugadores. Los de afuera son de palo.

REGLAMENTO

*Ningún jugador, bajo ningún punto de vista, podrá violar el presente reglamento. Asímismo, ningún jugador -bajo ningún concepto- deberá atenerse a él.
*En caso de que ningún jugador juegue, comienza el juego.
*Ningún jugador reparte las cartas. En caso de que las cartas estén repartidas previamente, ningún jugador deberá tomarlas.
*La dinámica del juego consiste en que ningún jugador juega solamente una carta, que deberá jugarla cuando ningún jugador la esté jugando.
*A medida que avanza el juego, las cartas deberán ser recogidas por ningún jugador que las volverá a repartir de acuerdo al siguiente criterio: a ningún jugador se le dará una carta.
*Ningún jugador resultará ganador cuando juegue la carta y la gane.
*Ningún jugador pierde si ningún jugador gana.
*Cuando ningún jugador gana, el juego continúa.
*Si ningún jugador se retira por motivos ajenos al juego, el juego prosigue.
*En caso de que ningún jugador quiera participar, ningún jugador le dará una carta para que juegue.
*Por último, ningún jugador puede abandonar el juego cuando así lo desee.

Incompatibles

-¡Qué hacés incompatible!
-¿Cómo andás incongruente?
-Acá andamos. ¿Vos? ¿Incorregible como siempre?
-Incomparable, querrás decir.
-No, quise decir insobornable.
-¿Yo, insobornable? ¿A qué debo tal intrincada devoción?
-A que te guardo un insustituible amor.
-Afecto, será, infeliz.
-No, es más bien un cariño interminable.
-Yo también te quiero, inútil.
-Tanto como querer no es lo que siento, no me interpretes mal.
-No lo hago, intento comprenderte pero caigo en acrobacias intelectuales que me llevan a inclinarme a pensar que sos inherentemente homosexual.
-Intempestiva declaración la tuya. Incidentalmente he ingerido algún inmigrante.
-Sabía que tenías inclinaciones inquietantes. ¿Cómo anda tu inquilino?
-Intacto. Es inteligente e intelectual. Se aplica en su investigación.
-¿En qué se inmiscuye?
– Se inquieta en interrogatorios interplanetarios. Él insinúa la inmortalidad, pero sufre insomnio.
-¡Qué inepto! Deberíamos interrumpir su inusitado estudio.
-No, su inequívoca indagación involucra indios. Dejémoslo.
-Insisto, deberíamos invocar su infancia para socorrerlo.
-Olvidémoslo, es inocente. Vive su propio infierno.
-Ingenuo, por momento eres inhumano.
-Inhalo un olor nauseabundo, ¿qué será?
-Es intenso, proviene del interior.
-Ingresemos.
-Yo me voy. Intuyo que de esa inopia no pueden ser flores.
-Veo que hay heces incandescentes. Es indeseable, como la inflación.
-Vámonos antes de que nos inculpen.
-Galopemos hacia la inmensidad, infame.
-Tu insulto es inexorable, aunque inerte.
-No fue mi intención infligirte daño, sino infundirte coraje para largarnos de aquí.
-Entonces finiquitemos inmediatamente este instante de inmovilidad.
-¡Espera! El inquilino viene con el inodoro incrustado en el trasero.
-¡Intrigante! ¿Insinúas que son los gases?
-Inspeccionemos el insólito episodio.
-Es inagotable tu espíritu inquisidor.
-Innato.

Antes de cambiar el mundo

Aquellos que quieren cambiar el mundo entero
Deben saber unas cuantas cosas primero:
Por ejemplo, París no desea llamarse distinta
Ni Miami pertenecer a otro país;
El Ganges es difícil que desemboque en otro océano
Ni el Vaticano quiere tener nuevos símbolos;
Mi prima está contenta con su profesión
Su hermana, lo propio, con su familia, al tejer,
Quizá, la tuya también, y el vecino chocho con su mujer;
El paraíso, feliz cuando escucha llover
Las gallinas cluecas cuando van a poner;
Para el viento nada mejor que levantar tierra y hojas
El futbolista regio con su contrato
La gata Flora dulce al ver a su gato;
Los museos vivos y libres de humo
El basural colmado con desperdicios inmundos;
Los jardines rebosantes de flores y mariposas
El doctor digno al recibir un paciente
El kiosquero contento ( hoy nuevo cliente )
Uruguay estará para unos allá sobre el oriente
Y cantan los gallos también al poniente;
Al dinero se lo gana, se lo crea, se lo roba, se lo pierde
Hay besos dulces y besos que muerden,
Hay música sublime, puede que te llegue,
Y poesías duras que tal vez te peguen.
Ahora sí, muchachit@, con tesón
cariño y devoción, cambia el mundo,
De corazón.

