Cansancio

A decir verdad, la gente está cansada. Duerme mal y se levanta cansada. O se colma de actividades físicas y/o intelectuales y junta cansancio con el trajín del día. Prende la tele y ya se cansa. Escucha las mismas canciones con diferentes intérpretes y termina cansándose. Cada tanto aparece alguna novedad, como Despacito, pero se lo pasan tantas veces que se va cansando rápidamente. No va al cine porque es cansador; prefiere ver películas en casa, porque si de cansarse se trata, ¿para qué cansarse de más? Hace el amor y termina cansado. No le queda más remedio que comer para despejar el cansancio. Conduce cansado y se despide al caer la noche de los familiares en el hogar y sus amigos virtuales con un dejo de cansancio. Se duerme y sueña que está cansado de todo, y al despertar, no sabe si la pesadilla es la vigilia o el próximo sueño. Espera que termine el año para llegar al descanso, aunque se canse de las fiestas. Festeja y se levanta cansado, pensando: otro año más cansador que el anterior, como todo baile que da sueño. Por eso mira “Soñando con bailar”, porque piensa que bailando va a poder descansar. Pero está tan cansado que no se anima a bailar.

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Una palabra

Hay una palabra
para cada situación,
hay una palabra
viva en cada ocasión,
hay una palabra
que te saca del apuro,
hay una palabra
que ablanda al más duro,
hay una palabra
que te abrirá mil puertas,
hay una palabra
que destruye las inciertas,
hay una palabra
difícil de predecir,
hay una palabra
que no te voy a decir.

En la balanza

Hay cosas que quisiera cambiar
Hay dolores que quisiese evitar
Hay veces que quisiera murmurar
Momentos que quiero vivir.

Hay cosas que no cambiarán
Hay dolores que debo afrontar
Hay veces que debo callar
Momentos que se escaparán.

Hay cosas que van a cambiar
Hay dolores que puedo evitar
Hay veces que voy a expresar
Momentos que puedo vivir.

Memorias difusas

Me cruzo con gente que reconozco pero por esas cosas de la memoria olvidé su nombre. También con gente que me reconoce pero ignoro de dónde. Así mismo recuerdo nombres que desconozco a quiénes identifican. La memoria tiene rasgos de tirana, en Facebook todo es más fácil…

Decálogo del pesimista

1-Esto es malo pero lo que viene puede ser peor.
2-Estamos mal pero vamos muy mal.
3-No todo es malo; hay cosas pésimas.
4-No todo lo que se hace está mal, a veces se cometen errores.
5-Cuando todo va mal, sigue así.
6-Cuando parece que las cosas mejoran, empeoran.
7-No hay mal que por mal no venga.
8-Lo que se hace mal tiende a repetirse.
9-Cuando estamos mal se ve el transcurso de las cosas como van realmente: mal.
10-Al buen tiempo, mala cara.

Bonus track:
*Si veo que me siento bien, mejor me quedo parado

Endereza tu camino

Amigo, endereza tu camino
tu andar veloz de peregrino
observa bien con atención
el movimiento, la intención
no sólo es cuestión de llegar
sino además, sabes, de pasar,
dicen: pasar abriendo caminos,
que morigeren los destinos.

Porque un recto transitar
nos da la calma al pasar
de haber obrado para bien
aún no sepamos en quién
recaerá nuestra ofrenda,
si saldásemos la cuenta
de nuestro balance vital
en el equilibrio universal.

Endereza tu camino, amigo
crece en amor al estar vivo
por la vida, por tu gente
por tu obrar irreverente,
convéncete en gratitud
que florezca tu actitud
de embellecer el camino
tender la mano, peregrino.

Porque al obrar certero
verás también verdadero
que eso te llena de gozo
en un andar armonioso.
La luna siempre te guía
por eso a veces te fías
y si tu camino enderezas
andarás bien con certeza.

Fotografía: Leandro Coca

Amanece el conocimiento

Cierta tarde, en el patio de la casa de mi infancia, donde aún vivían mis padres, sentados en un banco a la sombra, entre humos, mi viejo, ya mayor y jubilado, dijo por lo bajo:
-Qué lindo que es estar al pedo…
En ese momento, comprendí que había alcanzado la sabiduría.

El silencio

En la relación interpersonal el silencio puede cumplir múltiples funciones, desde dar espacio y tiempo para pensar lo que se habla, dar lugar a una respuesta, medir el tiempo de la expresión o simple y profundamente compartir la compañía, entre muchas.

En la música, el silencio también tiene sus funciones, el cual lo puede dotar de belleza y sutileza, dependiendo del uso que se le dé y de la sensibilidad y talento del músico, y la atención del oyente.

En literatura el silencio también cumple su función, el cual se puede manifestar a través de diversos signos y usos que propician la pausa en la lectura, dependiendo de la obra literaria y, otra vez, del escritor y de sus cualidades para comunicar y, nuevamente, de la atención en este caso del lector.

En redes, casi del lado opuesto, encontramos que el silencio ofrece diversas interpretaciones desde apatía a falta de interés y participación, y tales prejuicios derivan cotidianamente en juicios hacia las personas que por diversas cuestiones no ofrecen nada a la comunicación. No participan. En muchos casos apresurados, debido a que la dinámica de la redes cargada de ruidos continuos sin silencio impiden al que está del otro lado frente a alguna pantalla encontrar algo sustancioso en lo que se esté comunicando. En todo caso, en redes el silencio no es comunicativo, a diferencia de lo que ocurre en la relación interpersonal, la música y la literatura donde el silencio tiene mucho por decir.

Los emisarios del tiempo

En todas las épocas han operado en las sociedades diversos tipos y géneros de organizaciones secretas tendientes a algún fin, con algún objetivo particular que las movilizaba, de las cuales luego los estudiosos de las mismas divulgaban, sin ningún tipo de crédito por parte de quienes tenían la desgracia de prestarle atención, sus casi siempre lúgubres fines y desarrollaban teorías alrededor de ellas con el sólo hecho de desentrañarlas, pero no arribaban a ninguna salida satisfactoria, quedando relegados al margen de la félix societé que, indiferente, seguía sucumbiendo a todo lo que ellas sembraban entre el crédulo público. Los tiempos actuales no se quedan rezagados en tal sentido y, a riesgo de quedar marginado como paranoico, estoy abocado a desenmascarar a una mafia que ha tenido gran preponderancia en la cultura de los últimos años en la sociedad que la vio crecer.

Uno de los modus operandi de ella es tal que, asistida y apoyada por la tecnocracia dominante, ha desdibujado una situación que se presentaba cotidianamente entre los integrantes de la sociedad como de lo más habitual, llevándola al motus de ridícula o de befa, quedando quienes la practican –antes como partícipes al día- ahora como pasados de moda o relegados en las antinomias de los vientos vigentes. Me refiero a la mafia del tiempo y todos sus agentes del pronóstico. Hasta hace no mucho tiempo, uno se podía pasar horas hablando en balde de lo que podría pasar, si garuaría, si haría frío, calor, ¿caerá granizo? ¿lloverán sapos? Si cambia el viento o a qué hora amanece mañana. Decenas de minutos, horas e incluso algunos días hablando del tema más común y trivial que la sociedad le había dado un lugar preponderante en sus principales temas de conversación. Hasta incluso se han escrito libros y se han filmado películas con ello como eje central y/o argumento. Es diferente a casos en donde en algún recinto, como puede ser un estadio de fútbol, un templo o una facultad, uno sabe de lo que se habla y está casi obligado a saber lo mismo, pues esa es su regla del juego. Pero desde hace algún tiempo, el tiempo mismo es un saber más en todo ámbito, una mercancía de intercambio que se troca, un conocimiento indispensable para poder vivir en plenitud. A la hora que se me ocurra, puedo (y debo) tener el conocimiento de todos los detalles del tiempo con quince días de antelación, y no importa si son aproximaciones, estimaciones o certezas, lo fundamental es que lo sé de buena fuente y con ello se terminaron todas las especulaciones que tanto tiempo le restaban a la gente en nimiedades para poder destinarlo, por ejemplo, a elegir cuál será el próximo celular que me dará el pronóstico extendido que me voy a comprar. Pero lo que es seguro es que no voy a mirar hacia arriba cómo está el tiempo porque lo sé bien desde hace dos semanas, y no quiero que se malinterprete, porque no es una crítica a este nuevo beneficio que vino de la mano de la globalización ( dicho sea de paso, si Das Chagas hubiese contado con una app que le dijera que iba a llover torrencialmente el 2 de julio de 1817 sobre Apóstoles, con criterio, hubiese postergado la batalla para otro día favorable a su tropa con lo cual hoy hablaríamos portugués y seríamos probablemente el imperio al que todos le rinden tributo, pero Andresito Guazurary, viejo conocedor del clima, lo derrotó bajo la lluvia dejándonos como herencia un país soberano y una yerba de primera calidad), pero lo que se debería observar con atención es que ya no podremos prescindir de él mismo, pues nadie en la calle te va a saber decir si tenés que llevar bufanda o por las dudas traer paraguas cuando los que se divierten manejando el ánimo y la predisposición de la población decidan abandonar sus prácticas tétricas de dar aviso a través de los medios o aplicaciones en teléfonos, tablets, computadoras y nuevos dispositivos por venir qué tiempo hará, pues a pesar de que lo saben a la perfección, tendrán otros medios más ingeniosos para captar la atención de sus fieles y ya aparecerán otros detrás de mí para sacar a la luz sus objetivos. Para ese tiempo, ya se habrá creado tal religiosidad del asunto que ni los más escépticos serán escuchados. Cada tanto alguna anciana se queja del frío pero enseguida le aclaran que estaba anunciado desde hacía tiempo y uno siente un poco de pena por aquellos que se vieron vilipendiados por el desarrollo. Ligado a esta tradición posmoderna, se encuentran aquellos que indirectamente te obligan a entrar en sintonía con tales vaticinios y, más allá de que tengas guardia el sábado o sepas mejor que nadie que caerán soretes de punta, te desean de corazón abierto “buen finde”. Pero nadie puede sospechar de su buena fe ni elevarle reclamo alguno. Ellos, quizás, enfrascados en saber que Cariló los espera con 30 de térmica, le auguran buenos designios a todo prójimo que se interponga en su trayectoria. Pero basta por el momento. Time is money. Hace un calor insoportable. Eso sí, el pullover no me lo pienso sacar hasta que caigan sus máscaras.

