Historia universal de la Historia

La Historia de cualquier cosa es algo que está en proceso de transformación, no sólo por los acontecimientos sino además por cómo se cuentan tales, quién los cuenta, etc. Por lo tanto, no es sólo pasado, salvo cuando tratemos de una historia ( de un pueblo, de una relación, etc. ) que ya no corre.
La Historia de ese algo vigente está cargada de presente y por tal tiene un devenir. Ese algo como parte de La Historia puede ser muy variado y puede estar compuesto por diversos factores como involucrados, sucesos y demás; pero me explayé demasiado en un tema que no es mi competencia, porque a mí lo que me gusta son las historietas.

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Alien

Ahora que tengo Facebook soy alguien. Antes no. Era nadie. Pero ahora puedo decir con seguridad que soy alguien. Y eso es una tranquilidad, porque ser nadie es como no existir. Ya me decían mis amigos, cuando no tenía celular que sin celular no existía. Y como no existía no me daba cuenta. Me decían que sin plata no existía, que sin Nike no existía y cosas así. Pero uno, al no existir, ni cuenta se da. Pero ahora existo, aunque ya me vienen dejando afuera de la existencia diciéndome que, esta vez, es porque no tengo Instagram ( ya estoy forrado en guita, tengo ocho celulares, cinco pares de Nike y tres cuentas de Facebook ). Esto de ser alguien, aunque parezca divertido, me está llenando un poco las pelotas. En cualquier momento vuelvo a mi antigua condición de ser nadie.

Posibles génesis según varía la cultura

G1
En el principio era la Construcción, y en la Construcción se vivía sin Dios y nadie en la Construcción sabía siquiera de Dios. Ahí todo era distinciones entre esto y aquello, ese y éste otro, índigo y violeta, Pitufo y Larguirucho, amargo y tereré, antes y después qué, Borges y Cortázar, hambre y capitales, dioses y eruditos, vida y esperanza, ignorancia y yo qué sé. La Construcción estaba siempre ahí, con una característica sobresaliente: nada podía permanecer; por ello, todo cambiaba, mutaba, se transformaba o como le quiera llamar al proceso que regía lo único que había. Esto lo supo Edén, que era parte. Cuando tomó conocimiento del estado de cosas, pensó: cagué fuego. Entonces comenzó a discutir el asunto con los muros de la Construcción pero éstos lo fueron arrinconando a tal punto que cuando se lo estaban por engullir en un rincón, Edén cayó por un tubo durante cientos, miles, millones de años al vacío. Cuando terminó de caer, se asomó y observó que al final todo estaba lleno de construcciones, pero como durante la caída no había comido nada estaba tan flaco, tan flaco, tan flaco que atravesaba todas las construcciones y no chocaba con nada ni nada parecía detenerlo. Se había vuelto invisible. Cuando rayaba la desesperación, se plantó delante de él una mujer de una belleza sin par, que apiadándose del pobre diablo, le tendió una manzana para que se alimentara y recobrara vitalidad.
-¿Y vos? ¿De dónde saliste? –le preguntó Edén tras dar un mordiscón.
Ave, paciente con la inocencia de Edén, le contestó dulcemente:
-De tu esternón, mi amor.