Retoño de otoño

 

El viejo Vizcacha
viajaba en bizcocho
tomaba tomates
con matas en mate,
un día diabólico
en el bólido balaba
cantando en el canto
de la ventana en venta
mientras algún mantra
rezagado rezaba:
“la yerba de Bayer
no es nueva ni buena,
recuerda que cuerda
sujeta su jeta”.
¡Pobre viejo en viaje!
No se llevó la llave
ni se trajo su traje
tenía hornero en el horno
perdió un tornillo su torno.
¿Lo coloco? Loco… loco.

Obsoleto


-Hola Jorge, ¡tanto tiempo!
-¿Tanto tiempo de qué? Si nos vimos ayer…
-¿Cómo anda la familia?
-La familia bien, pero yo no.
-No sé si alegrarme o sentirme triste. Decime qué puedo hacer por vos.
-No, no puedo delegarlo, lamentablemente. ¿Puedo pasar al baño?
-Pasá, pasá. Lo único vas a tener que arreglarte sin el inodoro. Lo mandamos a sacar.
-¿Por qué tomaron semejante medida?
-Era obsoleto. Pertenece a otra época.
-¿Y ahora qué hago?
-Actualizate. Bajate los últimos drivers y en todo caso leé el manual.
-No entiendo Miguel. ¿Dónde hacen sus necesidades ustedes?
-Evacuamos por los poros como todo el mundo moderno. Vos estás out.
-Che, ¿Qué es ese olor?
-Perdón, no te avisé que estaba cagando.

Alien

Ahora que tengo Facebook soy alguien. Antes no. Era nadie. Pero ahora puedo decir con seguridad que soy alguien. Y eso es una tranquilidad, porque ser nadie es como no existir. Ya me decían mis amigos, cuando no tenía celular que sin celular no existía. Y como no existía no me daba cuenta. Me decían que sin plata no existía, que sin Nike no existía y cosas así. Pero uno, al no existir, ni cuenta se da. Pero ahora existo, aunque ya me vienen dejando afuera de la existencia diciéndome que, esta vez, es porque no tengo Instagram ( ya estoy forrado en guita, tengo ocho celulares, cinco pares de Nike y tres cuentas de Facebook ). Esto de ser alguien, aunque parezca divertido, me está llenando un poco las pelotas. En cualquier momento vuelvo a mi antigua condición de ser nadie.

En asiento volando

Cada vez que tengo pan duro, el hambre se aleja. Esto me pasa por construir aire en los castillos. Por eso siempre digo que no hay que mirar el ojo en la paja ajena, ya que como es sabido ojos que no sienten, corazón que no ve, porque perro que muerde no ladra. Mi abuela aclaraba las cosas: quien siembra tempestades recoge con el viento, pero ella no sabía que al tirarle a dos pájaros uno muere. Todos sabemos que el pensamiento salta donde menos liebres hay ya que una casa bien entendida empieza por la caridad, desde que entran moscas en bocas que se cierran. A mí, la sarna que pica me gusta.

La gran barata

Entra un equipo de rugby a un minimercado, todos recontrasudados, con barro hasta en las orejas, pero, no obstante, los tipos muy educados.

-Buenas tardes.

-Buenas tardes.

-Buenas tardes.

El empleado asintió con la cabeza, un poco sorprendido por la mala fama que tenían estos deportistas y máxime cuando salían en grupo. Uno de ellos, que parecía ser el capitán, tomó la palabra y preguntó por el precio de la hambuerguesa, que lucían a la vista ya preparadas para comer.

-100 pesos. -dijo el empleado.

Los rugbiers se miraron entre ellos.

-Es cara.

-Es cara.

-Es cara. -dijeron los quince.

El capitán preguntó por el precio de la cerveza, precisamente la lata de Heinekken de medio litro.

-90 pesos. -respondió el empleado.

Los rugbiers, con una tranquilidad propia de golfistas, se miraron entre ellos y dijeron uno tras otro:

-Es cara.

-Es cara.

-Es cara.

El capitán, inmutable, volvió a tomar la palabra, esta vez para preguntar por el precio de la picada, cuyas bandejas se observaban detrás del vidrio de una heladera exhibidora.

-150 pesos -dijo el empleado impertérrito.

Los rugbiers, cuyo sudor no cesaba de gotear el mosaico del local, se volvieron a mirar entre ellos y uno a uno dijeron:

-Es cara.

-Es cara.

-Es cara.