Fe de e-ratas

Debido a una mala traducción, que pasó del indi al inglés británico de ahí al cantonés, del cantonés al italiano posmoderno y de éste al español globalizado de nuestros días, la frase cabecera de los new age que tanto se esmeraron en difundir a los cuatro vientos y diseminar en toda la www no era cabalmente lo que los sabios orientales habrían querido señalar, por lo que deberán realizar las correcciones necesarias para que las cosas retomen el curso que efectivamente tendrían que haber tenido de no ser por esa errata, sino que es ( maomeno ) así: TODO INFLUYE.
Quedan bajo aviso.

Reflejos

El espejo refleja un momento de la existencia, un tiempo particular de la forma, de su apariencia. La fotografía hace lo propio, en canon invertido, y el tiempo da la sensación de que se ha logrado perpetuar la apariencia de índole puramente temporal. El divague al que sucumbe el intelecto ante las impresiones recogidas hace creer que se ha logrado vencer el plano temporal de la existencia, o al menos da la pauta de que todo lo pasajero se puede retener por algún tiempo más de lo que dure. Para ver un espejo, hay que asomarse a él; para salir en la foto, hay que peinarse.

Línea directa

 

-¡Si Dios quiere!
-¿Y si no quiere?
-Habrá que preguntarle…
-¡Llamalo!
-Tenés razón. ¡Basta de especular!

(Llama)
-¡¿Y??!!
-Ocupado.
-¡Siempre lo mismo viejo!
-Si… Si no, es ‘fuera del área de cobertura’.

Técnicas de escritura posmo

En el futuro la gente no va a escribir. Dictará cosas que alguna secretaria tipeará en algún dispositivo móvil y otros con apariencia intelectual supondrán que se adentrarán en la lectura de un texto cuando en realidad lo que ellos hacen es tratar de interpretar signos-letras-palabras-símbolos que alguien le dictó a una secretaria y ésta, sin mucha lucidez, sin demasiado sentido crítico ni literario tipeó en un dispositivo móvil y otros simularon leer incluido aquél que dictó su pensamiento a dicha secretaria. Los ocasionales lectores buscarán entre dichos signos, entre las palabras tipeadas por la secretaria intrépida algún mensaje como otrora la cultura nos ha brindado a través del arte, especialmente la literatura, en épocas donde la mierda no era tan abundante, pero no por eso escaseaba. Hoy día la encontramos en cualquier texto escrito en cualquier nota de voz que una secretaria tipeó en un dispositivo móvil y eso debería ser fuente de inspiración para nuestros bosquejos o al menos para considerar a ciertos autores que nos brindan con su obra literaria piezas de calidad como una bella poesía, un texto reflexivo, un relato veloz o una novela que pudiéramos leer antes de entrar en reposo eterno. En el caso puntual del presente texto mi secretaria se quedó dormida durante el dictado y fue ella la autora de las lineas subsiguientes al título que da nombre al texto en cuestión. La revelación fue dada por ella misma que se atribuyó la composición de esta pieza que firmó el autor desprevenido. Para cualquier reclamo puede usted dirigirse a la editorial o estampar aquí debajo su queja con total libertad. Queda usted debidamente notificado de la presente situación. Para mayor comodidad puede usted solicitarle a alguna secretaria que le lea el texto en cuestión incluyendo alguna interpretación con aclaración de firma. Y si nos obsequia una moraleja, bienvenido sea. Tenga usted un buen día.

mujerdurmiendo

Todo el mundo da consejos

Bien-y-mal

No le dé a nadie el poder de arruinar su día cuando puede hacerlo Ud. mismo/a.

Cuando estés en negativo procura cruzarte con una persona también negativa y del encuentro saldrá algo muy positivo, ya que menos por menos es más.

Una sonrisa te puede cambiar el día. Sonríe cada lunes hasta que sea viernes.

Ten la idea presente de que algo maravilloso está siempre a punto de suceder pero, dada la vastedad del universo, es probable que suceda lejos de tí.

Nunca dejes que un mal trago te impida probar uno peor.

Verdad de perogrullo

Todo es más simple de lo que parece. Para comprender basta la ecléctica meticulosa situación de anglosofismo, compararla con la insolvente retícula parcialmente elaborada de fabricación autárquica, someterla a la equivalente inmanencia del ser indudablemente sempiterno, recluirla al nicho ambivalente de la colosa facción en apertura y relegarla a la noción de ilusoriedad estelar bajo el manto del conocimiento general de las cosas y su pragmatismo posmoderno. ¿ Viste que no era tan difícil? Buenas noches.

Actualidad actualizada

En algún punto indeterminado de la Historia, el juicio y la comprensión de los demás tomó forma de ‘verdad’. La opinión general apoyada por una mayoría hegemónica constituía la última palabra ( y muchas veces la única ). En ámbitos o ambientes donde algún saber existe, esto es lo primero que se descarta para arribar a tal o cual conocimiento, como por ejemplo el científico y cualquiera de sus ramas. No bastó entonces con la revolución científica para desterrar esta noción apócrifa sino que la radicalizó con disidentes de diversos y variados sistemas del saber donde no hay verdad alguna ni nadie la conoce pero lo que apoyen las masas pareciera ser el eje central de una oscura verdad, obsequiando como resultado una época donde somos capaces de discutir con un analfabeto sobre gramática, con un iletrado sobre química, con un linyera de economía y con un ególatra de distribución del ingreso.

Terapia de incomunicación

Este mensaje es para mi, por lo tanto no hay necesidad de que sigas leyendo. Si lo hacés, problema tuyo, ya que no estás incluido en el mismo, salvo en esta salvedad. Pero no es una inclusión sesgada, pues el mismo mensaje toma nota de la posibilidad de que el destinatario del mismo no sea aquél en quien se pensó, sino otro, que podrías ser vos, aunque de modo fortuito. Y si algún mensaje dentro del mismo lo captás como propio, sería tu propio problema como se ha dicho pues no has sido considerado por el mensaje en cuestión. Cuestión a todo esto que me quería hacer llegar la noción extrema de que la comunicación es en toda época una inquietud universal, y cuando digo universal quiero decir de todos: hombres, mujeres, niños, ancianos, sapos, codornices y legumbres. Si, el estado vegetativo del ser también tiene ese anhelo de comunicación y comunión con los demás. El problema ( actual ) es el exceso de entretenimiento, no porque esté de más en sí, ya que el aburrimiento como contrapartida es lo que incita la desmesurada producción de aquél, sino porque los medios y/o los mensajes que la cultura brinda, nos brinda, se toman como parte de lo mismo y por tanto obstruye comunicación posible entre dos sensibilidades y sólo hay un mero entretenerse en el ínterin reduciendo las posibilidades inagotables de la comunicación a un triste pasar el tiempo. Y el tiempo pasa de todos modos, para algunos vertiginosamente mientras que otros siquiera lo notan. La materia se desgasta a su paso y decae, se pone rancia. Ni siquiera las rocas que se ven casi indestructibles se resisten al paso del tiempo. Y tiempo sabemos, sabés ahora, es lo que no sobra. El tiempo es limitado, más allá de que uno pueda resucitar unas cuantas vidas luego de otras tantas muertes, pero en esas también lo será. Esto quiere decir, que lo único que es eterno, aunque suene pueril, es la eternidad. Y como ella nos espera paciente, ¿qué apuro puede tener el tiempo que sabe de sí de su propia finitud? Ninguno, desde ya, porque desde el punto de vista particular el tiempo es consumido y muchas veces nos consume, pero desde el punto de vista de la eternidad, es ésta quien devora el tiempo, la historia y los tiranos. Y si, de todos modos, hay mal que dure cien años, después de ello se terminará yendo por la alcantarilla del olvido, para que la vida prosiga su rumbo feliz sin fin hacia la eternidad. Buenas noches ( buenas noches para mi, que me voy a dormir ).