G2
La luz era tan radiante que obstruía al sol y todos estuvieron de acuerdo en que se podía prescindir de sus servicios, si es que alguna vez los brindó. Entonces se organizaron varias excursiones a las estrellas, para ir apagándolas de a una, ya que a la noche consumían demasiados recursos de la tierra que estaban destinados a la vanguardia ideológica contemporánea. Así, poco a poco las constelaciones pasaron al olvido, la luna se inhibió y el sol finalmente se esfumó. No obstante todo se seguía observando tal como antes porque dejaron en su lugar luces que simularon cumplir alguna función. Los alimentos dejaron de surgir de la tierra como consecuencia, pero sustitutos de apariencia similar fueron concebidos por el conocimiento, aunque por algún extraño fenómeno cada vez se comía mucho más que lo necesario y el hambre era tan feroz en todas las bestias que poblaban el espacio sideral que ninguna estaba satisfecha. Las sustituciones también se realizaron en esas especies, que eran todas las que tenían movilidad. Éstas y las otras se duplicaban, triplicaban y multiplicaban a tal punto que el espacio no daba abasto a pesar de que se procuraba reducirlas con diversos métodos. No obstante, la filmación guionada fue interrumpida por el director, de nombre Edén, que luego gritó:
-Detengan la acción, llévense las cámaras, apaguen la luz.
-¿Qué sucede, vida? –le preguntó Ave, su mujer, quien llegaba con una canasta de manzanas colgada de un brazo no especificado.
-Esta película es una cagada. –respondió aquél.
-¿Y si mejor tirás unas costillas a la parrilla? –preguntó Ave. –Los nenes tienen hambre. –agregó. En efecto, tenían ciento ocho niños que alimentar.
-Tenés razón, el cine no es lo mío. –sentenció Edén.

Se fueron sin dejar rastros. No quedó ni el loro. Ni siquiera sabíamos si algo o alguien había porque todo estaba muy oscuro. Al final, estábamos nosotros y éramos nosotros, pero como no teníamos nada recobramos la Palabra y se hizo la luz. Y ese fue el principio.

G3
Al principio era el Espacio y el Espacio era todo. Pero no era el espacio entre dos palabras ni el espacio entre dos objetos, sino el espacio, a secas, ya que ni siquiera había humedad; el agua vino mucho después; y el vino ni hablar. Tampoco había dioses, ni científicos, ni filósofos, ni poetas, ni sed, ni música, ni imágenes, ni palabras. A medida que el proceso continuó empezamos a hablar, a escribir, a dibujar, a pintar y todos querían mirar, pero como no estábamos dotados del sentido de la vista aún, no veíamos nada y nos empezamos a tocar, a abrazar, a empujar, a pellizcar para corroborar que fuera cierto. Pero aún no lo creíamos y los intentos de iluminar los ojos fueron entretenidamente útiles pero ineficaces. A esa altura, se le ocurrió a un minero llamado Edén ocultar el Espacio bajo tierra. Se tomó el trabajo de reunirlo todo, que cabía en una cantimplora, y lo enterró en un viaje al centro de la tierra. Entonces, de eso que había sido el principio no quedó nada y todo lo demás quedó navegando, como el haz de luz de la linterna del casco que él llevaba puesto en la cabeza, a la deriva. Cuando asomaba por el túnel, su mujer, Ave, lo puso en vereda:
-Devolvele la cantimplora al pequeño Sec inmediatamente. –le dijo, cargando una bolsa de frutas que había comprado en el shopping.
-Está bien, pero si me das una manzana de esas que llevás ahí. –respondió el minero, que estaba muy hambriento y fatigado por el viaje.

Ave la dejó caer en las manos de Edén, que en su intento por atraparla se golpeó contra el lateral de la excavación, quebrándose una costilla. Luego, la cantimplora se restituyó a su legítimo propietario y el Espacio fue liberado, quedando todo como al principio.

G4
En el principio no había edenes, ni aves, ni espacio, ni palabras. Con el inexplicable surgimiento de los elementos a partir de allí, se producen también las formas cuya identificación resulta imprescindible para saber de qué estamos hablando por lo que surgen los nombres y la memoria que facilita la tarea de que al reconocerlas se las pueda nombrar. Con ella también surge el tiempo y la anticipación, y ambas comienzan a interactuar así como también los elementos constitutivos en una vibración intermitente. No obstante, ese movimiento secular del principio original puede interrumpir su pulso en un instante, quedando sólo aquello que es lo que en definitiva es. Se podría decir que el Ave reposa libre en el Edén y que allí no queda más Espacio para ponerlo en Palabras.

