Tapa dura

Una persona puede ser un libro abierto ( como se decía antaño ) pero la gente olvidó el arte de leer.

Se entendía entonces, que un libro abierto era una fuente de muchas cosas valiosas.


Aquí es muy común que los libros se vendan como reciclaje de papel. Otros más ingeniosos los utilizan para apoyar el mouse de la computadora o como posapavas. Y como en los libros uno puede encontrarse con cualquier cosa, desde historias muy jugosas a narraciones tediosas, desde diálogos sustanciosos hasta solamente ruido, es natural que con las personas ocurra lo mismo, y muchas veces los lectores poco versátiles se dejen seducir por la tapa, el título o el nombre del autor y se lleven un fiasco.

No obstante, leer, en ocasiones, puede ser muy gratificante, muy reconfortante y sumamente satisfactorio, no sólo libros sino libros abiertos como suelen ser ciertas personas. Claro que para leer hay que tener cierta disciplina, cierto entrenamiento en la materia, hay que disponer de tiempo, además. ¿Alguien sabe con precisión qué guarda -como tesoros invaluables – una persona que ha recorrido un camino de vida, atravesado por piedras, perros salvajes, corridas, encuentros, grandes amistades, derrotas, mil sabores y alegrías incalculables? Y lo mejor es que se mantiene sobre sus rieles y prosigue, tal vez esperando, ansiando, ser leído. Pero no, la gente va, llega, saca una foto, y se va. Digamos que olvidaron el arte de leer, tampoco es cuestión de culparlos porque la sociedad como está planteada los va llevando hacia sus intereses.

Tal vez los teléfonos que albergan tantas tapas de libros ( estamos hablando de fotografías de personas) se están reciclando para convertirse en algo todavía mejor. No lo sabemos.
Por lo pronto, los que han alcanzado cierta estatura como para ser capaces de disfrutar de una buena lectura, tendrán que revolver entre muchas cajas de saldos de libros usados hasta dar en la tecla, o encontrarse con alguna persona de valor que abra sus páginas al aventurero.

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Pareciera

A veces, globalizados, la vida es un scroll de pantalla, con mucho para mirar, poco para conservar o retener. Las imágenes se convierten en un río caudaloso, en un torrente vertiginoso sin mucho por decir, más que detractar nuestra atención. ¿Y quién es el beneficiario? Lindo título para una película. Antaño, la vida se comparaba a una película, hoy es un scroll cuasi infinito donde la muerte se nos presenta como un pantallazo azul, tieso, inexpresable, en el que esperamos que aparezca el técnico que venga a solucionar el desperfecto o nos restaure a valores de fábrica para reemprender nuestro camino en las viñas del Scroll.

Encaremos el porvenir con seriedad


Los puntos a tener en cuenta para atravesar las situaciones más complejas del sendero de luz y oscuridad, de éxitos sin moralejas y de cuentos sin vericuetos, de ocurrencia y desazón, de goce y dolor, de alegrías y catacumbas y de entretenimiento feroz y aburrimiento atroz, son:

Inteligencia emocional
Negligencia visceral
Intransigencia digital
Astringencia dominical

Sorteados todos los obstáculos, estaremos en condiciones de proceder, tal como indica la carta magna y el corte de manga, ¡Avanti!

Atención psicológica

Por favor, a los sicólogos que mandan a sus pacientes a escribir como método o sustituto de terapia, nadie les niega que tiene sus bondades, pero traten de darle otro cauce a los enredos psíquicos, no sé, digamos mándenlos a aprender otros oficios como barman de sindicatos, limpieza de catedrales o confección de banderas y escudos para países incipientes, o en todo caso alternen la terapia con el aprendizaje de esquí acuático o escalar el Altiplano. Vamos licenciados, que suden un poco esos cerebros, y no es que quiera inmiscuirme en sus asuntos lacanianos, es que en el rubro somos muchos locos compitiendo por la atención de unos pocos lectores sensatos.

¿Tóxica?

 

Las personas tóxicas son facilmente reconocibles. Por ejemplo, si a una de ellas la metés en una bañera, el agua cambia de color y pierde su cualidad de potable; otro ejemplo claro es cuando la persona tóxica entra en un ambiente, el aire se torna irrespirable y todos los allí presentes perecen en el acto ( salvo el agente patógeno incorporado ); otro claro ejemplo es cuando la persona tóxica camina sobre tierra fértil, toda la vegetación se marchita al instante e incluso las personas que directa o indirectamente estén en contacto con ellas pierden técnicamente la vida ( muchos pueden vegetar indefinidamente ).
Por todo esto, se ha creado un código para identificarlas que muchos han difundido con tesón y no tener que pasar a la inmortalidad a causa de su presencia.

El psicólogo

Puede que te ayude
o puede que te hunda
puede que te aclare
o puede que confunda,
Él todo lo puede
y puede que tú nunca,
puede que no arranque
si pensar no funca,
puede que facture
unas cuantas lucas
y te dé soluciones
a neurosis de pelucas.
Puede que en sesiones
pagando consultas
crees obsesiones
o manías conjuntas,
puede que aleccione
con palabras sueltas
algunas funciones
que andan dando vueltas.
Puede el licenciado
atenderte sentado
si le relatas acostado
problemas olvidados
y dejar asentado
haberte escuchado.
Puede que tu mente
lo tenga presente
como un referente
como inteligente,
y observe atento
cada movimiento
que refleja lento
todo pensamiento.
Puede que se siente
y olvide diligente
todo lo que orquesta
tu frondosa testa
cuando de repente
tenga otro paciente.