El muro imaginario

Al hablar a través del muro de Facebook uno puede tener la flagrante impresión, la idea de ese falaz imaginario, de que se le habla a todos, donde todos es el ícono por excelencia de una presencia corporalmente inexistente, el ideario formal de lo que representa una mayoría, una mayoría cultural atribuída a la opinión generalizada a la que -previamente- hemos sucumbido ( uno mismo ) y nos consideramos parte del engranaje de opiniones, creencias, concepciones. Por tanto, los mensajes de ésta índole niegan al sujeto y se someten al imaginario, reducto donde todos tienen la última palabra pero nadie la ejerce. Obstante, pueden aparecer muchos que, con su interacción digital, certifiquen la supremacía de todos para que todo siga su curso habitual.

Popurrí para pensar, para reír, para llorar, para qué

Qué cosas tiene la cultura, ¿no?
Hoy me enteré que la alpaca, además de una aleación de metal, es un animal de la familia de las llamas y guanacos. En cualquier momento me dicen que plata, además de dinero y metal, es un caballo.

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Me compré un smart tv -en Wal-Mart donde lo testié viendo Walking Dead- y ahora lo veo a Maxwell Smart en HD hablando por Smart shoe’s, justo hoy que ‘Smartes ( qué HdP!).

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Todo bien. Todo está bien. Bien. Todo bien. Todo va bien. ¡Qué bien! Muy bien. Bien, bastante bien. Muy bien. Todo bien. Bien bien. Muy bien. Va bien. Bien. ¡La puta madre, qué vida de mierda!

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Uno no deja de sorprenderse ante tanta estafa en la que caemos. Sin ir más lejos, el jueves me compré “El libro de la Nada” y está lleno de “palabras”.

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Están descubriendo tantas cosas de la prehistoria, se está haciendo tan extensa su historia, que en breve tendrán que descubrir la prehistoria de la prehistoria, o en su defecto, crear una linda historieta.

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-Soy youtuber.
-Oh! Muy bien! Felicitaciones cap@!! Geni@!! Maestr@!! Pasame el link.

-Soy escritor/a.
-¿¿Vos??

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Hay gente que se compadece de aquellos que ( por desidia, dolor, enfermedad, vergüenza o apatía ) ven la vida pasar, pero no tienen en cuenta a aquellos que -como yo- tienen todos los días un cortejo fúnebre en la puerta de su casa.

El filosofósforo

Ping pong de preguntas y respuestas a nuestro filósofo estrella.

-¿Pienso, luego existo?
-No, ni viceversa.
-¿Ser o no ser?
-No ser.
-¿Sólo que sé que no sé nada?
Ni eso.
-¿Sólo existen dos cosas infinitas en el universo?
Tres, con las preguntas.
-¿El conocimiento es poder?
-¿A usté de dónde lo conozco?
-¿Time is money?
-¡Oh yesterday!
-¿La vida es sueño?
¿Cuál?
-¿El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra?
-Cuatro, cinco y la mujer.
-¿Dios ha muerto?
Resucitando.
-¿El sabio puede cambiar de opinión?
-A la luz del alba.
-¿Es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla?
-Callate, infeliz.
-¿Quién se baña en el mismo río dos veces?
Usté.
-¿Puede enseñarle algo a alguien o sólo puede hacerlos pensar?
-Como bien dice.
-Para finalizar, ¿El corazón, tiene razones que la razón ignora?
Habrá que ver.

Propuesta indecente

Advertencia: Lectura reservada para mayores de cierta edad y para menores de otra. La permanencia del lector frente al texto queda bajo su exclusiva responsabilidad o de la de los encargados de la misma.

Si nos propusiéramos llenar el vacío con palabras comenzaríamos diciendo que la empresa no tendría fin. Tendría, sí como fin, llenar el vacío con palabras, pero no acabaría, aunque en determinado punto culmine. No acabaría pues el vacío como tal nunca se llenaría, tan sólo un pequeño espacio quedaría cubierto por aquellos términos que fueron cubriendo su ficticia inexistencia dando apariencia de ser. Aparentando ser algo, el mismo vacío cubierto de palabras, términos y sensaciones, o palabras que dan sensaciones, sería tomado como parte de las cosas que existen y ya no sería dejado de lado como usualmente ocurre con él. Es que esto ocurre porque es difícil pensar en él y no queremos plantear ciertas preguntas, aunque si estuviéramos forzados a hacerlo, preguntaríamos ¿Cómo pensar en el vacío? ¿Qué es el vacío? ¿El vacío, es? Si designamos a todo aquello que podemos señalar, indicar, como algo existente, diríamos que el vacío no es. Aunque, pensado cuidadosamente en cualquier dirección que señalemos habría un espacio vacío que, dando lugar, hiciera que aquello se torne existente ante nuestra presencia. Pero eso sería en relación al espacio. Y no tenemos tiempo para hablar de ello, pues él, limitado, escaparía a nuestra tarea de llenar el vacío con palabras. Tiempo es una linda palabra, pues sin él nada sucedería, por eso nos quedamos con la belleza de la palabra tiempo y no con todo lo que el concepto representa, ya que las representaciones no siempre son fidedignas de aquello que intentan representar y en ocasiones nos encontramos con textos que intentan llenar el vacío hablando del tiempo, lo cual sería emplear el tiempo en labores vacías y la propuesta que nos hemos realizado ha sido otra de un carácter totalmente diferente. Pensando en las diferencias solemos encontrarnos con varias y si reflexionamos en la totalidad tan sólo nos encontramos con una. El vacío. Una de ellas se da entre éste y la nada, que será nuestra tarea de investigación en próximas reflexiones. No obstante, notamos claramente que no se pueden comparar entre sí, por lo que al no haber punto de comparación podríamos afirmar casi sin temor a equivocarnos que estamos ante uno y el mismo vacío. No hay que confundir la nada con el concepto de la nada, que mientras uno representa algo, una carencia, el otro no, sino que lo es. La diferencia radica nuevamente en las palabras con las que decidimos revelar el conocimiento, el cual no debe confundirse con información, el que a su vez se diferencia claramente del dato, término que presenta visibles diferencias con un número, que aunque se ha dicho cientos de veces que ellos, los números, son fríos, no se ha comprobado científicamente, frase harto pronunciada en publicidades televisivas simulando con ella decir esto es la verdad y nosotros lo comprobamos por usted por eso no debe preocuparse y solamente compre los artículos que aquí publicitamos con los cuales usted alcanzará aquello digno de su deseo para su felicidad. Como no es momento de hablar de publicidades, tras dudar si continuar hablando de dignidad, deseo o felicidad, reflexionaremos un momento. Un momento puede ser sólo un instante o algún tiempo prudencial. Tras dicha reflexión, retomamos nuestra senda prestigiosa conducente al vacío, ya no de palabras, ya no de términos, ya no de conceptos, aunque sí tal vez de contenido. Por ello citaremos una frase, para quitar esa falsa sensación de habernos quedado con nada tras la lectura. Citaremos la frase que alguna vez pronunció en pleno campo de batalla, o tal vez haya sido en su lecho de muerte, quién más sino el general, aunque quizá en el momento de pronunciarla era solamente un subalterno. No tenemos el dato concreto por lo que omitiremos la frase, para no falsear su significancia. Al hablar de significados, hay uno que es muy gracioso y dice así: que carece de carencias. Y cualquiera podría darle un término de su agrado a ello como pleno, completo, total, pero dichas palabras no tienen la gracia en sí mismas por eso hay veces que preferimos recordar el significado y no la palabra, memorizando infinidad de definiciones que no sabemos cómo representarlas en un mismo término y lo hacemos en multitudes, es decir, en conceptos. Pero definición y significado no suelen emplearse para señalar lo mismo, mas no hay quien los confunda cotidianamente a uno y otro, dando por definición a un concepto lo que en realidad era nada más que su significado, cambiando así la realidad del mismo o poniéndola sobre el tapete de las dudosas acepciones que puede tomar una palabra, cuestionando la realidad de la misma. La misma palabra realidad tal vez se la confunda con vigilia, aunque ahí se confundirían los términos utilizados para indicar una y otra, pero los conceptos permanecerían sin cambios, siendo la realidad única e indisoluble, y la vigilia uno de los tres estados del hombre. Y viéndolo claramente, cortado con el cuchillo el concepto de permanencia no suele durar si se lo investiga profundamente cobrando vigencia y otro valor la definición de instantaneidad, que representa lo momentáneo, lo breve, lo fugaz, el paso de una estrella por el firmamento, el vuelo de un ave observada, el aleteo de un colibrí sobre una flor, el tránsito de una hormiga cargando alimento, el salto de un pez sobre el río, el ladrido de un perro cercano, el balido de un carnero lejano, en fin, el súbito momento en que se ve con claridad llamado lucidez sobre la constante y oscura sombra que lo cubre con apariencia de permanencia sin serlo. Sin ser no habría conocer, tampoco habría haber. Pero al haber existe el deber, y debemos cumplir con él pues nos lo hemos propuesto. Al no olvidar nuestro objetivo en ningún momento, podemos cumplir con él sabiendo que no lo lograremos por su característica intrínseca pero eso no nos impedirá que sigamos adelante como todo río que no detiene su cauce hasta lograr la perfecta unidad con el mar y fundirse en él. Y al llegar al mar, alcanzamos la plenitud. Pues en él todo se funde, todo es parte de él. Ya no hay más vacío, todo es finalmente total. Al sumergirnos en él perdemos de vista los cambios suscitados en las orillas. Ya no somos afectados ni por los ríos, ni por arroyos. No nos preocupan las embarcaciones ni sus navegantes. Ni los peces ni la flora. No nos inquieta ni la luna y la marea. Ni el vacío ni la nada. Ni quien nada, ni ballenas. Ni el delfín, ni el sin fin. Aunque darle un fin a todo siempre es algo saludable, y para hacerle honor a la salud decimos que por fin la propuesta se ha cumplido, hemos llenado el vacío con palabras y aquí está el testimonio de ello. Y, seguramente, nos preguntaremos la razón del título de indecente en nuestra propuesta, el cual se justifica ampliamente jactándose de ser un testimonio, del que consideramos que no cumple con lo prometido pues el vacío permanece. Nada es lo mismo.

