Un libro relegado

Hoy quise agarrar un libro con la premisa de que “los libros no muerden” y fracasé. Es decir, agarrarlo fue todo un éxito pero a la hora de la lectura fue un rotundo fracaso. El libro en cuestión se titula “Aguardando al año pasado” y cuando lo quise leer, ya desde el comienzo, en mi cabeza circulaba un rumor, como un virus esparcido por el aire, que entre línea y línea, entre cada párrafo, me distraía de la lectura en la que procuraba enfrascarme, errático por la temática actual: pandemia. Dejé su lectura para otro momento y me dispuse a escuchar algún tango. Era el momento de que Piazzolla me sacara de aquí, ya que afuera era un lugar prohibido, una vía de escape cerrada por la ley vigente. Y vi gente cuando me asomé a la ventana mientras escuchaba Libertango: eran los encargados de que los alimentos llegaran a los hogares, o al menos les facilitara la llegada a los mismos para quienes podían costearlos. La música, mágicamente, me transportaba no a otros lugares sino a otros tiempos; mal digo: me transportaba a momentos, a sensaciones, a fantasías, a sentimientos no localizables en el tiempo ni en el espacio. Eran vuelos naturales del espíritu que sólo ese tipo de arte, con artilugios, podía propiciar en mí. La lectura de la que tantos frutos había saboreado en tiempos de menor convulsión era ahora una suerte de lujo que los medios informativos esparcidos por doquier que difundían ininterrumpidamente la virulencia de la situación me impedían degustar, por lo que no había nada mejor que el deleite placentero de escuchar la buena música que me gratificaba ante tanto dolor y muerte atravesando todas las latitudes de la vasta Tierra y que prometían aumentar y proseguir en un curso desprovisto de beatitud y con tintes de amargura y desazón en un panorama lamentable. La muerte no es lo que nos cuentan, es lo que sufrimos; las pérdidas no son los cálculos que se hacen, es lo que nos duele. Y a pesar de todo, con el dolor y el sufrimiento a cuestas, tenemos que seguir: alguien espera que le lavemos los pisos, que le cocinemos un bife, que le cebemos un mate, que le sirvamos un café, que le escribamos un cuento. Y hay un libro relegado esperando ser leído. Afuera el sol ofrece tentaciones, no es otoño en los árboles ni en la calle; las estaciones se han distanciado del almanaque y un primero de mayo puede resultar veraniego, nadie sabe a priori.
El ambiente que se respira es de cautela, tampoco nadie sabe cómo será el curso de las cosas a posteriori, ni quiénes lo seguirán, los planes pueden variar “sobre la marcha” y aunque no tengamos planes, la vida continúa. ¿Será el fin de las certezas? No lo sé, las garantías que parecíamos tener se tornaron ilusorias. Ahora sólo queda aferrarse a la vida, que es cada uno de nosotros y más también, con lo que quede de ello, y desde las ruinas retirar los escombros y sembrar. Porque el corazón es tierra fértil si se lo sabe labrar. Y la música, por ejemplo la de Piazzolla, es una magnífica semilla para los frutos del mañana.

El valor de la cultura

No lo dijo Roosvelt en aymará:
“Una de las fórmulas más fáciles de aplicar para conquistar y sojuzgar una cultura, y por ende un pueblo, sin tener que recurrir a las armas es destruir su lenguaje. Empezaremos con sopa de letras en inglés very good, seguiremos taladrando con imágenes para luego hacerlo con pequeñas imágenes supliendo palabras , y por último con degenerar todo lo que quede del mismo, amigues. Y hasta que se den cuenta que han perdido todo, nos servirán complacidos.”

Definiciones de la RAE

¡Salieron las nuevas definiciones de la RAE!
¡Tomá nota, gurrumino!

Apostatía: Apostar a la tía.

Asaltar: todo el mundo a mover los pies.

Supuesto: el lugar que ocupa Usted.

Eximio: era gorila pero ya no lo es.

Gentío: Fragmento del ADN del cromosoma del tío.

Inteligente: dícese de todo aquello capaz de conectarse a internet.

Millonada: camada de amigos de Roberto Carlos.

Noche: ¡eso no, amigo!

Sobaco: o en todo caso so´ Dioniso.

Parlamento: mientras charla se lamenta.

Viscoso: oso estrábico.

Escritora XXII

Éntre sus conocidos nadie leía ya. Había quienes, luego de la época escolar, habían llegado a cierto hartazgo por la lectura y ni siquiera la tomaban en cuenta como recreación. Para el resto, mayoría, no le llamaba la atención ante tantas distracciones y entretenimientos más ´fáciles´ de consumir, ya que la lectura implicaba cierto esfuerzo.
Pero Clara Migno creía, intuía, o al menos deseaba que más allá de toda esa masa de gente uniforme en ese aspecto que rechazaba la lectura, había quienes esperaban y sentían el impulso de leer, por lo que era a quienes apuntaba cuando se sentaba hora tras hora a escribir sus más nobles pensamientos. Es decir, era un tiro al vacío, lanzar una botella al mar esperando que en alguna isla desierta, alguien, un náufrago solitario que aún conservara la capacidad de leer, la recogiera y leyera sus textos.
”Escribo para mí”, se mentía a veces, “para leerme”. Ella buscaba explorar la comunicación en sus vertientes más profundas que en lo cotidiano no encontraba forma, o quizá medios para hacerlo, ya que cada quien seguía como burro a zanahoria sus pensamientos, y no los de otros. Entonces, sabiendo esto, se preguntaba por qué alguien habría de hacerlo a través de sus textos, de su obra literaria que se expandía en número y florecía en calidad. Tenía inquietudes que, por momentos, la paralizaban.
No obstante, era tal vez eso lo que mantenía vivo el impulso de escribir: lo desconocido. No saber quiénes llegarían a leerla, ignorar si entenderían lo expresado, desconocer si sería de su agrado o si le serviría como un puente para cruzar abismos o como alas para surcar el cielo. Ella escribía, como quien planta un árbol en tierra lejana y le deja el crecimiento a las lluvias y la fructificación a las estaciones; los frutos los saborearía alguien con quien quizá Clara nunca cruzara dos palabras.
Escribir en la pluma de Clara tenía tanto de misterio como de conocimiento, era una mezcla de sensaciones que convergían y divergían desde y hacia distintos puntos no localizables, salvo en su mente, su sexo, su corazón y, desde ya, sus manos y sus ojos, esos oscuros ojos negros donde uno se podía perder con sólo mirarlos.
Su razonamiento era el siguiente: un texto ya no es un lugar de morada, un lugar para estar, para un lector; mucho menos lo es un libro, un blog, etcétera. Un texto es un espacio donde el lector pasa y, dependiendo de su apertura al mismo, degustará, saboreará o se podrá llevar algo, por muy efímero que le resulte. Pero, pensaba, el texto no es algo inerte como un trozo de cartón, sino que puede llegar a tocar al lector en uno o varios aspectos. De eso se trataba la comunicación, el arte, la literatura, de llegar. Por eso Clara Migno seguía insistiendo a pesar de los intentos del mundo que la llevaban a desistir, una y otra vez, en su impulso natural, o cultural si se quiere, por escribir, por narrar, por describir, por contar, por darle vueltas a las letras, hilar caminos de palabras y estampar, con tinta o color, oraciones que le dieran –al menos- la sensación de que escribir tenía un valor que sólo el lector, tan escurridizo como pez entre sus manos, podría apreciar.

Instinto lector

Terminó de leer el libro y quedó exhausto. No lo agotaba leer, sino penetrar en una intrincada mente como la del autor de ese libro, particularmente ese y no otros que le habían resultado tan ligeros, de una lectura que podía alternar con música, alguna conversación o, incluso, la televisión encendida de fondo. Pero en esta ocasión, se detuvo varias veces preguntándose a dónde conducía la narración, intentando adivinar, o tal vez descifrar la trama.
Lo intentó sin logro alguno. A medida que avanzaba en la lectura, saboreaba las frases más sobresalientes y degustaba las escenas tanto rutilantes como las más comunes, todas tenían ese toque maestro que las destacaban.
Sin embargo, llegó el final, como era una obviedad para todo libro. En este caso no habría continuidad, el autor había fallecido hacía veinte años y ese era el último que le faltaba leer. Algo le decían sus letras o, al menos, le hacían pensar. Nunca resultaba ileso de esas lecturas, siempre en casos así había algo que se desmoronaba desde las alturas y había, a su vez, algo emergiendo nuevo, fresco, desde lo más profundo de sus ideas.
Le quedaba como opción, como alternativa ante la falta de nuevas obras del autor, buscar un hilo conductor transitando lecturas del género que le aportaran la saciedad que le había dado ese libro en particular.