 

Desarrollaremos las distintas posibilidades en diversos biblioratos de acuerdo a los disímiles pueblos que las adopten.

De hostias

El carajillo, en el siglo XIV, era un lugarcillo remoto del reino de Castilla, donde la gente iba a comulgar y confesar sus atrocidades. Quienes acudían a tal antro de salvación eran principalmente allegados a la realeza: soldados, sargentos, verdugos, etc. Para cumplimentar con el formalismo epicospal, debían ir hasta allí despojados de alimentos y carroaje. Quienes veían llegar al carajillo a los pecadores, decían de ellos que tenían en el semblante rastros de fatiga, cansancio y hambruna, dando una impresión fuerte, como el sabor del ajo en la boca. Por ello mismo se los llamaba los cara de ajo, que luego se abrevió a los del “carajo”.Cuando la ciudad se convertía en un desierto o no se veía un alma en pena vagando por allí, y alguien preguntaba dónde están todos, se acuñaba la frase: Todo se ha ido al carajo.

Baches en la historia

Un día como hoy…
…del año 17..… nacía …………………………. gran…………….. , ……………..…. y ………….…… . Fue …………..…. y………………….. destacándose en ……….. ………..… , ……………….. y ……………….. . Todos lo recuerdan por su …………………… . y su ……………..….. . Brindó ……………. en …………..…. …………. . Murió el ….. de …………… de 18..… .

Incorrectitudes en la histeria de las nociones en desarrollo. El comienzo fue un error gramatical, el fin de la semántica.

Ficción basada en un hecho de índole similar aunque verídico.
Las fechas se estipulan en investigaciones realizadas por el historiador Patch Donello.