Alien

Ahora que tengo Facebook soy alguien. Antes no. Era nadie. Pero ahora puedo decir con seguridad que soy alguien. Y eso es una tranquilidad, porque ser nadie es como no existir. Ya me decían mis amigos, cuando no tenía celular que sin celular no existía. Y como no existía no me daba cuenta. Me decían que sin plata no existía, que sin Nike no existía y cosas así. Pero uno, al no existir, ni cuenta se da. Pero ahora existo, aunque ya me vienen dejando afuera de la existencia diciéndome que, esta vez, es porque no tengo Instagram ( ya estoy forrado en guita, tengo ocho celulares, cinco pares de Nike y tres cuentas de Facebook ). Esto de ser alguien, aunque parezca divertido, me está llenando un poco las pelotas. En cualquier momento vuelvo a mi antigua condición de ser nadie.

Analógica

La televisión es a la poesía
lo que el petróleo a la gastronomía
un escarbadientes a la meteorología
el transistor a la rumorología
un pan dulce a la manicuría
un coliflor en la contaduría
un celofán en la verdulería
publicidad en la vasectomía
vino tinto en la espeleología
querubín en la supremacía
un canguro con algarabía
un talibán viajando en un tranvía
un trapecista en la zapatería
mi vieja hablando con tu tía
un túnel de sólo una vía
un lago sobre la sequía
caramelos en tu boca fría
un color al calor del día
una estufa a la filosofía
los cordones a la simbología
un minuto en la peluquería
un parlante al lado de su cría
el sedante que ni él se creía
proyecciones de muerte tardía
una vida de la ingeniería
entretiene como una poesía
que se extienda en su habladuría.

Posibles génesis según varía la cultura

G1
En el principio era la Construcción, y en la Construcción se vivía sin Dios y nadie en la Construcción sabía siquiera de Dios. Ahí todo era distinciones entre esto y aquello, ese y éste otro, índigo y violeta, Pitufo y Larguirucho, amargo y tereré, antes y después qué, Borges y Cortázar, hambre y capitales, dioses y eruditos, vida y esperanza, ignorancia y yo qué sé. La Construcción estaba siempre ahí, con una característica sobresaliente: nada podía permanecer; por ello, todo cambiaba, mutaba, se transformaba o como le quiera llamar al proceso que regía lo único que había. Esto lo supo Edén, que era parte. Cuando tomó conocimiento del estado de cosas, pensó: cagué fuego. Entonces comenzó a discutir el asunto con los muros de la Construcción pero éstos lo fueron arrinconando a tal punto que cuando se lo estaban por engullir en un rincón, Edén cayó por un tubo durante cientos, miles, millones de años al vacío. Cuando terminó de caer, se asomó y observó que al final todo estaba lleno de construcciones, pero como durante la caída no había comido nada estaba tan flaco, tan flaco, tan flaco que atravesaba todas las construcciones y no chocaba con nada ni nada parecía detenerlo. Se había vuelto invisible. Cuando rayaba la desesperación, se plantó delante de él una mujer de una belleza sin par, que apiadándose del pobre diablo, le tendió una manzana para que se alimentara y recobrara vitalidad.
-¿Y vos? ¿De dónde saliste? –le preguntó Edén tras dar un mordiscón.
Ave, paciente con la inocencia de Edén, le contestó dulcemente:
-De tu esternón, mi amor.

G2
La luz era tan radiante que obstruía al sol y todos estuvieron de acuerdo en que se podía prescindir de sus servicios, si es que alguna vez los brindó. Entonces se organizaron varias excursiones a las estrellas, para ir apagándolas de a una, ya que a la noche consumían demasiados recursos de la tierra que estaban destinados a la vanguardia ideológica contemporánea. Así, poco a poco las constelaciones pasaron al olvido, la luna se inhibió y el sol finalmente se esfumó. No obstante todo se seguía observando tal como antes porque dejaron en su lugar luces que simularon cumplir alguna función. Los alimentos dejaron de surgir de la tierra como consecuencia, pero sustitutos de apariencia similar fueron concebidos por el conocimiento, aunque por algún extraño fenómeno cada vez se comía mucho más que lo necesario y el hambre era tan feroz en todas las bestias que poblaban el espacio sideral que ninguna estaba satisfecha. Las sustituciones también se realizaron en esas especies, que eran todas las que tenían movilidad. Éstas y las otras se duplicaban, triplicaban y multiplicaban a tal punto que el espacio no daba abasto a pesar de que se procuraba reducirlas con diversos métodos. No obstante, la filmación guionada fue interrumpida por el director, de nombre Edén, que luego gritó:
-Detengan la acción, llévense las cámaras, apaguen la luz.
-¿Qué sucede, vida? –le preguntó Ave, su mujer, quien llegaba con una canasta de manzanas colgada de un brazo no especificado.
-Esta película es una cagada. –respondió aquél.
-¿Y si mejor tirás unas costillas a la parrilla? –preguntó Ave. –Los nenes tienen hambre. –agregó. En efecto, tenían ciento ocho niños que alimentar.
-Tenés razón, el cine no es lo mío. –sentenció Edén.

Se fueron sin dejar rastros. No quedó ni el loro. Ni siquiera sabíamos si algo o alguien había porque todo estaba muy oscuro. Al final, estábamos nosotros y éramos nosotros, pero como no teníamos nada recobramos la Palabra y se hizo la luz. Y ese fue el principio.

G3
Al principio era el Espacio y el Espacio era todo. Pero no era el espacio entre dos palabras ni el espacio entre dos objetos, sino el espacio, a secas, ya que ni siquiera había humedad; el agua vino mucho después; y el vino ni hablar. Tampoco había dioses, ni científicos, ni filósofos, ni poetas, ni sed, ni música, ni imágenes, ni palabras. A medida que el proceso continuó empezamos a hablar, a escribir, a dibujar, a pintar y todos querían mirar, pero como no estábamos dotados del sentido de la vista aún, no veíamos nada y nos empezamos a tocar, a abrazar, a empujar, a pellizcar para corroborar que fuera cierto. Pero aún no lo creíamos y los intentos de iluminar los ojos fueron entretenidamente útiles pero ineficaces. A esa altura, se le ocurrió a un minero llamado Edén ocultar el Espacio bajo tierra. Se tomó el trabajo de reunirlo todo, que cabía en una cantimplora, y lo enterró en un viaje al centro de la tierra. Entonces, de eso que había sido el principio no quedó nada y todo lo demás quedó navegando, como el haz de luz de la linterna del casco que él llevaba puesto en la cabeza, a la deriva. Cuando asomaba por el túnel, su mujer, Ave, lo puso en vereda:
-Devolvele la cantimplora al pequeño Sec inmediatamente. –le dijo, cargando una bolsa de frutas que había comprado en el shopping.
-Está bien, pero si me das una manzana de esas que llevás ahí. –respondió el minero, que estaba muy hambriento y fatigado por el viaje.

Ave la dejó caer en las manos de Edén, que en su intento por atraparla se golpeó contra el lateral de la excavación, quebrándose una costilla. Luego, la cantimplora se restituyó a su legítimo propietario y el Espacio fue liberado, quedando todo como al principio.

G4
En el principio no había edenes, ni aves, ni espacio, ni palabras. Con el inexplicable surgimiento de los elementos a partir de allí, se producen también las formas cuya identificación resulta imprescindible para saber de qué estamos hablando por lo que surgen los nombres y la memoria que facilita la tarea de que al reconocerlas se las pueda nombrar. Con ella también surge el tiempo y la anticipación, y ambas comienzan a interactuar así como también los elementos constitutivos en una vibración intermitente. No obstante, ese movimiento secular del principio original puede interrumpir su pulso en un instante, quedando sólo aquello que es lo que en definitiva es. Se podría decir que el Ave reposa libre en el Edén y que allí no queda más Espacio para ponerlo en Palabras.

