La esfera de pensamiento

Los pensamientos suelen ser aves que anidan. Muchas veces, las espantamos por momentos, pero estas, con tenacidad, regresan; otras veces, las queremos retener a toda costa, pero se escapan veloces hacia otros hemisferios como golondrinas de estación.
Las aves tienen vida propia y pueden estar cargadas de emoción, a veces nos acarician, cuando otras esperan como rapiña nuestro cadáver; algunas nos cantan al amanecer para felicidad, mientras que otras emiten gorjeos insoportablemente lúgubres cuando buscamos serenidad.
Hay veces en que a estas aves las queremos enjaular, para que no salgan a recorrer el mundo, o las buscamos silenciar, y hacemos bien; mientras que a otras quisiéramos darle voz, esa que no tienen pero insinúan.
Muchas, pero muchas veces, las aves disputan entre ellas, buscando dominación, buscando concordancia; a veces se ponen de acuerdo y nos sentimos en paz, como en  un cielo puro; pero otras, las disputas se hacen interminables y algunas aves perecen en la contienda.
Algunas llegan sin darnos cuenta; otras, como palomas, se acercan con un mensaje en una de sus patas; y otras llegan malheridas en alguna de sus alas, buscando sanación.
Nuestro cielo, si bien abierto, a veces es como una esfera donde las aves vuelan y juegan, hacen el amor y dan a luz a hermosos pichones que pronto poblaran ese cielo, algunos para placer, otros para dolor.
A veces, al observar el cielo, vemos que estas aves se nutren y crecen, vuelan lejos y se van a poblar otros cielos, a disputar con otras aves o a hacer amistades.
En breves momentos, creemos reconocer aves que han poblado nuestro cielo en el de un amigo, en el de un vecino.
Nuestro cielo es el mismo, prístino y sin fisuras, el colorido está dado por las aves que lo pueblan y las nubes que acechan.

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Alto embole

 

El aburrimiento facilita la creación,
tan es así que la misma naturaleza
surgió del embole del Big Bang
que no pudo creer tras la explosión
tanta inteligencia con tanta rareza.

El entretenimiento y su contradicción
mantiene al adolescente en la pieza
que en vez de mates toma un Tang
jugando con las ideas e imaginación
por si el mundo le regala la torpeza.

Y aburridos no encontramos diversión
que disipe el malestar de la tristeza
escondida en alegría como el Yang
que no oculta como lúdica belleza
cuando brilla en su punto la aflicción.

Cuando muere un payaso, maldición,
se vuelve todo más serio, qué bajeza,
el mundo sucumbe al lúgubre plan
devorando las almas con fruición
que le rinde tributo a Vuestra Alteza.

¿Pensar?

El otro día, alcancé a escuchar a una mujer que le decía a quien pudiera ser su nieta, en tono de consejo sabio, “vos no tenés que pensar”, enfática, a lo que podríamos aventurar cómo terminó la frase:
-porque eso no se usa más ( otros piensan por nos ).
-porque pensar pasó al olvido ( ni se recuerda cómo se hace ).
-porque el que piensa pierde ( fruto del exitismo ).
-porque es lo contrario de hacer ( cualquier cosa por más estúpida que sea ).
-porque así me dijeron mis padres ( Dios tenga en la gloria ).
-porque no sirve para nada ( ni menos a la ideología consumista ).
-porque es cosa de filósofos ( esos tipos raros que nadie entiende ).
-porque somos buenos ciudadanos ( que pagamos los impuestos ).
-porque hay que seguir las modas ( y para eso votamos ).
-porque es muy aburrido ( tanto como chupar un clavo ).
-porque no debe ser bueno ( sino sería bastante caro ).
-porque no te puedo controlar ( salvo que lea tu mente ).
-porque está prohibido por ley.

Huir del infierno

Asomar la cabeza y conocer la tristeza
ver dolor en el mundo que diluye su color,
tratar las desdichas y las aflicciones
congojas, delirios y putrefacciones,
conocer la locura, tocar la sinrazón
caer en desazón, aspirar a la cordura
donde se ve lo insano, la insalubridad
confiar en la verdad, escapar a lo mundano.

Trastocar los conflictos que no cesan
esperar los veredictos que regresan,
caer en lo vulgar, surfear en lo grosero
soñar con lo sutil de un cielo verdadero
y ver entre tinieblas de lúgubre manto
un resabio de bondad, un lírico canto
que destrabe el malestar –de símil eterno-
y en gritos de libertad huir del infierno.

Comprender que escapar no es morir
que en la razón inmaterial existir es vivir,
que el dolor te despertaba de la pesadilla
que saltabas como ardilla entre faroles
que no veías flores junto a la gramilla
pues la oscuridad tremenda enceguece
y las luces en tus ojos nunca fueron soles
pero al levantar la vista el espíritu florece.

Y en la diáfana voz late el firmamento
que vibra en armonía, ya sin sufrimiento,
tiende puentes, abre puertas y crea lazos
que no pierde referentes en los abrazos
pues en el centro del pecho hay vibración
y el cerebro resplandece con la atención,
pues ya ves que, como todos, vive el árbol
que da frutos y que crece gracias al Sol.


Fotografía: Leandro Coca

El último post

De acuerdo a la orden expresa del Emperador del Universo, sir Francis Quo Topolli, este es el último post que se publicará en toda la Triple W y se mantendrá bajo esa etiqueta por tiempo indeterminado.
Siguiendo con sus directivas, absolutamente todos nos detendremos a pensar si cada post tiene valor, es bueno, aporta, enriquece al lector, etc. Y hasta tanto no tengamos una respuesta fehaciente y valedera, nos abstendremos de postear.
Asímismo, podremos debatir -en privado- las cuestiones a postear y cómo las encararemos de aquí en más.
Puede resultar que no estemos de acuerdo con la orden del Emperador, pero no nos queda otra que acatar o iniciar una revolución para derrocarlo.
Aquellos imberbes que se declaren en rebeldía y posteen a pesar de la orden del Emperador deberán afrontar los castigos pertinentes, según corresponda: horca, guillotina, hoguera o jaula de los leones. Además, no podrán presentar como alegato el desconocimiento de la orden, porque va contra las leyes y quedarían en ridículo.
Podemos tener como resultante de todo esto el acaecimiento de la locura en muchos de nosotros, ya sea por estar impedidos de postear o por estar privados de recibir posteos. Para ello, deberemos afrontarlo de la manera más civilizada posible, evitando todo tipo de desmanes y salvajadas los cuales podrían llevarnos a castigos más severos, como el ostracismo.
Procuremos sortear esta difícil situación de la mejor forma posible, con hidalguía, puesto que sabemos no hay mal que dure cien años.
Y entonces, cuando el Emperador deponga su actitud antiredsocialista, podremos postear nuestras mascotas o desayunos con total desenfado.

O quizás, si trabajamos para la causa, el Imperio caiga antes de lo pensado.
Recuerden que ‘el post mueve montañas’.

