La predisposición a la lectura

Condición sine qua non a la hora de leer es la predisposición. En la actualidad es casi infinito lo que hay para leer y, además, lo que hay para leer se entremezcla en lo que hay para observar, a diferencia de lo que pasaba hace unos años con la televisión. Los medios digitales ofrecen esa amalgama de letras, símbolos e imágenes de la cual el espectador es, no sólo, receptor, sino que parte activa en su interpretación.
No obstante, para aquellos –inmensa mayoría en América Latina- que esquivan la lectura, cuando se interpone delante un texto ( y ni hablemos si excede lo que su paciencia puede tolerar ) la actitud es la de “¡Ufa! ¿¿Tengo que leer??”, que se evidencia en el salto de la lectura o la omisión. En esos casos, no hay ningún tipo de predisposición y la lectura se presenta como algo que le genera tedio a la persona. Esto se ve mucho en redes sociales como Facebook, que aún conserva la posibilidad de ofrecer textos casi sin limitaciones salvo en su extensión. Cuando los textos son informativos, se da el caso que apenas si se leen los titulares, como un sacrificio o salto de excepción a la corriente de imaginación.
La sociedad pasó de analizar desde un simple saludo de buen día hasta un gesto involuntario a reaccionar inmediatamente por el insignificante vuelo de una mosca o con una tonta imagen que desata los sentimientos e ideas que carga el espectador. Y esto tiene consecuencias directas en la lectura. Los textos ya no son “tragados”, quizá sean analizados por aquellos que vienen rezagados en los dogmas dominantes de la sociedad actual, pero por norma general, lo que se busca es el efecto inmediato, plasmado en emoticones y comentarios que se observan, los que dejan huella. Esto, a su vez, puede tentar a muchos de quienes escriben a propiciar eso mismo, arrastrados por la corriente, ya que todos compiten por un instante de atención: el escritor, el músico, el artista en general, el famoso, cualquier hombre o mujer, e incluso niños y adolescentes, que pueden llegar a tener mayor influencia que gente de conocimiento, talento o experiencia ante un gran número de público. La lectura va quedando relegada y se circunscribe a personas que saltan las vallas de la dificultad que le imponen las ideologías de la época, o que han hecho sus deberes y encuentran en la lectura diversas cosas que le aportan como ser: entretenimiento, diversión, información, conocimiento, visiones, interpretaciones, puntos de vista, consejo, compañía y un largo etcétera.
Pero para esto es fundamental la predisposición a la hora de la lectura, la cual no es la misma al leer una noticia en el diario que la que se ejerce al leer una poesía. Leer tiene sus matices; el tiempo, finito, apremia.
¿Y qué pasa entonces con la predisposición hacia la lectura de literatura? Si bien se han abierto espacios de publicación como nunca antes, la literatura, que es un arte, compite no sólo por un instante de atención sino por un tipo peculiar de predisposición. A diferencia de lo que ocurre con series, donde lo visible es “tragado” por el peso del impacto visual, a la hora de leer literatura el lector tiene que entregarse a creer y/o confiar en lo que lee para adentrarse en la lectura, en lo que el escritor plasma a través del texto, y después con el correr de las palabras podrá, sí, descreer, interpretar, saborear, reformular y operar el mismo por medio de sus facultades. Empero, la predisposición se da al comienzo de la lectura de la pieza en cuestión, lo cual no siempre se da entre aquellos que suelen leer, mucho menos o nulo en aquella mayoría que rechaza la lectura. Cabe preguntarse si quedan espacios para la lectura, porque escritos vemos diariamente que abundan, pero no hablemos ya de la lectura de twitts sino de textos literarios.
Para finalizar, cabe añadir que la predisposición a la lectura facilita y favorece la comunicación, pero sólo surge en aquellos que creen que la literatura, o alguna literatura, tiene ´algo´ que aportarle a sus vidas, algo que no encontrarán en otro tipo de textos como libros de autoayuda.

Lector

Se nutre de palabras su intelecto
descubre su alma en el trayecto,
saborea cada frase con frescura
sabe que en el tiempo eso no dura.
Viaja imaginando nuevos mundos
olvida los rencores tan inmundos.

Busca entre las letras que siquiera
dan vida y esperanza que quisiera
un día conocer quien lo supiera
pues el autor a veces le pusiera
un tinte de dolores que temiera
haber dado en el blanco o le metiera.

Se aburre, se divierte, se entretiene
descubre, se recrea, vuelve y tiene
una fe por lo que dice cada escrito
si deja la lectura se torna contrito,
halla que en el libro hay un sector
reservado para todo buen lector.

 

10 generalidades para quienes se inician en el mundo blog

Algunas cosas que quedaron por decir para aquellos que se inician en blogs de escritura o tienen un breve trayecto en éste tipo de plataformas que les puede venir bien tener en cuenta.

lista

 

1-Las publicaciones antiguas raras veces son leídas y en contados casos.

2-Lo común, para quienes ingresan al blog por primera vez, es echar un vistazo a lo último que se publicó y hasta ahí nomás.

3-Los seguidores/lectores son también bloggeros/escritores en su inmensa mayoría. De este punto se derivan variadas y extensas consideraciones que exceden el presente postulado.

4-Salvo escasas excepciones, el seguidor/lector asiduo a la lectura prefiere leer cosas de diferentes autores ( muy propio de la época ), por lo tanto no sirve hacer muchas publicaciones en un mismo día, ni tan seguido.

5-El seguidor no es exclusivamente “tu” seguidor.

6-Lo que al autor le llama la atención es lo que literariamente hablando merece la pena ser profundizado, más allá de que no siga moda alguna ni ideología hegemónica.

7-La cultura propia del autor excluye necesariamente a muchos lectores, incluso a coterráneos y a coetáneos, pero se puede trabajar la escritura para que esas barreras se difuminen, sin caer en la banalidad.

8-El interés en el autor se da a partir de textos previos conocidos, y en ínfima proporción por recomendación.

9-Llamar la atención del lector ( por ejemplo con títulos o imágenes ) puede servir si luego se dice algo o se retribuye. Caso contrario habrá decepción.

10-Escribir es un acto de dar, no de pedir. Por lo tanto, lo que venga es bienvenido pero no estés pendiente de ello.

Si querés podés agregar tus consideraciones y experiencias abajo en los comentarios. Sin más por el momento, ¡Saludos!