Estados inestables de lo inmaterial

Tengo que apurarme a leer esto rápido para tener el tiempo suficiente de ver todo lo demás que si no llego me quedo rezagado y me desafilian del clú.


Me llegaron comentarios que comentaron que se comentaba que comentan que habían comentado que andan comentando que se comentó.
Todavía no lo puedo creer…


Había uno muy desubicado; otro infraubicado; y otro sobreubicado. A otro lo reubicaron, y a otro lo concubicaron. Y había otro ubicuo.


En el futuro inmemediato la publicidad será un meme, la noticia será un meme, la música será mememorable y nosotros seremos mememoriosos.


El zapping inauguró una era que heredó el scroll-down donde lo efímero e irrelevante consume vidas -continua y consistentemente- de voraces consumidores.


Se perdió perdiz, responde al nombre de Liz, andaba perdida sin directriz, perdió el rumbo y la bisectriz, viaja sola y se cree actriz, la busca su institutriz. Si la ven no la pierdan de vista y reporten aquí su desliz.

Terapia de grupo

Les cuento que una vez por semana estoy haciendo terapia de grupo. Además de quien habla van mi álter ego, mi otro yo y mi sombra. A medida que avanzan las sesiones nos entendemos mejor. Es bastante entretenido, con situaciones tragicómicas porque muchas veces no se sabe quién dijo qué. En esos casos, generalmente el licenciado cambia el tema de conversación abruptamente o da por concluida la sesión y cada uno se va por su lado. Los cuatro presentan marcadas diferencias; por ejemplo, uno cree que sabe todo, otro piensa que no sabe nada, otro cree y el otro duda. La semana pasada se produjo una situación cuanto menos curiosa: resulta que por un problema de horarios no pude asistir a la sesión; debido a esto, el licenciado me quiso cobrar la sesión ( cosa que está estipulada por una cuestión profesional ), pero por cuadruplicado. Para mí era inaceptable, si los otros faltaban no tenía por qué hacerme cargo. El licenciado me dio una explicación que no me cerró: él dice que estoy haciendo la terapia solo y que los otros participantes de la terapia de grupo son desvaríos míos. Pero yo no le creo nada. Mi sombra dice que el licenciado nos está estafando y que no nos conduce por buen camino; mi álter ego dice que busquemos otro profesional con más experiencia y sabiduría; y por su parte, mi otro yo dice que estamos gastando mucha pólvora en chimangos. Les digo seriamente, ya no sé qué pensar. Por lo pronto, mañana en la sesión vamos a pedir explicaciones, y donde el licenciado se pase de vivo, entre los cuatro le llenamos el culo a patadas.

Retiro espiritual

Me gusta romper esquemas, sacar diálogos del contexto al que se someten, diseccionar el libreto en el que vivimos, responder por ejemplo:

-¡Leo! ¿Cómo andás??
-Anoche, a las dos cuarenta y cinco.

-¿Cómo ves la situación económica del país?
-Siete a uno, codificado.

Romper los cánones:
-¿Qué decís? ¿Qué contás?
-La epístola papal dio resultados negativos, mientras el euro cotiza estable a la espera de un posible quórum en Pisa.

Destruir algoritmos de pensamiento arraigado:
-¿Qué hacés Leo?¡Tanto tiempo!
-Tu actitud escatológica me provoca glamorosos espasmos, tu tormento será flores en días donde la fauna sea exiliada por los terratenientes, ávidos de minería de alta rentabilidad.

Tocar puntos ocultos:
-Sr., ¿me dice la hora?
-La tarde no tiene parangón, en todo caso, si el calor cede, abrácese.

Purgar condenas socioculturales:
-¡Buen día!
-Será vuestro siempre y cuando calle el alba previo al ocaso de gallos ciegos y gallinas cojas.

En definitiva, me gusta el yodo, el ácido fólico, la taragüí y tu desconcierto.

Figuras

Nadie se detiene en la lectura
lo efímero invade la cultura,
se acostumbra sentirse la amargura
sólo nos quedan restos de estructuras
que amalgaman imagen y letra dura
o tan suaves que se tornan alma pura,
y si el poeta nos regala una figura
a ese verso le daremos sepultura.

CÓMO CONVERTIR UN TEXTO MALO EN UNO BUENO EN MINUTOS

Lo primero a tener en cuenta es que un texto malo se puede obtener tanto de producción propia como ajena ( salvo que usted tenga una opinión de sí mismo demasiado alta y se crea incapaz de escribir textos malos ). En este último caso se debe tener en cuenta que la obra puede ser denunciada como plagio por lo que se debe tener preparado algún tipo de defensa de la misma, si se desea conservar los derechos de la obra.

Lo siguiente es llevar el texto escogido previamente a un estado en que se visualice claramente como incompleto. Para ello, se puede suprimir uno o varios párrafos, oraciones o simplemente algunos sustantivos. Una vez realizado esto procedemos a la lectura del texto en voz alta, para percibir cómo suena al oído. Si es posible, se lo leemos a alguien que nos pueda llegar a dar una opinión valiosa del mismo, si sabemos que nos valorará positivamente mucho mejor.

Posteriormente, añadimos párrafos u oraciones ( no importa si son malas o buenas ya que el veredicto lo obtendremos al final por la obra en su totalidad ) en el sentido que más nos plazca. No escatimemos deleite. Hacer lo que más nos gusta es importante porque eso es lo que después leerá el destinatario de nuestra agraciada obra. Utilice oraciones en imperativo con moderación. Interactúe con la comprensión del lector, pero no lo adule en demasía pues puede ser muy perspicaz y quizá abandone la lectura antes del éxtasis final al que se lo que quiere llevar.

Luego, para darle mayor importancia a lo que usted ha escrito y/o robado por ahí, reemplace varios verbos por otros que no necesariamente compartan el mismo significado. No se preocupe aquí por el sentido del texto y cuestiones fútiles de esa índole. Recuerde que usted tenía entre manos un texto malo, por lo que aquello que decía allí era pura vanidad, nada de mayor relevancia. Emplee verbos desconocidos para el lector común, quien sin dudas tendrá por usted la mayor estima cuando tenga que recurrir a un diccionario para entender qué ha estado expresando usted.

Utilice libremente su sexto sentido: el humor. Hacer reír y dar qué pensar es siempre valorado por la inteligencia del ser humano. A veces la combinación de dos o tres palabras puede justificar una lectura de poco genio. Si tiene pocas ocurrencias manifiéstelo con lo mejor de su capacidad: yo no sé.

Cada vez que incorpore un párrafo, piense si realmente hay necesidad de él. Si la respuesta es negativa, añádalo sin culpas pues para todo lo innecesario hay un mercado gigantesco que comercializa un sinnúmero de productos y, finalmente, su obra no escapa a esta ley.

Si puede establecer dentro del texto alguna polémica, como por ejemplo declarar que a pesar de tanto entretenimiento que se vende aquí y allí el hombre sigue sufriendo como hace dos mil quinientos años, o peor aún, más informado, hágalo abiertamente. Recuerde que el lector agradecerá la verdad, aún cuando tenga temor a ella de manera infantil, pues es benigna y abierta. Sin embargo, si usted la desconoce no se exprese como si supiera lo que está declarando pues los reproches no tardarán en llegar y con ellos la desazón del lector.

Finalmente, quite toda ambigüedad que el texto pueda dar. Borre sin límites todo aquello que invite a la duda y a la desconfianza. Usted debe brindar certezas. Un texto endeble seguirá siendo malo, mientras que aquél que le dé cierta saciedad al lector será considerado por éste como aquél que le salvó el día, y no digo que lo tenga como uno de los mejores que leyó, pero sí como uno al que considerará sinceramente bueno.

Y… ¡voilá! Lo ha logrado.

Palabras que comunican

Vivimos en mundos de ideas
Ideas que a su vez son palabras,
Palabras útiles para estar bien,
Palabras innecesarias
Palabras que a veces nos ayudan
Nos ayudan a evitar el mal,
Palabras huecas, palabras secas
Las que calientan y las que alientan
Palabras vivas, palabras ciertas
Palabras torpes, palabras muertas
palabras aparentemente importantes
Y las que se lleva el viento,
Palabras ágiles, palabras hábiles
Palabras que no son cuento,
Palabra era la de antes.
Palabras que comunican, transmiten
Las que suplican, las que remiten
Palabras que vuelven con furia
Palabras amorosas y bondadosas
Y las que quedan en las baldosas,
Palabras húmedas, palabras tiernas
Las que agradecen, ¿y las eternas?
Palabras sencillas, palabras varias
Palabras que nos cuentan historias.
De palabras se teje nuestro mundo
Sin palabras es el sentir profundo
Donde las vidas se estremecen
Donde palabras y amores florecen.