La predisposición a la lectura

Condición sine qua non a la hora de leer es la predisposición. En la actualidad es casi infinito lo que hay para leer y, además, lo que hay para leer se entremezcla en lo que hay para observar, a diferencia de lo que pasaba hace unos años con la televisión. Los medios digitales ofrecen esa amalgama de letras, símbolos e imágenes de la cual el espectador es, no sólo, receptor, sino que parte activa en su interpretación.
No obstante, para aquellos –inmensa mayoría en América Latina- que esquivan la lectura, cuando se interpone delante un texto ( y ni hablemos si excede lo que su paciencia puede tolerar ) la actitud es la de “¡Ufa! ¿¿Tengo que leer??”, que se evidencia en el salto de la lectura o la omisión. En esos casos, no hay ningún tipo de predisposición y la lectura se presenta como algo que le genera tedio a la persona. Esto se ve mucho en redes sociales como Facebook, que aún conserva la posibilidad de ofrecer textos casi sin limitaciones salvo en su extensión. Cuando los textos son informativos, se da el caso que apenas si se leen los titulares, como un sacrificio o salto de excepción a la corriente de imaginación.
La sociedad pasó de analizar desde un simple saludo de buen día hasta un gesto involuntario a reaccionar inmediatamente por el insignificante vuelo de una mosca o con una tonta imagen que desata los sentimientos e ideas que carga el espectador. Y esto tiene consecuencias directas en la lectura. Los textos ya no son “tragados”, quizá sean analizados por aquellos que vienen rezagados en los dogmas dominantes de la sociedad actual, pero por norma general, lo que se busca es el efecto inmediato, plasmado en emoticones y comentarios que se observan, los que dejan huella. Esto, a su vez, puede tentar a muchos de quienes escriben a propiciar eso mismo, arrastrados por la corriente, ya que todos compiten por un instante de atención: el escritor, el músico, el artista en general, el famoso, cualquier hombre o mujer, e incluso niños y adolescentes, que pueden llegar a tener mayor influencia que gente de conocimiento, talento o experiencia ante un gran número de público. La lectura va quedando relegada y se circunscribe a personas que saltan las vallas de la dificultad que le imponen las ideologías de la época, o que han hecho sus deberes y encuentran en la lectura diversas cosas que le aportan como ser: entretenimiento, diversión, información, conocimiento, visiones, interpretaciones, puntos de vista, consejo, compañía y un largo etcétera.
Pero para esto es fundamental la predisposición a la hora de la lectura, la cual no es la misma al leer una noticia en el diario que la que se ejerce al leer una poesía. Leer tiene sus matices; el tiempo, finito, apremia.
¿Y qué pasa entonces con la predisposición hacia la lectura de literatura? Si bien se han abierto espacios de publicación como nunca antes, la literatura, que es un arte, compite no sólo por un instante de atención sino por un tipo peculiar de predisposición. A diferencia de lo que ocurre con series, donde lo visible es “tragado” por el peso del impacto visual, a la hora de leer literatura el lector tiene que entregarse a creer y/o confiar en lo que lee para adentrarse en la lectura, en lo que el escritor plasma a través del texto, y después con el correr de las palabras podrá, sí, descreer, interpretar, saborear, reformular y operar el mismo por medio de sus facultades. Empero, la predisposición se da al comienzo de la lectura de la pieza en cuestión, lo cual no siempre se da entre aquellos que suelen leer, mucho menos o nulo en aquella mayoría que rechaza la lectura. Cabe preguntarse si quedan espacios para la lectura, porque escritos vemos diariamente que abundan, pero no hablemos ya de la lectura de twitts sino de textos literarios.
Para finalizar, cabe añadir que la predisposición a la lectura facilita y favorece la comunicación, pero sólo surge en aquellos que creen que la literatura, o alguna literatura, tiene ´algo´ que aportarle a sus vidas, algo que no encontrarán en otro tipo de textos como libros de autoayuda.

¿Qué consumes?

Dime niña si te nutres de chimentos
si tu alma se alimenta de diretes
de palabras tan fugaces como atroces
en tu día qué puebla tus pensamientos.

Dime, acaso, si consumes trascendidos
sí a tus ojos llegan trajes y vestidos
maquillajes de algún rostro conocido
o fonemas que sólo conforman ruido.

Dime niña lo que tus oídos escuchan
qué ideas, en tu cabeza, se luchan
y a cuáles les das más valor o poco
antes de que un día se te seque el coco.

Dime niña al despertar tu sensación
corazón, que ya no llama la atención
por qué acaso no alimentas tu interior
cuando el mundo que te aplasta, superior.

Dime entonces quién te dará de comer
si no observas siquiera el atardecer
si en la vida siempre hay para aprender
manantial de eternidad para beber.

Dime entonces cómo llegar a tocar
ese fuego que tu alma ha de abrazar
cuando te escondes en un caparazón
donde un golpe suena como un acordeón.

Dime niña por qué tu boca repite
lo que entra diariamente cual confite,
dime acaso si el sentir te hará pensar
que este canto también te va a alimentar

El psicólogo

Puede que te ayude
o puede que te hunda
puede que te aclare
o puede que confunda,
Él todo lo puede
y puede que tú nunca,
puede que no arranque
si pensar no funca,
puede que facture
unas cuantas lucas
y te dé soluciones
a neurosis de pelucas.
Puede que en sesiones
pagando consultas
crees obsesiones
o manías conjuntas,
puede que aleccione
con palabras sueltas
algunas funciones
que andan dando vueltas.
Puede el licenciado
atenderte sentado
si le relatas acostado
problemas olvidados
y dejar asentado
haberte escuchado.
Puede que tu mente
lo tenga presente
como un referente
como inteligente,
y observe atento
cada movimiento
que refleja lento
todo pensamiento.
Puede que se siente
y olvide diligente
todo lo que orquesta
tu frondosa testa
cuando de repente
tenga otro paciente.

Atestados

Atestados de saberes
Atestados de análisis
Atestados de juicios
Y de opiniones.

Adornados de imágenes
Adornados de fechas
Adornados de vicios
Y de opiniones.

Camuflados de síntesis
Camuflados de poses
Camuflados de voces
Y de opiniones.

Cubiertos de elogios
Cubiertos de prendas
Cubiertos de flores
Y de opiniones.

Disfrazados de humanos
Disfrazados de hermanos
Disfrazados de normas
Y de opiniones.

Atestados de nociones
Atestados de reacciones
Atestados de dolores
Y de opiniones.

Un tipo abierto

En el barrio de Malvones, hace unas décadas, la gente era muy cerrada porque con justificadas razones tenían que proteger las estupideces que creían, pues las consideraban de tal modo valiosas, al menos para dejarlas como herencia a la posteridad. Pero Alfio no. Él era un tipo muy abierto, tan abierto era que creía tanto en la esfericidad de la Tierra como en la teoría del terraplanismo; apoyaba el bautismo y la comunión y, al mismo tiempo, arengaba con blasfemias toda herejía; tenía una fe completa en la democracia aunque se manifestaba en toda protesta anarquista con actos vandálicos sobre monumentos de la ciudad, monumentos que llegaba a pintarrajear con aerosoles negros y amarillos; consideraba crucial para el avance de la sociedad el progreso en ciencia y tecnología pero, a su vez, boicoteaba toda difusión científica desacreditando a las mismas por contradecir las inquebrantables leyes de la Edad de Piedra; hablaba con fantasmas acerca de la inmortalidad y le sacaba fotos a los marcianos mientras compartían facturas, café mediante; creía en la ley y el orden y en la transgresión y el caos; a veces se consideraba rebelde conservador; se tragaba todos los periódicos matutinos y desconfiaba de los avisos fúnebres; creía en el horóscopo y en la mano divina; si alguien era muy cerrado como para no escucharlo le hablaba en lengua de señas.
Alfio era un tipo muy abierto, tanto que veía a los chanchos volar y festejaba el día del arquero.

Colectivo

 

Hay colectivos y colectivos… hay colectivos de mujeres que organizan la lucha por más derechos y hay colectivos que viajan vacíos, hay colectivos de pasajes costosos y hay colectivos que agrupan a los trabajadores para reclamar sus conquistas, hay colectivos para viajar como ganado y hay colectives que te cambian el lenguaje, están los colectivos que nos llevan hasta el culo del mundo y están los colectivos que proponen una sociedad más justa. Está quien no sube a ningún colectivo y está a quien cualquier colectivo siempre lo deja bien.

Ciencia pura

Está científicamente comprobado que la frase está científicamente comprobado no tiene el peso de las publicidades de antaño porque está científicamente comprobado que la gente le da más valor a la opinión que a las comprobaciones científicas.

Matemáticas básicas

En sociedad las operaciones matemáticas más básicas, como sumar y restar, son las que le dan el tinte de color a lo existente. También están aquellas que dividen y conquistan, y aquellas que multiplican los panes, pero eso es más complejo.
En cuanto a las operaciones habituales, por ejemplo, hay gente que resta. Y eso está mal, hay que sumar. Porque restar es fácil: tengo algo y le voy sacando. Un codo, pelos, uñas. Eso lo hace cualquiera, lo difícil es sumar. Por ejemplo, tengo un cuerpo desnudo y le sumo un par de medias, una bombacha y dos anillos. O tengo un cuerpo y le sumo otro y hacemos una pareja. Le sumo cuatro y ya tenemos una orgía. Le sumo cien y tenemos una muchedumbre. Le sumo miles y tenemos una nación. Si tengo una palabra y le sumo otras tenemos una oración o una frase, sigo sumando y tenemos un párrafo. En cambio, si seguimos restando corremos el riesgo de quedarnos sin humanidad, sin pueblo, sin amores, sin poesía, sin punto final.