El empleado los miraba detrás del mostrador y, cuando los vio girar y creyó que se iban, los rugbiers tomaron posiciones de frente como en su mejor scrumm con un grave y sostenido grito de guerra:

-¡¡¡¡Escaramuza!!!!!!!!!!

Arrasaron con hamburguesas, picadas y latas de Heinekken, cayendo otros productos a su paso cual huracán, mientras el empleado, acurrucado en un rincón, debajo de un mostrador veía pasar al capitán, en la cola de los alegres rugbiers, con una tira de salamines colgando del cuello a título de medalla.

Posibles génesis según varía la cultura

G1
En el principio era la Construcción, y en la Construcción se vivía sin Dios y nadie en la Construcción sabía siquiera de Dios. Ahí todo era distinciones entre esto y aquello, ese y éste otro, índigo y violeta, Pitufo y Larguirucho, amargo y tereré, antes y después qué, Borges y Cortázar, hambre y capitales, dioses y eruditos, vida y esperanza, ignorancia y yo qué sé. La Construcción estaba siempre ahí, con una característica sobresaliente: nada podía permanecer; por ello, todo cambiaba, mutaba, se transformaba o como le quiera llamar al proceso que regía lo único que había. Esto lo supo Edén, que era parte. Cuando tomó conocimiento del estado de cosas, pensó: cagué fuego. Entonces comenzó a discutir el asunto con los muros de la Construcción pero éstos lo fueron arrinconando a tal punto que cuando se lo estaban por engullir en un rincón, Edén cayó por un tubo durante cientos, miles, millones de años al vacío. Cuando terminó de caer, se asomó y observó que al final todo estaba lleno de construcciones, pero como durante la caída no había comido nada estaba tan flaco, tan flaco, tan flaco que atravesaba todas las construcciones y no chocaba con nada ni nada parecía detenerlo. Se había vuelto invisible. Cuando rayaba la desesperación, se plantó delante de él una mujer de una belleza sin par, que apiadándose del pobre diablo, le tendió una manzana para que se alimentara y recobrara vitalidad.
-¿Y vos? ¿De dónde saliste? –le preguntó Edén tras dar un mordiscón.
Ave, paciente con la inocencia de Edén, le contestó dulcemente:
-De tu esternón, mi amor.

G2
La luz era tan radiante que obstruía al sol y todos estuvieron de acuerdo en que se podía prescindir de sus servicios, si es que alguna vez los brindó. Entonces se organizaron varias excursiones a las estrellas, para ir apagándolas de a una, ya que a la noche consumían demasiados recursos de la tierra que estaban destinados a la vanguardia ideológica contemporánea. Así, poco a poco las constelaciones pasaron al olvido, la luna se inhibió y el sol finalmente se esfumó. No obstante todo se seguía observando tal como antes porque dejaron en su lugar luces que simularon cumplir alguna función. Los alimentos dejaron de surgir de la tierra como consecuencia, pero sustitutos de apariencia similar fueron concebidos por el conocimiento, aunque por algún extraño fenómeno cada vez se comía mucho más que lo necesario y el hambre era tan feroz en todas las bestias que poblaban el espacio sideral que ninguna estaba satisfecha. Las sustituciones también se realizaron en esas especies, que eran todas las que tenían movilidad. Éstas y las otras se duplicaban, triplicaban y multiplicaban a tal punto que el espacio no daba abasto a pesar de que se procuraba reducirlas con diversos métodos. No obstante, la filmación guionada fue interrumpida por el director, de nombre Edén, que luego gritó:
-Detengan la acción, llévense las cámaras, apaguen la luz.
-¿Qué sucede, vida? –le preguntó Ave, su mujer, quien llegaba con una canasta de manzanas colgada de un brazo no especificado.
-Esta película es una cagada. –respondió aquél.
-¿Y si mejor tirás unas costillas a la parrilla? –preguntó Ave. –Los nenes tienen hambre. –agregó. En efecto, tenían ciento ocho niños que alimentar.
-Tenés razón, el cine no es lo mío. –sentenció Edén.

Se fueron sin dejar rastros. No quedó ni el loro. Ni siquiera sabíamos si algo o alguien había porque todo estaba muy oscuro. Al final, estábamos nosotros y éramos nosotros, pero como no teníamos nada recobramos la Palabra y se hizo la luz. Y ese fue el principio.

