Intacta

Otra vez tu y yo frente a frente. Un doble espejo que refleja lo que somos. El silencio cala profundo en nuestros corazones y se instala densamente en el aire que nos circunda. Algunas teclas se interponen y, lejos de separarnos, nos acercan el uno al otro. De la blanca pureza que te caracteriza sólo queda el trasfondo de lo que eres. Sobre ti se imprimen caracteres que dan forma a algo tangible y con el poder intrínseco de la interpretación a la que será sometido. ¿Qué se puede decir de mi que no lo reflejes tú? Lo que se ha dicho y lo que no. Lo que se entiende y lo que queda en el tintero aún por decir. Algunas letras hablarán de ti y te alabarán. Sin embargo, qué decir de esos ojos expectantes que se quedan fijos ante tu radiante luminosidad. Eres el fondo de este texto y casi pasas desapercibida. Pensar que sin ti no habría letra posible. Eres una inagotable posibilidad en la que se puede plasmar la nobleza de un pensamiento profundo o el vil insulto despechado. Pero… ¿de dónde saca sus más valiosos tesoros el hombre? Aquél que te capta en tu simplicidad no olvida que de la nada trascendente que insinúas surgen innumerables hechos que reflejan tu plena vacuidad, que es completa en sí misma. Quien emplea el vocabulario para llegar a otro corazón sabe que en ti se funden acentos, vocales y consonantes, mezclados entre signos comunes que formarán palabras, y crecerán en oraciones, ramificándose en frases ordinarias y de las otras para llegar a aquél que te ignora concentrando su atención en lo propiamente dicho, pero sabiendo que eres tú quien da esa posibilidad de hacer blanco en una aletargada conciencia acostumbrada a pasar por alto la fuente perenne que imparte realidad a la existencia de las cosas.
Y allí sigues tú, intacta como siempre. Pareciera que las letras precedentes no te hubieran tocado.

Ideas

 

El día, con la luz, comienza
transcurre como todo movimiento
recorren las ideas el cemento
la nube se detiene cuando piensa.

La ventana está cerrada al espiar
muy oscura está la casa al despertar
ya se escuchan las palabras al hablar
y los ojos que se abren al mirar.

Palabras que tragamos por la fuerza
idea que naufraga tan dispersa
allí donde el insulto no te hiere
allí donde el espíritu no muere.

De a ratos los conflictos que te hunden
cargan peso sentimientos que te funden
el motor se detiene carcomido
por el óxido de todo lo vivido.

Son ellas las que incitan a buscar
un estado de bienaventuranza,
que haga blanco cuando tirés la lanza
de palabras en el centro de este mar.

Pues si lo pensás, despacio, con cuidado
el mundo es nomás todo lo dado
transcribe la voz todo lo hablado
recuerdan tus ojos lo observado.

Y cada idea que te lleva
arrastra consigo la marea
que sólo se calma si está plea
si no, se rebela y se subleva.

Son fieras a veces enjauladas
en otras son bestias endiabladas
tranquilas e inocentes son bobadas
geniales, son cosas inventadas.

De todo el vaniloquio que te cubre
que ronda dormida el pensamiento
quizás una luz te lo descubre
al hondo, sereno, sentimiento.

Y vuelan joviales las palomas
en bandas pues nunca viajan solas
captando tu frágil atención
da brincos de bronca la tensión.

Tal vez ellas sólo te molestan
ya ves, unas suman, otras restan,
se abre la ventana del sentido
y la luz ilumina al recorrido.

Ideas que tu corazón no enfocan
ideas que a veces te vuelven loca
destejen las palabras de tu boca
respira el aire puro sí sofocan.

Recuerda que previo la fanfarria
de aquella que retiene como garra
vivías realidad despreocupadamente
feliz, muy lista, inteligente.

 

 

 

//Fotografía: Norma Russi

Alto embole

 

El aburrimiento facilita la creación,
tan es así que la misma naturaleza
surgió del embole del Big Bang
que no pudo creer tras la explosión
tanta inteligencia con tanta rareza.

El entretenimiento y su contradicción
mantiene al adolescente en la pieza
que en vez de mates toma un Tang
jugando con las ideas e imaginación
por si el mundo le regala la torpeza.

Y aburridos no encontramos diversión
que disipe el malestar de la tristeza
escondida en alegría como el Yang
que no oculta como lúdica belleza
cuando brilla en su punto la aflicción.

Cuando muere un payaso, maldición,
se vuelve todo más serio, qué bajeza,
el mundo sucumbe al lúgubre plan
devorando las almas con fruición
que le rinde tributo a Vuestra Alteza.

Publicidades

Normalmente la publicidad supera el producto. A diario, se invierten fortunas en publicidad e incluso en campañas para desinformar acerca de lo que se consume, además de las estrategias engañosas de venta. Normalmente, compramos la publicidad, eso es lo que queremos, el producto pasa a un segundo plano.
A continuación, algunas publicidades donde el producto -esperemos- la supera.

****
Vendemos milanesas. Chotas. A veces nos salen crudas. Pero más baratas que en el restaurant.

****
Vendo auto. No frena. Consume mucho. Se rompe seguido. O permuto por modelo más nuevo. Diferencia a mi favor ( el que avisa no traiciona).

****
Vendemos bebidas. No calman la sed en verano, pero ¡Qué deliciosos químicos!

****
Vendemos hamburguesas de soja. No tienen gusto ni engordan. Es como comer cartón pero sin el estigma de la pobreza.

****
Se vende terreno. Lejos del centro, lejos de algún barrio y comercio, lejos de todo. Tan lejos de cualquier referencia que ya no sé ni dónde está.

****
Vendo fondo de comercio con muy buenos ingresos por no poder atender en 12 horas 5 clientes ya que es una lástima y una pérdida de tiempo.

Leo cualquier cosa

Leo una sonrisa
Leo una mirada
Leo una bombilla
Leo las entradas.

Leo tus palabras
Leo las tristezas
Noticias macabras
Leo las flaquezas.

Leo estupideces
Leo comentarios
Leo varios diarios
Leo por si creces.

Leo al despertar
Leo caminando
Leo si viajando
Vuelvo a cabecear.

Leo tus poesías
Y tus alegrías,
Rimas repetidas
Y también sentidas.

Leo al socialismo
Y al capitalismo
Leo al proletario
Y el abecedario.

Leo y lo interpreto
Leo algún soneto
Leo los mensajes
Leo los paisajes.

Leo lo complejo
Leo lo sencillo
Leo los bosquejos
Y leo flequillos.

Leo los tatuajes
Leo engranajes
Leo los manuales
Leo los triviales.

Leo y lo comprendo
Leo y me distiendo,
Leo predicciones
Y contradicciones.

Leo cada tanto
Leo cuando puedo
Leo como credo
Leo cada canto.

Leo lo que escucho
Y atados de puchos
Leo lo que escribo
Leo si estoy vivo.

Leo, algo me gusta,
Leo y me disgusta
Leo maravillas
Leo sobre sillas.

Leo las sandeces
Y piropos soeces
Leo los carteles
Y los anaqueles.

Leo simbolismos
Leo aforismos
Leo a luminarias
Leo las plegarias.

Leo sepulturas
Diversas culturas
Leo en las patallas
Y latas de caballas.

Leo ingredientes
Leo las recetas
Leo a comediantes
Leo a los profetas.

Leo y lo descreo
Leo y me recreo
Leo y me divierte
Leo, ¡puf qué suerte!

No sé por qué leo
Todo lo que veo,
Pero entonces creo
Que me llaman Leo.

La lectura es detención

La lectura es detención
pero ustedes quieren seguir
quieren seguir leyendo,
pretenden seguir siguiendo,
a ello les debo decir
que persiguen una ilusión.

Y si seguimos y vamos
seguro nos encontramos
entonces cuenta el encuentro
de lo que llevamos dentro
por ello luego contamos
los deseos que persigamos.

Pues no es lo mismo seguir
el hilo de lo que pienso
versátil, límpido, inmenso
que hoy se deja traslucir
que pensar estamos yendo
a un sitio virtual u horrendo.

Cielo e infierno intercalan
señales en lo mundano,
aunque algunas nos resbalan
otras nos dan la mano
pues la tierra prometida
es un Reino en esta vida.

Pero no nos detengamos
persevera en movimiento,
la lectura de ritmo lento
propicia la reflexión
y ante toda conexión
después del punto sigamos.