 

Dichos populares explicados sin tecnicismos

En esta entrega por fascículos cuasifascinantes de la revista “Qué poco interesante” presentamos la explicación a algunos dichos populares argentinos cuando de rumores se trata.

“Se le volaron los patos”. Esto quiere decir que los pensamientos a veces son simples aves que sólo buscan surcar los cielos. Muchas veces éstos prefieren la libertad del firmamento a sentirse enjaulados o limitados por un estanque. Muchas veces, también, los patos vuelven aunque más no sea que por intereses alimenticios.

“Le faltan un par de jugadores”. Esto señala que muchas veces la cabeza funciona como un equipo ( de fútbol ), en el que o bien puede atajar la Razón, con Inteligencia como marcador central, con Lógica y Coherencia dando batalla en el medio, con Sensatez de enganche, y Criterio bien de punta; o bien, el técnico dispuso una formación alternativa, que incluya a Imbecilidad en el arco ( y a veces no agarra una ) y de cinco tapón a Zoncera ( incluso le da la cinta de capitán ). Cuando faltan un par de jugadores, el equipo ha mermado en su capacidad de competir lo que muchas veces lo lleva a retirarse del campo de juego, cuando los que quedan en cancha son menos de siete, sea por expulsiones o por lesiones y falta de suplentes. Pero como la vida no es fútbol, sino que aquella incluye a éste, aquí lo que cuenta no es ganar, sino participar, inclusive con el equipo “muleto” ( con Sentido Común como gran figura ).

“No le llega agua al tanque”. Esto indica que por momentos el cerebro funciona como una casa, o mejor aún, como las cañerías de una casa, donde el agua serían los pensamientos y los sentimientos, y uno puede ducharse en ellos, lavarse las manos, limpiar o beberlos. Si carece de estos, quiere decir que el sistema hídrico no funciona del todo bien y deberá buscar el bendito elemento en otras fuentes para abastecerse.

“Le falta un tornillo”. Esto quiere decir que muchas veces las personas son complejas máquinas que no funcionan del todo bien, por eso cada vez que se desarma una hay que hacer un croquis detallando bien dónde iba cada pieza, no sea que después sobren tornillos, tuercas y arandelas.

“Está del tomate”. Cuando surgió el primer tomate, las frutas y las verduras le preguntaron: ¿y vos qué sos, fruta o verdura? El tomate dio una larga explicación que dejó a todos asombrados, porque no encajaba en lo que ellos entendían por tales, por lo que nadie se tomó el tiempo de entenderlo, sino que lo dejaron al margen o lo metieron de prepo en ensaladas. Así, cuando alguien sale de la norma preestablecida las hortalizas dicen que está del tomate.

“Este tipo es un genio”. Esto puede tener varias acepciones. Se puede emplear como sinónimo de estúpido, o como indicativo de que los estúpidos somos nosotros, o para demostrar nuestra propia genialidad con el elogio.

Cansancio

A decir verdad, la gente está cansada. Duerme mal y se levanta cansada. O se colma de actividades físicas y/o intelectuales y junta cansancio con el trajín del día. Prende la tele y ya se cansa. Escucha las mismas canciones con diferentes intérpretes y termina cansándose. Cada tanto aparece alguna novedad, como Despacito, pero se lo pasan tantas veces que se va cansando rápidamente. No va al cine porque es cansador; prefiere ver películas en casa, porque si de cansarse se trata, ¿para qué cansarse de más? Hace el amor y termina cansado. No le queda más remedio que comer para despejar el cansancio. Conduce cansado y se despide al caer la noche de los familiares en el hogar y sus amigos virtuales con un dejo de cansancio. Se duerme y sueña que está cansado de todo, y al despertar, no sabe si la pesadilla es la vigilia o el próximo sueño. Espera que termine el año para llegar al descanso, aunque se canse de las fiestas. Festeja y se levanta cansado, pensando: otro año más cansador que el anterior, como todo baile que da sueño. Por eso mira “Soñando con bailar”, porque piensa que bailando va a poder descansar. Pero está tan cansado que no se anima a bailar.

Una palabra

Hay una palabra
para cada situación,
hay una palabra
viva en cada ocasión,
hay una palabra
que te saca del apuro,
hay una palabra
que ablanda al más duro,
hay una palabra
que te abrirá mil puertas,
hay una palabra
que destruye las inciertas,
hay una palabra
difícil de predecir,
hay una palabra
que no te voy a decir.

En la balanza

Hay cosas que quisiera cambiar
Hay dolores que quisiese evitar
Hay veces que quisiera murmurar
Momentos que quiero vivir.

Hay cosas que no cambiarán
Hay dolores que debo afrontar
Hay veces que debo callar
Momentos que se escaparán.

Hay cosas que van a cambiar
Hay dolores que puedo evitar
Hay veces que voy a expresar
Momentos que puedo vivir.

Memorias difusas

Me cruzo con gente que reconozco pero por esas cosas de la memoria olvidé su nombre. También con gente que me reconoce pero ignoro de dónde. Así mismo recuerdo nombres que desconozco a quiénes identifican. La memoria tiene rasgos de tirana, en Facebook todo es más fácil…

Decálogo del pesimista

1-Esto es malo pero lo que viene puede ser peor.
2-Estamos mal pero vamos muy mal.
3-No todo es malo; hay cosas pésimas.
4-No todo lo que se hace está mal, a veces se cometen errores.
5-Cuando todo va mal, sigue así.
6-Cuando parece que las cosas mejoran, empeoran.
7-No hay mal que por mal no venga.
8-Lo que se hace mal tiende a repetirse.
9-Cuando estamos mal se ve el transcurso de las cosas como van realmente: mal.
10-Al buen tiempo, mala cara.

Bonus track:
*Si veo que me siento bien, mejor me quedo parado

Endereza tu camino

Amigo, endereza tu camino
tu andar veloz de peregrino
observa bien con atención
el movimiento, la intención
no sólo es cuestión de llegar
sino además, sabes, de pasar,
dicen: pasar abriendo caminos,
que morigeren los destinos.

Porque un recto transitar
nos da la calma al pasar
de haber obrado para bien
aún no sepamos en quién
recaerá nuestra ofrenda,
si saldásemos la cuenta
de nuestro balance vital
en el equilibrio universal.

Endereza tu camino, amigo
crece en amor al estar vivo
por la vida, por tu gente
por tu obrar irreverente,
convéncete en gratitud
que florezca tu actitud
de embellecer el camino
tender la mano, peregrino.

Porque al obrar certero
verás también verdadero
que eso te llena de gozo
en un andar armonioso.
La luna siempre te guía
por eso a veces te fías
y si tu camino enderezas
andarás bien con certeza.

Fotografía: Leandro Coca

Amanece el conocimiento

Cierta tarde, en el patio de la casa de mi infancia, donde aún vivían mis padres, sentados en un banco a la sombra, entre humos, mi viejo, ya mayor y jubilado, dijo por lo bajo:
-Qué lindo que es estar al pedo…
En ese momento, comprendí que había alcanzado la sabiduría.

El silencio

En la relación interpersonal el silencio puede cumplir múltiples funciones, desde dar espacio y tiempo para pensar lo que se habla, dar lugar a una respuesta, medir el tiempo de la expresión o simple y profundamente compartir la compañía, entre muchas.

En la música, el silencio también tiene sus funciones, el cual lo puede dotar de belleza y sutileza, dependiendo del uso que se le dé y de la sensibilidad y talento del músico, y la atención del oyente.

En literatura el silencio también cumple su función, el cual se puede manifestar a través de diversos signos y usos que propician la pausa en la lectura, dependiendo de la obra literaria y, otra vez, del escritor y de sus cualidades para comunicar y, nuevamente, de la atención en este caso del lector.