Intacta

Otra vez tu y yo frente a frente. Un doble espejo que refleja lo que somos. El silencio cala profundo en nuestros corazones y se instala densamente en el aire que nos circunda. Algunas teclas se interponen y, lejos de separarnos, nos acercan el uno al otro. De la blanca pureza que te caracteriza sólo queda el trasfondo de lo que eres. Sobre ti se imprimen caracteres que dan forma a algo tangible y con el poder intrínseco de la interpretación a la que será sometido. ¿Qué se puede decir de mi que no lo reflejes tú? Lo que se ha dicho y lo que no. Lo que se entiende y lo que queda en el tintero aún por decir. Algunas letras hablarán de ti y te alabarán. Sin embargo, qué decir de esos ojos expectantes que se quedan fijos ante tu radiante luminosidad. Eres el fondo de este texto y casi pasas desapercibida. Pensar que sin ti no habría letra posible. Eres una inagotable posibilidad en la que se puede plasmar la nobleza de un pensamiento profundo o el vil insulto despechado. Pero… ¿de dónde saca sus más valiosos tesoros el hombre? Aquél que te capta en tu simplicidad no olvida que de la nada trascendente que insinúas surgen innumerables hechos que reflejan tu plena vacuidad, que es completa en sí misma. Quien emplea el vocabulario para llegar a otro corazón sabe que en ti se funden acentos, vocales y consonantes, mezclados entre signos comunes que formarán palabras, y crecerán en oraciones, ramificándose en frases ordinarias y de las otras para llegar a aquél que te ignora concentrando su atención en lo propiamente dicho, pero sabiendo que eres tú quien da esa posibilidad de hacer blanco en una aletargada conciencia acostumbrada a pasar por alto la fuente perenne que imparte realidad a la existencia de las cosas.
Y allí sigues tú, intacta como siempre. Pareciera que las letras precedentes no te hubieran tocado.

Ideas

 

El día, con la luz, comienza
transcurre como todo movimiento
recorren las ideas el cemento
la nube se detiene cuando piensa.

La ventana está cerrada al espiar
muy oscura está la casa al despertar
ya se escuchan las palabras al hablar
y los ojos que se abren al mirar.

Palabras que tragamos por la fuerza
idea que naufraga tan dispersa
allí donde el insulto no te hiere
allí donde el espíritu no muere.

De a ratos los conflictos que te hunden
cargan peso sentimientos que te funden
el motor se detiene carcomido
por el óxido de todo lo vivido.

Son ellas las que incitan a buscar
un estado de bienaventuranza,
que haga blanco cuando tirés la lanza
de palabras en el centro de este mar.

Pues si lo pensás, despacio, con cuidado
el mundo es nomás todo lo dado
transcribe la voz todo lo hablado
recuerdan tus ojos lo observado.

Y cada idea que te lleva
arrastra consigo la marea
que sólo se calma si está plea
si no, se rebela y se subleva.

Son fieras a veces enjauladas
en otras son bestias endiabladas
tranquilas e inocentes son bobadas
geniales, son cosas inventadas.

De todo el vaniloquio que te cubre
que ronda dormida el pensamiento
quizás una luz te lo descubre
al hondo, sereno, sentimiento.

Y vuelan joviales las palomas
en bandas pues nunca viajan solas
captando tu frágil atención
da brincos de bronca la tensión.

Tal vez ellas sólo te molestan
ya ves, unas suman, otras restan,
se abre la ventana del sentido
y la luz ilumina al recorrido.

Ideas que tu corazón no enfocan
ideas que a veces te vuelven loca
destejen las palabras de tu boca
respira el aire puro sí sofocan.

Recuerda que previo la fanfarria
de aquella que retiene como garra
vivías realidad despreocupadamente
feliz, muy lista, inteligente.

 

 

 

//Fotografía: Norma Russi

Alto embole

 

El aburrimiento facilita la creación,
tan es así que la misma naturaleza
surgió del embole del Big Bang
que no pudo creer tras la explosión
tanta inteligencia con tanta rareza.

El entretenimiento y su contradicción
mantiene al adolescente en la pieza
que en vez de mates toma un Tang
jugando con las ideas e imaginación
por si el mundo le regala la torpeza.

Y aburridos no encontramos diversión
que disipe el malestar de la tristeza
escondida en alegría como el Yang
que no oculta como lúdica belleza
cuando brilla en su punto la aflicción.

Cuando muere un payaso, maldición,
se vuelve todo más serio, qué bajeza,
el mundo sucumbe al lúgubre plan
devorando las almas con fruición
que le rinde tributo a Vuestra Alteza.

Publicidades

Normalmente la publicidad supera el producto. A diario, se invierten fortunas en publicidad e incluso en campañas para desinformar acerca de lo que se consume, además de las estrategias engañosas de venta. Normalmente, compramos la publicidad, eso es lo que queremos, el producto pasa a un segundo plano.
A continuación, algunas publicidades donde el producto -esperemos- la supera.

****
Vendemos milanesas. Chotas. A veces nos salen crudas. Pero más baratas que en el restaurant.

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Vendo auto. No frena. Consume mucho. Se rompe seguido. O permuto por modelo más nuevo. Diferencia a mi favor ( el que avisa no traiciona).

****
Vendemos bebidas. No calman la sed en verano, pero ¡Qué deliciosos químicos!

****
Vendemos hamburguesas de soja. No tienen gusto ni engordan. Es como comer cartón pero sin el estigma de la pobreza.

****
Se vende terreno. Lejos del centro, lejos de algún barrio y comercio, lejos de todo. Tan lejos de cualquier referencia que ya no sé ni dónde está.

****
Vendo fondo de comercio con muy buenos ingresos por no poder atender en 12 horas 5 clientes ya que es una lástima y una pérdida de tiempo.

Leo cualquier cosa

Leo una sonrisa
Leo una mirada
Leo una bombilla
Leo las entradas.

Leo tus palabras
Leo las tristezas
Noticias macabras
Leo las flaquezas.

Leo estupideces
Leo comentarios
Leo varios diarios
Leo por si creces.

Leo al despertar
Leo caminando
Leo si viajando
Vuelvo a cabecear.

Leo tus poesías
Y tus alegrías,
Rimas repetidas
Y también sentidas.

Leo al socialismo
Y al capitalismo
Leo al proletario
Y el abecedario.

Leo y lo interpreto
Leo algún soneto
Leo los mensajes
Leo los paisajes.

Leo lo complejo
Leo lo sencillo
Leo los bosquejos
Y leo flequillos.

Leo los tatuajes
Leo engranajes
Leo los manuales
Leo los triviales.

Leo y lo comprendo
Leo y me distiendo,
Leo predicciones
Y contradicciones.

Leo cada tanto
Leo cuando puedo
Leo como credo
Leo cada canto.

Leo lo que escucho
Y atados de puchos
Leo lo que escribo
Leo si estoy vivo.

Leo, algo me gusta,
Leo y me disgusta
Leo maravillas
Leo sobre sillas.

Leo las sandeces
Y piropos soeces
Leo los carteles
Y los anaqueles.

Leo simbolismos
Leo aforismos
Leo a luminarias
Leo las plegarias.

Leo sepulturas
Diversas culturas
Leo en las patallas
Y latas de caballas.

Leo ingredientes
Leo las recetas
Leo a comediantes
Leo a los profetas.

Leo y lo descreo
Leo y me recreo
Leo y me divierte
Leo, ¡puf qué suerte!

No sé por qué leo
Todo lo que veo,
Pero entonces creo
Que me llaman Leo.

La lectura es detención

La lectura es detención
pero ustedes quieren seguir
quieren seguir leyendo,
pretenden seguir siguiendo,
a ello les debo decir
que persiguen una ilusión.

Y si seguimos y vamos
seguro nos encontramos
entonces cuenta el encuentro
de lo que llevamos dentro
por ello luego contamos
los deseos que persigamos.

Pues no es lo mismo seguir
el hilo de lo que pienso
versátil, límpido, inmenso
que hoy se deja traslucir
que pensar estamos yendo
a un sitio virtual u horrendo.

Cielo e infierno intercalan
señales en lo mundano,
aunque algunas nos resbalan
otras nos dan la mano
pues la tierra prometida
es un Reino en esta vida.

Pero no nos detengamos
persevera en movimiento,
la lectura de ritmo lento
propicia la reflexión
y ante toda conexión
después del punto sigamos.

