Charla poética entre seguidores

Hola, pasaba por aquí
Porque tengo una inquietud
Que no me deja dormir.
Te quería preguntar
¿Qué tal si nos seguimos?

¡Encantado de la vida!
¿Vos para dónde vas?

La verdad que no lo sé
Sólo sé que no sé nada.
Igual quiero que me sigas
A ver si un día llegamos
A la base del arco iris
A algún tesoro encontrar.

¡Dale! Me parece hermoso
Un día te voy a alcanzar
Como a tantos que he seguido,
No van a ningún lugar.

En eso tenés razón
No te lo voy a negar…
Qué tal si lo mejoramos
¿Y en vez de seguir,
nos acompañamos?
Algo te puedo aportar.

¡Eso es maravilloso!
Tiene que ver con dar
compartir, con andar
Vibrando a ningún lugar.

No te quiero corregir…
Vibrar, vibra el celular.

Aprieto el botón seguir
Mas te voy a acompañar.

¡Qué lindo es poder hallar
A alguien con quien callar!
La charla podrá seguir
Todo es cuestión de pedir.

Lo que pidas te darán
Esa es la ley suprema
El Rey Midas trocará
En oro todo con sus yemas.

No olvides también sus penas
Cuando en oro trocó sus nenas.

¿Ves que sos un tesoro?
Me gusta saberte despierta.
Atenta, bicha y alerta
No sos papita pa’l loro.

¡Perfecto! Entonces sigamos
Con esta charla bonita
En cuento o poesía escrita.

Dale. Mejor…. nos acompañamos.

Bueno, ¿Para dónde vamos?

Alien

Ahora que tengo Facebook soy alguien. Antes no. Era nadie. Pero ahora puedo decir con seguridad que soy alguien. Y eso es una tranquilidad, porque ser nadie es como no existir. Ya me decían mis amigos, cuando no tenía celular que sin celular no existía. Y como no existía no me daba cuenta. Me decían que sin plata no existía, que sin Nike no existía y cosas así. Pero uno, al no existir, ni cuenta se da. Pero ahora existo, aunque ya me vienen dejando afuera de la existencia diciéndome que, esta vez, es porque no tengo Instagram ( ya estoy forrado en guita, tengo ocho celulares, cinco pares de Nike y tres cuentas de Facebook ). Esto de ser alguien, aunque parezca divertido, me está llenando un poco las pelotas. En cualquier momento vuelvo a mi antigua condición de ser nadie.

Rol de troll

Las funciones son variadas
e incluso las adaptaciones
a la pantalla maquillada
con grandiosas filmaciones.

Pero nunca escapa al rol
que le dio la sociedad:
bastardear sin piedad
todo aunque le digan troll.

Los términos van mutando
ya existieron otros años
el tiempo fue posibilitando
que te troleen desde el baño.

Una piedra arrojada de mano
pierde valor la palabra ociosa
dedicarle una obra no es vano
sólo lo es si se hace famosa.

Nadie comprende su sufrimiento
su acérrimo rechazo y su desazón
y creen poder darle escarmiento
defenestrando su papel y vocación.

Serán críticos sin criterio
que desprecian por compulsión
dando a estudiosos el misterio
de su malograda diversión.