En redes, casi del lado opuesto, encontramos que el silencio ofrece diversas interpretaciones desde apatía a falta de interés y participación, y tales prejuicios derivan cotidianamente en juicios hacia las personas que por diversas cuestiones no ofrecen nada a la comunicación. No participan. En muchos casos apresurados, debido a que la dinámica de la redes cargada de ruidos continuos sin silencio impiden al que está del otro lado frente a alguna pantalla encontrar algo sustancioso en lo que se esté comunicando. En todo caso, en redes el silencio no es comunicativo, a diferencia de lo que ocurre en la relación interpersonal, la música y la literatura donde el silencio tiene mucho por decir.

Los emisarios del tiempo

En todas las épocas han operado en las sociedades diversos tipos y géneros de organizaciones secretas tendientes a algún fin, con algún objetivo particular que las movilizaba, de las cuales luego los estudiosos de las mismas divulgaban, sin ningún tipo de crédito por parte de quienes tenían la desgracia de prestarle atención, sus casi siempre lúgubres fines y desarrollaban teorías alrededor de ellas con el sólo hecho de desentrañarlas, pero no arribaban a ninguna salida satisfactoria, quedando relegados al margen de la félix societé que, indiferente, seguía sucumbiendo a todo lo que ellas sembraban entre el crédulo público. Los tiempos actuales no se quedan rezagados en tal sentido y, a riesgo de quedar marginado como paranoico, estoy abocado a desenmascarar a una mafia que ha tenido gran preponderancia en la cultura de los últimos años en la sociedad que la vio crecer.

Uno de los modus operandi de ella es tal que, asistida y apoyada por la tecnocracia dominante, ha desdibujado una situación que se presentaba cotidianamente entre los integrantes de la sociedad como de lo más habitual, llevándola al motus de ridícula o de befa, quedando quienes la practican –antes como partícipes al día- ahora como pasados de moda o relegados en las antinomias de los vientos vigentes. Me refiero a la mafia del tiempo y todos sus agentes del pronóstico. Hasta hace no mucho tiempo, uno se podía pasar horas hablando en balde de lo que podría pasar, si garuaría, si haría frío, calor, ¿caerá granizo? ¿lloverán sapos? Si cambia el viento o a qué hora amanece mañana. Decenas de minutos, horas e incluso algunos días hablando del tema más común y trivial que la sociedad le había dado un lugar preponderante en sus principales temas de conversación. Hasta incluso se han escrito libros y se han filmado películas con ello como eje central y/o argumento. Es diferente a casos en donde en algún recinto, como puede ser un estadio de fútbol, un templo o una facultad, uno sabe de lo que se habla y está casi obligado a saber lo mismo, pues esa es su regla del juego. Pero desde hace algún tiempo, el tiempo mismo es un saber más en todo ámbito, una mercancía de intercambio que se troca, un conocimiento indispensable para poder vivir en plenitud. A la hora que se me ocurra, puedo (y debo) tener el conocimiento de todos los detalles del tiempo con quince días de antelación, y no importa si son aproximaciones, estimaciones o certezas, lo fundamental es que lo sé de buena fuente y con ello se terminaron todas las especulaciones que tanto tiempo le restaban a la gente en nimiedades para poder destinarlo, por ejemplo, a elegir cuál será el próximo celular que me dará el pronóstico extendido que me voy a comprar. Pero lo que es seguro es que no voy a mirar hacia arriba cómo está el tiempo porque lo sé bien desde hace dos semanas, y no quiero que se malinterprete, porque no es una crítica a este nuevo beneficio que vino de la mano de la globalización ( dicho sea de paso, si Das Chagas hubiese contado con una app que le dijera que iba a llover torrencialmente el 2 de julio de 1817 sobre Apóstoles, con criterio, hubiese postergado la batalla para otro día favorable a su tropa con lo cual hoy hablaríamos portugués y seríamos probablemente el imperio al que todos le rinden tributo, pero Andresito Guazurary, viejo conocedor del clima, lo derrotó bajo la lluvia dejándonos como herencia un país soberano y una yerba de primera calidad), pero lo que se debería observar con atención es que ya no podremos prescindir de él mismo, pues nadie en la calle te va a saber decir si tenés que llevar bufanda o por las dudas traer paraguas cuando los que se divierten manejando el ánimo y la predisposición de la población decidan abandonar sus prácticas tétricas de dar aviso a través de los medios o aplicaciones en teléfonos, tablets, computadoras y nuevos dispositivos por venir qué tiempo hará, pues a pesar de que lo saben a la perfección, tendrán otros medios más ingeniosos para captar la atención de sus fieles y ya aparecerán otros detrás de mí para sacar a la luz sus objetivos. Para ese tiempo, ya se habrá creado tal religiosidad del asunto que ni los más escépticos serán escuchados. Cada tanto alguna anciana se queja del frío pero enseguida le aclaran que estaba anunciado desde hacía tiempo y uno siente un poco de pena por aquellos que se vieron vilipendiados por el desarrollo. Ligado a esta tradición posmoderna, se encuentran aquellos que indirectamente te obligan a entrar en sintonía con tales vaticinios y, más allá de que tengas guardia el sábado o sepas mejor que nadie que caerán soretes de punta, te desean de corazón abierto “buen finde”. Pero nadie puede sospechar de su buena fe ni elevarle reclamo alguno. Ellos, quizás, enfrascados en saber que Cariló los espera con 30 de térmica, le auguran buenos designios a todo prójimo que se interponga en su trayectoria. Pero basta por el momento. Time is money. Hace un calor insoportable. Eso sí, el pullover no me lo pienso sacar hasta que caigan sus máscaras.

Fe de e-ratas

Debido a una mala traducción, que pasó del indi al inglés británico de ahí al cantonés, del cantonés al italiano posmoderno y de éste al español globalizado de nuestros días, la frase cabecera de los new age que tanto se esmeraron en difundir a los cuatro vientos y diseminar en toda la www no era cabalmente lo que los sabios orientales habrían querido señalar, por lo que deberán realizar las correcciones necesarias para que las cosas retomen el curso que efectivamente tendrían que haber tenido de no ser por esa errata, sino que es ( maomeno ) así: TODO INFLUYE.
Quedan bajo aviso.

Reflejos

El espejo refleja un momento de la existencia, un tiempo particular de la forma, de su apariencia. La fotografía hace lo propio, en canon invertido, y el tiempo da la sensación de que se ha logrado perpetuar la apariencia de índole puramente temporal. El divague al que sucumbe el intelecto ante las impresiones recogidas hace creer que se ha logrado vencer el plano temporal de la existencia, o al menos da la pauta de que todo lo pasajero se puede retener por algún tiempo más de lo que dure. Para ver un espejo, hay que asomarse a él; para salir en la foto, hay que peinarse.

Línea directa

 

-¡Si Dios quiere!
-¿Y si no quiere?
-Habrá que preguntarle…
-¡Llamalo!
-Tenés razón. ¡Basta de especular!

(Llama)
-¡¿Y??!!
-Ocupado.
-¡Siempre lo mismo viejo!
-Si… Si no, es ‘fuera del área de cobertura’.

Técnicas de escritura posmo

En el futuro la gente no va a escribir. Dictará cosas que alguna secretaria tipeará en algún dispositivo móvil y otros con apariencia intelectual supondrán que se adentrarán en la lectura de un texto cuando en realidad lo que ellos hacen es tratar de interpretar signos-letras-palabras-símbolos que alguien le dictó a una secretaria y ésta, sin mucha lucidez, sin demasiado sentido crítico ni literario tipeó en un dispositivo móvil y otros simularon leer incluido aquél que dictó su pensamiento a dicha secretaria. Los ocasionales lectores buscarán entre dichos signos, entre las palabras tipeadas por la secretaria intrépida algún mensaje como otrora la cultura nos ha brindado a través del arte, especialmente la literatura, en épocas donde la mierda no era tan abundante, pero no por eso escaseaba. Hoy día la encontramos en cualquier texto escrito en cualquier nota de voz que una secretaria tipeó en un dispositivo móvil y eso debería ser fuente de inspiración para nuestros bosquejos o al menos para considerar a ciertos autores que nos brindan con su obra literaria piezas de calidad como una bella poesía, un texto reflexivo, un relato veloz o una novela que pudiéramos leer antes de entrar en reposo eterno. En el caso puntual del presente texto mi secretaria se quedó dormida durante el dictado y fue ella la autora de las lineas subsiguientes al título que da nombre al texto en cuestión. La revelación fue dada por ella misma que se atribuyó la composición de esta pieza que firmó el autor desprevenido. Para cualquier reclamo puede usted dirigirse a la editorial o estampar aquí debajo su queja con total libertad. Queda usted debidamente notificado de la presente situación. Para mayor comodidad puede usted solicitarle a alguna secretaria que le lea el texto en cuestión incluyendo alguna interpretación con aclaración de firma. Y si nos obsequia una moraleja, bienvenido sea. Tenga usted un buen día.

mujerdurmiendo

Todo el mundo da consejos

Bien-y-mal

No le dé a nadie el poder de arruinar su día cuando puede hacerlo Ud. mismo/a.