 

Desarrollaremos las distintas posibilidades en diversos biblioratos de acuerdo a los disímiles pueblos que las adopten.

Diálogo entre dos marmotas

-¿Desde cuándo insultar a otro causa gracia?
-Desde el advenimiento de la imbecilidad.
-¿Por qué un insulto en una dirección es gracioso y en la opuesta es ofensivo?
-Por la relatividad de los polos intercambiables y la intransigencia de los caminos.
-¿Por qué la ignorancia tiene el impulso de perpetuarse en su orgullo de no saber?
-Porque desconoce su condición y hace alarde de ella en contraste al conocimiento que la descubre.
-Si todos tenemos algo de imbécil de lo que jactarnos, los que dominan el mundo ¿son los reyes de la imbecilidad?
-En el país de los imbéciles, el idiota es rey.
-¿Quién nos guiará en el camino del despojo de la estupidez?
-Sólo aquél estúpido que se haya despojado de su estupidez.
-¿Por qué la imbecilidad es tan atractiva?
-Porque se considera que se la puede dominar, que se la puede conquistar con poco.
-¿Cuál es la diferencia entre un idiota y un imbécil? ¿Y el estúpido?
-El imbécil hace diferencias, el idiota no las reconoce; el estúpido pregunta.
-¿Los imbéciles puede ser eruditos?
-Doctos.
-¿Cómo reconocemos al estúpido?
-Se viste a la moda, habla a la moda y piensa a la antigua.
-¿Por qué somos tan idiotas?
-Por mérito. Valor y tesón. Constancia y sacrificio. Y sobre todo superación y competencia.
-¿Cuál es el límite de la estupidez?
-Carece de fronteras concretas y se propaga al doble de la velocidad de la luz. Además se hereda y se cultiva.
-Cuando comprenda todo lo expuesto, ¿qué ocurrirá?
-Obtendrás tu diploma de imbécil y una corona de idiota.

El Algoritmo de Facebook

Hola amiguis! Soy el Algoritmo de Facebook. Lanzo esta breve encuesta automática entre aquellos capaces de responder a fin de evolucionar mi comportamiento en esta maravillosa red social. Ahí va:

1) ¿Están contentos con mi actuación?
a- Sí, muy contenti.
b- Bastante contenti.
c- Contenti.
d- Descontenti.

2) ¿Prefieren ver más publicaciones de sus amiguis o que yo resuelva qué les gustaría ver?
a- Publicaciones de amiguis.
b- Tengo dudas.
c- Resolvé por favor.
d- Que sea lo que Facebook quiera.

3) ¿Por qué creen que un Algoritmo no tiene fallas?
a- Porque no es humano.
b- Porque sirve a los humanos.
c- Porque lo creemos sin más.
d- Tiene fallas, pero se las perdonamos.

4) ¿Imagina usted la vida sin un Algoritmo que la regularice?
a- Sería horrible.
b- Nunca lo pensé.
c- Te necesitamos, amigui.
d- Nadie es imprescindible.

Diagnóstico:
Mayoría de respuestas a ( 2 o más ): Usted es una persona feliz. Sonríe a todo, incluso a las desgracias, lo cual podría ser malinterpretado y de hecho lo es a menudo como una especie de superficialidad. No se deje llevar por las críticas que pronto lo contactarán de la firma Colgate para alguna publicidad ( con doblaje latino de voz ).

Mayoría de respuestas b ( 2 o más ): A usted le interesan los problemas de los demás, y cuestiones que le planteen cierto sentimiento que le hagan creen que tiene la capacidad para ayudarlos. Esto es un grave error, pues como ha comprobado su supuesta ayuda no hace más que hundirlos. Opine libremente, pero hágalo con moderación.

Mayoría de respuestas c ( 2 o más ): Cuando usted supo que Facebook tenía un Algoritmo le despertó cierta curiosidad, algo así como la del Código da Vinci, pero su comodidad lo mantuvo en su lugar, despojado de todo interés por saber nada, más que darle al megusta. Li felicitamos.

Mayoría de respuestas d ( 2 o más ): Usted es un rebelde sin causa, o con causa, pero es una causa que caducó. Sus intereses carecen de vigor, sus elucubraciones no tienen profundidad y su palabra perdió todo valor para los demás, pues es un traidor ( a sí mismi ) a todas luces. Su opinión, sinceramente, nos resbala.

Respuestas combinadas ( 2 y 2 o 4 diferentes ): Usted es típicamente indeciso. O bien no sabe qué votar o vota y se arrepiente al minuto. Publica cosas para ver qué opina la chusma ( como el desayuno a la mañana ) o comparte situaciones para recibir notificaciones que no le mueven un pelo. A usted no hay Algoritmo que le venga bien.

Alto rendimiento

Cuando practicaba deportes, mi mayor bronca pasaba cuando, en juegos de equipo, no era partícipe de los errores. Pensaba y daba vueltas al asunto… por qué tenía que jugar con semejantes chotos?? No me podría haber tocado jugar en un equipo con jugadores un poco, y digo un poco, màs decorosos? Qué malos que eran! Encima se creían el Barsa!En fin, mi apreciación como jugador estaba tan alta que pensé muy seriamente en llevar mis apetencias atléticas a practicar un deporte en el que no tenga que depender de otros para los resultados. Así fue que me volqué al tenis. Jugaba solo, dependía de mi rendimiento y no podía culpar a nadie si las cosas no resultaban. Me tenía mucha fe, básicamente por la destreza que mostraba sobre el césped, la inclinación natural que tenía para los deportes aeróbicos y la alta competencia y el buen estado físico y de salud que ostentaba. El torneo fue maravilloso: bien organizado, con jugadores de alto nivel y gran afluencia de público. Se extendió a lo largo del año y jugué todos los fines de semana. Al finalizar la temporada, más allá del goce natural por la participación en tan magno deporte y quedar último cómodo habiendo ganado un sólo game en todo el año , resolví volver a jugar con mis antiguos compañeros del fulbito de los domingos. Qué se yo… son buenos pibes y tan mal no la pasábamos. Quizá haya algo de cierto en eso que una vez el Tortu me dijo: el choto sos vos.

Ordinariamente

¿Qué tenés en mente?
Anís, evidentemente.
¿Qué tenés en mente?
Atún, consecuentemente.
¿Qué tenés en mente?
Nada, elocuentemente.
¿Qué tenés en mente?
Viscosidad, llamativamente.
¿Qué tenés en mente?
Silencio, luminosamente.
¿Qué tenés en mente?
Telarañas, íntegramente.
¿Qué tenés en mente?
Queridas, cariñosamente.
¿Qué tenés en mente?
Colores, selectivamente.
¿Qué tenés en mente?
Estadísticas, laboriosamente.
¿Qué tenés en mente?
Preguntas, básicamente.
¿Qué tenés en mente?
Pinturas, apropiadamente.
¿Qué tenés en mente?
Palabras, comúnmente.

El toque sublime

Me llamaba la atención el corrector de mi antiguo teléfono, en casos en que al escribir un sms, particularmente la palabra “otro” me la cambiaba por “muro”. Era un mensaje revelador. El otro era realmente un muro forjado cuya subjetividad había que penetrar para poder llegar a algo parecido a una comunicación. Esta revelación se hizo palpable cuando salió Facebook y ‘los otros’ tenían sus muros y muchos llegaron a creer que eran esos muros. Como la idea no cayó bien ( al sujeto no le gusta ser objeto ) se le cambió el nombre de muro a “perfil”. Pero esto no es tan revelador y siquiera sugiere algo, salvo para aquellos que creen ser un perfil, una pose, una imagen. Del otro lado, detrás del muro, hay una sensibilidad, una subjetividad esperando, deseando, que alguien la toque. ¡Ring-ring!

Retiro espiritual

Me gusta romper esquemas, sacar diálogos del contexto al que se someten, diseccionar el libreto en el que vivimos, responder por ejemplo:

-¡Leo! ¿Cómo andás??
-Anoche, a las dos cuarenta y cinco.

-¿Cómo ves la situación económica del país?
-Siete a uno, codificado.

Romper los cánones:
-¿Qué decís? ¿Qué contás?
-La epístola papal dio resultados negativos, mientras el euro cotiza estable a la espera de un posible quórum en Pisa.

Destruir algoritmos de pensamiento arraigado:
-¿Qué hacés Leo?¡Tanto tiempo!
-Tu actitud escatológica me provoca glamorosos espasmos, tu tormento será flores en días donde la fauna sea exiliada por los terratenientes, ávidos de minería de alta rentabilidad.

Tocar puntos ocultos:
-Sr., ¿me dice la hora?
-La tarde no tiene parangón, en todo caso, si el calor cede, abrácese.

Purgar condenas socioculturales:
-¡Buen día!
-Será vuestro siempre y cuando calle el alba previo al ocaso de gallos ciegos y gallinas cojas.