G3
Al principio era el Espacio y el Espacio era todo. Pero no era el espacio entre dos palabras ni el espacio entre dos objetos, sino el espacio, a secas, ya que ni siquiera había humedad; el agua vino mucho después; y el vino ni hablar. Tampoco había dioses, ni científicos, ni filósofos, ni poetas, ni sed, ni música, ni imágenes, ni palabras. A medida que el proceso continuó empezamos a hablar, a escribir, a dibujar, a pintar y todos querían mirar, pero como no estábamos dotados del sentido de la vista aún, no veíamos nada y nos empezamos a tocar, a abrazar, a empujar, a pellizcar para corroborar que fuera cierto. Pero aún no lo creíamos y los intentos de iluminar los ojos fueron entretenidamente útiles pero ineficaces. A esa altura, se le ocurrió a un minero llamado Edén ocultar el Espacio bajo tierra. Se tomó el trabajo de reunirlo todo, que cabía en una cantimplora, y lo enterró en un viaje al centro de la tierra. Entonces, de eso que había sido el principio no quedó nada y todo lo demás quedó navegando, como el haz de luz de la linterna del casco que él llevaba puesto en la cabeza, a la deriva. Cuando asomaba por el túnel, su mujer, Ave, lo puso en vereda:
-Devolvele la cantimplora al pequeño Sec inmediatamente. –le dijo, cargando una bolsa de frutas que había comprado en el shopping.
-Está bien, pero si me das una manzana de esas que llevás ahí. –respondió el minero, que estaba muy hambriento y fatigado por el viaje.

Ave la dejó caer en las manos de Edén, que en su intento por atraparla se golpeó contra el lateral de la excavación, quebrándose una costilla. Luego, la cantimplora se restituyó a su legítimo propietario y el Espacio fue liberado, quedando todo como al principio.

G4
En el principio no había edenes, ni aves, ni espacio, ni palabras. Con el inexplicable surgimiento de los elementos a partir de allí, se producen también las formas cuya identificación resulta imprescindible para saber de qué estamos hablando por lo que surgen los nombres y la memoria que facilita la tarea de que al reconocerlas se las pueda nombrar. Con ella también surge el tiempo y la anticipación, y ambas comienzan a interactuar así como también los elementos constitutivos en una vibración intermitente. No obstante, ese movimiento secular del principio original puede interrumpir su pulso en un instante, quedando sólo aquello que es lo que en definitiva es. Se podría decir que el Ave reposa libre en el Edén y que allí no queda más Espacio para ponerlo en Palabras.

 

Desarrollaremos las distintas posibilidades en diversos biblioratos de acuerdo a los disímiles pueblos que las adopten.

4G

Segundo Décima era un rockero de cuarta. Pero de no cuarta categoría como podría presuponer algún desprevenido, sino de cuarta generación. Cuando todos iban por la segunda, él metía quinta a fondo. Sin embargo, no fue sino hasta su sexto disco cuando lo reconocieron en una premiación en la que había sido ternado como artista revelación. Segundo, no obstante, se rebeló y no asistió a la entrega quedando la estatuilla en manos de su manager, quien la vendería luego para comprar chocolates. Décima tenía la particularidad de haber sido el primero en fundar un quinteto de vientos en esa categoría musical. Una de las canciones de dicho disco, titulado “Noveno cuarteto” disparó algún tipo de controversia con sus colegas. Parte de su letra daba parte de la filosofía que encaraba Décima en aquél tiempo:
A Dios gracias, existe el olvido
santo remedio final
en el que se desvanece mi mal.

Los más agitados fueron sin dudas Los tipitos, quienes pusieron el gritito en el cielo. Segundo Décima, lejos de retractarse, lo reafirmó en sucesivas canciones posteriores, sobre todo en el octavo hit del duodécimo disco ( dicho sea de paso, éste alcanzó a ser Disco de Níquel con las ventas al público en su primer año ), que sentenciaba en un pasaje del mismo:
La memoria en su tiranía
no cumplirá la promesa,
finalmente te olvidaré
tengo absoluta certeza
fue falsa la travesía
de mí te desterraré.

A pesar de sus numerables logros, Décima cayó con su último disco ( el vigésimo ) en el olvido del público. Los jóvenes no escuchaban sus canciones ni las tomaban en consideración. Los más veteranos, por su parte, reconocían que Segundo había perdido el ímpetu que caracterizó sus comienzos en la música. Se despidió con más pena que gloria dejando su vocación definitivamente tras la trágica muerte de su mujer, la afamada actriz Gloria Penna, en un accidente automovilístico. Hoy Décima pasa sus días recluido en su chalet de la cuarta avenida, alejado de la música, a la cual no destina ni una décima de segundo de su vida.