Cuando estés en negativo procura cruzarte con una persona también negativa y del encuentro saldrá algo muy positivo, ya que menos por menos es más.

Una sonrisa te puede cambiar el día. Sonríe cada lunes hasta que sea viernes.

Ten la idea presente de que algo maravilloso está siempre a punto de suceder pero, dada la vastedad del universo, es probable que suceda lejos de tí.

Nunca dejes que un mal trago te impida probar uno peor.

Verdad de perogrullo

Todo es más simple de lo que parece. Para comprender basta la ecléctica meticulosa situación de anglosofismo, compararla con la insolvente retícula parcialmente elaborada de fabricación autárquica, someterla a la equivalente inmanencia del ser indudablemente sempiterno, recluirla al nicho ambivalente de la colosa facción en apertura y relegarla a la noción de ilusoriedad estelar bajo el manto del conocimiento general de las cosas y su pragmatismo posmoderno. ¿ Viste que no era tan difícil? Buenas noches.

Actualidad actualizada

En algún punto indeterminado de la Historia, el juicio y la comprensión de los demás tomó forma de ‘verdad’. La opinión general apoyada por una mayoría hegemónica constituía la última palabra ( y muchas veces la única ). En ámbitos o ambientes donde algún saber existe, esto es lo primero que se descarta para arribar a tal o cual conocimiento, como por ejemplo el científico y cualquiera de sus ramas. No bastó entonces con la revolución científica para desterrar esta noción apócrifa sino que la radicalizó con disidentes de diversos y variados sistemas del saber donde no hay verdad alguna ni nadie la conoce pero lo que apoyen las masas pareciera ser el eje central de una oscura verdad, obsequiando como resultado una época donde somos capaces de discutir con un analfabeto sobre gramática, con un iletrado sobre química, con un linyera de economía y con un ególatra de distribución del ingreso.

Terapia de incomunicación

Este mensaje es para mi, por lo tanto no hay necesidad de que sigas leyendo. Si lo hacés, problema tuyo, ya que no estás incluido en el mismo, salvo en esta salvedad. Pero no es una inclusión sesgada, pues el mismo mensaje toma nota de la posibilidad de que el destinatario del mismo no sea aquél en quien se pensó, sino otro, que podrías ser vos, aunque de modo fortuito. Y si algún mensaje dentro del mismo lo captás como propio, sería tu propio problema como se ha dicho pues no has sido considerado por el mensaje en cuestión. Cuestión a todo esto que me quería hacer llegar la noción extrema de que la comunicación es en toda época una inquietud universal, y cuando digo universal quiero decir de todos: hombres, mujeres, niños, ancianos, sapos, codornices y legumbres. Si, el estado vegetativo del ser también tiene ese anhelo de comunicación y comunión con los demás. El problema ( actual ) es el exceso de entretenimiento, no porque esté de más en sí, ya que el aburrimiento como contrapartida es lo que incita la desmesurada producción de aquél, sino porque los medios y/o los mensajes que la cultura brinda, nos brinda, se toman como parte de lo mismo y por tanto obstruye comunicación posible entre dos sensibilidades y sólo hay un mero entretenerse en el ínterin reduciendo las posibilidades inagotables de la comunicación a un triste pasar el tiempo. Y el tiempo pasa de todos modos, para algunos vertiginosamente mientras que otros siquiera lo notan. La materia se desgasta a su paso y decae, se pone rancia. Ni siquiera las rocas que se ven casi indestructibles se resisten al paso del tiempo. Y tiempo sabemos, sabés ahora, es lo que no sobra. El tiempo es limitado, más allá de que uno pueda resucitar unas cuantas vidas luego de otras tantas muertes, pero en esas también lo será. Esto quiere decir, que lo único que es eterno, aunque suene pueril, es la eternidad. Y como ella nos espera paciente, ¿qué apuro puede tener el tiempo que sabe de sí de su propia finitud? Ninguno, desde ya, porque desde el punto de vista particular el tiempo es consumido y muchas veces nos consume, pero desde el punto de vista de la eternidad, es ésta quien devora el tiempo, la historia y los tiranos. Y si, de todos modos, hay mal que dure cien años, después de ello se terminará yendo por la alcantarilla del olvido, para que la vida prosiga su rumbo feliz sin fin hacia la eternidad. Buenas noches ( buenas noches para mi, que me voy a dormir ).

El muro imaginario

Al hablar a través del muro de Facebook uno puede tener la flagrante impresión, la idea de ese falaz imaginario, de que se le habla a todos, donde todos es el ícono por excelencia de una presencia corporalmente inexistente, el ideario formal de lo que representa una mayoría, una mayoría cultural atribuída a la opinión generalizada a la que -previamente- hemos sucumbido ( uno mismo ) y nos consideramos parte del engranaje de opiniones, creencias, concepciones. Por tanto, los mensajes de ésta índole niegan al sujeto y se someten al imaginario, reducto donde todos tienen la última palabra pero nadie la ejerce. Obstante, pueden aparecer muchos que, con su interacción digital, certifiquen la supremacía de todos para que todo siga su curso habitual.

Popurrí para pensar, para reír, para llorar, para qué

Qué cosas tiene la cultura, ¿no?
Hoy me enteré que la alpaca, además de una aleación de metal, es un animal de la familia de las llamas y guanacos. En cualquier momento me dicen que plata, además de dinero y metal, es un caballo.

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Me compré un smart tv -en Wal-Mart donde lo testié viendo Walking Dead- y ahora lo veo a Maxwell Smart en HD hablando por Smart shoe’s, justo hoy que ‘Smartes ( qué HdP!).

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Todo bien. Todo está bien. Bien. Todo bien. Todo va bien. ¡Qué bien! Muy bien. Bien, bastante bien. Muy bien. Todo bien. Bien bien. Muy bien. Va bien. Bien. ¡La puta madre, qué vida de mierda!

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Uno no deja de sorprenderse ante tanta estafa en la que caemos. Sin ir más lejos, el jueves me compré “El libro de la Nada” y está lleno de “palabras”.

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Están descubriendo tantas cosas de la prehistoria, se está haciendo tan extensa su historia, que en breve tendrán que descubrir la prehistoria de la prehistoria, o en su defecto, crear una linda historieta.

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-Soy youtuber.
-Oh! Muy bien! Felicitaciones cap@!! Geni@!! Maestr@!! Pasame el link.

-Soy escritor/a.
-¿¿Vos??

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Hay gente que se compadece de aquellos que ( por desidia, dolor, enfermedad, vergüenza o apatía ) ven la vida pasar, pero no tienen en cuenta a aquellos que -como yo- tienen todos los días un cortejo fúnebre en la puerta de su casa.

El filosofósforo

Ping pong de preguntas y respuestas a nuestro filósofo estrella.

-¿Pienso, luego existo?
-No, ni viceversa.
-¿Ser o no ser?
-No ser.
-¿Sólo que sé que no sé nada?
Ni eso.
-¿Sólo existen dos cosas infinitas en el universo?
Tres, con las preguntas.
-¿El conocimiento es poder?
-¿A usté de dónde lo conozco?
-¿Time is money?
-¡Oh yesterday!
-¿La vida es sueño?
¿Cuál?
-¿El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra?
-Cuatro, cinco y la mujer.
-¿Dios ha muerto?
Resucitando.
-¿El sabio puede cambiar de opinión?
-A la luz del alba.
-¿Es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla?
-Callate, infeliz.
-¿Quién se baña en el mismo río dos veces?
Usté.
-¿Puede enseñarle algo a alguien o sólo puede hacerlos pensar?
-Como bien dice.
-Para finalizar, ¿El corazón, tiene razones que la razón ignora?
Habrá que ver.