La predisposición a la lectura

Condición sine qua non a la hora de leer es la predisposición. En la actualidad es casi infinito lo que hay para leer y, además, lo que hay para leer se entremezcla en lo que hay para observar, a diferencia de lo que pasaba hace unos años con la televisión. Los medios digitales ofrecen esa amalgama de letras, símbolos e imágenes de la cual el espectador es, no sólo, receptor, sino que parte activa en su interpretación.
No obstante, para aquellos –inmensa mayoría en América Latina- que esquivan la lectura, cuando se interpone delante un texto ( y ni hablemos si excede lo que su paciencia puede tolerar ) la actitud es la de “¡Ufa! ¿¿Tengo que leer??”, que se evidencia en el salto de la lectura o la omisión. En esos casos, no hay ningún tipo de predisposición y la lectura se presenta como algo que le genera tedio a la persona. Esto se ve mucho en redes sociales como Facebook, que aún conserva la posibilidad de ofrecer textos casi sin limitaciones salvo en su extensión. Cuando los textos son informativos, se da el caso que apenas si se leen los titulares, como un sacrificio o salto de excepción a la corriente de imaginación.
La sociedad pasó de analizar desde un simple saludo de buen día hasta un gesto involuntario a reaccionar inmediatamente por el insignificante vuelo de una mosca o con una tonta imagen que desata los sentimientos e ideas que carga el espectador. Y esto tiene consecuencias directas en la lectura. Los textos ya no son “tragados”, quizá sean analizados por aquellos que vienen rezagados en los dogmas dominantes de la sociedad actual, pero por norma general, lo que se busca es el efecto inmediato, plasmado en emoticones y comentarios que se observan, los que dejan huella. Esto, a su vez, puede tentar a muchos de quienes escriben a propiciar eso mismo, arrastrados por la corriente, ya que todos compiten por un instante de atención: el escritor, el músico, el artista en general, el famoso, cualquier hombre o mujer, e incluso niños y adolescentes, que pueden llegar a tener mayor influencia que gente de conocimiento, talento o experiencia ante un gran número de público. La lectura va quedando relegada y se circunscribe a personas que saltan las vallas de la dificultad que le imponen las ideologías de la época, o que han hecho sus deberes y encuentran en la lectura diversas cosas que le aportan como ser: entretenimiento, diversión, información, conocimiento, visiones, interpretaciones, puntos de vista, consejo, compañía y un largo etcétera.
Pero para esto es fundamental la predisposición a la hora de la lectura, la cual no es la misma al leer una noticia en el diario que la que se ejerce al leer una poesía. Leer tiene sus matices; el tiempo, finito, apremia.
¿Y qué pasa entonces con la predisposición hacia la lectura de literatura? Si bien se han abierto espacios de publicación como nunca antes, la literatura, que es un arte, compite no sólo por un instante de atención sino por un tipo peculiar de predisposición. A diferencia de lo que ocurre con series, donde lo visible es “tragado” por el peso del impacto visual, a la hora de leer literatura el lector tiene que entregarse a creer y/o confiar en lo que lee para adentrarse en la lectura, en lo que el escritor plasma a través del texto, y después con el correr de las palabras podrá, sí, descreer, interpretar, saborear, reformular y operar el mismo por medio de sus facultades. Empero, la predisposición se da al comienzo de la lectura de la pieza en cuestión, lo cual no siempre se da entre aquellos que suelen leer, mucho menos o nulo en aquella mayoría que rechaza la lectura. Cabe preguntarse si quedan espacios para la lectura, porque escritos vemos diariamente que abundan, pero no hablemos ya de la lectura de twitts sino de textos literarios.
Para finalizar, cabe añadir que la predisposición a la lectura facilita y favorece la comunicación, pero sólo surge en aquellos que creen que la literatura, o alguna literatura, tiene ´algo´ que aportarle a sus vidas, algo que no encontrarán en otro tipo de textos como libros de autoayuda.

Motivos para escribir

La numerología no es buena consejera
Te arrastra como en una carretera,
Desdibuja tu escritura tontamente
Lo notás si te aplaude terca gente
Donde todos han pensado ya lo mismo
Ya nadie ha de ejercerlo por sí mismo,
El arte tiene como eje el crecimiento
La lectura no es sólo entretenimiento
Te atraviesa hasta dejarte congelado
Se te clava como astilla en el costado.
Y parece que una ocurrencia se repite
Tantas veces invitada está al convite
Que no tiene ya el signo de novedoso
Es antiguo cual milagro de leproso,
Los números le hablan al que no sabe
Al que no lee y ni una palabra le cabe
Ellos por sí solos, su papel su vocación
Las palabras, el de la comunicación.

Si todos se tiran a un pozo

Nuestros viejos, es decir, los viejos de nuestros viejos, eran muy inteligentes. A los chicos les hacían preguntas para incentivarlos, como por ejemplo, cuando esos chicos querían hacer como todos, les preguntaban: ¿si todos comen mierda, vos vas a comer mierda?
Algo se despertaba en el interior del chico, el chico crecía, y esos viejos eran tenidos como gente realmente grande, y no sólo por los años.
Pero ahora no. Nuestros viejos quieren hacer como todos nosotros, que pasamos nuestro tiempo comiendo mierda.

 

Sin definición

Sin acudir al diccionario, ¿sabe usted cuál es la definición precisa de jubilado según la Real Academia?
Opciones:

A- Está lleno de júbilo.
B- Se le terminó el júbilo.
C- Cesaron sus actividades pero aún se ve jovial.
D- Se acabó la jovialidad.
E- Sacó su boleto al más allá.
F- Etapa dura para obtener medicamentos que se le recetan in crescendo con el correr de los días.
G- Subsistencia a duras penas.
H- Época de olvidos y reiteraciones.
I- Consecución del conocimiento inútil y la sabiduría tardía.
J- Proliferación de parientes, herederos y descendientes difíciles de memorizar.
K- Título que se obtiene al reconocer que no se entiende nada, y probablemente no haya nada que entender.

 

Entre todos los que respondan correctamente sortearemos un pasaje a la Conchinchina.

Una oportunidad a la literatura

El arte no resulta familiar por su condición intrínseca, pero cualquier característica familiar que se insinúe desde lo artístico es lo que atrae a quienes lo ven como algo ajeno, extraño o alejado de su cotidianidad. Cuando lo artístico se vuelve familiar, como una música que suena como el fondo de las acciones, deja de tenerse la experiencia artística y se lo incorpora como el tránsito de los vehículos, la atención se dirige hacia otras cosas. Y es atributo de cualquier obra artística captar la atención de quien la consuma, más allá de si la obra es capaz de hacerlo con mayor o menor grado de efectividad y aceptación, amén de la difusión que la misma tenga en sociedad.

En el caso particular de la literatura, su valor está en el poder de comunicación de la palabra a través del texto. Cuando el lector se acerca a éste, tiene cierta predisposición a la lectura, variando sus expectativas a la hora de adentrarse en la misma y con distintos estados de ánimo que pueden favorecerla, rechazarla, dificultarla, asimilarla o, incluso, llegar a amarla, desearla y vivirla.

En la búsqueda de placeres inmediatos, como el que satisfacemos a través del gusto, tendemos a repetir la experiencia consumiendo exactamente lo mismo o algo similar ( una comida, una bebida, un postre, un cigarrillo ), garantizándonos la sensación o el efecto. Pero en el caso de la literatura como elemento artístico el asunto cambia, como cambia de autor en autor, de libro en libro, de texto en texto. Las malas experiencias con ella puede llevarnos a considerarla de un modo tajante, como si el conjunto inabarcable fuera una bolsa de gatos. Pero es interesante saber que la literatura y el arte genuino se enfoca en lo puntual, como puntual es una poesía que “toca” o una canción que “dice” o un cuadro que se abre paso entre las imágenes cotidianas.

Es lógico y sensato decir que no toda obra de arte, ni mucho menos la literatura, les llega a todos de modo uniforme y universal, y que el lector hace descubrimientos cuando se abre a la lectura. Por ello, muchas veces, eso es lo más difícil de lograr porque si le ha cerrado la puerta a la literatura ( a pesar de que consume literatura a través de producciones audiovisuales tal vez sin saberlo ) es, quizá, por decepciones pasadas o mala fama atribuida por decepcionados, entre otros motivos.

Si la gente se alejó de la literatura fue, en parte, porque no encontró algo que le llame la atención como para meterse en la lectura y si se vuelve a acercar es, de modo fortuito, por un impulso inherente al ser humano, como lo es la búsqueda de comunicación a través de la comunión. Y muchas veces, la literatura que está llena de posibilidades, nos da la oportunidad.

Lector

Se nutre de palabras su intelecto
descubre su alma en el trayecto,
saborea cada frase con frescura
sabe que en el tiempo eso no dura.
Viaja imaginando nuevos mundos
olvida los rencores tan inmundos.

Busca entre las letras que siquiera
dan vida y esperanza que quisiera
un día conocer quien lo supiera
pues el autor a veces le pusiera
un tinte de dolores que temiera
haber dado en el blanco o le metiera.

Se aburre, se divierte, se entretiene
descubre, se recrea, vuelve y tiene
una fe por lo que dice cada escrito
si deja la lectura se torna contrito,
halla que en el libro hay un sector
reservado para todo buen lector.

 

Arte, literatura y comodidad

Uno de los motivos de por qué no se lee literatura en la actualidad ( o se lee poco y nada con respecto a otros modos de esparcimiento), pienso, es por la excesiva comodidad en nuestra sociedad occidental y la búsqueda de tal. Cuando el lector se enfrenta a un texto, debe ‘moverse’ para interpretar, entender, descifrar, reformular lo escrito. El lector es partícipe, no mero espectador y este punto no es poco relevante. Esto no siempre pasa con otras artes, como las audiovisuales, o debería pasar, pero no se evidencia mucha receptividad, debido a la explotación del entretenimiento para con los sentidos de la vista y el oído. El arte, en esos casos, no siempre mueve, o la experiencia artística es limitada. Pero más allá de eso, si es una apreciación pobre o carece de vigor, lo paradójico del asunto es que para leer,como condición casi necesaria, se tiene que estar cómodo .

