El discurso

 

No es al nacer sino al formarse
Las ideas tejen el engranaje
Que cimenta de palabras su bagaje
Y el intelecto comienza a enredarse.

No es al comienzo sino en el ruedo
Que se colma el proceso del lenguaje
Un término sirve un nuevo brebaje
y se embriaga el intelecto en el espiedo.

No es al inicio del discurso interno
Que se jacta la palabra de elocuencia
Satura la atención sin displicencia
Se engrampa el intelecto en el averno.

No escarmienta la conquista intelectual
Ni escatima recursos ni seducción
Cual bella dama de firme convicción
Resiste en su congoja de tinte residual.

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No hay más que tú

Todo es apariencia.
No hay esencia
No hay criterio
No hay Dios
O si lo hay
Él es toda esta apariencia.
No hay misterio.
Todo es aquí y ahora
Como la luz del celular
Momentánea, temporal
De fácil digestión
Que en su apariencia
Trocara temporalidad por perdurabilidad.
La materia se transforma
Muta en el disfraz de la muerte
La mente te trastorna
Cambia destino por suerte
Y es toda esta apariencia
Cargada de dolor y sufrimiento
En lo libre de tentar al pensamiento
Lo que nos lleva a preguntar
Si hay algo más, aquí y allá
Lo que delira a buscar un más allá
Que al diluirse la apariencia
Como un pedo que no tiene sustancia
Dejando sólo su fragancia.

Quimeras

La mente sólo trata con la materia,

Veloz, intransigente, no descansa

Ni siquiera al despertar en sueños

Viaja por laberintos imaginarios

A situaciones de índole verosímil,

Por ello también se arrastra

Buscando grietas en toda tierra

Entre los rostros de su apariencia,

Que cae rendida cuando en quimeras

Se desentraña de tal su cerrazón

Y en la apertura y la redención

Se propicia el vuelo del espíritu

Que ve en la mente su fiel reflejo

Y ahora es vívida cada estación

Cada persona, cada alma en pena

Está atrapada en una ilusión

Y no da cuenta de sus cadenas

Que la han forjado cual bestia

A andar a tientas en la oscuridad

Y con el rostro desvencijado

Sonriente así bien iluminado

Por la pantalla del celular

O un cigarrillo a la medianoche

Con el mensaje que no va a llegar

Su espera recia ya no le fascina

Y así le hable hasta el Universo

Su desatino no va a escuchar.

Quizá perdido en una entrepierna

Será su grito tan visceral

Que una mañana frente al espejo

Un rostro amorfo sin vertical

Calará onda su verbigracia

Y una afeitada claudicará

Detrás de arrugas y seriedad

Donde la gracia de la retina

Sufre impresiones del más acá

Y ve en la muerte bella mujer

Que lo seduce su escote en ve

Su curvatura, sus largas piernas

Y esa dulzura tiene al hablar:

Acompáñame, no vamos a nadar

ni a ganar, tampoco a perder

No es el inicio, no es el fin;

Sígueme, o te vas a decepcionar.

Ya sin opciones para volar

Y rezagado en su corazón

No hay más asado sobre el tablón

Los displaceres que degustó

Son como hormigas en el sillón

Donde reposa en su porfía

No queda ají ni puta parió

El sabor de la boca y un beso

Que tras rozarlo lo despidió.

El anhelo

La palabra es al espíritu
lo que al cuerpo el alimento
por eso escribo con ímpetu
poesía como escarmiento.

Cada término empleado
puede ser considerado
como un pedazo de pan
o un pez que llena zapan.

Buscando alguna palabra
que impacte en tu corazón
no encuentro ni abracadabra
que te abra en par el portón.

Por momentos, suelo bucear
y entre mil conceptos nadar,
más sólo hallo incertidumbre
no logro encender la lumbre.

Claridad que te ilumine
el camino imperceptible
de retorno, indescriptible,
a tí misma, al que camine.

Volver otra vez no quiero
a tener que repetirte,
ni quisiera ya decirte:
de tanto vivir me muero.

Acaso es que por buscar
palabras dentro del mar
perdido debo regresar,
salvarme de naufragar.

Si en una isla, he de acabar
quizá tu me puedas salvar
llevarme algo para morfar,
poesía o el vocablo triunfar.

Es que acaso la victoria
por siempre nuestra será
hasta tanto la memoria
la recuerde, no olvidará.

Y si rendido no encuentro
la palabra –tenaz- realidad,
la cambio por desencuentro
y entonces la llamo verdad.

Porque a veces por llamar
con otro nombre las cosas
nos podemos encontrar
espinas en vez de rosas.

Por eso le sigo buscando
alimento al corazón,
palabras a la razón
de ser que va navegando.

Encuentro poesía y verdad,
amor, vida y desencanto,
a veces encuentro el llanto
suspiro por la libertad.

Al fin me puedo encontrar
con mil palabras vacías
o llenas como alcancías
y nunca más vacilar.

Curioso ha sido buscar
palabras como alimento.
El espíritu está contento
y otra vez quiere volar.