Propuesta indecente

Advertencia: Lectura reservada para mayores de cierta edad y para menores de otra. La permanencia del lector frente al texto queda bajo su exclusiva responsabilidad o de la de los encargados de la misma.

Si nos propusiéramos llenar el vacío con palabras comenzaríamos diciendo que la empresa no tendría fin. Tendría, sí como fin, llenar el vacío con palabras, pero no acabaría, aunque en determinado punto culmine. No acabaría pues el vacío como tal nunca se llenaría, tan sólo un pequeño espacio quedaría cubierto por aquellos términos que fueron cubriendo su ficticia inexistencia dando apariencia de ser. Aparentando ser algo, el mismo vacío cubierto de palabras, términos y sensaciones, o palabras que dan sensaciones, sería tomado como parte de las cosas que existen y ya no sería dejado de lado como usualmente ocurre con él. Es que esto ocurre porque es difícil pensar en él y no queremos plantear ciertas preguntas, aunque si estuviéramos forzados a hacerlo, preguntaríamos ¿Cómo pensar en el vacío? ¿Qué es el vacío? ¿El vacío, es? Si designamos a todo aquello que podemos señalar, indicar, como algo existente, diríamos que el vacío no es. Aunque, pensado cuidadosamente en cualquier dirección que señalemos habría un espacio vacío que, dando lugar, hiciera que aquello se torne existente ante nuestra presencia. Pero eso sería en relación al espacio. Y no tenemos tiempo para hablar de ello, pues él, limitado, escaparía a nuestra tarea de llenar el vacío con palabras. Tiempo es una linda palabra, pues sin él nada sucedería, por eso nos quedamos con la belleza de la palabra tiempo y no con todo lo que el concepto representa, ya que las representaciones no siempre son fidedignas de aquello que intentan representar y en ocasiones nos encontramos con textos que intentan llenar el vacío hablando del tiempo, lo cual sería emplear el tiempo en labores vacías y la propuesta que nos hemos realizado ha sido otra de un carácter totalmente diferente. Pensando en las diferencias solemos encontrarnos con varias y si reflexionamos en la totalidad tan sólo nos encontramos con una. El vacío. Una de ellas se da entre éste y la nada, que será nuestra tarea de investigación en próximas reflexiones. No obstante, notamos claramente que no se pueden comparar entre sí, por lo que al no haber punto de comparación podríamos afirmar casi sin temor a equivocarnos que estamos ante uno y el mismo vacío. No hay que confundir la nada con el concepto de la nada, que mientras uno representa algo, una carencia, el otro no, sino que lo es. La diferencia radica nuevamente en las palabras con las que decidimos revelar el conocimiento, el cual no debe confundirse con información, el que a su vez se diferencia claramente del dato, término que presenta visibles diferencias con un número, que aunque se ha dicho cientos de veces que ellos, los números, son fríos, no se ha comprobado científicamente, frase harto pronunciada en publicidades televisivas simulando con ella decir esto es la verdad y nosotros lo comprobamos por usted por eso no debe preocuparse y solamente compre los artículos que aquí publicitamos con los cuales usted alcanzará aquello digno de su deseo para su felicidad. Como no es momento de hablar de publicidades, tras dudar si continuar hablando de dignidad, deseo o felicidad, reflexionaremos un momento. Un momento puede ser sólo un instante o algún tiempo prudencial. Tras dicha reflexión, retomamos nuestra senda prestigiosa conducente al vacío, ya no de palabras, ya no de términos, ya no de conceptos, aunque sí tal vez de contenido. Por ello citaremos una frase, para quitar esa falsa sensación de habernos quedado con nada tras la lectura. Citaremos la frase que alguna vez pronunció en pleno campo de batalla, o tal vez haya sido en su lecho de muerte, quién más sino el general, aunque quizá en el momento de pronunciarla era solamente un subalterno. No tenemos el dato concreto por lo que omitiremos la frase, para no falsear su significancia. Al hablar de significados, hay uno que es muy gracioso y dice así: que carece de carencias. Y cualquiera podría darle un término de su agrado a ello como pleno, completo, total, pero dichas palabras no tienen la gracia en sí mismas por eso hay veces que preferimos recordar el significado y no la palabra, memorizando infinidad de definiciones que no sabemos cómo representarlas en un mismo término y lo hacemos en multitudes, es decir, en conceptos. Pero definición y significado no suelen emplearse para señalar lo mismo, mas no hay quien los confunda cotidianamente a uno y otro, dando por definición a un concepto lo que en realidad era nada más que su significado, cambiando así la realidad del mismo o poniéndola sobre el tapete de las dudosas acepciones que puede tomar una palabra, cuestionando la realidad de la misma. La misma palabra realidad tal vez se la confunda con vigilia, aunque ahí se confundirían los términos utilizados para indicar una y otra, pero los conceptos permanecerían sin cambios, siendo la realidad única e indisoluble, y la vigilia uno de los tres estados del hombre. Y viéndolo claramente, cortado con el cuchillo el concepto de permanencia no suele durar si se lo investiga profundamente cobrando vigencia y otro valor la definición de instantaneidad, que representa lo momentáneo, lo breve, lo fugaz, el paso de una estrella por el firmamento, el vuelo de un ave observada, el aleteo de un colibrí sobre una flor, el tránsito de una hormiga cargando alimento, el salto de un pez sobre el río, el ladrido de un perro cercano, el balido de un carnero lejano, en fin, el súbito momento en que se ve con claridad llamado lucidez sobre la constante y oscura sombra que lo cubre con apariencia de permanencia sin serlo. Sin ser no habría conocer, tampoco habría haber. Pero al haber existe el deber, y debemos cumplir con él pues nos lo hemos propuesto. Al no olvidar nuestro objetivo en ningún momento, podemos cumplir con él sabiendo que no lo lograremos por su característica intrínseca pero eso no nos impedirá que sigamos adelante como todo río que no detiene su cauce hasta lograr la perfecta unidad con el mar y fundirse en él. Y al llegar al mar, alcanzamos la plenitud. Pues en él todo se funde, todo es parte de él. Ya no hay más vacío, todo es finalmente total. Al sumergirnos en él perdemos de vista los cambios suscitados en las orillas. Ya no somos afectados ni por los ríos, ni por arroyos. No nos preocupan las embarcaciones ni sus navegantes. Ni los peces ni la flora. No nos inquieta ni la luna y la marea. Ni el vacío ni la nada. Ni quien nada, ni ballenas. Ni el delfín, ni el sin fin. Aunque darle un fin a todo siempre es algo saludable, y para hacerle honor a la salud decimos que por fin la propuesta se ha cumplido, hemos llenado el vacío con palabras y aquí está el testimonio de ello. Y, seguramente, nos preguntaremos la razón del título de indecente en nuestra propuesta, el cual se justifica ampliamente jactándose de ser un testimonio, del que consideramos que no cumple con lo prometido pues el vacío permanece. Nada es lo mismo.

Alien

Ahora que tengo Facebook soy alguien. Antes no. Era nadie. Pero ahora puedo decir con seguridad que soy alguien. Y eso es una tranquilidad, porque ser nadie es como no existir. Ya me decían mis amigos, cuando no tenía celular que sin celular no existía. Y como no existía no me daba cuenta. Me decían que sin plata no existía, que sin Nike no existía y cosas así. Pero uno, al no existir, ni cuenta se da. Pero ahora existo, aunque ya me vienen dejando afuera de la existencia diciéndome que, esta vez, es porque no tengo Instagram ( ya estoy forrado en guita, tengo ocho celulares, cinco pares de Nike y tres cuentas de Facebook ). Esto de ser alguien, aunque parezca divertido, me está llenando un poco las pelotas. En cualquier momento vuelvo a mi antigua condición de ser nadie.