Decálogo para el lector posmoderno

1-En cada palabra que lea imagine un concepto alternativo que podría reemplazarlo hasta alcanzar la satisfacción que el texto no brinda.
2-En literatura el orden de los factores altera el producto, por lo que un texto se puede leer de infinitas maneras brindando resultados diferentes en cada ocasión, enriqueciéndolo a pesar de su aparente pobreza.
3-Saltéese los párrafos aburridos y deje su lectura para cuando se crea merecedor de semejante castigo.
4-Si un texto no le dice nada su lectura ha sido exitosa, pero si le busca la vuelta algo que no dice le terminará diciendo.
5-Comprender lo que un texto dice es una práctica en desuso, muerta. No se moleste en intentar resucitarla o el que quedará en desuso será usted.
6-A las palabras que desconoce deles provisoriamente el significado que usted desee, que será el que terminará utilizando durante el resto de su presencia en el éter, sin que nadie venga a rectificárselo.
7-Si la lectura lo ha llevado por diferentes mundos, usted se distrajo de la lectura arrastrado por los términos utilizados en el texto.
8-Relea todo aquello que simplemente entendió sin mediar inconvenientes hasta que piense que en verdad lo entendió, así sabrá que no ha entendido pero podrá decir sin culpas que lo entendió, descartando todo aquello que lo haga reflexionar.
9-Si un texto se revela per se, el escritor ha estado ausente. Felicítelo por haberlo permitido pero no tanto como para que se lo adjudique como un logro.
10-Lea hasta que descubra que usted es el último lector verdadero del cosmos. A partir de allí, escribirá lo más bello que se ha escrito hasta aquí para su propio deleite. Regocíjese.

Hiperconectado

Todo tiene que ver con todo
Desde los riñones a un golpe en el codo.
El terciopelo con la conectividad
Las redes sociales con los adoquines
El neoliberalismo con la pubertad
La religión con las papas fritas
La vejez con la metafísica y la libertad
La estupidez con la palabra escrita
La adolescencia con los gorriones
El dolor con los emoticones
La inteligencia con los banderines
El cerebelo con la mar en coche
Y el sueño que tengo con las buenas noches.

Al leer

Acaricio las palabras al leer
me detengo en cada frase
descompongo el entramado,
asimilo veraz lo trazado
lo refuto tenaz, lo descreo
lo intuyo sagaz, lo comprendo
perezco ( ¡oh!) en la metáfora
renazco –zaz- en otro verso
deduzco leal lo simbólico
disiento y retengo al leer
regresa la vista en lo retórico
suavizo mordaz el rasgo terso
gano tiempo sin línea, la hora
vaivén atroz del mundo
me aquieto locuaz, me recreo
y el espíritu fiel desplumado
vuela lungo al cielo perfumado
observa lunar astral su fase
siento, pienso, suelto al leer.

La hoja en blanco

hojablanco

No me causa ningún terror, ni espanto
como a otros escritores, la hoja en blanco;
por el contrario, le tengo cierta simpatía
verla ahí vital, agazapada, esperándome
avergonzada, quizá, por mi escasa lucidez.
¿Llegará la inspiración? ¿Tendré algo por decir?
La hoja en blanco ni se inmuta con mi inquietud
ni se preocupa, sigilosa, ante mi propia ineptitud.
Atenta a lo que pienso no anticipa mi escribir
cual regia soberana solapada en placidez
sigue ahí, delante mío, como mirándome
paciente, pudorosa, sin dudar de mi apatía
que cual otros escritores -a veces- me estanco
a pesar de los sentidos, parezco de Lepanto.

Le hablo en turbulencias ( evitando mentir )
contemplo lo que escribo, vestigios del pensar
que leo con sorpresa cual un lector dichoso
y me siento, con mis trinos, a verla atiborrada
de palabras, sentimientos, a ceder malhumorada
porque se creerá perdida, sin su blanca palidez
sin textura, calidad, solitaria con mi estupidez
a esperar que alguien la lea y perciba desdichada
que ya no es una hoja pura, ha sido desvirgada.
Y lejos de aterrarme, ni de sentirme orgulloso
la guardo en un cajón, la observo descansar;
saco otra hoja en blanco y le escribo mi sentir.

Dequeísmo

Deque te conozco duermo poco
Deque te besé sufro como loco.
¿Deque me acuerdo? Usar el bidet.
Deque te prometí ya lo olvidé.
Deque te vi, sólo en ti pensé.
¿Deque me alegro? No lo sé.

En mi pensar pequé.
Tu belleza me desahucia.
-¡Oh! ¡Muchas gracias!
-No hay dequé.

Cruce de palabras

Para los amantes de los juegos de mente y el entretenimiento intelectual, aquí les presentamos una definiciones.
( Diagrama al dorso )

1- Derivado de la derivación.
2- Unicornio acéfalo con cuerpo de ganso.
3- Término con el que se designa todo aquello que desconocemos o es difícil mencionar.
4- Dispositivo natural adherido al rostro humano que viene en diversas tonalidades provista de dos orificios generalmente de similar diámetro donde suelen alojarse palillos puntiagudos que de allí surgen con el objetivo de detener el ingreso de todo tipo de suciedad y microorganismos mediante el cual se perciben las sensaciones exteriores provenientes de diversas fuentes esparcidas a través del aire en el cual finalmente se pierden.
5- Diferencia, similitud.
6- ( Peter … ) Célebre compositor austrohúngaro que radicado en el País Vasco compuso melodías características de Grecia, consideradas por los romanos como precursora del rock argentino, desechada por sus pares uruguayos quienes la despreciaron por ser poco representativa del reggaetón caribeño, más conocido como cumbia-artesanía fundada en República Dominicana.
7- Sintomatología de ecología lógicamente patológica.
8- Síncope de tú.
9- Teoría formulada por Herz Zog mediante la cual expresa que toda teoría es, salvo que exprese lo contrario.
10- Complete a gusto, libre albedrío.
11- Sátiro pérfido sicótico de nuestra misericordiosa señora de la divinidad.
12- Capital del estado de Wakshalaban Obai en la península de Silifrings de la república oriental de Xantarabi Demó en la quinta luna de Plutón, según la literatura rusa.
13- Brebaje que surge de la mezcla de té, azúcar, sodio, silicio, solsticio invernal, sal, sacarina, harina, sacarosa, pétalos de rosa, uña de gato pardo, pluma de pingüino disecado, restos fósiles de momia árabe, orina de murciélago, ojo izquierdo de bacalao, pluma de tero alzado, astillas de metegol gastado, saliva de camello, agua, pan rallado, carbón hidratado, acidofotolesconcetedorinagalondopina y yerba mate.
14- Número primo de pi.
15- ( Hans… ) Inventor del teleperidonocoto.
16- Muy evidente.

Equis

Estimado sujeto/su jeta:
Le queremos mostrar nuestro agrado por su gesta/su gesto.
Desconocemos lo que usted genera/género.
Sabemos que lo suyo viene a tono de lamento/la menta.
Asímismo, nosotros no seguimos sus modos/modas.
Agradecemos igualmente lo que usted daría/Darío.
Entendemos que su haz de luz se apaga/sea pago.
También le debemos el tributo a Dios/a Díaz.
Un saludo/saludá.

El lenguaje irreverente del ser

Llegué tarde desde que caminé desde el andén del tren, entre Esteche y Hernández. Me puse suéter verde y regresé. El mequetrefe del jefe me entretiene:
-¡Pérez! ¡Dele que me olvidé del cable!
Es bastante impaciente. Me pide boludeces y que le deje el volquete libre. Me alejé. Después me encontré billetes en el sobre de Inés, le apoyé el paquete:
-¡Qué ojete que tenés! Tocame el pene.
-¡Callate, pedante! ¡Comete ese bife! -me dice después del golpe de revés.
-¿Querés coger? Subite. Tenés goce libre.
-Depende… ¿tenés detergente? -me retuerce el marote Inés.
-¿Qué tenés en el pesebre? -le retruqué entre dientes.
-¿Querés ver? Llamame el viernes. Silbame antes.
Se fue diligente y elegantemente. Miré ese traste. Me quedé caliente y retomé el viaje. En frente, divisé el plumaje de ese orate de Méndez. Medité verle y hablarle. Crucé valientemente. Le dije:
-¡Levantate salame! ¿Qué hacés en el durmiente?
-Me tiré. Me enfermé. Me engripé y me vacuné. Me quedé conforme.
-¡Paciente torpe, Méndez! Entregate, tenés que vender.
-Never. El pupitre que fue del desguace es suficiente.
-¿Compraste el desodorante el jueves? -le pregunté.
-El miércoles. Empecé clases de ajedrez en el “Godínez”. Es buen deporte.
-Te felicité anteriormente. Escuchame: traete el soporte del tele de led. -le dije.
-Que el elefante demente celebre el martes trece, Pérez. Enterate, siempre puede haber peces soeces.
-Hacete coger, deficiente.
Le dejé. Es imberbe Méndez, me trae languidez. Regresé en serie. Visualicé el remisse de Andrés. Le detuve.
-Llevame.
-Tenés que pagarme.
-Ponele…
-Jodete. Que te lleve el presidente.
Se fue. Me quedé en el café. Metete en el toilet, me dije. Tomé el cel. Llamé entre heces y papeles. Atiende Inés:
-¿Quién es?
-Pérez. Te silbé antes.
-Contame, ¿tenés leche en el estuche?
-Decime, ¿querés verme? Te llevé flores este mes.
-Querete, Pérez. ¿Tenés que ser petulante? Podés amarme, besarme, siempre que toques suavemente este clavel.
-Disculpame, en vez de hacer que se me seque el tanque podés abrirte.
-Te perdoné. Volvé. Trae chocolates que te dejen inconsciente.
-Inés, te pregunté y pendiente escucharte quedé.
-¿Qué te aflige?
-Decime, ¿me querés?
-Despreocupate, prendé el follaje que este bosque arde.
Corté. Seré infame. Siempre que me olvide, recordaré desde el alféizer: el comprender de mujer me hace doler, es menester atender ese saber. Me senté en el retrete y estornudé.