En definitiva, me gusta el yodo, el ácido fólico, la taragüí y tu desconcierto.

Algo cambió

Se debe pensar
en imágenes;
se debe imaginar
con apuro,
se debe simbolizar
por ejemplo
cualquier palabra
deberá tener un símbolo
que la represente,
no importa
si es por accidente
que así la simbolice,
se debe representar
cualquier cosa
plausible de decir
para que otro
la pueda imaginar
porque la imagen
se puede ver
entonces, así sí,
se puede creer
¿se puede tocar?
Se puede dudar
de todo aquello
difícil de representar
difícil de imaginar,
como un argumento
como una frase
que no por extensa
sino por viva
nos caiga densa
sutil pensamiento.
Porque la comunicación
ahora mutó
y así se escriba
y así se hable
como vos, como yo,
debe decir
algo muy fácil
de imaginar,
que me dé algo
de dónde agarrar,
no sé si usté me entiende
más me lo puedo
imaginar
sentado frente
a alguna pantalla
que con el dedo
va a deslizar
o una sublime
fresca sonrisa
que se disipe
al finalizar.

Un asado para el aplaudidor

A los pollos le iluminan los ojos
le hacen creer en el día perpetuo,
pero bueno, ellos no tienen opción.

Al hombre se lo hace andar con la ilusión
todo engaño lo convierte en idiota,
y hasta hay quienes aplauden con devoción
el exitismo, el opio de las marmotas.

¿Debemos pagar tributo?

Ellos le preguntaron: ¿debemos pagarle tributo al mono? Él dijo: mostradme una moneda. ¿De quién es la imagen y la inscripción que lleva? Y ellos le dijeron: del mono. Entonces él les dijo: pues pagad al mono tributo, y al Efemeí lo que es del Efemeí. Y no podían pescarlo en palabra alguna cuando sonreía ante las cámaras; y obnubilados con su respuesta, callaron

Breve ensayo de la actualidad literaria

Las comprensiones vitales son lentas, en tanto que las impresiones son fugaces y veloces, en sucesión continua. Allí, creo, radican las razones del por qué la literatura ha perdido valor y se ha desestimado la lectura en pos de recoger impresiones, descartando todo anhelo de comprensión, y por ende, la palabra misma, que tiene un potencial infinito, también ha quedado relegada en sociedad a mero entretenimiento, no sólo la escrita sino la oral también. Entre tanto palabrerío cargado de juicio y opinión, se tiende a creer y considerar que de eso se trata la comunicación. El arte en general, y la literatura en particular, es comunicación; un anhelo inherente a la existencia que se va gestando en el fuero íntimo del autor, si es que tiene ese génesis motivacional y no sólo el de tener un producto propio para colocar en el mercado. Así como la Música engloba la música sublime, sutil, delicada, armónica y la música bruta, baja, grosera, grotesca, la Literatura se nutre de la literatura elevada, aguda, sagaz, inteligente, sensible, y se contamina así mismo de la literatura pobre, ególatra, tosca, rudimentaria, pueril. En todo caso, siempre depende de alguien que lo valore como tal, y no es cristalino el mercado editorial. Hay obras que sobreviven el paso del tiempo por su profundidad, su claridad, su llegada al público lector; y hay otras que ocupan un espacio considerable que sólo dura un momento, entre aquellas que no tienen difusión. La literatura, hoy día, es el autor: por sus obras los conoceréis/por el fruto se conoce el árbol. No hay un análisis literario exaustivo en el siglo XXI ni es materia que se pueda llegar a conocer porque lo que se escribe es tanto que no hay quién tenga conocimiento de todo aquello susceptible de considerarse de alto impacto para el lector.
En el Museo de la Novela de la Eterna de Macedonio Fernández se hace un repaso y una descripción de los diferentes tipos de lectores: el lector accidentado, el lector de vidriera, el lector artista, el lector salteado, el lector seguido, etc. Si éstos tipos de lectores existían en aquella época que inspiró a Macedonio a escribir tan desenvuelto, qué decir de ésta en que se lee cada vez menos para darle paso a la autoayuda -de ejemplo- en busca de la lectura con un fin puramente utilitario, cuando es claro que el arte ( a pesar de ser producto ) niega el aspecto utilitario de la existencia. De tal modo, muchos títulos que se consagran entre lectores lo hacen desde el punto de vista comercial; el mercado rige: qué leer, qué escuchar, qué mirar. Esto tiene dos consecuencias e implicancias directas: la pérdida de criterio por parte del lector-oyente-espectador; y la masificación de la conciencia. Todo se aúna en un supuesto sentido de común, donde todos entienden lo mismo, cuando en realidad lo que es lo mismo es la opinión, quedando todo en el nivel de la palabra. Y es justamente allí donde reside la dicotomía entre la vida llamada real y el arte, esa separatividad inexistente en lo fáctico, porque el lector ha separado aquello entre realidad y ficción, un concepto de realidad eyectado y sostenido por otros modos de entretenimiento, como los medios, también regidos por el mercado ( rating ). Cuando sale un nuevo libro, se lo titula de “un éxito”, una canción de “un hit”, en una película se hace gala de la cantidad de espectadores; en síntesis, se fomenta lo masivo, como si la masa estuviera dentro de algún tipo de doctrina sideral que quien queda afuera se está perdiendo algo de suma importancia/relevancia. La masa busca la popularidad, la muchedumbre, que no siempre ( y en el mayor de los casos por una cuestión de índole semántica ) está plasmada en calidad, ya sea de arriba hacia abajo o en dirección inversa aplaudiendo. Y eso, ha ahuyentado a cantidad lectores, relegándolos a buscar otro tipo de entretenimiento, cuando el arte genuino no tiene por motivo entretener, aunque pueda hacerlo también. La literatura puede ofrecer un amplio espectro de posibilidades en su potencialidad, donde los beneficios que obtiene el lector carecen de inmediatez, como la impresión de un videoclip, siempre insaciable que lo adentra al espectador en un loop o ciclo iterativo del que no sale por motus propio, salvo contadas excepciones.
Aquí no se trata de contrastar un tipo de arte con otros ni hacer un tipo de valoración de uno por sobre los demás, sino que se da un panorama de lo que actualmente sucede, y viene sucediendo, con la literatura.
Los autores pueden caer en esa tendencia de la popularidad y, con su obra, buscar el efecto, lograr en el lector ese impacto momentáneo y atraparlo en el ciclo de lectura, donde quien queda apresado es el propio autor, presa de la volatilidad de la época, en desmedro de su obra. Para tal, se atienen a las estadísticas que le brinda la publicación, donde la palabra -para sí- pasa a un segundo plano en el que se ve sustituido por los números y su consecuente obsesión. Los motivos de cada autor para escribir pueden ser muy variados y no se hace aquí un juicio a cada uno de ellos, que pueden ser muy valederos, pero quien se adentra en el mundo de la literatura debería conceder un espacio crucial al poder de la palabra, en ésta época de pantallas e imágenes, y en las venideras.

Descomposición

Muere, aferrado a sus cosas
con la carga de lo mentido
muere sin haber vivido
muere con su vanidad
muere, tras lo vacuo,
muere y comprende ya
que nada de sí vivirá
muere arrepentido
yaciendo podrido
porque sabe que,
definitivamente,
muere.

