Reptiloides

Hay que decirlo: la gente se trastorna con facilidad. Lo fácil sería culpar al dinero, al sexo, a las drogas, al rockanroll, al reggaetón, al alcohol, a la iglesia, a la política. Pero lo sensato es decir que no es tan sencillo. La neurosis se ha vuelto norma en las últimas décadas, lamentablemente. El móvil del trastornado puede ser muy variado y abarcar desde el deseo, la ambición, el poder, el anhelo, el éxtasis, el sueño, el insomnio y demás. Por lo corriente, es razonable considerar a todo el mundo como un trastornado, al menos en potencia, y, en todo caso, tendrá tiempo de demostrar su cordura, al revés del sistema judicial. Ésta cláusula, éste anticipo, nos permite justificar su accionar, el accionar del mundo, como preso de una gran lógica: la lógica del trastorno. De ésta manera, los comportamientos templados estarían acompañados no ya de la razón sino de un temor a caer en la lógica del trastorno que acompaña el movimiento pendular de la sociedad. Las discusiones fútiles, la violencia radical, el voto ignorante, la risa insensible, la actuación para cámaras, la voz en off, la palabra hiriente, el maltrato no sólo animal sino entre humanos, y todo lo demás no serían parte de un supuesto caos universal, sino que se enmarcarían mansa y fielmente al trastorno, lógico de los tiempos que vivimos, que sería el orden social y el status quo. Si, por casualidad, ven alguien demasiado cuerdo por ahí, sereno sin inquietudes ni problemática creciente, es muy probable que su origen esté más allá de las galaxias conocidas, lejos del trastorno general de la tierra que habitamos.

Encaremos el porvenir con seriedad


Los puntos a tener en cuenta para atravesar las situaciones más complejas del sendero de luz y oscuridad, de éxitos sin moralejas y de cuentos sin vericuetos, de ocurrencia y desazón, de goce y dolor, de alegrías y catacumbas y de entretenimiento feroz y aburrimiento atroz, son:

Inteligencia emocional
Negligencia visceral
Intransigencia digital
Astringencia dominical

Sorteados todos los obstáculos, estaremos en condiciones de proceder, tal como indica la carta magna y el corte de manga, ¡Avanti!

Atención psicológica

Por favor, a los sicólogos que mandan a sus pacientes a escribir como método o sustituto de terapia, nadie les niega que tiene sus bondades, pero traten de darle otro cauce a los enredos psíquicos, no sé, digamos mándenlos a aprender otros oficios como barman de sindicatos, limpieza de catedrales o confección de banderas y escudos para países incipientes, o en todo caso alternen la terapia con el aprendizaje de esquí acuático o escalar el Altiplano. Vamos licenciados, que suden un poco esos cerebros, y no es que quiera inmiscuirme en sus asuntos lacanianos, es que en el rubro somos muchos locos compitiendo por la atención de unos pocos lectores sensatos.

¿Tóxica?

 

Las personas tóxicas son facilmente reconocibles. Por ejemplo, si a una de ellas la metés en una bañera, el agua cambia de color y pierde su cualidad de potable; otro ejemplo claro es cuando la persona tóxica entra en un ambiente, el aire se torna irrespirable y todos los allí presentes perecen en el acto ( salvo el agente patógeno incorporado ); otro claro ejemplo es cuando la persona tóxica camina sobre tierra fértil, toda la vegetación se marchita al instante e incluso las personas que directa o indirectamente estén en contacto con ellas pierden técnicamente la vida ( muchos pueden vegetar indefinidamente ).
Por todo esto, se ha creado un código para identificarlas que muchos han difundido con tesón y no tener que pasar a la inmortalidad a causa de su presencia.

El psicólogo

Puede que te ayude
o puede que te hunda
puede que te aclare
o puede que confunda,
Él todo lo puede
y puede que tú nunca,
puede que no arranque
si pensar no funca,
puede que facture
unas cuantas lucas
y te dé soluciones
a neurosis de pelucas.
Puede que en sesiones
pagando consultas
crees obsesiones
o manías conjuntas,
puede que aleccione
con palabras sueltas
algunas funciones
que andan dando vueltas.
Puede el licenciado
atenderte sentado
si le relatas acostado
problemas olvidados
y dejar asentado
haberte escuchado.
Puede que tu mente
lo tenga presente
como un referente
como inteligente,
y observe atento
cada movimiento
que refleja lento
todo pensamiento.
Puede que se siente
y olvide diligente
todo lo que orquesta
tu frondosa testa
cuando de repente
tenga otro paciente.