La predisposición a la lectura

Condición sine qua non a la hora de leer es la predisposición. En la actualidad es casi infinito lo que hay para leer y, además, lo que hay para leer se entremezcla en lo que hay para observar, a diferencia de lo que pasaba hace unos años con la televisión. Los medios digitales ofrecen esa amalgama de letras, símbolos e imágenes de la cual el espectador es, no sólo, receptor, sino que parte activa en su interpretación.
No obstante, para aquellos –inmensa mayoría en América Latina- que esquivan la lectura, cuando se interpone delante un texto ( y ni hablemos si excede lo que su paciencia puede tolerar ) la actitud es la de “¡Ufa! ¿¿Tengo que leer??”, que se evidencia en el salto de la lectura o la omisión. En esos casos, no hay ningún tipo de predisposición y la lectura se presenta como algo que le genera tedio a la persona. Esto se ve mucho en redes sociales como Facebook, que aún conserva la posibilidad de ofrecer textos casi sin limitaciones salvo en su extensión. Cuando los textos son informativos, se da el caso que apenas si se leen los titulares, como un sacrificio o salto de excepción a la corriente de imaginación.
La sociedad pasó de analizar desde un simple saludo de buen día hasta un gesto involuntario a reaccionar inmediatamente por el insignificante vuelo de una mosca o con una tonta imagen que desata los sentimientos e ideas que carga el espectador. Y esto tiene consecuencias directas en la lectura. Los textos ya no son “tragados”, quizá sean analizados por aquellos que vienen rezagados en los dogmas dominantes de la sociedad actual, pero por norma general, lo que se busca es el efecto inmediato, plasmado en emoticones y comentarios que se observan, los que dejan huella. Esto, a su vez, puede tentar a muchos de quienes escriben a propiciar eso mismo, arrastrados por la corriente, ya que todos compiten por un instante de atención: el escritor, el músico, el artista en general, el famoso, cualquier hombre o mujer, e incluso niños y adolescentes, que pueden llegar a tener mayor influencia que gente de conocimiento, talento o experiencia ante un gran número de público. La lectura va quedando relegada y se circunscribe a personas que saltan las vallas de la dificultad que le imponen las ideologías de la época, o que han hecho sus deberes y encuentran en la lectura diversas cosas que le aportan como ser: entretenimiento, diversión, información, conocimiento, visiones, interpretaciones, puntos de vista, consejo, compañía y un largo etcétera.
Pero para esto es fundamental la predisposición a la hora de la lectura, la cual no es la misma al leer una noticia en el diario que la que se ejerce al leer una poesía. Leer tiene sus matices; el tiempo, finito, apremia.
¿Y qué pasa entonces con la predisposición hacia la lectura de literatura? Si bien se han abierto espacios de publicación como nunca antes, la literatura, que es un arte, compite no sólo por un instante de atención sino por un tipo peculiar de predisposición. A diferencia de lo que ocurre con series, donde lo visible es “tragado” por el peso del impacto visual, a la hora de leer literatura el lector tiene que entregarse a creer y/o confiar en lo que lee para adentrarse en la lectura, en lo que el escritor plasma a través del texto, y después con el correr de las palabras podrá, sí, descreer, interpretar, saborear, reformular y operar el mismo por medio de sus facultades. Empero, la predisposición se da al comienzo de la lectura de la pieza en cuestión, lo cual no siempre se da entre aquellos que suelen leer, mucho menos o nulo en aquella mayoría que rechaza la lectura. Cabe preguntarse si quedan espacios para la lectura, porque escritos vemos diariamente que abundan, pero no hablemos ya de la lectura de twitts sino de textos literarios.
Para finalizar, cabe añadir que la predisposición a la lectura facilita y favorece la comunicación, pero sólo surge en aquellos que creen que la literatura, o alguna literatura, tiene ´algo´ que aportarle a sus vidas, algo que no encontrarán en otro tipo de textos como libros de autoayuda.

Motivos para escribir

La numerología no es buena consejera
Te arrastra como en una carretera,
Desdibuja tu escritura tontamente
Lo notás si te aplaude terca gente
Donde todos han pensado ya lo mismo
Ya nadie ha de ejercerlo por sí mismo,
El arte tiene como eje el crecimiento
La lectura no es sólo entretenimiento
Te atraviesa hasta dejarte congelado
Se te clava como astilla en el costado.
Y parece que una ocurrencia se repite
Tantas veces invitada está al convite
Que no tiene ya el signo de novedoso
Es antiguo cual milagro de leproso,
Los números le hablan al que no sabe
Al que no lee y ni una palabra le cabe
Ellos por sí solos, su papel su vocación
Las palabras, el de la comunicación.

Si todos se tiran a un pozo

Nuestros viejos, es decir, los viejos de nuestros viejos, eran muy inteligentes. A los chicos les hacían preguntas para incentivarlos, como por ejemplo, cuando esos chicos querían hacer como todos, les preguntaban: ¿si todos comen mierda, vos vas a comer mierda?
Algo se despertaba en el interior del chico, el chico crecía, y esos viejos eran tenidos como gente realmente grande, y no sólo por los años.
Pero ahora no. Nuestros viejos quieren hacer como todos nosotros, que pasamos nuestro tiempo comiendo mierda.

 

Sin definición

Sin acudir al diccionario, ¿sabe usted cuál es la definición precisa de jubilado según la Real Academia?
Opciones:

A- Está lleno de júbilo.
B- Se le terminó el júbilo.
C- Cesaron sus actividades pero aún se ve jovial.
D- Se acabó la jovialidad.
E- Sacó su boleto al más allá.
F- Etapa dura para obtener medicamentos que se le recetan in crescendo con el correr de los días.
G- Subsistencia a duras penas.
H- Época de olvidos y reiteraciones.
I- Consecución del conocimiento inútil y la sabiduría tardía.
J- Proliferación de parientes, herederos y descendientes difíciles de memorizar.
K- Título que se obtiene al reconocer que no se entiende nada, y probablemente no haya nada que entender.

 

Entre todos los que respondan correctamente sortearemos un pasaje a la Conchinchina.

Una oportunidad a la literatura

El arte no resulta familiar por su condición intrínseca, pero cualquier característica familiar que se insinúe desde lo artístico es lo que atrae a quienes lo ven como algo ajeno, extraño o alejado de su cotidianidad. Cuando lo artístico se vuelve familiar, como una música que suena como el fondo de las acciones, deja de tenerse la experiencia artística y se lo incorpora como el tránsito de los vehículos, la atención se dirige hacia otras cosas. Y es atributo de cualquier obra artística captar la atención de quien la consuma, más allá de si la obra es capaz de hacerlo con mayor o menor grado de efectividad y aceptación, amén de la difusión que la misma tenga en sociedad.

En el caso particular de la literatura, su valor está en el poder de comunicación de la palabra a través del texto. Cuando el lector se acerca a éste, tiene cierta predisposición a la lectura, variando sus expectativas a la hora de adentrarse en la misma y con distintos estados de ánimo que pueden favorecerla, rechazarla, dificultarla, asimilarla o, incluso, llegar a amarla, desearla y vivirla.

En la búsqueda de placeres inmediatos, como el que satisfacemos a través del gusto, tendemos a repetir la experiencia consumiendo exactamente lo mismo o algo similar ( una comida, una bebida, un postre, un cigarrillo ), garantizándonos la sensación o el efecto. Pero en el caso de la literatura como elemento artístico el asunto cambia, como cambia de autor en autor, de libro en libro, de texto en texto. Las malas experiencias con ella puede llevarnos a considerarla de un modo tajante, como si el conjunto inabarcable fuera una bolsa de gatos. Pero es interesante saber que la literatura y el arte genuino se enfoca en lo puntual, como puntual es una poesía que “toca” o una canción que “dice” o un cuadro que se abre paso entre las imágenes cotidianas.

Es lógico y sensato decir que no toda obra de arte, ni mucho menos la literatura, les llega a todos de modo uniforme y universal, y que el lector hace descubrimientos cuando se abre a la lectura. Por ello, muchas veces, eso es lo más difícil de lograr porque si le ha cerrado la puerta a la literatura ( a pesar de que consume literatura a través de producciones audiovisuales tal vez sin saberlo ) es, quizá, por decepciones pasadas o mala fama atribuida por decepcionados, entre otros motivos.

Si la gente se alejó de la literatura fue, en parte, porque no encontró algo que le llame la atención como para meterse en la lectura y si se vuelve a acercar es, de modo fortuito, por un impulso inherente al ser humano, como lo es la búsqueda de comunicación a través de la comunión. Y muchas veces, la literatura que está llena de posibilidades, nos da la oportunidad.

Lector

Se nutre de palabras su intelecto
descubre su alma en el trayecto,
saborea cada frase con frescura
sabe que en el tiempo eso no dura.
Viaja imaginando nuevos mundos
olvida los rencores tan inmundos.

Busca entre las letras que siquiera
dan vida y esperanza que quisiera
un día conocer quien lo supiera
pues el autor a veces le pusiera
un tinte de dolores que temiera
haber dado en el blanco o le metiera.

Se aburre, se divierte, se entretiene
descubre, se recrea, vuelve y tiene
una fe por lo que dice cada escrito
si deja la lectura se torna contrito,
halla que en el libro hay un sector
reservado para todo buen lector.