Estudio respecto a la lectura actual

Un reciente estudio realizado por la Universidad de Cambridge reveló las razones del por qué la gente no lee literatura. Entre ellas y los argumentos dados se destacan: el aburrimiento frente a otros modos de entretenimiento ( 21 % ), la imposibilidad de tener una comunicación fluida con el autor -dejarle comentarios, poner me gusta, etc.- ( 13% ), no comprendió la pregunta (12%), no sabe de qué le están hablando (10%), leer no se usa más ( 8%) y ¿eso con qué se come? ( 7% ).
Por otra parte, entre quienes leen libros de autoayuda, el estudio arrojó las siguientes opiniones: me sirvió para entender los aspectos de mi vida ( 9%), entretenido pero eran todas mentiras ( 12%), el autor es un chanta ( 14%), diez años después de habérmelo creído me di cuenta que era mentira ( 17%), no sirve para nada y no es artístico( 17%) y entretenido pero era todo mentira (18%).
A su vez, entre quienes leen crónica periodística, las opiniones vertidas revelaron estudios muy variados: no distingue el hecho de las opiniones ( 22%), es imposible encontrar un hecho ( 15%), no hay hechos en la crónica ( 12%), las opiniones falsean el hecho ( 11%), el entramado de opiniones es el hecho ( 9%) y la opinión dada por el periodista en la crónica oculta el hecho ( 8%).
Mientras tanto, aquellos que no leen literatura, autoayuda, ni crónica periodística, ni entre líneas, no pudieron responder a las cuestiones pues el estudio se realizó por escrito y, a pesar de que en algún tiempo pretérito sabían leer, hoy día no tienen fe en esa ciencia medieval que es la lectura.

Mi escuela

Todo mundo, hacer escuela.
Y a visitar a mi abuela.

Te voy a enseñar la A:
Antuán San Exuperí.
A comerse El principito,
crudo, seco, cocidito.

Y si de una no entendés,
tragátelo dos o tres;
doscientas cincuenta más.
Seguro que un día entrás.

No hay nada, más, sólo vos,
el vino, el pucho, la tos.
Pan comido un día será,
la noche el día convertirá.

Es que me desvivo por tí,
pará un poco con el ají.

Yo quiero lo mejor… Para usted,
simple, bella, stop: pared.

Por eso le hablo del día,
tu paz, mi gracia, alegría.
De un pavo, real o imberbe,
hace que el ritmo te enerve,
del canto de un loro azabache,
andá despacio, ojo: un bache.
Del vuelo del perro andaluz,
no tiene capa, cual avestruz.

Del salto de las calandrias,
y el correr del esturión.
De la calma del centurión,
y la luz de las centurias.
De la guerra, antigua, atroz,
empezá por el arroz.

De eso que han de beber los dioses,
del queso, el pan, agua, y las voces.
De tu andar, sereno, brilloso, cautivo,
las nubes, el agua, repito, es río vivo.
Del santo, tu tumba, el rumbo, azulado,
la voz, un ave, los pinos, jazmín, el prado.
Los campos, la vida, el viento, una flor,
tu fruto, será, para el mundo, el color
que ilumine, a su paso y encienda, veloz,
como un rayo, destino, cual lobo feroz,
en un cuento creído, por tí, mi alborada.
Si un día caés, entre garras, malhumorada,
al alzar la mirada, ese día verás, cansada,
que te fuiste a lo vano, gusano, paspada.

No hay nada, mi vida, mi amada, mi alma, mi luz, corazón, mi lumbrera, fulgor.
Sólo tú, tu espejismo, tu sueño, mi voz, la poesía llega y te saca de tu sopor.

A veces, pasa.
Ayer, llegó.
Anoche, vino.
Alguna es.
Al verte soy.
Al ver, sería.
A ser sin más.
Adiós poesía.

 

Sin palabras

Necesito la letra de una canción
para sostener esta efímera emoción
y prolongar en el tiempo su duración,
pero no toda, me basta con sólo un renglón.

También me puede servir alguna frase
o un pedacito de ella que no se pase
de extensa pues luego debo recordarla
cuando otro sentir venga a taparla.

Una sentencia, seis vocablos, una definición
la emoción requiere algún tipo de expresión
verbal, no me alcanza con una sensación
que la grafique, no sirve aquí la imaginación.

De una enciclopedia puede ser alguna fase
astral o un ciclo vital o un cuento que versase
de aquello para lo que no tengo explicación
ni palabras, gestos, ni una torpe declaración.

Es un poco vergonzosa esta particular situación
pero como buen lingüista no paso ningún papelón
pues siempre tengo en un bolsillo del pantalón
para que me entiendan un expresivo emoticón.

Cómo convertir un texto malo en uno bueno en minutos

Lo primero a tener en cuenta es que un texto malo se puede obtener tanto de producción propia como ajena ( salvo que usted tenga una opinión de sí mismo demasiado alta y se crea incapaz de escribir textos malos ). En este último caso se debe tener en cuenta que la obra puede ser denunciada como plagio por lo que se debe tener preparado algún tipo de defensa de la misma, si se desea conservar los derechos de la obra.

Lo siguiente es llevar el texto escogido previamente a un estado en que se visualice claramente como incompleto. Para ello, se puede suprimir uno o varios párrafos, oraciones o simplemente algunos sustantivos. Una vez realizado esto procedemos a la lectura del texto en voz alta, para percibir cómo suena al oído. Si es posible, se lo leemos a alguien que nos pueda llegar a dar una opinión valiosa del mismo, si sabemos que nos valorará positivamente mucho mejor.

Posteriormente, añadimos párrafos u oraciones ( no importa si son malas o buenas ya que el veredicto lo obtendremos al final por la obra en su totalidad ) en el sentido que más nos plazca. No escatimemos deleite. Hacer lo que más nos gusta es importante porque eso es lo que después leerá el destinatario de nuestra agraciada obra. Utilice oraciones en imperativo con moderación. Interactúe con la comprensión del lector, pero no lo adule en demasía pues puede ser muy perspicaz y quizá abandone la lectura antes del éxtasis final al que se lo que quiere llevar.

Luego, para darle mayor importancia a lo que usted ha escrito y/o robado por ahí, reemplace varios verbos por otros que no necesariamente compartan el mismo significado. No se preocupe aquí por el sentido del texto y cuestiones fútiles de esa índole. Recuerde que usted tenía entre manos un texto malo, por lo que aquello que decía allí era pura vanidad, nada de mayor relevancia. Emplee verbos desconocidos para el lector común, quien sin dudas tendrá por usted la mayor estima cuando tenga que recurrir a un diccionario para entender qué ha estado expresando usted.

Utilice libremente su sexto sentido: el humor. Hacer reír y dar qué pensar es siempre valorado por la inteligencia del ser humano. A veces la combinación de dos o tres palabras puede justificar una lectura de poco genio. Si tiene pocas ocurrencias manifiéstelo con lo mejor de su capacidad: yo no sé.

Cada vez que incorpore un párrafo, piense si realmente hay necesidad de él. Si la respuesta es negativa, añádalo sin culpas pues para todo lo innecesario hay un mercado gigantesco que comercializa un sinnúmero de productos y, finalmente, su obra no escapa a esta ley.

Si puede establecer dentro del texto alguna polémica, como por ejemplo declarar que a pesar de tanto entretenimiento que se vende aquí y allí el hombre sigue sufriendo como hace dos mil quinientos años, o peor aún, más informado, hágalo abiertamente. Recuerde que el lector agradecerá la verdad, aún cuando tenga temor a ella de manera infantil, pues es benigna y abierta. Sin embargo, si usted la desconoce no se exprese como si supiera lo que está declarando pues los reproches no tardarán en llegar y con ellos la desazón del lector.