Diálogo entre dos marmotas

-¿Desde cuándo insultar a otro causa gracia?
-Desde el advenimiento de la imbecilidad.
-¿Por qué un insulto en una dirección es gracioso y en la opuesta es ofensivo?
-Por la relatividad de los polos intercambiables y la intransigencia de los caminos.
-¿Por qué la ignorancia tiene el impulso de perpetuarse en su orgullo de no saber?
-Porque desconoce su condición y hace alarde de ella en contraste al conocimiento que la descubre.
-Si todos tenemos algo de imbécil de lo que jactarnos, los que dominan el mundo ¿son los reyes de la imbecilidad?
-En el país de los imbéciles, el idiota es rey.
-¿Quién nos guiará en el camino del despojo de la estupidez?
-Sólo aquél estúpido que se haya despojado de su estupidez.
-¿Por qué la imbecilidad es tan atractiva?
-Porque se considera que se la puede dominar, que se la puede conquistar con poco.
-¿Cuál es la diferencia entre un idiota y un imbécil? ¿Y el estúpido?
-El imbécil hace diferencias, el idiota no las reconoce; el estúpido pregunta.
-¿Los imbéciles puede ser eruditos?
-Doctos.
-¿Cómo reconocemos al estúpido?
-Se viste a la moda, habla a la moda y piensa a la antigua.
-¿Por qué somos tan idiotas?
-Por mérito. Valor y tesón. Constancia y sacrificio. Y sobre todo superación y competencia.
-¿Cuál es el límite de la estupidez?
-Carece de fronteras concretas y se propaga al doble de la velocidad de la luz. Además se hereda y se cultiva.
-Cuando comprenda todo lo expuesto, ¿qué ocurrirá?
-Obtendrás tu diploma de imbécil y una corona de idiota.

El Algoritmo de Facebook

Hola amiguis! Soy el Algoritmo de Facebook. Lanzo esta breve encuesta automática entre aquellos capaces de responder a fin de evolucionar mi comportamiento en esta maravillosa red social. Ahí va:

1) ¿Están contentos con mi actuación?
a- Sí, muy contenti.
b- Bastante contenti.
c- Contenti.
d- Descontenti.

2) ¿Prefieren ver más publicaciones de sus amiguis o que yo resuelva qué les gustaría ver?
a- Publicaciones de amiguis.
b- Tengo dudas.
c- Resolvé por favor.
d- Que sea lo que Facebook quiera.

3) ¿Por qué creen que un Algoritmo no tiene fallas?
a- Porque no es humano.
b- Porque sirve a los humanos.
c- Porque lo creemos sin más.
d- Tiene fallas, pero se las perdonamos.

4) ¿Imagina usted la vida sin un Algoritmo que la regularice?
a- Sería horrible.
b- Nunca lo pensé.
c- Te necesitamos, amigui.
d- Nadie es imprescindible.

Diagnóstico:
Mayoría de respuestas a ( 2 o más ): Usted es una persona feliz. Sonríe a todo, incluso a las desgracias, lo cual podría ser malinterpretado y de hecho lo es a menudo como una especie de superficialidad. No se deje llevar por las críticas que pronto lo contactarán de la firma Colgate para alguna publicidad ( con doblaje latino de voz ).

Mayoría de respuestas b ( 2 o más ): A usted le interesan los problemas de los demás, y cuestiones que le planteen cierto sentimiento que le hagan creen que tiene la capacidad para ayudarlos. Esto es un grave error, pues como ha comprobado su supuesta ayuda no hace más que hundirlos. Opine libremente, pero hágalo con moderación.

Mayoría de respuestas c ( 2 o más ): Cuando usted supo que Facebook tenía un Algoritmo le despertó cierta curiosidad, algo así como la del Código da Vinci, pero su comodidad lo mantuvo en su lugar, despojado de todo interés por saber nada, más que darle al megusta. Li felicitamos.

Mayoría de respuestas d ( 2 o más ): Usted es un rebelde sin causa, o con causa, pero es una causa que caducó. Sus intereses carecen de vigor, sus elucubraciones no tienen profundidad y su palabra perdió todo valor para los demás, pues es un traidor ( a sí mismi ) a todas luces. Su opinión, sinceramente, nos resbala.

Respuestas combinadas ( 2 y 2 o 4 diferentes ): Usted es típicamente indeciso. O bien no sabe qué votar o vota y se arrepiente al minuto. Publica cosas para ver qué opina la chusma ( como el desayuno a la mañana ) o comparte situaciones para recibir notificaciones que no le mueven un pelo. A usted no hay Algoritmo que le venga bien.