 

Arte, literatura y comodidad

Uno de los motivos de por qué no se lee literatura en la actualidad ( o se lee poco y nada con respecto a otros modos de esparcimiento), pienso, es por la excesiva comodidad en nuestra sociedad occidental y la búsqueda de tal. Cuando el lector se enfrenta a un texto, debe ‘moverse’ para interpretar, entender, descifrar, reformular lo escrito. El lector es partícipe, no mero espectador y este punto no es poco relevante. Esto no siempre pasa con otras artes, como las audiovisuales, o debería pasar, pero no se evidencia mucha receptividad, debido a la explotación del entretenimiento para con los sentidos de la vista y el oído. El arte, en esos casos, no siempre mueve, o la experiencia artística es limitada. Pero más allá de eso, si es una apreciación pobre o carece de vigor, lo paradójico del asunto es que para leer,como condición casi necesaria, se tiene que estar cómodo .

Decálogo para el lector posmoderno

1-En cada palabra que lea imagine un concepto alternativo que podría reemplazarlo hasta alcanzar la satisfacción que el texto no brinda.
2-En literatura el orden de los factores altera el producto, por lo que un texto se puede leer de infinitas maneras brindando resultados diferentes en cada ocasión, enriqueciéndolo a pesar de su aparente pobreza.
3-Saltéese los párrafos aburridos y deje su lectura para cuando se crea merecedor de semejante castigo.
4-Si un texto no le dice nada su lectura ha sido exitosa, pero si le busca la vuelta algo que no dice le terminará diciendo.
5-Comprender lo que un texto dice es una práctica en desuso, muerta. No se moleste en intentar resucitarla o el que quedará en desuso será usted.
6-A las palabras que desconoce deles provisoriamente el significado que usted desee, que será el que terminará utilizando durante el resto de su presencia en el éter, sin que nadie venga a rectificárselo.
7-Si la lectura lo ha llevado por diferentes mundos, usted se distrajo de la lectura arrastrado por los términos utilizados en el texto.
8-Relea todo aquello que simplemente entendió sin mediar inconvenientes hasta que piense que en verdad lo entendió, así sabrá que no ha entendido pero podrá decir sin culpas que lo entendió, descartando todo aquello que lo haga reflexionar.
9-Si un texto se revela per se, el escritor ha estado ausente. Felicítelo por haberlo permitido pero no tanto como para que se lo adjudique como un logro.
10-Lea hasta que descubra que usted es el último lector verdadero del cosmos. A partir de allí, escribirá lo más bello que se ha escrito hasta aquí para su propio deleite. Regocíjese.

Hiperconectado

Todo tiene que ver con todo
Desde los riñones a un golpe en el codo.
El terciopelo con la conectividad
Las redes sociales con los adoquines
El neoliberalismo con la pubertad
La religión con las papas fritas
La vejez con la metafísica y la libertad
La estupidez con la palabra escrita
La adolescencia con los gorriones
El dolor con los emoticones
La inteligencia con los banderines
El cerebelo con la mar en coche
Y el sueño que tengo con las buenas noches.

Al leer

Acaricio las palabras al leer
me detengo en cada frase
descompongo el entramado,
asimilo veraz lo trazado
lo refuto tenaz, lo descreo
lo intuyo sagaz, lo comprendo
perezco ( ¡oh!) en la metáfora
renazco –zaz- en otro verso
deduzco leal lo simbólico
disiento y retengo al leer
regresa la vista en lo retórico
suavizo mordaz el rasgo terso
gano tiempo sin línea, la hora
vaivén atroz del mundo
me aquieto locuaz, me recreo
y el espíritu fiel desplumado
vuela lungo al cielo perfumado
observa lunar astral su fase
siento, pienso, suelto al leer.

La hoja en blanco

hojablanco

No me causa ningún terror, ni espanto
como a otros escritores, la hoja en blanco;
por el contrario, le tengo cierta simpatía
verla ahí vital, agazapada, esperándome
avergonzada, quizá, por mi escasa lucidez.
¿Llegará la inspiración? ¿Tendré algo por decir?
La hoja en blanco ni se inmuta con mi inquietud
ni se preocupa, sigilosa, ante mi propia ineptitud.
Atenta a lo que pienso no anticipa mi escribir
cual regia soberana solapada en placidez
sigue ahí, delante mío, como mirándome
paciente, pudorosa, sin dudar de mi apatía
que cual otros escritores -a veces- me estanco
a pesar de los sentidos, parezco de Lepanto.

Le hablo en turbulencias ( evitando mentir )
contemplo lo que escribo, vestigios del pensar
que leo con sorpresa cual un lector dichoso
y me siento, con mis trinos, a verla atiborrada
de palabras, sentimientos, a ceder malhumorada
porque se creerá perdida, sin su blanca palidez
sin textura, calidad, solitaria con mi estupidez
a esperar que alguien la lea y perciba desdichada
que ya no es una hoja pura, ha sido desvirgada.
Y lejos de aterrarme, ni de sentirme orgulloso
la guardo en un cajón, la observo descansar;
saco otra hoja en blanco y le escribo mi sentir.

Dequeísmo

Deque te conozco duermo poco
Deque te besé sufro como loco.
¿Deque me acuerdo? Usar el bidet.
Deque te prometí ya lo olvidé.
Deque te vi, sólo en ti pensé.
¿Deque me alegro? No lo sé.

En mi pensar pequé.
Tu belleza me desahucia.
-¡Oh! ¡Muchas gracias!
-No hay dequé.

Cruce de palabras

Para los amantes de los juegos de mente y el entretenimiento intelectual, aquí les presentamos una definiciones.
( Diagrama al dorso )

1- Derivado de la derivación.
2- Unicornio acéfalo con cuerpo de ganso.
3- Término con el que se designa todo aquello que desconocemos o es difícil mencionar.
4- Dispositivo natural adherido al rostro humano que viene en diversas tonalidades provista de dos orificios generalmente de similar diámetro donde suelen alojarse palillos puntiagudos que de allí surgen con el objetivo de detener el ingreso de todo tipo de suciedad y microorganismos mediante el cual se perciben las sensaciones exteriores provenientes de diversas fuentes esparcidas a través del aire en el cual finalmente se pierden.
5- Diferencia, similitud.
6- ( Peter … ) Célebre compositor austrohúngaro que radicado en el País Vasco compuso melodías características de Grecia, consideradas por los romanos como precursora del rock argentino, desechada por sus pares uruguayos quienes la despreciaron por ser poco representativa del reggaetón caribeño, más conocido como cumbia-artesanía fundada en República Dominicana.
7- Sintomatología de ecología lógicamente patológica.
8- Síncope de tú.
9- Teoría formulada por Herz Zog mediante la cual expresa que toda teoría es, salvo que exprese lo contrario.
10- Complete a gusto, libre albedrío.
11- Sátiro pérfido sicótico de nuestra misericordiosa señora de la divinidad.
12- Capital del estado de Wakshalaban Obai en la península de Silifrings de la república oriental de Xantarabi Demó en la quinta luna de Plutón, según la literatura rusa.
13- Brebaje que surge de la mezcla de té, azúcar, sodio, silicio, solsticio invernal, sal, sacarina, harina, sacarosa, pétalos de rosa, uña de gato pardo, pluma de pingüino disecado, restos fósiles de momia árabe, orina de murciélago, ojo izquierdo de bacalao, pluma de tero alzado, astillas de metegol gastado, saliva de camello, agua, pan rallado, carbón hidratado, acidofotolesconcetedorinagalondopina y yerba mate.
14- Número primo de pi.
15- ( Hans… ) Inventor del teleperidonocoto.
16- Muy evidente.

Equis

Estimado sujeto/su jeta:
Le queremos mostrar nuestro agrado por su gesta/su gesto.
Desconocemos lo que usted genera/género.
Sabemos que lo suyo viene a tono de lamento/la menta.
Asímismo, nosotros no seguimos sus modos/modas.
Agradecemos igualmente lo que usted daría/Darío.
Entendemos que su haz de luz se apaga/sea pago.
También le debemos el tributo a Dios/a Díaz.
Un saludo/saludá.