Finalmente, quite toda ambigüedad que el texto pueda dar. Borre sin límites todo aquello que invite a la duda y a la desconfianza. Usted debe brindar certezas. Un texto endeble seguirá siendo malo, mientras que aquél que le dé cierta saciedad al lector será considerado por éste como aquél que le salvó el día, y no digo que lo tenga como uno de los mejores que leyó, pero sí como uno al que considerará sinceramente bueno.

Y… ¡voilá! Lo ha logrado.

Espacial mente

Cuando nos comunicamos por escrito, los espacios son importantes ( al igual que los acentos ) y hay que saber usarlos, porque sino dan lugar a distintos malentendidos.

No es lo mismo:
mantengámonos que mantenga monos.
diversos que dí versos.
revestido que Re vestido.
simiente que sí miente.
nómina que no mina.
eximio que ex simio.

Esto es un ex orto a cuidar la cultura en tretodos.

La pereza del escritor

Hace tiempo que no escribe
que ni cuenta lo que vive
que ni inventa, ni describe
que siquiera hoy se desvive
por narrar sólo algún suceso
o hilvanar y recrear un deceso.
¿Será que no tiene ganas
de salir de sus pijamas?
¿Será que estará cansado
de escribir atormentado?
¿Será que se ha imaginado
que esa historia ya ha narrado?
¿Será que encontró en el día
lo que cuenta una poesía?
O será que, en todo caso,
su pereza marca el paso
que le otorga en libertad
y, en cada palabra, claridad.
Pues como volcán inactivo
que así ruge su apariencia
surgirá con displicencia
un poema rico y vivo
en sus letras y potencia
cargando con elocuencia
letargo, agonía y pudor
que desprenderá con ardor
magma, energía y calor
dando al poeta el valor
de escribir ¡pura proeza!
adiós maldita pereza
gracias por tu inspiración
te dediqué esta canción.
Y si vuelves y me duermo
y por tu gracia me enfermo
me dirás levántate y anda
solo con tu propaganda,
no existe contradicción
entre escribir y vivir
la vida me da una lección
que debería descubrir.
Hoy el tiempo es escaso
y el escritor tiene un plazo
si no cuida sus papeles
se dormirá en los laureles,
o bien perezca de tanto
aplazar escribir su quebranto
su gracia, tino o algarabía
que le dio letra a esta poesía.

 

Terapia de incomunicación

Este mensaje es para mi, por lo tanto no hay necesidad de que sigas leyendo. Si lo hacés, problema tuyo, ya que no estás incluido en el mismo, salvo en esta salvedad. Pero no es una inclusión sesgada, pues el mismo mensaje toma nota de la posibilidad de que el destinatario del mismo no sea aquél en quien se pensó, sino otro, que podrías ser vos, aunque de modo fortuito. Y si algún mensaje dentro del mismo lo captás como propio, sería tu propio problema como se ha dicho pues no has sido considerado por el mensaje en cuestión. Cuestión a todo esto que me quería hacer llegar la noción extrema de que la comunicación es en toda época una inquietud universal, y cuando digo universal quiero decir de todos: hombres, mujeres, niños, ancianos, sapos, codornices y legumbres. Si, el estado vegetativo del ser también tiene ese anhelo de comunicación y comunión con los demás. El problema ( actual ) es el exceso de entretenimiento, no porque esté de más en sí, ya que el aburrimiento como contrapartida es lo que incita la desmesurada producción de aquél, sino porque los medios y/o los mensajes que la cultura brinda, nos brinda, se toman como parte de lo mismo y por tanto obstruye comunicación posible entre dos sensibilidades y sólo hay un mero entretenerse en el ínterin reduciendo las posibilidades inagotables de la comunicación a un triste pasar el tiempo. Y el tiempo pasa de todos modos, para algunos vertiginosamente mientras que otros siquiera lo notan. La materia se desgasta a su paso y decae, se pone rancia. Ni siquiera las rocas que se ven casi indestructibles se resisten al paso del tiempo. Y tiempo sabemos, sabés ahora, es lo que no sobra. El tiempo es limitado, más allá de que uno pueda resucitar unas cuantas vidas luego de otras tantas muertes, pero en esas también lo será. Esto quiere decir, que lo único que es eterno, aunque suene pueril, es la eternidad. Y como ella nos espera paciente, ¿qué apuro puede tener el tiempo que sabe de sí de su propia finitud? Ninguno, desde ya, porque desde el punto de vista particular el tiempo es consumido y muchas veces nos consume, pero desde el punto de vista de la eternidad, es ésta quien devora el tiempo, la historia y los tiranos. Y si, de todos modos, hay mal que dure cien años, después de ello se terminará yendo por la alcantarilla del olvido, para que la vida prosiga su rumbo feliz sin fin hacia la eternidad. Buenas noches ( buenas noches para mi, que me voy a dormir ).

Paparulo

-Disculpe, ¿baja en ascensor?
-No. Bajo en sodio.

********
-¿Qué pesa más, tres kilos de papas o tres papas de un kilo?
-Pará que lo googleo.

********
-¿Qué tiene más peso, lo que repiten como loros la palabra del Papa o un loro que sólo repite la palabra papa?
-No me la hagas difícil…

********

-En este mundo todo se transforma, nada se pierde…¿qué será de la papa?
-Popó.

En asiento volando

Cada vez que tengo pan duro, el hambre se aleja. Esto me pasa por construir aire en los castillos. Por eso siempre digo que no hay que mirar el ojo en la paja ajena, ya que como es sabido ojos que no sienten, corazón que no ve, porque perro que muerde no ladra. Mi abuela aclaraba las cosas: quien siembra tempestades recoge con el viento, pero ella no sabía que al tirarle a dos pájaros uno muere. Todos sabemos que el pensamiento salta donde menos liebres hay ya que una casa bien entendida empieza por la caridad, desde que entran moscas en bocas que se cierran. A mí, la sarna que pica me gusta.

La gran barata

Entra un equipo de rugby a un minimercado, todos recontrasudados, con barro hasta en las orejas, pero, no obstante, los tipos muy educados.

-Buenas tardes.

-Buenas tardes.

-Buenas tardes.

El empleado asintió con la cabeza, un poco sorprendido por la mala fama que tenían estos deportistas y máxime cuando salían en grupo. Uno de ellos, que parecía ser el capitán, tomó la palabra y preguntó por el precio de la hambuerguesa, que lucían a la vista ya preparadas para comer.

-100 pesos. -dijo el empleado.

Los rugbiers se miraron entre ellos.

-Es cara.

-Es cara.

-Es cara. -dijeron los quince.

El capitán preguntó por el precio de la cerveza, precisamente la lata de Heinekken de medio litro.

-90 pesos. -respondió el empleado.

Los rugbiers, con una tranquilidad propia de golfistas, se miraron entre ellos y dijeron uno tras otro:

-Es cara.

-Es cara.

-Es cara.

El capitán, inmutable, volvió a tomar la palabra, esta vez para preguntar por el precio de la picada, cuyas bandejas se observaban detrás del vidrio de una heladera exhibidora.

-150 pesos -dijo el empleado impertérrito.

Los rugbiers, cuyo sudor no cesaba de gotear el mosaico del local, se volvieron a mirar entre ellos y uno a uno dijeron:

-Es cara.

-Es cara.

-Es cara.

El empleado los miraba detrás del mostrador y, cuando los vio girar y creyó que se iban, los rugbiers tomaron posiciones de frente como en su mejor scrumm con un grave y sostenido grito de guerra:

-¡¡¡¡Escaramuza!!!!!!!!!!

Arrasaron con hamburguesas, picadas y latas de Heinekken, cayendo otros productos a su paso cual huracán, mientras el empleado, acurrucado en un rincón, debajo de un mostrador veía pasar al capitán, en la cola de los alegres rugbiers, con una tira de salamines colgando del cuello a título de medalla.

Analógica

La televisión es a la poesía
lo que el petróleo a la gastronomía
un escarbadientes a la meteorología
el transistor a la rumorología
un pan dulce a la manicuría
un coliflor en la contaduría
un celofán en la verdulería
publicidad en la vasectomía
vino tinto en la espeleología
querubín en la supremacía
un canguro con algarabía
un talibán viajando en un tranvía
un trapecista en la zapatería
mi vieja hablando con tu tía
un túnel de sólo una vía
un lago sobre la sequía
caramelos en tu boca fría
un color al calor del día
una estufa a la filosofía
los cordones a la simbología
un minuto en la peluquería
un parlante al lado de su cría
el sedante que ni él se creía
proyecciones de muerte tardía
una vida de la ingeniería
entretiene como una poesía
que se extienda en su habladuría.

4G

Segundo Décima era un rockero de cuarta. Pero de no cuarta categoría como podría presuponer algún desprevenido, sino de cuarta generación. Cuando todos iban por la segunda, él metía quinta a fondo. Sin embargo, no fue sino hasta su sexto disco cuando lo reconocieron en una premiación en la que había sido ternado como artista revelación. Segundo, no obstante, se rebeló y no asistió a la entrega quedando la estatuilla en manos de su manager, quien la vendería luego para comprar chocolates. Décima tenía la particularidad de haber sido el primero en fundar un quinteto de vientos en esa categoría musical. Una de las canciones de dicho disco, titulado “Noveno cuarteto” disparó algún tipo de controversia con sus colegas. Parte de su letra daba parte de la filosofía que encaraba Décima en aquél tiempo:
A Dios gracias, existe el olvido
santo remedio final
en el que se desvanece mi mal.