Comunicaciones telefónicas

-¡Buenas tardes! ¿Hablo con el titular de la línea?
-Sí, él habla.
-¿Me podría pasar con el suplente?
——

-Buen día Señor. Lo llamo por el inodoro.
-¡Mierda! ¡Cómo avanza la tecnología!
——

-Buen día. ¿Está el señor Señor?
-Sí. ¿De parte de quién?
-Dígale que de parte de Quién.
——

-¡Señor! Lo estamos llamando de la compañía Compañía para ofrecerle un nuevo beneficio.
-¡Oh! ¡Qué bien! ¿Y en qué consiste el beneficio?
-Con este beneficio que le ofrecemos usted obtendrá nuevos beneficios.
-¡Oh! ¡Qué bien! ¿Y en qué consisten esos beneficios?
-Con esos nuevos beneficios que le ofrecemos usted obtendrá nuevos beneficios consistentes en obtener nuevos beneficios.
-¡Oh! ¡Qué bien! ¿Y en qué consisten esos nuevos beneficios? …
——

-Señor, lo estamos llamando para verificar si su línea ya está habilitada.
-No. Sigue cortada.
-Bueno, seguimos trabajando en su reparación. Disculpe las molestias.
——

-¡Hola! ¿Se encuentra el señor Ramón Schwartzemblieggert?
-No. Aquí vive Ramón Schwartzemblieggerzj.
-Ah. Disculpe. Que tenga buen día.
——

-¡Hola! ¿Hablo con usted?
-Sí, efectivamente él habla.
-¿Le molestaría dejarnos a solas?

Alto rendimiento

Cuando practicaba deportes, mi mayor bronca pasaba cuando, en juegos de equipo, no era partícipe de los errores. Pensaba y daba vueltas al asunto… por qué tenía que jugar con semejantes chotos?? No me podría haber tocado jugar en un equipo con jugadores un poco, y digo un poco, màs decorosos? Qué malos que eran! Encima se creían el Barsa!En fin, mi apreciación como jugador estaba tan alta que pensé muy seriamente en llevar mis apetencias atléticas a practicar un deporte en el que no tenga que depender de otros para los resultados. Así fue que me volqué al tenis. Jugaba solo, dependía de mi rendimiento y no podía culpar a nadie si las cosas no resultaban. Me tenía mucha fe, básicamente por la destreza que mostraba sobre el césped, la inclinación natural que tenía para los deportes aeróbicos y la alta competencia y el buen estado físico y de salud que ostentaba. El torneo fue maravilloso: bien organizado, con jugadores de alto nivel y gran afluencia de público. Se extendió a lo largo del año y jugué todos los fines de semana. Al finalizar la temporada, más allá del goce natural por la participación en tan magno deporte y quedar último cómodo habiendo ganado un sólo game en todo el año , resolví volver a jugar con mis antiguos compañeros del fulbito de los domingos. Qué se yo… son buenos pibes y tan mal no la pasábamos. Quizá haya algo de cierto en eso que una vez el Tortu me dijo: el choto sos vos.

Frases memorables de ayer, hoy y siempre

Los grandes personajes de la historia suelen considerarse como tales por el público por sus atributos sobresalientes, sea en destreza, inventiva, talento y genialidad, por eso se divulgan sus frases más elevadas para que sirvan de modelo a la humanidad. Y si bien el hombre actual no tiene tiempo ni ganas de leer todas, algunas de ellas rozan lo supremo y es por tal motivo que muchas veces en los medios y en las redes se tergiversa lo dicho por éstos seres de orden superlativo, que supieron salir de la norma y la monotonía de la gente vulgar para hacerse un lugar en el pensamiento universal. He aquí algunas de las frases de mayor trascendencia y valiosas de tales ánimas que han pisado la Tierra, para que reflexionemos en lo profundo de la existencia del ser humano:

“Esta sopa está fría”- Jorge Luis Borges

“Oia… se me desataron los cordones”- Albert Einstein

“Decime cuál, cuál, cuál es tu nombre”- Mozart

“¿Me pasás el talco de una buena vez?”- Winston Churchill

“Anoche soñé con ranas, parlantes y tilingos” – Juan Pablo II

“No te pongas tanta ropa”- Napoleón

“¡Qué cara está la lechuga!” – Charles Chaplin

“Buenas noches, señor presidente” – Marylin Monroe

“Me duele el páncreas” – Friedrich Nieztche

“Habemus papas fritas” – Steve Jobs

“Mmmmmm…¿Sentís ese olor?” – Freddie Mércury

Ordinariamente

¿Qué tenés en mente?
Anís, evidentemente.
¿Qué tenés en mente?
Atún, consecuentemente.
¿Qué tenés en mente?
Nada, elocuentemente.
¿Qué tenés en mente?
Viscosidad, llamativamente.
¿Qué tenés en mente?
Silencio, luminosamente.
¿Qué tenés en mente?
Telarañas, íntegramente.
¿Qué tenés en mente?
Queridas, cariñosamente.
¿Qué tenés en mente?
Colores, selectivamente.
¿Qué tenés en mente?
Estadísticas, laboriosamente.
¿Qué tenés en mente?
Preguntas, básicamente.
¿Qué tenés en mente?
Pinturas, apropiadamente.
¿Qué tenés en mente?
Palabras, comúnmente.