El lenguaje irreverente del ser

Llegué tarde desde que caminé desde el andén del tren, entre Esteche y Hernández. Me puse suéter verde y regresé. El mequetrefe del jefe me entretiene:
-¡Pérez! ¡Dele que me olvidé del cable!
Es bastante impaciente. Me pide boludeces y que le deje el volquete libre. Me alejé. Después me encontré billetes en el sobre de Inés, le apoyé el paquete:
-¡Qué ojete que tenés! Tocame el pene.
-¡Callate, pedante! ¡Comete ese bife! -me dice después del golpe de revés.
-¿Querés coger? Subite. Tenés goce libre.
-Depende… ¿tenés detergente? -me retuerce el marote Inés.
-¿Qué tenés en el pesebre? -le retruqué entre dientes.
-¿Querés ver? Llamame el viernes. Silbame antes.
Se fue diligente y elegantemente. Miré ese traste. Me quedé caliente y retomé el viaje. En frente, divisé el plumaje de ese orate de Méndez. Medité verle y hablarle. Crucé valientemente. Le dije:
-¡Levantate salame! ¿Qué hacés en el durmiente?
-Me tiré. Me enfermé. Me engripé y me vacuné. Me quedé conforme.
-¡Paciente torpe, Méndez! Entregate, tenés que vender.
-Never. El pupitre que fue del desguace es suficiente.
-¿Compraste el desodorante el jueves? -le pregunté.
-El miércoles. Empecé clases de ajedrez en el “Godínez”. Es buen deporte.
-Te felicité anteriormente. Escuchame: traete el soporte del tele de led. -le dije.
-Que el elefante demente celebre el martes trece, Pérez. Enterate, siempre puede haber peces soeces.
-Hacete coger, deficiente.
Le dejé. Es imberbe Méndez, me trae languidez. Regresé en serie. Visualicé el remisse de Andrés. Le detuve.
-Llevame.
-Tenés que pagarme.
-Ponele…
-Jodete. Que te lleve el presidente.
Se fue. Me quedé en el café. Metete en el toilet, me dije. Tomé el cel. Llamé entre heces y papeles. Atiende Inés:
-¿Quién es?
-Pérez. Te silbé antes.
-Contame, ¿tenés leche en el estuche?
-Decime, ¿querés verme? Te llevé flores este mes.
-Querete, Pérez. ¿Tenés que ser petulante? Podés amarme, besarme, siempre que toques suavemente este clavel.
-Disculpame, en vez de hacer que se me seque el tanque podés abrirte.
-Te perdoné. Volvé. Trae chocolates que te dejen inconsciente.
-Inés, te pregunté y pendiente escucharte quedé.
-¿Qué te aflige?
-Decime, ¿me querés?
-Despreocupate, prendé el follaje que este bosque arde.
Corté. Seré infame. Siempre que me olvide, recordaré desde el alféizer: el comprender de mujer me hace doler, es menester atender ese saber. Me senté en el retrete y estornudé.

Estudio respecto a la lectura actual

Un reciente estudio realizado por la Universidad de Cambridge reveló las razones del por qué la gente no lee literatura. Entre ellas y los argumentos dados se destacan: el aburrimiento frente a otros modos de entretenimiento ( 21 % ), la imposibilidad de tener una comunicación fluida con el autor -dejarle comentarios, poner me gusta, etc.- ( 13% ), no comprendió la pregunta (12%), no sabe de qué le están hablando (10%), leer no se usa más ( 8%) y ¿eso con qué se come? ( 7% ).
Por otra parte, entre quienes leen libros de autoayuda, el estudio arrojó las siguientes opiniones: me sirvió para entender los aspectos de mi vida ( 9%), entretenido pero eran todas mentiras ( 12%), el autor es un chanta ( 14%), diez años después de habérmelo creído me di cuenta que era mentira ( 17%), no sirve para nada y no es artístico( 17%) y entretenido pero era todo mentira (18%).
A su vez, entre quienes leen crónica periodística, las opiniones vertidas revelaron estudios muy variados: no distingue el hecho de las opiniones ( 22%), es imposible encontrar un hecho ( 15%), no hay hechos en la crónica ( 12%), las opiniones falsean el hecho ( 11%), el entramado de opiniones es el hecho ( 9%) y la opinión dada por el periodista en la crónica oculta el hecho ( 8%).
Mientras tanto, aquellos que no leen literatura, autoayuda, ni crónica periodística, ni entre líneas, no pudieron responder a las cuestiones pues el estudio se realizó por escrito y, a pesar de que en algún tiempo pretérito sabían leer, hoy día no tienen fe en esa ciencia medieval que es la lectura.

Mi escuela

Todo mundo, hacer escuela.
Y a visitar a mi abuela.

Te voy a enseñar la A:
Antuán San Exuperí.
A comerse El principito,
crudo, seco, cocidito.

Y si de una no entendés,
tragátelo dos o tres;
doscientas cincuenta más.
Seguro que un día entrás.

No hay nada, más, sólo vos,
el vino, el pucho, la tos.
Pan comido un día será,
la noche el día convertirá.

Es que me desvivo por tí,
pará un poco con el ají.

Yo quiero lo mejor… Para usted,
simple, bella, stop: pared.

Por eso le hablo del día,
tu paz, mi gracia, alegría.
De un pavo, real o imberbe,
hace que el ritmo te enerve,
del canto de un loro azabache,
andá despacio, ojo: un bache.
Del vuelo del perro andaluz,
no tiene capa, cual avestruz.

Del salto de las calandrias,
y el correr del esturión.
De la calma del centurión,
y la luz de las centurias.
De la guerra, antigua, atroz,
empezá por el arroz.

De eso que han de beber los dioses,
del queso, el pan, agua, y las voces.
De tu andar, sereno, brilloso, cautivo,
las nubes, el agua, repito, es río vivo.
Del santo, tu tumba, el rumbo, azulado,
la voz, un ave, los pinos, jazmín, el prado.
Los campos, la vida, el viento, una flor,
tu fruto, será, para el mundo, el color
que ilumine, a su paso y encienda, veloz,
como un rayo, destino, cual lobo feroz,
en un cuento creído, por tí, mi alborada.
Si un día caés, entre garras, malhumorada,
al alzar la mirada, ese día verás, cansada,
que te fuiste a lo vano, gusano, paspada.

No hay nada, mi vida, mi amada, mi alma, mi luz, corazón, mi lumbrera, fulgor.
Sólo tú, tu espejismo, tu sueño, mi voz, la poesía llega y te saca de tu sopor.

A veces, pasa.
Ayer, llegó.
Anoche, vino.
Alguna es.
Al verte soy.
Al ver, sería.
A ser sin más.
Adiós poesía.

 

Sin palabras

Necesito la letra de una canción
para sostener esta efímera emoción
y prolongar en el tiempo su duración,
pero no toda, me basta con sólo un renglón.

También me puede servir alguna frase
o un pedacito de ella que no se pase
de extensa pues luego debo recordarla
cuando otro sentir venga a taparla.

Una sentencia, seis vocablos, una definición
la emoción requiere algún tipo de expresión
verbal, no me alcanza con una sensación
que la grafique, no sirve aquí la imaginación.

De una enciclopedia puede ser alguna fase
astral o un ciclo vital o un cuento que versase
de aquello para lo que no tengo explicación
ni palabras, gestos, ni una torpe declaración.

Es un poco vergonzosa esta particular situación
pero como buen lingüista no paso ningún papelón
pues siempre tengo en un bolsillo del pantalón
para que me entiendan un expresivo emoticón.

Cómo convertir un texto malo en uno bueno en minutos

Lo primero a tener en cuenta es que un texto malo se puede obtener tanto de producción propia como ajena ( salvo que usted tenga una opinión de sí mismo demasiado alta y se crea incapaz de escribir textos malos ). En este último caso se debe tener en cuenta que la obra puede ser denunciada como plagio por lo que se debe tener preparado algún tipo de defensa de la misma, si se desea conservar los derechos de la obra.

Lo siguiente es llevar el texto escogido previamente a un estado en que se visualice claramente como incompleto. Para ello, se puede suprimir uno o varios párrafos, oraciones o simplemente algunos sustantivos. Una vez realizado esto procedemos a la lectura del texto en voz alta, para percibir cómo suena al oído. Si es posible, se lo leemos a alguien que nos pueda llegar a dar una opinión valiosa del mismo, si sabemos que nos valorará positivamente mucho mejor.

Posteriormente, añadimos párrafos u oraciones ( no importa si son malas o buenas ya que el veredicto lo obtendremos al final por la obra en su totalidad ) en el sentido que más nos plazca. No escatimemos deleite. Hacer lo que más nos gusta es importante porque eso es lo que después leerá el destinatario de nuestra agraciada obra. Utilice oraciones en imperativo con moderación. Interactúe con la comprensión del lector, pero no lo adule en demasía pues puede ser muy perspicaz y quizá abandone la lectura antes del éxtasis final al que se lo que quiere llevar.

Luego, para darle mayor importancia a lo que usted ha escrito y/o robado por ahí, reemplace varios verbos por otros que no necesariamente compartan el mismo significado. No se preocupe aquí por el sentido del texto y cuestiones fútiles de esa índole. Recuerde que usted tenía entre manos un texto malo, por lo que aquello que decía allí era pura vanidad, nada de mayor relevancia. Emplee verbos desconocidos para el lector común, quien sin dudas tendrá por usted la mayor estima cuando tenga que recurrir a un diccionario para entender qué ha estado expresando usted.