Los más agitados fueron sin dudas Los tipitos, quienes pusieron el gritito en el cielo. Segundo Décima, lejos de retractarse, lo reafirmó en sucesivas canciones posteriores, sobre todo en el octavo hit del duodécimo disco ( dicho sea de paso, éste alcanzó a ser Disco de Níquel con las ventas al público en su primer año ), que sentenciaba en un pasaje del mismo:
La memoria en su tiranía
no cumplirá la promesa,
finalmente te olvidaré
tengo absoluta certeza
fue falsa la travesía
de mí te desterraré.

A pesar de sus numerables logros, Décima cayó con su último disco ( el vigésimo ) en el olvido del público. Los jóvenes no escuchaban sus canciones ni las tomaban en consideración. Los más veteranos, por su parte, reconocían que Segundo había perdido el ímpetu que caracterizó sus comienzos en la música. Se despidió con más pena que gloria dejando su vocación definitivamente tras la trágica muerte de su mujer, la afamada actriz Gloria Penna, en un accidente automovilístico. Hoy Décima pasa sus días recluido en su chalet de la cuarta avenida, alejado de la música, a la cual no destina ni una décima de segundo de su vida.

Alto rendimiento

Cuando practicaba deportes, mi mayor bronca pasaba cuando, en juegos de equipo, no era partícipe de los errores. Pensaba y daba vueltas al asunto… por qué tenía que jugar con semejantes chotos?? No me podría haber tocado jugar en un equipo con jugadores un poco, y digo un poco, màs decorosos? Qué malos que eran! Encima se creían el Barsa!En fin, mi apreciación como jugador estaba tan alta que pensé muy seriamente en llevar mis apetencias atléticas a practicar un deporte en el que no tenga que depender de otros para los resultados. Así fue que me volqué al tenis. Jugaba solo, dependía de mi rendimiento y no podía culpar a nadie si las cosas no resultaban. Me tenía mucha fe, básicamente por la destreza que mostraba sobre el césped, la inclinación natural que tenía para los deportes aeróbicos y la alta competencia y el buen estado físico y de salud que ostentaba. El torneo fue maravilloso: bien organizado, con jugadores de alto nivel y gran afluencia de público. Se extendió a lo largo del año y jugué todos los fines de semana. Al finalizar la temporada, más allá del goce natural por la participación en tan magno deporte y quedar último cómodo habiendo ganado un sólo game en todo el año , resolví volver a jugar con mis antiguos compañeros del fulbito de los domingos. Qué se yo… son buenos pibes y tan mal no la pasábamos. Quizá haya algo de cierto en eso que una vez el Tortu me dijo: el choto sos vos.

Aurora

¡Soltad amarras, levad anclas!
Este barco sigue navegando
a pesad del consabido naufragio
cortad vuestro apetito al ras
y mantened el ánima cantando
que pronto habrá nuevo sufragio.

Y si en la red os seguéis enredando
y os topáis con afrenta pertinaz
torced el timón hacia este adagio
que os eleva en magnífica y veraz
melodía de cornetas, que acusando
al poeta por la letra y por el plagio
no le dejan opción de ir agregando
ni siquiera con su canto algo de paz
pues la Aurora ella misma es el presagio.

Pagaré

La otra tarde estaba aburrido y salí de shopping. Como el efectivo era escaso, sólo me compré una opinión. Me ofrecieron envolvérmela, pero desistí y me la llevé puesta. Cuando salía para regresar, pude ver que a un anciano se le caía una opinión del bolsillo del pantalón al subir al auto. La recogí, subí al Peugeot y lo seguí para devolvérsela, pero no logré alcanzarlo. Llegué a casa y mi mujer, lejos de recibirme con un beso, me propinó dos opiniones y mi hija otras tantas. Harto, prendí la tele y recogí diez/once opiniones casi sin darme cuenta. Metí las manos en los bolsillos buscando los cigarrillos pero sólo encontré las llaves y varias opiniones. Me levanté y me fui hasta el kiosco. Pedí un Camel y cuando quise pagar con opiniones el kiosquero me corrió a patadas. Ahí me di cuenta que era tarde, estaba cansado por el trajín y cuando quise darte las buenas noches caí en el hecho de que sólo puedo ofrecerte mi modesta opinión.

Hedor

La convivencia siempre fue difícil. Conflictiva. Disputas de grandes, travesuras de chicos. Los grandes que por la noche se hastiaban de los chicos y se enfrascaban delante del televisor. Y antes de mandar a los chicos a la escuela al otro día, para restarles vivacidad, había que sentarlos delante de la tele. Era un método que funcionaba a costa de vida. En la escuela, cuando el docente se veía superado por la vívida inteligencia del niño comenzaba un severo dictado ( en el mejor de los casos ) o les hacía sacar una hoja a todos ( en el peor ) pagando hasta los pobres tontos. Hay algo en la imagen, que encandila, que enceguece, que es el poder de detener el devenir, poder de quienes somos víctimas, rehenes. Ese poder es nada más ni nada menos que la muerte, bah! Porque si hay algo que impacta de toda belleza es su carácter vivaz. Blancanieves muerta espanta a cualquier príncipe.
Así las cosas, y visto que funcionaba, la hegemonía de la pantalla no se quedaría sólo ahí. Videojuegos y redes para los chicos, redes y porno para los grandes, se destacaban. Y fútbol para todos. Y ese mundo tosco, para nada sublime, se propagaría cual enfermedad virósica entre la gente cegada, sin distinción, donde la sensibilidad duerme o yace moribunda en el seno de un cigarrillo pestilente.

Retiro espiritual

Me gusta romper esquemas, sacar diálogos del contexto al que se someten, diseccionar el libreto en el que vivimos, responder por ejemplo:

-¡Leo! ¿Cómo andás??
-Anoche, a las dos cuarenta y cinco.

-¿Cómo ves la situación económica del país?
-Siete a uno, codificado.

Romper los cánones:
-¿Qué decís? ¿Qué contás?
-La epístola papal dio resultados negativos, mientras el euro cotiza estable a la espera de un posible quórum en Pisa.

Destruir algoritmos de pensamiento arraigado:
-¿Qué hacés Leo?¡Tanto tiempo!
-Tu actitud escatológica me provoca glamorosos espasmos, tu tormento será flores en días donde la fauna sea exiliada por los terratenientes, ávidos de minería de alta rentabilidad.

Tocar puntos ocultos:
-Sr., ¿me dice la hora?
-La tarde no tiene parangón, en todo caso, si el calor cede, abrácese.

Purgar condenas socioculturales:
-¡Buen día!
-Será vuestro siempre y cuando calle el alba previo al ocaso de gallos ciegos y gallinas cojas.

En definitiva, me gusta el yodo, el ácido fólico, la taragüí y tu desconcierto.

De colección

Éramos chicos para algunas cosas, pero no tanto para otras. Sin embargo, en ese tiempo, a la cerveza le sentíamos gusto a pis de gato. O al menos eso es lo que creíamos, ya que nunca habíamos probado pis de gato ni lo pensábamos hacer. No obstante, había una corriente que nos llevaba a coleccionar latas de cerveza y, en un comercio algo lejano vendían unas latas que no teníamos y las queríamos a toda costa para llenar nuestras habitaciones. Juntamos nuestros ahorros y compramos tres latas. No queríamos la cerveza, que sería nuestro néctar predilecto de otras noches, sino simplemente las latas. Abrimos una y la probamos: pis de gato. No había dudas. La vaciamos en la vereda. Esa y las otras dos latas. El carnicero salió enfurecido por el enchastre que habíamos hecho con la espuma y nos mandó a mudar. Al llegar a casa, comenté lo sucedido, pero mi viejo, que por ese entonces ya era mi viejo, me aleccionó: ¡No! Está mal; vos tenés que traerme la lata, yo me tomo la cerveza y después te doy la lata vacía. ¡Tomá!
Con los precios actuales, espero que mi hija empiece a coleccionar cajitas de cigarrillos, que dice que tienen olor a escape de rastrojero.

Algo cambió

Se debe pensar
en imágenes;
se debe imaginar
con apuro,
se debe simbolizar
por ejemplo
cualquier palabra
deberá tener un símbolo
que la represente,
no importa
si es por accidente
que así la simbolice,
se debe representar
cualquier cosa
plausible de decir
para que otro
la pueda imaginar
porque la imagen
se puede ver
entonces, así sí,
se puede creer
¿se puede tocar?
Se puede dudar
de todo aquello
difícil de representar
difícil de imaginar,
como un argumento
como una frase
que no por extensa
sino por viva
nos caiga densa
sutil pensamiento.
Porque la comunicación
ahora mutó
y así se escriba
y así se hable
como vos, como yo,
debe decir
algo muy fácil
de imaginar,
que me dé algo
de dónde agarrar,
no sé si usté me entiende
más me lo puedo
imaginar
sentado frente
a alguna pantalla
que con el dedo
va a deslizar
o una sublime
fresca sonrisa
que se disipe
al finalizar.