Analógica

La televisión es a la poesía
lo que el petróleo a la gastronomía
un escarbadientes a la meteorología
el transistor a la rumorología
un pan dulce a la manicuría
un coliflor en la contaduría
un celofán en la verdulería
publicidad en la vasectomía
vino tinto en la espeleología
querubín en la supremacía
un canguro con algarabía
un talibán viajando en un tranvía
un trapecista en la zapatería
mi vieja hablando con tu tía
un túnel de sólo una vía
un lago sobre la sequía
caramelos en tu boca fría
un color al calor del día
una estufa a la filosofía
los cordones a la simbología
un minuto en la peluquería
un parlante al lado de su cría
el sedante que ni él se creía
proyecciones de muerte tardía
una vida de la ingeniería
entretiene como una poesía
que se extienda en su habladuría.

Diálogo entre dos marmotas

-¿Desde cuándo insultar a otro causa gracia?
-Desde el advenimiento de la imbecilidad.
-¿Por qué un insulto en una dirección es gracioso y en la opuesta es ofensivo?
-Por la relatividad de los polos intercambiables y la intransigencia de los caminos.
-¿Por qué la ignorancia tiene el impulso de perpetuarse en su orgullo de no saber?
-Porque desconoce su condición y hace alarde de ella en contraste al conocimiento que la descubre.
-Si todos tenemos algo de imbécil de lo que jactarnos, los que dominan el mundo ¿son los reyes de la imbecilidad?
-En el país de los imbéciles, el idiota es rey.
-¿Quién nos guiará en el camino del despojo de la estupidez?
-Sólo aquél estúpido que se haya despojado de su estupidez.
-¿Por qué la imbecilidad es tan atractiva?
-Porque se considera que se la puede dominar, que se la puede conquistar con poco.
-¿Cuál es la diferencia entre un idiota y un imbécil? ¿Y el estúpido?
-El imbécil hace diferencias, el idiota no las reconoce; el estúpido pregunta.
-¿Los imbéciles puede ser eruditos?
-Doctos.
-¿Cómo reconocemos al estúpido?
-Se viste a la moda, habla a la moda y piensa a la antigua.
-¿Por qué somos tan idiotas?
-Por mérito. Valor y tesón. Constancia y sacrificio. Y sobre todo superación y competencia.
-¿Cuál es el límite de la estupidez?
-Carece de fronteras concretas y se propaga al doble de la velocidad de la luz. Además se hereda y se cultiva.
-Cuando comprenda todo lo expuesto, ¿qué ocurrirá?
-Obtendrás tu diploma de imbécil y una corona de idiota.

El Algoritmo de Facebook

Hola amiguis! Soy el Algoritmo de Facebook. Lanzo esta breve encuesta automática entre aquellos capaces de responder a fin de evolucionar mi comportamiento en esta maravillosa red social. Ahí va:

1) ¿Están contentos con mi actuación?
a- Sí, muy contenti.
b- Bastante contenti.
c- Contenti.
d- Descontenti.

2) ¿Prefieren ver más publicaciones de sus amiguis o que yo resuelva qué les gustaría ver?
a- Publicaciones de amiguis.
b- Tengo dudas.
c- Resolvé por favor.
d- Que sea lo que Facebook quiera.

3) ¿Por qué creen que un Algoritmo no tiene fallas?
a- Porque no es humano.
b- Porque sirve a los humanos.
c- Porque lo creemos sin más.
d- Tiene fallas, pero se las perdonamos.

4) ¿Imagina usted la vida sin un Algoritmo que la regularice?
a- Sería horrible.
b- Nunca lo pensé.
c- Te necesitamos, amigui.
d- Nadie es imprescindible.

Diagnóstico:
Mayoría de respuestas a ( 2 o más ): Usted es una persona feliz. Sonríe a todo, incluso a las desgracias, lo cual podría ser malinterpretado y de hecho lo es a menudo como una especie de superficialidad. No se deje llevar por las críticas que pronto lo contactarán de la firma Colgate para alguna publicidad ( con doblaje latino de voz ).

Mayoría de respuestas b ( 2 o más ): A usted le interesan los problemas de los demás, y cuestiones que le planteen cierto sentimiento que le hagan creen que tiene la capacidad para ayudarlos. Esto es un grave error, pues como ha comprobado su supuesta ayuda no hace más que hundirlos. Opine libremente, pero hágalo con moderación.

Mayoría de respuestas c ( 2 o más ): Cuando usted supo que Facebook tenía un Algoritmo le despertó cierta curiosidad, algo así como la del Código da Vinci, pero su comodidad lo mantuvo en su lugar, despojado de todo interés por saber nada, más que darle al megusta. Li felicitamos.

Mayoría de respuestas d ( 2 o más ): Usted es un rebelde sin causa, o con causa, pero es una causa que caducó. Sus intereses carecen de vigor, sus elucubraciones no tienen profundidad y su palabra perdió todo valor para los demás, pues es un traidor ( a sí mismi ) a todas luces. Su opinión, sinceramente, nos resbala.

Respuestas combinadas ( 2 y 2 o 4 diferentes ): Usted es típicamente indeciso. O bien no sabe qué votar o vota y se arrepiente al minuto. Publica cosas para ver qué opina la chusma ( como el desayuno a la mañana ) o comparte situaciones para recibir notificaciones que no le mueven un pelo. A usted no hay Algoritmo que le venga bien.

Alto rendimiento

Cuando practicaba deportes, mi mayor bronca pasaba cuando, en juegos de equipo, no era partícipe de los errores. Pensaba y daba vueltas al asunto… por qué tenía que jugar con semejantes chotos?? No me podría haber tocado jugar en un equipo con jugadores un poco, y digo un poco, màs decorosos? Qué malos que eran! Encima se creían el Barsa!En fin, mi apreciación como jugador estaba tan alta que pensé muy seriamente en llevar mis apetencias atléticas a practicar un deporte en el que no tenga que depender de otros para los resultados. Así fue que me volqué al tenis. Jugaba solo, dependía de mi rendimiento y no podía culpar a nadie si las cosas no resultaban. Me tenía mucha fe, básicamente por la destreza que mostraba sobre el césped, la inclinación natural que tenía para los deportes aeróbicos y la alta competencia y el buen estado físico y de salud que ostentaba. El torneo fue maravilloso: bien organizado, con jugadores de alto nivel y gran afluencia de público. Se extendió a lo largo del año y jugué todos los fines de semana. Al finalizar la temporada, más allá del goce natural por la participación en tan magno deporte y quedar último cómodo habiendo ganado un sólo game en todo el año , resolví volver a jugar con mis antiguos compañeros del fulbito de los domingos. Qué se yo… son buenos pibes y tan mal no la pasábamos. Quizá haya algo de cierto en eso que una vez el Tortu me dijo: el choto sos vos.

Ordinariamente

¿Qué tenés en mente?
Anís, evidentemente.
¿Qué tenés en mente?
Atún, consecuentemente.
¿Qué tenés en mente?
Nada, elocuentemente.
¿Qué tenés en mente?
Viscosidad, llamativamente.
¿Qué tenés en mente?
Silencio, luminosamente.
¿Qué tenés en mente?
Telarañas, íntegramente.
¿Qué tenés en mente?
Queridas, cariñosamente.
¿Qué tenés en mente?
Colores, selectivamente.
¿Qué tenés en mente?
Estadísticas, laboriosamente.
¿Qué tenés en mente?
Preguntas, básicamente.
¿Qué tenés en mente?
Pinturas, apropiadamente.
¿Qué tenés en mente?
Palabras, comúnmente.

El toque sublime

Me llamaba la atención el corrector de mi antiguo teléfono, en casos en que al escribir un sms, particularmente la palabra “otro” me la cambiaba por “muro”. Era un mensaje revelador. El otro era realmente un muro forjado cuya subjetividad había que penetrar para poder llegar a algo parecido a una comunicación. Esta revelación se hizo palpable cuando salió Facebook y ‘los otros’ tenían sus muros y muchos llegaron a creer que eran esos muros. Como la idea no cayó bien ( al sujeto no le gusta ser objeto ) se le cambió el nombre de muro a “perfil”. Pero esto no es tan revelador y siquiera sugiere algo, salvo para aquellos que creen ser un perfil, una pose, una imagen. Del otro lado, detrás del muro, hay una sensibilidad, una subjetividad esperando, deseando, que alguien la toque. ¡Ring-ring!

Retiro espiritual

Me gusta romper esquemas, sacar diálogos del contexto al que se someten, diseccionar el libreto en el que vivimos, responder por ejemplo:

-¡Leo! ¿Cómo andás??
-Anoche, a las dos cuarenta y cinco.