De colección

Éramos chicos para algunas cosas, pero no tanto para otras. Sin embargo, en ese tiempo, a la cerveza le sentíamos gusto a pis de gato. O al menos eso es lo que creíamos, ya que nunca habíamos probado pis de gato ni lo pensábamos hacer. No obstante, había una corriente que nos llevaba a coleccionar latas de cerveza y, en un comercio algo lejano vendían unas latas que no teníamos y las queríamos a toda costa para llenar nuestras habitaciones. Juntamos nuestros ahorros y compramos tres latas. No queríamos la cerveza, que sería nuestro néctar predilecto de otras noches, sino simplemente las latas. Abrimos una y la probamos: pis de gato. No había dudas. La vaciamos en la vereda. Esa y las otras dos latas. El carnicero salió enfurecido por el enchastre que habíamos hecho con la espuma y nos mandó a mudar. Al llegar a casa, comenté lo sucedido, pero mi viejo, que por ese entonces ya era mi viejo, me aleccionó: ¡No! Está mal; vos tenés que traerme la lata, yo me tomo la cerveza y después te doy la lata vacía. ¡Tomá!
Con los precios actuales, espero que mi hija empiece a coleccionar cajitas de cigarrillos, que dice que tienen olor a escape de rastrojero.

Perlas de la cultura

La gente utiliza las palabras de acuerdo al significado común que le dio el contexto sociocultural que le impartió su educación en los primeros años de existencia y esto trae aparejado alguna discordancia con ciudadanos de otras edades o latitudes, más allá de compartir idioma, debido al esquema planteado tanto en la educación pública o privada, la familia o incluso la televisión, entre otros medios. A pesar de este leve discrepar en la cultura, la globalización conceptual ha subsanado bastante esta brecha homogeneizando conceptos para que lleguen al mayor número de gente posible, simplificando la comunicación entre las partes interesadas a costa de perder interés. El hombre raramente investigará por cuenta propia el inusual origen o distinto significado que tenían muchas palabras o términos que usa habitualmente para designar algo ( lo que fuese ) que puede ser muy diferente al original o al que se le daba en otros órdenes, perdiendo así las perlas que se esconden bajo la alfombra llena de polvo de la cultura.

Por ejemplo, la palabra pija, tan común en el mundo hispanoparlante, pocos conocen uno de los empleos que se le dio. En la Grecia antigua, Calixto Pijote ( 603 a.C. ), un músico y luthier muy reconocido de Atenas, diseñó un instrumento musical muy parecido al silbato actual, y lo hizo a gran escala para venderlo en los juegos olímpicos. La gente que le compraba el instrumento musical lo bautizó con el nombre de pija, en honor a su creador, Pijote, y fue el que se adoptó durante varios años, en los cuales durante los juegos olímpicos la pija estaba en boca de todos. Con el tiempo, el sonido infernal de tantas pijas sonando en disonancia llevó a prohibir su uso y portación en dichos eventos y la utilización de la pija se volvió un ritual clandestino o de castas vulgares. Tiempo después, la cultura occidental rescató el instrumento y su utilización en estadios se hizo habitual, pero sólo una pija tenía facultad para musicalizar el evento y además se le dio autoridad sobre las acciones del mismo. Luego, su nombre se cambió a pito, porque sonaba más bonito que el original de Pijote.

Otra palabra emblemática es orto. Éste término fue empleado por los fenicios ( siglo XI a. C. ) para designar a la extremidad superior del cuerpo ( originalmente de los humanos aunque luego por similitudes se extendió a todo el reino animal ) dotada de ojos y otras características. Fue así que se erigió un monumento que estaba formado por uno de un hombre calvo, pero magnificado su tamaño diez o doce veces y apoyado sobre una mano en actitud reflexiva: era un Monumento al Orto. En aquella época, era común que todo el mundo ( según la cultura fenicia ) pensara con el orto y como el Orto. Por suerte, esa civilización no prosperó para beneplácito del resto que no tuvo que cargar con ese término de ese modo empleado, aunque muchos hayan padecido luego los síntomas fenicios.