El 3 de junio de 1829, en la ciudad de Cartamagna, Hispenia, pocos días antes de su muerte, Melchor Ingenioso de Cisnerón dicta a su secretaria, Evo María Durante, una carta a la posteridad, en la que redacta y lega a través de sus conocimientos lo que consideraría serían los pasos a dar en el futuro de la colonia tras el plan trazado y cómo deberá proceder, tras más de doscientos años de gobiernos de apariencia criollos. En el sobre, sella la fecha en que deberá ser abierto el testimonio declarando que su apertura antes de término podrá generar descontento en la corona y su apertura fuera del mismo produciría zozobras en las tierras conquistadas por Crisantemo Colombo, quien con sus tres calaveras de un niño, un pintor y el Santo Mario había esparcido lingotes de oro en todo el contingente. Cisnerón desconfía del destino que puede tomar tal determinación, por lo que decide enviar a su secretaria al futuro con la carta para asegurar su apertura en el tiempo correcto. Tras envenenarla, la sube al cajón del tiempo ( en ese tiempo no existe la máquina y los viajeros deben usar otros métodos no convencionales ) con la carta y al tercer día resucita, erráticamente a los cálculos de Cisnerón, en febrero de 1954. Entabla una relación de afecto con el coronel Juan Plácido Perdomo quien llegaba a la presidencia. Ella le narra lo que sabía Cisnerón y Perdomo, tras leer la carta, decide viajar al futuro para torcer la historia enterrándose en la fosa del tiempo. Por su parte, Cisnerón le seguía los pasos a su secretaria por su desconfianza característica y resucitaba el 6 de mayo de 2039 tras haber sido sepultado en la Cripta Legal del Monasterio de El Escorbuto. Al hacerlo, viaja en submarino a la colonia y se entrevista con el contador Natalio Nasri, que ejercía mandato, para conocer la trayectoria de aquél plan y certifica que todo marcha sobre rieles –a pesar de que en la colonia casi no quedan vías- según los cálculos de Richard Nexus, tal como los planeó en 1990, cuando era el principal mandatario del emporio neoamericano. Perdomo mientras tanto asume la presidencia el 19 de agosto de 2068 tras su resurrección poco más de dos años antes, y en su primera aparición ante el público devuelve la más escandalosa música a sus oídos tocando “La pasión según Don Juan”, de Richard Bach, con las manos de Ludwing van Beetlejuice implantadas. Su primera medida es diseñar billetes con los rostros de José Lucas Borgel, Claro Gardes, Macedanio Hernández, Leopardo Geico, Dogo Capusetta y Luis Adalberto Espinilla; en las monedas acuñan figuras de una zarigüeya, un murciélago, un orangután y una salamandra. Al tercer día de mandato, fallece felizmente y es trasladado en el ataúd del tiempo a Cobos, su ciudad natal, donde es enterrado. Cisnerón, a su vez, paga la cena que comparte con el presidente y el mozo le da de vuelto dos billetes con el rostro de Néstor Krygier, por lo que sospecha que hubo un cambio en la historia y en ese momento decide colgarse en la soga del tiempo en un árbol de Campo de Marte para corregirlo. A su vez, John Katzgerald Finnedy, que había recibido la bala del tiempo, asume la presidencia en la unión de estados tras su resurrección y reimpulsa como moneda de cambio internacional el tabaco para todos los tiempos venideros y pretéritos. Perdomo resucita el 13 de julio 1863 y le sugiere al por entonces presidente Milton Bartolomeus orientar la estatua ecuestre del sargento José de San Mateo para que señale al norte, quien saca un decreto para que a partir de ese momento todas en la colonia lo hagan con la figura del sargento constituida sobre un búfalo. A Perdomo lo acusan de ser espía de la SEA, por lo que Bartolomeus ordena incinerarlo en la hoguera y sus cenizas son esparcidas en el lago Namuncurá Huapi. Cisnerón, mientras tanto, resucita el 15 de mayo de 1985 y, apuntándolo con una Clock al por entonces presidente Raúl Stornina Alfonso le ordena que los billetes a emitir se denominarán occidentales. Éste no tiene más remedio que obedecer y luego se va con culpa y su soledad internándose en el mar en las costas de Mar del Tabaco. Cisnerón por su parte asume la presidencia hasta el 8 de agosto de 1988, cuando deja anticipadamente el cargo acuciado por la hiperdeflación de los cigarrillos, congelándose en una cámara frigorífica en Puerta Plástica. Una prolongada sequía propicia el 13 de septiembre de 1870 la resurrección de Perdomo que rápidamente montando un búfalo se dirige a Casa Morada para dialogar con el presidente Doménico Facundo Slotoviento acerca del porvenir de la barbarie y, de común acuerdo, resuelven instaurar como idioma oficial el araucano. Otra vez, Perdomo es acusado, en ésta oportunidad de ser espía del FUI, y lo fusilan en un paredón disparándole veinte impactos de minutos en el pecho durante cinco balas, dándole