-¿Cómo ves la situación económica del país?
-Siete a uno, codificado.

Romper los cánones:
-¿Qué decís? ¿Qué contás?
-La epístola papal dio resultados negativos, mientras el euro cotiza estable a la espera de un posible quórum en Pisa.

Destruir algoritmos de pensamiento arraigado:
-¿Qué hacés Leo?¡Tanto tiempo!
-Tu actitud escatológica me provoca glamorosos espasmos, tu tormento será flores en días donde la fauna sea exiliada por los terratenientes, ávidos de minería de alta rentabilidad.

Tocar puntos ocultos:
-Sr., ¿me dice la hora?
-La tarde no tiene parangón, en todo caso, si el calor cede, abrácese.

Purgar condenas socioculturales:
-¡Buen día!
-Será vuestro siempre y cuando calle el alba previo al ocaso de gallos ciegos y gallinas cojas.

En definitiva, me gusta el yodo, el ácido fólico, la taragüí y tu desconcierto.

Algo cambió

Se debe pensar
en imágenes;
se debe imaginar
con apuro,
se debe simbolizar
por ejemplo
cualquier palabra
deberá tener un símbolo
que la represente,
no importa
si es por accidente
que así la simbolice,
se debe representar
cualquier cosa
plausible de decir
para que otro
la pueda imaginar
porque la imagen
se puede ver
entonces, así sí,
se puede creer
¿se puede tocar?
Se puede dudar
de todo aquello
difícil de representar
difícil de imaginar,
como un argumento
como una frase
que no por extensa
sino por viva
nos caiga densa
sutil pensamiento.
Porque la comunicación
ahora mutó
y así se escriba
y así se hable
como vos, como yo,
debe decir
algo muy fácil
de imaginar,
que me dé algo
de dónde agarrar,
no sé si usté me entiende
más me lo puedo
imaginar
sentado frente
a alguna pantalla
que con el dedo
va a deslizar
o una sublime
fresca sonrisa
que se disipe
al finalizar.

Un asado para el aplaudidor

A los pollos le iluminan los ojos
le hacen creer en el día perpetuo,
pero bueno, ellos no tienen opción.

Al hombre se lo hace andar con la ilusión
todo engaño lo convierte en idiota,
y hasta hay quienes aplauden con devoción
el exitismo, el opio de las marmotas.

¿Debemos pagar tributo?

Ellos le preguntaron: ¿debemos pagarle tributo al mono? Él dijo: mostradme una moneda. ¿De quién es la imagen y la inscripción que lleva? Y ellos le dijeron: del mono. Entonces él les dijo: pues pagad al mono tributo, y al Efemeí lo que es del Efemeí. Y no podían pescarlo en palabra alguna cuando sonreía ante las cámaras; y obnubilados con su respuesta, callaron

Breve ensayo de la actualidad literaria

Las comprensiones vitales son lentas, en tanto que las impresiones son fugaces y veloces, en sucesión continua. Allí, creo, radican las razones del por qué la literatura ha perdido valor y se ha desestimado la lectura en pos de recoger impresiones, descartando todo anhelo de comprensión, y por ende, la palabra misma, que tiene un potencial infinito, también ha quedado relegada en sociedad a mero entretenimiento, no sólo la escrita sino la oral también. Entre tanto palabrerío cargado de juicio y opinión, se tiende a creer y considerar que de eso se trata la comunicación. El arte en general, y la literatura en particular, es comunicación; un anhelo inherente a la existencia que se va gestando en el fuero íntimo del autor, si es que tiene ese génesis motivacional y no sólo el de tener un producto propio para colocar en el mercado. Así como la Música engloba la música sublime, sutil, delicada, armónica y la música bruta, baja, grosera, grotesca, la Literatura se nutre de la literatura elevada, aguda, sagaz, inteligente, sensible, y se contamina así mismo de la literatura pobre, ególatra, tosca, rudimentaria, pueril. En todo caso, siempre depende de alguien que lo valore como tal, y no es cristalino el mercado editorial. Hay obras que sobreviven el paso del tiempo por su profundidad, su claridad, su llegada al público lector; y hay otras que ocupan un espacio considerable que sólo dura un momento, entre aquellas que no tienen difusión. La literatura, hoy día, es el autor: por sus obras los conoceréis/por el fruto se conoce el árbol. No hay un análisis literario exaustivo en el siglo XXI ni es materia que se pueda llegar a conocer porque lo que se escribe es tanto que no hay quién tenga conocimiento de todo aquello susceptible de considerarse de alto impacto para el lector.
En el Museo de la Novela de la Eterna de Macedonio Fernández se hace un repaso y una descripción de los diferentes tipos de lectores: el lector accidentado, el lector de vidriera, el lector artista, el lector salteado, el lector seguido, etc. Si éstos tipos de lectores existían en aquella época que inspiró a Macedonio a escribir tan desenvuelto, qué decir de ésta en que se lee cada vez menos para darle paso a la autoayuda -de ejemplo- en busca de la lectura con un fin puramente utilitario, cuando es claro que el arte ( a pesar de ser producto ) niega el aspecto utilitario de la existencia. De tal modo, muchos títulos que se consagran entre lectores lo hacen desde el punto de vista comercial; el mercado rige: qué leer, qué escuchar, qué mirar. Esto tiene dos consecuencias e implicancias directas: la pérdida de criterio por parte del lector-oyente-espectador; y la masificación de la conciencia. Todo se aúna en un supuesto sentido de común, donde todos entienden lo mismo, cuando en realidad lo que es lo mismo es la opinión, quedando todo en el nivel de la palabra. Y es justamente allí donde reside la dicotomía entre la vida llamada real y el arte, esa separatividad inexistente en lo fáctico, porque el lector ha separado aquello entre realidad y ficción, un concepto de realidad eyectado y sostenido por otros modos de entretenimiento, como los medios, también regidos por el mercado ( rating ). Cuando sale un nuevo libro, se lo titula de “un éxito”, una canción de “un hit”, en una película se hace gala de la cantidad de espectadores; en síntesis, se fomenta lo masivo, como si la masa estuviera dentro de algún tipo de doctrina sideral que quien queda afuera se está perdiendo algo de suma importancia/relevancia. La masa busca la popularidad, la muchedumbre, que no siempre ( y en el mayor de los casos por una cuestión de índole semántica ) está plasmada en calidad, ya sea de arriba hacia abajo o en dirección inversa aplaudiendo. Y eso, ha ahuyentado a cantidad lectores, relegándolos a buscar otro tipo de entretenimiento, cuando el arte genuino no tiene por motivo entretener, aunque pueda hacerlo también. La literatura puede ofrecer un amplio espectro de posibilidades en su potencialidad, donde los beneficios que obtiene el lector carecen de inmediatez, como la impresión de un videoclip, siempre insaciable que lo adentra al espectador en un loop o ciclo iterativo del que no sale por motus propio, salvo contadas excepciones.
Aquí no se trata de contrastar un tipo de arte con otros ni hacer un tipo de valoración de uno por sobre los demás, sino que se da un panorama de lo que actualmente sucede, y viene sucediendo, con la literatura.
Los autores pueden caer en esa tendencia de la popularidad y, con su obra, buscar el efecto, lograr en el lector ese impacto momentáneo y atraparlo en el ciclo de lectura, donde quien queda apresado es el propio autor, presa de la volatilidad de la época, en desmedro de su obra. Para tal, se atienen a las estadísticas que le brinda la publicación, donde la palabra -para sí- pasa a un segundo plano en el que se ve sustituido por los números y su consecuente obsesión. Los motivos de cada autor para escribir pueden ser muy variados y no se hace aquí un juicio a cada uno de ellos, que pueden ser muy valederos, pero quien se adentra en el mundo de la literatura debería conceder un espacio crucial al poder de la palabra, en ésta época de pantallas e imágenes, y en las venideras.

Descomposición

Muere, aferrado a sus cosas
con la carga de lo mentido
muere sin haber vivido
muere con su vanidad
muere, tras lo vacuo,
muere y comprende ya
que nada de sí vivirá
muere arrepentido
yaciendo podrido
porque sabe que,
definitivamente,
muere.