Utilice libremente su sexto sentido: el humor. Hacer reír y dar qué pensar es siempre valorado por la inteligencia del ser humano. A veces la combinación de dos o tres palabras puede justificar una lectura de poco genio. Si tiene pocas ocurrencias manifiéstelo con lo mejor de su capacidad: yo no sé.

Cada vez que incorpore un párrafo, piense si realmente hay necesidad de él. Si la respuesta es negativa, añádalo sin culpas pues para todo lo innecesario hay un mercado gigantesco que comercializa un sinnúmero de productos y, finalmente, su obra no escapa a esta ley.

Si puede establecer dentro del texto alguna polémica, como por ejemplo declarar que a pesar de tanto entretenimiento que se vende aquí y allí el hombre sigue sufriendo como hace dos mil quinientos años, o peor aún, más informado, hágalo abiertamente. Recuerde que el lector agradecerá la verdad, aún cuando tenga temor a ella de manera infantil, pues es benigna y abierta. Sin embargo, si usted la desconoce no se exprese como si supiera lo que está declarando pues los reproches no tardarán en llegar y con ellos la desazón del lector.

Finalmente, quite toda ambigüedad que el texto pueda dar. Borre sin límites todo aquello que invite a la duda y a la desconfianza. Usted debe brindar certezas. Un texto endeble seguirá siendo malo, mientras que aquél que le dé cierta saciedad al lector será considerado por éste como aquél que le salvó el día, y no digo que lo tenga como uno de los mejores que leyó, pero sí como uno al que considerará sinceramente bueno.

Y… ¡voilá! Lo ha logrado.

Espacial mente

Cuando nos comunicamos por escrito, los espacios son importantes ( al igual que los acentos ) y hay que saber usarlos, porque sino dan lugar a distintos malentendidos.

No es lo mismo:
mantengámonos que mantenga monos.
diversos que dí versos.
revestido que Re vestido.
simiente que sí miente.
nómina que no mina.
eximio que ex simio.

Esto es un ex orto a cuidar la cultura en tretodos.

La pereza del escritor

Hace tiempo que no escribe
que ni cuenta lo que vive
que ni inventa, ni describe
que siquiera hoy se desvive
por narrar sólo algún suceso
o hilvanar y recrear un deceso.
¿Será que no tiene ganas
de salir de sus pijamas?
¿Será que estará cansado
de escribir atormentado?
¿Será que se ha imaginado
que esa historia ya ha narrado?
¿Será que encontró en el día
lo que cuenta una poesía?
O será que, en todo caso,
su pereza marca el paso
que le otorga en libertad
y, en cada palabra, claridad.
Pues como volcán inactivo
que así ruge su apariencia
surgirá con displicencia
un poema rico y vivo
en sus letras y potencia
cargando con elocuencia
letargo, agonía y pudor
que desprenderá con ardor
magma, energía y calor
dando al poeta el valor
de escribir ¡pura proeza!
adiós maldita pereza
gracias por tu inspiración
te dediqué esta canción.
Y si vuelves y me duermo
y por tu gracia me enfermo
me dirás levántate y anda
solo con tu propaganda,
no existe contradicción
entre escribir y vivir
la vida me da una lección
que debería descubrir.
Hoy el tiempo es escaso
y el escritor tiene un plazo
si no cuida sus papeles
se dormirá en los laureles,
o bien perezca de tanto
aplazar escribir su quebranto
su gracia, tino o algarabía
que le dio letra a esta poesía.

 

Terapia de incomunicación

Este mensaje es para mi, por lo tanto no hay necesidad de que sigas leyendo. Si lo hacés, problema tuyo, ya que no estás incluido en el mismo, salvo en esta salvedad. Pero no es una inclusión sesgada, pues el mismo mensaje toma nota de la posibilidad de que el destinatario del mismo no sea aquél en quien se pensó, sino otro, que podrías ser vos, aunque de modo fortuito. Y si algún mensaje dentro del mismo lo captás como propio, sería tu propio problema como se ha dicho pues no has sido considerado por el mensaje en cuestión. Cuestión a todo esto que me quería hacer llegar la noción extrema de que la comunicación es en toda época una inquietud universal, y cuando digo universal quiero decir de todos: hombres, mujeres, niños, ancianos, sapos, codornices y legumbres. Si, el estado vegetativo del ser también tiene ese anhelo de comunicación y comunión con los demás. El problema ( actual ) es el exceso de entretenimiento, no porque esté de más en sí, ya que el aburrimiento como contrapartida es lo que incita la desmesurada producción de aquél, sino porque los medios y/o los mensajes que la cultura brinda, nos brinda, se toman como parte de lo mismo y por tanto obstruye comunicación posible entre dos sensibilidades y sólo hay un mero entretenerse en el ínterin reduciendo las posibilidades inagotables de la comunicación a un triste pasar el tiempo. Y el tiempo pasa de todos modos, para algunos vertiginosamente mientras que otros siquiera lo notan. La materia se desgasta a su paso y decae, se pone rancia. Ni siquiera las rocas que se ven casi indestructibles se resisten al paso del tiempo. Y tiempo sabemos, sabés ahora, es lo que no sobra. El tiempo es limitado, más allá de que uno pueda resucitar unas cuantas vidas luego de otras tantas muertes, pero en esas también lo será. Esto quiere decir, que lo único que es eterno, aunque suene pueril, es la eternidad. Y como ella nos espera paciente, ¿qué apuro puede tener el tiempo que sabe de sí de su propia finitud? Ninguno, desde ya, porque desde el punto de vista particular el tiempo es consumido y muchas veces nos consume, pero desde el punto de vista de la eternidad, es ésta quien devora el tiempo, la historia y los tiranos. Y si, de todos modos, hay mal que dure cien años, después de ello se terminará yendo por la alcantarilla del olvido, para que la vida prosiga su rumbo feliz sin fin hacia la eternidad. Buenas noches ( buenas noches para mi, que me voy a dormir ).

Paparulo

-Disculpe, ¿baja en ascensor?
-No. Bajo en sodio.

********
-¿Qué pesa más, tres kilos de papas o tres papas de un kilo?
-Pará que lo googleo.

********
-¿Qué tiene más peso, lo que repiten como loros la palabra del Papa o un loro que sólo repite la palabra papa?
-No me la hagas difícil…

********

-En este mundo todo se transforma, nada se pierde…¿qué será de la papa?
-Popó.

En asiento volando

Cada vez que tengo pan duro, el hambre se aleja. Esto me pasa por construir aire en los castillos. Por eso siempre digo que no hay que mirar el ojo en la paja ajena, ya que como es sabido ojos que no sienten, corazón que no ve, porque perro que muerde no ladra. Mi abuela aclaraba las cosas: quien siembra tempestades recoge con el viento, pero ella no sabía que al tirarle a dos pájaros uno muere. Todos sabemos que el pensamiento salta donde menos liebres hay ya que una casa bien entendida empieza por la caridad, desde que entran moscas en bocas que se cierran. A mí, la sarna que pica me gusta.

La gran barata

Entra un equipo de rugby a un minimercado, todos recontrasudados, con barro hasta en las orejas, pero, no obstante, los tipos muy educados.

-Buenas tardes.

-Buenas tardes.

-Buenas tardes.

El empleado asintió con la cabeza, un poco sorprendido por la mala fama que tenían estos deportistas y máxime cuando salían en grupo. Uno de ellos, que parecía ser el capitán, tomó la palabra y preguntó por el precio de la hambuerguesa, que lucían a la vista ya preparadas para comer.

-100 pesos. -dijo el empleado.

Los rugbiers se miraron entre ellos.

-Es cara.

-Es cara.

-Es cara. -dijeron los quince.

El capitán preguntó por el precio de la cerveza, precisamente la lata de Heinekken de medio litro.

-90 pesos. -respondió el empleado.

Los rugbiers, con una tranquilidad propia de golfistas, se miraron entre ellos y dijeron uno tras otro:

-Es cara.

-Es cara.

-Es cara.

El capitán, inmutable, volvió a tomar la palabra, esta vez para preguntar por el precio de la picada, cuyas bandejas se observaban detrás del vidrio de una heladera exhibidora.

-150 pesos -dijo el empleado impertérrito.

Los rugbiers, cuyo sudor no cesaba de gotear el mosaico del local, se volvieron a mirar entre ellos y uno a uno dijeron:

-Es cara.

-Es cara.

-Es cara.

El empleado los miraba detrás del mostrador y, cuando los vio girar y creyó que se iban, los rugbiers tomaron posiciones de frente como en su mejor scrumm con un grave y sostenido grito de guerra:

-¡¡¡¡Escaramuza!!!!!!!!!!