Estado de bienestar

Todo está bien.
La música es sublime
Las poesías sutiles
La política generosa
La sociedad goza de buena salud
El hombre es altruista
La gente muy inteligente vive feliz
El amor brilla en cada esquina
La comunicación es fluida
El cine es trascendental
La televisión sacra
Los medios informantes son fieles al público
El electorado es educado
Los precios de las cosas accesibles
Y los colchones son muy confortables.
Buenas noches.

Premio con palabras en inglés a este blog

¿Cómo se te ocurrió escribir el blog?
Lo primero que pensé fue en buscar un artículo. Mi musa inspiradora era una cortesana de la realeza alérgica al smog. Lo culpé cuando ella abandonó el éter, aunque luego comprendí que debido a él tenía el artículo que buscaba. Tenía mucho por decir, pero era todo bla bla. El smog me ayudó a expectorar todas esas impurezas y, luego de limpiar la hoja con un pañuelo de seda, escribí: el blog.

¿Por qué un blog?
Porque cinco es poco, porque el gas vence todos los meses, porque Dios ser grande, porque bitácora nadie sabe lo que es ni cómo se escribe, porque amanece en la ruta no me importa dónde estoy me he dormido viajando y he soñado tan intenso, porque no me cuestiono la cuestión cuál es, porque a veces de vez en cuando hay veces que sólo una vez.

¿En qué se diferencia tu blog de otros?
En que éste es mío y los otros no.

¿Qué otros blogs nominarías a recibir este premio?
Este premio me lo gané en buena ley y no lo pienso entregar tan fácilmente, pero hay varios blogs muy simpáticos que se merecen premios de tal magnitud y podrían buscar el modo de nominarse.

¿De dónde surge la idea de nominarnos?
De ustedes.

¿Qué puede encontrar un seguidor en tu blog?
Oro, poros, toros; aire, baile, frailes; paz, pan, canes; sapos, copos, frascos; nubes, urbes, ubres; bonos, vinos, timos; primas, prismas, rimas; culos, bulos, rulos; risas, prisas, chispas; chipá, chupi, chapas; dunas, damas y demás.

Si “síganme, no los voy a defraudar” es una frase que nos condena, ¿por qué seguimos?
Porque queremos verificar la veracidad de la segunda parte de la misma y alcanzar alguna certeza.

¿A qué pregunta de tu blog no responderías?
.

El lenguaje en la posmodernidad

El lenguaje de emoticones está supliendo el escrito. Logramos que todos entendieran lo mismo al comunicarnos y pronto podremos prescindir del lenguaje escrito, para dejar en ridículo aquella idea pseudosurrealista de Arjona de inventarle una letra al abecedario. Se puede quedar con todas si gusta. Con el lenguaje cantado pronto pasará lo mismo cuando fijemos ciertas ideas en palabras populares de idéntica pronunciación. Y ni hablar del lenguaje hablado, cuya formalidad pasará al exterminio cuando todos dominemos las diez/doce palabras necesarias e indispensables para una comunicación fluida.

-¿Cómo estás?
-Estás bien.
-¿Todo bien?
-Como todo.
-Qué bien.
-¿Qué estás?
-Como, como todo.
¿Vos?
-Bien. ¿Vos estás?
-Acá, bien. ¿Todos?
-Ahí. Bien. Qué se yo.
-Yo bien, ahí.¿Como qué?
-Como yo, como vos. ¿Bien?
-Bien, bien. Todos comen.
-Qué bien. ¿Qué hacés?
-Acá. Como. Yo como. ¿Vos?
-Como todos. Bien.

Breve ensayo de la actualidad literaria

Las comprensiones vitales son lentas, en tanto que las impresiones son fugaces y veloces, en sucesión continua. Allí, creo, radican las razones del por qué la literatura ha perdido valor y se ha desestimado la lectura en pos de recoger impresiones, descartando todo anhelo de comprensión, y por ende, la palabra misma, que tiene un potencial infinito, también ha quedado relegada en sociedad a mero entretenimiento, no sólo la escrita sino la oral también. Entre tanto palabrerío cargado de juicio y opinión, se tiende a creer y considerar que de eso se trata la comunicación. El arte en general, y la literatura en particular, es comunicación; un anhelo inherente a la existencia que se va gestando en el fuero íntimo del autor, si es que tiene ese génesis motivacional y no sólo el de tener un producto propio para colocar en el mercado. Así como la Música engloba la música sublime, sutil, delicada, armónica y la música bruta, baja, grosera, grotesca, la Literatura se nutre de la literatura elevada, aguda, sagaz, inteligente, sensible, y se contamina así mismo de la literatura pobre, ególatra, tosca, rudimentaria, pueril. En todo caso, siempre depende de alguien que lo valore como tal, y no es cristalino el mercado editorial. Hay obras que sobreviven el paso del tiempo por su profundidad, su claridad, su llegada al público lector; y hay otras que ocupan un espacio considerable que sólo dura un momento, entre aquellas que no tienen difusión. La literatura, hoy día, es el autor: por sus obras los conoceréis/por el fruto se conoce el árbol. No hay un análisis literario exaustivo en el siglo XXI ni es materia que se pueda llegar a conocer porque lo que se escribe es tanto que no hay quién tenga conocimiento de todo aquello susceptible de considerarse de alto impacto para el lector.
En el Museo de la Novela de la Eterna de Macedonio Fernández se hace un repaso y una descripción de los diferentes tipos de lectores: el lector accidentado, el lector de vidriera, el lector artista, el lector salteado, el lector seguido, etc. Si éstos tipos de lectores existían en aquella época que inspiró a Macedonio a escribir tan desenvuelto, qué decir de ésta en que se lee cada vez menos para darle paso a la autoayuda -de ejemplo- en busca de la lectura con un fin puramente utilitario, cuando es claro que el arte ( a pesar de ser producto ) niega el aspecto utilitario de la existencia. De tal modo, muchos títulos que se consagran entre lectores lo hacen desde el punto de vista comercial; el mercado rige: qué leer, qué escuchar, qué mirar. Esto tiene dos consecuencias e implicancias directas: la pérdida de criterio por parte del lector-oyente-espectador; y la masificación de la conciencia. Todo se aúna en un supuesto sentido de común, donde todos entienden lo mismo, cuando en realidad lo que es lo mismo es la opinión, quedando todo en el nivel de la palabra. Y es justamente allí donde reside la dicotomía entre la vida llamada real y el arte, esa separatividad inexistente en lo fáctico, porque el lector ha separado aquello entre realidad y ficción, un concepto de realidad eyectado y sostenido por otros modos de entretenimiento, como los medios, también regidos por el mercado ( rating ). Cuando sale un nuevo libro, se lo titula de “un éxito”, una canción de “un hit”, en una película se hace gala de la cantidad de espectadores; en síntesis, se fomenta lo masivo, como si la masa estuviera dentro de algún tipo de doctrina sideral que quien queda afuera se está perdiendo algo de suma importancia/relevancia. La masa busca la popularidad, la muchedumbre, que no siempre ( y en el mayor de los casos por una cuestión de índole semántica ) está plasmada en calidad, ya sea de arriba hacia abajo o en dirección inversa aplaudiendo. Y eso, ha ahuyentado a cantidad lectores, relegándolos a buscar otro tipo de entretenimiento, cuando el arte genuino no tiene por motivo entretener, aunque pueda hacerlo también. La literatura puede ofrecer un amplio espectro de posibilidades en su potencialidad, donde los beneficios que obtiene el lector carecen de inmediatez, como la impresión de un videoclip, siempre insaciable que lo adentra al espectador en un loop o ciclo iterativo del que no sale por motus propio, salvo contadas excepciones.
Aquí no se trata de contrastar un tipo de arte con otros ni hacer un tipo de valoración de uno por sobre los demás, sino que se da un panorama de lo que actualmente sucede, y viene sucediendo, con la literatura.
Los autores pueden caer en esa tendencia de la popularidad y, con su obra, buscar el efecto, lograr en el lector ese impacto momentáneo y atraparlo en el ciclo de lectura, donde quien queda apresado es el propio autor, presa de la volatilidad de la época, en desmedro de su obra. Para tal, se atienen a las estadísticas que le brinda la publicación, donde la palabra -para sí- pasa a un segundo plano en el que se ve sustituido por los números y su consecuente obsesión. Los motivos de cada autor para escribir pueden ser muy variados y no se hace aquí un juicio a cada uno de ellos, que pueden ser muy valederos, pero quien se adentra en el mundo de la literatura debería conceder un espacio crucial al poder de la palabra, en ésta época de pantallas e imágenes, y en las venideras.

Poética del arte

La poética se opone a la fuerza
la metáfora se muestra dispersa
en parábolas se expresa sublime
en (tanto) versos sutiles imprime.

Las letras en sí mismas dicen nada
las palabras van cobrando forma
la frases se prestan como norma
la escritura comunica expresada.

La lectura cobra vida al leerla
el mensaje no tiene intención
la poesía se saborea al beberla.