Una palabra no menos habitual es culo. El culo ( culiaus Psittacidae ) era un ave psitacoideal muy parecida a una cotorrita que se cree que se extinguió en el siglo XIII. Sus principales y cautivantes características eran su impresionante apariencia multicolor de una brillantez inusitada en su plumaje y además tenían la facultad del habla, de la que algunos ejemplares se valían para dar cátedra, pues no sólo repetían palabras que aprendían de sus cuidadores sino que además extremaron sus dotes con una improvisación envidiable ( que finalmente lo pagaron con la extinción de la especie ). En esos tiempos, cuándo alguien admiraba el culo de fulana, hacía alusión a su cotorra enjaulada, y, a su vez, cuando se enfatizaba que mengano hablaba como el culo, se estaba elogiando su impecable dicción.

La fama ( Mongolia, siglo VII a. C. ) era una condena perpetua que se le daba a alguien por haber cometido algún delito que atentara contra la servidumbre imperial, que debía purgar con algún trabajo comunitario que nadie quería realizar, sea por vano, triste o torpe, así sea un trabajo manual o intelectual. Alguien famoso era marginal a la escena social de por vida en el reino que no le daba la más mínima importancia ni a él ni a la labor que desempeñaba. Además, se los obligaba a saber de memoria los nombres de todos los habitantes del reino y cada vez que se cruzaba con alguno, lo debía saludar por su nombre y pedirle un autógrafo. Si obtenía la firma de todos los habitantes del reino se liberaba de la fama.

Abundan los ejemplos de este tipo de tergiversación a través del tiempo y la cultura:

La aspirina ( aldea sin nombre al oeste de los Cárpatos, siglo VI a. C. ) era un veneno letal y cuando alguien pedía una aspirina era porque su dolor era insoportable y prefería la muerte.

La mierda ( Castilla, siglo XV ) era una comida apetitosa que sólo deleitaba la realeza y de un aroma único y delicioso; decirle a algo o a alguien que era una mierda era el mayor halago al que se podía aspirar, y decir que algo tenía olor a mierda era compararlo con el de aquella delicia única. Una vida de mierda era una vida de reyes y a los que pisaban mierda se los condenaba a la guillotina.

El celular ( Galia, 150 a.C. ) era una poronga; la poronga la diseñó Célulo y era un artefacto como una especie  de cajita musical que dentro tenía una vianda; la poronga acaparaba la atención de los soldados galos y les brindaba entretenimiento y alimento entre batalla y batalla; no obstante, ningún soldado lo llamaba poronga, sino celular, en honor a su creador.

En un pueblo eslavo oriental del siglo III que desapareció junto con su nombre y su historia en el lago Ladoga, el término felicidad no se conocía, pero para designarla se hablaba de ignorancia. El más ignorante en realidad era el más feliz de la comarca. Tiempo después, no se sabe qué designa ninguna de las dos palabras.

En alguna aldea sobre el Cáucaso ( siglo V a. C. ) a los imbéciles se les llamaba ministros.

En una tribu marginal de los suburbios de Babilonia ( 308 a. C. ) alternaban los términos, para designar lo mismo, el amor y la posesión. Pocos decían te amo, muchos: te poseo. Los amados eran en verdad los poseídos, y los amantes, a su vez, los posesos. La deidad amable que los protegía en su corta mitología era Poseidón, tomando el nombre de la de los griegos. En dicha mitología, el dios más alto era Lector Sagaz,  dotado de facultades propias de su divinidad.

Cualquier lector sagaz puede apreciar con estos breves ejemplos y con los que habrá encontrado en su propia investigación cómo la misma cultura distorsiona sus creaciones a través del tiempo o los medios en desmedro de la cultura misma a la que luego acceden las mayorías. Abundan infinidad de ejemplos de éste tipo, pero no sería propicio apabullar. Precisamente ahora acude a la memoria el bolazo, que era una pieza literaria o leyenda oral de una belleza indescriptible o de un valor incalculable para el espíritu, acuñado en varias poblaciones de Amerindia, en un tiempo paralelo a todos los calendarios conocidos.

El tren de la vida

En el tren “A ningún lado”, sube gente dos por tres.
Multitud de jovencitos, hombres, mujeres, gerontes
Todos preguntan: ¿a dónde va este tren? Responden:
A ningún lado. ¡Perfecto! Dicen mirando el andén.
Al costado de la vía ( el tren frena en cada estación )
se agolpa la muchedumbre, entonando una canción:
qué lindo que se viaja/ en este tren concurrido/
tomande mate cocido/ de acá ninguno se baja.