sepultura en el cementerio de la Chacarera. Mientras tanto, Cisnerón, tras un apagón de quince días, resucita el 30 de octubre de 2058. Como no se entiende con los criollos que hablan un idioma que desconoce, emprende viaje en avión a Cantalunga, vía Araucanas Líneas Aéreas pagando el pasaje en rubio, y al llegar tras dos cartuchos de vuelo encuentra a los espectadores del Camp Low arrojando diccionarios de la Real Academia Araucana a la salida del equipo que dirige Leopoldo Meslih. De los nervios, se prende una peseta y se va rápidamente a la biblioteca a estudiar la situación actual en los anales históricos para decidir en qué punto espacio-temporal debe incursionar para torcer el rumbo que está tomando la colonia y, en consecuencia, la corona. En otra curva del tiempo, Raúl Stornina Alfonso resucita tras una ola de treinta metros en el mar araucano el 1 de mayo de 1990 y le convida una poesía a Domingo Fenicio Vufalo, que, satisfecho, dos años después orquesta el plan de reconversión una pipa-un dólar. Luego, Raúl Stornina Alfonso se traga la Enciclopedia Viva de los Dinosaurios y le cae como una piedra al estómago el fósil apócrifo, cayendo nuevamente en un pozo regresivo adentrándose ésta vez en la laguna de Fiascomús anhelando resucitar en otro tiempo. Cisnerón resuelve viajar a diciembre de 1829 para lo cual ahora sí utiliza la máquina del tiempo recién fabricada. Sin embargo, al subir a la misma durante el proceso de viaje en el tiempo tradicional muere dentro de la máquina debido a un error en la fabricación en los cálculos de Aisec Isamov y lo creman entonces en Pubcelona. No obstante, resucita justo a tiempo para nombrar a Juan Miguel de Cosas “Rasurador de leyes e instituciones”, no sólo de la provincia sino de todas las colonias. Tras esto se exilia a Hemingway D.C. donde pasa sus últimos péres como inmortal. A Perdomo mientras tanto lo resucita la canción “Indiecito despierta” que sonaba cerca de su tumba, el 7 de abril de 2066 y se encuentra con él, antes de empezar la campaña. Intercambian posiciones y funciones, el primero con el segundo, así como también experiencia y conocimiento, y el Perdomo obsoleto concluye que su misión está cumplida por lo que se acomoda en la eternidad a esperar el desenlace ahogándose en un vaso de agua. El otro, mientras tanto, solicita a la justicia adelantar su mandato dos años y ésta falla a favor del pueblo evitándole oír la ejecución del piano. Sus primeras medidas son traducir todas las leyes que quedaban a lenguaje musical enviando a los letrados a estudiar música para llevarlo adelante, con lo cual el compositor Rolando Garritz se encarga de traducir la Constitución Araucana, además de componer el disco “Las ubres de Perdomo”, basado en este relato que leyó en febrero de 2085. A su vez, el abogado Crut Kabin resucita el 5 de mayo de 1994 justo cuando estaba por recibir un minuto en la cabeza durante su repertorio legal, entrando en un bucle infinito de resurrecciones y muertes quedando a la vera de Díaz. En otro latigazo del tiempo, el 3 de julio de 1882, resucita en Frega, Hans Fracfa, justo el día de su nacimiento y estudia bandoneón con lo cual la gastronomía universal se priva de La procesadora y la historia araucana sufre una metamorfosis, a través de la cual la más notoria es la que surge a partir de la ley Deja tú que dicta el juez Gustavo Samsatti. A su vez, en los tiempos de Colombo, en otro punto del espacio, el artista italoramona Ralefa exponía su obra magna “El resucitar”, en la que para la crítica contemporánea muestra a la claras que la insurrección no es como se la pinta ni mucho menos un cuento fantástico, ya que en la misma, que aún se puede apreciar en el museo de La Lumbre, donde se expone, lo que varios afirman sería la figura de Raúl Stornina Alfonso, lo que sigue siendo un misterio para algunos estudiosos de la materia y admiradores del arte. Al descender en la curva del tiempo en la actualidad, el entonces presidente oye ladrar afuera y sale a ver qué sucede. Encuentra que le habían dejado el gran darío araucano en la puerta de la casa de Olivia. Le dice que es el 7 de julio de 2084 y ve que todavía no amanece. Los titulares le revelan que todo marcha a la perfección: En patios, terrazas y macetas la gente cultiva su propio dinero; En los jardines, a su vez, crecen cosas de distintas latencias; hoy se fuma el dólar de la paz en la UNO que justamente preside Cantahualpa Yupinque; Nadie infringe la música. Parece que está todo de maravillas. Sin embargo algo falló porque yendo al living que está lleno legumbres ahí lo ve a su nieto sentado con atenta concentración como intentando descifrar el código Di Caprio mirando el tomate con el cordón cuneta en la mano.

-¿Pini, por qué no vas a dormir? –le sugiere.
– ¡Dejame de hinchar las palabras, que juega la Selecciones!