El sueño se hunde en el socavón
la pausa sutil le otorga emoción
el arte agudo duerme en un rincón.

Lo que espero encontrar

eluniverso2

¿Dice una poesía, un cuento, una canción
lo que tanto espero y ansío oír de tu boca?
¿Dice lo que pienso, lo que siento o quiero
y me sugiere así lo que espero encontrar?
¿Dicen tus besos, tu mirada, tu sonrisa
tus caricias cuando llegan matutinas
lo que mis huesos y mi piel desean
sentir el tacto de tus yemas a través?
¿Dice tu palabra, tu susurro, cada gesto
lo que de ti improvisa tu conciencia
o serena mediante el uso de pantallas
se trasluce en caracteres lo que ocultas?
¿Dicen cuando hablas tus silencios
tus pausas repentinas tanto o más
que lo que callas cuando irrumpe la censura?
¿Dicen tus estrofas, tus versos y tus rimas
lo que sientes, lo que ignoras, o has creído
mientras esperas que un megusta llegue
y te confirme que no es tan solitaria condición
y que el resto lo ha pensado alguna vez,
lo ha sentido, lo ha ignorado, lo ha creído
y ha nacido pálido de vuestra soledad?
¿Dice cada espacio, cada templo, cada pose
que resguarda menudencias y temores
te sugieren tan sensuales vencedores
que parecen de la esquirla promotores
con pasajes de clásicos relatos milenarios
y al posar es estrategia de humo de incensarios?
¿Dices cuando hablas con tu perlada oratoria
lo que piensas, si lo piensas, o lo callas
por temer la represalia del boicot a la verdad
y forjar en apariencia un culto masoquista
que despista y tergiversa todo en sociedad
maquillando la palabra, ocultando en vanidad
de creer en la miseria que hay una cima exitista
que te espera para ti, lejos de la humanidad?
¿Dice lo que escribes, lo que dices o hablas
cuando buscas lo que esperas encontrar
o encuentras cuando dices, cuando escribes
que otros dicen lo que intentan expresar?
¿Dice esta poesía cargada de eufemismo
lo que siente, lo que ignora o ha caído
en lo que espera encontrar y se ha creído
ser distinta y sólo es más de lo mismo?

Estolidez

 

 

 

 

Una buena conexión inalámbrica
te permite ver películas cómicas
percibir sobre todo en ficciones
que lo real no vive en las canciones.

Si bajas más de un yiga en video
(no es lo mismo lo miro o lo leo)
escondelo en la rigidez de tu disco.
Lo mirás en tres de y quedás bizco.

El vecino tiene otra banda ancha
él navega, además, en su lancha,
internet está lleno de gente
que cree que navega su mente.

De palabras surgieron opiniones
sólo dicen, sugieren, renglones
simbolizan espacios en blanco
manchados, como aquél, era manco.

Lo que se ha dicho en un momento
no difiere de cualquier evento
donde hablen, comenten, opinen,
manifiesten vivencias, dirimen.

Considerémoslo brevemente:
que se diga no es lo que siente,
sólo emergen palabras al viento
el amor no es sólo sentimiento.

Si leés un día que ya se dijo
preferible usá teléfono fijo
para hacer tu llamado seguido
el cerebro estará agradecido.

Cualquier cosa que surja de impronta
el cede en linux no se te monta.
Qué tonto es haberme creído
que estas líneas tenían sentido.

Lo perdí y me quedé sin consuelo
alguien dijo éste será otro lelo.
Desconoce que mi coeficiente
desconfía de un tipo indecente.

Quien confía en su intelecto
no sabe que será abyecto
cuando quiera llegar a la cima
y cayendo encontrará la rima.

Llevá un tele derechito a Marte
para que al volver demos parte
de que allí encontramos la evidencia
que en planetas así hay inteligencia.

Las palabras son como diamantes,
canciones eran las de antes,
decime dónde quedó la sapiencia,
explicame, te tengo paciencia.

A escritores


¡Ah! ¡Escritores!
Que insistís en decir
cuando no jay lectores
por vender un dólar
cargado de tintas
que naide comprende
tan sólo otros escritores.
¡Ah! ¡Escritores!
leed tú que entiendes
que sueñas volar
y no sólo viajar
sentado en asiento
y llamad a eso vuelo
por surcar el cielo
la turbina altiva.
¡Ah! ¡Escritores!
leed tú que buscas
el encuentro entre letras
palabras que dicen cosas
y frases de mamotretas
que embelesan rosas
y en su firma desluzcan.
¡Ah! ¡Escritores!
de conciencia extensa
y amplio vocabulario
penetrad con su voz
los surcos cerebrales
de todo el parvulario
que con túnica tersa
vendrá con su hoz
a buscaros legendario
para ser inmortales.
¡Ah! ¡Escritores!
No caed en la crueldad
de la sociedad indolente
levantad bien la frente
y decid en voz alta:
leed mis escritos
de paz y de humanidad
en honor a la verdad
a lo bello a lo tierno
a lo simple a lo grato
y pasad un buen rato
al olvidar vuestro infierno.
¡Ah! ¡Escritores!
Cuando haigan lectores
sus textos serán amores.
¡Ah! ¡Escritores!
Que en la gracia divina
su palabra será vitrina
en lo sideral vencedores.
¡Ah! ¡Escritores!
Despojad de sus temores
su insania, sus dolores
y olvidad los sinsabores
de escribir sin colores.
¡Ah! ¡Escritores!
Sin prestigio de antaño
que os salís del rebaño
del montón de escritores
que se jactan vendedores
de mercancías y logros
de pensamientos magros.
¡Ah! ¡Escritores!
Viviréis los honores
de dignidad incipiente
al afrontar irreverente
el desierto lector
que amalgama sector
de cultura y valores.
¡Ah! ¡Escritores!
numérologos obsecuentes
le dirán consecuentes
que su obra literaria
deberá ser mercenaria
de ideología pueril
en seriedad infantil
por numerosos errores.
¡Ah! ¡Escritores!
Que amáis la verdad
la bondad y la dicha
tarde caerá la ficha
de la oscura sociedad.
¡Ah! ¡Escritores!
No busquéis los elogios
su gloria correrá suerte
y en las almas vestigios
de su pureza lírica
quedará como empírica
cuando llegue la muerte
colmará en lo festivo
si el escrito está vivo.
¡Ah! ¡Escritores!
Elevad su tormento
escribid sin lamento
no caigáis en la lucha
y en tono imperativo
decid fuerte: la pucha
que vale la pena estar vivo.
¡Ah! ¡Escritores!
Que empeñáis su falacia
y así perdéis la gracia
rectificad el camino
que no es magro destino
del que escribe sincero
arte imperecedero.
¡Ah! Escritores…

Nada menos, nada más

No hay intención de diálogo
ni siquiera la hay de monólogo
no hay aquí escondido un mensaje
esto es como decir nada
pero decirlo para que Usted se entere
y sepa que aquí nada se dice,
no es como otros que esconden
diciendo cosas con apariencia
que en definitiva dicen nada
pero al hacer tanto ruido
parece como si eso fuera algo.
Aquí no. Nada se dice claramente
y si Usted lee lo sabrá al fin y al cabo
porque desde un principio se dijo
que no había aquí siquiera diálogo
ni mucho menos monólogo
ni tan sólo escondido un mensaje.
Esto no es como esos escritos
donde el lector intrépido descubre
que el autor, pillo, escondió entre frases
algún tipo de o insinuó algún mensaje,
no Señor, de ninguna manera
aquí Usted no será engañado
en ese sentido puede estar tranquilo
porque no tiene que destripar mensaje
entre líneas, entre versos, entre frases
ya que no lo hay ni se da a entender.
Esto es como un decir, pero no
un decir algo, sino un decir nada
que aunque contenga letras, palabras
signos y puntos nada se dice
y así podríamos continuar hasta el hartazgo
el suyo, claro está, porque aquí nadie
se harta, ya que nadie dice lo que se dice
ni nadie lo podrá llamar la nada, el vacío
o cosas por el estilo para darle sensación
de algo, porque si la nada fuera algo
no sería por cierto esa nada a la que hace
mención aquél que habla de ella, ¿no?
Entonces, qué digo entonces, quién
dice entonces que nada se ha dicho
y se ha dicho por demás muy bien
puede Usted darse por satisfecho
o en caso contrario seguir buscando
en textos, palabras, versos y frases
algo que se haya dicho, que se diga
aunque efectivamente sea nada
porque no me vengan a decir
que se dice algo, puede ser algo
pero ese algo es un disfraz de nada
y no de la nada, que sabemos que no es
algo, tampoco es culpa de las palabras
que señalan e indican, pobres,
haciendo el trabajo pesado de la comunicación
para que después venga Usted y diga:
¡ah! Sí, eso es algo. No, Señor,
no hay que confundir lírica sin métrica
con mensaje, con diálogo, con monólogo,
las palabras ya tienen su propio peso
es por eso que Usted confunde eso
con algún tipo de comunicación
pero para la comunicación hacen falta dos
y aquí sólo está Usted, con un texto delante
y abajo un botón que dice me gusta.