DIEZ PASOS PARA UNA VIDA PLENA Y FELIZ

1-Desconfíe de los comerciantes. El comerciante tiene un interés puramente mercantil, por tanto, su opinión es tendenciosa, como la del vendedor, que acerca posiciones entre su poder adquisitivo y la comisión de él. En el mejor de los casos, sáquele información pero compre en otro lugar.
2-Desconfíe de la gente de apariencia normal. La supuesta normalidad está gestada desde las élites dominantes para tener a raya a todo el mundo. La insensatez que subyuga la sociedad, desde su insania, le dirá a Usted qué es lo sensato. No es necesario que se recluya, con no acatar sus opiniones está a resguardo. Es mejor escuchar lo que tiene para decir un orate, pues ya inició su recuperación a una vida plena.
3-Desconfíe de lo que piensa alguna mayoría. Cuando la gente cree o siente que piensa igual que el resto, su lóbulo frontal que es el que da la posibilidad de criterio, ha sido abducido por una raza de alienígenas de Uranio y en su reemplazo le dejaron un pagaré. Puede coincidir en alguna opinión, pero deje en evidencia que su pensar y su sentir están en actividad.
4-Desconfíe de todo lo que ve. Su cerebro se ha adaptado a interpretar las imágenes de acuerdo a los intereses de la sociedad, y a pesar de que toda la apariencia está destinada a Usted, difícilmente la captará en su cabal dimensión ni aunque le ensayen una lobotomía. Esto queda en evidencia cuando el mismo no responde en etapas tardías, pero ya es demasiado tarde para vivir en plenitud. Vea la vigilia con la intensidad del sueño y ampárese en el hecho de que sin usted no hay vigilia ni sueño posible.
5-Desconfíe de la música. Lejos de toda inocencia y lo inofensiva que la supone, la música actual tiene la aptitud para adormecerlo/a interiormente y ponerlo/a en una carrera a toda prisa a una muerte segura, no sin antes pasar por severos trastornos. Los ataques de pánico frecuentes la ciencia se los está atribuyendo a la falta de escrúpulos de músicos como Tan biónica, Daddy Yankee y Lali Espósito.
6-Desconfíe de periodistas. Como parte de un entramado mercenario, lo que se ofrece es impacto y modelo de expresión, coartando su libertad y enjaulando su sensibilidad. Si lo que quiere es información, viaje y recorra el mundo.
7-Desconfíe de su terapeuta. El doctorado está preparado para hacer desaparecer los síntomas de sus diversas patologías, con elogios de ser necesario, pero recuerde que su felicidad depende de los ingresos de Usted y él cuenta con ellos para sus vacaciones. En su defecto, lea algún libro de psiquiatría, pero tómelo con pinzas.
8-Desconfíe de su pareja. Recuerde que está con Usted porque, a pesar de todo, lo/a sigue haciendo feliz ( Usted a él/ella ) y no al revés, sino no estaría leyendo éste decálogo, lo cual es un indicio de que Usted se está rehabilitando para una vida plena y feliz y él/ella lo entorpece desconfiando de Usted ( lo cual es lógico porque también ha leído el decálogo para una vida plena y feliz ).
9-Desconfíe de Usted mismo/a. Formado por y para la sociedad desde su concepción, sus criterios están atrofiados como para discernir, sus juicios están permeados de neurotismo y sus concepciones se basan en creencias que han pasado por saberes sin ningún tipo de refutación, por tanto Usted no es de fiar. Si quiere de corazón una vida plena y feliz, primero recurra a un cardiólogo.
10-Desconfíe de todo consejo de felicidad. Por último y contradiciendo algún inciso anterior, nadie mejor que usted sabe qué lo/a hace feliz. Eríjase su propio/a guía sin dobleces ni ceda ante los decálogos de vida plena y feliz.

No hay más que tú

Todo es apariencia.
No hay esencia
No hay criterio
No hay Dios
O si lo hay
Él es toda esta apariencia.
No hay misterio.
Todo es aquí y ahora
Como la luz del celular
Momentánea, temporal
De fácil digestión
Que en su apariencia
Trocara temporalidad por perdurabilidad.
La materia se transforma
Muta en el disfraz de la muerte
La mente te trastorna
Cambia destino por suerte
Y es toda esta apariencia
Cargada de dolor y sufrimiento
En lo libre de tentar al pensamiento
Lo que nos lleva a preguntar
Si hay algo más, aquí y allá
Lo que delira a buscar un más allá
Que al diluirse la apariencia
Como un pedo que no tiene sustancia
Dejando sólo su fragancia.

En todo caso

Me parece, de pronto, creo
que, en todo caso, pienso
enfatizar una verdad, veo
no tiene demasiado aprecio
más allá de que lo dicho
no cotice, no tenga precio
y es propio del tiempo éste
donde se forjan apariencias
y me parece, de pronto, creo
que, en todo caso, pienso
lo expresado no es tanto
en tanto el tono sino cómo
por lo que dicho por escrito
es de valor ínfimo ( y lo repito )
no porque esté mal dicho
sino porque exige al lector
una reinterpretación al leerlo
que me parece, de pronto, creo
que, en todo caso, pienso
carece el mismo de herramientas
para una lectura profunda
si es que se atreve osado a leer
y no porque lo escrito no sea
ni tenga en sí alguna profundidad
sino porque se expresa de modo
que le exige al lector seguir
el hilo conductor, el sostén
que da vida al texto muerto
por falta de lectores, cierto
que me parece, de pronto, creo
que, en todo caso, pienso
no es por falla o delirio del autor
ni mucho menos culpa del lector
sino que la época se llevó puesto
lectura, poesía, cuento, texto
comprensión trocada en globalización
de modos de pensar y expresar
y lo que no sigue esa sintonía
se descarta como cáscara de fruta
y me parece, de pronto, creo
que, en todo caso, pienso
es más fácil hablar de lo visto
y aunque la literatura no conste
ni siquiera de eso, se la emplee
para ello sin más, síntoma bárbaro
que sirva para proseguir imaginando
como consecuencia de las palabras
sin control de natalidad ni nochebuenas
tras la visión de tu cometa Halley
( si en California hay pinturas rupestres )
habrá que dar vida, cueste lo que cueste
y al que no le gusta ni llegó al final
le daremos recompensa por escrito
porque me parece, de pronto, creo
que, en todo caso, pienso
no hay que darse por vencido ni vacilar
si uno está convencido de lo que hace
aunque alguno te podrá querer crucificar
y allí digas: ¿por qué me has abandonado?
Será que Dios también tiene sus dudas
o en todo caso será una estatua del Buda
la que a veces te hace desconfiar
que no hay duda si hay placer a mano
y si hay dolor, sufrir o hasta malograr
incluso el suelo parece temblar
mas cuando el cielo se parta en dos
las estrellas brillarán como vos.

Entre el suelo y el cielo

1984

La policía del pensamiento
Te busca, te persigue
Te quiere dar escarmiento
No creas que por distinto
Tan sólo es porque pensás
Y es ofender la consigna
De sonreír ya sin más
De ver lados positivos.
Te busca la policía
Y dicen que te investiga
Quieren saber si pensás
Porque eso pasó al olvido
Desde la televisión
Alguno podrás engañar
Pero te van a encontrar
Porque andás diciendo cosas
En contra del capital
Sos difícil de sobornar.
La policía del pensamiento
Tiene agentes hasta en tu casa
Algunos disimulados
Y otros bien declarados
Quieren saber si pensás
Qué cosa no es importante
Flagrante es ya si pensás
Esperan oírte opinar
Para ver si criticás.
La gente es muy susceptible
A la opinión general
Se ampara en el dicho de otro
Temiendo ser descubierto
Por eso todos opinan igual
Dicen que el miedo no es sonso
Y el juicio será similar
Ninguno podrá zafar
Ni lo podrán acallar
Al pensamiento general
Qué nadie supo pensar.
Se te permite decir
Frases que al parecer
Alguno una vez pensó
Mas no se te ocurra creer
Qué sos libre de pensar.
La policía te busca
Dicen que en algo andás
Por eso te van acusar
De lo turbio que vivís
Qué ahora no sos normal
La norma no fue pensar
Tan sólo catalogar
A cada uno en el bar
Y eso no está tan mal
No me vengas a decir
Qué al menos no te aburrís.
La policía del pensamiento
Te pone celda mental
Y de ahí no salís más,
En dicotomías quedás
En las que te vas a embolar
Pero como todo parece
De rítmica similar
Seguro ni cuenta te das
Y si despertás algún día
Te corre la policía.
Además debo decir
Qué todo ya fue pensado
Para que vos puedas comprar
Algún pensamiento embalado.
No te atrevas a pensar
Pues te voy a denunciar.

El arte de pensar

Te sorprendería pensar que la gente no piensa
bueno, en realidad, piensa pero lo pensado lo pensó otro
es decir, uno pensó lo que el resto dice que piensa
el resto adhiere a ese pensamiento que le ha dado otro
lo repite, lo valora, lo malogra, pero no lo piensa
es decir, lo da como pensado por él cuando lo pensó otro
esto no tiene nada de novedoso para el que piensa
la masa acéfala es reacia y haragana para pensar lo otro
por eso le gusta decir que piensa cuando no piensa
le gusta hablar, sí, decir cosas que ha pensado algún otro
de allí surge que es imprescindible oír a quien piensa
para tener algo qué decir en todo tema aunque sea de otro
porque lo pensado, lo dicho, lo hablado no se piensa
se dice así sin más, sin pensar, aunque lo haya pensado otro
eso de pensar pasó al olvido, hoy no queda quien piensa
y si creés que todo esto fue pensado, lo habrá hecho otro
a mí no se me da por pensar, sólo digo lo que se piensa
aunque ese pensar no se haya pensado, sólo dicho por otro
y así sucesivamente, metafóricamente, digo que se piensa
aunque no haya nada que pensar, sólo decir lo que otro
y poner cara de que uno sabe, de que uno piensa
cuando sólo hay palabras volando, palabras de otro
que por ahí tiene un yo, y pienso que soy quien piensa
pero es un simbolismo, ese yo es el yo de algún otro
y se me infla el pecho decir que soy quien piensa
para terminar diciendo cualquier vanidad de otro
o escribo una poesía que parece que te hace pensar.

Vivir

Es la ideología de añares de “te veo mal, te maltrato”.
Es la insensibilidad, la falacia, la superficialidad.
Es lo que un indio dijo: mentir es violencia.
Es acumular bienes en nombre de los bisnietos y mi noción de yo.
Es rendir cuentas a quien sabe quién.
Es creerse vivo por joder.
Es saberse idiota y perecer.
Es tener para creer ser.
Es pensarse superlativo por coger.
Es comer y no sentir.
Es hablar y no pensar.
Es juntar para asombrar.
Es soñar acaparar.
Es dormir, no despertar.
Es morir.