Arrasaron con hamburguesas, picadas y latas de Heinekken, cayendo otros productos a su paso cual huracán, mientras el empleado, acurrucado en un rincón, debajo de un mostrador veía pasar al capitán, en la cola de los alegres rugbiers, con una tira de salamines colgando del cuello a título de medalla.

Analógica

La televisión es a la poesía
lo que el petróleo a la gastronomía
un escarbadientes a la meteorología
el transistor a la rumorología
un pan dulce a la manicuría
un coliflor en la contaduría
un celofán en la verdulería
publicidad en la vasectomía
vino tinto en la espeleología
querubín en la supremacía
un canguro con algarabía
un talibán viajando en un tranvía
un trapecista en la zapatería
mi vieja hablando con tu tía
un túnel de sólo una vía
un lago sobre la sequía
caramelos en tu boca fría
un color al calor del día
una estufa a la filosofía
los cordones a la simbología
un minuto en la peluquería
un parlante al lado de su cría
el sedante que ni él se creía
proyecciones de muerte tardía
una vida de la ingeniería
entretiene como una poesía
que se extienda en su habladuría.

4G

Segundo Décima era un rockero de cuarta. Pero de no cuarta categoría como podría presuponer algún desprevenido, sino de cuarta generación. Cuando todos iban por la segunda, él metía quinta a fondo. Sin embargo, no fue sino hasta su sexto disco cuando lo reconocieron en una premiación en la que había sido ternado como artista revelación. Segundo, no obstante, se rebeló y no asistió a la entrega quedando la estatuilla en manos de su manager, quien la vendería luego para comprar chocolates. Décima tenía la particularidad de haber sido el primero en fundar un quinteto de vientos en esa categoría musical. Una de las canciones de dicho disco, titulado “Noveno cuarteto” disparó algún tipo de controversia con sus colegas. Parte de su letra daba parte de la filosofía que encaraba Décima en aquél tiempo:
A Dios gracias, existe el olvido
santo remedio final
en el que se desvanece mi mal.

Los más agitados fueron sin dudas Los tipitos, quienes pusieron el gritito en el cielo. Segundo Décima, lejos de retractarse, lo reafirmó en sucesivas canciones posteriores, sobre todo en el octavo hit del duodécimo disco ( dicho sea de paso, éste alcanzó a ser Disco de Níquel con las ventas al público en su primer año ), que sentenciaba en un pasaje del mismo:
La memoria en su tiranía
no cumplirá la promesa,
finalmente te olvidaré
tengo absoluta certeza
fue falsa la travesía
de mí te desterraré.

A pesar de sus numerables logros, Décima cayó con su último disco ( el vigésimo ) en el olvido del público. Los jóvenes no escuchaban sus canciones ni las tomaban en consideración. Los más veteranos, por su parte, reconocían que Segundo había perdido el ímpetu que caracterizó sus comienzos en la música. Se despidió con más pena que gloria dejando su vocación definitivamente tras la trágica muerte de su mujer, la afamada actriz Gloria Penna, en un accidente automovilístico. Hoy Décima pasa sus días recluido en su chalet de la cuarta avenida, alejado de la música, a la cual no destina ni una décima de segundo de su vida.

Alto rendimiento

Cuando practicaba deportes, mi mayor bronca pasaba cuando, en juegos de equipo, no era partícipe de los errores. Pensaba y daba vueltas al asunto… por qué tenía que jugar con semejantes chotos?? No me podría haber tocado jugar en un equipo con jugadores un poco, y digo un poco, màs decorosos? Qué malos que eran! Encima se creían el Barsa!En fin, mi apreciación como jugador estaba tan alta que pensé muy seriamente en llevar mis apetencias atléticas a practicar un deporte en el que no tenga que depender de otros para los resultados. Así fue que me volqué al tenis. Jugaba solo, dependía de mi rendimiento y no podía culpar a nadie si las cosas no resultaban. Me tenía mucha fe, básicamente por la destreza que mostraba sobre el césped, la inclinación natural que tenía para los deportes aeróbicos y la alta competencia y el buen estado físico y de salud que ostentaba. El torneo fue maravilloso: bien organizado, con jugadores de alto nivel y gran afluencia de público. Se extendió a lo largo del año y jugué todos los fines de semana. Al finalizar la temporada, más allá del goce natural por la participación en tan magno deporte y quedar último cómodo habiendo ganado un sólo game en todo el año , resolví volver a jugar con mis antiguos compañeros del fulbito de los domingos. Qué se yo… son buenos pibes y tan mal no la pasábamos. Quizá haya algo de cierto en eso que una vez el Tortu me dijo: el choto sos vos.

Aurora

¡Soltad amarras, levad anclas!
Este barco sigue navegando
a pesad del consabido naufragio
cortad vuestro apetito al ras
y mantened el ánima cantando
que pronto habrá nuevo sufragio.

Y si en la red os seguéis enredando
y os topáis con afrenta pertinaz
torced el timón hacia este adagio
que os eleva en magnífica y veraz
melodía de cornetas, que acusando
al poeta por la letra y por el plagio
no le dejan opción de ir agregando
ni siquiera con su canto algo de paz
pues la Aurora ella misma es el presagio.

Pagaré

La otra tarde estaba aburrido y salí de shopping. Como el efectivo era escaso, sólo me compré una opinión. Me ofrecieron envolvérmela, pero desistí y me la llevé puesta. Cuando salía para regresar, pude ver que a un anciano se le caía una opinión del bolsillo del pantalón al subir al auto. La recogí, subí al Peugeot y lo seguí para devolvérsela, pero no logré alcanzarlo. Llegué a casa y mi mujer, lejos de recibirme con un beso, me propinó dos opiniones y mi hija otras tantas. Harto, prendí la tele y recogí diez/once opiniones casi sin darme cuenta. Metí las manos en los bolsillos buscando los cigarrillos pero sólo encontré las llaves y varias opiniones. Me levanté y me fui hasta el kiosco. Pedí un Camel y cuando quise pagar con opiniones el kiosquero me corrió a patadas. Ahí me di cuenta que era tarde, estaba cansado por el trajín y cuando quise darte las buenas noches caí en el hecho de que sólo puedo ofrecerte mi modesta opinión.

Hedor

La convivencia siempre fue difícil. Conflictiva. Disputas de grandes, travesuras de chicos. Los grandes que por la noche se hastiaban de los chicos y se enfrascaban delante del televisor. Y antes de mandar a los chicos a la escuela al otro día, para restarles vivacidad, había que sentarlos delante de la tele. Era un método que funcionaba a costa de vida. En la escuela, cuando el docente se veía superado por la vívida inteligencia del niño comenzaba un severo dictado ( en el mejor de los casos ) o les hacía sacar una hoja a todos ( en el peor ) pagando hasta los pobres tontos. Hay algo en la imagen, que encandila, que enceguece, que es el poder de detener el devenir, poder de quienes somos víctimas, rehenes. Ese poder es nada más ni nada menos que la muerte, bah! Porque si hay algo que impacta de toda belleza es su carácter vivaz. Blancanieves muerta espanta a cualquier príncipe.
Así las cosas, y visto que funcionaba, la hegemonía de la pantalla no se quedaría sólo ahí. Videojuegos y redes para los chicos, redes y porno para los grandes, se destacaban. Y fútbol para todos. Y ese mundo tosco, para nada sublime, se propagaría cual enfermedad virósica entre la gente cegada, sin distinción, donde la sensibilidad duerme o yace moribunda en el seno de un cigarrillo pestilente.

De colección

Éramos chicos para algunas cosas, pero no tanto para otras. Sin embargo, en ese tiempo, a la cerveza le sentíamos gusto a pis de gato. O al menos eso es lo que creíamos, ya que nunca habíamos probado pis de gato ni lo pensábamos hacer. No obstante, había una corriente que nos llevaba a coleccionar latas de cerveza y, en un comercio algo lejano vendían unas latas que no teníamos y las queríamos a toda costa para llenar nuestras habitaciones. Juntamos nuestros ahorros y compramos tres latas. No queríamos la cerveza, que sería nuestro néctar predilecto de otras noches, sino simplemente las latas. Abrimos una y la probamos: pis de gato. No había dudas. La vaciamos en la vereda. Esa y las otras dos latas. El carnicero salió enfurecido por el enchastre que habíamos hecho con la espuma y nos mandó a mudar. Al llegar a casa, comenté lo sucedido, pero mi viejo, que por ese entonces ya era mi viejo, me aleccionó: ¡No! Está mal; vos tenés que traerme la lata, yo me tomo la cerveza y después te doy la lata vacía. ¡Tomá!
Con los precios actuales, espero que mi hija empiece a coleccionar cajitas de cigarrillos, que dice que tienen olor a escape de rastrojero.