El cielo paciente

La noche, apacible, cae dormida;
La luna oculta en su fase la sonrisa,
Una estrella displicente sueña
que abajo las luces fugaces
le cumplen tres deseos anhelados.
El cielo observa todo, ferviente,
esperando que el espectáculo
nocturno irreverente ecléctico
cambie su ecuanimidad abyecta
por el ajetreo diurno cotidiano.

*Fotografía: Leandro Coca

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La noche oscura del alma está estrellada

Puedo escribir los versos más tristes ésta noche
escribir por ejemplo: “la noche está estrellada
y tiritan, azules, los astros a lo lejos”,
pero en vez de escribir toda esa paparruchada
que nadie comprenderá, me tomaré un buen fernet
y esperaré con paciencia, sonriente y feliz
que todo se vaya de a poco a la mierda.
Y veré mi cadáver pasar por la esquina
entre el llanto amoroso y la risa vecina
que recordará con ternura mi gracia feroz
cuando lleve el cajón con flores el coche
a despedir con alegría y sin rencores
a saludar a queridas y viejos amores,
que los muertos caminen es un artilugio
pero occiso que hable es un privilegio
de la dicha divina que toca al vivirla
pues la muerte es una sola y hay que morirla.