Tándem

No es que la vida se nos vaya
Es que la muerte se nos viene.

No es que no hallemos sentido
Es que sintamos el vivir.

No es que muramos de a poco
Es que despilfarramos tiempo a lo loco.

No es que cosechemos triunfos
Es que compartamos la cosecha.

No es que se gane o se pierda
Es que se acumula y se va a la mierda.

No es que el amor se ha perdido
Es que lo hayas conocido.

No es que la vida es injusta
Es que es variada y asusta.

No es que la vida no diga
Es que sensibles la oiremos.

No es que el mundo será destruido
Es que el bochinche hace ruido.

No es que no sé lo que digo
Es que lo dicho se pegue contigo.

No es que un día no la contemos
Es saber que contás conmigo.

Domingo sin verano

Desperté temprano, un domingo sin verano
salí de la cuna, y alcancé a ver que la luna
fumaba contenta, se movía en cámara lenta
el sol se asomaba, la calzada iluminaba.
Había unos gorriones, cotorritas y buchones
y cantaban lindo, los jilgueros variopintos,
los perros hambrientos me sacaban del asiento
autos y camiones, hampas, maulas y bribones
hacían de las suyas, y vos también de las tuyas.
Respiré dichoso, este nuevo día hermoso
me tomé unos mates, y escribí este disparate.

Brevemente

El niño nace desconociendo.
El hombre vive creyendo
creyendo que su creer es un saber,
repitiendo palabras, ideas, ciencias,
y muere finalmente sin saber.
En el cielo de las creencias
orejas de burro le van a poner.

De cadencia

Hablar en serio,
sufrir el tedio,
jugar un poco
palabras, coco.

Pensar, sentir,
amar, vivir,
deber cumplir,
tras dar, pedir.

No me hagás pensar
que me duele la cabeza.
A mí dejame rezar
no quiero ninguna certeza.
Por mí, podés bostezar
mas no te duermas en la mesa.
¿Hay algo que alcanzar?
Mirá los trofeos en mi pieza.

Sube y alcanza la cumbre
baja y no encuentra la lumbre,
estatua de bronce no crece
pasa el tiempo y oscurece,
habla poco y dice mucho
subí la voz, no te escucho,
ser o no ser no me importa
¿dónde ha quedado la torta?
un ratón quiere un pedazo
si es paranoico lo abrazo.
Canta un rockero forradas
se empachó con empanadas,
otro se viste y no canta
algunos lo llamarán chanta.

El que entiende se opone
a todo lo que se propone,
tu estado me cobra impuestos
toda la culpa es de éstos,
menos mal que se termina
esta poesía o letrina,
malas palabras no dice
sin querer, así lo hice.

Ríos de rosa destiñen
blanca la casa, no riñen,
me gustan las marionetas
llegaron las bicicletas,
miedo no dan las caretas
más temor dan las veletas
que te dicen, tras el corte,
viento llegando, es del norte.
¡Suerte! Estoy acondicionado,
hasta el aire ha cambiado.
Y eso que dicen del clima
con ¡qué cagada! no rima.

Discurso vacío

Arquitecto de castillos de naipes

Vendedor de inocuas ilusiones

Charlatán de quincho malbec

Protocolo de quimeras digitales

Dale al megusta hasta morir

Erudito en era de emoticones

Franco trecho al aplauso cerrado.

Histórico hablador prominente

Que se agrieta la palabra herida

Las curvas que rozan el pecho

De vez en cuando clorofila

Tu vecina te regala una sonrisa

De su abuela era esa dentadura.

Vuelve fogueo y cardúmen corporal

El neurótico prosigue en su perorata

Ni un silbato lo logra callar.

En la danza mueven sus caderas

Vista fija en ese par de tetas

La multitud ruge sin parar

Shakira sigue de viaje en bicicleta.

Esta sociedad es puro espectáculo

Poesía sin culo no tendrá alquitrán.

Me fumo un puro y sigo escuchando

Palabra rancia a punto de explotar.

Los chinos mandarines

Por si algún caído del catre todavía no se avispó, creyendo que la hegemonía norteamericana gobierna el mundo con su influencia económica-política-social-cultural-mercantil, sabrá a su debido tiempo por los coros de voces que se harán oír cuando sea merecedor de tal conocimiento que es la dinastía Wong la que rige los destinos del universo, no ya de los astros, estrellas, cometas y galaxias, sino en lo que respecta a la esfera del ser humano y sus actividades.
Sin necesidad de realizar una revisión histórica, pues es conocida ampliamente por la población, cabe destacar cómo es la influencia desde las sombras de esta casta privilegiada del imperio. Ellos, vale decir, no están interesados como muchos creen en la acumulación de riquezas, el dominio territorial o las directivas políticas, aunque en tales ámbitos también actúan acordemente a lo que los motiva, que es, para sorpresa de otros, la pacificación, el amor por sus semejantes, la felicidad –suya y de terceros- y, por qué no, la diversión. En esa línea se ufanan en pos de una humanidad sin dioses pero con una alta dosis de hermandad entre sus integrantes. Claro que no hacen de ello una religión ni proponen afianzar un nuevo o viejo culto, que para los tiempos corrientes sería desechada por la confianza popular. De ese modo, conociendo los recovecos más profundos del alma, realizan todo tipo de experimentos, a veces con infantes otrora con países emergentes enteros, para llevar adelante sus beatíficos planes en concordancia con su filosofía. Tal es así, que por ejemplo los dispositivos electrónicos actuales surgieron de los conocidos experimentos ya clásicos con mascotas virtuales que los niños tenían que alimentar, cuidar y proteger, sean ellas alguna especie de animalito en extinción o alguna artemisa u otra simpática plantita que había que regar y darle luz solar. Hoy, esas mascotas se han difundido a gran escala y se respira cierto aire de paz en el ambiente. Los Wong lo sabían muy bien: si el hombre está muy entretenido no tiene tiempo ni ánimos de belicosidad con sus semejantes. Pero no sólo el entretenimiento les propiciaba buenos augurios a la población con sus planes; también lo fue en su momento el trabajo: hombre con trabajo, contento a destajo, decía un viejo proverbio. Ellos diseminaron la cultura del trabajo por todo el globo hasta tal punto que en un momento faltaba mano de obra en muchas fábricas. Pero no fueron los únicos entretenimientos que diseñó la dinastía Wong; es más, la mayoría de los entretenimientos actuales son ideas originarias de ellos, aunque luego los usufructuaran otros entes. Aunque los Wong no son tontos y algún rédito le sacan a sus invenciones, ellos no se preocupan por los beneficios que a posteriori le redituará a alguna empresa, pues son también ideólogos de las leyes del mercado. Ellos, tras ser los primeros en acuñar monedas para facilitar el intercambio de bienes, pergeñaron la idea de los billetes que diseminaron en todas las economías subsiguientes para quienes se relamían por acaparar. Fue de la dinastía Wong la idea de contar billetes en cantidad. En su socialismo ideal, consideraban que era de mayor beneficio para la sociedad en su conjunto que los de mayor capacidad de ahorro cambiaran la propiedad de muchas cosas por la potencialidad de propiedad sobre muchísimas más, y que los más acaudalados se regocijaran sobremanera en su imaginario con la idea que aún hoy está vigente, aunque vaya mutando el dinero de cambio. Los que no comprenden la estratagema de la dinastía Wong se creen en la cresta de la ola, mostrándose como en la cúspide de la pirámide y los chinos mandarines se tapan la boca para no morirse de risa ante la ingenuidad de los que practican el extendido ritual. Así mismo, las democracias occidentales fueron también pensadas por la dinastía Wong, a fin de darle un sustento a la identidad del hombre y crear la sensación de que es uno quien gobierna, pues era sabido por ellos que el mismo necesita aferrarse a alguna idea que lo contenga pues sin ella se sentiría minusválido. Así se desarrollaron los nacionalismos que proliferaron los últimos años y que le daban sentido de pertenencia pues se mostraba la contraparte como algo a lo cual rechazar. Cuando la gente dejó de creer en ellos ( bueno, en Argentina aún quedan vestigios de nacionalismo duro de domar), pues los nacionalismos contenían en sí mismos valores que los propios nacionalistas terminaron por rechazar también, se concretó la idea de liberar el mercado, que es en lo que todos confían hoy por hoy. Pero eso no es todo, si el día de mañana el mercado pierde la confianza de la gente amenazando con acrecentar el descontento popular con la existencia, la dinastía Wong tendrá preparado un nuevo designio para la humanidad. Lamentablemente no lo puedo adelantar, aunque estimo que será para beneplácito de todos, como casi todo lo que han creado en la cultura desde las raíces de la humanidad. Claro que mucho de ello no lleva su firma porque para algún caído del catre le resultaría inverosímil ver un film o un libro con su sello. Esto lo sé porque también crearon el marketing publicitario y, a mí, que soy parte de la dinastía, me aconsejaron firmar con otro nombre. Pero mi verdadero nombre es Wong. James Wong.